ES ESTRESANTE HASTA QUE DEJA DE SERLO

Técnicas de marketing que no te arrepentirás de dominar.

Marketing es ingeniería de la conversación.

No es colorcitos, diseños, logos, imágenes, frases espectaculares, anuncios, videos, etcétera. Todo eso sirve, claro. Todo eso es parte del marketing, pero piensa que es como decir que las sumas y las restas son parte de la ingeniería: sí claro, pero, este, hay muchísimo más que tienes que entender antes de ejecutar esto a un alto nivel.

Aquí van algunas explicaciones de cómo he ido creando el marketing de mi marca personal. Para ti. Porque me caes bien. Van con amor. Espero que te sirvan mucho.


Entiende a tu audiencia a profundidad.

Estudié ingeniería electrónica pero mi audiencia no son ingenieros electrónicos. Esto es en parte por diseño y en parte porque soy un terrible ingeniero electrónico. Mi audiencia son especialmente los jóvenes con gran potencial que vienen de un nivel socioeconómico de pobreza, con un ego frágil, con mucha inseguridad personal, con gran resentimiento acumulado hacia la familia, los colegas y la sociedad. Jóvenes sin contactos, recursos ni mucha guía genuina para negociar su realidad.

Conozco perfectamente bien cómo piensan estos jóvenes porque yo era uno de ellos.

Sé todas las tonterías que piensan.

Sé los errores que están cometiendo.

Sé lo difícil que es escapar de esa manera muy fosilizada que tienen de ver el mundo.

Veo mi trabajo como el hecho de servirlos a diario. Llevo una década haciendo esto. Explicándoles cómo dejar de pensar tan jodidamente, diciéndoles qué leer, a dónde ir, cómo moverse, cómo conversar, en qué enfocarse, qué y a quiénes evitar, qué favorecer, etcétera.

Muchos de esos jóvenes llevan años siguiéndome. Hemos ido creciendo juntos. El truco está en entender que siempre hay algo que podemos compartir a los que vienen varios pasos atrás de nosotros en el camino.

No tengo que sentarme a diario a adivinar o investigar qué necesita la audiencia que busco servir porque fui miembro de ese grupo (¡y con honores!) durante mucho tiempo.

Justo después de comenzar a servir a esos jóvenes con potencial, me di cuenta que también podía dar ideas a quienes van a lanzar su negocio por primera vez, a aquellos que deciden emprender. Luego vi la oportunidad con los nerds que quieren hablar de inteligencia artificial, ciencia ficción, astrofísica, ingeniería genética, novelas y demás. He ido creando nuevas audiencias a través de esculpir diferentes personas con mis reinvenciones e instalándome habilidades e intereses en este recorrido de la vida.

Por eso critico a los coaches de veinte años. No es que no puedan darnos notas valiosas, pero generalmente serán muy limitadas.

Por eso critico a los que dan consultoría sin haber sufrido las heridas reglamentarias genuinas de las trincheras en las batallas de los negocios.

Ni ese joven coach ni ese consultor sin experiencia pueden servir bien a su audiencia. No conocen a fondo las calles de la ciudad a la que quieren dominar.

El mercado te premia enseguida cuando conectas con la audiencia correcta. No tienes que insistirle mucho.

Cuando te ignora, es porque simplemente no la estás sirviendo bien. Y si no las estás sirviendo bien, es porque no te has elevado todavía lo suficiente para poder visualizar de manera integral todo lo que debes entender de ese grupo social.

Colócate en posición de ventaja natural y trabaja para una audiencia que entiendas a profundidad.


Aprende continuamente.

La universidad no es un conjunto de edificios, recuerda esto.

La universidad es un estado mental.

Así, vivo todo el tiempo en la universidad.

Compro cursos digitales. Voy a eventos. Contrato consultores. Pago llamadas con coaches. Me suscribo a publicaciones. Ordeno libros por docena.

Le invierto como no tienes idea a esto de involucrarme en muchas cosas que me fascinan y a otras que sé que son altamente estratégicas.

