LÁZARO VOLVIÓ A MORIR

Milagros para tu narrativa personal y profesional.

Escala ambiciosa.

Cualquier compañía de escala ambiciosa necesita un milagro —y a veces dos— para nacer, sobrevivir, mantenerse, crecer y triunfar.

Facebook necesitó el milagro donde la gente abandonara su comportamiento típico en internet de usar pseudónimos y apodos en lugar de su verdadera identidad. Poca gente recuerda esto, pero hace veinte años, lo normal era inventarte divertidos nombres de usuario en todos los servicios electrónicos. Eso de andar subiendo fotos con tu rostro y nombre por todos lados no era natural.

Uber necesitó el milagro de que varias cosas se alinearan para que su propuesta funcionara. Hoy ves normal utilizar el GPS para todo, pagar en línea con tu tarjeta bancaria y traer tu smartphone como una extensión de tus habilidades, pero la forma de solicitar un taxi ya era prácticamente parte de tu ADN con décadas inserto en nosotros. Varias startups ya habían intentando antes de Uber la idea de permitir a los usuarios solicitar un transporte y pagar desde una plataforma en internet, pero la aparición de la revolucionaria app ocurrió en el momento en que todas las estrellas económicas, tecnológicas y sociales se alinearon.

Zoom necesitó el milagro de una pandemia global para alterar nuestra dinámica de interacción social. Zoom se iba a mantener en el horizonte tradicional de muchas compañías con una solución de nicho para nerds fascinados con videoconferencias. De repente —literalmente de la noche a la mañana— tuvo que pasar al inicio de la crisis de atender a unos veinte millones de usuarios al mes a más de doscientos millones diarios. La valuación de esta empresa se ha ido a las nubes desde entonces. Hoy le puedes pedir al maestro rural de la zona más humilde de México que se conecte a Zoom para alguna capacitación y no va a pestañear en verlo como algo normal.

Again: cualquier empresa de escala ambiciosa requiere un par de milagros para subir a mejores niveles.

Lo mismo ocurre contigo, conmigo.

Necesitamos que ciertos milagros se vuelvan parte de nuestro firmamento para redefinir el prisma con el que el mundo nos ve.


Lo único que necesitas.

Varios días a la semana me levanto temprano, escribo artículos y los publico abiertamente para que miles de personas los lean, compartan y comenten. Tengo interacción internacional con una audiencia que ve normal el asistir a mis eventos, adquirir mis cursos, contratarme para conferencias y comprar mis libros. Esto es un milagro, porque hace diez años mi realidad era diametralmente opuesta. Me levantaba cansado y frustrado para irme a sentar más de ocho horas a un escritorio que vomitaba papeles sin parar. Ocasionalmente, compartía algo en Facebook para obtener apenas el like de mi mamá y tal vez el de la novia del momento.

Te lo repito: así como cualquier compañía con intenciones ambiciosas necesita que uno o dos milagros se produzcan frente a sí, las personas que quieren conquistar el alto desempeño requieren eso también, que un par de milagros aparezcan en sus vidas.

Un par de milagros es realmente lo único que necesitas para que el mundo sea otro, mejor, diferente, más amplio.

Pero esperar a que la sociedad cambie su comportamiento (como Facebook), o que las estrellas se alineen (como Uber) o que una crisis te dé oportunidades (como Zoom) es un asunto bastante pasivo.

No es de pros ser pasivo.


Reinvenciones extremas.

Si has desarrollado planes ambiciosos, tienes que manufacturar milagros.

¿Cómo quieres que el mundo te vea en diez años? ¿En veinte?

¿Qué estás haciendo hoy que le impide a la gente verte así?

¿Qué podrías dejar de hacer ya, en este instante, para iniciar la ruta hacia ese objetivo?

¿A quiénes necesitas integrar a tu recorrido?

¿A quiénes tienes que agradecer su compañía hasta el momento pero dejar atrás en lo emocional?

Tal vez llamamos milagros a las reinvenciones extremas que superan nuestra imaginación colectiva.

Y en una era en donde todo es novedad solamente por cinco minutos, la cantidad de milagros frente a nosotros nos asombra por breves momentos y luego los olvidamos porque fácilmente los normalizamos en nuestro día a día.


Estrategia y paciencia.

Parte de mi proceso para la manufactura de mis milagros es que desde hace ocho años corro y hago ejercicio. Esto no te lo digo para presumir. Te lo digo para que tengas contexto de mi siguiente confesión: absolutamente toda mi vida había evitado el esfuerzo físico, toda mi vida había sido un flojo profesional.

El primer milagro de mi vida llegó cuando pagué años de enfoque personal para convertirme en el tipo de adulto que había decidido ser. Hoy el prisma con el que la sociedad me ve es uno que me conviene, es uno que he moldeado con mucha estrategia y paciencia.

Estrategia.

Y paciencia.

El segundo milagro de mi vida llegó cuando arriesgué reputación, recursos, tiempo y relaciones para lanzar empresas en diversas industrias. Esto es de ese tipo de líneas que sugieren inspiración y motivación, ya sabes: la historia del emprendedor por el que nadie da un peso y que hace apuestas y logra ejecutarlas. La realidad ha sido mucho más intensa en lo psicológico y emocional de lo que podría haber comprendido sólo con libros, cursos y conversaciones. Emprender es noventa y nueve por ciento un trabajo administrativo-psicológico interminable y el resto es ese lado glamuroso que muchos ven donde sales en revistas, das entrevistas, te invitan a conferencias y ganas status. Los jovenes entusiastas de los negocios piensan que es al revés. Tú no te confundas.

Mi reinvención personal y la ejecución de mis negocios son los dos milagros que sabía que necesitaba para poder construir la otra mitad de mi vida a mi manera.

