habilidades

ANCHO DE BANDA

¿Por qué no pensamos que alguien es “inteligente” si baila bien?

¿Por qué no asumimos que alguien es “inteligente” si nada bien?

¿Por qué no validamos a alguien como “inteligente” si tiene la habilidad para estacionar su automóvil con precisión milimétrica?

El día que entendí que la inteligencia académica no significa automáticamente inteligencia para la vida encontré mi gran liberación de muchas ataduras sociales. Esto es porque egresé de la universidad con la poderosa narrativa que los malos estudiantes sin título profesional nos tatuamos en el corazón: “no soy inteligente”, “no tengo el diploma, no puedo aspirar a mucho a nivel profesional”, “nadie me va a querer contratar” y otros dramas así. Cuando comprendí que todo esto solo eran ideas mías y que al mercado no le importa nada de esto, bueno, aquí estás tú y otros miles acompañándome durante los últimos diez años leyendo mis artículos con atención y yo construyendo cosas. Mi anterior visión del mundo no habría considerado esto posible, dado que seguiría pensando de manera pobre y limitada cosas como a quién le interesaría leer a un vago desconocido sin validación académica como yo.

Versión corta: la inteligencia está en tu ejecución, no en lo que tú y/u otros dicen de ti.

Y quiero hablar contigo sobre un rasgo de inteligencia que me apasiona. Lo llamo “ancho de banda” y es la capacidad de tener en movimiento armónico diez pelotas en el aire mientras das brincos sobre una pierna con los ojos cerrados cantando afinadamente en voz alta. Todo con una sonrisa y buena actitud. Tú y yo conocemos gente así: tu amigo que puede recitar párrafos concretos de libros que leyó hace quince años mientras responde e-mails y le da retroalimentación a su equipo en puntos finos de documentos que nadie más lee con atención, todo esto mientras comparte contigo lo que va a pedir del menú que memorizó dos minutos atrás en el nuevo restaurante en donde estás platicando con él.

Si no consideras esto algo sexy, entonces no sé qué demonios puedo escribir para despertarte.

Muchas personas sudan ante este nivel de coordinación cognitiva necesaria para poder almacenar, procesar y lanzar notas mentales que se convierten posteriormente en ejecución. Este concepto de ancho de banda es uno que las personas que hemos recorrido desde hace décadas la evolución de nuestra conexión a internet entendemos perfectamente: entre más ancho de banda en nuestra línea, más cosas podemos hacer al mismo tiempo en nuestra sesión en línea. Bien. Exactamente así funciona con el cerebro de estas personas que te describo hoy: tienen en su sistema operativo personal un grueso cable de fibra óptica ahí donde la mayoría operamos en modo marcación telefónica lenta e inestable.

Caray, que si quieres saber si alguien es realmente inteligente, ten una larga conversación con la persona. Si en la plática vez que puede conectar coherentemente mundos, ideas, situaciones y modelos aparentemente alejados, esa es buena señal de su ancho de banda. Y si analizas su ejecución por los resultados palpables que tiene de varios de sus proyectos en paralelo, esto es prueba definitiva de su gran capacidad.

Las personas con gran ancho de banda lucen bastante intimidades para quienes operamos con transmisión anticuada. Lo que hacemos para defendernos emocionalmente es etiquetarlos como “arrogantes”, “creídos”, “raros”, etcétera. La mayoría de las personas con gran ancho de banda viven frustradas porque tienen que hacer conexión constante con un mundo lento.

Pienso en Miguel —nombre ficticio—, uno de mis amigos con gran ancho de banda. Podemos hablar de todo. Y puede hacer de todo. A lo largo de estos años, he ido agregando conscientemente Migueles a mi radar porque admiro esta cualidad de inteligencia genuina que es el gran ancho de banda.

Nunca he trabajado en un corporativo global. Una amiga me platicó que una reunión de alto nivel en una de las cincuentas empresas más poderosas del planeta era como tener un salón de hotel lleno con doscientos Migueles opinando sobre un tema que el top management necesita solucionar para meter otros cuantos miles de millones de dólares a la rentabilidad anual.

