VENTAJAS RIDÍCULAS E INJUSTAS

Amplía la superficie de tu suerte.

Un metro noventa

“Tienes que ser jefe porque estás muy alto”, me dijo alguien de la familia en mi niñez.

Tú y yo sabemos que la altura no está correlacionada con el liderazgo. Pregúntale a Napoleón.

De alguna forma —supongo— ese comentario algo tonto influyó en mí porque varias décadas después todavía lo recuerdo con precisión.

No hay mucho por hacer en términos genéticos: naces con las características que te tocan heredar de todos tus ancestros y listo.

Algunos tienen más suerte que otros y así funciona —hasta el momento— el mundo.

En mi caso, ser alto es algo que hoy considero una ventaja. Es ridícula porque si tuvieras que hacer una lista de cien cosas importantes que te posicionan adelante en la vida, probablemente mi metro noventa no aparecería ahí. Es injusto porque no es algo accesible a quien no lo trae preinsertado en su código.

Toda ventaja tiene su lado opuesto. Esto significa que algunas cosas son menos glamurosas. Por ejemplo, no puedo pasar desapercibido fácilmente. Y piensa que viajar entre continentes en asientos baratos del avión sí, es un privilegio, lo sé, pero con tortura incluida para mis piernas.


Proficiency

Hablar inglés bien es probablemente de las primeras grandes ventajas de las que fui consciente. Fue una habilidad involuntaria y fastidiosa en el inicio. Las tediosas clases particulares impartidas por señoras de edad avanzada hicieron que a mis ocho años sintiera todo menos amor por el idioma. Años después, convencí a papá y mamá de cambiarme a un mejor instituto y concluí mis estudios formales con mejor ánimo y actitud poco antes de ingresar a la universidad.

Al finalizar aquel programa que decía ser de perfeccionamiento, yo efectivamente pensaba que estaba en la cúspide del dominio de mi segundo idioma. Sentía que todos los exámenes que había aprobado y todas las palabras que había memorizado me hacían realmente un experto en el tema. Así viví engañado en mi burbuja varios meses. Un día compré mi primera novela de espías en inglés y mi asombro fue mayúsculo al ver que no entendía absolutamente nada. Los diálogos bien podrían haber estado en ruso. De cada cien palabras, más de la mitad jamás habían cruzado mi radar.

Me tomó otros diez años pulir mi habilidad en esto de hablar bien inglés.

Esta aparente simpleza de tomar lecciones de inglés me cambió la vida. He podido acceder a posiciones fascinantes dentro de organizaciones internacionales, leer grandes libros que pierden mucho de su jugo en la traducción, sobrevivir en lugares donde no hablo el idioma local y tener novias extranjeras, claro está.

Mi primer empresa estuvo basada en enseñar inglés. Speaking English es probablemente de las tres habilidades que considero más estratégicas para #hackearlavida en nuestro contexto latinoamericano. Después de décadas de estar involucrado como estudiante, maestro, coordinador, director, supervisor y empresario en este mundo, mi análisis concluye que el problema que casi todas las personas tienen con el inglés no es un asunto relacionado directamente con la habilidad: es un tema altamente psicológico. A los adultos no les gusta sentirse ridículos, en desventaja. “Estudian” en lugar de practicarlo, no se sueltan, no se exponen radicalmente al asunto. Tú haz todo esto si todavía no eres el ninja-master-sensei del inglés y verás geniales resultados.

No existe un nivel de sobrepreparación para el inglés. Toma un programa en esta escuela. Toma otro en aquella. Después o al mismo tiempo. Descarga esta app. Usa también esa otra plataforma. Viaja a Singapur y luego a Canadá. Contrata maestros en fiverr para exponerte a una profesora de Rusia con su acento cargado y luego con un australiano y si quieres medir tu nivel pro, hablas con algún escocés.

Cuando no sabemos lo que no sabemos, ignoramos totalmente aquello que estamos haciendo a un lado, desconocemos las ganancias que estamos abandonando en la mesa. No hay manera en que pueda transferirte la confianza y velocidad que adquieres al entender las cosas directamente en inglés y poder fluir a nivel global con esto.

Considera que no puedes genuinamente subirte a olas de tendencias ultrapoderosas como la Web 3.0 (cripto, blockchains, DeFi, dapps) si quieres absorber todo en español nada más. Esto se está discutiendo, elaborando, corrigiendo, mejorando, actualizando en inglés, el latín moderno.

Habla inglés. Es una ventaja a tu alcance. Date un margen de cinco años para sentirte cómodo. Y abandona mi newsletter en español y comienza a suscribirte y leer contenido solamente in English. Configura tu smartphone y computadora en ese idioma. Insértate en serio en el asunto. Que duela, como el músculo que dices que quieres desarrollar.


