NI LO VES, NI TE INSERTAS, NI LO CONSTRUYES

Un ligero baño de criptonotas.

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Sapiens

Hace seis años escuché la primera conversación de Naval en el show de Tim Ferriss. Tomé muchas notas. Naval recomendó Sapiens como el libro más impactante que había leído en el último año. Terminó el episodio del podcast, ordené el título en Amazon, se materializó unos días después y enseguida lo aventé a la columna infinita de libros que tengo pendientes en mi vida.

Probablemente el libro estuvo ahí varias semanas hasta que, aplicando mi método de lectura orgánica, lo tomé al azar para usarlo de compañero en una sesión de entrenamiento de fútbol a la que llevé a mi hijo mayor. Me senté en las gradas y en lo que el niño hacía ejercicio con sus compañeros, comencé a explorarlo.

Lo devoré con incredulidad en un par de días.

Fue cocaína intelectual pura.

Lo he tenido que releer en varias ocasiones más.

He regalado desde entonces decenas de copias de Sapiens a viejos y nuevos amigos y personas que admiro. Jamás me ha hecho quedar mal. Es impresionante. Lo he recomendado como pocas cosas y probablemente he impulsado entre mi audiencia las ventas de Harari por la insistencia que hago de su trabajo.

Un ensayo sobre la historia de la humanidad no es un tema fácil de hacer lucir sexy. Un ensayo sobre la historia de la humanidad que te haga conectar física, química, biología, economía, política, psicología, tecnología, filosofía y muchos otros campos de una manera coherente y espectacularmente lógica es algo para celebrar.

Una de las nociones más poderosas del libro es que el dinero no es nada. No sirve para alimentarnos, no nos da protección ante la inclemencia del tiempo, no tiene una utilidad práctica real. Es simplemente un pedazo de papel en el que todos hemos decidido creer fuertemente. Y este tipo de acuerdo colectivo global permanente es imposible de atacar, dado que si yo dejo de creer en el valor del dinero, no afecta en nada al sistema porque todos los demás seguirán creyendo en él. Piensa que hay otras muchas situaciones en las que si dejas de creer, dejan de afectarte. Si abandonas tu creencia de que hay valor en tu relación sentimental actual, la terminas y deja de existir. Si decides que los fantasmas no existen, dejas de sufrir por ello y tu mundo ya no los contiene. No puedes hacer esto con el dinero.


Bitcoin

Bitcoin —la primera blockchain y la primera criptomoneda— es reconocido como un instrumento SoV (Store of Value), que sirve para almacenar valor. Es el primero en formato digital que recibe una amplia aceptación en esta categoría. El SoV tradicional es el oro o una pintura de Picasso. Cosas que sí, psicológicamente podrían darte más seguridad porque las puedes ver, tocar y defender físicamente si es el caso, pero no puedes ni transportarlas fácilmente ni verificar que eres su dueño de forma instantánea.

Las criptomonedas han conseguido en menos de diez años de existencia pasar al status de acuerdo colectivo global permanente justo como tus dólares, yuanes y demás monedas nacionales tradicionales (a las que todos llaman simplemente “fiat” en el argot que señaliza que sabes de estas cosas). Esto significa que tú puedes creer lo que gustes con respecto a ellas, pero eso no afecta en nada su existencia. Si piensas que esto es una moda, está bien, es tu derecho. Entiende simplemente que la fuerza de estas nuevas ideas de blockchain y demás es tan poderosa que ahora, propuestas con nombres tan ridículos como Ethereum, Dogecoin, Ripple, Cosmos y demás así, tienen valor. Te lo repito: lo puedes creer o no —no importa— los mercados dictan que sí y así seguirá siendo el asunto.

Tengo muchos lectores muy involucrados en todo este mundo.

Pero tengo muchos más que ven todo esto a la distancia, con timidez.

Te invito a abordar estos conceptos con ciertas analogías, que si bien no son absolutamente precisas, te regalan un modelo mental claro.

Bitcoin es una innovadora base de datos criptográficamente segura que permite que los extraños que participen en ella puedan realizar transacciones entre sí de forma directa sin necesidad de un intermediario como Visa o HSBC. Esto es importante porque estas instituciones operan con estándares que tecnológicamente han sido rebasados hace tiempo pero que seguimos aceptando con normalidad porque así somos los humanos, nos fascina seguir con lo que entendemos, esto del cambio siempre nos fastidia, digamos lo que digamos.

Ahora, antes de hablar de Bitcoin, tenemos que hablar de blockchain. Piensa que para que existan las monedas nacionales, primero deben existir los países. Esto es lo mismo. Sin blockchain no hay criptomoneda.

Todos los países usan alguna moneda. Todas las blockchains usan alguna criptomoneda.

Blockchain es una serie de pasos computacionales-matemáticos que aseguran la transparencia y confianza en todo este proceso de transferir y recibir recursos. Esto es mucho más difícil de lo que crees, porque básicamente se trata de solucionar de forma técnica un problema psicológico: confiar en los demás.

