inversiones

ESTÁ BIEN, PERO ESTÁ MAL

“Leverage is a force multiplier for your judgement”, dice Naval.

Traduzco yo: “El balance de las cosas a tu favor es un multiplicador de fuerza para lo que piensas”.

Recordemos que “leverage” es “apalancamiento” en finanzas. Esto nos dice poco a las personas que no andamos en ese mundo. Mi interpretación es una donde entendemos el leverage como algo positivo, de ahí que sea el balance de las cosas a tu favor.

Un multiplicador de fuerza es una habilidad, persona o situación que eleva bastante el poco esfuerzo que inviertes en ella. Este artículo llega a miles de personas. Solo lo tengo que escribir una vez. Sirve como un agente de ventas porque está obteniendo tu atención y convirtiéndome en alguien interesante a tus ojos y así. Crear contenido es un multiplicador de fuerza moderno y poderoso.

Leer por placer un par de libros al mes desde tus diez años hasta tus treintas te regala casi medio millar de obras en tu mente. Estas son conversaciones con autores de todos los tiempos. El rango de ideas al que accedes es increíble y por lo tanto tu visión del mundo es amplísima, por decir lo menos. Esto te hace abrazar y potencialmente beneficiarte con ideas y personas que otros etiquetan infantilmente como excéntricas y/o peligrosas. Te conviertes en alguien que no hace un drama por renunciar a un empleo que no le gusta y reinventarse a su ritmo y con educación propia en una nueva área profesional. Habiendo leído tantas cosas interesantes, sabes que esto es normal en la humanidad y sobre todo en las personas más admirables que han construido cosas que nos fascinan a todos.

Leer por placer de manera sostenida es uno de los multiplicadores de fuerza más poderosos que existen.

Si naciste en una familia con vastos recursos económicos, este es otro multiplicador de fuerza. Irás a buenas escuelas. Conocerás más del mundo. Accederás a clubes con gente que está haciendo cosas más interesantes en lugar de meramente sobrevivir día a día.

Lo primero es entender que hay muchos multiplicadores de fuerza a tu alcance y otros que no.

Leer es un multiplicador de fuerza a tu alcance: solo requieres insertar TADI en ello.

Taladra esto: TADI es Tiempo, Atención, Dinero e Incomodidad. Todo aquello en lo que metas TADI, florece.

Metemos TADI a nuestros vicios, así que cuidado, no todo lo que florece es bueno. Tienes que vigilar constantemente en qué te estás enfocando.

Nacer en una familia con dinero es un multiplicador de fuerza fuera de tu alcance. Olvida esta categoría. Quienes no lo hacen, viven quejándose de la vida. No puedes cambiar estas condiciones originales del juego en que te tocó participar.

Ahora hablemos del juicio, del criterio, de la forma en que procesas el mundo con tu mentalidad.

Esto es a lo que Naval se refiere con “judgement”.

Digamos que estás en un nuevo empleo. Y te sientes inseguro, como es normal. No conoces a nadie. Te haces amigo de los primeros que te saludan. Pasan los días y algunos de ellos te comienzan a invitar a la hora de la comida a que los acompañes al restaurante cercano al que siempre van. Platican. Se hacen amigos. Está bien. Esto es natural y deseable. El problema es no aplicar un buen criterio y entender que cuidar al máximo estas relaciones nos impedirá avanzar.

Las personas que van a conectar fácilmente contigo en tus nuevas circunstancias en el trabajo es gente o en tu nivel o un poco abajo o tímidamente arriba en la jerarquía corporativa. No son personas que puedan realmente servir como mentores para objetivos ambiciosos.

Aceptar todas las invitaciones que te hacen, procurar caerles bien todo el tiempo, hacer lo mismo que hacen te llevará a actuar y pensar exactamente como ellos dentro de poco tiempo.

El problema de esto es que —si los analizas— verás que prácticamente todos ellos llevan años haciendo lo mismo, no andan en las alturas.

Esto ofende a mucha gente que me dice que no tengo que ser elitista ni pensar siempre en la gente como si solo fueran medios para avanzar y que solamente son amigos y demás.

Tus amigos, tus conocidos, el círculo con el que convives seguido, todo eso es lo que más fuerte moldea tu criterio, tu juicio, la forma en que procesas el mundo. Esto es peligroso si no lo entiendes, porque dejas que cualquiera interfiera con tu verdadero gran potencial.

