inglés

ROOT ACCESS

Es el año 1999 y mi mejor amigo en aquel momento llega a la universidad con la leyenda “I am the root” en su playera. Nerds, al fin y al cabo, sonreímos en complicidad porque entendimos la referencia sin mayor explicación. Caminamos hacia las instalaciones del nodo central de la institución donde pasábamos mucho tiempo jugando en una estación Sun con la media decena de comandos de Unix que conocíamos. Este era un sitio sensible donde —si hubiésemos querido— podríamos haber desconectado de la red a varias ciudades con pocos teclazos. El administrador era un tipo tranquilo y agradable que aceptaba de buena gana la compañía de dos estudiantes insertos hasta el tuétano en tecnología. Mi amigo era uno de los mejores programadores universitarios y yo el mejor webmaster de la escuela, así que esto nos abría puertas que naturalmente estaban cerradas para los mortales. Pasábamos la mayor parte del tiempo haciendo scripts y pórtales web en una época donde el resto del mundo a nuestro alrededor veía internet como algo exótico.

Toda avance que cambia el mundo nace de alguien con actitud hippie. Piensa que los diseños de ingeniería que el Renacimiento propuso a la posteridad no llegaron de la mano de alguien estable y tradicional, sino de Da Vinci, un tipo curioso y raro, por decir lo menos. Hey, robar cadáveres para estudiar anatomía en un momento en que hacer esto implicaba una muerte segura si te descubrían no es señal de alguien que carga con un comportamiento sano. Una persona con mentalidad “normal” no hace cosas así. Piensa en Isaac Newton, Marie Curie y Alan Turing, entes cuyas obsesiones siempre estuvieron fuera del espectro de las ideas típicas de la sociedad.

A lo que voy con esto es que el respeto a la autoridad jamás es uno de los aspectos fundamentales en la personalidad de alguien genuinamente innovador. Es casi imposible pedirle por un lado a alguien que acepte sin chistar lo que otros le imponen y que por el otro proponga cosas revolucionarias al universo. Así no funciona. Tu insatisfacción contra el sistema es eso, contra todo el sistema. Y lo atacas desde tu trinchera de invención.

Pensemos ahora en el concepto de acceso raíz —root access— como una analogía poderosa para entender mejor a nuestra sociedad. Mira, es probable que la dirección de correo electrónico de Elon Musk sea algo así como elon@spacex.com o elon@tesla.com, porque este es el estándar con el que hoy demostramos status al estar al frente de una compañía: significa que eres tan importante y conocido que solamente necesitas usar tu primer nombre en tu e-mail, mientras que el resto deben identificarse con apellidos también y hasta con números y combinaciones poco sexy. Algunas décadas antes de esta tendencia, lo que se acostumbraba era usar root@nombredelservidor.com para indicar que eras el amo y señor de un sistema. Hoy comprar un dominio y bautizarlo con cualquier alias como hola@servidor.com o gerente@servidor.com es fácil si usas servicios como GoDaddy y así. Pero hubo una época en la historia de la humanidad en que dar de alta un dominio y configurar un servidor para hospedar la información en él era una tarea intelectualmente titánica. Y solo los elegidos podían tener acceso a lo más profundo de esta ruta técnica. El premio era que podían presumir su correo root arroba whatever para que los desdichados sin tales beneficios entendieran que debían hincarse ante él.


Sé que todo esto parece una tontería sin sentido para quienes viven fuera del mundo de las ciencias computacionales y así, pero la realidad es que más allá del ego y la moda de estas señales, lo interesante es lo que podamos copiar descaradamente para beneficio práctico en nuestra vida diaria.

¿En qué cosas tienes acceso raíz en tu vida?

Pienso que un buen ejemplo son tus hijos. Si eres viuda y estás criando sola a tus criaturas, tienes acceso raíz completo a ellos. Los puedes moldear de una manera poderosa. Entiendes sus miedos, sus sueños. Conoces bien sus personalidades y manías. Nadie posee tanto detalle interno de ellos como tú. Esto es el acceso raíz.

Mira, me gustaría que al final de este largo artículo pudieses fácilmente conectar el concepto de root access con la palabra privilegios. De esto se trata todo. El rey, la reina del sistema, tiene ingreso ilimitado a todos los archivos, a todas las líneas del algoritmo, a todos los permisos de lectura y escritura de cada uno de los usuarios. Estos son los privilegios informáticos del acceso raíz. La vida funciona igual: entre más te acerques a tener root access, más privilegios cosechas.

Si quieres usar otra palabra más familiar en lugar de root access, piensa en “visa”. Como ya sabes a estas alturas del partido, si cargas con una nacionalidad de tercer mundo como yo, necesitas demostrar muchas cosas positivas para que los países más importantes del mundo como Estados Unidos y China te digan que sí, que puedes cruzar legalmente sus fronteras. El root access es una visa que te da entrada a lo naturalmente prohibido.


