Q&A: DESCONFIANZA PARA DELEGAR Y MÁS.

Sesión de preguntas y respuestas con mis clientes.

  
0:00
-1:23

Cada semana tomo preguntas de clientes de mis diferentes cursos. Aquí una selección.


Vendedores en la puerta.

Ruben: Cuando comienzas a hacer ruido con tu marca personal, comúnmente se acercan personas a invitarte a proyectos y colaboraciones. ¿Cómo distinguir aquellas que abonan a tu proyecto de las que –por muy interesantes que suenen— son sólo ruido del mundo?

AB: Esto me ocurrió en los primeros meses de mi primer negocio hace más de diez años. Prácticamente los únicos que cruzaban constantemente la puerta eran vendedores. Me ofrecían de todo. Veo tu situación como algo similar dado que estas personas quieren algo de ti. A diferencia de los vendedores que se acercaban a mí y solicitaban mi dinero, las personas que amablemente se están acercando a ti para proponerte proyectos, colaboraciones y demás te están pidiendo tiempo y atención. Al final, estos son recursos también. No te entusiasmes fácilmente con el halago que significa recibir invitaciones y propuestas. Sé extremadamente estratégico. Considera seriamente el acercamiento si el otro lado tiene una plataforma genial (millones de seguidores, enorme capital, experiencia increíble, habilidades reconocidas de clase mundial) y si algo de eso puede acelerar los objetivos en los que ya estás enfocado. Ellos ya están viendo que tú sí los puedes ayudar —por algo se han comunicado contigo— así que debes ver que sea un trueque conveniente. No rechaces de inmediato si quieres mantener la puerta abierta. Sugiéreles regresar al tema en seis meses. Esto te da espacio para ver si el tiempo ajusta a ambas partes mejor y te sirve también para ver la seriedad del otro lado. Siguiendo el famoso consejo de Dereck Sivers, si algo te empuja inmediatamente a decir “sí” con mucho entusiasmo, excelente. De lo contrario, hazlo a un lado sin dudar.


Papá profesional.

Abel: ¿Cómo equilibras ser padre y trabajar? Hay ocasiones en las que el trabajo parece requerir toda la atención, y por más que lucho por delegar, posponer, o eliminar, siempre parece que hay algo que hacer. ¿Cómo has hecho tú para poder ser un padre presente sin que esa nave llamada empresa se hunda?

AB: Tengo una lista de pendientes que siempre está creciendo. Todo lo pongo ahí. Hacer un llamada para negociar un punto con algún proveedor. Redactar un mensaje a ciertos colaboradores. Escribir esta newsletter. Ver a mis papás. Reservar hotel para el próximo viaje. Comprar una suscripción que me interesa para mi hijo mayor. Bailar con mi esposa. Corte de cabello. Todo entra ahí. Todo. Todo el tiempo. Me conozco bien y sé que no soy una persona precisa con su tiempo en el sentido de ponerle fecha y hora a cada una de las actividades que quiero ejecutar. Pero están en la lista. Y tienen que ocurrir. Tengo que hacer que sucedan. Nunca hay un equilibrio porque siempre hay asuntos que nos van a sorprender: si mi hija se encuentra mal de salud y hay que llevarla al médico, comprar medicinas y cuidarla, esto toma obviamente prioridad en la lista. Y otro día donde las condiciones sean mejores, me dedico a estar cien por ciento enfocado en avanzar con uno de mis próximos libros ignorando a todo ser vivo, por ejemplo. Así es esto. Querer tener las cosas balanceadas a cada instante es vivir en la frustración. Avanzar a diario con flexibilidad en las actividades que suman a mis grandes objetivos de largo plazo (familia y activos bien desarrollados) es en lo que me enfoco. El equilibrio es ficción hollywoodense.


Delega si confías en ti.

Jazmín: Aarón, ¿cómo romper con las ideas y la desconfianza que te impiden delegar? Desde el punto de vista de Michael Gerber, te lo pregunta una técnica-emprendedora que se le dificulta integrar la parte administrativa.

AB: Te entiendo perfectamente. Los control-freaks del mundo sufrimos mucho por esto. Al final, lo que he entendido, es que —como prácticamente todo en este mundo— este es un asunto altamente psicológico. Delegar es una expresión de vulnerabilidad. Es también una invitación a que nos rompan el corazón. Es una puerta a cosas como lentitud innecesaria, dinero perdido y etcétera. Lamentablemente, el único método súper comprobado para escalar cualquier tipo de operación —militar, social, empresarial, familiar— es delegando, así que tenemos que abrazar esto. La forma en que abordo el asunto es pensando si lo que voy a delegar es algo que yo podría arreglar en caso de que mi equipo ejecute mal. Casi siempre la respuesta es sí. La forma en que abordo esto de delegar, la manera que me impulsa, es creyendo que delegar significa confiar en nuestra capacidad de liderar cualquier futura solución necesaria, así, entre más delego, más señalizo al mundo que confío en mi capacidad para hacer frente a la potencial incertidumbre. Bajo esa luz te invito a escalar tu operación.


Incrementa tu dinero y productividad con el megacombo digital de PADs School.


¿Qué opinas?

  • ¿Qué agregarías/eliminarías de las respuestas que di a Ruben, Abel y Jazmín en este Q&A?

Reflexiona. Ponte filosófico. Miles de PADs leeremos con gusto tus notas. Comenta aquí 👇🏻