Sí, puedes aprender “gratis” con Youtube acostado en el sofá de la sala de tu casa en la noche cuando ya todo es paz y tranquilidad. Entiende simplemente que el nivel de alerta y enfoque mental y emocional nunca será el mismo que si metes cientos de dólares al mismo tipo de información pero con un experto al timón que ya ha navegado la ruta.

Leo un gran libro. Me asombro. Sigo por todos los medios posibles al tipo que lo escribió. Investigo si tiene cursos o eventos. Pago alguno. Hago preguntas.

Ejecuto lo que aprendo casi inmediatamente.

Veo resultados. Reinicio el ciclo.

Y después vengo aquí, contigo, lleno de artículos, videos, podcasts y mis propios cursos inspirados en esas inversiones y ejecuciones para poder servirte mejor.

No puedes ser alguien genial en marketing si lo único que estudias es marketing. Por cierto, no estudies nada, mejor aprende. Estudiar es pasivo, es sentarte para que un instructor imparta su sabiduría y tú la atrapes. Aprender es insertarte en el asunto con entusiasmo por preguntar y voluntad para ejecutar.


Sé auténtico.

No me gusta el drama.

No me gustan las personas que generan caos sin razón.

Me desespero con las situaciones que no están optimizadas.

Vivo en el futuro.

Mucho de esto —o todo— son cualidades que mi audiencia conoce bien de mí.

Es lo que están acostumbrados a esperar de mí en mis artículos, videos, cursos, eventos, podcasts y demás.

No intento venderme en una luz de perfección. Soy vulnerable y platico las mil tonterías que he hecho a lo largo de mi vida.

Es mucho más fácil mantener una marca personal auténtica que cuidar todos los detalles de una personalidad ficticia que se cae cuando interactúas de frente con su portador.

Auténtico no significa que tu audiencia tenga que saber absolutamente todo de ti. Significa que pueden reconocer tu firma invisible en cada pieza de contenido porque se ajusta sin problemas a la representación mental-emocional que tienen de ti.


Haz micro-experimentos todo el tiempo.

La velocidad es de esas cosas que te dan una ventaja fantástica.

Poca gente es rápida.

La desventaja de ser rápido es que los golpes son más frecuentes.

Pero créeme, dejas a un gran porcentaje de personas atrás más con velocidad que con mil diplomas.

Te lo digo yo, el tipo que anda por la vida sin diplomas.

Lanzo un par de nuevos cursos este mes. Organizo un evento para el próximo. Tengo una decena de reuniones virtuales en las siguientes semanas. Escribo artículos largos. Comparto notas cortas. Creo tutoriales. Uso una nueva plataforma para diseñar. Descargo apps premium para editar. Contrato nuevos freelancers. Intento agilizar procesos. Hago citas con clientes, proveedores y socios en distintas ciudades para un mini-tour.

A todo eso lo llamo micro-experimentos. Es estresante hasta que deja de serlo.

La gente que quiere orden y certidumbre en cada paso y momento de su vida, ejecuta con lentitud. No tiene nada de malo, nada más no pierdas tiempo quebrándote la cabeza en por qué no logras los mismos resultados que aquellos que ves que van a máxima velocidad: ahora ya sabes que ellos han decidido dejar el orden total y la certidumbre completa en la línea de salida.


Empuja el resultado.

De nada sirve todo el pinche marketing del mundo si no logras que se traduzca en recursos que pongan pan en tu mesa.

La realidad es que casi todo te va a salir mal en marketing.

Esos anuncios en Facebook y Google no van a operar como pensabas.

Ese curso no se va a vender bien.

Ese evento va a pasar desapercibido.

Nadie va a visitar el sitio web en el que gastaste una micro-fortuna.

Tu WhatsApp no recibirá mensajes de prospectos.

Casi todo te va a salir mal en marketing. Esto es porque si fuera fácil, todos lo podrían ejecutar sin problema y obtener grandes resultados rápidamente.

Por eso tienes que pensar como ingeniero, asumir posibilidades lógicas sobre qué no está funcionando, experimentar, medir y decidir si cambias la pieza, abandonas la plataforma, usas otro instrumento o de plano pides opinión a tus colegas más experimentados.

