ESTÁ BIEN, PERO ESTÁ MAL

“Leverage is a force multiplier for your judgement”, dice Naval.

Traduzco yo: “El balance de las cosas a tu favor es un multiplicador de fuerza para lo que piensas”.

Recordemos que “leverage” es “apalancamiento” en finanzas. Esto nos dice poco a las personas que no andamos en ese mundo. Mi interpretación es una donde entendemos el leverage como algo positivo, de ahí que sea el balance de las cosas a tu favor.

Un multiplicador de fuerza es una habilidad, persona o situación que eleva bastante el poco esfuerzo que inviertes en ella. Este artículo llega a miles de personas. Solo lo tengo que escribir una vez. Sirve como un agente de ventas porque está obteniendo tu atención y convirtiéndome en alguien interesante a tus ojos y así. Crear contenido es un multiplicador de fuerza moderno y poderoso.

Leer por placer un par de libros al mes desde tus diez años hasta tus treintas te regala casi medio millar de obras en tu mente. Estas son conversaciones con autores de todos los tiempos. El rango de ideas al que accedes es increíble y por lo tanto tu visión del mundo es amplísima, por decir lo menos. Esto te hace abrazar y potencialmente beneficiarte con ideas y personas que otros etiquetan infantilmente como excéntricas y/o peligrosas. Te conviertes en alguien que no hace un drama por renunciar a un empleo que no le gusta y reinventarse a su ritmo y con educación propia en una nueva área profesional. Habiendo leído tantas cosas interesantes, sabes que esto es normal en la humanidad y sobre todo en las personas más admirables que han construido cosas que nos fascinan a todos.

Leer por placer de manera sostenida es uno de los multiplicadores de fuerza más poderosos que existen.

Si naciste en una familia con vastos recursos económicos, este es otro multiplicador de fuerza. Irás a buenas escuelas. Conocerás más del mundo. Accederás a clubes con gente que está haciendo cosas más interesantes en lugar de meramente sobrevivir día a día.

Lo primero es entender que hay muchos multiplicadores de fuerza a tu alcance y otros que no.

Leer es un multiplicador de fuerza a tu alcance: solo requieres insertar TADI en ello.

Taladra esto: TADI es Tiempo, Atención, Dinero e Incomodidad. Todo aquello en lo que metas TADI, florece.

Metemos TADI a nuestros vicios, así que cuidado, no todo lo que florece es bueno. Tienes que vigilar constantemente en qué te estás enfocando.

Nacer en una familia con dinero es un multiplicador de fuerza fuera de tu alcance. Olvida esta categoría. Quienes no lo hacen, viven quejándose de la vida. No puedes cambiar estas condiciones originales del juego en que te tocó participar.

Ahora hablemos del juicio, del criterio, de la forma en que procesas el mundo con tu mentalidad.

Esto es a lo que Naval se refiere con “judgement”.

Digamos que estás en un nuevo empleo. Y te sientes inseguro, como es normal. No conoces a nadie. Te haces amigo de los primeros que te saludan. Pasan los días y algunos de ellos te comienzan a invitar a la hora de la comida a que los acompañes al restaurante cercano al que siempre van. Platican. Se hacen amigos. Está bien. Esto es natural y deseable. El problema es no aplicar un buen criterio y entender que cuidar al máximo estas relaciones nos impedirá avanzar.

Las personas que van a conectar fácilmente contigo en tus nuevas circunstancias en el trabajo es gente o en tu nivel o un poco abajo o tímidamente arriba en la jerarquía corporativa. No son personas que puedan realmente servir como mentores para objetivos ambiciosos.

Aceptar todas las invitaciones que te hacen, procurar caerles bien todo el tiempo, hacer lo mismo que hacen te llevará a actuar y pensar exactamente como ellos dentro de poco tiempo.

El problema de esto es que —si los analizas— verás que prácticamente todos ellos llevan años haciendo lo mismo, no andan en las alturas.

Esto ofende a mucha gente que me dice que no tengo que ser elitista ni pensar siempre en la gente como si solo fueran medios para avanzar y que solamente son amigos y demás.

Tus amigos, tus conocidos, el círculo con el que convives seguido, todo eso es lo que más fuerte moldea tu criterio, tu juicio, la forma en que procesas el mundo. Esto es peligroso si no lo entiendes, porque dejas que cualquiera interfiera con tu verdadero gran potencial.

Este ejemplo extremo y poco agradable molesta a muchos, pero estamos hablando sobre cómo usar los multiplicadores de fuerza en nuestra vida, no cómo ser la Madre Teresa de Calcuta y recibir el cariño de toda la humanidad por siempre.

Otro ejemplo es el de la educación tradicional. Obtener buenas calificaciones en la escuela no es realmente una ventaja en la vida real. Lo que ocurre cuando tu desempeño escolar es normal o bueno es que al egresar e interactuar con el mercado estás en el mismo plano de recompensa que los demás. No hay algo extraordinario esperándote.

La escuela tradicional no es un multiplicador de fuerza. Es apenas algo que te coloca en el promedio donde están todos los demás.

Y como dice mi hijo adolescente, “promedio” significa “sí, está bien, pero está mal”.

Vaya, que si hay una guerra allá afuera para nosotros los adultos en el mercado, la escuela lo que hace es apenas darnos una espada y un escudo. Al llegar al campo de batalla, notamos con incredulidad que todos tienen también una espada y un escudo. Dime si consideras esto alguna especie de ventaja. No te engañes.

Saber inglés, Microsoft Office, enviar e-mails, escribir, sumar, restar, multiplicar, dividir, fechas históricas, entregar reportes y presentar frente a un grupo no son ventajas. Son habilidades promedio. Hay que tenerlas, sí, pero no poner nuestras grandes esperanzas en ellas.

Los multiplicadores de fuerza son tanques acorazados, aviones de combate y bombas nucleares. Algo que rápidamente informa a todos que no les conviene joderte.

Ya para cerrar estas notas:

• Los libros y las familias ricas son ejemplos de multiplicadores de fuerza.

• Puedes acceder por tu cuenta a algunos multiplicadores de fuerza. Para otros necesitas suerte.

• Enfócate en los que puedes hacer parte de tu vida e ignora los demás para no vivir amargado.

• Poner la balance de las cosas a tu favor significa usar multiplicadores de fuerza de tu juicio.

• Tu juicio es tu criterio, esto es la forma en que procesas el mundo a través de tus pensamientos.

• Todo lo que haces, todo lo que consumes intelectual y nutricionalmente, todos con quienes convives, todo ello moldea tu mentalidad. Debes cuidar esto al máximo.

• Te venden que la escuela tradicional es un multiplicador de fuerza cuando en realidad lo que te da son apenas armas promedio.

• Lo promedio es bueno pero es malo.

Parafraseando en una libre traducción la espectacular frase del día de Naval, poner el balance de las cosas a tu favor implica usar multiplicadores de fuerza con tu buen juicio.

Y si tu criterio es genial, uf, el mundo es tuyo.

Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Disciplina emocional.

Dureza mental.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

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