Taleb, Kahneman, Pinker, Toffler y Dawkins

Leer es cada vez más difícil. Tenemos un universo de sustitutos fascinantes a nuestro alrededor. Ya existe el video en Youtube que te hace un resumen del libro, ¿para qué comprarlo y para qué leerlo si en cinco minutos me dan las mejores notas? Sí, tiene sentido. Lo que no estás entendiendo es que al hackear esto de la lectura, aparentemente estás “ganando” tiempo, “optimizando” tu día, “acelerando” tus resultados pero en realidad te estás saboteando.

Los más pros a nivel global sabemos que esto es un club exclusivo en el cual sólo entran quienes pagan el precio de la profundidad intelectual, de hacer el esfuerzo por inmiscuirse bien en el cerebro de alguien que destiló sus pensamientos en conceptos, enunciados y párrafos.

He hablado con CEOs de corporaciones que cotizan en la Bolsa. Y jamás, jamás, jamás hemos tenido algún silencio incómodo en nuestras conversaciones. ¿Sabes por qué? Porque tenemos el idioma de los autores y libros en común. “Taleb dice esto”, "Sí, y yo lo conecto con esta idea de Kahneman”, “Claro, y Pinker…”, “Ah sí, pero Toffler”, “Cierto, también Dawkins” y así. Es algo así como una plática entre dos expertos de las alineaciones de los equipos de la Liga Española de fútbol pero en lugar de jugadores se habla de autores.

Leer es un fastidio en un nivel de desarrollo intelectual limitado.

No vivas en un nivel de desarrollo intelectual limitado.

Está a tu alcance en todos los sentidos ser un pro a través de esta vía.

Pero no descargues libros ilegalmente. No los pidas prestados. Gasta en esto. Combina el asunto con leerlos en inglés.

Despega a una realidad que habla de temas que a la mayoría parecen exóticos, esotéricos, irrelevantes, futuristas, tangenciales pero que redefinen con fuerza el mundo desde los puntos más altos.

Ten, por favor, esta gran ventaja.


Sé como Google

El concepto de ventaja injusta es uno muy establecido en el mundo de las startups, ya sabes, estas empresas de alta tecnología donde la idea es desarrollar software o hardware basado en descubrimientos o ideas a las que nadie más ha llegado y así conquistar un enorme pedazo de mercado. Piensa en Google y su idea de los anuncios relacionados dentro de los resultados de la búsqueda. Casi veinticinco años mejorando todos los días su algoritmo es el ejemplo perfecto de una ventaja injusta. No va a existir nunca un mejor Google. Lo que lo va a destronar será otra tecnología que hará ver a la actual irrelevante y lenta, justo como hoy lucen las Yellow Pages.

Ten ventajas injustas en tu vida. En nuestros queridos países tercermundistas hablar inglés y leer son ventajas injustas. Aunque están al alcance de muchos, el comportamiento apático, promedio y de bajo desempeño de la mayoría les impide involucrarse con toda su alma en esto. Es triste, pero cierto.

Cuando descubras otras ventajas injustas en tu sistema operativo personal, presiona el acelerador con todo en ellas. Mete muchísimo tiempo, atención y dinero a lo que te hará más espectacular. Esto te despega del territorio en el que te encuentras y te lleva a naciones de pensamiento y ejecución que te van a asustar un poco en el inicio y sobre las cuales después te vas a cuestionar cómo demonios fue que viviste sin conocerlas durante tanto tiempo.

¿Mis ventajas ridículas? Ya te dije, ser alto. Ser varón es otra. Es triste, pero en una sociedad machista como la mexicana no fue sino hasta hace pocos años que entendí el montón de malas situaciones a las que no tuve que exponerme simplemente porque mi género las hace invisibles.

¿Mis ventajas injustas? Leer mucho. Hablar bien inglés. Redactar con estilo. Hablar en público con pasión. Un ego exagerado para creerme capaz de ejecutar muchas cosas que mi realidad ha querido insistir que no eran para mí. Cosas así.

¿Cuáles son las tuyas? Haz un censo interno y pregúntate si las estás explotando. Pregúntate también cuáles otras te convendría tener e instálatelas a la brevedad.

Muchas de las ventajas injustas que ya tienes a tu favor no las aprecias como tal porque probablemente han estado contigo mucho tiempo y las ves como algo natural. Esto es lo que le pasa a las chicas bonitas que no se sienten así porque toda la vida lo han sido y en cambio pasan su tiempo criticando sus cejas o los tres milímetros extras de cintura que creen que les arruinan la vida. No seas esa chica desconocedora de su belleza ni el tipo que piensa que sus ventajas injustas son normales para todos.

Aprieta ya el acelerador.

Te vemos por acá, en niveles superiores.

—A.


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¿Qué opinas?

  • ¿Cuáles son tus ventajas ridículas e injustas?

  • ¿Qué otras ventajas ridículas e injustas conoces?

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