Recuerdo cuando Trump ganó las elecciones. A mí me encantó su primer discurso para aceptar el resultado. Y también la conferencia que al respecto dio Carlos Slim en México. Pero ambas señales no pudieron ser procesadas adecuadamente por la mayoría. Me explico. Si no hablas inglés, no tienes acceso raíz, por lo tanto, no cuentas con privilegios para entender muchas cosas. Necesitas que alguien interprete lo que está ocurriendo en ese idioma. Mucha gente no entendió que al leer las noticias de Trump en su periódico favorito, en realidad estaban consumiendo lo que un periodista cansado transcribió de memoria sobre lo que podía recordar de lo que leyó en otra fuente que a su vez lo tradujo rápidamente sin mayor investigación. Las noticias a las que accedemos en español son principalmente un perfecto juego del teléfono descompuesto. Si hablas inglés, ve completo el discurso conciliador de Trump de aquellas fechas y compáralo con las notas reportadas en los medios.

En esas mismas fechas, el hombre más rico de México dio una conferencia de prensa, lo cual jamás hace. Habló de manera ecuánime sobre Trump, a quien conoce personalmente. Mostró varios libros de Donald en el evento y mencionó que este tipo de movimientos drásticos en la política global han sido estudiados por mucho tiempo por gente como Alvin Toffler y otros en esa liga. Si jamás has escuchado sobre “El Shock del Futuro” y “La Tercera Ola”, es imposible que entiendas las referencias que hacía Carlos Slim en su plática con los reporteros. Todas las preguntas que le hicieron fueron terribles, tontas, de bajo nivel. Excepto una, la cual fue abucheada por todos los demás compañeros periodistas. No me creas. Sé curioso y busca esto en YouTube.

No soy pro-Trump. No estoy diciendo que pobre, las cadenas han desvirtuado su mensaje y que sufre un ataque injusto. Relájate. Te estoy diciendo que el inglés y la lectura te dan ventajas. Muchas. Esas ventajas son lo que hoy estoy llamando acceso raíz y sus privilegios.

Entender mejor las cosas es el activo intangible más estratégico que puedes cultivar en ti.

Es decir, ser la reina del sistema en que te encuentras, viendo todos los archivos, teniendo injerencia en todo el código, es algo por lo cual deberías luchar constantemente.

Habla inglés. Lee mucho.


¿Qué es lo que más ataca tu posibilidad de tener root access a las cosas? El fanatismo.

Hay un artículo delicioso de edge.org titulado “Coalitional Instincts”. En él mencionan cómo esta necesidad de pertenecer a un grupo nos vuelve fuertemente irracionales. Explica que estamos locos por tener una identidad y que no nos importa pagar cualquier precio con tal de encajar. Tú puedes pensar que eres inmune a esto, pero no, ninguno lo somos. Polarizarnos está en nuestro ADN. Nos encanta esta sensación pasional de defender lo que creemos y atacar lo que no. Esto nos impide ver claramente las cosas.

En política, el nacionalismo es el fanatismo perfecto. Es hablar de la patria, lanzar arengas contra un enemigo etéreo, culpar a los de afuera por lo que nos ocurre acá. El nacionalismo no es patriotismo. Parece, pero no. Con el patriotismo construyes. Con el nacionalismo haces lo opuesto.

“Aarón, ¿por qué estás hablando de política si se supone que este artículo iba sobre root access?”. Porque es lo mismo: al tener instalado el fanatismo de una ideología no podemos conquistar los privilegios del acceso raíz. Nos perdemos en defender a nuestro grupo, con todo y sus creencias limitantes. Nos hacemos adictos a atacar cualquier idea ajena. Y todo esto en suma nos vuelve fácilmente manipulables.

Cuando estamos siendo manipulados, no podemos ver el mundo como es. Al contrario, terminamos visualizándolo como nos lo dicta el líder político que ha conquistado nuestra preferencia.

El comunismo y el capitalismo no son religiones pero sí doctrinas. Y comparten mucho de lo que ocurre en cualquier iglesia: hay un manual de comportamiento, una lista de creencias, una serie de rituales, figuras clave a las cuales adorar y odiar, una misión inalcanzable.

No te estoy diciendo que no creas en algo.

Te estoy diciendo que veas cuánto de lo que crees te está estorbando día a día para tener un verdadero mejor acceso raíz a la realidad.

Secreto: ni los líderes religiosos ni los políticos encumbrados que admiras creen todo lo que te dicen. Lo usan. Es diferente.