Este ejemplo extremo y poco agradable molesta a muchos, pero estamos hablando sobre cómo usar los multiplicadores de fuerza en nuestra vida, no cómo ser la Madre Teresa de Calcuta y recibir el cariño de toda la humanidad por siempre.

Otro ejemplo es el de la educación tradicional. Obtener buenas calificaciones en la escuela no es realmente una ventaja en la vida real. Lo que ocurre cuando tu desempeño escolar es normal o bueno es que al egresar e interactuar con el mercado estás en el mismo plano de recompensa que los demás. No hay algo extraordinario esperándote.

La escuela tradicional no es un multiplicador de fuerza. Es apenas algo que te coloca en el promedio donde están todos los demás.

Y como dice mi hijo adolescente, “promedio” significa “sí, está bien, pero está mal”.

Vaya, que si hay una guerra allá afuera para nosotros los adultos en el mercado, la escuela lo que hace es apenas darnos una espada y un escudo. Al llegar al campo de batalla, notamos con incredulidad que todos tienen también una espada y un escudo. Dime si consideras esto alguna especie de ventaja. No te engañes.

Saber inglés, Microsoft Office, enviar e-mails, escribir, sumar, restar, multiplicar, dividir, fechas históricas, entregar reportes y presentar frente a un grupo no son ventajas. Son habilidades promedio. Hay que tenerlas, sí, pero no poner nuestras grandes esperanzas en ellas.

Los multiplicadores de fuerza son tanques acorazados, aviones de combate y bombas nucleares. Algo que rápidamente informa a todos que no les conviene joderte.

Ya para cerrar estas notas:

• Los libros y las familias ricas son ejemplos de multiplicadores de fuerza.

• Puedes acceder por tu cuenta a algunos multiplicadores de fuerza. Para otros necesitas suerte.

• Enfócate en los que puedes hacer parte de tu vida e ignora los demás para no vivir amargado.

• Poner la balance de las cosas a tu favor significa usar multiplicadores de fuerza de tu juicio.

• Tu juicio es tu criterio, esto es la forma en que procesas el mundo a través de tus pensamientos.

• Todo lo que haces, todo lo que consumes intelectual y nutricionalmente, todos con quienes convives, todo ello moldea tu mentalidad. Debes cuidar esto al máximo.

• Te venden que la escuela tradicional es un multiplicador de fuerza cuando en realidad lo que te da son apenas armas promedio.

• Lo promedio es bueno pero es malo.

Parafraseando en una libre traducción la espectacular frase del día de Naval, poner el balance de las cosas a tu favor implica usar multiplicadores de fuerza con tu buen juicio.

Y si tu criterio es genial, uf, el mundo es tuyo.

Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Disciplina emocional.

Dureza mental.

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—A.

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LA SEÑORA DEL ASCENSOR

Salgo del elevador y topo contra una persona que quiere entrar.

Desayuno. Leo algunas newsletters. Regreso al ascensor.

Se abren las puertas y ahora esa misma persona sale.

Sonrío. La señora y yo continuamos con nuestras vidas. Al caminar imagino una realidad alternativa donde abro la boca para pedirle a esta mujer que me comunique por favor ese mensaje del universo que me tiene que dar porque estas casualidades tan insistentes a veces me desquician.

Ya sé. Soy raro.

Pero —pero— si crees que esto de la realidad alternativa es una tontería, piénsalo dos veces. Como ya habrás notado a estas alturas de la vida, la tecnología nos está empujando por la garganta muchos cambios acelerados en nuestra forma de hacer las cosas. Sucede —sin embargo— que en ciertos escenarios de los que la mayoría de las personas estamos aislados, mantenemos estáticas las imágenes que tenemos de ellos.

Si te digo ciencia, probablemente salten a tu cerebro batas blancas, gafas, pipetas y claro, laboratorios. Al menos tal es mi caso. Hace un par de décadas, pasé meses metido en un centro de investigaciones bioquímicas de última generación y tal es la desactualizada pintura instalada en mi mentalidad sobre cómo son las cosas en ese mundo.

Pocos ciudadanos ordinarios conocemos las verdaderas posibilidades modernas de hacer ciencia. Y sospecho que muchos científicos igual.