Como regla general, Tesla, Apple, Google, Meta y demás compañías de ese calibre están llenas de gente con gran ancho de banda.

Como regla general, los gobiernos son lugares llenos de gente con poco ancho de banda.

Alguien con poco ancho de banda no es una mala persona, claro, así como tampoco todo es virtud en quien puede procesar y ejecutar muchas cosas al mismo tiempo. Pero hablando en términos de negocios, te conviene distinguir a los que están de un lado y del otro. Dale bastante peso a esta característica.

Una de las pruebas que hice para contratar asistentes virtuales en su momento fue pagarles un día de trabajo. Les enviaba varias solicitudes tanto por WhatsApp como por e-mail. Todas con instrucciones específicas y fechas de entrega claras. El ancho de banda se notaba enseguida. Es muy raro que alguien confiese honestamente que las necesidades del puesto lo superan, pues por algo están pidiendo el empleo. Es mejor ver quién se eleva con la ocasión y quién simplemente necesita desarrollar ancho de banda.

Ah, sí, estas son las buenas noticias: puedes desarrollar un gran ancho de banda.

Ah, pero no lo vas a lograr si en tu mundo favoreces todo el tiempo la interacción con quienes no lo tienen.

Piensa que en un extremo del espectro hay gente con gran ancho de banda y en el otro hay gente que anda por la vida como gallinas sin cabeza, donde cualquier pequeña cosa es un conflicto, todo lo hacen un lío y cualquier reto los desmorona emocionalmente.

Evita ser amigo cercano de gallinas sin cabeza. Quiérelos si son son gente cercana a tu corazón por algún motivo, pero no convivas mucho con ello porque esta forma de ser se mimetiza rápida y fácilmente en uno. De repente ya hablamos como ellos —quejándonos y espantándonos de todo— y actuamos igual —con dudas e imprecisión todo el tiempo.

Ese es el primer paso: cortar lazos con el extremo de gallinas sin cabeza.

El segundo es comenzar a crear el músculo de la ejecución.

Hace pocos años en el mundo fitness apareció un nuevo acrónimo para conseguir resultados poderosos en poco tiempo. Esto se llama HIIT y significa entrenamiento con intervalos de alta intensidad por sus siglas en inglés. Significa que hagas mucho esfuerzo en un periodo muy comprimido. Bueno, piensa que eso es lo que necesitas aprender a hacer ahora: HIIT para tus cosas del trabajo. Hoy te toma ocho horas hacer lo que haces porque te han programado a que es el tiempo que debe durar tu jornada. Ahora piensa que alguien pone una pistola en tu sien y te amenaza con la otra vida si no terminas en menos de un par de horas. Te aseguro que lograrás hacerlo. Encontrarás mágicamente dónde estás perdiendo tiempo, qué cosas realmente no necesitas hacer, cuáles se pueden hacer más rápido, qué necesitas optimizar y así.

Conforme metas HIIT a tu vida profesional, tendrás más espacio para incluir otras actividades. Hazlo. Toma el tiempo para hacer ejercicio, organizar reuniones, leer muchas cosas interesantes, crear contenido, aportar valor desmedido a tus proyectos personales, etcétera.

De repente comenzarás a lucir intimidante para otros.

Te preguntarán a qué hora haces todo eso y cómo tienes tiempo.

Te verán raro.

Esas son las señales de que vas desarrollando amplio ancho de banda.

Piensa en el ancho de banda que un político de clase mundial como Obama debió tener para lidiar a diario con problemas de todo tipo sin perder la compostura. Aspira a eso. Sé Obama en lo tuyo.

En Superintelligence, el filósofo Nick Bostrom habla de cómo la inteligencia artificial general alcanzará rápidamente un punto donde entenderá el mundo y ejecutará a niveles impensables para nosotros. En su libro comparte la analogía que estos sistemas avanzados nos verán tan interesantes como nosotros a las cucarachas. ¿Cuándo te ha interesado hablar de negocios, tecnología, educación o política con una?

Bien.