Piensa en la increíble devaluación de Zimbabue que emite billetes de trillones de dólares o la guerra encarnizada que vive de repente un país desarrollado como Ucrania. Que esto sea una advertencia para apreciar que la realidad social de absolutamente cualquier país puede cambiar rápidamente. Las señales del destino de la trayectoria de una nación siempre están ahí. El problema es que el ruido disfraza estas advertencias. Este ruido son los discursos nacionalistas, las noticias teléfono descompuesto y la incapacidad de comunicarnos con el mundo directamente en inglés.

Una de las mayores debilidades a las que puedes exponerte voluntariamente es a la esperanza de que las cosas ocurran mágicamente bien. Si te cae bien el presidente de tu país y te gusta lo que está haciendo, lo que más te conviene es hacer el ejercicio constante de preguntarte qué es lo que no está ejecutando correctamente, qué es lo que no estás considerando que está mal, qué es aquello que puede llevarnos a una catástrofe si el escenario no sucede como está planteado. Nunca seas fanboy. Si detestas a tu gobierno, haz lo opuesto. Considera qué es aquello que sí se está haciendo bien, dónde están las oportunidades que tu enojo te está impidiendo aprovechar. Entiende que nunca nadie está totalmente en lo correcto ni totalmente equivocado. Es simple probabilidad que hay cosas buenas y malas andando que no has considerado. Esto es darle besos diarios a una realidad que te regalará movimientos personales más pragmáticos.

Mira, piensa que Twitter y SpaceX son empresas que se fundaron aproximadamente al mismo tiempo. Imagina que le preguntas a un “experto” cuál va a tener éxito: ¿la compañía que se va a enfocar en mensajitos de ciento cuarenta caracteres o la que va a poner a la humanidad en otro planeta? Es obvio que una idea ridícula como Twitter no tiene posibilidades en esta hipotética consulta, pero hoy es extremadamente importante y determina literalmente la conversación que tenemos a nivel global mientras que la otra ha logrado avances tecnológicos impensables apenas una década atrás. Ambas empresas se elevaron al Olimpo de la relevancia. Te digo esto para ilustrar que no es nada fácil determinar con precisión cuándo una idea es realmente buena o mala, esto aplica en política y a nivel personal también.

Lo que más te conviene para hacer buenas apuestas es modelar el comportamiento de quienes van avanzando en su trayectoria personal.

El acceso raíz que te interesa conseguir va a llegar de la mano de que seas práctico en tu comportamiento y no idealista fácilmente manipulable.

Apostar por la trayectoria de las personas es una de las señales más claras para avanzar. Cuando Elon y Jack se pararon por primera vez frente a inversionistas para proponer SpaceX y Twitter respectivamente, la evaluación que estos hicieron del negocio no fue solo con números sino con la deconstrucción de los fundadores. Ambos hippies representaban el paquete perfecto del que ya te hablé: tipos raros y naturalmente inconformes con la autoridad, ejecutores que operan en un amplio espectro de intereses que pocos siquiera conocen. La apuesta no fue tanto a su idea sino hacia ellos. Y esto es lo que tú debes hacer: ¿cuántas personas de tu círculo tienen estas características? Si no las hay, encuéntralas en eventos, en libros, en entrevistas. Y compórtate como ellos. Analiza, por ejemplo, por qué no se entusiasman con algo que dijo el presidente cuando todos los demás están en éxtasis por las recientes declaraciones. ¿Qué es lo que esa persona está viendo que tú todavía no? O al revés. Considera por qué celebra algo que el gobierno propone cuando a ti no te causa la más mínima reacción positiva.

Sé cada vez más sofisticado en tu análisis de lo que te rodea. Esto le da un peso firme a tu entendimiento de la realidad. Y con ello, te puedes mover mejor en lo social y lo financiero.

Cuando somos simplones e idealistas con nuestra percepción del sistema del mundo, nos quedamos abajo, frustrados, buscando siempre al siguiente ícono derechista o izquierdista, conservador o liberal, pro-empresa o pro-pueblo que nos regale entusiasmo, que nos dé una guía sobre lo que debemos aplaudir y lo que debemos detestar. Nos volvemos adictos a ser manipulados.

Tu root access comienza hoy evaluando a las personas por la trayectoria que llevan, no por la condición en que se encuentran. Esto es como en cripto: si tomas una foto del valor económico de sus tokens en este momento, todo es terrible y la conclusión lógica es que no te metas a esto, pero si entiendes la fuerte filosofía que esta tecnología tiene detrás de sí, verás que este instante es simplemente un movimiento natural del ciclo que lleva hacia su conquista del mundo. Apuesta por el avance que van demostrando las personas, no por lo que te muestra una simple foto de su estado financiero o social del momento.