Marketing es ingeniería de la conversación.

Si no sabes ingenierizar cómo vas a conversar con el mercado a diario de forma ganadora, no tienes un marketing sostenible.

El marketing sostenible es aquel que resulta en ventas.

Es aquel que pone pan en tu mesa.

Empuja el resultado. No estés jugando al emprendedor digital sólo porque te hace lucir cool.


Habla con los clientes que más te conviene.

Tienes amigos, supongo.

Pero debes considerar que hay un ranking.

Hay categorías.

No puedes querer a todos tus amigos por igual.

No puedes atenderlos a todos por igual.

No puedes interactuar con todos por igual.

Las personas que hacen eso, terminan construyendo absolutamente nada.

Con los clientes es igual.

No todos mis clientes son iguales.

Los clientes levantan la mano de muchas maneras: a través de lo que deciden comprarte, a través de lo que deciden decir públicamente de ti, a través de lo que comparten de tu contenido, a través de los mensajes que te envían con sus testimonios.

La manera en que hablo con mis clientes no es la tradicional estilo “investigación de mercado” para interrogarlos con cuestionarios aburridos de cincuenta preguntas —que no está mal, pero no es lo que yo hago directamente. La manera en que hablo con mis clientes es invitándolos a elevar nuestra relación, a hacerla más profunda. Justo como con los amigos: primero se conocen en la escuela para después salir a algún restaurante, más adelante organizan viajes juntos y así.

Las relaciones que te interesan, haz que sean más profundas. Proponles cosas, no las dejes en los términos en que ya están.

Esto te va a permitir tener nuevos insights más allá de una simple entrevista de market research.

¿Cuántos amigos tienes a los que puedes llamar hoy para proponerles seriamente irse juntos de viaje al extranjero un par de semanas? ¿Cómo podrías generar más de esos?

Pregúntate esto mismo con tus clientes.

¿Cuántos clientes tienes a los que podrías proponerles seriamente construir algo fuerte? ¿Cómo podrías generar más de esos?


Captura lo que importa.

Nada importa más que el WhatsApp y el correo electrónico de tus usuarios, clientes, lectores.

Tengo miles de WhatsApps. Y miles de e-mails. Y me faltan muchísimos más.

Necesitas datos transportables. Los setecientos millones de fans que te sigan en Facebook no van a servirte de mucho cuando esa plataforma desaparezca o decida bloquearte o simplemente caiga en la irrelevancia.

No toda la gente que se exponga a tu contenido se va a convertir en tu cliente.

Pero es imposible que alguien que no te vea, te tenga presente en su mente de forma prominente.

Necesitas estar constantemente levantando la mano en el radar de atención de la gente.

Pocas cosas penetran tan bien como un mensaje de WhatsApp en primer lugar y un e-mail en distante segundo.

Los likes en Instagram, las views en Tik Tok y todo eso, están geniales, pero no son transportables. Ni siquiera son tuyas.

Ten la conversación a diario con el objetivo de recibir datos como recompensa.


Querer vivir en otro país es resultado del marketing que ese país ha ejecutado. Analiza cómo ha llevado esa conversación contigo.

Buscar una relación sentimental con alguien es resultado del marketing que esa persona ha ejecutado. Analiza cómo ha llevado esa conversación contigo.

Creer fuertemente en una ideología política-económica es resultado del marketing que esa corriente ha ejecutado. Analiza cómo ha llevado esa conversación contigo.

No veas esto del marketing como terreno exclusivo para los que dicen que saben de este asunto. Esto es para pros en cualquier área.

Sé cada día un poco más experto en esta ingeniería de la conversación con el mercado.

—A.


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¿Qué opinas?

  • ¿Qué micro-experimentos andas realizando actualmente?

  • ¿Cómo captas la atención de tus potenciales usuarios, clientes?

Reflexiona. Ponte filosófico. Miles de PADs leeremos con gusto tus notas aquí en los comentarios 👇🏻