Resulta que hay un concepto innovador llamado «cloud labs», laboratorios en la nube, que son prácticamente suscripciones donde con tu laptop y tarjeta de crédito accedes a decenas o cientos de equipos especializados en laboratorios remotos en los cuales ejecutas los experimentos que requieres sin necesidad de invertir en infraestructura o viajes. 

La mayoría de los procesos de estos laboratorios están automatizados, lo cual significa que hay brazos robóticos y software altamente especializado que sustituye la pericia humana en muchos de los delicados procesos de la investigación en las ciencias de la vida. Lo interesante es que algunas actividades todavía requieren seres humanos, así que los fundadores de estos cloud labs decidieron de manera lógica contratar asistentes de laboratorio con experiencia para hacerse cargo de esas partes del trabajo.

El resultado de esas contrataciones fue un fiasco. Estos expertos pronto se aburrieron porque de todas las excitantes cosas por hacer en un laboratorio de clase mundial, solo podían encargarse de las mismos procesos sin tener espacio para su creatividad. Las renuncias hicieron complicado la viabilidad del modelo de negocios de los cloud labs. Es aquí donde todo buen emprendedor debe preguntarse qué es lo que no está considerando, dónde está la oportunidad, a quién o qué está ignorando tontamente. 

Los CEOS de estos centros de investigación remotos hicieron exactamente eso y dieron con una respuesta genial: mejor contratar a gente que esté en trabajos más aburridos y peor pagados para convertir todo este lío en un verdadero ganar-ganar-ganar.

Voltearon a ver al trabajador típico de un almacen de Amazon: persona sin experiencia —entiende «sin vicios que eliminar»— en el sector científico, empacando el mismo tipo de productos todo el día con un salario apenas por encima del mínimo. 

Los cloud labs les ofrecieron el doble de dinero y actividades mucho más variadas.

Van un par de notas sobre esta historia de los cloud labs.

La primera es que la democratización de la ciencia es real. Primero ha sido la información. Hay un intenso debate para abrir el acceso a las publicaciones privadas que hoy cobran un alto impuesto para participar en sus conversaciones. Hoy, gracias a portales como arxiv punto org, los científicos pueden compartir sus resultados a velocidad récord. Claro, publicar aquí no lleva todo el prestigio ni la rigurosidad de hacerlo en un journal arbitrado, pero es un avance. Como científico en un país con limitaciones, te conviene aprende a jugar el juego de vanguardia. Canaliza los escasos recursos que dispongas en soluciones innovadoras como cloud labs y así. Tus asesores probablemente pondrán el grito en el cielo, pero no tomes como mandamiento divino todo lo que te digan. Ten mentalidad fresca y abierta para abrazar oportunidades geniales, no desarrolles el músculo de defender ciegamente aquello a lo que todos están acostumbrados simplemente porque así siempre se han hecho las cosas.

Y si te conviertes en miembro fundador del PARCTMEX —Partido de la Ciencia y Tecnología de México— yo votaré a favor de muchas de tus ideas. Y consíguele un nombre y acrónimo más sexy, ya de paso.

La segunda nota va para ti, que estás en un empleo monótono y mal pagado. No lo defiendas. Haz muy bien lo que te corresponde, aprende lo más que puedas, ten excelente actitud, pero ante todo, ten abiertos los ojos para aventarte a oportunidades locas que te exigen reinventarte, como este ejemplo de pasar de estar empacando pañales en una bodega a conseguir el doble de salario por ayudar a la ciencia global.

Este es un mundo lleno de buena excitación diaria, si le permites que te la demuestre.

La narrativa típica que las novelas, series y películas nos han taladrado sobre el futuro es siempre la misma: todo estaba bien en la marcha de la humanidad hasta que un robot, un medicamento, un algoritmo, un chip, un científico o un emprendedor de alta tecnología echaron a perder el mundo. Estas historias son así porque el drama y el miedo venden más.

Todo eso es una enorme tontería. Abre bien tu mentalidad. No dejes que Black Mirror y simplezas así sean la brújula que utilizas para entender las posibilidades que se están construyendo de manera genial día a día.

El futuro no será perfecto. 

Pero por favor no creas que el presente en que tú y yo nos encontramos ahora es el ideal del hombre. Sabes que no es así.

Sigamos construyendo modelos de negocios más optimizados, como los de los cloud labs.

Hagamos mejor ciencia, de manera más rápido y mucho más accesible en lo económico.

