DEL MIEDO AL GRAN EGO

Como vemos algo, es como vemos todo.

Así abordas la vida

Me encantan los edificios grandes.

Desde Hong-Kong hasta Toronto y desde Río de Janeiro hasta Bruselas, los he visto en todos los tamaños y arquitecturas alrededor del mundo.

He desarrollado una analogía muy personal para determinar nuestra personalidad basada en la forma en que interactuamos con un edificio.

Imagina a una persona parada frente a una de estas imponentes construcciones. El tipo tiene ante sí varias opciones de comportamiento:

  • Ignorarlo y seguir su camino.

  • Pensar que es algo totalmente ajeno a él.

  • Contemplarlo con algo de curiosidad.

  • Preguntarse si tiene oficinas o sólo son departamentos.

  • Entrar a la recepción y solicitar precios.

  • Hacer el ejercicio mental de comprar o rentar ahí.

  • Decirse que cuando construya su edificio, quiere que sea como éste.

  • Visualizar un futuro donde ser dueño de este edificio sea irrelevante porque simplemente será uno entre muchísimas otras de sus propiedades por todo el mundo.

¿Quién eres tú?

Tal vez como actuamos ante un edificio grande es como actuamos ante la vida.

Conozco mucha gente que junta sus manos y las aprieta con ansiedad ante la idea de meterse en lugares así. Su forma de verlo es que son cosas para otro tipo de personas, para gente con dinero, para altos ejecutivos y que ellos no tienen nada que ver con ese mundo.

Sí. Es cierto. No es tu entorno. Pero no, no es cierto: no tienes por qué rechazarte a ti mismo en automático.


No vives en 1970

Vivimos en la era en que todo es más fácil.

Las pruebas son contundentes.

Puedes comunicarte prácticamente gratis con cualquier persona que quieras en tiempo real en cualquier parte del mundo. Dado que esto está fácilmente a tu alcance, lo ves como algo normal. Hey, no olvides que es fan-tás-ti-co.

No tienes que ir al banco a hacer filas. Puedes hacer movimientos financieros precisos desde tu smartphone donde antes tenías que conducir, hacer llamadas, firmar papeles y esperar para lo mismo.

Tienes a tu alcance toda la información que requieras de todos los expertos en las áreas que necesites. En versiones gratuitas y premium.

Tienes herramientas que te permiten agrupar a personas que no conoces en la vida real para interactuar con base en intereses específicos.

Ni tú ni yo estamos seriamente considerando la posibilidad de morir mañana en alguna guerra, cuando esto era algo bastante latente tan sólo pocas generaciones atrás.

¿Sabes cuál es el problema? Que nuestra mentalidad sigue operando a nivel, digamos, mil novecientos setenta. Somos lentos, indecisos y limitados por elección. Y esto no tiene por qué ser así.

En diez años he creado más de media docena de empresas. Varias no han funcionado. Así es esto. Pero las que sí, genial. ¿Da miedo? Claro. Bastante. Y los golpes son durísimos, no tienes idea. La “ventaja” es que si caes rápido, aprendes a levantarte rápido también. No seas lento. Acostúmbrate a lo opuesto: hay muy poca gente rápida. Y si a esto agregas el tener determinación, uf, el mundo es tuyo.

Con respecto a eso de estar limitado, te voy a dar un hack que va a sonar tonto y ridículo, pero es tan poderoso que casi todos lo ignoran: castiga a Google, explótalo, golpéalo, exígele, demándale, atácalo, no le muestres piedad. Que si no sabes por dónde empezar con tu idea, pregúntale. Que si no sabes cómo contactar con personas y comunidades que ya están ejecutando tu idea, consúltalo. Que si ignoras esto y aquello, hazle preguntas todo el tiempo. Suena tonto, pero responde en este instante de forma honesta cuántas dudas tienes todavía de muchas cosas que por años ha estado a tu alcance resolver y que solamente por inercia te mantienes en el mismo estado de ignorancia.

Te reto a que encuentres un tema que no tenga blogs, videos, artículos, podcasts y comunidades a su alrededor para resolverlo. En serio. Todo lo que necesitas para ser rápido, decidido e ingenioso está en el mismo dispositivo con el que estás leyendo esto.

Regresando a los edificios, si eres alguien que dice que le encantan y que le gustaría ser dueño de alguno(s), ¿sabes cuánto tiempo toma construirlo? ¿qué presupuesto se requiere? ¿por dónde se comienza? ¿cuál es el retorno de la inversión? ¿cómo suelen dividirse sus niveles? A menos que estés en la industria de la construcción, tal vez no. Y es lo que te digo: la manera en que abordamos esto es la misma manera en que abordamos muchas otras cosas.

No te cicles.


Tus edificios y el espacio exterior

Ya para cerrar, aprende a admitir cuando tienes miedo. No lo disfraces en términos de “eso no es para mí”, “estoy en otras cosas”, “luego lo veo” si realmente lo que tu interior está arrojando es esa sensación clara de temor ante lo desconocido.

Tienes la opción de fracasar en la vida por miedo o por un ego desbordado.

Vivimos en la era que te da todas las herramientas para desbordar tu ego.

Ve el edificio. Entra. Obtén información. Piensa más allá de comprar una oficina o departamento en él. Construye uno. Hazlo irrelevante entre tantas otras propiedades.

Ayer compartí en Facebook que Jeff Bezos va a viajar al espacio. Que su visión es que millones vamos a vivir fuera de la Tierra en las próximas décadas. Bien. Deja de pensar en mi analogía de edificios y ahora intercambia eso por esto de las colonias espaciales.

¿A dónde se va tu mente?

¿Piensas que será algo sólo para ricos?

¿Automáticamente te excluyes porque lo ves como algo exótico?

¿Lo aceptas como una conclusión obvia de la que podrías ser parte?

¿Te entusiasmas y te preguntas qué tienes que hacer para insertarte en ello a la brevedad?

La forma en que abordamos este tipo de noticias es la forma en que abordamos nuestra vida. No te truenes los dedos. No te muerdas las uñas.

No tengas tanto pinche miedo.

Y no te limites.

Esto no es para darte motivación barata estilo “vamos campeón, ¡tú puedes!”. Claro que no. No todos podremos vivir en una colonia espacial, no todos podremos tener muchos edificios regados por el mundo.

Pero imagina hasta dónde vas a subir si lo intentas e incluso si fracasas. No serás el mismo. Habrás elevado tu nivel. Habrás optimizado muchas cosas en tu vida.

Ante la opción del miedo y la del gran ego, explora la loca ruta de creer posible para ti lo que casi todos los demás ven inmediatamente como cuestiones exóticas.

Me invitas a tus edificios.

Me envías una selfie desde la colonia espacial.

¿Por qué demonios no?

Sé ambicioso.

—A.


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¿Qué opinas?

  • ¿Sigues operando con una mentalidad de 1970?

  • ¿Sabes admitir cuando tienes miedo?

Reflexiona. Ponte filosófico. Miles de PADs leeremos con gusto tus notas aquí en los comentarios 👇🏻