Ese día llegará. No será mañana, no te preocupes.

Lo que quiero ilustrar es que cuando adquieres un ancho de banda amplio, por definición comienzas a sufrir de esto de la soledad de la mente, donde ya no te resulta atractivo interactuar mucho con quienes no tienen tu misma capacidad. Esto es porque estás manejando una decena de situaciones en tiempo real, lo cual te inyecta una adrenalina que aquellos en modo de procesamiento limitado simplemente no pueden apreciar.

Deja de buscar la inteligencia de alguien en sus palabras.

Deja de buscar la inteligencia de alguien en sus ademanes.

Deja de buscar la inteligencia de alguien en sus diplomas.

Encuentra la verdadera inteligencia de las personas en su ancho de banda.

Y copia todo eso descaradamente.

Ecuanimidad. Enfoque.

Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

¿ESTÁS DICIENDO QUE LA UNIVERSIDAD NO IMPORTA?

No hay certificación para dar conferencias.

O al menos no me la han solicitado.

De hecho, no tengo certificaciones en nada de lo que hago.

«Papelito habla» es una manera de ver la vida en modo vieja escuela.

Ten habilidades comprobables.


Nobody gives a shit about my credentials.

Hay una adicción a los diplomas en nuestra sociedad. Tranquila, tranquilo: no digo que esté mal tenerlos, buscarlos o desearlos. Lo que te estoy diciendo es que hay formas mucho más optimizadas de moverte en el mundo hoy en día. Un papel solo impresiona a la vieja guardia.

A lo largo de más de una década, he escrito sobre muchísimos temas, pero esto de los diplomas es uno de los más espinosos. No sé qué fibra sensible toco en la gente que los hace reaccionar con cierta agresividad como si mis notas fueran algo personal en su contra. No es así.

Sucede que hemos anclado gran parte de nuestra identidad con los logros académicos y/o profesionales que podamos obtener. Y la manera de destacar que vemos como más natural es demostrando con papeles que somos parte de un selecto club con ciertos diplomas. Ahora, que de pronto llegue un tipo como yo, totalmente ajeno a tu vida y comience a atacar en voz alta todo eso de diplomas, certificaciones y papelitos que tu mamá, papá, maestros, amigos, vecinos, novias y demás te han dicho que son súper importantes, bueno, seguro no resulta algo agradable de escuchar. En este instante, tienes dos opciones frente a ti: abrazar con fuerza lo que crees y vivir con esa convicción rechazando automáticamente nociones que van en contra de lo que te han taladrado o abrirte a explorar qué oportunidades hay para ti en esta idea de que los papeles no importan.

Aquí siempre llega el argumento fácil de «ajá, Aarón, a ver, deja que te atienda un médico sin certificación», «ajá, que tu casa la construya un arquitecto sin diploma» y cosas así. Esta es una forma muy simple de ver la vida que no te hace insertarte con éxito en la modernidad. Claro que queremos profesionales de la salud y la ingeniería con altos estándares. Estas son profesiones nacidas en una época que ya no existe. Hoy hablo de profesiones modernas que también ponen buen pan en la mesa y para las que no necesitas pasar años en la universidad.

Marketing. Comunicación. Ventas. Diseño. Este tipo de áreas no se conquistan con estudios universitarios. Sorry not sorry. Un chico con licenciatura de marketing que pagó ocho semestres y no es el dios de Google Analytics ha sido estafado voluntariamente. Un diseñador que no es un pro de Figma después de cuatro años en la universidad de alguna forma lo que ha decidido es vivir en la pobreza.

Marketing. Comunicación. Ventas. Diseño. Este tipo de áreas no se conquistan con estudios universitarios. Sorry not sorry. Un chico con licenciatura de marketing que pagó ocho semestres y no es el dios de Google Analytics ha sido estafado voluntariamente. Un diseñador que no es un pro de Figma después de cuatro años en la universidad de alguna forma lo que ha decidido es vivir en la pobreza.