Si alguien que no conoces te ofrece comprar tu casa de contado y en efectivo, tal vez te asalte la duda de la autenticidad de los billetes dentro del portafolio que te está dando. Este es el problema de la confianza. Cuando alguien te quiere enviar dinero electrónicamente, lo única alternativa que teníamos antes de blockchain, era involucrar a un tercero en la operación para validarla. Ese elemento adicional es una entidad en la que confiamos por su seriedad y reputación.

Tanto la institución como la blockchain te cobran por utilizar su sistema. Pero la ventaja del mundo cripto es que las tarifas son claras y no dependen del volumen de la transacción. Bitcoin te cobra lo mismo si vas a transferir cien dólares o setecientos millones. Es una operación, es un cobro, el mismo para todos. Intenta eso con tu banco que, además, va a tardar días o semanas para liberar los recursos porque está atado a procesos y sistemas de los años sesentas, cuando las operaciones de los tiempos de blockchain son inmediatos en comparación.

Mucha gente se queja del consumo de energía que una blockchain requiere. Es cierto. Es bastante intenso y cada vez más porque los problemas a resolver para generar más de este recurso van adquiriendo mayor complejidad. Hay varios comentarios con respecto a esto. El primero es algo infantil, pero incluso así lo voy a compartir: ¿has pensado en el consumo energético de todos esos edificios bancarios encendidos y esos miles y miles de empleados transportándose a diario a todas las sucursales de las instituciones financieras del mundo? Digo, en términos comparativos, la industria del dinero no es ni óptima ni buena para el mundo si hablamos de sustentabilidad. La tecnología blockchain recibe esta fuerte crítica porque es nueva y se espera que contribuya, no que joda más al planeta. Y está bien. Pero ese mismo estándar aplícalo a lo que ya existe para exigirle cumplimiento también.

Por otro lado, tienes que entender el poder del capitalismo. Quienes entran a la arena de generar más criptomonedas en el blockchain de Bitcoin (a esto se le llama “minar”, piensa en los bitcoins como lingotes de oro y ahí tienes la analogía) lo hacen porque quieren obtener ganancias. Y una de las formas en que aumentas tus ganancias es bajando tus costos. Y bajar los costos en la minería de bitcoins significa gastar menos en la electricidad que las computadoras consumen para hacer su magia. La teoría actual establece que Bitcoin puede ser un catalizador para impulsar fuertemente las energías renovables, que son extremadamente más baratas, ampliamente accesibles y afortunadamente limpias.


Ethereum

Repasemos: una blockchain es como un país. Piensa que la blockchain llamada Bitcoin es el país llamado Estados Unidos. El dólar es la moneda de ese país. En la blockchain llamada Bitcoin, la criptomoneda es bitcoin (fíjate en el uso de la mayúscula y minúscula en el nombre). Ahora bien, justo como abreviamos USD para dólares norteamericanos, usamos BTC para hablar de bitcoin, la criptomoneda.

Existen muchos países. Existen muchas blockchains. Hablemos ahora de Ethereum, que sería algo así como China, una potencia todavía no al nivel de Estados Unidos pero con un desarrollo amenazante que algunos apuestan que la convertirá en la más relevante de todas las blockchains. Ethereum tiene un sistema diferente al de Bitcoin. Bitcoin —recuerda— es principalmente utilizada para SoV. Ethereum es más fluido. Sí, tiene su criptomoneda llamada ether y abreviada ETH. Pero aquí puedes ejecutar cosas bastante interesantes con un instrumento llamado smart contract.

Un smart contract es lo que firmas cuando rentas un departamento pero ahora en modo digital. De forma automatizada, tu pago mensual queda garantizado para el dueño del lugar y el acceso a la propiedad también queda garantizado para ti. Todas las cláusulas programadas en este smart contract se ejecutan sin piedad porque no hay elemento humano que tenga que intervenir. Esto es radical porque al día de hoy, la cantidad de drama y lentitud involucradas en las interacciones directas y personales que tenemos con nuestros tratos legales hacen de éste un mundo que no aprovecha la tecnología. Tú y yo podríamos crear un mundo mejor si no pasáramos tanto tiempo con abogados.

Ethereum también está trabajando inteligentemente en que su blockchain no dependa de tanto consumo de energía como Bitcoin. Es como Estados Unidos y China, que son grandes, fuertes, influyentes, pero cada quien tiene una estrategia para optimizar sus recursos. La apuesta es que si esto funciona, tendremos una criptomoneda más barata de producir, que puede dar más ganancias y que tiene aplicaciones prácticas más allá de ser simplemente un SoV.


Internet Computer | Web 3.0

Hay otra blockchain emergente muy interesante llamada Internet Computer que básicamente hará irrelevantes los servicios de almacenamiento en la nube, servidores y demás estructura de ciberseguridad costosa que hoy vemos como necesaria para construir aplicaciones pero que con este replanteamiento podríamos darnos cuenta de que no es así.

La web 1.0 llegó con el HTML y los primeros navegadores. La web 2.0 llegó con las redes sociales y los dispositivos móviles. La web 3.0 llegó con este mundo de blockchain y criptosoluciones.

