Riqueza Transgeneracional

EXMA 2022: EDUCACIÓN DE ALTO DESEMPEÑO.

Ayer lloré.

Soy un tipo usualmente serio y bastante tranquilo. No vas a encontrar acciones locas o extremas de mi parte en redes sociales porque no soy así. No es que ese tipo de personalidad tenga algo de malo, pero simplemente no es la mía.

Pasé —sin embargo— estos últimos dos días en modo anti-yo.

Brinqué en modo fanático extremo.

Grité como loco desesperado.

Me abrí a escuchar a quienes mi ego me invitaba tontamente a ignorar.

Me tomé selfies como fanboy sin límites.

Abracé a decenas de extraños con genuino entusiasmo.

Regálame diez minutos para

• explicarte cómo jugar el juego que te conviene,
• decirte qué fue EXMA 2022 y
• regalarte hacks de millones de dólares.


“Un día en este evento vale más que un año de educación tradicional”.

Quien dijo esto, fue el segundo hombre más rico de México, Ricardo Salinas Pliego, empresario icónico en varias industrias. Como nota cultural, se dice billionaire en inglés y multi-millonario en español. No digas «billonario». Todavía no hay billonarios en el mundo. Los ceros a la derecha importan.

Como toda figura de alto nivel, Ricardo es polarizante: o detestas lo que representa y propone o te encanta su existencia.

Yo voto por la existencia de tipos así, quienes jamás serán perfectos —como tampoco tú y yo lo somos— pero que gracias a sus altísimos niveles de influencia pueden mover a muchos hacia escenarios más positivos a nivel personal y profesional.

Ayer en EXMA 2022, Ricardo presentó “Universidad de la Libertad”, un ambicioso proyecto internacional de educación universitaria moderna, donde el enfoque será el estudiante/cliente, quien acompañado de grandes instalaciones y expertos probados interactuará en sesiones tanto presenciales como en línea.

Quedé fascinado tanto con su frase sobre el valor de un buen evento comparado contra estar sentado en un típico salón de clases y la presentación de su visión para cambiar el paradigma escolar.

Durante el evento, le envié un mensaje en Twitter levantando la mano para apuntarme como maestro en su institución. Me encantaría aportar hacks prácticos y de resultados asimétricos en un lugar que empuja lo estratégico de esto.

Por cierto, síguelo en en Twitter en @ricardobsalinas.

(Ya sé. Lo más seguro es que no tengas cuenta ahí, o casi nunca la uses o no le veas mucha utilidad a esa red social. Hazte un favor y entra. Te voy a explicar las ventajas de esto en un momento. También hablaré contigo sobre Instagram y TikTok).

Si la frase “un día en este evento vale más que un año de educación tradicional” te parece exagerada o no la entiendes, todavía no comprendes el verdadero juego del mundo que te conviene dominar, todavía no abrazas las reglas que importan.

Sigue leyendo. Te conviene.


No inviertas TADI en eventos.

TADI es un acrónimo que me inventé y significa Tiempo, Atención, Dinero e Incomodidad.

Para conocer de manera práctica y genuina las prioridades de alguien, solo analiza las cosas en las que invierte TADI y ahí las tienes. No hagas caso a sus palabras.

Aquí viene el primer hack de este artículo: cuando asistas a un evento, pierdes si lo ves como tal.

Va de nuevo, en cámara lenta: si vas a un evento de negocios, de marketing, de emprendimiento, de ventas o algo en este estilo, y lo único que buscas es inspirarte, bueno, estás fracasando en explotar el verdadero potencial del asunto.

¿Por qué? Velo así: un evento es algo en donde te sientas de forma pasiva a consumir solo lo que te dan. Esto no es muy alto desempeño.

Por otro lado, para convertir el asunto en algo de alto desempeño, entiende lo siguiente: ese evento por el que estás pagando te conviene visualizarlo como una universidad que tú te estás inventando y en la que tú estás decidiendo los temas y votando con tu dinero por aquellos que quieres que sean tus maestros.

En una universidad —incluso si es temporal como ésta— interactúas, ejecutas, practicas, conectas, haces cosas, te equivocas, te aburres en ciertas áreas, te excitas en otras, te quedas con dudas, resuelves algunas, en fin, la experiencia es totalmente diferente a un evento.

La idea es que si ves un evento como una universidad temporal de tu creación, puedes entonces abrazar la siguiente noción peligrosa: tienes a los mejores profesores del mundo a tu alcance en cualquier tema si te permites verlo así.

Ahora, cuando hablo de “noción peligrosa” me refiero a que entre más haces este tipo de ejercicio donde ingresas TADI a eventos-universidades, tu mentalidad y ejecución se estiran al punto donde dejas el promedio atrás. Dime si esto no es genuinamente atractivo.

Lo genuinamente atractivo es peligroso. Por eso te lo digo así. Que no te espante la palabra.

Pagar —digamos— mil dólares por un ticket para sentarte en un evento para inspirarte es una tontería. No lo hagas. Mejor ve una película con un mensaje bonito. Más barato y rápido.

Pagar —digamos— mil dólares por tomar notas directas de quienes han construido las ideas que hoy admiramos en nuestra sociedad, uff, es un regalo. Ver cómo se visten, hablan, caminan interactúan, las palabras que escogen, las que evitan, cómo resuelven retos en el escenario en tiempo real, todo eso. Si observas con atención, te están dando el código de lo que tienes que copiar descaradamente de ellos para llegar a esos niveles.

No sé si tengas a diario la oportunidad de estar a pocos metros de este tipo de creadores y empresarios. Voy a asumir que no. Y voy a asumir que convives con gente buena, trabajadora y tal vez feliz en ciertos aspectos, pero también preocupados constantemente y atascados sin un rumbo claro. Debes empujarte siempre a ti mismo para mezclarte en entornos que te den las pautas claras para crecer. No favorezcas automática y ciegamente entornos donde te sientas relajado.

El entorno que dominas te domina.

Busca entonces dominar entornos que te hagan sentir muy incómodo.

El entorno que te conviene siempre es intimidante.

En esto de evento-universidad que te estoy diciendo que metas TADI, harás más que tomar notas y observar lo que los grandes empresarios y creadores ejecutan: vas a moverte por los pasillos y aprender a generar conversaciones con aquellos que como tú, están construyéndose una nueva realidad. Esto es a lo que yo llamo #hackearlavida, optimizar nuestra existencia.

Vas a buscar a la gente que tenga acentos diferentes, de preferencia de otros países. Sé internacional.

Vas a hablar con aquellos que se parezcan poco a ti. Sé cosmopolita.

Ten en cuenta que entre más inversión de TADI requieres para un evento, el filtro de la gente que estará ahí es mejor.

El precio es un separador fantástico. Pone a la gente correcta con su comunidad.

Viaja lo más que puedas a eventos-universidades geniales fuera de tu ciudad y país. Esto expande tu visión, tus posibilidades. Abandona esa forma de pensamiento pobre de querer acceder a todo gratis y cómodo en tu computadora o celular. Sí, está bien, pero eso no te hará crecer ni tan rápido ni tan fuerte como conectar con el poder de lo físico.

Te lo digo yo que estoy en el mundo de la alta tecnología y construyo con mi compañía hardware y software, que hago dinero con cursos y eventos digitales: nada supera lo presencial.

No vayas a eventos. No seas pasivo. No seas bajo desempeño.

Invierte TADI en universidades-eventos. Sé pro-activo. Sé una PAD, Persona de Alto Desempeño.


Educación. Experiencia. Marketing. Acción.

Tres días atrás, jamás había escuchado de EXMA.

O tal vez sí, no lo sé.

Espero los organizadores no se ofendan ni lo tomen personal.

Lo único que puedo decir en mi defensa es que no suelo reconocer muchas caras o marcas famosas nuevas y eso no significa que no tengan gran valor. Ando usualmente encerrado en ciertas burbujas que me ciegan. Trabajo en esto y conforme voy descubriendo sorpresas positivas como EXMA, me gusta hablar de ellas y compartirlas con mi comunidad de PADs.

Este artículo luce patrocinado, pero no lo es.

EXMA se anuncia como la plataforma de marketing más grande e influyente de Latinoamérica.

Cuando leo o escucho cosas así, bueno, mi escepticismo se dispara. Llevo una década inserto en el circuito de conferencistas en México y sé que todos somos “líder global de esto”, “rockstar de aquello”, “el #1 de esto otro”, “el creador original de tal cosa”, etcétera.

No está mal. Es parte de creérnosla. Si no nos la creemos nosotros, ¿cómo vamos a hacer que los demás puedan activarse una nueva y mejor mentalidad y ejecución?

Sin embargo, lo que experimenté en los dos días de EXMA 2022 me haría apostar que sí, que son la plataforma de marketing más grande e influyente de Latinoamérica.

La calidad de los conferencistas que invitaron lo demuestra.

El músculo para llenar la Arena Ciudad de México lo demuestra.

El capital y las conexiones para convencer a Tony Robbins en participar lo demuestra.

Los gritos genuinos de entusiasmo de su comunidad que viajó desde todo el continente no podrían ser cosas fingidas.

Sorpresivamente, EXMA 2022 se convirtió en mi universidad-evento este año.

Usualmente me inscribo a “cosas locas” porque me gusta aventar mi mente a extremos que no suelo considerar o de lo contrario solo consumiría temas de negocios y tecnología, lo cual me haría perder la riqueza de conectar con ideas sobre arte, cultura y demás que me dan ventajas al considerar las cosas en gran contexto.

Recuerdo un costoso curso de diseño de futuros al que entré sin saber de qué demonios se trataba el asunto. El precio y la ubicación fueron excelentes separadores que hicieron que aquella inversión de TADI valiera la pena. Hasta el día de hoy es —al igual que EXMA 2022— una experiencia profundamente influyente en muchos de mis pasos siguientes.

Llegué a EXMA 2022 por la amable invitación de mi amiga Karla García Olguin y del gran fundador de EXMA, Fernando Anzures.

No sabía bien a lo que iba, pero ya estaba ahí.

Te voy a contar lo que hice para que copies descaradamente lo que te convenga de mi experiencia.

Lo primero es ir con la mente abierta. Al momento de escribir esto, tengo cuarenta y dos años, tres hijos y más de diez años exponiendo la creación de mis negocios públicamente, lo cual me ha valido invitaciones en el Tec de Monterrey, la UNAM, TEDx y contrataciones en empresas como General Electric y Oxxo para hablar sobre tendencias, emprendimiento y demás. La revista Entrepreneur incluso me nombró “rockstar de la innovación” en 2016. He construido con mis socios una empresa que construye hardware y software para fábricas y ciudades inteligentes, cerrado tratos con empresas globales y cometido muchísimos errores a lo largo del camino. Te digo esto no como un viaje al interior de mi ego insoportable, sino para darte contexto de lo complicado que puede ser para alguien como yo escuchar que otros en el escenario te digan cosas que ya considero obvias.

Pero llevo años haciendo un trabajo personal serio para ser menos como yo en mi versión de bajo desempeño. Así llegué a EXMA 2022, a tomar asiento, tomar notas, tener la actitud correcta, la mente abierta y el corazón alegre.

Man, fue maravilloso.

Hice amigos inmediatamente.

Hice negocios.

Repasé grandes ideas que tenía olvidadas.

Me inspiré.

Analicé lo que me encantaba de cada colega conferencista.

Bailé. Grité. Brinqué. Abracé. Lloré. Justo como te dije al principio de este artículo.

EXMA significa Educación, Experiencia, Marketing y Acción. Y eso fue exactamente lo que sus fundadores y organizadores entregaron en este evento.

Todo habría estado fantástico incluso si Tony Robbins no hubiese asistido.

Imagina el frenesí que se desató en este auditorio con su presencia.

Todo lo que has escuchado, todo lo que te han dicho de los eventos de Tony Robbins, bueno, estoy seguro que se queda corto.

Hablaré de él en otro artículo, pero basta decirte que su trabajo con nosotras —las catorce mil almas interesadas en escucharlo— fue sublime, por decir lo menos.

Si has leído hasta aquí, hazte un gran favor y salúdame presencialmente en el próximo evento de EXMA en que nos encontremos. Me encantará saber que te empujé a experimentar un poco de la chispa que me encantó en su edición 2022.


Hacks de millones de dólares.

Estuve presente en la mayoría de las conferencias del escenario principal. Comparto a continuación contigo las tres principales notas que capturé de cada expositor que escuché:

Jorge Serratos

  • Un estudio de Harvard demuestra que solo ayudamos en fechas especiales como Navidad porque asumimos erróneamente que el resto del año alguien más está ayudando.
  • Grábate en videos haciendo cosas buenas.
  • Compartir es bueno. Él lo llama 1+1=3.

Moris Dieck

  • El ser humano está hecho para proteger y conservar, eso le impide tomar ciertos riesgos que le convienen.
  • Nunca antes ha existido tanta desventaja para quien no tiene una buena educación financiera.
  • Aprende a ganar cien pesos esta semana de una manera diferente. Es un músculo que te conviene.

Alfonso y Christian

  • Son los extraños quienes tienen las cosas que necesitas.
  • No te estanques con scripts. Haz preguntas. Indaga como un buen doctor.
  • Crea un valor totalmente diferente para modificar el precio (vender un iPhone de modelo antiguo en cinco mil dólares no es atractivo, pero ofrecerlo como el instrumento que tiene almacenados contactos exclusivos que con seguridad responderán la llamada y notas privilegiadas de grandes negocios comprobados, hace que aparezcan inmediatamente compradores).

Sebastián Lora

  • La excelencia no garantiza el éxito.
  • Pon fecha a tu idea y anúnciala. Esto te mueve más que cualquier otra cosa.
  • La suerte es el punto de encuentro entre la oportunidad y la preparación.

Alex Dey

  • La riqueza no es común. Y no se gana haciendo cosas comunes.
  • Los audiolibros son instrumentos muy poderosos para aprender de los mejores.
  • No celebres con alcohol porque entre más grande tu éxito, te estás entrenando en que debes beber más.

Marco Antonio Regil

  • Muchos entramos a la vida adulta como quien entra a un partido de fútbol sin saber las reglas: no tenemos buenas oportunidades de hacerlo bien.
  • Escuchar es importante pero no suficiente. Es mejor practicar. Y todavía mejor hacer las cosas en equipo.
  • Eres la conciencia que puede reprogramar lo que piensa y lo que siente.

Margarita Pasos

  • Tú no puedes tener algo que resientes.
  • No conectes con radiomiseria.
  • Tu mente tiene toda la ingeniería.

Rodrigo Herrera

  • Cumple el timing.
  • Negocia contigo primero.
  • Respeta la esencia de los negocios que compres.

Arturo Elías Ayub

  • No importa el fracaso mientras tengas humildad para levantarte.
  • Lo importante es cuántos corazones tocas.
  • Invita a comer a tus clientes especiales.

Ricardo Salinas Pliego

  • No ganamos nada bajando a todos de nivel.
  • No eres buen líder hasta que no tengas buenos resultados.
  • Es más valioso un día de un evento como éste que un año de educación tradicional.

Tony Robbins

  • La energía es un hábito.
  • Sé impaciente e irracional contigo y lo opuesto con los demás.
  • Un cambio fisiológico radical es un cambio radical de tu estado emocional lo cual es un cambio radical de tu comportamiento.

Cómo jugar bien el juego de los contactos en universidades-eventos.

El día anterior a EXMA 2022, estuve en el Foro de Economía y Negocios de Forbes en el Hotel St. Regis en Ciudad de México.

Hice nuevos amigos. La inmensa mayoría de estos contactos usan activamente Twitter. Somos un tipo de generación para la cual nos resulta natural movernos ahí.

Al día siguiente, en EXMA 2022, nadie tenía Twitter. Tuve que cambiar rápidamente mi mentalidad para comenzar a pedir los Instagram y TikToks de mis nuevos amigos influencers.

Atención: ninguna de las mujeres y hombres geniales que menciono en este artículo va a interactuar directamente contigo en TikTok. No es una plataforma diseñada para facilitar ese tipo de contacto.

¿Y en Twitter? Hey, sí, es muchísimo más posible que den like a una nota donde los menciones. Es posible que incluso respondan.

Deja de pensar binaria y limitadamente donde tus opciones son solo usar Twitter o no. Tenlo. Úsalo a conveniencia. Juega bien el juego con aquellos que te están diciendo cómo moverte.

El comportamiento maduro y adulto es que te adaptes a lo que aquellos que admiras te dicen que es su estándar.

El comportamiento infantil te orilla a decir «ah, pero no está en Instagram, ni modo, yo quería seguirlo pero pues no uso Twitter».

Sé todo un pro.


Pros y cons de EXMA 2022

Te decía que este no es un artículo patrocinado, de lo contrario te diría que todo fue perfecto.

Lo que no me gustó:

  • El primer día hubo retrasos en los horarios de las conferencias.
  • La selección de comida en los stands era muy limitada.
  • Hubo pláticas interesantes a las que no pude asistir porque eran simultáneas a las del escenario principal.
  • La conexión a internet era terrible.

Ahora bien, el retraso en un evento tan grande y hecho con estas características por primera vez, se entiende. El segundo día tuvieron una precisión increíble.

Sobre el hecho de las conferencias simultáneas, ayuda a tener variedad.

Sobre la conexión a internet en la sede, es algo natural en eventos masivos.

Si alguna de estas situaciones es suficiente para que no vayas a una universidad-evento como EXMA, bueno, haz eso, no vayas: tu frecuencia no te permite ver el potencial.

En lo personal, absolutamente ninguna de estas observaciones representa un rasguño genuino a la calidad de EXMA 2022. Las menciono porque no quiero dejarte con la idea de que todo era perfecto.

Los DJs, la producción visual, el sonido, la logística de entrada, la duración.

Casi todo fue genial, eso sí.


Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Dureza mental.

Disciplina emocional.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

P.D. Recibe gratis más hacks e ideas para ser una Persona de Alto Desempeño. Suscríbete a mi newsletter aquí. Si este artículo te gustó, los e-mails que te voy a enviar te van a encantar.

LA SEÑORA DE LAS PAPAS FRITAS

No mueras pobre.

No mueras sin haberlo intentado.

No mueras sin haber encontrado a tu tribu.

No mueras sin haber dominado el sentirte ridículo.

No mueras sin haber construido un patrimonio envidiable que puedas dejar a la siguiente generación para que comiencen con ventaja.

Muere como en esa famosa canción de Sinatra, ya sabes, a tu manera, habiendo intentado más de lo que podías hacer, habiendo encarado cada reto de frente y siendo dueño de la situación.

Muere con notas fantásticas sobre lo que aprendiste en muchas áreas técnicas, artísticas, científicas, culturales, sociales y deportivas a las que te atreviste a ingresar.

Hey, yo te ayudo a morir mejor —por decirlo de una manera dramática.

Keep reading.


Las tres formas en que te puedo ayudar a morir mejor:

  • La primera es compartiendo de forma directa contigo lo que he aprendido en más de diez años inventando desde cero una comunidad internacional de PADs y lanzando mis ideas para emprender. Estos son dos cursos y comienzan a principios de Septiembre. Se llaman «Marca Personal» y «Negocios Pro». Joder, tío, si consumes a diario mis hacks gratuitos porque te gustan y te sirven, vas a flipar con mi contenido premium.
  • La segunda forma en que te puedo ayudar es reuniéndome contigo y otras varias decenas de pros en San Miguel de Allende durante dos días a finales de Septiembre para hablar sobre cómo construir riqueza transgeneracional. En esto tengo muchas notas que te van a volar la cabeza.
  • Y finalmente, te doy coaching personalizado si eres un emprendedor o profesional que quiere pasar a niveles superiores generando más dinero con su compañía o con sus habilidades dentro de la corporación. Esto es vía WhatsApp en un formato sexy donde interactuamos al ritmo que a ambos lados nos conviene y vemos a profundidad cómo derribar barreras para avanzar.

Ayer leí una publicación de Morgan Housel, un escritor al que sigo con bastante gusto. Decía que llegó a un restaurante y ordenó una hamburguesa. La mesera la preguntó que si la quería con papas fritas, a lo que él respondió que no. Una señora de unos ochenta años escuchó esto y le gritó a la distancia, «entonces yo me las voy a comer» o algo así. Minutos después, la hamburguesa y las papas se materializaron y la señora le dijo nuevamente en voz alta, «recuerda que esas son mías».

Todos podemos imaginar fácilmente esta escena.

Velo así: lo has visto todo cuando ya andas en tus ochentas, ¿por qué ibas a sentir pena en decirle con autoridad a un extraño que tú vas a tomar de su plato las papas fritas que él no quiere? Esa es la actitud que a ti y a mí nos conviene desarrollar en la vida. Y si lo podemos hacer en las cosas que importan, mejor.

¿Cuáles son esas cosas que importan? Hay varias, pero mi trabajo se enfoca en insistir en estos tres rubros: tu marca personal, tus negocios y tu mentalidad.

Recuerda que el objetivo de tener una buena marca personal es conseguir la atención de una audiencia que apoye tus ideas. Lo que tú quieres con tu marca personal es exactamente esto que está ocurriendo aquí, en este instante entre tú y yo, donde andas consumiendo un texto como éste de un tipo al que tal vez no conoces de frente pero con el que sientes cierta afinidad en varias de las cosas que propone al mundo. Lo que quieres con tu marca personal es generarte recursos y oportunidades explotando las redes sociales para eso, para ser más social, mejor conocido de una manera profesional y positiva.