Manufacturar milagros cada año es imposible.

Manufacturar todos los milagros que necesitas también es imposible.

Enfócate en ejecutar uno, primero.

Te va a costar sangre, sudor y lágrimas. Piensa en un atleta olímpico que sube al podio. Piensa en el que estudia exobiología y logra efectivamente subir a la ISS para hacer experimentos en ese estilo. No es para todos, no es fácil.

Pero todos podemos intentarlo. Todos podemos al menos acercarnos.


La muerte de un estado mental.

Propuestas radicales bien pensadas como Tik Tok representan la competencia más feroz en negocios para Facebook. Su milagro les funcionó un momento y les dio asiento en la mesa de los grandes, pero tienen que seguir trabajando a diario para mantenerse ahí.

Uber no hace dinero todavía. Es una empresa que requiere inyección constante de capital para poder sostener su crecimiento global y conseguir el dominio del mercado. Su milagro les funcionó un momento y les dio asiento en la mesa de las grandes, pero tienen que seguir trabajando a diario para mantenerse ahí.

Zoom es fácilmente replicable. Es una startup que enfrenta a diario clones y plataformas que agregan más características, que son más baratas y que se integran con muchas más aplicaciones. Su milagro les funcionó un momento y les dio asiento en la mesa de los grandes, pero tienen que seguir trabajando a diario para mantenerse ahí.

Después de todo, Lázaro volvió a morir.

Un milagro es la muerte de un estado mental para liberar nuestro entendimiento de que otros escenarios son posibles.

Intento decirte que no pienses que conseguido el milagro, todo es mágicamente genial.

El milagro es para colocarte en la posición de ventaja natural que te conviene.

Desde ahí, debes continuar tu trabajo en términos de mantenerte y volver a manufacturar otro que solidifique tu posición.


No te dispares en el pie.

Meterme a esta ruta de hacer ejercicio y correr es un pequeño fastidio constante contra mis rachas de creatividad y ejecución. Tú no lo vas a notar, pero tengo una sesión de pesas agendada en este instante y debo pausar este párrafo para meterme a ello. Preferiría terminar el artículo, pero si ya conseguí el milagro de reinventarme y estar saludable, sería tonto —por decir lo menos— dispararme yo mismo en el pie abandonando la disciplina.

Después de tu milagro, no te dispares en el pie a propósito.

Considera que un milagro es gasolina con la que puedes acelerar tu ejecución para resolver un gran problema que una vez eliminado, destraba muchas oportunidades.

Vive la vida como un videojuego donde tu misión es destrabar oportunidades.

Sentirme bien físicamente me permite operar mejor mis negocios, generar mejores relaciones, pensar mejor y en general, creer posibles cosas para mí que antes sólo veía que otros conseguían.

Para llegar al momento donde el milagro fue posible, Facebook tuvo que ejecutar inteligentemente desde el inicio, con precisión.

Ejecuta inteligentemente, con precisión. Esto no garantiza que el milagro llegará. Pero no hacerlo te garantiza que cuando llegue, no podrás explotarlo al máximo.

Para llegar al momento donde el milagro fue posible, Uber tuvo que jugar a largo plazo favoreciendo ganar usuarios y mercado en lugar de tener ganancias y números negros inmediatamente.

Juega a largo plazo, gana lo que importa. Esto no garantiza que el milagro llegará. Pero no hacerlo te garantiza que cuando llegue, no podrás explotarlo al máximo.

Para llegar al momento donde el milagro fue posible, Zoom tuvo que mantenerse enfocado en ser la plataforma más rápida y ligera para hacer videoconferencias.

Sé rápido y ligero con tus ideas. Esto no garantiza que el milagro llegará. Pero no hacerlo te garantiza que cuando llegue, no podrás explotarlo al máximo.


Manufactura de milagros.

¿Para qué quieres manufacturar un primer milagro?

Para cambiar tu narrativa, esa historia tal vez perdedora que te has contado durante mucho tiempo.

Para que la visión que el mundo tiene de ti se doblegue y quiebre ante la ejecución fantástica que le estás demostrando.

Para optimizar el rumbo hacia objetivos más trascendentales que no estarían a tu alcance con un comportamiento promedio.

¿Para qué quieres manufacturar un segundo milagro?

Porque si ya has avanzado bastante, avanza mucho más todavía. Que esas viejas relaciones, tontos dramas e ideas anacrónicas que te invadían unos años atrás luzcan como cuestiones caducas que no tienen cabida en tu transformación.

Los milagros no son para inspirarnos. Nadie está pensando a diario en algo estilo “quiero ser como Lázaro y que Jesús venga a revivirme”. Nos inspiramos en quien lo manufacturó, en la historia alrededor del gran personaje. Sea cual sea nuestra inclinación religiosa, la noción de ese gran salvador milagroso del cristianismo es tan poderosa que aquí estamos hoy, miles de años después, hablando con asombro al respecto.

Sé una persona con escalas ambiciosas de tiempo, recursos, propuestas y ejecución.

Tal es el primer paso en este proceso de manufacturar milagros.

Y recuerda, cuando ya ocurren, el asombro dura poco en la gente a tu alrededor. No importa. Tú no quieres hacer tu milagro algo sostenible en sus mentes y que te aplaudan todos los días por lo que lograste.

Quieres tenerlo en ti como una medalla de tu capacidad.

Y regresar a ello para impulsarte una y otra vez.

—A.


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¿Qué opinas?

  • ¿Qué milagros necesitas manufacturar?

  • ¿Cuál es el plan más ambicioso que tienes?

Reflexiona. Ponte filosófico. Miles de PADs leeremos con gusto tus notas aquí en los comentarios 👇🏻