Tengamos mejores empleos, que nos den un propósito cada vez más superior

Si la realidad que estás viviendo se siente limitada, es porque lo es. Hey, tranquila, no es la única realidad, solo es la que has construido. La buena noticia es que la puedes abandonar.

Hay realidades alternativas geniales como las que te comento aquí que ya se están distribuyendo en ciertas coordenadas. Empujémoslas más tú y yo en las nuestras.

Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

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WEBMASTER EN EL CIBERCAFÉ

Una chica de diecisiete años me preguntó ayer cómo podía comenzar a emprender si no entendía todavía muchas cosas. Curiosamente, comencé con mi primer negocio a esa misma edad, así que le platiqué sobre mi experiencia. 

Eran los años finales de la década de los noventas y la web 1.0 estaba explotando en los círculos nerds a los que me interesaba pertenecer. Había apenas un par de cibercafés en la ciudad. Ahorraba disciplinadamente cada semana para ir a alguno de ellos y sumergirme como poseído en «la supercarretera de la información». 

El concepto de páginas web me fascinó y decidí tener la mía. Busqué tutoriales sobre esas cosas llamadas HTML, CSS, CGI, PHP, servidores Apache y demás. Descargué toda la información que pude en un diskette. Regresé a mi aburrida computadora sin internet en casa y me peleé con el código cada semana hasta poder regresar a la siguiente renta de una hora del cibermundo y subir mis actualizaciones en el servidor. 

En algún punto, algo hizo clic en mí y entendí el valor de lo que acababa de conseguir: aprendí por mi cuenta una habilidad que pocos tenían en ese momento y ahora podía venderla a otros. Me anuncié como webmaster en México en Yahoo! y enseguida llegaron despachos legales, fábricas y otro tipo de empresas a solicitar cotizaciones. Yo no sabía cuánto cobrar. Tampoco sabía negociar. Lo único que sabía era cómo poner lo que sea en línea.

Respondí lo mejor que pude cada uno de aquellos mensajes de arquitectos, licenciados y otros profesionales que me intimidaban. Cerré varios tratos. Me puse manos a la obra.

Luego llegó el problema de cobrar a distancia. No había Paypal. No había cripto. Los dueños de estos negocios no sabían al principio que estaban lidiando con un menor de edad que no tenía cuenta bancaria y que no podía emitirles una factura por sus gastos empresariales. Sin embargo, lo que he entendido con los años, es que la gente que invierte en cosas vanguardistas tiene eso, mentalidad vanguardista, y jamás se dejan derrotar ante obstáculos ridículos como tonterías burocráticas. El interés de mis clientes por conquistar la red mundial era más grande que poder deducir fiscalmente ese gasto. Supongo que —al fin empresarios— proyectaron algo de ellos en mí cuando se enteraron que su «experto» era yo, un mero chamaco pre-universitario con actitud positiva y hambre de hacer cosas.

Le dije a la chica que esto es exactamente lo que tiene que empezar haciendo: una evaluación de cuáles servicios puede ofrecer a otros. Por su edad, le recomendé que diera clases de física, química y matemáticas a niños de primaria y secundaria. Y aquí viene otro punto: mucha gente podría ofrecer sus servicios en muchos de estos temas pero no lo hacen porque están atrapados en la mentalidad de querer ser «expertos» para poder salir a la calle a vender sus habilidades.

Ya eres experto en muchas cosas. El problema es que no te ves a ti mismo así. Piensas en un «experto» como alguien casi al nivel de Dios. No hagas eso. Un experto es simplemente aquel que sabe un poco más que las personas a las que va a servir.

A ver, probablemente si me comparo contigo —querido lector— yo soy experto en negocios. Esto no significa que soy el mayor experto de negocios de la historia de la humanidad, ni que soy el experto global por encima de todos, para nada. Es simplemente que mi larga ejecución en esta arena me ha dado conocimientos y habilidades que tú todavía no has recorrido. Eso es todo. También soy un experto del gimnasio si jamás has estado formalmente en uno. Y eso no significa que mi cuerpo es de envidia o que soy el más fuerte de todos.

Un joven de quinto semestre de contabilidad en la universidad es —comparado conmigo— un experto en esa área. El chico no vende su expertise porque no se la cree. Vive comparándose con sus maestros, con los que tienen despachos, con los que han estudiado media docena de posgrados, con los que son los ninja-master-sensei de su especialidad. Bajo esa luz, sí, claro, el chico es una pulga técnica e intelectual, pero para muchos como yo podría ser un faro de luz si un día decide exponerse creando videos entretenidos y didácticos.