Sobre tus negocios, no se trata de que renuncies hoy si tienes un buen empleo y mañana emprendas el sueño de tu vida. Hay que ser estratégico. Mira, cuando te inscribes con tus amigos a una liga de fútbol local, entras a la cancha entendiendo la mayoría de las reglas: el fuera de lugar, los penalties, el saque de banda y cosas así. Si quieres jugar a tu mejor nivel, seguro entrenas duro previo a cada partido y cuidas tu alimentación. Emprender es lo mismo: puedes hacerlo sin prepararte y entrar emocionalmente desnudo a la cancha. Y lo único que vas a conseguir es que los que sí han hecho lo que hay que hacer barran el piso contigo.

Y si ya estás emprendiendo, lo peor que puedes hacer es pasar tiempo constante cada fin de semana en el bar hablando con tus familiares y amigos sobre lo que estás haciendo. Te quieren. Los quieres. Y eso está bien, pero no están en lo que tú estás. No pueden entender lo que estás intentando construir. No son tontos ni malas personas, pero esto es como si quisieras que un grupo de adolescentes te tomara en serio en tu opinión sobre cómo jugar GTA si ni siquiera tienes la consola apropiada en casa y jamás has pasado más de una hora dentro del videojuego. Todo pro tiene un coach. Y entre más alta su posición, más vital es esto. En negocios, yo soy un coach ideal. Sé de lo que hablas. Sé lo que te puede realmente impulsar.


Una de las inquietudes recurrentes que he notado en muchos de mis alumnos a lo largo de los años es que les da pena insistir en lo que ofrecen. Hay quienes me dicen «es que ya publiqué una oferta en la mañana, ya me voy a esperar hasta la medianoche para volver a ponerlo en internet».

¡No!

No, no y no.

Tienes que aprender a insistir. Sobre todo, tienes que insistir cuando lo que estás empujando al mundo es algo bueno.

La gente que comparte miedos, dramas, tonterías, mentiras, ninguno de ellos se limita, ninguno de ellos le da pena insistir con sus malas y tristes historias del mundo. Empujan toda esa negatividad con fuerza, con velocidad, con constancia. ¿Por qué entonces tú y yo tenemos pena de insistir cuando estamos construyendo negocios y agregando valor desmedido a la sociedad?

Tienes que insistir cuando tu producto o servicio impulsa genuinamente a tus clientes.

Coca-Cola no te ayuda absolutamente en nada más que dándote micro-segundos de euforia en un día caluroso. Y sin embargo, la compañía no se cansa de taladrar por todos los vías imaginables en que debes comprar sus productos. Usa esa misma actitud y tenacidad. Insiste con convicción porque lo que estás poniendo afuera en el mercado es para el bien colectivo. Créetela.

Aquí estoy yo, insistiendo como cada semana en que mis cursos, mi evento y mi coaching te convienen. Lo sé porque llevo años haciendo esto y la respuesta general que obtengo de los participantes es que ahora tienen herramientas que no habían considerado, que se sienten inspirados, que eso los motivó a comenzar.

Eso quiero para ti.


Te decía de la señora de ochenta años que tomó las papas fritas del plato de un desconocido en un restaurante.

Imita su confianza para decirle a tu audiencia lo que tienes entre manos.

Te decía de Coca-Cola y la publicidad insistente que hace sin pena de sus productos chatarra.

Imita su tenacidad para avanzar en sus objetivos.

Te enseño de marca personal porque sé la magia que ha desencadenado en mi vida. Esa magia está a tu alcance si insertas TADI, ya sabes, Tiempo, Atención, Dinero e Incomodidad.

Te enseño a construir riqueza transgeneracional porque llevo más de una década estudiando de cerca a quienes ya han conseguido esto y tengo muchas notas poderosas que nos van a ahorrar a ti y a mí años de frustración encerrados en un juego equivocado que no nos conviene.

Te doy coaching personalizado porque creo en la capacidad de esa persona que reduce su ego para aceptar buenos consejos y moldear mejor sus decisiones con un entendimiento superior de lo que será ganador en el largo plazo.


Hace unos días, alguien muy cercano a mí estuvo en un terrible accidente de autos en la carretera. Un trailer de carga a toda velocidad se quedó sin frenos y destrozó cinco vehículos.

Tal vez no creas en los milagros, pero aquí nadie murió y esto es casi la definición de uno.

Agradezco infinitamente que nada malo le ocurrió a esta amistad. De haber muerto, habría sido en sus términos porque esta persona lleva años moviéndose en lo que quiere, empujando lo que cree, creando su realidad y siendo alguien respetado por su ejecución y mentalidad. ¿De cuánta gente a nuestro alrededor podemos decir esto con sinceridad?

Seamos así.

Te estoy platicando este drama para recordarte a ti y a mí que no tenemos que conseguir cinco mil followers hoy ni asociarnos para abrir una empresa mañana. Esos no son los primeros pasos.

Los primeros pasos son entender mejor el juego y rodearte de otros en tu misma frecuencia.

Y en esto soy genial, en explicarte lo que necesitas saber y en conectarte con gente que ya anda en modo alto desempeño. Te puedo ayudar bastante.

Muévete con precisión.

Actúa siempre con decisión.


Pídenos aquí en WhatsApp las fechas, precios, descuentos y más información de los cursos, el evento y el coaching.

Sin pena.

Cero drama.

Enfoque. Ecuanimidad.

La gloria está en el largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.



P.D. 1: Te dejo cinco frases poderosas que me guían a diario. Espero te inspiren en tu camino también:

La realidad es negociable.
—Tim Ferriss

Comete errores de ambición y no errores de pusilanimidad. Desarrolla la fortaleza para hacer cosas audaces, no la fortaleza para sufrir.
—Nicolás Maquiavelo

Tienes que pensar en cosas grandes mientras haces cosas pequeñas, para que así las cosas pequeñas vayan en la dirección correcta.
—Alvin Toffler

El hombre razonable se adapta al mundo; el irracional persiste en tratar de adaptar el mundo a sí mismo. Por lo tanto, todo el progreso depende del hombre irracional.
—George Bernard Shaw

Todo lo que está a tu alrededor y que llamas vida fue hecho por personas que no eran más inteligentes que tú y puedes cambiarlo, puedes influirlo, puedes construir tus propias cosas que otras personas pueden usar.
—Steve Jobs

P.D. 2: Si esto te gustó, suscríbete gratis a mi newsletter. Te va a encantar.

RIQUEZA TRANSGENERACIONAL

Una amplia conversación íntima y llena de detalles con Aarón Benítez.

Esta es una invitación exclusiva para quienes necesitan acelerar ya su ejecución social, profesional, familiar y de negocios.

RT2022
San Miguel de Allende
Septiembre 28 y 29, 2022
riquezatransgeneracional.com


¿Cuánto invertirías a cambio de platicar largamente con decenas de millonarios exitosos para saber a profundidad cómo piensan, en qué invierten y cómo actúan en su vida y negocios?

¿Cuánto invertirías a cambio de conocer genuinos y modernos detalles legales y administrativos de quienes construyen empresas, invierten y generan riqueza transgeneracional?

No cometas el error de pensar como la mayoría de la gente piensa acerca del éxito financiero y de negocios. Ellos creen que entienden gracias a un libro o una película. Estas personitas se engañan al sentir que leer o ver algo les ha abierto la mente sobre cómo funcionan las cosas en realidad. Esto es bastante limitado. Es como creer que ya tienes exactamente las mismas herramientas y mentalidad que Messi ha usado en su vida para llegar a donde ha llegado. Una cosa es verlo un par de horas cada semana jugando un partido de fútbol y otra es conocer bien las conversaciones que ha tenido y su comportamiento detrás de escenas. Una entrevista en televisión acerca de su vida no te da jamás este nivel de entendimiento.

No rompes el código de la riqueza transgeneracional con un libro, ni con buena vibra, ni con un blog, ni con una empresa, ni con un buen networking. El código de la riqueza transgeneracional sólo lo dominas cuando ya estás en el nivel de las personas que están activamente construyendo esto. Para obtener la membresía, hay varios caminos.

Sentado en medio de algunos de mis colaboradores en alguna reunión.
Con algunos socios y consejeros discutiendo temas de levantamiento de capital y otros asuntos de nuestras empresas.

Llevo diez años trabajando intensamente en construir riqueza transgeneracional. Si no entiendes bien este término, lee la siguiente explicación.


¿Qué es la riqueza transgeneracional?

Es genial si tienes la fortuna de pertenecer a una familia con un negocio que ha logrado pasar exitosamente de una generación a otra.

Quienes no venimos con esa estirpe, raramente nos entrenamos a pensar más allá de las necesidades económicas básicas y algunos lujos.

“El carrito y la casita”, es el pensamiento popular en México. Esto es un gran error porque al soñar con el carrito y la casita, logramos eventualmente eso: obtener un automóvil y un espacio personal. Mi experiencia de vida y lo que he leído y platicado con muchas personas en el nivel socioeconómico medio-bajo de la vida, es que para cuando te das cuenta que sólo te has enfocado en lo inmediato en términos económicos, ya han perdido varios años que pudieron haberse utilizado para construir “algo más”.

¿Qué es la riqueza transgeneracional? Es la capacidad de heredar activos a eso, a la siguiente generación. ¿Por qué hacerlo? Porque si la idea es hackear la vida , debemos tener los recursos para ello y más. Pensar que tenemos que dejar recursos a los que vienen después de nosotros es una forma perfecta para activar en nosotros el sentido de urgencia, la ambición e intuición necesaria para lograr el objetivo.

Lograr riqueza transgeneracional requiere un conjunto de habilidades que no solemos tener desarrolladas cuando nuestro círculo inmediato siempre ha estado conformado mayoritariamente por trabajadores y profesionistas tradicionales.

Mucha gente piensa que dejar una casa o un par de autos al morir es suficiente. Y claro, está bien. La intención de estas líneas no es posicionar una cantidad monetaria específica en tu mente que pueda ser considerada como riqueza transgeneracional. Simplemente pregúntate cuántas cosas más podrías estar intentando para agregar belleza al mundo en este instante si tuvieses “asegurado” (por así decirlo) varias décadas de ingreso.

Libros como “Padre Rico, Padre Pobre” son geniales para enseñarnos este tipo de técnicas genuinas sobre cómo piensan muchos de los que construyen sus fortunas. Léelo, pero sobre todo, evita el error de entusiasmarte nada más con la terminología y no ejecutar. El mundo está lleno de gente que sabe hablar perfectamente sobre la carrera de la rata, el cuadrante, los activos y pasivos pero que tienen vidas bastantes limitadas porque lo económico cuando no está solucionado nos pone lamentablemente ahí.

Tienes que aprender a evaluar a personas, no negocios. A encontrar o formar a quienes van a estar al frente de las cosas en las que vas a poner tu dinero.

Tienes que aprender a mezclar cosas locas en tu mente para ver oportunidades donde otros simplemente se burlan.

Tienes que hablar inglés con confianza para poder interactuar de forma amplia y no querer convencer o dejar que te convenza sólo tu círculo de siempre.

Tienes que leer las biografías de Elon Musk, Steve Jobs, ver documentales como el de Bill Gates y leer libros de gente como Ray Dalio.

No se trata de que te pongas al frente de un imperio. Tal vez no es tu naturaleza fundar compañías y está bien. Puedes invertir. Pero hazlo de manera constante. Imagina que inviertes cada mes en asistir a las ferias y exposiciones en varias universidades del país para conocer a los chicos que muestran sus ideas. La mayoría de ellos lo hacen porque es una obligación escolar, pero siempre hay gemas. Con estas gemas comparte tu WhatsApp. Diles que eres un inversionista en el rango de los —no sé, diez, cincuenta, cien mil, un millón de pesos— y que el día de mañana que lancen algo, que te busquen.

Prácticamente todos esos esfuerzos que los chicos lanzarán van a fracasar por muchas razones: no tienen experiencia, son muy idealistas, no saben trabajar en equipo, les hizo falta financiamiento, su idea no era buena en realidad, el mercado no estaba listo, etcétera. No importa. Entiende que van a fracasar. Es lo normal.

Tu técnica no va por el lado de hacerte rico en la primera inversión con cada uno de ellos. Tu técnica de hecho es que al invertir cinco, cincuenta o quinientos mil pesos en su primera empresa, pudiste ver en primera fila su ejecución, comportamiento, actitud y creatividad. A partir de ahí, se genera una confianza donde el día de mañana esta persona tiene la capacidad de confiar en ti y tú en volver a invertir en ella.

Tienes que hacer tu trabajo para pasar de ser un prestamista disfrazado de inversionista para convertirte en un inversionista sofisticado: alguien que sabe que casi ninguna de sus apuestas dará resultados y no te vas a pelear con las personas que intentaron construir algo con tu dinero y no lo lograron. La idea es dejar puertas abiertas.

También compra bienes raíces. Acciones. Vende y revende cosas. Todo lo que sume. A diario.

Entiende que cuando tienes recursos, te puedes mover rápido. Y poder movernos rápidos es una condición necesaria para ser PADs, Personas de Alto Desempeño, ya que esto nos coloca en posición de ventaja natural. Recuerda que casi todo el mundo es lento e indeciso. Tú no seas así.


Te voy a explicar cómo estoy construyendo riqueza transgeneracional.

Ahora que ya tienes claro qué es la riqueza transgeneracional y su importancia, lee por qué soy la persona ideal para explicarte cómo generarla.

No soy experto en finanzas.

No soy experto en administración.

No soy experto en derecho.

No soy experto en contabilidad.

No soy experto en negocios.

No soy experto en relaciones públicas.

No soy experto en prácticamente nada.

Soy un generalista, alguien que se sumerge en varios temas pero nunca profundiza al máximo en ninguno de ellos.

Soy un polímata, alguien que mezcla su entendimiento de diversas áreas de la manera más profesional posible.

Soy un tipo que en el año 2010 tenía un triste salario de trece mil pesos mexicanos (menos impuestos, claro está), vivía atrapado a mis treinta años en un ingrato trabajo de oficina que consumía mis mañanas, tardes-noches y fines de semana.

Hoy —poco más de una década después— mi trabajo es escribir artículos y libros, solucionar todo tipo de problemas con mi equipo, tomar decisiones a diario sobre diversos temas, viajar para conocer gente, dar conferencias, aprobar propuestas, cerrar tratos, revisar asuntos con mis socios y consejeros, dar entrevistas, criar a tres hijos, atender a mi audiencia internacional en constante crecimiento en internet y así. Todo esto lo hago en horarios que yo decido, en ciudades que yo decido, con las personas que yo decido.

En China, supervisando la producción de hardware de nuestra empresa de alta tecnología.
Impartiendo un workshop de negocios en el Tec de Monterrey.

Esto no lo he logrado por ser guapo, súper inteligente o por venir de una familia con dinero. Esto lo he logrado porque me he ido insertando estratégicamente en el nivel que me interesa conquistar aprendiendo directamente de la gente que ya ha conquistado lo que a mí me interesa lograr.

Me fascina leer, pero los libros sólo me mostraron el camino. Recorrerlo y obtener consejos de otros caminantes experimentados ha sido un trabajo duro insustituible.

¿Has visto esas gráficas de mentalidad pobre versus mentalidad de millonario que circulan en las redes sociales? Son muy ciertas, pero desafortunadamente el joven que las hace no está generando riqueza transgeneracional, simplemente está copiando lo que leyó en algún blog para alimentar su adicción a los likes en su cuenta de Instagram.

Intento decirte que hay muchas personas que te van a jurar que te pueden orientar en cómo generar riqueza transgeneracional. Te pido que las analices bien con esta dos preguntas: ¿Están construyendo el asunto desde cero? ¿Están teniendo avances genuinos o es puro humo que luce bien?

Mi ventaja al ser alguien que está construyendo riqueza transgeneracional desde cero es que sé qué es aquello de lo que necesitas enterarte, cuáles son las cosas que me habrían ayudado a acelerar mis resultados si me las hubiesen explicado claramente en lugar de tener que realizar los cientos de micro-experimentos personales, profesionales y empresariales que he ejecutado para encontrar mis respuestas.

En una consultoría de marketing que abrí hace varios años.

La mayoría de la gente que te quiere vender un curso en internet sólo se dedica a dar cursos en internet. Yo soy empresario, construyo cosas físicas y digitales, dirijo equipos, cometo errores en la vida real y en internet, analizo, me relaciono con gente importante, reconstruyo y ajusto mi filosofía constantemente para obtener más y mejores resultados. En otras palabras, sé de lo que te estoy hablando porque esto de generar riqueza transgeneracional lo he ejecutado y lo sigo ejecutando a diario.


Quienes te podrían decir las cosas precisas que necesitas entender para generar riqueza transgeneracional, no te las dicen porque no te conocen y no les interesa desviarse de su camino para interactuar contigo.

Esto suena duro pero es la realidad. Todas las familias con las que he interactuado que tienen y siguen generando riqueza transgeneracional jamás han conectado conmigo de forma directa gracias a mi presencia en internet. Están ocupados viviendo sus vidas, construyendo sus ideas, cuidando sus imperios. No están pensando si hay gente entusiasta allá afuera que necesite sus consejos. Además, ellos ven su estilo de vida, mentalidad y ejecución como algo normal porque llevan décadas funcionando así y así se mueve su entorno. Gente que no nacimos en ese nivel vemos todo ese conocimiento como inaccesible porque sí, efectivamente, es inaccesible cuando no sabemos jugar bien el juego.

Los amigos que tengo que ya han generado riqueza transgeneracional y que siguen generando más, tardaron años en abrirse conmigo, para explicarme cosas que son políticamente incorrectas, para detallar estrategias que la mayoría de la gente no entiende porque se esfuerzan en ver muchas cosas como exóticas cuando simplemente son nuevas para su nivel socioeconómico.

La realidad es que si quieres generar riqueza transgeneracional peleando en un solo frente de batalla, tienes todo en contra. No importa qué tan bien hagas tus movimientos financieros, o que tan pro seas en tu trabajo, o que gran emprendedor resultes ser, la realidad es que esta es una guerra multidimensional que requiere un entendimiento y ejecución así, en varios frentes de batalla al mismo tiempo.

En un evento global sobre Internet of Things en Singapur.
Hablando sobre cómo hackear la vida.

He estado en las mejores instituciones y eventos explicando muchos temas en estos últimos diez años. He hablado de innovación, marketing, emprendimiento, Personas de Alto Desempeño, management y muchos otros temas, pero jamás he explicado a mi audiencia las estrategias detalladas que uso a diario para generar riqueza transgeneracional. Estas son estrategias probadas en el campo de batalla, copiadas de grandes empresarios, de familias millonarias y amigos altamente exitosos con los que he tenido oportunidad de generar muy buena relación gracias a mi trabajo offline/ online.


Tú y yo durante un par de días juntos para que comiences a construir riqueza transgeneracional.

Hay muchos cursos de finanzas allá afuera. Algunos muy buenos. Tómalos, daño no te pueden hacer. Hay muchos otros cursos de emprendimiento también. Adelante. Todo hack que puedas ejecutar para tu idea es bienvenido. Pero no hay un evento que mezcle de manera directa y contundente todas aquellas técnicas que requieres dominar y empujar en el campo de batalla de la vida real donde no puedes separar lo que es finanzas, emprendimiento, niños, reputación, vida social, familia, amigos, contabilidad, gobierno, tecnología, futuro y demás áreas que se mezclan inexorablemente y que te pueden aplastar si no moldeas tu interacción entre ellas.

Me voy a sentar durante dos días contigo a hablar sin censura, con cantidades y porcentajes específicos, nombres de plataformas, apps y otras referencias que he aprendido a utilizar para generar riqueza transgeneracional desde hace años. Te voy a compartir aspectos legales, administrativos, el marco de referencia de conversaciones con socios, clientes, colaboradores, proveedores, familiares, amigos y demás.

Yo no soy Elon Musk, pero he desarrollado hacks envidiables de administración del tiempo que me han permitido lograr en diez años cosas que dejan a mucha gente rascándose la cabeza sobre cómo lo he hecho: publicar libros digitales e impresos, hacer eventos, lanzar media docena de empresas, formar equipos de cientos de personas, dar cursos gratuitos, crear contenido en audio, video y texto, vender tecnología a nivel global, crear una marca personal poderosa en internet, colaborador con instituciones y organizaciones prestigiadas, recibir invitaciones de medios y personalidades reconocidas, todo esto al tiempo que resuelvo problemas grandes y pequeños de mi vida profesional y personal, crío junto a mi bella esposa tres niños, me ejercito, leo, tomo cursos y viajo a eventos para aprender más y simplemente para saludar a viejos y nuevos amigos que admiro.

Voy a hablar contigo de todos los detalles y estrategias que no comparto en internet simplemente porque esto es para una audiencia que genuinamente entiende el valor de estos hacks, ideas y técnicas y los quiere comenzar a ejecutar a la brevedad.

Comiendo con nuevos amigos en un workshop internacional.
Contratado por el gobierno para hablar ante doce mil estudiantes con becas internacionales.

En caso de que pienses que esto no es para ti…

Te recuerdo que pasé de un salario de oficinista de trece mil pesos mexicanos mensuales (menos impuestos, claro está) a sentarme en mesas importantes para cerrar tratos grandes con compañías globales.

