EN DEFENSA DEL MULTITASKING

Pasar de ser hombre a mujer debe ser un viaje interesante, por decir lo menos. Y siendo hijo de la persona más rica del mundo, todavía más. Justo estaba escribiendo este ensayo cuando compartieron conmigo la noticia de que uno de los hijos de Elon solicitó su cambio tanto de identidad de género como de nombre para cortar vínculos con su padre. Aparte del placer de enterarme de los dramas de las celebridades, quien me envió la nota y yo nos enfocamos en conectar el asunto con un contexto mucho más amplio, como el reciente cambio de partido político que hizo Musk y el increíble reto de ser buenos padres sin importar los recursos a tu disposición.

Elon Musk es alguien reprobable en varios ámbitos. Sus detractores van a darme la razón rápidamente aquí. Parafraseando a Walt Whitman, el tipo se contradice en muchas cosas porque así es esto, los grandes contienen multitudes. Tal vez tú y yo no queremos consejos de parenting por parte del multimillonario, pero podemos evitar el típico reflejo de bajo desempeño donde automáticamente cortamos toda apreciación por las cosas que sí ejecutan bien aquellos que nos caen mal.

En otras palabras, que ser binario en nuestra apreciación de alguien nos impide copiar de otros muchas cosas que nos servirían bastante.

De Elon, tomo su capacidad de construir cosas importantes en forma paralela y consistente. Es una máquina de multitasking.


Ahora, sí, ya sé que el multitasking tiene mala reputación porque ciertamente no es el estado ideal para muchas personas. Hace poco escribí sobre el ancho de banda. En ese artículo explico las cualidades de este privilegiado grupo al que muchos más podrían pertenecer si se lo propusieran. Sin buen ancho de banda —de entrada te lo digo— no te metas a esto del multitasking.

En un entorno de wellness, el multitasking tiene muy mala reputación. Seguramente es similar al repudio que tiene en un círculo conservador un papá como yo que no ha bautizado a sus hijos. Todo siempre depende de a quién le importa qué.

Yo veo el multitasking como cualquier deporte. Puedes abordar el asunto como persona promedio que le encanta preocuparse de manera enfermiza diciendo que un niño que se enfoca demasiado en el basquetbol se va a distraer de sus estudios y que se va a juntar con otros vagos y que eso no le va a servir en la vida y etcétera, etcétera. O si el pleito es contra el fútbol americano argumentan que los golpes pueden causar problemas a largo plazo, sin criticar el hecho de que la alternativa en la que insertan a su príncipe para protegerlo es que viva en modo sedentario con botanas y refrescos.

Mira, quienes atacan el multitasking no entienden el juego de hoy.

Es cierto que la Asociación de Psicología de Estados Unidos condena el multitasking porque no nos hace más productivos. El multitasking impone un impuesto grande en la atención de las personas que no saben hacer cambios emocionales rápidos en su contexto para desconectarse fácilmente de uno y comenzar a operar en otro.

La buena noticia es que hay muchísimas personas que venimos cableadas con esa facilidad de desapego emocional para abandonar una idea y pasar rápido a la otra y así seguir avanzando en el objetivo general.

La mala noticia es que no hacemos tanto ruido como las mayorías que se sienten superadas y deciden atacar esto del multitasking simplemente porque no pueden seguir tal ritmo acelerado.

Esto texto va en defensa del multitasking.


El principal punto que los detractores del multitasking utilizan es que para hacer bien las cosas lo que en realidad se necesita es enfoque. Que sin enfoque, hacer varias cosas al mismo tiempo solo garantiza baja calidad en todos los resultados.

Hey, amo el enfoque. Estoy enfocado desde hace una hora escribiendo todo esto. Y seguramente tomará más tiempo antes de que me considere satisfecho con mis ideas aquí. Pero no voy a dedicar el resto de mi día a estar enfocado solo en escribir porque alguien dice que hacer varias cosas de forma simultánea está mal. Todos los tipos que admiro y la gente con la que mejor trabajo creando cosas para este mundo, todos ellos y yo nadamos a diario en el multitasking, somos excelentes en ello y quiero decirte que no podríamos vivir en otra modalidad.