Calibra la audiencia a la que puedes servir. Este es el secreto.

Vender tu tiempo a cambio de dinero no es una actividad sostenible a largo plazo, pero si tienes diecisiete años o estás en una situación financiera complicada, soluciona con esta técnica de ser experta para la audiencia adecuada. Conforme adquieras más confianza en ti misma, desarrolla productos —de preferencia digitales— y desde ahí sigue aprendiendo cómo automatizar y hacer más y mejor las cosas en negocios.

Evita lo siguiente:

Pon atención:

Asegúrate de entender esto:

Si estás buscando tener todo claro en tu mente para lanzar tu idea de negocios, estás haciendo mal las cosas. Esto solo te da una falsa sensación de seguridad. Si un error tremendo he cometido y visto en muchos ejemplos cercanos, es creer que tu modelo de negocios debe ser totalmente claro para poder comenzar y que así se mantendrá.

Necesitas muchísima flexibilidad mental y emocional durante bastante tiempo al inicio de tu emprendimiento para estabilizarlo. Tu negocio cuando nace es como un globo lleno de aire al que sueltas sin haberlo amarrado en el extremo y termina volando descontroladamente por toda la habitación: es imposible determinar cuál ruta tomará o dónde caerá. 

Una idea fija desde el inicio es lo peor que puedes albergar en tu mentalidad. Esto te quebrará cuando veas que al mercado tu idealismo, tus estudios, tus relaciones, tu capital, tu entusiasmo, tu atractivo y demás no le importan en lo absoluto. El mercado demanda que te adaptes rápidamente y con buena actitud para dignarse a regalarte alguna oportunidad.

Si hubiese competido en uno de esos concursos de emprendimiento con mi modelo de negocios para vender páginas web a finales de los noventas, probablemente habría perdido, me habría desmotivado y los jueces me habrían fusilado por no tener claro cómo iba a cobrar a los clientes y no contar con la capacidad fiscal para emitir facturas a esas empresas que eran parte de mi estrategia. Al no discutir mi idea con nadie y simplemente lanzarla e ir resolviendo cada problema durante la marcha, aprendí, avance y vendí mucho más de lo que un análisis «perfecto» me habría permitido.

Ventajas de esos concursos de emprendimiento: te conectan con gente entusiasta, conoces otras ideas. Desventaja: te hacen adicto a necesitar que otros te den su bendición intelectual/emocional para lanzar tus ideas. Vive libre de esto tanto como puedas. Es genial cuando lo dominas.

Y. Resuelve. Los. Malditos. Problemas. De. Tu. Emprendimiento. Sobre. La. Marcha.

No estoy diciendo que esta actitud de «no analices tu idea» sea adecuada para todo escenario.

Estoy diciendo que si tienes diecisiete años, simplemente comiences a ofrecer tus soluciones ya.

Estoy seguro que más de un emprendedor se puede beneficiar en grande con mi consejo de no poner tanto énfasis en una planeación exagerada, que al final del día es en realidad un modo de esconder el miedo de enfrentarse a la realidad. 

No existen líneas rectas en absolutamente ninguno de los caminos del emprendimiento. 

Get started. Now.

Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

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Dureza mental.

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ZUCKERBERG DIDN’T KNOW!

Hace diez años pagué mi participación en un evento de tecnología financiera. Me bañé, viajé, llegué, me registré y entré a las pláticas que me interesaban. De repente, en una de ellas, escuché a Divya Narendra hablar de su más reciente empresa.

Divya Narendra es uno de los tres fundadores de Harvard Connection, la empresa/sitio web que contrató a Mark Zuckerberg —ahora Fundador, CEO y master-ninja-sensei de Facebook— para ser su programador. La historia —el drama— entre Mark y Divya es la base de «The Social Network», una película ligeramente basada en lo que ocurrió en aquella época.

Divya terminó su plática y quedó abandonado en una esquina del salón. Yo volteé a todos lados sorprendido de que no tuviera una audiencia acosándolo con más preguntas después de su plática. No lo pensé mucho y me levanté de mi asiento al tiempo que el siguiente expositor subía al escenario.

Saludé a Divya. Me saludó. Hice un poco de small talk. Divya, tú y yo lo sabemos: uno va a estos eventos a hablar y a que te hablen, a saludar y a que te saluden, a conocer y a que te conozcan.