Transité de ser empleado a dirigir a cientos de personas en mis empresas. He levantado millones de dólares en capital.

He creado empresas en diversas industrias.

Sin grandes credenciales académicas.

Sin un gran coeficiente intelectual.

Sin una red poderosa detrás de mí.

Sin un entrenamiento formal.

No es por darte motivación barata, pero la realidad es que si yo he podido incluso teniendo mi nivel socioeconómico, académico, mental y profesional en contra, ¿por qué tú no podrías si tienes tal vez más ventajas de las que yo tenía al principio?

Te lo repito: el material que voy a compartir contigo en este evento no lo he compartido jamás a detalle en mis publicaciones en internet. Este evento de dos días entre tú y yo es uno sin censura, con números, cantidades, cifras, porcentajes precisos de cómo me muevo para crear riqueza transgeneracional gracias a lo que ha aprendido con mis negocios, relaciones, viajes y demás.

Mostrando mis empresas en un evento de la revista Entrepreneur.

EVENTO PRESENCIAL: Cómo Construir Riqueza Transgeneracional Paso a Paso.

Una amplia conversación íntima y llena de detalles con Aarón Benítez.

Esta es una invitación exclusiva para PADs que necesitan acelerar ya su ejecución social, profesional, familiar y de negocios.

San Miguel de Allende
Septiembre 28 y 29, 2022
MXN$20,000 / USD$1,000
IVA incluido

Haz tu transferencia electrónica a:
The Aaron Benitez Company, S.A. de C.V.
Banco Inbursa
CLABE 036905500439521839

Y envía tu comprobante a hola@aaronbenitez.com con el título “RT2022 San Miguel de Allende”. Incluye tu nombre completo y WhatsApp en tu mensaje. Si requieres factura, anexa toda la información necesaria en este mismo mensaje.

Si quieres conocer los temas, obtener facilidades de pago o conocer promociones para asistir con tu pareja, algún socio o amigo, visita riquezatransgeneracional.com.

Cupo limitado.


Primera lección gratuita

Solamente cuando accedes a oportunidades que otros dejan de lado por el precio, obtienes entendimiento y conexiones que jamás van a cruzar el radar de los demás porque se filtran automáticamente del juego de alto nivel. Tú no te filtres automáticamente. No abordes las oportunidades con la visión de tu versión que no sabe construir riqueza transgeneracional. Aborda las oportunidades como se hace para generar riqueza transgeneracional: con una lente diferente, más afinada y alineada con niveles superiores.


Hablemos sobre el precio.

Todos los pasos íntimos y a detalle que he dado en estos diez años para crear riqueza transgeneracional. Accede a información privada, exclusiva, jamás compartida en público.

Miles de reseñas en redes sociales hablan sobre la calidad de mi trabajo.

Imagina que recibes solamente un consejo soberbio al año. Para obtenerlo, tienes que invitar a alguien a cenar. Esa cena cuesta, no sé, digamos que en un lugar económico y con disciplina emocional unos cien dólares para obtener información precisa, exclusiva y accionable que podrás ejecutar en tu vida para generar riqueza transgeneracional. Bien. Ahora, imagina que multiplicas esa cena anual de cien dólares por veinte años. Nada más que sabes que no vas a invertir únicamente esos cien dólares, y que no es práctico ni tienes dos décadas disponibles para esperar que la suerte te ayude a interactuar con la gente conocedora que te puede indicar los pasos precisos para subir de nivel.

Después de un desayuno con el CEO de Microsoft en México.

Lo que estás haciendo con tu inversión es acelerar ya tu entendimiento profundo del nuevo juego de la vida para ejecutar ya, hoy, now, para implementar los pasos que necesitas dar en tu vida.

El precio de este evento es para dejar afuera a los amateurs. Esto es para pros. Esto es para reunirnos de manera seria y poderosa.

Un evento de un día de la revista Harvard Business Review cuesta el doble y son conferencias sobre temas geniales, pero ninguno de ellos toma tus preguntas ni te deja pasos concretos en este tema de generación de riqueza transgeneracional.

Veinte mil pesos son tres mensualidades de un auto nuevo pero modesto cuyo valor se va depreciando desde el instante que lo sacas de la agencia. Estas cosas ayudan a que tu ego se sienta bien y tranquilo, pero no te generan riqueza transgeneracional.

Haz que la vida te tome en serio a través de actuar en serio, de forma decidida, de entender que para generar riqueza transgeneracional debes actuar de forma diferente a como te has entrenado con tu círculo de siempre que ve esto de un evento de veinte mil pesos como una inversión enorme, loca, descabellada, exótica, cuando en los niveles a los que quiero que pertenezcas es normal y nadie se espanta al respecto.

Ir a WOBI a escuchar durante menos de dos horas a un conferencista super famoso mundialmente te cuesta más del doble que RT2022. Y el conferencista no te va a dar consejos prácticos ejecutables para generar riqueza transgeneracional simplemente porque es ciudadano de una nación de primer mundo, creció con educación en una universidad de élite y ha tenido acceso a facilidades fiscales pro-empresariales en su país mientras que tu realidad y la mía en México es diametralmente opuesta.

¿Cuánto crees que pagamos en aprendizaje las personas que estamos construyendo riqueza transgeneracional? Ojalá fueran sólo veinte mil pesos. Son cantidades bastante grandes en el agregado anual de muchas comidas, salidas, viajes, estancias, cursos, libros y demás.

Mi experiencia práctica construyendo riqueza transgeneracional durante más de diez años está a tu servicio.

Sé elegante y visionario. Deja de pesar las cosas sólo en la dimensión del precio y ábrelas a las dimensiones de oportunidades rápidas que te pueden generar y el aceleramiento para tus objetivos personales y profesionales.

Este es el evento que tiene la información, las notas, los hacks que quisiera que alguien me hubiese explicado claramente hace diez años para no tener que reinventar la rueda en muchas ocasiones ni sufrir tantos descalabros.


ATENCIÓN: tu cerebro reptiliano te quiere espantar, tu condicionamiento social que te ha entrenado a no participar en cosas “raras” como este evento te está queriendo sabotear de nuevo.

Tranquila. Tranquilo.

  • No tienes que abandonar tu trabajo para generar riqueza transgeneracional.
  • No tienes que ser emprendedor para generar riqueza transgeneracional.
  • No tienes que tener un gran capital para iniciar para generar riqueza transgeneracional.
  • No tienes que ser experto mundial en un tema para generar riqueza transgeneracional.
  • No tienes que descarrilar la vida que llevas en este momento para generar riqueza transgeneracional.

Este evento es para que tengas las herramientas de mentalidad y ejecución que te harán jugar bien el juego de largo plazo de la construcción de riqueza transgeneracional. Te voy a compartir cómo te conviene pensar, qué te conviene hacer, cómo, cuándo, dónde, con quién, por qué. Verás números, ejemplos, casos concretos, proyecciones, escenarios y detalles profundos que jamás he compartido en ningún lado en internet.

Ten acceso al tipo de contenido privilegiado que mis amigos cercanos y yo discutimos para generar riqueza transgeneracional.

Este es una larga conversación de dos días con temas sin censura, tal vez hasta políticamente incorrectos, pero bastante genuina y profunda.

¿De qué hablo con mis socios en nuestras reuniones? ¿Cómo tomamos decisiones de largo plazo? ¿Qué es lo que nadie sabe explicarte bien cuando lanzas tus negocios? Aquí me puse de pie a tomar una foto de una de nuestras reuniones trimestrales.
Siempre es un honor y un gusto reunirme con PADs que invierte tiempo, atención y dinero para subir de nivel. Aquí estoy en el último evento presencial que organicé antes de la pandemia.

Si lo ves, lo ves.

Me encantará compartir todo lo que he aprendido para construir riqueza transgeneracional. Este un evento pequeño, íntimo, donde podrás hacer muchas preguntas e interactuar con gente muy interesante.

Piensa que casi siempre nos preparamos para emergencias. Prepárate mucho más para las oportunidades.

Te veo en San Miguel de Allende.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

QUERIDO CHICO CORPORATIVO

Este es Julian.

Julian tiene veintiún años. En poco tiempo egresará de alguna universidad pública de México.

Julian se encuentra en la clase media baja, esa en donde todos los días hay comida en la mesa pero no permite lujos innecesarios. Aquí nadie viaja al extranjero y casi todo se compra en pagos mensuales con los famosos intereses engañosos de las tiendas diseñadas para estafar a esta franja socioeconómica. En casa tienen un automóvil viejo que lleva años sin conocer cómo es traer el tanque de gasolina más allá del nivel mínimo. Papá y mamá usualmente tienen dificultades para cubrir todas las necesidades de la familia, pero resuelven de una manera u otra.

Julian es el orgullo familiar: va a ser ingeniero.

Julian quiere trabajar en una empresa grande donde le paguen quince o veinte mil pesos al mes.

Hey, cuando toda la vida el dinero ha sido un problema , quince o veinte mil pesos al mes te hacen sentir que todo es posible.

Julian está enfocado en conseguir trabajo en la gran fábrica local, esa donde todos portan con orgullo el uniforme, donde el empleo luce como algo seguro, donde cada año reciben bonos de productividad.

Yo fui Julian al treinta por ciento.

Y conocí a muchos otros Julianes.

Si eres Julian o conoces a alguno, leer lo siguiente es importante porque nadie nos lo explica bien.


Todos estamos expuestos al internet y sus videos virales. Todos nos sumergimos en publicaciones que nos motivan a emprender. Todos sabemos que hay muchas oportunidades para hacer negocios allá afuera.

Julian no es inmune a esto. Ha participado en concursos escolares donde sus ideas y planes de negocio le han hecho ganar algunos aplausos. También ha entrado a conferencias donde el tipo que explica los pasos para tener éxito en emprendimiento solo habla de sus aciertos pero jamás comparte los días donde ha llorado porque nadie lo entiende, donde duerme mal por el estrés de no saber cómo lidiar con impuestos y nóminas pendientes, donde descubre que lo que tenía en común con sus socios ya se perdió, donde nada parece funcionar. Esto tiene sentido, pues nadie acepta dar una plática para deprimir a la audiencia, ¿verdad? Todos queremos lucir ganadores. El problema es que por esta razón el público casi siempre termina recibiendo solo parte de la historia, la parte bonita y bastante limitada.

Julian entonces cree que entiende lo que se requiere para tener éxito en el emprendimiento porque su maestro universitario le dio una buena calificación cuando completó las tareas y exámenes de la metodología de negocios canvas. Como todo joven, es soñador. Esto le regala ideas que ve por todos lados para crear su imperio. Le encantan las palabras “innovación”, “visionario”, “revolución”, “disrupción” y etcétera. Julian —como todos— quiere ser especial, relevante.

Gracias a las señales académicas que ha recibido —concursos, materias, eventos— Julian está seguro que lo único que requiere para lanzar su idea y tener éxito es dinero.


Julian por fin consigue el trabajo en la gran empresa de la ciudad.

Julian se siente en la cima del mundo. Su uniforme. El dinero. Las instalaciones. El prestigio que obtiene en su círculo social. La envidia que genera en otros menos afortunados. Todo es perfecto. ¿Qué puede salir mal?

Julian piensa que solo va a trabajar algún tiempo en la fábrica. Lo suficiente para ahorrar un poco de dinero y lanzar su negocio. Es un buen plan.

Tú y yo sabemos lo que Julian no: jamás va a renunciar, perderá condición física y se volverá adicto a la certidumbre que su empleo le da.

Esto no es obvio para Julian, quien cree que está en control de su situación.

Poco a poco, Julian se adentra en un mundo donde a diario entierra sus posibilidades de lanzarse a emprender sus ideas. Sin saberlo, acepta como positivas cosas que desgastan su potencial.

La primera es que se convierte en un bastión económico de su familia. Todo es más fácil en casa ahora con el salario seguro de Julian. Esto se siente genial durante un tiempo, pero el problema es que esta nueva dinámica familiar se convierte pronto en una adicción de ambos lados: ahora Julian debe mantener este apoyo de manera indefinida, mientras en casa los esfuerzos por mejorar se estancan.

Otro punto es que en su empleo en la gran fábrica, Julian se va a rodear de gente inteligente, preparada y con éxito a las cuales lógicamente va a admirar. Esto hará que los imite en todo: la forma en que actúan, hablan, piensan, los lugares a los que van, las cosas que compran, las ideas que les gustan, etc. Dado que está en una empresa en la que muchos desearían poder trabajar, la presión interna por mantener una alta productividad lo obliga a competir a diario en el número de horas que debe estar enfocado en la solución de los problemas que le pagan por resolver. Julian siempre ha sido delgado y nunca le ha dolido nada, por lo cual no concibe que su terrible alimentación, mala higiene del sueño y falta de ejercicio lo van a poner del lado de la obesidad en pocos años.

Obesidad que verá normal porque lamentablemente así luce la mayoría a su alrededor.

Este es uno de los puntos más difíciles de atacar en la juventud mexicana que crece en las condiciones que te estoy describiendo: no consideran posible que vayan a ocurrir cambios enormes en su físico hasta el día que de repente descubren que están varias tallas fuera de control, hasta el día en que notan que apenas en sus tempranos treintas tienen la salud física de alguien de más de cincuenta que no se cuida.

Podemos culpar al capitalismo y a muchos otros factores que no promueven la buena salud de los miembros productivos de la sociedad como Julian, pero eso de poco sirve para que un individuo pueda comenzar a mejorar su condición hoy.

Julian cree que necesita un automóvil. Y tiene que ser nuevo. Con su salario de veinte mil pesos al mes puede obtener un crédito para pagarlo en cuatro años. Con su bono anual puede hacer abonos fuertes cada cierto tiempo. Todos hacen esto en la oficina.

Nadie le habla de invertir en ETFs. Nadie le habla de optimizar los próximos veinte o treinta años. Esto es aburrido. Nada es tan sexy como traer tu nuevo coche con Karol G a todo volumen.

Julian va a restaurantes a los que nunca antes había ido. Los fines de semana se embrutece con sus amigos del trabajo que ahora son sus confidentes, role models y familia, todo en uno. El domingo lo utiliza para recuperarse. Cada lunes bromean con orgullo de los destrozos que hicieron las noches anteriores. Y así durante años. Julian no se da cuenta que ha sido absorbido por una cultura que superficialmente luce genial, pero que tiene muchas limitaciones.

¿El plan de solo trabajar un tiempo parar ahorrar y con eso lanzar su emprendimiento? Julian jamás va a admitir que eso está cada vez más alejado. Lo que hará para compensar es invitar a sus amigos a una carne asada algunos fines de semana al mes en su nueva casa pequeña que ha obtenido con un crédito a treinta años —hey, todos así lo hacen en la oficina. La intención de estas reuniones, al menos en teoría, es platicar de ideas de negocio en las que se van a asociar.

Recuerda que su grupo del trabajo es la mafia a la que ahora pertenece. Es todo su mundo. Por lógica —aparte de que son su familia, sus mejores amigos, sus confidentes y sus role models— también deben ser sus socios.

Julian no entiende ni le interesa mucho en este momento enterarse que la inteligencia en un área no significa inteligencia en otra. Que alguien sea excelente entregando reportes complejos en hojas de cálculo no significa que tenga madera de co-fundador de una empresa ni que va soportar el estrés directo de lidiar con el mercado cuando las cosas se pongan duras, como siempre ocurre en negocios. A su amiga —experta en administración de uno de los departamentos de la corporación donde ambos trabajan— Julian la nombra automáticamente directora de finanzas en su nuevo emprendimiento imaginario. Se caen bien. Han bebido, salido y convivido muchísimo. Ella es muy inteligente, pues tuvo excelentes calificaciones en la universidad. Él también. Se entienden. ¿Qué podría salir mal?

A su amiga no le interesa realmente renunciar a su empleo, pero la idea de este negocio es imaginaria y todos los saben la mayor parte del tiempo, excepto cuando andan borrachos celebrando que ya están cada vez más cerca de lanzar el proyecto. En México un “sí” nunca es “sí”. Y un “me interesa” jamás es compromiso. Aquí preferimos quedar bien y aplaudir sin convicción la idea de alguien a decirle nuestra verdadera opinión. Y contestamos con un “pues vamos viendo”, “hablamos”, “lo revisamos” en lugar de ser claros y negarnos a las propuestas que nos hacen.

En la mafia de Julian, nadie pone al frente su renuncia como primer paso para estar a cargo de todos los detalles que se requieren ejecutar para que la compañía sea una realidad.

En la mafia de Julian, nadie pone al frente el primer cheque sin compromiso para que la compañía sea una realidad.

En la mafia de Julian, nadie escribe de manera clara lo que la compañía va a hacer, la estrategia ni la lista de acciones necesarias para que la empresa sea una realidad.

Todo lo que hacen es hablar de grandes ideas de negocios en el comedor de la corporación donde trabajan y reunirse ocasionalmente para discutir el proyecto. Esto los hace sentir bien. Son de esas cosas que te dan un sentido de avance pero que en realidad no significan nada.

Julian está atrapado en el salario de la gran empresa. Su familia depende de ello. El pago de su auto depende de ello. El pago de su casa. La consola de videojuegos. La ropa de marca. El dinero para sus salidas a buenos lugares.

Julian no ha invertido nada en ir a eventos o cursos de cuestiones que realmente lo empoderarían en negocios. Ir a Asia le daría un entendimiento fantástico de lo que es posible construir en el mundo, pero como nadie en la oficina hace esto, él no lo tiene tampoco en el radar. Tampoco va a cursos en otras ciudades con expertos genuinos porque cree que entiende lo que tiene que hacer y ya está casi todo listo con sus amigos.

No te confundas, querido Julian: pensar que la inteligencia y capacidad que alguien tienen en un empleo es igual a tener inteligencia y capacidad parar ejecutar con éxito en un negocio propio es el peor de los errores.

Si quieres entender esto con una analogía futbolística, piensa en tu amigo del vecindario que es genial jugando fútbol, pero su buen toque no es sinónimo de disciplina, enfoque ni de dureza mental necesaria para ser profesional en la liga profesional.

Julian no sabe nada de esto porque su círculo tampoco. Y su grupo de amigos-colegas lo define. Lo han influenciado al grado que todo lo que no está dentro de ese ecosistema no le interesa, no lo ve, no lo procesa.

Muchos hemos sido Julian.

Levantamos muros de superficialidad a nuestro alrededor. Cosas que nos hacen lucir bien pero que no nos permiten avanzar en los objetivos que verdaderamente valen la pena. Tenemos el uniforme, el título, el salario, la casa, el auto pero no tenemos los fondos, ni la seguridad, ni la audacia, ni las relaciones, ni el entendimiento para crear algo propio.

Julian comienza a ir a bodas de sus compañeros que a los veintiocho años se expresan con tonterías como “ya me estaba quedando” como si estar casado y tener hijos te diera alguna ventaja en un momento en que ni siquiera sabes qué quieres de la vida. Lamentablemente, Julian internaliza estas frases gracias a tantas repeticiones y comienza a pensar pobremente así.

Ojalá Julian tuviera en cuenta primero viajar por el mundo, renunciar, tener varios empleos y tratar de construir sus ideas con una red internacional de amigos, aprendiendo a levantar capital y jugando con reglas de un juego más rico de la vida.

Pero en lugar de eso, ahora pasa su tiempo mordiéndose la uñas pensando que se está “quedando atrás” de todos sus amigos.

Y comienza a planear de forma limitada que tiene que subir de posición en la empresa para ganar más y con ello poder formar una familia. Lo que casi nadie admite para sí mismo es que —a menos que te entrenes en lo opuesto, lo cual casi nadie hace—si ganas más, gastas más.

Julian sube de nivel. Ahora gana treinta y cinco mil pesos al mes. Está al frente de otros ingenieros. Sus responsabilidades crecen por todos lados. La curva de aprendizaje de management es como la montaña más empinada del mundo. Tiene problemas con todos porque la gente siempre resiente a un nuevo jefe. Donde antes era bueno en el aspecto técnico, ahora básicamente tienen que empezar de cero a comprender el aspecto humano. Nadie le avisó lo importante que era esto. Julian quisiera poder regresar a ser un simple ingeniero, pero ya está aquí y es imposible confesarle a alguien de su grupo que está frustrado y no sabe qué hacer. Después de todo, lo consideran inteligente y exitoso, y tal es la imagen que su ego le dice que debe proteger a toda costa.

Su salud empeora.

El dinero alcanza menos.

La calidad de sus relaciones interpersonales disminuye.

Y lleva ya quince años en una empresa a la que pensaba que solo iba a ocupar como un escalón para su emprendimiento.

Julian no puede hablar de esto con nadie porque sigue siendo un ejemplo en su familia. Sus compañeros de la universidad lo admiran. La sociedad lo respeta. Pero Julian no es feliz. Y estando atrapado en este mundo, se da cuenta que los demás a su alrededor tampoco expresan la realidad, nadie la dice en voz alta, mucho menos regresan a compartirlo con los que van a empezar. Esto hace que el ciclo del engaño continue haciendo que lo único que los futuros egresados de clase media baja pueden ver sea el prestigio, el auto, el respeto y el salario ocultando la frustración, mala salud, círculo social limitado, finanzas frágiles y preocupación constante.