Tu root access comienza hoy con mejor inglés, más lectura, menos fanatismo.

Está a tu alcance.

Ejecuta ya.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

INGLÉS, MARCA PERSONAL, EJERCICIO Y LECTURA HOY

Gran error: poner en tu agenda al inglés, a tu marca personal, al ejercicio y a la lectura «para cuando tengas tiempo». Estas cuatro acciones son tu verdadero trabajo. Ejecuta todas a diario y verás resultados fantásticos a corto y largo plazo.

Si dices que no tienes tiempo, estás equivocado. Tienes mal definidas tus prioridades. Estás mal organizando. Y estás dejando que gane la vocecita floja, derrotista y saboteadora que todos tenemos dentro.

Si piensas que es una exageración hacer estas cuatro cosas todos los días pero religiosamente a diario escuchas noticias, tonteas en TikTok, te desvelas y pierdes el tiempo con dramas en WhatsApp, bueno, calibra mejor tu visión.

Si crees que esto te va a distraer de hacer bien tu trabajo, te aviso que lo mejor que puedes hacer siempre para tu desarrollo profesional es convertirte en alguien más genial.

Con el ejercicio mejoras tu enfoque y disciplina no sólo en el gym sino en la oficina. ¿Me estás diciendo que esto no te beneficiaría en tu trabajo?

Con la lectura accedes a las mejores mentes del mundo y sus ideas. ¿Me estás diciendo que esto no te beneficiaría en tu trabajo?

Con el inglés reconfiguras tu cableado cerebral para pensar de una manera más precisa y global. ¿Me estás diciendo que esto no te beneficiaría en tu trabajo?

Con tu marca personal consigues más atención a tus proyectos y habilidades. ¿Me estás diciendo que esto no te beneficiaría en tu trabajo?

Si todo esto te resulta exótico porque tus amigos, familiares o colegas no lo hacen, ve la gran oportunidad que esto representa: ejecutarás en áreas estratégicas a las cuales tu círculo no está poniendo atención y por definición obtendrás oportunidades que ellos no.

La vida cambia cuando instalas inglés, lectura, ejercicio y marca personal en tu rutina como elementos predeterminados justo al lado de dormir, comer, ir al baño y respirar.

Te digo todo esto con amor, desde la posición del tipo flojo y desenfocado que fui durante mucho tiempo. Estas acciones que te recomiendo son las que más me han acelerado para poder construir cosas interesantes con mi vida personal y profesional.

Programa tu mente. Levántate temprano. Buena actitud. Sé necio y ejecuta lo que importa.

Si alguno de estos hacks activó algo positivo en ti, comparte este post de Twitter:

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

SOBRE EL INGLÉS

Hablar sobre el inglés es tocar una de las fibras más sensibles de la sociedad mexicana.

Tenemos a quienes no lo hablan y rehuyen el tema.

Tenemos a quienes lo hablan mal y se siente agredidos cuando se los haces notar.

Tenemos al grupo más extremista, el de aquellos que han estudiado el idioma por cierto tiempo pero que no son expertos en el mismo y sin embargo viven para corregir a los demás.

Y tenemos a los expertos, quienes se han equivocado tantas veces en tantas cosas diferentes que jamás se enganchan en una pelea con personajes de los grupos anteriores.

Yo soy un experto. Me he equivocado tantas veces que he aprendido mucho por lo mismo.

Lo siguiente es mi punto de vista personal sobre el mexicano promedio y su tortuosa relación con el inglés.


La materia de inglés es obligatoria en todas las secundarias y bachilleratos del país. La calidad no.

Esto queda demostrado en el hecho de que tres años de inglés en secundaria y tres años de inglés en bachillerato no representan nada para el mexicano promedio.

La cuestión del inglés es un asunto psicológico en la sociedad mexicana.

Hay temor a aventurarse al ridículo de expresarse mal en otro idioma.

Hay ciertos dogmas como querer aprender “inglés al 100%”.

Caray. Primero habla español al 100%.

Hablar de porcentajes en un idioma es lo más arcaico del mundo. La gente seria, quienes sabemos de este negocio, no hablamos en porcentajes.

Antes de intentar dominar cualquier porcentaje de un idioma extranjero, pregúntate qué porcentaje de tu lengua natal hablas.

¿En serio crees que hablas 100% de español?

La métrica para un idioma es una certificación. Es lo más cercano a cierta objetividad. Objetividad que por cierto jamás será total.

Al mexicano promedio le encanta autodiagnosticarse cuando de inglés se trata.

Jamás escucharás a un mexicano decir sobre las matemáticas

“Es que sí le entiendo, sólo que se me dificulta hacer las ecuaciones”

“Es que sí sé cálculo, pero el álgebra es lo que me falla”

“Es que sí sé como un 70% de matemáticas”

“Es que a mi lo que me cuesta trabajo son los despejes”

Son frases ridículas. Sin sentido.