Divya presentó en su conferencia una plataforma para hacer inversiones en línea bajo la guía experta de asesores que podían —o no— cobrar por ayudarte a diversificar tu portafolio. Le hice varias preguntas que respondió amablemente.

Después de un tiempo razonable de mostrar interés por su proyecto actual le pedí permiso para hacer una pregunta más personal.

Una pregunta sobre Harvard Connection.

Imagina cuántas veces le preguntaron a Michael Jackson cómo demonios hacía el moonwalk. O por qué demonios se cambió el color de piel. Imagina el hartazgo de Michael Jackson ante las mismas preguntas todo el tiempo.

Algo así le ha de pasar a Divya, quien ahora es famoso entre el circulo de nerds que nos gusta seguir todo esto de startups. Preguntarle sobre Harvard Connection era preguntarle sobre Mark Zuckerberg y eso equivalía a preguntarle sobre Facebook, empresa con la que él y sus demás socios estuvieron en litigio durante un buen tiempo.

Divya —amable, nuevamente— me dijo que claro, adelante.

«What happened?», le pregunté con mi inglés cargado de acento mexicano. «Why didn’t you guys sign a contract with Mark?». Su respuesta fue perfecta en la simpleza, honestidad y detalle: «I was twenty-one», me dijo. «Nobody knew how big this thing was going to be. Nobody knew! And by the way, Zuckerberg didn’t know either!»


Vivo en una bonita ciudad con playa. Hay palmeras borrachas, un par de edificios grandes y centros comerciales modernos, ¿pero sabes cuándo habría conocido y platicado con alguien como Divya si yo fuera el tipo de persona que jamás sale de aquí? Nunca.

Si yo espero a que los eventos que me convienen vengan aquí, si yo espero a que las personas que quiero conocer vengan aquí, si yo espero que las respuestas a las preguntas que quiero hacer sobre ciertos temas vengan aquí, voy a esperar toda la vida.

Hay que moverse.

Hay que salir.

¿Estás esperando que tu cantante favorita vaya a dar un concierto a la vuelta de tu casa? ¿Estás esperando que cierto evento se organice en tu colonia?

No esperes. Invierte en ti. Invierte en tus experiencias, en tu conocimiento, en tu networking.

Me suelen preguntar cuándo voy a organizar mis eventos en tal ciudad y en tal fecha de preferencia. Agradezco mucho el interés, pero el tipo de personas que busco atraer a lo que organizo no se quedan quietas, no se limitan ante el hecho de viajar unas horas para conocer otras ideas, caras y situaciones.

En serio. No es tan costoso.

Es más costoso quedarse esperando toda la vida a que las cosas nos sucedan.

Sal de tu ciudad. Ve a cosas. Invierte en participar en cursos y seminarios, en conferencias y congresos.

¿Cuál es tu retorno sobre inversión en un evento? Es el mismo que puedes extraer de un buen libro o de una excelente plática: si encuentras tan sólo 1 IDEA que impulse tu emprendimiento y/o tu vida, la inversión que hiciste regresa multiplicada por una enorme cantidad de bendiciones.

Una buena idea que ingresa de forma correcta a tu sistema personal te inspira y te devuelve más que potencial, te devuelve cosas concretas: más recursos, más capacidad, más visión.

Nos vemos en alguno de esos eventos.

Sin pena.

Cero dramas.

Enfoque. Ecuanimidad.

Recuerda que la gloria está en el largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

P.D. 1: Prohibido hablarme de «usted» en cualquier situación. Acércate siempre con confianza a la gente. «Usted» no es sinónimo automático de respeto, es señal de otras eras y entornos. No es que esté mal, pero en negocios modernos la convención es dirigirnos los unos a los otros por nuestro primer nombre. Caray, en inglés —el idioma empresarial más importante— eso de «usted» ni siquiera existe.

P.D. 2: Si esto te gustó, suscríbete gratis a mi newsletter. Te va a encantar.

ALGUNOS DIOSES SE BURLARÁN

Recuerda que eres experto en algo.

Experto no significa obligatoriamente que eres el que más sabe del tema a nivel mundial, pero sí que tu entendimiento de un tema está por encima del promedio.

Yo soy experto en negocios, marca personal, redacción, tecnología, parenting y cosas así.

