ciencia

LA SEÑORA DEL ASCENSOR

Salgo del elevador y topo contra una persona que quiere entrar.

Desayuno. Leo algunas newsletters. Regreso al ascensor.

Se abren las puertas y ahora esa misma persona sale.

Sonrío. La señora y yo continuamos con nuestras vidas. Al caminar imagino una realidad alternativa donde abro la boca para pedirle a esta mujer que me comunique por favor ese mensaje del universo que me tiene que dar porque estas casualidades tan insistentes a veces me desquician.

Ya sé. Soy raro.

Pero —pero— si crees que esto de la realidad alternativa es una tontería, piénsalo dos veces. Como ya habrás notado a estas alturas de la vida, la tecnología nos está empujando por la garganta muchos cambios acelerados en nuestra forma de hacer las cosas. Sucede —sin embargo— que en ciertos escenarios de los que la mayoría de las personas estamos aislados, mantenemos estáticas las imágenes que tenemos de ellos.

Si te digo ciencia, probablemente salten a tu cerebro batas blancas, gafas, pipetas y claro, laboratorios. Al menos tal es mi caso. Hace un par de décadas, pasé meses metido en un centro de investigaciones bioquímicas de última generación y tal es la desactualizada pintura instalada en mi mentalidad sobre cómo son las cosas en ese mundo.

Pocos ciudadanos ordinarios conocemos las verdaderas posibilidades modernas de hacer ciencia. Y sospecho que muchos científicos igual.

Resulta que hay un concepto innovador llamado «cloud labs», laboratorios en la nube, que son prácticamente suscripciones donde con tu laptop y tarjeta de crédito accedes a decenas o cientos de equipos especializados en laboratorios remotos en los cuales ejecutas los experimentos que requieres sin necesidad de invertir en infraestructura o viajes. 

La mayoría de los procesos de estos laboratorios están automatizados, lo cual significa que hay brazos robóticos y software altamente especializado que sustituye la pericia humana en muchos de los delicados procesos de la investigación en las ciencias de la vida. Lo interesante es que algunas actividades todavía requieren seres humanos, así que los fundadores de estos cloud labs decidieron de manera lógica contratar asistentes de laboratorio con experiencia para hacerse cargo de esas partes del trabajo.

El resultado de esas contrataciones fue un fiasco. Estos expertos pronto se aburrieron porque de todas las excitantes cosas por hacer en un laboratorio de clase mundial, solo podían encargarse de las mismos procesos sin tener espacio para su creatividad. Las renuncias hicieron complicado la viabilidad del modelo de negocios de los cloud labs. Es aquí donde todo buen emprendedor debe preguntarse qué es lo que no está considerando, dónde está la oportunidad, a quién o qué está ignorando tontamente. 

Los CEOS de estos centros de investigación remotos hicieron exactamente eso y dieron con una respuesta genial: mejor contratar a gente que esté en trabajos más aburridos y peor pagados para convertir todo este lío en un verdadero ganar-ganar-ganar.

Voltearon a ver al trabajador típico de un almacen de Amazon: persona sin experiencia —entiende «sin vicios que eliminar»— en el sector científico, empacando el mismo tipo de productos todo el día con un salario apenas por encima del mínimo. 

Los cloud labs les ofrecieron el doble de dinero y actividades mucho más variadas.

Van un par de notas sobre esta historia de los cloud labs.

La primera es que la democratización de la ciencia es real. Primero ha sido la información. Hay un intenso debate para abrir el acceso a las publicaciones privadas que hoy cobran un alto impuesto para participar en sus conversaciones. Hoy, gracias a portales como arxiv punto org, los científicos pueden compartir sus resultados a velocidad récord. Claro, publicar aquí no lleva todo el prestigio ni la rigurosidad de hacerlo en un journal arbitrado, pero es un avance. Como científico en un país con limitaciones, te conviene aprende a jugar el juego de vanguardia. Canaliza los escasos recursos que dispongas en soluciones innovadoras como cloud labs y así. Tus asesores probablemente pondrán el grito en el cielo, pero no tomes como mandamiento divino todo lo que te digan. Ten mentalidad fresca y abierta para abrazar oportunidades geniales, no desarrolles el músculo de defender ciegamente aquello a lo que todos están acostumbrados simplemente porque así siempre se han hecho las cosas.

Y si te conviertes en miembro fundador del PARCTMEX —Partido de la Ciencia y Tecnología de México— yo votaré a favor de muchas de tus ideas. Y consíguele un nombre y acrónimo más sexy, ya de paso.

La segunda nota va para ti, que estás en un empleo monótono y mal pagado. No lo defiendas. Haz muy bien lo que te corresponde, aprende lo más que puedas, ten excelente actitud, pero ante todo, ten abiertos los ojos para aventarte a oportunidades locas que te exigen reinventarte, como este ejemplo de pasar de estar empacando pañales en una bodega a conseguir el doble de salario por ayudar a la ciencia global.

Este es un mundo lleno de buena excitación diaria, si le permites que te la demuestre.

La narrativa típica que las novelas, series y películas nos han taladrado sobre el futuro es siempre la misma: todo estaba bien en la marcha de la humanidad hasta que un robot, un medicamento, un algoritmo, un chip, un científico o un emprendedor de alta tecnología echaron a perder el mundo. Estas historias son así porque el drama y el miedo venden más.

Todo eso es una enorme tontería. Abre bien tu mentalidad. No dejes que Black Mirror y simplezas así sean la brújula que utilizas para entender las posibilidades que se están construyendo de manera genial día a día.

El futuro no será perfecto. 

Pero por favor no creas que el presente en que tú y yo nos encontramos ahora es el ideal del hombre. Sabes que no es así.

Sigamos construyendo modelos de negocios más optimizados, como los de los cloud labs.

Hagamos mejor ciencia, de manera más rápido y mucho más accesible en lo económico.

Tengamos mejores empleos, que nos den un propósito cada vez más superior

Si la realidad que estás viviendo se siente limitada, es porque lo es. Hey, tranquila, no es la única realidad, solo es la que has construido. La buena noticia es que la puedes abandonar.

Hay realidades alternativas geniales como las que te comento aquí que ya se están distribuyendo en ciertas coordenadas. Empujémoslas más tú y yo en las nuestras.

Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Disciplina emocional.

Dureza mental.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

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