PENSAMIENTOS DESOBEDIENTES PARA (FUTUROS) EMPRENDEDORES

Críticas fuertes contra el emprendimiento.

  
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No es una startup.

Una startup es una organización muy específica en alta tecnología. Tu negocio de venta de joyería no es una startup. Considera que tal vez esta es la razón por la cual el material de los libros que estás leyendo de quienes construyeron Microsoft, Facebook, Amazon, Apple y demás gigantes no te está ayudando: hay una enorme desconexión entre lo que vivieron y lo que tú estás experimentando.


La obsesión.

En los negocios modernos de alto impacto, aprender es el objetivo número uno. Aprender aceleradamente es la obsesión: qué quiere el cliente, cómo lo quiere, en qué color, cuándo, con quién, dónde, por qué, a qué hora, etcétera. Determinar todo esto es lo mueve a sus fundador, no hacer dinero, por increíble que parezca.


T.A.D.I.

Si quieres emprender para conseguir resultados en menos de cinco años, no estás entrando al juego con un entendimiento claro de cómo funcionan las inversiones de T.A.D.I. (Tiempo, Atención, Dinero, Incomodidad). No existen resultados rápidos que sean geniales.


Emprender en realidad.

Casi nadie te dice lo que emprender es en realidad. Un emprendedor se enfoca en una idea, construye la organización, la escala, la deja andando y consigue una salida financiera exitosa.


El camino más tortuoso.

Emprender es el camino menos óptimo para generar riqueza. Emprender es el camino más tortuoso para generar riqueza.


Dueño de tu tiempo.

Emprender es estar en modo negocios todos los días a todas horas. Eso de que ahora eres dueño de tu tiempo es como decir que eres libre sin tomar en cuenta los impuestos y las leyes.


Es para muy pocos.

Emprender no es para todos. En serio. De hecho, es para muy pocos. Y no es porque los que lo ejecutan bien sean especiales: es porque tienen ciertas habilidades, justo como los que logran ser profesionales internacionales de tenis. ¿Cuántos hay? Apenas unos miles.


Un estado de mente.

Emprender no es lanzar un negocio sino un estado de mente donde estás resolviendo situaciones todo el tiempo y proponiendo ideas. Si eres un tipo que se aísla de forma natural, que detesta organizar una cena con familiares o que no logra terminar algo que dice que le apasiona, no emprendas. No te metas a una pesadilla voluntariamente si lo que te describo en este párrafo te da flojera o te aterra sólo al leerlo.


Dales tu cara y personalidad.

Vas a tener que estar al frente, ser público, permitir que la gente te conozca, aunque quieras que tu marca hable por ti, aunque quieras esconderte detrás de un nombre y un logotipo, aunque pienses que lo que importa es el producto o servicio. Entiende que la gente no tiene nada a qué asirse para tomar la difícil decisión de darte su dinero. Lo único que pueden usar para apoyar su decisión a favor tuyo es ver tu cara y evaluar tu personalidad, así que si se las niegas, te estás saboteando perfectamente.


Un año después.

Conozco a muchos emprendedores que a través de los años han salido en portadas y dentro de las páginas de revistas de negocios famosas. Desafortunadamente, ninguna editorial lanza una edición especial titulada “Un año después” para explicarte que todas las fotos impresionantes y grandes entrevistas de estos rockstars no funcionaron para que sus ideas despegaran.

—A.


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