ESOS PUÑETAZOS ME PERSIGUEN

El mejor plan para pensar claramente sobre varios temas.

Ser moderado es aburrido.

Ser moderado siempre ha sido difícil. Lo es mucho más en estos días donde la tecnología nos facilita tribalizarnos, fanatizarnos y extremizarnos rápidamente.

Intento ser muy objetivo, pragmático, desapasionado. Esto es imposible de sostener 24/7 dado nuestros sesgos inconscientes. Piensa en un tipo que tenga todos los atributos, cualidades y otras características que en teoría lo harían mi amigo perfecto. Esta posibilidad de amistad está tontamente sujeta a que su rostro no me recuerde a algún niño con el que intercambié puñetazos en la escuela. Tal vez por hechos insignificantes en ese estilo rechazo muchas interacciones con gente genial.

De alguna forma, esos puñetazos me persiguen.

Siguiendo los consejos de Robert Greene en sus libros sobre el comportamiento humano, intento ver a la humanidad como una obra de teatro, donde todos tenemos papeles y situaciones asignadas. Este distanciamiento emocional lo utilizo para tomar ideas y acciones de puntos extremos. Hay políticas de la izquierda que me gustan. Hay políticas de la derecha que también me gustan. Intento —no siempre con éxito— mantenerme ecuánime ante el ruido que cada grupo social, cada movimiento, cada líder intenta taladrar en mí a través de sus discursos y demás.

Ser moderado es aburrido para la mayoría de la gente. No hay sangre en ser moderado. No sientes esa adrenalina que fluye cuando atacas psicológicamente al otro bando. No existe esa emoción que te hace llorar de alegría o tristeza por haber conseguido el objetivo grupal.

Hice una traducción libre de Keep Your Identity Small de Paul Graham. A continuación, una de las mejores ideas que he leído con respecto a la ventaja de no tener convicciones fuertes ni en política, ni en religión, ni en muchos otros temas. Las mayúsculas, los tweets y las negritas son mías.

Entra Paul Graham.


Mantén pequeña tu identidad.

Finalmente entendí por qué la política y la religión generan discusiones inútiles únicas.

Como regla general, cualquier mención de religión en un foro en línea degenera en una discusión religiosa. ¿Por qué? ¿Por qué pasa esto con la religión y no con Javascript o la repostería o cualquier otro tema que las personas abordan en estos foros?

Lo que es diferente de la religión es que las personas no sienten que necesiten ser expertos para tener opiniones sobre ella. Todo lo que necesitan es creencias fuertemente arraigadas. Y cualquiera puede tenerlas. Ninguna conversación sobre Javascript crecerá tan rápido como una sobre religión. Con Javascript la gente siente que necesita superar alguna especie de frontera para ser experto y publicar comentarios acerca de ello. En religión, todos son expertos.

Entonces la idea me golpeó: este es el problema con la política también. La política, como la religión, es un tema donde no hay un umbral que requiera que seas experto para expresar una opinión. Todo lo que necesitas son convicciones fuertes.

¿Tienen la política y la religión algo en común que explique esta similitud? Una posible explicación es que lidian con cuestiones que no tienen respuestas definidas, así que no hay presión que regrese a quienes emiten sus opiniones. Dado que a nadie se le puede demostrar que está equivocado, cada opinión es igualmente válida, y entendiendo esto, todos participan con entusiasmo.

Pero esto no es cierto. Hay ciertas preguntas políticas que tienen respuestas definidas, como cuánto costará una nueva política del gobierno, pero las preguntas políticas más precisas sufren el mismo destino que las más vagas.

Pienso que lo que la religión y la política tienen en común es que ambas se vuelven parte de la identidad de las personas y LAS PERSONAS JAMÁS PUEDEN TENER UNA DISCUSIÓN FRUCTÍFERA ACERCA DE ALGO QUE ES PARTE DE SU IDENTIDAD. Por definición, toman partido.

Qué temas se conectan con la identidad de las personas depende de la gente, no del tema. Por ejemplo, una conversación sobre una batalla que incluya a los ciudadanos de uno o más de los países involucrados probablemente degeneraría en una discusión política. Pero una discusión hoy acerca de una batalla que tuvo lugar en la Era de Bronce probablemente no. Nadie sabría qué lado apoyar. Así que no es la política la fuente del problema sino la identidad. Cuando la gente dice que una discusión ha degenerado en una guerra religiosa, lo que en realidad quieren decir es que ha comenzado a ser liderada principalmente por las identidades de las personas.