Cuando las personas no soportan el vértigo que esta velocidad de ejecución trae consigo, buscan vectores de ataque estilo “pero así no puede uno ser feliz estando ocupado todo el tiempo”. Hey, tengo momentos excelentes de felicidad en el día, interrumpidos por ratos de alta preocupación, momentos de ejecución, periodos de descanso y todo lo que la vida conlleva. No sufro más que aquellos que deciden solo ven el juego desde lejos.

El multitasking bien hecho ocurre cuando sabes ser propietario del asunto. Abrir a diario mil líneas de ejecución con ideas, sueños, deseos y demás es extremadamente fácil. Cualquiera lo puede hacer. Darle seguimiento todo el tiempo a cada una de esas líneas es drenante, y esto casi nadie está dispuesto a hacerlo, por lo cual solo unos pocos obtienen resultados acelerados al cosechar los frutos de este trabajo en modo multitasking. Ser dueño de cada situación abierta en modalidad multitasking significa hacer cambios de ventana en el escritorio del sistema operativo. Ya sabes: en esta usas el navegador, en aquella otra tienes abierta una hoja de cálculo y en las demás hay fotos, documentos y así.

Pocas cosas ayudan a ilustrar mejor esta relación entre enfoque y multitasking como lanzar una compañía. El enfoque es la empresa, hacer que funcione, conseguir el éxito a través de las ventas. El multitasking es resolver a diario problemas de contabilidad, contrataciones, marketing, permisos, atención al cliente, proveedores y mil detalles más. Te aviso que no es posible ser una excelente persona de negocios si no tienes la capacidad de mantenerte enfocado en el gran objetivo y ejecutando multitasking al mismo tiempo. Presidentes, CEOs, líderes religiosos, cualquiera con grandes responsabilidades a su cargo entiende y vive esto.

El multitasking es la velocidad de ejecución que admiras en otros pero que te da miedo implementar por tu cuenta.

  • Si eres bueno con el multitasking y estás enfocado en un objetivo claro, avanzas rápido, dejas pronto a la mayoría atrás.
  • Si eres bueno con el multitasking y no tienes un objetivo claro, te mueves erráticamente, no cosechas.
  • Si no eres bueno con el multitasking pero tienes un objetivo claro, vives frustrado, sin entender qué te falta.
  • Si no eres bueno con el multitasking y tampoco tienes un objetivo claro, la vida te va a comer.

La mejor manera de ser genial en multitasking es construyendo a tu alrededor equipos de trabajo multiplicadores.

Tú quieres llegar al punto donde multitasking para ti significa más un trabajo intelectual y emocional que físico. Imagina que eres el ministro de relaciones exteriores de tu país y tu staff te asalta a cada instante con situaciones en las que necesitan tus comentarios y autorizaciones. Eso es multitasking: decir “sí”, “no”, “solicita más información”, “agenda una reunión con tal persona”, “redacta el acuerdo”, etcétera. A esto me refiero principalmente con multitasking. No quieres ser el tipo que escribe los discursos, revisa los acuerdos, llama por teléfono para coordinar juntas y así. Quieres ser el que puede activar rápidamente a otros para hacer que las cosas se muevan.

Probablemente en este punto, muchos de mis lectores piensen que claro, así cualquiera puede hacer buen multitasking, teniendo un buen equipo que haga las cosas que les digo que tienen que hacer y que las hagan bien. La capacidad de tomar decisiones rápidas en diferentes contextos y ejecutarlas no tiene absolutamente nada que ver con tu posición en el organigrama de ninguna organización. Puedes ser recepcionista y ser líder. El liderazgo es ponerte al frente de las situaciones que la vida te empuja.

¿Sabes? Creo que lo que impide a muchos hacer buen multitasking es que no tienen desapego emocional.