Si no eres experto en un área, no tienes la capacidad de evaluar seriamente en dónde se encuentran tus puntos de deficiencia.

Al llegar al sensible tema del inglés las frases más comunes son:

“Es que sí le entiendo, pero se me dificulta hablarlo”

“Es que sí se escribirlo, pero no puede leerlo”

“Es que sí sé como un 70% de inglés”

“Es que a mi lo que me falla es escucharlo”

La meta de un idioma es poder comunicarte con cierta comodidad en él.

Es todo.

La meta no es memorizar todas las palabras.

La meta no es saber cómo conjugar todos los verbos.

La meta no es dominar todos los tiempos gramaticales.

La meta no es pronunciar perfectamente.

La meta no es hablar sin cometer errores.

La meta no es saberlo todo del idioma.

La meta es hacer del idioma una alberca y poder nadar en él. No saber construir la alberca. No llenarla. No limpiarla. No medirla.

Disfrutarla.

La psicología de la enseñanza del idioma es una psicología que abarca en general cualquier materia escolar de mediana intensidad intelectual.

Yo comparo mucho matemáticas e inglés porque ambos son formas de expresar ciertas cosas del mundo.

Y ambos tienen sus reglas, símbolos y hablantes.

Existen patrones en los idiomas. Y si vives atento a esos patrones de repetición, encontrarás la armonía matemática subyacente en verbos similares, en oraciones paralelas, en entonaciones largas.

Digamos que entre más sepas de tu idioma nativo, más puntos de comparación y análisis tendrás para entender inglés y en general cualquier idioma.

La mejor forma de ingresar vocabulario a tu sistema operativo personal es leyendo.

Puedes ver todas las películas en inglés que gustes.

Puedes cantar todos las canciones en inglés que gustes.

Puedes memorizar todas las tablas de verbos que gustes.

Puedes resolver todos los ejercicios del libro de inglés que gustes.

Lo que necesitas es leer en otro idioma.

Aquí viene la parte interesante: no intentes leer en inglés sobre temas que no leerías en español.

Y si no tienes el hábito de leer, tampoco intentes comenzarlo en inglés.

Querer adquirir habilidades en otro idioma cuando jamás te ha importado tenerlas en tu idioma nativo es un gran error.

Así he visto personas que intentan prepararse para hacer ensayos en inglés cuando jamás han escrito una sola hoja en español en toda su vida.

Hay dos cosas que necesitas hacer todo el tiempo para sentirte eventualmente cómodo con el idioma: repetir y repetir.

Repetir en voz alta es la llave del paraíso.

Repetir en voz alta es la llave del paraíso.

Repetir en voz alta es la llave del paraíso.

“Es que yo pronuncio feo”

“Es que siempre que lo digo me sale mal”

Así es, mi querido saltamontes. Es normal.

No sé que te haya dicho tu novia, pero tu primer beso fue un fiasco.

Y la primera vez que estuviste en la cama con alguien, disculpa pero estuviste lejos de ser el gran seductor sensual.

Todo aquel que es hoy experto en algo comenzó haciendo mal las cosas.

No te dejes engañar por la facilidad con la que personas que te rodean hablan inglés. Lo que estás escuchando son años de trabajo y exposición al idioma.

Cuando alguien ha practicado su arte exhaustivamente, lo hace parecer fácil y luce incluso como magia.

Jamás ha ocurrido en la historia de la humanidad que alguien haya conducido bien un automóvil la primera vez que se puso al frente del volante.

Cierto que hay personas que de forma natural tienen ciertas habilidades preinstaladas en su sistema operativo personal. Estas son las personas a las que nos referimos con

“Es que a él se le facilita”

“Es que ella ya lo trae”

Muy cierto. Hay cierta predisposición genética para ciertas cosas. Ciertas computadoras traen Windows 8 y otras aún usan Windows 95.

Y hay algunas que vienen con el OS X Mountain Lion.

Pero cuando Dios te envía a la Tierra con alguna habilidad especial, siempre, siempre, siempre te quita otra.

Gente que habla muy bien inglés es mala bailando.

Gente que baila muy bien es mala hablando inglés.

Lo anterior no es una regla ni un deseo. Pero a veces sucede que nos enfocamos en que somos malos en algo como la gran excusa para no hacerlo.

Yo siempre digo que soy malo bailando, pero lo intento.

Y decir que uno es malo en algo simplemente significa que tenemos que gastar más recursos en ello.

Para volverme mejor bailarín necesito pagar clases extra. Salir más seguido al club. Tener más novias.