No teniendo familiares o amigos que sepan jugar un juego más elevado en la vida, las oportunidades de hackear el asunto parecen nulas: es esto o continuar con la pobreza en la que creciste.

Despierta, querido chico corporativo.


La adicción a un buen salario en la juventud es de las cosas más difíciles de superar. Te hace valorar la certidumbre en tu instante de mayor potencial creador. Más adelante en la vida también puedes construir cosas, claro, pero ten en cuenta que conforme pasan los años, tienes más heridas de guerra en lo profesional y personal. Y la bendición de la juventud es que no habiendo hecho nada, crees que puedes hacerlo todo. Esto es algo que debes aprovechar, Julian.

He hablado con miles de Julianes en la última década. A muchos de ellos les he preguntado cuánto cuesta una casa de dos pisos con tres recámaras en el mejor fraccionamiento de la ciudad y qué precio tiene un boleto de avión redondo desde Ciudad de México a París. No saben estas cosas. Alguien puede decir en defensa de estos chicos que no tienen por qué saberlo dado que no van a comprar una casa en ese instante y lo del viaje lo verán llegado el momento en que lo quieran hacer.

Ese tipo de pensamiento es el que nos impide crear grandes cosas.

Yo sé cuánto vale tener un avión privado.

Sé el precio de rentar uno para un viaje entre las ciudades que más visito.

Conozco el precio de una bella finca en la campiña italiana.

Y no tengo absolutamente nada de ello. Pero tengo los detalles. Es muchísimo más factible que me pueda mover hacia uno de esos puntos en algún momento sabiendo con precisión lo que requieren. Es imposible generar los recursos para ello si no sé ni siquiera de cuánto dinero estamos hablando.

Lo que intento decirle a los Julianes del mundo es que deben ser curiosos y entender el dinero desde una perspectiva clara y ambiciosa. Tu papá, tu maestro, tu jefe, ninguno de ellos sabe de dinero, por mucho que los ames, por mucho que sean inteligentes en aspectos técnicos. El que sabe de dinero tiene un sistema para ello que ha ido perfeccionado. Su riqueza se puede notar de forma sutil. Punto. Es extremadamente raro llegar a la cima de esa colina a través de un trabajo típico. El nivel de vida que admiras de alguien con una buena casa en una buena zona con ayuda doméstica, dos autos, escuelas particulares para los niños, perros, tarjetas de crédito para comer en restaurantes caros y viajes de vacaciones, bueno, nada de eso se paga con un salario de veinte o treinta y cinco mil pesos al mes. No vivas engañado.

El problema es que Julian va descubriendo esto conforme va trabajando más y más duro en lugar de entrenarse en trabajar más inteligentemente.

Julian debe preguntarse qué demonios ha hecho el tipo de menos de cuarenta años que puede estar a diario unas tres horas por la tarde en el gimnasio más caro de la ciudad con aire relajado cuando él no tiene tiempo ni siquiera el fin de semana para poder salir a caminar media hora sin estar preocupado mientras lo hace. A esa persona es a la que debe estudiar para imitar sus pasos, su actitud, sus decisiones, su sistema, sus relaciones.

Julian hace lo contrario a diario y no se da cuenta: estudia al tipo de menos de cuarenta que es su jefe en la oficina, que siempre está estresado, que jamás hace ejercicio, que tiene una vida personal caótica y que si pierde su empleo hoy, está jodido. Lo estudia a diario inconscientemente porque come con él, ríe sus chistes, van al bar juntos y así. Esto es lo que Julian debe combatir a diario: su atención y admiración hacia un punto que no le conviene.

No estoy diciendo que el tipo del gimnasio es buena persona. Tampoco que el de la oficina sea malo. Estoy hablando de ser estratégicos, pragmáticos, entender en qué estamos entrenándonos a diario y hacia dónde nos va a llevar ese entrenamiento en poco tiempo.

Es imposible que te mantengas fitness en modalidad de largo plazo si toda la gente que te rodea no cuida ni su dieta ni su ejercicio. Imposible. Y esto ocurre porque luchar psicológicamente contra ello sostenidamente a diario es una batalla emocional desgastante. Por eso debemos colocarnos en el entorno que nos conviene.

Hay ventajas en tener un buen trabajo en una gran empresa en la juventud. Una de ellas es el fuerte acercamiento que tienes a procedimientos corporativos que puedes aplicar en tu vida profesional en cualquier otro lado o implementar en tu emprendimiento. ¿Sabes? Lo que veo todo el tiempo es que la juventud al iniciar un nuevo empleo conecta enseguida con los que están en su nivel o cerca y usan estas nuevas relaciones profesionales para hacerlas enseguida personales y pasar el tiempo criticando a los que están en lo más alto de la jerarquía.

Mira, cuando piensas que los dueños no saben lo que ocurre en realidad en la empresa, te has activado el modo egocéntrico en lugar del modo aprendiz. Seamos realistas: tú no tienes una empresa como ellos, no tienes experiencia como ellos, no tienes las heridas de guerra que ellos han coleccionado. Apenas tienes dos años en una posición de nivel bajo o intermedio haciendo cosas que honestamente no van a destrozar a la compañía si las dejas de ejecutar. Te conviene más ver el mundo desde la perspectiva de estas personas encumbradas en lugar de estar criticándolas para sentirte más inteligente. Sentirte más inteligente solo ayuda a tu ego y no refleja nada en tu bolsillo.

Piensa que en un servicio de lavado de autos de esos que no tienen sofisticados mecanismos automatizados, las personas que trabajan duro echan agua, aspiran y secan tu vehículo. La persona que toma el riesgo de rentar el lugar, anunciarse y contratar gente es quien trabaja inteligentemente.

Trabaja inteligentemente.

Te aviso que esto no te lo enseñaron en la universidad.

De hecho, casi nadie sabe trabajar inteligentemente. Esto es porque es lo más difícil. Sé que suena contraintuitivo —por no decir estúpido— pero trabajar duro es fácil ya que simplemente se trata de imprimir más energía a algo que no es óptimo.

La persona que trabaja inteligentemente puede a diario estar relajada tres horas en el gimnasio en cualquier momento del día que le apetezca sabiendo que tiene recursos que le dan muchas oportunidades.

Trabajar inteligentemente es muy difícil porque involucra dominar mucho la presión psicológica que sentimos de la masa de gente que no entiende nuestros movimientos. Trabajar inteligentemente nos hace lucir raros y tal vez flojos en un entorno que nos vende la idea de que alguien ocupado y estresado todo el tiempo es productivo.

La persona que trabaja duro no tiene tiempo de salir a caminar ni siquiera media hora sin estar preocupada por todos los pendientes que la agobian.

Si eres joven y tienes un buen trabajo, no le des todo a ese empleo. Sé un pro, sí, y ejecuta genial para la empresa que te da un cheque mes a mes, pero ten varios proyectos andando. Sé diseñador, programador, mesero, encuestador, bailarín, no sé, haz muchas otras cosas fuera de tu horario oficial laboral. Esto te da músculo, energía y visión que pocos generan.

Usa los fines de semana como espacios para acelerar tu ventaja. Que tu weekend no sea weak. Donde otros pasan cada sábado con la misma rutina embrutecedora, tú usas ese espacio para viajar a un lugar que no conocías, para hospedar a extranjeros en tu pequeño depa rentado que te da agilidad para abandonarlo a voluntad y moverte fácil a cualquier lugar del mundo sin compromisos.

El auto y la casa propias son sueños de otros. Tú no quieres esto de joven. Tú no quieres estar atado. Y esto es lo que te haces a ti mismo cuando piensas que estos dos elementos son los objetivos a conseguir teniendo veinticinco años.

“The things you own, end up owning you”, dice Tyler Durden en Fight Club.
Ve a eventos de todo tipo. Paga por ellos. No quieras todo gratis. Siéntete tonto aprendiendo de cuestiones totalmente fuera de tu radar. Tus clases de baile, la escuela de arte, tu club de lectura, la organización en la que haces voluntariado, un equipo deportivo, ten muchos más amigos en lugares así que en tu trabajo.

No tomes como sabiduría lo que alguien que lleva veinte años en una corporación te diga. No te está contando la historia completa. No te va a confesar que quisiera poder escapar de la trampa. Si su vida te gusta porque es un tipo sano, ecuánime, en control, con espacio para muchas actividades personales, con una familia en armonía, con crecimiento espiritual constante, bueno, entonces sí, imítalo. Hay muy pocos de estos en esos entornos.

No te deslumbres con el salario y el reconocimiento profesional de alguien. Es muy poco lo que esto representa con respecto a todo lo que podemos conseguir en la vida. Si te obsesionas con esto, bueno, será lo único que conquistarás. Y varias décadas más adelante, lamentarás no haber desarrollado otros intereses y no haber explorado otras oportunidades.

Necesitamos más gente como Julian, que podrían ser empresarios que levanten a la sociedad. Pero necesitamos explicarles con claridad todo lo que el camino tradicional conlleva para que entiendan bien el juego. Perdemos a muchos chicos de clase media baja académicamente inteligentes que podrían ser grandes emprendedores por no ayudarlos a evitar con cuidado la gran trampa del dinero temprano.

Te quiero, querido Julian.

Te digo todo esto desde una posición difícil.

He estado ahí. En muchos aspectos, sigo ahí.

Podemos quejarnos de la situación en la que estamos.

O podemos trabajar inteligentemente para hackearla.

Requiere que primero te admitas a ti mismo varias cosas incómodas.

Requiere que seas observador y analices bien.

Requiere que tomes decisiones duras.

Requiere que tengas conversaciones difíciles.

Requiere que te aprietes los botones adecuados.

Y que comiences ya.

Ecuanimidad. Enfoque.

Largo plazo.

Sé audaz.

Y selo ahora.

—A.

CUANDO LA ECONOMÍA SE VA AL CARAJO

La realidad es que al mismo nivel que el fútbol, la religión y la política, hablar de educación es tocar fibras sensibles que la mayoría de las personas toman como algo personal. Cuando “ataco” a la escuela tradicional, la pasión de muchos se inflama. Enseguida recibo comentarios sobre lo ingrato que soy con el sistema educativo que es tan necesario para nuestra sociedad y así.

Hay una especie de tendencia psicológica a pensar que lo que hoy conocemos del mundo va a estar presente en nuestro futuro.

Hace unos días Tim Urban compartió en Twitter lo siguiente:

When you’re the boss of the ideas in your head, you’re always willing to revise them.

When there’s no amount of evidence that will change your mind about something, it means that idea is your boss.

Humility is the awareness that no idea is worthy of being your boss.

En una traducción libre sería algo así:

“Cuando eres el jefe de las ideas en tu cabeza, siempre estás dispuesto a revisarlas.

Cuando ninguna cantidad de evidencia conseguirá que cambies de opinión acerca de algo, significa que la idea es tu jefe.

La humildad es el entendimiento de que no vale la pena que ninguna idea sea tu jefe.”

Volteé a ver al mundo inmediatamente y comencé a juzgar a todos los que conozco que tienen ideas fijas sobre fútbol, política, religión y educación. Como siempre me pasa, me di cuenta que estaba haciendo el trabajo fácil en lugar del que verdaderamente tengo que hacer: juzgarme a mí mismo primero.

¿Cuánta gente conoces que está orgullosa de tener ideas inamovibles en su mente? Si tu círculo es como el mío, seguro son muchas.

¿Y cuántas ideas inamovibles cargas a diario en tu mente? ¿Qué tan orgulloso te sientes de esto?

Me di cuenta que tengo ideas muy enraizadas que me duele considerar desde otro punto de vista. Cosas como la ecuanimidad, el alto desempeño y el largo plazo son parte del núcleo con el que intento desarrollar mi vida. Son mantras. Es dogma. Atacar estos conceptos no me hace sentir mejor, pero tal vez es lo que necesito hacer.

Lancé mi análisis varios años atrás para encontrar si en efecto alguna vez en mi vida golpear ideas me ha dado resultados. Y sonreí porque enseguida varios recuerdos tocaron a mi puerta.

Algunas ideas que golpeé para enseñarles que yo era el jefe y que gracias a ello obtuve excelentes resultados:

  • En 1998, pasé muchas horas encerrado en la biblioteca de la universidad tomando notas de un libro de DHTML/CSS en lugar de asistir a clase de metodología de la investigación y otras en ese estilo. Hacer sitios web me ha abierto puertas como no tienes idea. La idea que ataqué fue esa de creer que lo más importante en la universidad son las materias escolares.
  • En el 2006, acepté la invitación a ser parte de una organización mundial de ingenieros cuando mi trabajo en ese momento no estaba en nada técnico, sino que me dedicaba a ser un simple maestro de inglés. Participar activamente en este voluntariado internacional me hizo viajar por el mundo y me enseñó a estar al frente de proyectos grandes. La idea que ataqué fue la de necesitar una validación externa para creerme merecedor de aportar algo en un campo profesional.
  • En el 2010, renuncié a un trabajo corporativo en el preciso instante en que me ofrecieron un aumento de salario y muchas más responsabilidades y recursos que entusiasmaban a mi ego. Lo hice para emprender porque entraba a mis treintas y leía muchas cosas de nómadas digitales y demás que me hacían ver que otra forma de vivir la vida era posible. La idea que ataqué fue la de la estabilidad de un sueldo y prestaciones económicas seguras que literalmente todos a mi alrededor me suplicaban que no abandonara.

Y así encontré otros varios ejemplos donde demostrarle a las ideas de mi mente quién era el verdadero jefe en nuestra relación había dado grandes frutos. Al actualizar o archivar muchas de esas ideas, mi vida tomó caminos insospechados.

Quisiera decirte que mi vida es perfecta y que todas las decisiones que he tomado han sido geniales y que hoy nada me afecta y que no tengo problemas en mi día a día.

Uf. Ojalá.

La cantidad de retos con los que tengo que lidiar constantemente aplastarían sin piedad a mi versión juvenil. Te lo juro. Hoy con tres hijos, una esposa, un perro y una gatita a cuestas, todas mis maniobras tienen que ser mucho más precisas. Y por eso mi análisis de lo que me ha funcionado en el pasado debe ser genuino para no engañarme y poder replicar lo que sí me va a ayudar a mantener el crecimiento en todos los rubros.

¿Y sabes? Lo que más me ha ayudado es la reinvención constante. Constante. Subraya esa parte.

Te decía al inicio de este ensayo que la educación es un tema que la gente tiene cerca de su corazón. Hace algún tiempo leí que el trinomio cuadrado perfecto no tiene ninguna aplicación práctica. Ninguna. Pero nos insisten en que tenemos que conocer su orden y sus términos. Nos dicen que aparecerá en nuestro examen. Y si esto que leí de esta ecuación matemática es falso, no importa, al final ilustra la posibilidad de que casi todo lo que vimos en el sistema escolar tradicional es irrelevante.

Entiendo cuando mucha gente no acepta esto porque no es fácil tragarnos la revelación de que pasamos casi veinte años perdiendo el tiempo. A nadie nos hace gracia pensar que hemos invertido así tal vez una cuarta parte de nuestra vida.

Pero honestamente creo que es la realidad.

Y duele, como todo golpe emocional a un fundamento que nos construye como persona. Y duele porque significa que tenemos trabajo que hacer para reparar el asunto.

No te quiero convencer. No quiero insistirte que estoy en lo correcto. Generalmente cuando veo que la pasión se inflama, me desconecto en mi alma del asunto porque creo que ya no estoy hablando con la persona frente a mí sino con todo lo que le han taladrado por años y que no ha retado.

Si de corazón crees que estoy mal al “atacar” al sistema educativo y decir que es una perdida de tiempo en lo general, bien, lo que estás haciendo es básicamente apostar tu futuro a que tendrás recursos, oportunidades y felicidad basado en lo que maestros tradicionales, lecciones tradicionales, exámenes tradicionales y calificaciones tradicionales te puedan entregar al final del trayecto. Buena suerte. Yo apuesto totalmente en contra de esa visión por lo que he visto en estos años construyendo cosas.

Regresando al punto de ser jefes de nuestras ideas para poder subirlas de nivel o abandonarlas, bueno, creo que el primer paso es darnos permiso de ser ridículos y estar incómodos. De esto hablo todo el tiempo y no voy a extenderme innecesariamente al respecto aquí. Dando estos pasos es como he pasado de ser un tipo sin habilidades técnicas sobresalientes ni diplomas que me avalen a convertirme en profesor invitado en las mejores universidades del país, conferencista pagado en eventos de prestigio, instructor y coach en empresas transnacionales, invitado en reconocidos podcasts y autor de libros y un blog que miles de personas como tú leen a diario. Todo ello por el simple hecho de permitirme sentirme ridículo durante cinco minutos al iniciar cada una de esas actividades y estar incómodo un breve periodo en lo que las domino. Eso ha sido todo, te lo juro.

A ver, nadie nace sabiendo dar conferencias, liderando cursos, redactando largos ensayos. Todos somos usurpadores en estas áreas en el inicio. La actitud con la que abordas el comienzo de estas actividades es la que determina la velocidad con la que pasas a ser parte natural de ellas. Si arrancas con el proceso pero estás con la cabeza agachada y escondido en un rincón para que nadie te vea, ¿qué crees que va a pasar? ¡vas a llamar más la atención! Así se divierte la vida cuando actuamos con temor. Por el contrario, si inflas el pecho y entras con paso firme externo aunque con elevados niveles de pena interna, el ecosistema que te interesa dominar comienza a doblegarse ante ti. Me ha pasado en universidades, corporaciones, gimnasios, playas, restaurantes, ceremonias, etcétera. Deseo que te pase a ti también.

Al momento de redactar todo esto, hay pánico en los mercados financieros porque todo se está yendo al carajo, como es típico cada cierto número de años. La gente en cripto está desesperada. Los adictos a las acciones de la Bolsa de Valores igual. Donde hace unas semanas abundaban los expertos que tenían todas las respuestas, hoy nadie sabe wtf está pasando.

Mira, esto no se va a poner más fácil. Lo que tú y yo tenemos que hacer para surfear en estas olas de pánico es golpear muchas de las ideas que tenemos ancladas con orgullo en nuestra mente. Te voy a poner algunos ejemplos con los que espero tal vez puedas conectar:

  • Si eres ingeniero, necesitas dejar de pensar que eso es lo único con lo que puedes ganar dinero. Aplica igual si eres médico, contador, chef y demás.
  • Si trabajas en una empresa grande, debes entender que no tienes absolutamente control alguno de tu futuro porque aunque te parezca ridículo que te lo diga yo, un extraño en este momento, hay decisiones que se toman en reuniones oscuras de las que jamás te enteras. Y una de esas decisiones puede fácil y rápidamente descarrilar tus planes en cualquier mañana en que pienses que todo va normal.
  • Si estás estudiando con miras a obtener un diploma de prestigio que te dé más oportunidades en algún campo laboral, te estás entrenando en desarrollar un músculo lento y anticuado. Lo de hoy es construir cosas directamente en ese campo laboral y sobre ello conseguir atención y clientes. A nadie le interesa realmente un diseñador gráfico con buenas calificaciones. Queremos ver su portafolio. Y luego necesitamos que sea un pro entregando en tiempo y forma.

Como platicábamos, todo esto es un shock para la concepción ordenada que tenemos del mundo. A nuestro cerebro le fascina sentir que tiene control y que entiende su entorno. Que un tipo escriba un ensayo diciéndote que no tienes control y que eso de tu empleo y el sistema educativo que crees que son parte fija del firmamento no lo son ni lo volverán a ser jamás, bueno, tu cerebro con toda seguridad me está aventando un “fuck you” a todo volumen y en alta resolución.

Tal vez no sé de lo que estoy hablando.

Tal vez las cosas siempre van a ser iguales.

¿Pero y si no?

¿Qué vas a hacer?

Lo que más te conviene es reinventarte profesionalmente todo el tiempo, ser alguien que agrega habilidades estratégicas a su sistema operativo personal.

¿Por qué no tienes un podcast?

¿Por qué no tienes un canal de YouTube?

¿Por qué no escribes públicamente tus ideas en un blog?

¿Por qué no organizas cursos?

¿Por qué no vendes coaching?

¿Por qué no das consultoría a empresas?

¿Por qué no vendes tus libros?

Te voy a decir por qué.

Porque todo eso luce ridículo.

Y es incómodo.

Si eres ingeniero, médico, contador y tu mentalidad ha sido moldeada por la vieja guardia, todas estas cosas que te estoy sugiriendo lucen exóticas. Y sí, la vieja guardia tiene razón: son innecesarias para tu profesión…

…si vives en 1987.

Pero si compartes este espacio-tiempo conmigo, necesitas golpear con fuerza esa idea que hoy te domina, que hoy es tu jefe y que te dice que no es necesario que aprendas a hacer ninguna de esas cosas. Ese es tu ego protegiéndote de una curva de aprendizaje nueva, que va a ser dolorosa como todo lo que vale la pena. Ese es tu ego protegiéndote de la incomodidad de lucir como un principiante cuando ya quieres sentirte consagrado en tu campo profesional.

Poner más pan en la mesa sólo se consigue siendo más pragmático.

Esto significa que tomes las herramientas y estrategias que les funcionan a otros para destacar, para conseguir más oportunidades.

Abogado, agente de bienes raíces y programador que solo quieran estar enfocados en la metodología milenaria en que se ejecuta su arte y ciencia, bueno, estas personitas están protegiendo a sus jefes, a esas ideas que no los dejan combinar técnicas fantásticas para generar más riqueza personal.

