CONFERENCISTA EXTREMO

Buenas y malas ideas en este mundo de la micro-fama.

He dado cientos de conferencias en decenas de ciudades de varios países en los últimos quince años. Estas son las mejores notas rápidas que podría compartirte al respecto.


El objetivo no es dar conferencias.

El objetivo es agregar valor desmedido al mundo y exponerlo en internet. A partir de ahí, vienen las invitaciones. Muchas personas que se emocionan con estos conceptos de “marca personal” y “emprendedor” ejecutan al revés, fascinados con el aparente glamour de ver su rostro en un anuncio, coleccionar likes y así. Evita este paso de amateur. Sé un pro en lo tuyo y propaga ese expertise —no aire— por todos los medios posibles.


Una conferencia es una clase disfrazada.

Las personas que te van a escuchar no se ven a sí mismos como alumnos en ese momento. Esto es genial. Tienes ante ti el mejor instante para dejarles algo relevante, para enseñarles algo que puedan usar positivamente en sus vidas. Haz justo eso. Ve tu conferencia como un gran servicio social, no como un punto de ego máximo donde estás siendo idolatrado al frente de un grupo. Tu misión es que deseen involucrarse más en el tema, que tengan curiosidad, que ejecuten algo al respecto.


Solicita el video profesional de tu conferencia.

Como parte de tu negociación, di a los organizadores que sería genial si te pueden otorgar esto para usarlo en tus redes sociales. Tal vez lo tengan contemplado o tal vez no, pero es muy raro que te lo nieguen. E incluso si te dicen que no tendrán esta característica pero el evento llama tu atención, acepta.


Ten una biografía corta pero poderosa.

Esto te lo van a pedir. Asegúrate que esté disponible en tu sitio web o en algún documento PDF que les puedas compartir fácilmente. No dejes este punto al azar porque pierdes el control de tu narrativa y te van a presentar entonces tal vez de una forma que no te conviene del todo.


Ofréceles tres o cuatro fotos geniales.

Los organizadores necesitan hacer ruido y presumirte en sus medios. Deja que escojan entre tu material preseleccionado. De esta manera cuidas la imagen que quieres presentar y al mismo tiempo uniformizas internet con fotos tuyas que mantengan una coherencia. Si no haces esto, ellos van a encontrar y usar la que les guste y te puedes llevar una sorpresa poco agradable.


No cobres.

Solicita, eso sí, que se encarguen de tu transportación, hospedaje, comidas, claro. Intercambia favores si es una amiga que está organizando un evento: tú hablas en el suyo y más adelante ella en el tuyo y así. Cobra solamente cuando quieras decir no, cuando estés indeciso, cuando el rechazo de que no te contraten para participar en ese evento te resulte irrelevante. Cuando tengas el status para cobrar, los mismos organizadores te solicitarán cotización al respecto.


Obtén preguntas en tiempo real.

Si tú le pides a la gente que levante la mano para hacer preguntas y estás ante una audiencia tímida, te colocas en una posición de desventaja. Evita esto. Lo que yo hago es compartir mi WhatsApp en una diapositiva y decirles que voy a regalar a tres o cinco personas una hora de consultoría telefónica (o mi libro autografiado o acceso a uno de mis cursos, etcétera) y que elegiré al azar a alguno de los mensajes que me envíen en ese momento con preguntas sobre la conferencia. Les pido que en el mensaje pongan su nombre y un hashtag estilo #NombredelEventoMesAño para hacerlo “buscable”. En algún evento recibí dos mil mensajes en pocos minutos. Eso estuvo genial. De ahí, escoges dos o tres preguntas del público, mencionas su nombre y dejas que los organizadores les pasen el micrófono para que la repitan en voz alta y así hayas generado interacción con los asistentes. Deja de pensar en modo pobre y paranoico sobre el peligro de que otros tengan tu número. No pueden abusar sexualmente de ti vía WhatsApp. Si alguien te fastidia, usas el botón mágico para bloquear al individuo y listo. Enfócate en lo que ganas: muchísimos contactos que pueden llegar a ser tus usuarios, lectores, prospectos, clientes, amigos.


Compórtate igual.

He dado conferencias tanto para dos personas y para doce mil asistentes. En ambos puntos me he desbordado. Trata a las audiencias pequeñas como si fueran una multitud a la que quieres emocionar y a las audiencias grandes como un grupo íntimo al que estás hablando a poca distancia.


Prepárate bien para TEDx.

Dame en este instante una hora para hablar y sin problemas puedo improvisar una conferencia con cuatro o cinco puntos poderosos sobre un tema específico. Dame quince o veinte minutos y pondrás en jaque mi sistema operativo personal. Todas esas grandes pláticas de TED Talks o TEDx que ves en internet lo son porque los tipos detrás de ellas ensayaron al menos una docena de veces su conferencia, incluso los chistes que parecen naturales. Cuidaron sus tiempos al extremo. Ser impactante de forma breve es súper complicado. Te lo digo por experiencia: ya me equivoqué en este formato. No te confíes si te invitan a este tipo de eventos.


Llega la noche anterior.