Debido a que el punto en el cual esto ocurre depende de las personas más que del tema, es un error concluir que una pregunta que tiende a provocar guerras religiosas no tiene respuesta. Por ejemplo, la pregunta de los méritos relativos de los lenguajes de programación usualmente degenera en una guerra religiosa porque muchos programadores se identifican como programadores X o programadores Y. Algunas veces esto lleva a la gente a concluir que la pregunta no tiene respuesta —que todos los lenguajes son igualmente buenos. Obviamente esto es falso: cualquier cosa que las personas hagan puede estar bien o mal diseñada; ¿por qué debería ser exclusivamente imposible para los lenguajes de programación? Y de hecho, puedes tener una discusión fructífera acerca de los méritos de los lenguajes de programación, siempre y cuando excluyas a personas que respondan a esto desde su identidad.

Generalmente puedes tener una discusión fructífera acerca de un tema solamente si no conecta con las identidades de alguno de los participantes. Lo que hace a la política y a la religión campos minados es que conectan con las identidades de mucha gente. Pero en principio podrías tener una conversación útil al respecto con algunas personas. Y hay otros temas que pueden parecer inofensivos, como los méritos relativos de las camionetas Ford pero que no podrías conversar sobre ello con ciertos tipos de personalidad.

Lo más intrigante de esta teoría —si está en lo correcto— es que explica no nada más cuáles tipos de discusiones evitar sino cómo tener mejores ideas. Si las personas no pueden pensar claramente acerca de algo que se ha vuelto parte de su identidad, entonces dadas las mismas condiciones para todo lo demás, EL MEJOR PLAN ES DEJAR QUE LA MENOR CANTIDAD POSIBLE DE COSAS SEAN PARTE DE TU IDENTIDAD.

La mayoría de quienes leerán esto son tolerantes. Pero hay un paso más allá al verte a ti mismo como X pero tolerando Y: ni siquiera considerar que eres un X. Entre más etiquetas tengas, más tonto te hacen.


Elon Musk fanboy.

Recibo muchas críticas por muchos temas todo el tiempo. Estoy acostumbrado. Es parte del impuesto a pagar por poner mis ideas de forma insistente allá afuera.

Pero pocas cosas fastidian tan profundo a varios de mis lectores como mi defensa de Elon Musk.

¿Por qué defiendo a Elon Musk?

Ahora entiendo que es porque he hecho su vida y obra parte de mi identidad.

Porque tengo fuertísimas convicciones al respecto de sus ideas y acciones.

Todo esto me impide tener conversaciones fructíferas con muchos de ustedes que lo critican.

¿Por qué, si ya sé esto, sigo defendiendo a Elon Musk?

Porque habiendo metido sudor y lágrimas en los negocios, estando en primera fila empresarial, vivo asombrado de su dominio de este mundo y de la dirección magistral que hace de su marca personal hacia sus objetivos.

Cuando veo a un joven de veinte años sin idea de la vida y mucho menos sin ejecución alguna que mostrar en su haber criticando de forma simplista a alguien que es el epítome de mi tribu, la sangre me hierve. ¿Qué puede decir esta personita que ni siquiera habla inglés y que tiene como fuente de información lo que alguien tradujo mal de sitios favorecedores de teorías de la conspiración?

Pero —PERO— bajo la luz de lo que menciona Paul en su ensayo, lo más inteligente es desactivar esta admiración extrema que tengo de Elon Musk, dejarla fuera de mi identidad para desarrollar la capacidad de conversaciones fructíferas.

Estoy dispuesto a hacerlo.

Ahora te pregunto, ¿qué temas estás dispuesto a desactivar como parte fundamental de tu identidad?. Identifícalos como aquellos que hacen que tu sangre hierva rápido y fácilmente cuando alguien te presenta una arista que no te gusta.

Hazlo y sé bienvenido al mundo de los moderados, desapasionados, ecuánimes.

Es aburrido porque no buscamos la sangre como adicción.

Pero brinda muchas buenas oportunidades sostenibles en el largo plazo.

—A.


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  • ¿Tienes ejemplos de etiquetas que definen tu identidad?

  • ¿Has considerado disminuir esas etiquetas?

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