Este artículo es para recordarte a ti y principalmente a mí que en estos instantes económicos difíciles, lo único que nos va a mantener a flote es nuestra capacidad de ofrecer nuevos giros al mercado, de ser una navaja suiza que tiene diferentes soluciones.

Y sí, claro que te quiero vender algo. ¿Qué tipo de ejemplo te estaría dando si no te ofrezco una solución? ¿Qué tipo de influencer sería si no empujo aquello que creo de corazón que te conviene?

Todos te estamos vendiendo siempre algo. Todos. Siempre.

Te puedes ofender cuando alguien lo expone directamente como yo.

O puedes apreciar la honestidad y ser curioso al respecto.

Tengo un curso rápido.

Un curso que quiero que te ayude a despegar y reinventarte.

En él voy a compartir contigo notas prácticas para que des los pasos que te ayuden a dominar ese sentimiento de ridiculez e incomodidad.

En el curso voy a sentarme en vivo contigo a darte hacks que harán menos complicada tu transición emocional de un estado fijo hacia uno dinámico donde fluyas de manera pragmática conforme visualizas oportunidades.

Hay dos tipos de personas: las que trabajan para sí mismas y las que trabajan para sus ideas (jefes).

Trabaja para ti.

Gana más.

Genera riqueza donde otros temen reinventarse.

Desarrolla el músculo que te conviene, no el que te hace lucir bien con colegas con mentalidad de la vieja guardia.

Listo.

Nada de lo que voy a compartir contigo es teórico. Detesto ese tipo de cursos. Todo lo que te voy a explicar lo he hecho. Todo. Marca personal. Libros. Coaching. Conferencias. Consultoría. Podcasts. Ventas digitales. Físicas. Negocios locales. Internacionales. Negociaciones con personas. Con empresas.

Te decía que mi vida no es perfecta. Jamás creas eso de nadie.

Pero lo que sí puedo presumirte es que no tengo miedo del futuro porque confío en mi capacidad de adaptación constante. He desarrollado el músculo que mejor conviene a estos tiempos y ahora quiero compartir contigo los detalles.

Cada nueva habilidad que agrego a mi sistema operativo personal me permite navegar los mares de dramas que la sociedad agita para mantenernos espantados.

Agrega habilidades.

Si compras mi curso de Ingresos Personales Poderosos, genial, te veo dentro. Nos la vamos a pasar bien, de forma productiva y personal. Como todo lo que hago, me gusta pensar que es una inversión que yo haría y que me va a dar resultados exponenciales en diez, veinte años.

Si no, no importa. Cero dramas. No lo tomo personal. Manténte ejecutando.

Mira, sé lógico: ¿cuántas veces has invertido dinero en salidas con tus amigos solo para quedar bien y al final ese gasto no representa nada positivo para tu vida en los próximos diez años? Aborda este tipo de decisiones desde esta perspectiva. Apuesta en ti, en tus habilidades.

¿Lo peor que puede pasar? Que absolutamente ninguna de las notas del curso te sirvan y que termines más pobre por haber gastado tu dinero en él. ¿Pero qué crees? Si no te gusta, nos escribes y te devolvemos tu pago. Y listo.

¿Lo mejor que puede pasar? Que tengas más claro los movimientos que tienes que ejecutar para despegar y crearte más y mejores oportunidades que pongan pan en tu mesa.

Y como siempre, ya sabes:

Ecuanimidad. Enfoque.

Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

THE GAME

Si quieres ganar al menos unos diez mil dólares al mes, hay tres rutas:

[a] Ubicarte en lo más alto de tu profesión dentro de una organización que lo valore.

[b] Inventarte un trabajo que te posicione con ventaja.

[c] Crear múltiples fuentes de ingreso.

La ventaja de una organización que te pague bien es que adquieres transportabilidad. Esto significa que una vez que eres atractivo para empresa petrolera A, las empresas petroleras B, C y D suelen asignarte rangos salariales similares. La desventaja es que en los altos niveles de una compañía se exige siempre un desempeño monumental dentro del cual pocos consiguen mantener control de su dieta, peso, estrés, relaciones y espacio para otras actividades, lo cual afecta innegablemente la calidad de vida.

Inventarte un trabajo que te pague muy bien suena romántico. ¿Quién no sueña con ser su propio jefe? Lamentablemente, este camino es muy solitario y requiere desaprender muchísimo de lo que hemos absorbido durante dos décadas en el sistema educativo tradicional. La estructura del comportamiento que necesitas tener es incierta pues a diferencia de un empleo normal, aquí hay muchos consejos contradictorios al respecto. Esta una arena extremadamente caótica para quien no está acostumbrado a adaptarse rápidamente a los vaivenes emocionales que implica lidiar directamente con el mercado.

Generar múltiples fuentes de ingreso es un movimiento magistral si tienes la personalidad para ello. Esta forma de ejecución implica que seas consciente de la importancia de colocarte de forma predeterminada en el papel de quien delega y también de quien sabe ser un mero intermediario, abandonando la adicción a recibir la etiqueta del que crea, del que hace. Quien consigue generar buen dinero a través de múltiples fuentes de ingresos suele estar contento con no meterse a los detalles de cada operación en la que su nombre está involucrado. Aquí favoreces capital para generar más, no ejecución para aprender.

Ama lo que haces. Busca tu pasión. Notas así son poderosas para guiarnos pero mi invitación es a que seas primero pragmático y luego idealista. Pon pan en la mesa consistentemente y después sé filosófico sobre aquello que hace brincar a tu alma. Casi todos los que hacemos mucho de lo que nos gusta comenzamos haciendo cosas que no disfrutábamos al máximo en el principio. Desarrolla y exhibe tus fortalezas sin que te estorbe el hecho de que no estés en la actividad de tus sueños.

Te comento hoy todo esto porque hace un par de días platicaba con una universitaria sobre el dinero y cómo casi nadie es experto en este asunto. Le di cifras del estilo de vida que le gustaría tener y le expliqué que no iba a conseguirlo con un «buen trabajo» en los próximos años. Esto no por falta de fe en sus habilidades sino por la realidad del mundo. Le hice ver que quienes tienen los estilos de vida que nos gustan están ubicados mayoritariamente en los puntos [b] y [c] de estas ideas.

Sí, claro, trabaja en una empresa, adquiere experiencia y al mismo tiempo mientras estás ahí —le dije— sigue como edecán en eventos por las noches y en fines de semana además de continuar haciendo trabajos administrativos como éste con el que nos estás ayudando en mi empresa hoy. No compres la narrativa de que sólo debes estar enfocada en tu empleo. Piensa que ese empleo no estará únicamente enfocado en ti. La importancia de adquirir experiencia laboral en compañías es para conocer de primera mano cómo comportarte en modo corporativo, estudiar sus procedimientos, adquirir el idioma profesional y hackear tu visión para que no veas el asunto como una simple transacción donde te pagan por cierto tiempo y habilidades sino que entiendas que es un fantástico entrenamiento patrocinado donde tienes la oportunidad de aprender en tiempo real cómo lidiar con colegas que no te gustan, instrucciones sobre las que cometes errores, proveedores que incumplen, reportes que te rebasan y etcétera.

Llevo algún tiempo preguntando a todos los jóvenes que se cruzan en mi camino a través de cursos, conferencias y pláticas casuales si saben cuánto cuesta de forma precisa ese viaje a París que dicen que es su sueño o la casa grande que admiran en tal parte elegante de la ciudad. La aplastante mayoría no tiene idea de precios reales de vuelos, hoteles o bienes raíces. Esto ocurre porque mucha gente es pasiva y esperan a investigar las cosas hasta que tienen la necesidad. Tú no seas nunca así. El truco es hacerlo totalmente al revés. Primero te enteras de las cifras, usas esa información como inspiración y te vas moviendo en cuerpo y mente para conquistar los objetivos. He cotizado cuestiones exóticas como vuelos en aviones privados y renta de villas exclusivas porque sólo así le doy oportunidad a todo eso para ser parte de mi vida en algún punto.

También me gusta preguntar a los padres de familia si comparten cantidades con sus hijos. ¿Por qué no hablamos de nuestros salarios y gastos concretos mes a mes con ellos? Comencé a hacerlo con mi hijo a los catorce años y su quijada cayó al suelo cuando se enteró lo que cuesta vivir en modo clase media. Mi intención es disuadirlo de que el día de mañana se entusiasme por un empleo que le pague quince mil pesos mexicanos al mes. Que lo acepte si es conveniente en ese instante de su vida en que va empezando, claro. Y que aprenda mucho, sí. Pero sobre todo, que sepa que no puede considerar por ningún motivo que esa cantidad es suficiente o que tal es el camino con el cual va a conseguir las cosas que le gustaría ver manifestadas en su vida.

En el ejemplo inicial te hablo de diez mil dólares norteamericanos como si fuera una cifra alta. Lo es en ciertas coordenadas. Es nada en otras. Tienes que saber en dónde estás ubicado porque esto es parte de las reglas de tu juego personal. El estándar económico al que te estoy empujando que pongas en tu radar es una cantidad mensual que te permita vivir en el mejor espacio residencial de tu ciudad.

Conozco profesionales en lo más top de su juego dentro de corporaciones prestigiadas.

Conozco personas que son sus propios jefes con resultados envidiables.

Conozco expertos en crear y administrar múltiples fuentes de ingreso.

Todos y cada uno de ellos entienden muy claramente el juego que están jugando. No se distraen cambiando de cancha. No se frustran viendo el patio de juegos de junto. No obedecen reglas que no apliquen al área estratégica en la que están. Muchos de ellos siguen con educada curiosidad tendencias rimbombantes como cripto, inteligencia artificial, el metaverso y así. Tal vez algunos —los más osados entre ellos— apuestan unas pocas fichas de su casino personal en aventuras así, pero casi todos reinvierten correcta y constantemente en hacerse más fuertes y poderosos en el campo que ya dominan.

Ninguno de ellos consiguió sus resultados de forma inmediata —y esto te sorprendería enterarte cuántas personas no lo entienden como algo obvio.

El consejo más práctico que te puedo dar independientemente de cómo vayas a moverte —corporativo, tu propio jefe o master de las múltiples fuentes de ingreso— es que modeles la imagen de quienes ya tienen éxito ahí.

Si el tipo que admiras en lo alto va a tal gimnasio en tales horarios y viste de cierta manera, considera irte por esa ruta. Descubre por qué hace lo que hace ejecutándolo, no analizándolo nada más a la distancia. Esto te va a regalar inteligencia de negocios a la que no podrías acceder solamente con reflexiones pasivas.

Cuando no estamos modelando nuestro comportamiento de forma consciente hacia un objetivo, estamos absorbiendo voluntariamente los modos, visiones, actitudes e ideas que la gente en nuestro nivel nos impregna fácilmente. No es que sean malas personas, pero si la realidad del grupo de personas con el que más convives no es una que te encante, entonces debes cuidar esto de tu modelado todo el tiempo.

Es probable que nadie te haya explicado todo esto sobre el dinero que necesitas para vivir la vida que quieres. Va con amor.

Determina el juego que mejor va con tu personalidad.

Reinvierte en él todo el tiempo.

Y modela adecuadamente.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

F*CK IT, LO HAGO PORQUE TENGO DINERO

Yo no entendía el juego del lujo. Viniendo de una franja social en la que conseguir cada peso era una batalla, ya te imaginarás lo que pensaba sobre “despilfarrar” dinero en cosas que tienen sustitutos baratos. Este tipo de mentalidad me tuvo atrapado en el famoso “nosotros versus ellos” donde “los ricos son tontos” porque “hacen tonterías” como comprar computadoras que valen tres o cinco veces más que otros modelos que funcionan igual de bien.

Mi vida cambió cuando dejé de pelear contra ese nivel y comencé a estudiarlo.

Toma nota. Este es el juego del lujo.


El llamado

Para explicarte el punto inicial del lujo hoy, voy a comenzar diciéndote que Steve decidió abrir Apple Stores en 2001. Los expertos primero bostezaron para después condenar inmediatamente la idea. Eso de la venta directa en centros comerciales —dijeron— era algo del pasado, como si Jobs fuera estúpido y no hubiese entendido desde el día 1 el poder de la internet. En fin, nunca hagas caso a “expertos” que no han construido nada. Son meros críticos teóricos que lucen inteligentes empujando el pesimismo como defensa emocional.

Velo así: el vendedor callejero más humilde carga en este instante un smartphone con poder de cómputo que cualquier nave que enviamos al espacio en los sesentas envidiaría. Por un lado, la masificación de esta tecnología es genial, claro, pero por otro, esto genera un problema para ese peculiar nivel socioeconómico que siempre desea distinguirse de la clase pobre y media. Ese grupo se ha quedado sin espacio de maniobra, sus miembros no tienen hacia dónde moverse para destacar en términos digitales. 

Sí, por supuesto, el iPhone de más alta gama demuestra tu poder adquisitivo, pero la realidad es que ya nadie babea al verlo. Toda su sofisticación en características y diseño en realidad no lo separa mucho de lo que utiliza un obrero promedio hoy en día para entretenerse en sus redes sociales.

Hay gente que tiene adicción a enviar al mundo señales de su status financiero todo el tiempo.

Hay gente que necesita demostrar a los demás de muchas maneras que el dinero no es un problema para ellos.

Hay gente que solo obtiene seguridad emocional gastando cantidades exorbitantes en soluciones que podrían conseguir más económicas.

Si esto te ofende o te resulta difícil de concebir, todavía no entiendes mucho de psicología básica. Mi resumen gratuito para ti es que todos somos un manojo andante de complejos y complejidades que se reflejan transparentemente —si lo sabemos decodificar— en lo que comemos, pensamos, construimos, abrazamos, compramos y decimos.

Hay muchas marcas que entienden esto perfectamente. Y la forma más apropiada que han desarrollado para conectar en conversación con su clientela perfecta no es otra más que el precio. Sí, ese precio que te parece exorbitante, esa etiqueta costosa que te resulta ridícula, ese lugar al que ni entras porque asesinaría tu línea de crédito. Tales reacciones son el efecto del posicionamiento preciso y afinado que muchas compañías han construido para que las ignores si no eres parte del sector y mentalidad socioeconómica en lo alto de la pirámide que les interesa seducir. Si no eres parte del club, quieren que lo sepas.

La mayoría de ellas están en esos centros comerciales exclusivos. Y aquí va el segundo punto del lujo que quiero compartir contigo hoy.

Pero primero anota bien esto: tus precios son un llamado. 

Hazlo claro. 


Lo premium

El otro día mi esposa me decía que —en su predicción— las tiendas de ropa iban a desaparecer en los próximos diez años por culpa de la variedad, precio y comodidad de comprar en línea. Esto dicho por una compradora tradicional que hasta hace un par de meses insistía que era mejor probarse las faldas y blusas en un vestidor en lugar de adquirirlas con un par de clics.

Estoy de acuerdo en que esta tendencia va a aumentar conforme la población avance generacionalmente. Los adolescentes de hoy serán los adultos de mañana y el entrenamiento que han tenido es totalmente digital. A pesar de los ataques del comercio electrónico, creo que las tiendas de ropa y los centros comerciales seguirán presentes. La estrategia para que algunos pocos sobrevivan será hacerlos todavía más exclusivos. Recuerda lo que ya te dije líneas arriba: mucha gente necesita enviar señales sobre su insensibilidad a los precios y demostrar su dominio del tiempo. Cuando en el futuro decidas perder medio día en el shopping mall para comprar ropa con precios dos o tres veces más costosos de lo que hay en el ciberespacio, bueno, lo que estás estableciendo es una especie de declaración estilo “fuck it, puedo hacer esto porque tengo dinero y tú no”.

Sé que suena agresivo, pero es lo que muchos hacemos en otros términos. Todos somos insensibles a los precios en algún aspecto. Acudir al estadio de fútbol y pagar comida y bebida a precios elevados solo “por vivir la experiencia” es un buen ejemplo. ¿Qué necesidad tienes de ir a ese partido de forma presencial si lo puedes ver cómodamente en casa sin sudar ni gastar tanto? En mi caso, soy insensible al precio de los libros. Si el título de alguno me fascina y ya lo estoy sosteniendo en mis manos, lo compro en ese instante en la librería en que me encuentre, aunque sé que lo puedo recibir más barata y cómodamente en casa gracias a Prime.

Entiende que todos tenemos estas insensibilidades en los rincones privados de nuestras preferencias .

Por favor, registra esto claramente en tu visión del mundo moderno: hoy lo digital es común, accesible, barato. Lo presencial, lo físico, esto es lo que se ha vuelto premium. 

Ten una vida premium. Participa y organiza la mayor cantidad posible de eventos y experiencias en el mundo real, porque aunque es más costoso viajar para tener una reunión dentro un hotel con colegas, los resultados que se obtienen de las interacciones random y la lectura en tiempo real de los gestos y ademanes de los asistentes te regalan acceso a dimensiones poderosas que Zoom tardará todavía mucho tiempo en poder arañar.

Y no, aunque compres un Oculus tienes que considerar que el poder de la realidad aumentada todavía no está donde nos gustaría. Si no sabías, utilizar una webcam en los noventas era un asco. Tomó décadas para que fuera lo natural que nos resulta en este momento transmitir nuestro rostro en buena definición con conexiones estables inalámbricas desde casi cualquier lugar del mundo. Hoy falta cubrir la misma distancia técnica y social para aprovechar y disfrutar genuinamente los ambientes de colaboración virtuales.

De nuevo, para que lo tengamos bien grabado: lo digital es común y lo físico se ha convertido en lo premium.

Entre más actividades con personas diferentes puedas empujar a que sean físicas en tu día a día, más estarás entrenando el músculo que te separa de los que optan por acostumbrarse a lo fácil y barato de querer resolver todo con una conexión a internet. Clases. Eventos. Reuniones. Fiestas. Conversaciones. Invierte en gravitar con todo tu cuerpo hacia ellas. Los niveles socioeconómicos altos estarán ahí. Y si todavía no conquistas ese status, el hecho de rodearte de quienes ya están ahí, te dará la mentalidad y ejecución que te conviene. 


La uniformización

El lujo a veces nos da mucho menos de lo que estamos comprando. Este es el gran riesgo.

A veces nos da mucho más también.

Esta no es una invitación a que gastes por gastar. Tampoco estoy diciendo que como regla general todos los servicios y productos de precio más alto sean los mejores.

Mi punto es que los precios y lo premium te dan acceso a cierta uniformización. Cuando rechazas jugar este juego, te uniformizas con cierto grupo. Y cuando lo juegas bien, te uniformizas con otro. Si te fascina el lugar emocional y financiero en donde te encuentras ahora, sigue defendiendo tus pensamientos. Te sirven. Si no, bueno, ya sabes, sigue leyéndome.

Hace unos días, escuché que alguien iba a hacer un viaje en autobús desde la Ciudad A hasta la lejana Ciudad B. Sugerí que lo hiciera en avión. Mucha gente sigue operando con la idea de que el transporte terrestre es automáticamente más barato que volar. No siempre. El ahorro en horas y por lo tanto la mayor comodidad al no estar sentado tanto tiempo hacen que pagar una pequeña diferencia a una aerolínea valga mucho la pena.

Pero así nos pasa a todos, que nos solemos quedar atorados con peleas de nuestro pasado. Esto es dejar que la historia antigua de nuestra vida siga dictando nuestro estilo de ejecución hoy. Crecí en el nivel donde la gente ve el inglés, el aire acondicionado y los aeropuertos como puntos aspiracionales y no como aspectos básicos de sus vidas. Sé que es difícil salir de ahí. Ciertamente para mí lo ha sido. Lo que también sé, es que no podemos alejarnos de esa mentalidad cuando insistimos en defender lo que creemos que es un lujo y no un estándar mínimo que deberíamos exigir al universo.

Hijo de mi vida: al universo se le exige con nuestra mentalidad y ejecución diaria, no con mantras en redes sociales o con dramas en el café.

La forma en que abordo esto del “lujo” es determinar si mi inversión valdrá la pena. Uso un marco de referencia muy claro: si voy a pagar mucho más, quiero que esa herramienta o situación me coloquen genuinamente en posición de ventaja natural en tiempo y dinero a largo plazo. Una membresía en una sala VIP donde puedo interactuar con gente que lleva años construyendo empresas fuertes es eso para mí. Unos sneakers de mil dólares, no.

Si vas a San Francisco a hablar con emprendedores e inversionistas, tu uniforme no está completo si no operas con una Mac. Nadie te lo va a decir , pero metes ruido a la conversación con cualquier otra marca. Sé que esto eriza los vellos de muchos. Cuando hago estos comentarios recibo mensajes de nerds que me aclaran que tal otro modelo es más barato y mucho más poderoso que Apple y etcétera, etcétera. Claro. Yo no estoy peleando la parte técnica. Lo que veo con tristeza en estas reacciones es que no entienden el punto: lo que tal vez tú veas como un despilfarro —un lujo innecesario— es algo que la comunidad en la que te conviene insertarte da por sentado como parte del firmamento. Pelear contra esas cosas solo hace más lento tu ingreso y aceptación.