En algunos workshops que he impartido, uno de los ejercicios con los participantes ha tenido que ver con formar pequeños grupos de trabajo en mesas separadas. En cada espacio hay un pequeño set de Lego. Tienen pocos minutos para formar la figura. Terminado el tiempo, deben moverse con un nuevo grupo a otra mesa y seguir con el avance del equipo anterior en una estructura diferente. Es increíble ver la dificultad que la gente tiene para soltar inmediatamente lo que están haciendo y abandonar su lugar y su grupo para insertarse con buena actitud en otra circunstancia. “Ya voy, ya voy, un minuto más”, me suelen decir. O llegan a la nueva mesa y comienzan a hablar de lo frustrados que están que no pudieron terminar lo anterior. O comienzan a armar lo que pueden sin coordinarse con sus compañeros. Esto para mí ilustra perfectamente lo ciego que muchos están ante esto del desapego emocional. Y el ejemplo es sobre una tontería. Ahora imagina el dolor que sufrimos con cosas más ancladas en nuestro ser.

El desapego emocional tiene que ver con nuestra seguridad personal.

Y al final, como todo, tiene que ver con la mentalidad que nos hemos forjado.

Una mentalidad dura y rápida nos permite movernos así, en modo duro y rápido.

Una mentalidad dura y rápida luce amenazante para quien siempre solicita tiempo adicional, para quien alarga decisiones porque tiene miedo de que lo critiquen, etcétera.

Ya no estoy hablando solo de la parte profesional dentro de nosotros.

Estoy hablando de lo más personal que tenemos.

Cuando no podemos abandonar relaciones, ideas y espacios que sabemos que tenemos que dejar atrás, no podemos entrenarnos en la mentalidad dura y rápida que te digo que nos conviene tener. Esto hace imposible que conquistemos el multitasking ganador. Hacer multitasking de cualquier otro tipo es fácil, pero el que nos coloca en posición de ventaja natural, ese requiere un esfuerzo personal que si no ha sido dominado, no puede aparecer mágicamente en nuestro campo profesional.

En otras palabras, piensa que cuando dominas sin drama innecesario rupturas de todo tipo en tu vida personal, puedes transferir esa mentalidad y ejecución a tu enfoque y multitasking.

Otra cualidad que nos levanta enormidades en el mundo profesional es la ecuanimidad. Lamentablemente, esta solo llega de manera sostenible a nosotros cuando hemos conquistado la capacidad de hacerla aparecer a voluntad y automáticamente en nuestra vida personal.

Ya sé que todo esto es un fastidio. Tú solo quieres los hacks rápidos para ganar más dinero y no una letanía psicológica disfrazada de ensayo. Me entristece decirte que la técnica Pomodoro y sus demás primas con otros tantos nombres exóticos solo te van a dar pequeños aventones en tus fantasías de un imperio empresarial, porque necesitas crear todo el músculo emocional del que te estoy hablando aquí para construir grandes cosas.

Esto es algo que te puedo decir que Elon tiene a su favor y que deberíamos copiar más.

Y si eres de los que van a responder que no quieres una vida como la de Elon, y qué horror todo lo que dicen de él y así, no sé tú, deja sus imperios corporativos aparte, pero seguro se siente bien en parte combatir los problemas típicos familiares y de la vida con el avance imparable de las ideas que excitan a diario a tu alma. La alternativa es solo criticar al tipo y seguir con tus problemas siendo el tipo de personita que no construye lo que su espíritu quisiera hacer salir del cuerpo.

Exígele a tu cerebro la capacidad de poder cambiar rápido de contexto. Sé ese humano que deja de abrazar una idea para poner rápidamente toda su atención en otra, tomar una decisión difícil y regresar a la conversación anterior sin pestañear. Compartimentalizar no es imposible, pero como todo lo que vale la pena, requiere mucha práctica. Y para esto, te va a ayudar muchísimo rodearte, seguir y procurar a gente que ya es así. De lo contrario, sentirás que estás rodando una enorme piedra montaña arriba todo el tiempo si eres la única persona en tu universo que intenta hacer multitasking.

Para que identifiques bien lo que estoy diciéndote: las personas que todavía no ejecutan un buen multitasking, magnifican cualquier problema pequeño a niveles ridículos e innecesarios.

No somos vacas. No somos peces. Venimos aquí a hacer muchas cosas. A disfrutar el proceso. Construye más seguridad personal. Desarrolla una mentalidad dura, precisa, rápida. Muévete con entusiasmo.

Sé dueño de las situaciones que la vida te pone enfrente.

Rodéate de colaboradores y amigos que sean así también.

Cortes limpios. Clear cuts. Desapego emocional.

Enfoque. Ecuanimidad.

Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

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