Lo mismo para el inglés. Si piensas que no es lo tuyo, vas a tener que invertir más tiempo y dinero.

Tal vez jamás lo hablarás como Bill Clinton. Pero podrás comunicarte.

Tal vez jamás me llamarán al Campeonato Mundial de Bailes de Salón, pero podré invitar a una chica a bailar conmigo en la siguiente boda.


El mejor método para aprender inglés es aquel con el que te comprometas.

Pero conociendo cómo funciona el mexicano promedio, no te recomiendo cursos en DVD o en línea.

(Aviso moral: soy fundador y socio de Waterhouse, la mejor escuela de inglés del universo.)

Un curso para estudiar inglés en casa o vía internet representa una seria responsabilidad personal.

Responsabilidad personal que el mexicano promedio no tiene. Y no la tiene porque no está acostumbrado a ser autodidacta.

Si vas a invertir, invierte bien.

Invierte en ir con los mejores maestros.

Los mejores maestros no están en las escuelas con las colegiaturas más baratas. Es economía simple: si una escuela te cobra poco, paga poco y por ende, un maestro con credenciales, experiencia y reconocimiento no va a poder vivir dignamente bajo ese salario. Buscará colocarse en instituciones que le permitan ganar mejor con su técnica pulida.

Esto no significa que las escuelas baratas sean malas o que los maestros que ahí trabajen no sean buenos.

Pero si la plantilla de una escuela barata es de diez maestros, te puedo asegurar que menos de la mitad serán maestros excelentes.

Y una escuela con maestros excelentes siempre va a atraer a otros maestros excelentes. Porque así funciona esto. El talento llama al talento. Por eso las guapas de la escuela se juntan con las otras guapas. Los cabrones con los cabrones. Y así.

A primera vista puede parecer que ir a una escuela con maestros excelentes es un gasto mayor. Pero si hacemos matemáticas básicas veremos que el costo de pagar cursos en varias escuelas baratas para llevar tu comodidad del idioma a otro nivel es más alto que ubicarte desde el principio en donde la calidad del personal te permitirá acelerar tu proceso.

Algo así como que puedes comprar un Chevy e invertir en mil y un accesorios para que se vea como un BMW. O comprar directamente el puto BMW.

Ahora bien, si eres del tipo decidido a sentarse un par de horas diarias a repetir en voz alta hasta el cansancio los ejercicios y lecciones de cursos autodidactas, ahorrarás efectivamente mucho dinero.


La diversidad de razas y culturas en la sociedad norteamericana es uno de los aspectos menos resaltados en la enseñanza del idioma inglés al mexicano promedio.

En México la población es muy homogénea. Sí, hay altos, gordos, chaparros, ojos grandes, rasgados, morenos, blancos. Pero un mexicano sabe reconocer a otro mexicano.

En cambio, el mexicano promedio que estudia inglés y que hace su primer viaje a Estados Unidos espera encontrar hombres y mujeres rubios por igual con acento al estilo CNN. Ya sabes, wacha-wacha-wacha.

Pero para el mexicano que aún no es cosmopolita, si alguien tiene ojos rasgados, es chino.

Si es negro, es africano.

Si parece mexicano, es mexicano.

Si tiene barba, es moreno y parece sospechoso, es terrorista árabe.

Si no pertenece a ninguno de los de arriba, entonces debe ser seguramente extranjero.

Otra idea que en realidad es excusa es pensar que para hablar bien un idioma debemos vivir en el país de origen.

Vivir en el país de origen sirve para dar contexto a lo que aprendemos.

Con todas las series televisadas, revistas, películas, música y noticias en inglés que tenemos en México, nos encontramos en óptima posición para agregar suficiente contexto a nuestro aprendizaje del idioma. Todo eso nos permite sumergirnos en una cultura de habla inglesa.

Es atractivo vivir en Estados Unidos para pulir nuestro dominio del idioma. Pero no es bajo ninguna circunstancia un acto estrictamente necesario para dominarlo a grandes niveles.

Esto aplica con el inglés. Tal vez para el francés no sea lo mismo. O para el ruso. Considera que no estamos tan expuestos a esos idiomas.

Tenemos que entender que aprender un idioma es aprender una cultura.

Que cuando en México la comida más importante de todas es a las dos de la tarde en Estados Unidos es la cena.

Quitarnos esa vestimenta de mexicano promedio que ve una rubia en la calle y voltea a verla y – si puede – silba y grita “mamacita”.

Dejar de actuar con la creencia de que todos los rubios son gringos.

Y dejar de pensar que sólo hay rubios en Estados Unidos.

Saber que los estereotipos raciales no son bien vistos con el vecino del norte.

Que no puedes viajar allá y referirte a alguien como “un negro gordo”.