Te digo todo esto porque te quiero, querida lectora. Piénsalo también así: si vas a asistir a una boda, cuidas bien tu cabello, vestimenta y demás elementos de tu presentación. Bien. Si quieres ser una gran profesional o una gran mujer de negocios, ¿por qué no cuidas a diario todos los detalles que te hacen parte natural de ese mundo?

Deja de llamarlo lujo. 

Considéralo estrategia.

Enfoque. Ecuanimidad. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

RLT: RETORNO DE LIBERTAD Y TRANQUILIDAD

Si alguien graba a escondidas una larga conversación entre tú y tu mejor amigo, ¿te haría sentir orgulloso lo que pudiésemos escuchar?

Cuando no nos gustan nuestras respuestas a este tipo de preguntas íntimas, nuestra reacción suele ir por el lado de la privacidad y que no todo es seriedad en la vida, que a veces uno habla cosas tontas y banales simplemente por el gusto de.

Sí, cierto. Yo me río de simplezas y bromeo sobre cosas que jamás comparto con mi audiencia. Entiendo esto. Sin embargo, al final del día, lo que pienso es que estoy voluntariamente poniendo mi cuerpo, mi alma, mi atención, mi cerebro al servicio de una persona que puede así moldearme a gusto. A estas alturas de la vida ya te habrás dado cuenta que somos fácilmente influenciables por quienes dejamos que nos rodeen. No es casualidad que compartas religión, afiliación política, deportes y visión del mundo con tu círculo más cercano. Esto lo he experimentado en formato negativo y positivo. Uno de los grupos más afines con los que solía reunirme seguido hace mucho tiempo estaba conformado por gente que fumaba y se emborrachaba. Yo llegué virgen a ese mundo e inmediatamente aprendí las técnicas y jerga necesaria para encajar. De repente, más de diez años pasaron en donde yo era uno de los compradores más habituales de cajetillas de cigarros para todos y tenía alcohol a diestra y siniestra en mi departamento siempre listo para la fiesta.

Tal vez uno de los principales atributos de madurar es tomar decisiones duras con respecto al rumbo que lleva nuestra vida.

Tal vez madurar es hacernos preguntas difíciles y esforzarnos en conseguir las respuestas. Y luego ejecutar basados en esas respuestas, nos guste o no.

Yo me pregunté si quería seguir en ese ambiente.

Y me pregunté cómo me gustaría que fueran mis conversaciones casuales con amigos.

Piensa, por ejemplo, en la gente que ahorra al extremo. Esto puede sonar como algo loable, pero deja de lado la métrica del Retorno de Libertad y Tranquilidad —RLT, vamos a abreviarlo tú y yo. Recuerda que en el mundo financiero un retorno significa aquello que regresa a ti con respecto a lo que pusiste en la mesa. Puede ser positivo o negativo. Para pintar una imagen, considera que asistimos cuatro años a la universidad con la esperanza de que el retorno en nuestra vida sea altamente positivo porque en teoría vamos a recibir oportunidades, dinero y satisfacción las siguientes décadas. Bien.

Regresando a los ahorradores, hay muchas maneras de pagar menos impuestos, pero lo que he estudiado de la gente con dinero, es que se enfocan en las que pueden dejar automatizadas. Las que no, bueno, deciden literalmente pagar la imposición. Este comportamiento podría lucir superfluo y tonto para el ahorrador profesional, que sabe que elaborando ciertos documentos, redirigiendo fondos en cierta dirección, estableciendo parámetros especiales en ciertos sistemas, bueno, con eso lograría una mayor deducción. La gente que admiro decide pagar por no hacer eso o contratar a alguien que supervise todas esas molestias a cambio de obtener libertad de movimiento y tranquilidad de mente.

La gente que ahorra por ahorrar al extremo hace filas, vive preocupada y le da prioridad a un recurso que es altamente renovable como los billetes y monedas sin entender que están sacrificando atención y tiempo que podrían usar para conseguir una mejor calidad de vida.

No estoy diciendo que seas ingenuo con las finanzas y que pagues ciegamente por todo. Estoy empujando la idea de tomar decisiones basadas en el RLT que te van a dar.

¿Me ofrecen ahorrar algunos dólares si hago el pago con efectivo pero para eso tengo que hacer una fila? No, gracias. Pago en línea y llego directo al asunto.

¿Ahorro algunos dólares si compro un equipo de cómputo que requiere más mantenimiento emocional que una pareja tóxica? No, gracias. Mejor adquiero algo que luzca impecable y opere genial incluso cinco años después.

Y así, al ir por la vida favoreciendo el RLT, de repente tus “ganancias” de tiempo y libertad te dan espacio para emprender actividades fuertes, creativas, con retornos financieros mejores. Recuerda que absolutamente todo lo que haces a diario es un entrenamiento. Todo. Lo que decides. Cómo te despiertas. Con quién hablas. Qué dejas que te preocupe. Cómo respondes. Cuándo interrumpes. Entrénate en favorecer acciones que generan una especie de interés compuesto invisible pero poderoso en tu existencia.

Soy un terrible jugador de billar, pero me fascina la técnica de pegarle a varias bolas con un solo golpe. Es para mí el epítome visual de la optimización. Y pienso por ejemplo en lo que gente como Lex Fridman, Joe Rogan y Tim Ferriss están haciendo con sus podcasts.

Verás, para empezar, se llaman podcasts porque había que inventar un nombre atractivo para esta mezcla entre formato viejo (gente hablando como en la radio) en un medio nuevo (la internet) con características únicas (tres, cuatro o cinco horas sin interrupciones, sin prisas, de muchos temas al mismo tiempo). Los podcasts —si afinas la mirada— son universidades portátiles que te pueden dar muchas herramientas para la vida y los negocios. ¿Cuántas de las interminables peroratas insulsas de tus profesores en la carrera recuerdas que hayan impactado tu mente y te hayan inmediatamente empujado a la acción? En mi caso, ninguna. Y estoy seguro que para la mayoría como yo que estudiamos en universidades promedio, el caso es el mismo.

Pero lo que quiero hoy enfatizar sobre el trabajo de Lex, Joe y Tim es cómo de forma magistral pegan a varias bolas al mismo tiempo con un solo movimiento. Velo así: si eres alguien curioso, buen conversador, ¿cómo conectas con gente para platicar con entusiasmo con ellos sobre esas áreas de las que no conoces mucho sin lucir como un freak o acosador? Los invitas a tu podcast. Y luego, ahí, si algunos de esos invitados ya son tus amigos, pues cimientas mejor la relación porque están conversando jovialmente y al mismo tiempo estás generando un producto para tu audiencia y al mismo tiempo estás haciendo dinero y al mismo tiempo estás grabando una interacción con tu amigo para la posteridad. Dime si eso no es optimizar.

Pienso en esto porque recuerdo con cariño muchas pláticas con algunos amigos que creo que debí haber grabado. Y me doy cuenta que hay gente como estos tres que ya te conté que así lo están haciendo. Ganan ellos, ganan sus invitados, gana su audiencia, ganan sus patrocinadores. Ganar-ganar-ganar-ganar. Genial.

Ahora, tal vez estés pensando que todo esto suena bien, pero que tú vives en el mundo real y no te puedes poner a hacer podcasts porque eso es para los influencers profesionales y etcétera. Como siempre te digo: acepto que tienes razón. Simplemente te recuerdo que así como cocinas, bailas, andas en bicicleta, conduces un auto, reparas cosas en casa y usas mil apps en tu smartphone, no necesitas permiso de nadie para adquirir esta otra habilidad que te podría dar un RLT fantástico.

Aparte de la analogía del billar, conecto todo esto también con el ajedrez, donde el novato que no sabe en realidad cómo jugar el juego, se enfoca en obtener piezas del enemigo y en no perder su dama. Esto mismo nos ocurre a muchos que no filosofamos bien sobre la vida: buscamos ahorrar y que nadie se enoje con nosotros cuando la partida exige movimientos con estrategia profunda y sacrificios.

No seas un gran jugador de billar que en su vida no optimiza la obtención de varios puntos con un único buen golpe.

No seas un gran jugador de ajedrez que en la vida está obsesionado por no perder piezas y en capturar a la dama del oponente cuando el juego en realidad no se trata de eso.

Este artículo es otro ejemplo de RLT: tengo varias notas desperdigadas sobre lo que voy pensando día a día conforme escucho, leo, pienso y hago cosas. Me siento por la mañana a acomodar algunos de esos pensamientos. De repente, aparece un monstruito como éste. Enseguida lo comparto con miles de personas y tiempo después es referencia en conversaciones en el plano físico con algunos de ustedes. Y así obtengo nuevas conexiones, amigos, clientes y demás gracias a reflexiones que en un universo paralelo podría simplemente vomitar de forma privada en algún café con personas a las que tal vez no les entusiasme tanto abordar conmigo todo esto.

Busco el RLT en casi todo lo que hago.

El problema del RLT es que no es obvio. Decidir algo basado en él luce costoso pero eso es porque lo abordas en términos económicos nada más.

El problema del RLT es que toma tiempo incierto. Generalmente cuando vas al banco y obtienes una tasa de interés y plazo concreto sobre tus dólares, bien, eso te hace sentir seguro. Pero la mayoría de cosas que valen la pena en la vida no funcionan así de claro. Son saltos al vacío.

Pega a las bolas que te convienen con la menor cantidad posible de movimientos.

Mueve tus piezas con estrategia, no con miedos.

Todos estos párrafos son para invitarte a la optimización. Siempre.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

INGENIERÍA INVERSA DE TU VIDA

Cuando —digamos— en BMW quieren comenzar a fabricar vehículos eléctricos geniales, lo que hacen es comprar algunos Tesla, desarmarlos y estudiar el sistema y sus partes. Esta es una práctica común en la industria automotriz. Se llama «ingeniería inversa».

(Tampoco es como que hay mucho que desarmar en un Tesla. Como la computadora móvil que es, tiene más componentes microelectrónicos que mecánicos, pero es un ejemplo).

Ahora bien, toda compañía interesada en subir de nivel —esto es lo que tú y yo conocemos como «innovar»— ejecuta ingeniería inversa constantemente dado que es la manera más eficiente de aprender aceleradamente. Esto no significa que no cometerán errores al copiar, simplemente ya tienen una guía clara y rápida en lugar de tener que comenzar desde cero.

Tal vez tú y yo no vamos a desarmar un Tesla para manufacturar nuestra marca de autos basados en su tecnología, pero sí podemos hacer ingeniería inversa de aquellas personas que están en niveles que admiramos. Considera esto el hack más poderoso hoy a tu alcance.

Deconstrúyelos con preguntas en este estilo:

  • ¿Qué (no) hacen en su día?
  • ¿Por qué (no) lo hacen?
  • ¿Con quiénes (no) hablan?
  • ¿De qué (no) hablan?
  • ¿En qué (no) invierten más su tiempo?
  • ¿Qué (no) leen?
  • ¿Qué (no) compran?
  • ¿Cómo (no) se comportan online/offline?

Tener las respuestas a estas preguntas no te va a convertir automáticamente en esa persona, justo como BMW no es Tesla, pero al menos tendrás una idea más sólida hacia dónde moverte en tu ejecución y mentalidad diaria.

Hace años fui a un evento de marketing por el que pagué bastante dinero. Subí a un avión, me hospedé en un hotel, llegué a la sede y salí decepcionado. Todo lo que nos presentaron ya lo sabía y la forma en que respondían las dudas, yo las explicaba mucho mejor en mi mente.

Duré varios días ligeramente molesto porque no obtuve nada de ese evento al que había asistido con bastantes expectativas para impulsar mi negocio. De repente, en una pausa de mi tonta pelea interna, un rayo de inteligencia me iluminó: «Si ya sabía muy bien todo lo que explicaron y sabía que podía presentarlo mucho mejor, esto significa que yo era un experto en el tema y que podía organizar mis propios eventos», pensé. Gracias a aquella «mala» experiencia me lancé a organizar con éxito eventos de todo tipo en muchas ciudades desde entonces.

En este pequeño relato, la ingeniería inversa aparece disfrazada como queja. Cuando entendí cómo podía beneficiarme de aquel «fracaso», convertí mi malestar en análisis. Copié su método de ventas, el formato del evento, el precio y muchas otras cosas. Con los años fue eliminando y agregando cosas hasta tener mi estilo bien desarrollado.

Desde entonces tengo esta actitud en muchos otros aspectos: veo a un señor de edad avanzada en buena condición física paseando contento en la playa y luego comparo el asunto con gente a mi alrededor de esa edad que no anda igual y analizo qué tengo que hacer para llegar al resultado que sí me gusta.

Hubo una etapa donde vivía frustrado y enojado con la vida. Los ricos eran malos. Todo el mundo era tonto menos yo. Yo estaba mal por culpa del sistema que me tenía así, porque mi inteligencia estaba más que comprobada. Me repetía a diario tonterías en ese estilo.

Hoy creo que si digo ser inteligente, eso se debe notar en lo que la vida me ofrece, no en mis calificaciones ni en lo que mi ego me grite. Hoy distingo cuando mi enojo justificado ante alguien es realmente celos y envidia porque yo no he podido llegar a ese nivel. No digo que no todos los ricos sean buenos ni que el sistema ayude por igual a todos, pero esas son cosas que no puedo cambiar. Lo que sí está en mi dominio, bueno, en eso me tengo que enfocar.

Cuando detecto gente cuyos resultados de vida offline/online me gustan, los admiro sólo por dos segundos para no quedarme atorado en ese estado. Enseguida los estudio con precisión para hacerles ingeniería inversa que me dé información útil. A esto lo llamo «copiar descaradamente».

Gracias a copiar descaradamente he aprendido a comportarme mejor en todo tipo de eventos. Así también he aprendido a moverme en diferentes situaciones difíciles personales, profesionales y empresariales. Así he insertado en mi rutina actividades ganadoras como leer, viajar, hacer ejercicio y otras más.

Para hacer ingeniería inversa de las personas que están en niveles que me convienen —copiar descaradamente a aquellos que me generan sentimientos de envidia— necesito siempre atenuar mi ego que avienta mil y un excusas de por qué yo estoy bien y ellos no. Si no lo domino, no me deja avanzar.

Listo, espero esto te sirva y lo apliques en tu vida. Ya sabes: haz ingeniería inversa de todo lo que te vuelve la cabeza y ejecuta los pasos que descubras. Cometerás errores, pero así es como convertirás todo esto en tu propio camino.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

EL MUNDO ES LENTO

Primera burbuja: Wearables

Hace unos días, rodeado de founders en un bar, trabé conversación con uno que usó la palabra «wearables». Me gustan los nerds, así que hablamos con interés del estado del arte en esta área.

He perdido millones y ganado oportunidades al vivir en burbujas tecnológicas.

Soy miembro del IEEE desde 1999, así que desde entonces recibo religiosamente mi copia de Spectrum, su revista estandarte, publicación a la par de Wired y MIT Tech Review. Recomendada.

En Spectrum leí uno de los primeros artículos que me cambiaron la vida. El artículo en cuestión lo encuentras aquí.

En él aparecen dos cosas importantes: la palabra «wearables» por primera vez en una publicación de este nivel y el nombre del Dr. Thad Starner. Ahí leí con fascinación todo esto de la miniaturización de sensores y las posibilidades de acceder a información con lentes y así. La cabeza me explotó igual que en 1992 cuando descubrí por primera vez los conceptos «realidad virtual» e «internet» en la revista Muy Interesante.

Enseguida escribí un e-mail a Thad Starner y lo invité a darnos una conferencia en la universidad al año siguiente. Solicité que nos hablara de su concepto de «wearable computing». Accedió y yo brinqué de alegría.

El Dr. Starner vino al evento al cual también invitamos a otras personas interesantes como el Dr. Peter Fromherz de Alemania que trabajaba en computación biológica, haciendo circuitos con dendritas. El asunto era toda una delicia nerd. Thad trajo su guante digital con el cual transmitía los comandos para interactuar con una pequeña pantalla instalada en sus lentes. Era un prototipo funcional, la iteración más reciente de las muchas que había comenzado a producir desde 1996 aproximadamente. Jamás se quitaba el hardware. Interactúe con él por primera vez en el lobby del hotel donde lo hospedamos. Fue una mezcla de plática social normal combinada con su destreza para escribir rápidamente con su guante mientras te vía a través de sus lentes con un micro-monitor. Literalmente estaba platicando con el futuro.

Las intérpretes que contratamos para las conferencias en inglés llegaron a la inteligente idea de traducir su concepto de «wearable computing» como «computación vestible», lo cual me pareció genial, aunque jamás he vuelto a escuchar este término fuera de nuestro evento.

Bien. Hasta aquí una de mis primeras interacciones con una potencial tecnología fantástica. Ahora te voy a explicar cómo perdí por no saber jugar el juego.

Cuando encuentres gente rara haciendo cosas interesantes, apuesta por ellos. Ve más allá de su personalidad o de la opinión que otros tengan de ellos. Enfócate en lo que son capaces de producir y demostrar en lugar de si los entiendes o te caen bien.

Cuando encuentres gente rara haciendo cosas interesantes, apuesta por ellos. Ve más allá de su personalidad o de la opinión que otros tengan de ellos. Enfócate en lo que son capaces de producir y demostrar en lugar de si los entiendes o te caen bien.

Como yo no sabía jugar el juego, vi todo el asunto de wearable computing como algo maravilloso, pero mi mentalidad tonta era «eso se hace en Estados Unidos, no en México», «eso está bien, pero aquí la realidad es otra», «eso es muy avanzado, yo no puedo entrar en ese mundo».

Resulta que los dueños de Google conocen a Starner años después que yo. Les fascina su idea. Le dan dinero, oficinas, staff y le dicen que por favor invente esa parte del futuro para ellos.

Esto es lo que tú y yo conocemos poco más de una década adelante como Google Glass.

De haber sabido jugar el juego de angel investment, VC y startups, habría conseguido la manera de meterme al mundo de los wearables a través de Thad Starner.

Aquí —los nerds que andan en esta burbuja— me van a decir que Google Glass fue un fracaso y bla bla bla. Sí, pero no. Google Glass fue la primera versión pública y fuerte de algo que será natural para mí y para ti en los siguientes años, donde traeremos estos dispositivos primero colgando en nuestra cabeza y poco después dentro de ella. Todo apunta hacia allá sin duda alguna. Sin-duda-alguna.

Bien. Entonces, la primera vez que perdí la oportunidad de insertarme ganadoramente en una burbuja de tecnología fue esa, conociendo al padre de una nueva tendencia cuando nadie le ponía mucha atención (este es siempre el mejor instante para invertir en alguien).

Thad Starner comenzó en 1994 a construir prototipos de lentes que transmiten información al usuario mientras tiene una interacción social, lo que hoy llamamos Mixed Reality (MR). Esto ya se usa en algunas soluciones industriales pero no ha conquistado el mercado de consumo. Estamos en 2022, es decir, veintiséis años después, esta idea de lentes-wearable todavía no despega como se supone que debería. Ocurrirá ˝pronto» por la convergencia con otras tecnologías que hará el asunto más lógico y digerible para las masas.

Mira, otro ejemplo: la realidad virtual está en desarrollo desde los ochentas, es decir, ha tardado muchísimo más que la idea de Thad Starner y todavía no es mainstream. ¿Cuánta gente a tu alrededor la usa a diario?


Segunda burbuja: Startup en la web 1.0

La segunda burbuja en la que perdí millones fue en la creación de una startup a finales de los noventas.

Me convertí en webmaster en 1996. Este era un término que hoy ha caído en desuso, pero en aquel entonces significaba diseñador/desarrollador web. Tenía algunos clientes corporativos y un conocimiento bárbaro para la época sobre cómo crear portales de internet.

En 1998, lancé un portal llamado «electrónica-itv» para servir a mis compañeros de la universidad con recursos, foros y correo electrónico basado en web. Fue un éxito que me dio la oportunidad de pertenecer al equipo que organizó el tipo de eventos con el que trajimos a Thad.

Las palabras «emprendedor» y «startup» jamás cruzaron por mi radar en aquellos años, no eran comunes en mi pequeña ciudad ni en mi círculo limitado. Comencé a escucharlas por el 2006. Nunca consideré lanzar un negocio de internet en aquel instante perfecto de la web 1.0.

Me gusta pensar que si en el año noventa y nueve hubiese leído Cryptonomicon [ español | inglés ], ello me habría empujado a abandonar la universidad para fundar alguna empresa de internet en mis tempranos veintes. Esta idea suena normal hoy, pero era inaudita para un chico como yo, sin ejemplos de ese otro mundo posible.

Bien. Vamos haciendo una especie de resumen: no me inserté en el mundo de los wearables en un momento ideal por falta de conocimiento al igual que tampoco lancé una startup web 1.0 porque no conocía el juego.

Luego viene la «criptorevolución».


Tercera burbuja: Cripto

La criptorevolución es esa idea romántica que muchos tienen donde las monedas digitales van a hacernos libres, todo va a ser mejor, más seguro y la utopía prometida por los bits nos dará la felicidad absoluta. O algo así.

Jugué mucho tiempo con Linux al poco rato de que Linus lo inventó. Y junto con muchos otros entusiastas de sus diversas distros y así, pensé que el mundo abrazaría fácilmente este sistema operativo que era claramente superior a Windows y demás. ¿Cuánta gente normal conoces que utilice a diario Linux como su sistema operativo predeterminado hoy en día? Personas normales, no tus amigos metidos en alta tecnología. ¿Ya notaste que casi nadie usa la palabra y mucho menos el sistema directamente?