En la web 3.0 la palabra clave es descentralización. Esto significa que en lugar de depender de una institución, corporación u organización privada o gubernamental para regular nuestro dinero, aplicaciones e interacciones, ahora podremos tomar directamente el control y generar transacciones, ejecutar ideas y conectar sin intermediarios, todo de forma segura.

Un punto sobre esto de la seguridad. Cuando algo es criptográficamente seguro, significa que es matemáticamente inviolable. Y dado que es descentralizado, es decir, que la base de datos está innovadoramente distribuida entre muchísimos actores, no hay riesgo de que los datos sean hackeados.

Obviamente estoy simplificando una explicación que toma años adquirir en educación tecnológica. Haz tu investigación al respecto.


DeFi

Regresando a la descentralización, la primera gran área que ya está “sufriendo” esta disrupción es la financiera. Este es el primer bastión en el que existe una guerra entre la vieja guardia y la vanguardia. El nombre código de todo esto es DeFi (decentralized finance) que significa dejar de lado a los corredores de bolsa, bancos y demás elementos tradicionales financieros a cambio de ejecutar operaciones como préstamos, cobros, intercambios y demás con smart contracts en diversas blockchains.

DeFi hoy en día es un asunto tortuoso porque tiene acrónimos inexpugnables y una curva de aprendizaje empinada que deja de lado automáticamente a la mayoría de la población.

Quiero que pienses lo siguiente: es el año dos mil cinco y todo mundo abre Word desde Windows en su computadora de escritorio. Alguien propone crear una versión de Word pero que no tenga que ser instalada en la computadora y que no dependa de tu sistema operativo sino de tu navegador, caray, un procesador de texto al que puedas acceder desde internet en cualquier parte del mundo e incluso colaborar en él con otros usuarios en tiempo real con respaldo automático del archivo. Recuerda, es el año dos mil cinco. Las objeciones para hacer una aplicación de internet son muchas y muy obvias: sería lento e innecesario en este instante, ¿para qué? Word funciona muy bien desde mi computadora personal y si hay algo que quiera que otros revisen o agreguen a la redacción, les envío el archivo por e-mail y listo. El razonamiento es correcto para ese año, pero te impide ver el futuro. Y lo triste: te impide insertarte en él. Lo peor es que te aleja totalmente de la posibilidad de construirlo.

Ni lo ves, ni te insertas, ni lo construyes.

Esto es exactamente lo mismo con el mundo de DeFi hoy. ¿Para qué? La aplicación que uso para mis inversiones en mi smartphone funciona muy bien. No me molesta que todas mis operaciones y datos dependan de una institución. Dos días para que una transferencia internacional sea completada entre diferentes bancos me parece razonable. Todo esto tiene mucho sentido el día de hoy, pero justo como en este dos mil veintiuno vemos Google Docs como una solución lógica a nuestro alcance, DeFi se convertirá en parte del firmamento sin duda alguna en los próximos años.

Velo, insértate y constrúyelo.


dapps

Para construir en este criptomundo, el método más directo es la creación de dapps (decentralized apps). Las dapps son aplicaciones basadas en las blockchains y no en los servidores de una megacorporación. Estas aplicaciones pueden ejecutar lo mismo que las que ya conoces, pero su modelo de negocio será muchísimo más ganador para ti. Imagina que Twitter y Facebook te pagan por cada publicación. Cambia tu mentalidad de trabajar gratis generando datos, información y contenido sin recibir nada a cambio. Hoy vemos esto con absoluta naturalidad y no tiene por qué ser así. Instálate la mentalidad ganadora del futuro donde teclear, hacer clic, compartir, comentar, redactar, grabar, publicar es una generación de datos que tú ejecutas y por la cual debes recibir una compensación. Hablé de esto en mi video sobre Data as Labor. Entiende que mereces una remuneración en cripto por tu trabajo digital.


HODL

Tienes bastante tarea por delante.

Nada de esto es una recomendación para que inviertas en cripto. El estómago necesario para las subidas y bajadas extremas que este universo presenta todavía el día de hoy no lo tienen —ni lo deben tener— todos.

No seas fanático extremista en términos casi religiosos estilo HODL y demás. Sé sereno, pragmático, ecuánime, filósofo del largo plazo.

(HODL es el grito de guerra que los criptofanáticos de BTC utilizan para informar al mundo que van a seguir acumulando este SoV, que no lo van a vender. La palabra viene de HOLD en inglés, pero alguien en un foro muy popular la tecleó mal porque estaba borracho y después de la burla de todos los participantes, el término se popularizó al punto en que aquí estoy, muchos años después, explicándotelo para perpetuarlo).

Si piensas que has llegado tarde a esta fiesta de la web 3.0, las blockchains, DeFi y las dapps, no, no pienses así. Esto es apenas el inicio. Cuando veas a personas mayores hablando de todo esto con naturalidad justo como hoy muchos abuelos utilizan ya WhatsApp sin problemas, entonces sí, esta ola ya no te podrá ofrecer las mismas posibilidades.

Sé curioso profesional.

Investiga, lee, documéntate al respecto de todo esto.

Y compártelo con todos nosotros.

Tengamos una conversación cada vez más sofisticada y ganadora.

—A.


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