(Acá tampoco es correcto, ya de paso te aviso.)

No puedes etiquetar a la gente como “el gordito”, “el güero”, “el pinche chino”.

Entiende que el mundo no es una versión amplificada de México.


Deja de usar frases al estilo “Es que el inglés ya no es lujo, es una necesidad.”

Sí es un lujo. Y es uno que deberías darte.

Date el lujo de hablar el idioma en que las ideas de vanguardia se están discutiendo en los foros que importan con la gente que está cambiando el mundo.

Date el lujo de hablar el idioma que las chicas hermosas del país más exótico que quieras visitar entenderán.

Date el lujo de entender a la sociedad global mucho más allá de lo que López Doriga te cuente o lo que puedas leer en El Universal.

La otra frase que debes considerar es “Es que el inglés es necesario para encontrar un buen trabajo.”

Cierto. Las empresas de clase mundial contratan gente de clase mundial.

La gente de clase mundial invierte en cosas mucho antes de necesitarlas.

Mucho, mucho antes.

No vayas al gimnasio a ponerte como Brad Pitt para impresionar a una chica que te gusta en este momento. Ve al gimnasio a volverte Mister Músculo para la chica que conocerás en seis meses.

“Es que a mi el inglés se me dificulta.”

Claro. Pero tranquilo.

Esto del inglés es un tema muy sensible.

Cuando algo “se nos dificulta” en realidad lo que estamos diciendo es que hemos tenido experiencias iniciales traumáticas.

Recuerdo mi primera lección de natación. Seis años. Un día frío. Odié el agua. Odié al maestro.

Odié la natación.

No odies el inglés. Tú al inglés le eres irrelevante. Y él no pierde nada. Pero si a ti te es irrelevante, tú pierdes mucho.


Técnicas comprobadas para aprender bien inglés:

Repite siempre todo lo nuevo que aprendas en voz alta. Siempre. Todo. Repetir. Repetir. Hasta el cansancio.

Entender que cuando dices “eso ya me lo sé” indicas que has visto el tema, pero que de ninguna manera significa que puedes utilizarlo cómodamente.

Piénsalo así: has visto las expresiones “Hello”, “Good morning”, “What’s your name?” “Where are you from?” varias veces en los varios cursos de inglés de la secundaria y el bachillerato.

Está bien. Eso “ya te lo sabes”.

Pero ahora tienes un gringo frente a ti y tienes que saludarlo.

¿Saldrán las expresiones “Hello”, “Good morning”, “What’s your name?” , “Where are you from?” de forma natural de tu boca y podrás tener una conversación básica pero agradable?

Claro que no.

No es lo mismo “saber algo” que “poder usar algo”.

Por eso hay muchos alumnos que “saben” bastante vocabulario pero que no lo pueden usar en contexto. Eso no sirve.

Tampoco sirve que te memorices tontamente infinidad de verbos. Memoriza veinte pero úsalos bien.

¿Cada cuánto usas el verbo “despostillar” en español? ¿Para qué carajos te lo quieres aprender en inglés?

Entiende que cuando alguien dice que habla inglés no significa que lo habla perfectamente.

Hasta en español usamos a cada rato las expresiones

“¿Cómo dijo?”

“Perdón, ¿me lo puede repetir?”

“Disculpe, no entendí.”

“¿Qué quizo decir?”

En nuestro idioma natal es común solicitar correcciones y confirmaciones de la información que recibimos y damos al comunicarnos. Este proceso de enviar un mensaje y recibirlo adecuadamente utilizando sinónimos y frases aproximadas para darnos a entender se llama negociación.

Para hablar bien en inglés debes aprender las frases que te permitan negociar bien.

Jamás vas a entender perfectamente todo.

Jamás vas a poder expresar perfectamente todo.

Vas a tener que negociar.

What did you say?

Can you say it again, please?

Excuse me?

What do you mean?


Esa idea de que “ya terminé el inglés” es equivalente a decir “ya terminé el gimnasio.”

Jamás te gradúas del gimnasio porque es algo que nunca acaba.

Lo mismo con el inglés. Puedes terminar un programa. Pero eso bajo ninguna circunstancia significa que ya lo has visto todo en lo que al idioma se refiere. Esto es un proceso de vida.

Aún los expertos aprendemos algo nuevo todos los días.

Si estás buscando un momento para detenerte en tu aprendizaje del idioma, debes entender que esto funciona exactamente igual que tu rutina del gimnasio: la puedes dejar por unos meses, pero cuando regreses no estarás en las condiciones en que te fuiste y tendrás que rehacer mucho del trabajo que ya habías hecho.