Tú y yo y prácticamente todo el mundo somos usuarios indirectos de Linux a cada segundo en que andamos aquí en internet usando plataformas que corren en servidores que funcionan con este sistema —la absoluta mayoría. Ahora te explico qué tiene que ver esto con cripto.

El error que muchos cometimos con Linux fue pensar en términos técnicos y hacer comparaciones simplonas de precio, rapidez y cosas así para convencernos que el mercado funcionaría de manera lógica y lo aceptaría sin problemas dejando al omnipotente Windows fuera del juego. Windows hoy sigue vigente. Y Linux también, aunque financieramente en un muy distante segundo plano. Los entusiastas de Blockchain cometen el mismo error: creer que es inminente la victoria de esta tecnología, que «todo mundo» verá su superioridad y abandonará el dinero fiat.

Blockchain es genial, pero pedirle a alguien fuera del mundo tech que tengan una «cold wallet», que paguen «gas», que administren su lista de «tokens», que compren el «dip», es como aventarle a la cara un grueso manual de usuario de Unix a alguien sin conocimientos de informática: insultante, intimidante e indescifrable.

Blockchain es genial, pero pedirle a alguien fuera del mundo tech que tengan una «cold wallet», que paguen «gas», que administren su lista de «tokens», que compren el «dip», es como aventarle a la cara un grueso manual de usuario de Unix a alguien sin conocimientos de informática: insultante, intimidante e indescifrable.

Muchas cosas van a mejorar con las criptomonedas, pero no será el paraíso que piensas ni la solución a todos los problemas del mundo. Es todavía DEMASIADO temprano en su desarrollo y tomará décadas aprovecharlas en todo su potencial. Y cuando esto ocurra, lucirá normal.

Nuestros abuelos usan Linux pero no lo llaman así. Abren WhatsApp y envían fotos, audios, texto y pronto dinero sin saber que se conectan a sesiones encriptadas a servidores Linux remotos. Cuando Blockchain gane, nadie hablará de él porque estará funcionando de forma oculta.

Todo esto para decirte que me topé con Bitcoin por ahí del 2013 y me encantó. No me metí a fondo al asunto porque cometí el error de escuchar a una señora cero-tecnología hablar del asunto en 2017 y asumí que la oportunidad había pasado dado que ahora literalmente cualquiera estaba hablando del tema. Y bueno, el FOMO pega con más fuerza siempre a los tech nerds, porque nuestro ego nos empuja a demostrar a los demás que somos «inteligentes», «visionarios» y estamos al día con las tendencias. Por aproximadamente dos segundos sentí que debía meterme a ICOs, NFTs, DAOs y demás. Al final, no hice nada y podrías agregar esto a mi lista de oportunidades exponenciales que dejé ir en su etapa temprana.


La «victoria».

Pero aquí viene la «victoria».

En 2015, unos socios y yo lanzamos VERSE Technology. La idea era vender tarjetas de desarrollo para proyectos IoT. Vendimos poco más de cien alrededor del mundo. Fueron muy bien recibidas hasta por nuestra competencia.

«Perdí» el tren de los wearables, la web 1.0 y cripto, así que juré no perderme el del IoT. Para el año en que comenzamos con esta startup, mis socios y yo llevábamos tiempo escuchando el término y llegamos a la conclusión de que era inminente la explo$ión de oportunidade$.

Bien. Recuerda que estoy intentando explicarte cómo entender las verdaderas oportunidades de tecnología. Esto implica mezclar temas de startups, VCs, tendencias, inversiones y así. Todos estos puntos pueden parecer random pero están conectados.

El IoT —para los que no saben— es una capa del internet que se encarga de hacer que las cosas hablen entre ellas. Que tu refrigerador pueda reportar temperatura y consumo de energía a tu smartphone, por ejemplo. El IoT genera muchísimos más datos que nosotros los humanos.

Entregamos datos valiosos a nuestros clientes para que tomen mejores decisiones en sus procesos de producción.

Cuando respires, come y creas tecnología todo el tiempo, vives en una burbuja, en una caja de resonancia donde ves inminente que ciertos términos se vuelvan parte del firmamento de la humanidad. Esto ha pasado con realidad virtual, los Google Glass, cripto, Linux y así. Yo vivo en esa caja de resonancia y en su momento, hace algunos años, pensé que la revolución IoT estaba a la vuelta de la esquina y que era un momento perfecto para capitalizar en ello, que era lógico y que no me iba a quedar atrás.

Aquí viene la lección: el mundo es LENTO. Lento, lento, lento. Lo que ves en periódicos, portales, revistas, documentales, donde celebran a emprendedores por su éxito y visión, si analizas, son cosas que realmente empezaron de una forma u otra AL MENOS hace diez años.

Aquí viene la lección: el mundo es lento. Lento, lento, lento. Lo que ves en periódicos, portales, revistas, documentales, donde celebran a emprendedores por su éxito y visión, si analizas, son cosas que realmente empezaron de una forma u otra al menos hace diez años.

Muchas de las empresas o tecnologías que celebramos hoy como tendencias o moda no generan ganancias todavía (Uber, por ejemplo) y no aportan soluciones prácticas en el mundo real (Blockchain). Tienen gran potencial de éxito, pero no han llegado ahí.

Entonces, cuando volteo a ver qué ha pasado con nuestra startup de IoT — VERSE Technology — y me pregunto porque no soy un «billionaire» todavía, recuerdo los lentes wearable de Thad Starner, que 26 años después todavía no son de consumo masivo pero lo serán. En el gran esquema de las cosas, VERSE Technology lleva pocos años realmente. Hemos cometido tremendos errores y ejecutado decisiones excelentes. La más importante —creo— es haber hecho un giro de B2C a B2B cuando vimos la lentitud de crecer vendiendo dispositivos uno por uno.

Puedes ver por menos de medio segundo en este video mi debut como actor en un comercial de Microsoft para una campaña de marketing a nivel mundial.

B2C es cuando tu empresa vende directamente al cliente. Esto hace Apple. Compras sus productos como individuo. B2B es una empresa vendiendo a otra. Esto lo hacen empresas como IBM, por ejemplo. Y hay algunas que pueden mezclar ambos mundos con éxito, como Microsoft.

En VERSE Technology nos enfocamos en vender a clientes grandes que aunque toman más tiempo cerrar un trato cuando lo conseguimos, hablamos de un volumen que nos permite crecer. Esto ha sido doloroso como no tienes idea porque era una mentalidad y procesos que desconocíamos.

El IoT residencial —tu refrigerador hablando con tu smartphone— todavía no despega. Va a tardar mucho todavía. No pienses que porque vives en un buen vecindario y te rodean algunos aparatos conectados a internet esto ya es masivo. Lo repito: falta mucho. Y para llegar ahí, al punto donde el mercado B2C ya esté consumiendo masivamente IoT, bueno, necesitas mucho capital que sostenga tu operación durante largos periodos. Lo cual no teníamos ni tenemos y por eso hicimos un giro hacia donde ya el dinero comienza a circular, B2B.

Esta es la oportunidad exponencial de tecnología a la que he logrado subirme, no sé todavía si con éxito, pero sobre la que espero poder contar algo positivo en los próximos años. Tener éxito con una startup de hardware es extremedamente duro, me dicen por todos lados, pero a Marisol Capetillo y a mí nos gustan estas cosas, este tipo de retos. IoT residencial todavía no despega, ese es el resumen de esta parte. El IoT industrial es donde el capital y las posibilidades están creciendo a diario. Es el mismo giro que Magic Leap hizo.

Desde aquí supervisamos la operación de nuestros dispositivos y dashboards instalados en fábricas inteligentes.

Los emprendedores nos entusiasmamos por nuestras cajas de resonancia que nos dicen que nuestra visión es correcta y las voces que escuchamos y las redes que consumismos nos hacen pensar que «todo mundo» ya se va a meter a tal tendencia cuando en realidad —recuerda— el mundo es LENTO.

Aprovecha oportunidades subiéndote a ellas en el instante adecuado y entendiendo que van a tomar probablemente más de una década en ser todo lo genial que prometen. Así funciona el asunto. Ya lo he visto de cerca en varias ocasiones. Sé de lo que te hablo. Relájate pensando que vas tarde al juego de cripto, por ejemplo. Todavía estás a tiempo, pero falta muchísimo para que tenga sentido. No compres todo el ruido de la burbuja a la que te has metido. Sé pragmático. Analiza bien. Entiende cómo funcionan realmente las cosas.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

¿POR QUÉ NO ESTÁS EN ESTE CLUB?

Nadie me explicó las reglas del juego.

Del juego llamado avance empresarial.

Recuerdo a Álvaro, Jesús y Héctor en la primaria. Los cuatro éramos inseparables. Jugábamos y nos reuníamos dentro y fuera de la escuela todo el tiempo. Teníamos amigos periféricos, ya sabes, aquellos que nos agradaban pero que no eran realmente parte de nuestro círculo interno. Cuando un maestro nos asignaba un proyecto en equipo, nuestra reacción natural era voltear a buscarnos con la mirada en el salón de clases para asegurarnos que —como siempre— íbamos a hacer las cosas juntos.

Bien. Aquí va la primera nota que me tomó años internalizar en el camino del desarrollo de negocios: todo es un club, todo es una organización, todo es una cofradía. Llámalo como quieras. Cuando estás fuera de algo, estás realmente fuera de algo. Y cuando estás dentro, man, you’re really in.

La importancia de vivir en la ciudad adecuada, acudir a la escuela adecuada, hacer los amigos adecuados y tener un empleo adecuado es invaluable. Yo no entendía esto porque crecí con esa romántica y débil idea de que lo importante es estudiar mucho, ser “inteligente” y luego trabajar duro para conseguir cosas en la vida.

“Mi trabajo es dejarles recursos y relaciones a tus hermanos y a ti”, expliqué hace unos días a mi hijo mayor. Esto lo he decidido así porque a mí me tocó comenzar desde cero sin R&R y es horrible. Es un camino bastante frustrante y cansado si eres ambicioso y quieres construir cosas de gran nivel. No me quejo (mucho) porque hay quienes comienzan no desde cero, sino desde niveles todavía mucho más abajo.

Sin embargo, hay personas que —como te decía— estuvieron en la ciudad adecuada, estudiaron en las escuelas adecuadas, hicieron las amistades adecuadas, se especializaron en el área adecuada en la universidad y trabajaron en los lugares adecuados. Ellos comienzan de manera predeterminada en niveles muy superiores al cero. Y qué bien. Honestamente, todos queremos dar oportunidades en este estilo a nuestros hijos.

Lo que te quiero informar es que en esto del avance empresarial, lo que sea que quieras ejecutar va a ser lento y desgastante si no eres parte del club, si no te conocen, si no tienes pedigree, si nadie sabe que existes. Cuando no queremos aceptar esto, cuando ni siquiera lo consideramos, vivimos con la idea simplona vista en alguna película o serie de televisión donde un gran producto, un gran servicio, un gran diseño, un gran plan de negocios nos va a abrir mágicamente la puerta con otros empresarios para convertirnos en sus iguales, hacer tratos con ellos y demás. Puede ser, sí, pero no es la norma, no es el comportamiento estándar. De hecho, es rarísimo, por decir lo menos. Lo que los hombres de negocios hacen es lo que tú y yo hacíamos con nuestro grupito de mejores amigos en la escuela primaria: voltear a vernos todo el tiempo y querer hacer las cosas con ellos nada más, con quienes conocemos, con aquellos con quienes nos sentimos cómodos.

El resumen de esta nota es que seas totalmente consciente cuando estás fuera del círculo, cuando no eres parte del club y que actúes en consecuencia. Esto no es para darnos latigazos emocionales y llorar culpando a la teoría de la conspiración pensando que los malditos cerdos capitalistas no nos dejan crecer porque no somos parte de su hermandad. Es entender que nos corresponde comenzar desde cero y tenemos que hacer cosas que otros tienen resueltas desde la cuna por la simple razón de que sus papás, sus maestros, sus amigos les entregan en bandeja de plata los hacks que necesitan para moverse con rapidez y precisión. Gente externa como tú y como yo tenemos que descubrir esos hacks por nuestra cuenta.


¿Cómo ser parte del club?

Esto no es diferente a cualquier relación: tienes que seducir. Nadie te va a dar un ticket de acceso directo a la hermandad. Tienes que demostrar resultados con tu ejecución implacable. Las empresas, productos, servicios que con éxito puedas colocar en el mercado y que sean visibles, todo eso es lo que vas a cargar contigo de manera intangible. Estos activos invisibles —lo que has vendido y posicionado con dureza a muchos clientes durante un largo periodo sostenido— son tu ticket de pre-ingreso. Ese pre-ingreso luce como invitaciones, conversaciones, oportunidades. Tu ticket de entrada no es un plan o una publicación en LinkedIn. Tú quieres que ellos te llamen. Primero serás una curiosidad y digamos que tendrás un pie en la puerta del club. Si mantienes tu ritmo de ejecución, aprendes sus reglas, su idioma, su comportamiento e imitas bien todo eso, te convertirás en parte del firmamento.

Piensa que estás flaco, que no tienes músculos bien desarrollados. Y compras tu membresía en un gimnasio genial. Llega tu primer día y te presentas. No conoces la etiqueta. Lo que tienes que hacer es observar y copiar lo que el tipo más fuerte hace. El error que mucha gente comete es que acuden al ejercicio con su mejor amigo para darse confianza entre ellos o se hacen amigos de la otra persona en el gym que tampoco es experta en fitness, porque así se sienten cómodos al compartir el mismo piso de desventaja e ignorancia. No hagas eso. Tú analiza al tipo más duro, más decidido, ese que inspira respeto y suda experiencia, el que se nota que sabe perfectamente lo que está haciendo, el que se encuentra en su hábitat natural. Domina la incomodidad y —te repito— copia lo que usa, lo que hace, lo que no hace. Salúdalo. Haz plática casual. Aviéntale preguntas con admiración. Conecta. También cometemos este error en nuestros trabajos al hacernos inmediatamente amigos de colegas en el mismo nivel salarial que nosotros. ¡No! Sé cordial, sí, pero enfócate en pensar y actuar como aquellos que están muy por encima de ti, no en ser el chico buena onda al que todos quieren.

Ser el chico buena onda al que todos quieren significa que no representas amenaza, progreso, innovación, cambio. No aportas nada. No lo veas como algo positivo, al contrario, entiende que es un sentimiento bastante engañoso: cuando luces superior, cuando tienes habilidades increíbles, cuando eres competencia, automáticamente generas desagrado en muchas personas. Es normal. No te estoy invitando a que seas insoportable por el gusto de serlo ni a que te conviertas en una mala persona. Te quiero abrir los ojos al hecho de que ser el chico buena onda es una característica negativa que no deseo que cultives en ti.

Todo esto aplica en lo empresarial. Deja de hacerle caso a tus amigos que te llenan de “consejos” en el bar cada fin de semana. Abandona esas reuniones tan frecuentes que te hacen sentir bien porque te admiran. No seas el tuerto en tierra de ciegos. No tengas fervor religioso hacia lo que te dicen los influencers que sólo saben compartir fotos donde lucen cool en su oficina pero no han realmente recorrido el camino. Observa y emula a quienes realmente te conviene.


Te explico todo esto con amor, con cariño.

Siempre que redacto pienso en el Aarón Benítez de veinte años necio, egocéntrico, desenfocado, resentido y dramático que era y que podría haberse beneficiado en grande al leer líneas como éstas para optimizar sus resultados personales, profesionales y empresariales.

Tengo amigos de muy alto perfil en internet. Y todo el tiempo estamos en contacto. Ideamos nuevos proyectos. Nos invitamos a oportunidades. Generamos productos juntos. Todo el tiempo. Es un club. Es una organización. Es una cofradía. Es una hermandad. No tiene nombre. No tiene una denominación específica. No buscamos nuevos miembros. Llevamos años haciendo cosas y hemos generado una amplia confianza en el criterio y ejecución de cada uno. No es que seamos un grupo de malas personas que cerramos el paso a alguien, simplemente nos comportamos de la manera natural en que los seres humanos venimos cableados: formamos una tribu de iguales. Si quieres estar en una liga de ejecutores pero usas tu tiempo solamente para hablar de los proyectos que un día vas a emprender, bueno, te estás entrenando para permanecer en la liga de los que sólo hablan de sus proyectos, no en la de los que ejecutan. Cuando ejecutes, demuestres resultados y sepas sostenerlos, tu nueva tribu comenzará a formarse a tu alrededor de manera natural.

Tenemos contactos en VERSE Technology que nos invitan a diferentes propuestas, a movernos con nuevos clientes. Son empresarios que han hecho negocios con nosotros en otros instantes y que conocen la capacidad de ejecución de nuestra empresa. Se sienten cómodos porque entregamos lo que decimos que vamos a entregar con nuestro software y hardware y porque seguimos vigentes en el mercado. Es un club. Y si sigues terco en no apreciar esto, puedes tener un gran prototipo de alta tecnología y vivir engañado como yo y mis socios durante mucho tiempo pensando que la superioridad tecnológica es suficiente cuando la clave está en acceder a la membresía adecuada para que te impulse.

El éxito engendra siempre más éxito porque no sale de su círculo. Tú te tienes que meter a ese círculo. Y tienes que masticar, comer, pensar, devorar, consumir y respirar esto a diario para moverte agresivamente hacia ese punto. De lo contrario —lamentablemente— lejos de quedarte en una posición neutra, te estás entrenando en ir hacia el extremo opuesto.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

WEALTH, WEALTH, WEALTH

“Wealth” es una de esas palabras interesantes a la hora de traducirlas al español. ¿Es “riqueza” su equivalente correcto? Tal vez, pero no solamente en el sentido financiero. Como sea, es el concepto que llevo años tratando de hacer aparecer en mi vida, de dominar y de hacerlo crecer.

Wealth, wealth, wealth.

Wealth en todos los aspectos. Esto ya lo sabes: de nada sirve tu riqueza financiera si tu salud es frágil. Por otro lado, tu salud física espectacular de hoy poco vale si no sabes construir bases monetarias fuertes sobre las cuales pararte cómodamente en tus últimas décadas de vida.

Hablemos de tres etapas importantes en esto de tener wealth en nuestras vidas.


Wealth awareness.

Lo primero es entender que es posible alcanzar riqueza en varios aspectos. Usualmente nos enfocamos con exceso en un par de áreas: estudiamos mucho y trabajamos duro y a cambio de eso recibimos un buen salario y prestigio al ingresar a una empresa reconocida. Vamos jugando bien esa parte del juego corporativo pero descuidamos la salud porque no nos damos tiempo para ir al gym y comemos mal ya que estamos jóvenes, sanos y fuertes (en este momento). Esta es la historia de casi todas las personas que he conocido a lo largo de mi vida en la clase media hacia abajo principalmente. Incluyéndome yo, sin lugar a dudas.

No es nada complicado ver las posibilidades geniales de tenerlo todo en nuestra vida: dinero, salud, buenas relaciones, felicidad. Se trata de descubrir todo eso —y nunca mejor la palabra. Des-cubrir: quitar aquello que está cubriendo el concepto. ¿Qué lo cubre? Nuestras relaciones del momento. Lo que dejamos que nos taladren a diario. Lo que creemos sin retar.

¿Sabes qué destruye las posibilidades de descubrir la riqueza a la que podríamos acceder? Ver las noticias. No tenemos realmente idea de lo nocivo que es esto. Lo vemos como natural igual que en las películas de antaño la gente fuma dentro de la oficina como cualquier cosa. Las noticias no aportan absolutamente nada. Están redactadas por gente que no está pensando qué es lo que te conviene a ti en la vida. Están redactadas por muchas personas enojadas con la vida. Están diseñadas para hacerte adicto al drama. Son humo que te hace sentir que eres un buen adulto, un ciudadano responsable, un tipo enterado del mundo cuando nada de eso significa algo concreto ni en tu cuerpo ni en tu cuenta bancaria.

Después de las noticias, considero que los siguientes obstáculos para poder descubrir la riqueza en nuestra vida son las relaciones que no cuidamos, relaciones en las que no somos estratégicos sino meramente reactivos, relaciones en las que nos ciclamos, relaciones en las que nos hemos dejado llevar por la costumbre. Es casi imposible encontrar gente altamente exitosa y feliz en múltiples dimensiones rodeados de gente que no los multiplica.


Wealth building.

Bien. Ahora que ya sabes lo que tienes que hacer para conseguir que la riqueza financiera, espiritual, mental, familiar y social esté a tu alcance, debes construirla activamente.

Aquí entra durísima la parte de la mentalidad.

No puedes tener una vida extraordinaria si haces lo mismo que la gente ordinaria. Y una frase como ésta se escucha terrible en esta época de alta sensibilidad donde las personas vivimos con antenas paradas todo el tiempo para encontrar con facilidad aquello que nos dé un permiso fácil para ofendernos.

No te ofendas. Mejor observa.