No importa que tu plática sea el martes a las seis de la tarde y los organizadores te digan que hay un vuelo ese día a las diez de la mañana que te tendrá en la ciudad a mediodía. Eso suena bien y en teoría es tiempo suficiente para asistir con comodidad al evento. El problema es que los vuelos se retrasan, las carreteras se bloquean y en general hay muchísimas condiciones que no están bajo tu control. Después de jugar a la ruleta rusa con algunas de mis participaciones a las que llegué literalmente minutos antes (o incluso minutos después), decidí ejecutar siempre esta política. Lo más pro es estar a tiempo sin necesidad de sudar al respecto.


Diapositivas minimalistas o cero.

En mi estilo, sólo utilizo una palabra, concepto o frase por cada slide. Esto es simplemente para mantener fija mi línea de pensamiento, para anclar los puntos relevantes en los que me quiero enfocar. Mi formato favorito es a capela: ninguna diapositiva más que la que indica el título de la conferencia. Otra regla: si pones la imagen de una manzana en la diapositiva, no uses la palabra “manzana” para explicarla. Si usas la palabra “manzana” en la diapositiva, no uses una imagen para mostrarla. De nuevo: o usas la palabra o usas la imagen pero no ambas. Mata de preferencia esa versión adicta a las diapositivas llenas de información que te ponías a leer en la universi, digo, en la secundaria…


Imagina que eres un payaso, un comediante, un actor.

Y subes y bajas el nivel de tu voz. Creas suspenso. Haces gestos. Te tomas a ti mismo de forma extremadamente ligera. Estás seduciendo, encantando, convenciendo al público. Nadie quiere a tu versión que crees que es muy profesional (y sí, tal vez sí) pero muy aburrida en formato académico recitando números, regañándonos o describiendo lo que estamos viendo en la pantalla con tu presentación.


Que tus notas te quiten el sueño, no tu corbata.

Hay un exceso de confusión con esto de marca personal. Muchísimas personas lo equiparan con el corte de cabello inmaculado, el traje perfecto y los zapatos adecuados. Piensa en las cientos de presentaciones en que has estado en tu vida ya sea en la escuela o eventos y dime cuántas de ellas las recuerdas gracias a que el cinturón del expositor combinaba bien con su outfit o porque la tipografía en 3D de sus diapositivas te impactó. Uno recuerda conferencias por los hacks, las nociones, el empuje que recibimos de ella. Enfócate en lo que importa. No dejes que la inseguridad personal de esos detalles de la vestimenta y adornos digitales de tus presentaciones ocupen muchos días de tu planeación.


Ponte de pie y díselo a tres sillas frente a ti en casa.

Ve decenas de TED Talks. Estudia cómo se mueven. Busca sus hacks en internet. Encuentra videos con tips sobre comportamiento en el escenario. Toma esto en serio. Si crees que te están invitando por lo que sabes, sí, es cierto, pero las siguientes oportunidades están entre los miembros del público los cuales te van a invitar solamente si juegas bien el juego de ejecutar como todo un pro allá arriba.


Organiza tu propio evento.

¿Por qué no? No seas pasivo. Aprende a organizar una tarde de ideas con conocidos y desconocidos en la biblioteca local, en tu ex-universidad, etcétera. Crea comunidad. Graben todo. Súbanlo a las redes. Haz ruido. Practica y desarrolla un músculo que te conviene. Organizo eventos desde hace dos décadas. Éste es el más reciente (Enero 2020).


Agradece siempre como primer comentario a los organizadores y a los patrocinadores.

Si puedes por nombre, mejor. De las cosas que considero más patrióticas es gente moviendo a otros para escuchar e intercambiar ideas de diferentes temas. Organizar un evento siempre es una tarea titánica en la que la mayoría de la gente que se mete a esto lo hace de forma voluntaria. Pon ese esfuerzo en el centro del radar de los asistentes para promover más esta actividad y generar más repeticiones del evento en particular en que te encuentras.


Sé agradable.

Muchas cosas no van a salir bien. Van a existir retrasos en el evento. Te van a recortar el tiempo. Tu diapositiva no aparece. El sonido está fallando. Hay mucha menos gente de la que te dijeron que iba a ver. Así es esto. Sé ecuánime y ponte al servicio de los organizadores. Esto es una tarea complicada. Que no te conozcan por tu fama de diva.


Dile a la gente que esto continua.

Nunca vas a terminar de desarrollar tu tema por completo. Siempre habrá preguntas pendientes. Al terminar tu plática, quítale la ansiedad a las personas diciéndoles que los que te enviaron preguntas por WhatsApp se las vas a responder en las siguientes semanas. Date tiempo para esto y cuando los saludes por ahí, compárteles el enlace a la red social en que quieres que te sigan. Responde con mensaje de voz diciendo su nombre en la contestación. Y déjales escrito que la conversación sobre este tema y otros en los que eres experto sigue en triple doble u punto tu nombre punto com donde encuentran todas tus redes sociales.


Deja de pensar que esto no es para ti.

Esto es para todos. Todos deberíamos estar explicando más abierta y frecuentemente las cosas que vamos aprendiendo. Siempre hay gente detrás de nosotros que se puede beneficiar de nuestras notas. Siempre podemos beneficiarnos de la exposición a una audiencia.


Necesitamos más gente que se la crea.

Necesitamos para esto más gente que dé conferencias.

Porque así es como nos organizamos para cambiar el mundo.

—A.


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¿Qué opinas?

  • ¿Tienes otro hack para esto de dar conferencias?

  • ¿Cómo te impactó esa última conferencia en la que asististe?

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