Otro punto a tener en cuenta con el aprendizaje del idioma es que es algo integral. Si quieres ser un verdadero bilingüe debes sumergirte en esto. No sirve ir una hora a diario a clases de inglés y olvidarse del idioma las otras veintitrés. Es como ir al gimnasio por la mañana y al salir ir al puesto de la esquina a comer quince tacos de maciza con cuerito y una Coca. Hay que ser integral y alinear todas las actividades para que nos lleven a la meta.

Configura tu iPhone en inglés.

Igual tu cuenta en Facebook.

La pantalla de tu correo electrónico.

Si te gustan las noticias de deportes, lee la sección deportiva en español y luego en inglés. Al principio no vas a entender nada, pero tu mente irá haciendo el esfuerzo en segundo plano de encajar lo que conoces con las palabras que vas tratando de ingresar a tu sistema operativo personal.

Entiende también que esto de querer tener un acento americano o británico es lo último de lo que te debes preocupar.

Primero habla bien inglés. Luego define cómo quieres sonar.

Al final del día, a nadie va a importar tu acento porque muy probablemente tengas que hablar inglés con otras personas cuyo idioma nativo no lo es tampoco. Habla inglés con chinos, rusos o griegos y diviértete.

Ellos se divertirán contigo.

Yo sé que tú sabes que tenerle miedo a los errores está mal. Que equivocarse es normal. Pero son de esas cosas que se dicen mucho más fácil de lo que en realidad se pueden aplicar.

Es tu primer día de clase en tu nueva escuela de inglés.

La chica de al lado pronuncia bonito.

El chico de enfrente levanta la mano todo el tiempo.

A todo el mundo parece que se le facilita el idioma menos a ti.

Alto.

Deja de comparar. Lo que tú no sabes es que la chica que pronuncia bonito ha repetido el curso cinco veces. Y que el chico que todo lo quiere contestar estudió tres años de inglés en su niñez. Y que todos los demás ya han estado expuestos al idioma.

Desconoces totalmente la historia personal de todos los que te rodean. Así que no lo uses como punto de comparación. Tú vas a realizar tu parte.


Deja de ser el mexicano promedio que se asombra ante la presencia de un gringo.

Deja de ser el mexicano promedio que cree que un gringo habla inglés perfectamente.

Claro que no.

De la misma forma que hablamos español y decimos barbaridades como “hicistes”, “buscastes”, “estábanos”, escucharás nativos del inglés diciendo cosas terribles como “You was…”, “All of yous” y así.

Deja de pensar que una escuela con muchos maestros extranjeros en automático debe ser muy buena.

¿Te consideras capaz de enseñar español al más alto nivel en este momento?

¿No? Bueno, pues eso es lo que ocurre exactamente en la gran mayoría de las escuelas de inglés que contratan extranjeros. Funciona así:

¿Eres extranjero? ¿Hablas inglés? ¿Tienes tiempo libre? ¿Quieres trabajar?

Responden “Yes” a todas las preguntas y ¡zas!, ahí tienes un nuevo maestro de inglés.

Claro que existen los que están preparados y claro que estar expuesto al acento de un extranjero es bueno.

Pero no es la panacea universal para aprender un idioma.

Yo no veo que la gente busque pilotos de Fórmula 1 para aprender a conducir automóviles.

Buscamos instructores pacientes y con experiencia que nos den la confianza para soltarnos.

Te voy a decir lo que no es el inglés:

No es el idioma más bello del mundo.


No es el más complicado.


No es vital.


Imagina ahora cómo sería morir sin haber estado en la cama haciendo el amor apasionadamente todo un día con una persona que te volvía loco.

Imagina que jamás has experimentado eso y que alguien intenta explicarte la delicia que te has perdido.

No lo entenderías.

Es lo mismo con el inglés. No sabes las cosas que estás dejando atrás. No sabes todo el caudal de oportunidades e ideas que tienes enfrente y a las que no puedes acceder por diez mil palabras que aún no aprendes a combinar bien.

Y no. No comiences a hablar de Google Translate o cualquier otra herramienta por el estilo.

Cuando la televisión apareció, pensamos que haríamos de ésta una mejor sociedad porque podríamos transmitir conocimiento visualmente a grandes distancias.

La televisión nos ha hecho más daño de lo que nos ha educado en realidad.

Querer que un algoritmo basado en inteligencia artificial sustituya el esfuerzo de nuestras neuronas es condenarnos a la dependencia de nuestras habilidades innatas.

La tecnología es para expandir nuestras habilidades, no para sustituirlas.

Si eres inteligente, llevarás la tecnología a otros niveles.

Si no lo eres, la usarás como muleta. No te hará más inteligente.

No vas a morir por no hablar inglés, pero vivirás a otro nivel si lo haces.

You can count on it. Trust me.

—A.