Amo a mis papás. Y los amaré toda la vida. Y para que entiendas con un ejemplo real de mi vida esto que estoy intentando explicarte, quiero que sepas que ninguno de los dos es millonario, jamás han construido una fortuna y no han llegado a la etapa avanzada de sus vidas en condiciones envidiables. Decir esto de las personas que nos dieron la existencia no es común ni sencillo, sobre todo porque estamos acostumbrados a venerar instituciones y personas sin entender que para diseñar un destino genial debemos ser pragmáticos al extremo. Amar a alguien no significa seguir sus pasos. Amar a alguien no significa poner atención a esa persona. Yo no podría construir riqueza transgeneracional en varias dimensiones siguiendo los pasos de mamá y papá. Repito: los amo y admiro en algunos sentidos, pero tengo claro lo que no me conviene imitar.

Ahora transfiere este entendimiento a tus amigos. A tus maestros. A tus jefes. A muchas personas que quieres, admiras y buscas en automático sin pensar lo que realmente te están aportando o quitando. Hay muchas cosas importantes que no podemos ver fácilmente en la vida y si te juntas con gente que tampoco las ve y mucho menos les interesa, será casi imposible que lo extraordinario se manifieste ante ti.

Para construir riqueza financiera y de salud, considera que para la inmensa mayoría de las personas la ruta resulta rara y exótica —por decir lo menos. Pregúntate esto: ¿Encajo bien con casi todas las personas a mi alrededor? ¿Pienso y actúo en términos generales como todos ellos? ¿Están en donde yo quisiera estar en términos financieros y de salud? ¿Están en el camino que los va a llevar ahí?

La construcción de una estructura de vida financiera y de salud diferente, superior, requiere elementos diferentes, superiores. Esos elementos son disciplina, hábitos, mentalidad, ejecución, relaciones.


Wealth management.

Ya estás ahí. Genial. El ejercicio fuerte y alimentación adecuada son constantes en tu rutina. Las finanzas van bien y cada vez mejor. Y tienes planes a largo plazo con tus inversiones “aburridas”, alejadas de las ridiculeces dramáticas a las que nos volvemos adictos al ver una película o video de traders con jalones de adrenalina cada dos segundos.

Si ya llegaste, manténte ahí.

Esto lo consigues poniendo una fortificación emocional, intelectual y física a tu alrededor. El ruido del mundo te va a querer invadir. Las relaciones dramáticas buscan grietas por las cuales ingresar a tu sistema operativo personal.

Tus opciones diarias de todo tipo deben ser muy claras y estrictas para poder conservar el nuevo equilibrio genial que has ganado para esta parte de tu vida.

Entender, construir y mantener riqueza de salud y financiera es un tema extremadamente infravalorado. “No hay tiempo”. “Es que la crisis está dura”. “Es que ya nada es como antes”. “Es que el desempleo está por las nubes”. “Es que mi situación personal es compleja”. “Es que el gobierno no ayuda”. “Es que en mi trabajo no me da tiempo para hacer otras cosas”.

Dos notas al respecto de todo eso: algunas de las cosas que dices en ese estilo son seguramente ciertas. ¿Y de qué sirve que sean ciertas? Sí, tal vez tu jefe es un patán y te explota física y psicológicamente. Lamentablemente, establecer este hecho real no te ayuda en lo absoluto, no te lleva a ningún lado. La victimización —incluso siendo verdadera— es levantar emocionalmente la bandera de derrota. No te victimices. Y lo segundo que te quiero dejar aquí es que si efectivamente estás inmerso en una o varias de esas frases, la forma para salir de ahí no está ni en la mentalidad, ni en la ejecución, ni en las relaciones, ni en la rutina que tienes. De hecho, todo eso, tu mentalidad, ejecución, relaciones y rutina actuales son las cosas que te han puesto ahí. Así que debes modificarlas y no cuidarlas asignando culpas externas —que pueden ser totalmente ciertas, lo acepto, pero aun así eso no te dan ninguna herramienta para avanzar.

Te quiero, querida Persona de Alto Desempeño.

Quiero que tengas riqueza de salud, riqueza financiera, riqueza social en tu vida.

Para ello voy a seguir insistiendo en poner en tu radar temas que tal vez no son los más cómodos del mundo. Estas son notas que nadie me explicó y que he tenido que ir descubriendo —de nuevo la palabrita— y aplicando para conseguir algunos buenos resultados.

Resultados que tú también puedes tener.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

¿ES IMPORTANTE LO TÉCNICO?

Mi hijo mayor me informó que su bicicleta requería varias reparaciones. La subimos al auto y fuimos al taller. En el trayecto, aproveché para pedirle que viera un video que compartí el otro día en internet. Es un grupo de estudiantes de posgrado de Stanford. Como parte de su clase de comunicación, tienen que presentar asertivamente un tema. En este caso analizaban las mejores prácticas para exponer. Son unos quince minutos de explicaciones sencillas y agradables. Al terminar, mi hijo me dio un resumen de lo que había entendido.

Le expliqué que el error de muchos especialistas es creer que lo más importante para tener éxito en la empresa es saber mucho de su tema. Aplican una especie de lógica ingenua donde si eres el que sabe más de medicina, contabilidad o ingeniería, te va a ir mejor que a los demás. Durante cierto tiempo, no es nuestra culpa pensar así: hemos sido entrenados por casi dos décadas a igualar nuestro potencial valor profesional con nuestra inteligencia académica.

Le platiqué varios ejemplos personales y de gente conocida que nos sentimos frustrados cuando vemos a otros progresar rápido en la corporación a pesar de que no son tan brillantes ni tan buenos trabajadores en los términos comunes de puntualidad y responsabilidad.

La parte técnica es importante, le dije. Lo que te va a hacer avanzar más rápido y mejor es jugar bien el juego. Entiende que este tipo de cosas como la que acabas de ver en el video —presentar, exponer, comunicar bien— es la clave para destacar. ¿De qué te sirve ser muy bueno en lo técnico pero cuando te pones al frente para explicar algo sigues tartamudeando, sudando y leyendo la diapositiva como si estuvieras en primaria? ¿Todavía metes tus manos a los bolsillos? ¿Ignoras que hay zonas ideales donde pararte frente a la audiencia? ¿Desconoces lo que el lenguaje corporal de los asistentes te está diciendo?

Piénsalo así: Stanford es una de las universidades élite del planeta. E invierten mucho tiempo con sus alumnos para dominar este tipo de actividades que otros desdeñamos porque estamos atascados en una mentalidad tercermundista donde creemos que lo importante es el conocimiento, la memorización, la calificación del examen.

Compartí con él mi experiencia universitaria en una institución pública. Ahí no me enseñaron nada de esto de lenguaje corporal. Mucho menos tuvimos sesiones para saber ponernos frente a un grupo o adquirir liderazgo en proyectos. Todo estaba diseñado para hacernos pensar que lo técnico, las fórmulas, el almacenamiento de datos en nuestro cerebro eran la clave del éxito.

Si puedes ser genial en lo técnico y al mismo tiempo en áreas como la comunicación, fantástico. El mundo es tuyo.

Si no eres genial en lo técnico, sé promedio y listo. Tranquila. Tranquilo. Para compensar, pon bastante determinación en dominar a nivel genial las habilidades blandas que estamos discutiendo hoy aquí tú y yo.

Yo ni siquiera soy promedio en lo técnico. No es falsa modestia. Espero esto te sirva de algo.

Las grandes universidades enseñan a sus clientes cómo negociar un salario, cómo vestir, cómo hablar, cómo comportarte en un entorno internacional. Si no recibiste esta educación, te va a tocar solucionar esta desventaja como a mí: internalizando su alta importancia primero y después ejecutando constantemente para no quedarte tan rezagado.

Habla bien.

Presenta bien.

Párate bien.

Vístete adecuadamente.

Escribe bien.

La clase que le compartí a mi hijo está disponible gratuitamente en YouTube, justo como otras cientos por parte de Harvard, Yale, MIT y demás instituciones de prestigio. Realmente no hay ya mucha desventaja entre el acceso que unos y otros tienen a ciertos temas. La brecha entre la élite y los que no estamos ahí viene en formato de consciencia, de interés, de disciplina emocional y enfoque intelectual. Nos suele faltar todo lo anterior para meternos en el canal de notas que sí nos aportan. Los cursos están ahí, libres, pero la emoción, estrategia y visión de muchos de nosotros no.

El presidente, el partido de fútbol, el concierto y el escándalo del influencer de moda no importan. Siéntete orgulloso si haces todo eso a un lado y te puedes declarar honestamente ignorante de lo que ocurre hoy en ese mundo. Con ese nuevo espacio mental desocupado, tienes oportunidades increíbles para agregarle temas que sí te van a dar ventaja sostenible.

Agrega lo que importa a tu cartera personal de habilidades.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

SOBRE EL DINERO

Vamos a suponer que puedes ahorrar cinco mil dólares al año.

Creo que el error más garrafal que puedes cometer aquí es ese, “ahorrar”.

No ahorres. Mejor acostúmbrate a invertir todo el tiempo.

Mete ese dinero a index funds.

Conceptos así suenan mucho más complejos de lo que realmente son. Entérate que si puedes abrir cuentas en las nuevas redes sociales que surgen a diestra y siniestra cada dos segundos, el procedimiento para acceder a servicios que te dan muchas ventajas con tu dinero es muy similar.

A estas alturas, probablemente ya te has dado cuenta que nuestra relación con la radio FM tradicional, los CDs y los MP3 ha evolucionado. Nada de esto ha dejado de existir, pero Spotify y otras plataformas digitales en este estilo son fantásticas y se han convertido en parte de nuestro comportamiento estándar: accedes prácticamente gratis a todas las canciones y artistas que quieras o, si lo prefieres, pagas unos pocos dólares al mes y eliminas sus anuncios comerciales.

A estas alturas, probablemente ya te has dado cuenta que nuestra relación con la televisión tradicional, los DVDs y el cine ha evolucionado. Nada de esto ha dejado de existir, pero Netflix y otras plataformas digitales en este estilo son fantásticas y se han convertido en parte de nuestro comportamiento estándar: accede a miles de películas, series, documentales, caricaturas y conciertos en todos tus dispositivos por pocos dólares al mes.

¿Educación? Lo mismo. Infinidad de maestros y cursos a escoger para las habilidades que necesites. Todos al alcance de tus dedos en YouTube o en portales como Udemy y Platzi.

Estoy seguro que eres usuario de muchas si no es que de todas estas opciones que te estoy mencionando. Y no ves nada de esto como algo sofisticado. Al contrario: es lo que todo el mundo usa, así que te has sumergido de manera natural en ello.

¿Qué crees? La banca y los servicios financieros tradicionales también han sufrido un asalto disruptivo casi mortal en los últimos años. De hecho, la batalla más profunda en el campo de lo virtual se está desarrollando aquí. Por un lado están los jugadores tradicionales que no quieren que las cosas se muevan mucho para no perder ni sus ingresos ni influencia basados en su viejo modelo de negocios. Del otro lado encuentras a la nueva generación de tecnofanáticos capitalistas que van tras un pedazo del inmenso pastel de la industria bancaria que les pertenece por sus habilidades modernas y visión.

Si alguien te platica sobre una nueva película o una canción genial, no pensarías en escribir una carta, adjuntar un cheque, enviarlo a un servicio de orden por catálogo y sentarte a esperar semanas pacientemente a que una copia física llegue a tu domicilio para disfrutar el contenido en un cassette. ¿Por qué sigues actuando así en términos financieros? Sí, la inmensa mayoría de las personas siguen comportándose así. ¿Cuántas personas en tu entorno reciben dinero extra y se compran un auto nuevo o lo dejan inerte en su cuenta bancaria o compran un “terrenito” para tenerlo como inversión en lugar de agregar más recursos a sus inversiones que sigan al S&P500 e inmiscuirse ligeramente en criptoactivos?

El auto nuevo de agencia pagado de contado es de las peores tonterías que cometemos cuando no hemos solucionado muchas otras cosas antes. A crédito es peor. Es puro ego. Es cero inteligencia para la vida. El dinero pasivo en nuestra cuenta de cheques en el banco es otra tontería: pierde valor y no suma en lo absoluto para tu riqueza. Y el terrenito, sí, bueno, pero eso era lo que hacían tus abuelos. Ten bienes raíces, claro, pero recuerda que vives en el siglo más ventajoso de la humanidad para insertarte en oportunidades fantásticas. Piensa y actúa como tal.

Cuando sabemos mucho de un tema porque lo hemos estudiado y aplicado en nuestras vidas durante un buen tiempo, pensamos que es conocimiento obvio. Un texto como éste luce básico y repetitivo para muchos de mis lectores quienes están inmersos en la búsqueda y ejecución continúa de hacks que los posicionen con ventaja natural en el largo plazo. Saben de finanzas personales, tienen orden con sus recursos, invierten en diferentes instrumentos, escuchan podcasts de expertos y leen los libros que la élite mundial publica.

Me gusta recordar aquello que no era normal en mi vida, las cosas que lucían exóticas y que me intimidaban décadas atrás. Por ejemplo, fue hasta mis veintiuno cuando probé comida japonesa por primera vez en la preparación de tepanyaki frente a mí. Fue una experiencia sublime. Subí a un avión hasta los veinticinco. Y fue para volar muchas horas fuera de mi país. Hoy ningún restaurante o viaje me pone nervioso, pero esto no siempre fue así. El error es olvidar que mucha gente (1) jamás ha tenido a un chef preparando artísticamente un plato frente a ellos y (2) nunca han volado a diez mil pies sobre el nivel del mar. Asumir que nuestro actual entendimiento y visión del mundo es “obvio” porque “las personas ya deberían saber esto” ya que “no es nada del otro mundo” nos impide ayudar de manera genuina.

Si no empatizamos, no podemos dar el siguiente paso productivo que es compartir con ellos muchas notas que los pueden ayudar. Si explicamos con apuntes modernos y poderosos un tema crucial como el dinero y hacemos que su uso inteligente se vuelva masivo, empujamos a nuestros países a mejores niveles.

Por eso estoy hablando de estas cuestiones “básicas”, “obvias” de dinero, porque para muchos de mis lectores todo esto que estoy mencionando es nuevo, poderoso, revelador. Y necesitan esta información destilada porque casi nadie en su entorno tiene la capacidad de explicarles bien los laberintos y hacks de este juego salvaje. Lo sé porque estuve ahí. La “educación financiera” en la pobreza es hacer lo que hace el vecino, escuchar lo que nos dicen en los medios y contratar sin chistar los servicios que nos empujan los bancos y tiendas departamentales. Lo increíble es que la educación financiera de quienes se mueven en la riqueza ya está disponible para todos. Más increíble es que no ponemos atención a esto porque, bueno, es más divertido darle like a videos chistosos y es más emocionante discutir tonterías con extraños en internet.

Leer Padre Rico, Padre Pobre y no ejecutar lo que te explica es un insulto a tu vida. No es la lectura más sofisticada de la historia de la literatura universal, pero su núcleo es poderoso si lo internalizas y ejecutas. Aquí va un ultra-resumen para ti porque me caes bien: activos son las cosas que te hacen dinero, todo lo demás son pasivos. La gente de clase media y baja pensamos que aseguramos nuestro futuro cuando en realidad estamos comprando pasivos. No construimos riqueza para las siguientes décadas. Casi todos empezamos en cada generación familiar desde cero. La escuela no nos enseña los temas que importan en la vida. Tenemos que vivir en modo aprendizaje el resto de nuestra vida. Invertir no es opcional.

Hablemos de tu auto. A menos que tengas una empresa a tu nombre con una buena ingeniería financiera a su alrededor que te guíe en los pasos de arrendar un vehículo para disminuir o eliminar impuestos sobre tu renta mensual, lo más seguro es que adquieras uno de estos como casi todo el mundo: a crédito o de contado. En ambos casos, pierdes muchísimo dinero. Un auto nuevo de agencia cuando no tienes desarrolladas en tu vida inversiones fuertes de largo plazo significa que a tu ego le falta calibración porque te está haciendo operar terriblemente en el sistema del mundo. No necesitas un automóvil en estado prístino-virginal. No es realmente heredable como algo ganador. No estoy diciendo que no tengas movilidad, estoy diciendo que el precio de sentirte bien en cuatro ruedas es muy costoso cuando haces el cálculo comparando con los rendimientos que no vas a obtener si hubieses hecho bien tu trabajo con los index funds.

Tu casa. Tu lugar para vivir siempre va a ser un gasto, aunque creas que es algo que puedes dejar a tu familia al morir. Necesitamos un espacio donde vivir, claro. Uno de los mejores hacks financieros que te puedo compartir: comprar una casa y pagar MXN$17,000 al mes por varios años no es mejor que rentar una casa por MXN$10,000 al mes y meter los otros MXN$7,000 cada mes al S&P500. Al final de los veinte años del modelo uno (comprar la casa) vs el modelo dos (rentar y estar invirtiendo al mismo tiempo cada mes) la diferencia en los activos que podemos tener es astronómica. Estamos más acostumbrados a estar pagando en lugar de buscar que nos estén pagando (los dividendos). Claro que desde un punto de vista emocional donde ya tenemos hijos y queremos una mayor certidumbre psicológica —que no realmente financiera— comprar la casa luce deseable.

Tus inversiones. Entiende que las mejores inversiones son aburridas. Tomas una decisión, le inyectas recursos y dejas de abrir la app a diario para ver “cómo va” tu dinero. Eso no es de pros.

Tus ahorros. Aprende finanzas personales con los expertos que ya te recomendé para que sepas hacer esto bien y no andes reinventando la rueda o usando tus fondos sin control.

Tus seguros. Esto te puede cambiar la vida como no tienes idea si tan solo aprendes a darle el valor que tienen. Ten seguros para la mayoría de las cosas que importan: salud, muerte, accidentes.

Tu emprendimiento. “No te rindas” es uno de los peores consejos. Los mejores hombres de negocios se rinden muchas veces, porque así es como vas iterando, mejorando, llegando a mejores respuestas. Imagina que Mark Zuckerberg no se hubiese rendido al querer comprar Snapchat y al día de hoy siguiera insistiendo. En su lugar, se rindió y compró Instagram, lo hizo una copia de lo que quería y ahora es mejor y mucho más valioso que Snap. Emprender es altamente riesgoso, bastante lento y cansado. Requiere un tipo muy peculiar de personalidad para que funcione. Si no tienes control de tus emociones, no tienes una buena oportunidad de generar recursos sostenibles en esta arena. Conócete bien.

Tu trading. Esto es para pocos. Y realmente si no sabes contabilidad, no te metas a estar comprando acciones individuales. No juegues contra los profesionales. Y no lo digo yo, lo dice Warren Buffett, que sabe un poco sobre todo esto.

Tu consultoría. ¿Por qué no estás construyendo una marca personal para explicar aquello que llevas años aplicando en tu día a día laboral? Hay miles de personas allá afuera que se pueden beneficiar del camino que has recorrido. No veas tu conocimiento como algo obvio, ni pienses que a nadie le va a interesar. Al contrario. Hay una fila inmensa de profesionales en tu área que vienen muchas décadas atrás de ti y que necesitan tu guía para avanzar más rápido. Dales justamente eso.

Tu contenido. Hoy no es así, pero lo será: crear notas, subir videos, compartir fotos, comentar, compartir, hacer un live, todo eso será pagado de manera automática. A las redes sociales no les quedará otra opción que comenzar a premiar a todos sus usuarios. Tal vez no lo veas así o no me entiendas, pero créeme, necesitas comenzar a desarrollar el músculo de generar contenido a diario para poder usarlo a tu favor en cuanto la web cambie su modelo actual. Una mentalidad pobre se expresa en términos de “¿Para qué? Mejor me espero a que ya me paguen y ahí sí lo hago entonces”. No. No puedes activarte un botón interno mágicamente y crear contenido de calidad ni mucho menos desarrollar una audiencia si no te has entrenado bien en ello.

Expertos de estos temas que personalmente sigo y conozco: Héctor Sosa de Adiós a tu Jefe, Miguel Gómez de Dinero en Español, Sonia Sánchez de Blog y Lana y Emmanuel Casanova de Coqueteando con tu Cartera. Y no, no recibo ningún ingreso por recomendártelos aquí.

Otras personas a quienes pongo bastante atención en temas de dinero: Ramit Sethi, Morgan Housel y Balaji Srinivasan. Ramit es un buen punto de inicio, cubre los aspectos básicos para que optimices tus finanzas personales. Morgan sube el nivel de la conversación con reflexiones profundas de nuestra relación con los recursos monetarios. Y Balaji, bueno, Balaji es un gusto adquirido, no es para todos, la verdad. Velo como el embajador perfecto del futuro del dinero, un filósofo y ejecutor intenso ampliamente reconocido en el criptomundo, esta revolución que hará lucir en unas décadas a los billetes y monedas de la actualidad como vemos con desdén el formato VHS de los ochentas: sí está bien, tiene sentido, pero nah, le faltan muchas cosas que la tecnología ya nos permite hacer.

Imagina que te das un año para pasar a modo obsesivo en esto de dominar el verdadero juego del dinero. Un año para sintonizar a tu favor lo que consumes con tus redes sociales. Un año para leer bien los libros claves del tema. Un año para empaparte con los podcasts de quienes están creando la nueva economía. Un año para ejecutar los mejores consejos comprobados para crear riqueza. Sería tu año de punto de quiebre. Y lo que ahí adquieras de entendimiento y confianza para tus movimientos tendrá una repercusión impresionante en las próximas décadas de tu vida.

Te deseo mucho mejor entendimiento de todo esto.

Y una ejecución constante.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.