Después de años de hacer negocios en diversas industrias, reuniones con inversionistas, emprendedores, políticos, empresarios, colaboradores, expertos de muchas áreas, bueno, he notado algo que me da el valor de escribir estas notas: nobody gives a shit about my credentials.

Esto significa que a nadie le importan los papeles que pudiese presumir. Todos —individuos y empresas— quieren soluciones en tiempo y presupuesto. Si demuestras que eres capaz de ejecutar esto, automáticamente borras todo interés en una conversación sobre tus calificaciones escolares. Esto duele. No nos gusta enterarnos que hemos perdido años en conocimiento obsoleto y comportamiento anacrónico. Podemos justificar de muchas maneras nuestros bonitos y costosos diplomas pero esto solo sirve para proteger a nuestro ego, no refleja nada en nuestros bolsillos.


Cero adicción a los papelitos.

«Aarón, ¿estás diciendo que la universidad no sirve?» Así es, en carreras como comunicación, marketing, diseño y otras en esa vena, es irrelevante. ¿Por qué lo digo? Porque no enseñan lo que usamos afuera, porque te entrenan en un comportamiento que no sirve en el mundo real. Verás, si te dicen que tienes que entregar tal proyecto al final del semestre, te va a tomar seis meses completarlo. Eso no existe en el mundo real, al menos no en los niveles iniciales cuando entras a trabajar. Te van a solicitar las cosas para ayer. Y te vas a quejar pensando que es injusto.

En fin, la universidad es una institución necesaria para ciertas especialidades. Si estás en ella, enfócate en vivir muchas experiencias y hacer la mayor cantidad posible de buenas relaciones con gente de todos colores y sabores.

«Aarón, tú no entiendes la realidad laboral, hay muchas empresas que piden el título profesional». Claro que entiendo esto. He contratado cientos de personas. He tenido más de media docena de empresas. Ando en este medio. Entiende que las empresas obsesionadas con estos papelitos son de la vieja guardia. Van de salida. No te quedes atrapado en esa mentalidad.

Ningún papel puede ser más poderoso que tu capacidad de aprender rápidamente por tu cuenta cualquier tema con buena actitud usando Google, YouTube, Wikipedia, Platzi y demás recursos en ese estilo. Ninguno. Te lo juro y te lo firmo.

Ningún papel puede ser más poderoso que tu capacidad de aprender rápidamente por tu cuenta cualquier tema con buena actitud usando Google, YouTube, Wikipedia, Platzi y demás recursos en ese estilo. Ninguno. Te lo juro y te lo firmo.

Si esto te enerva porque «no es justo que pasemos años en la uni y que otros tengan mejores empleos con pocos meses de preparación» vas a sufrir mucho en la vida. Adáptate. Levántate rápido de golpes emocionales negativos reinventándote y subiéndote a olas que te convienen.

Si la vida me hubiese exigido diplomas para lo que he lanzado profesionalmente, jamás habría fundado a mediados de los noventas —a mis diecisiete años— una de las primeras agencias de desarrollo web en México, por ejemplo. No había licenciatura ni ingeniería al respecto. Tampoco podría haber creado una editorial. O una empresa de software. Menos una de hardware. Tampoco inventar un método educativo. Ni dar consultoría. Ni escribir libros. Ni pararme a dar conferencias. Ni ser influencer. No tengo ningún papel que me avale para nada de esto.

La idea de que debes «prepararte» antes de hacer las cosas es eso, una idea. Existen otras mejores. Hazlo. Ejecútalo. Esto te dará el aprendizaje y experiencia de manera clara y rápida. Esto te dará autoridad que antes necesitábamos comprar con mucho tiempo y dinero.

Si sabes dirigir con disciplina tu curiosidad, ganas porque no tienes que esperar a que una institución o maestro determinen cuándo es el momento ideal para que aprendas algo. Fuck that. Aprende lo que quieras ejecutándolo desde hoy.

Cero adicción a los papelitos. Si eres joven, actúa así, no hables como tus abuelitos, no pienses como tus papás, insértate en un mundo que se mueve rápido y premia la ejecución y la demostración de las habilidades por sobre todas las cosas.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.