Sin embargo, existen millones de personas que ejecutan todas esas actividades mucho mejor que yo. Para ellos, no soy experto. Y está bien, pues no son la audiencia a la que debo servir.

El error de muchos expertos es que no le dan el valor a lo que saben. Creen que su conocimiento es algo obvio para casi todo el mundo. Esto ocurre porque —ejemplo— como plomeros viven en una burbuja donde conocen a otros plomeros y se comparan entre ellos en cantidad de clientes, reputación y así. Uno tiene más herramientas. El otro atiende una mejor zona de la ciudad. Aquel lleva cinco años más haciendo esto. Para alguien inútil como yo —que no sé nada del asunto— cualquier plomero es una fuente de sabiduría práctica casi infinita.

Otro error del experto que ya comenzó a creer en sí mismo, es querer cobrar rápida y desmedidamente por todo su conocimiento. Venimos de una época donde sí, el acceso a la información era algo premium y escaso. Hoy probablemente hay más tutoriales gratuitos en el universo que granos de arena.

El experto de hoy debe validarse públicamente exponiendo su técnica y dominio de la situación. Si abres tu cuenta en alguna red social y en tu descripción dices que eres “plomero”, absolutamente nadie te va a contactar. ¿Sabes? La gente quiere a alguien que 1) haya sido validado por sus amigos o 2) por las redes sociales, así que o construyes un prestigio increíble a nivel local —lo cual es lento y limitado— o desarrollas una marca personal donde demuestras lo que sabes hacer y te posicionas como una autoridad en la materia a la cual es un privilegio poder contratar.

Piensa en qué eres experto.

Quítate esa tontería de ruido mental que te dice que eres muy joven o muy viejo para hacer esto.

Ahora determina qué podrías explicarle al mundo a diario.

Ataca esas ideas de que “es que hablar de esto y aquello es muy básico”, “ya todo el mundo sabe eso”, “a nadie le va a interesar”, etcétera.

A veces como experto tienes que repetir aquello que para ti ya es aburrido pero que para la audiencia a la que estás sirviendo es bastante relevante. Tal es el trabajo y hay que ejecutarlo.

Un experto tampoco es necesariamente alguien que domina todo lo de su campo. Velo así: ¿sabes conducir? La respuesta solo es “sí” o “no”. No te pones a decir “bueno, sí, pero no podría con un automóvil de F1 o con un autobús de pasajeros”. Es decir, en esta respuesta prácticamente nunca nos ponemos a hablar de las fronteras de nuestra habilidad, simplemente observamos que sí, tenemos un auto, nos subimos a diario a él y lo operamos con precisión. Esto nos hace experto para todos los que no se siente cómodos con esta acción, que son muchas personas, créeme. Para declararte experto conduciendo, no metes a la discusión todas las limitantes que obviamente tienes en situaciones más avanzadas de la conducción de vehículos. Eso mismo haz en las otras áreas en las que eres experto.

Si eres un recién graduado de leyes, ya eres experto en el tema. Claro, te faltan posgrados, actualizaciones y exposición profesional intensa, pero ya sabes mucho más que yo y millones de personas. Ya puedes tener un canal de YouTube explicando cosas. Ya puedes escribir artículos en LinkedIn. Ya puedes debatir en Twitter. Obviamente eres nada para los dioses del derecho, pero no es a ellos a quienes estás intentando servir.

Algunos de esos dioses se van a burlar de lo que estás haciendo.

Algunos de esos dioses se van a ofender por lo que estás haciendo.

Entiende que declararte experto y actuar así en internet es una bofetada emocional para aquellos que todavía tenemos instalada una visión de la vieja guardia sobre cómo deben ser las cosas en este mundo que ya cambió pero que nos resistimos a aceptar.

Esto es lo que vas a hacer a diario: explicar cosas, las más básicas, lo harás con amor, con detalle, con la paciencia de un artesano que sabe que sus notas terminarán en manos desconocidas.

Ese contenido generará interés.

Ese interés generará acercamientos.

Esos acercamientos generarán conversaciones.

Esas conversaciones generarán prospectos.

Esos prospectos generarán ventas.

Esas ventas generarán confianza en ti.

Esa confianza en ti generará nuevo contenido.

Y reinicias el ciclo.

Yo te enseño a construir un negocio como todo un pro.

Yo te enseño también a desarrollar tu marca personal.

El juego de los profesionales de la vieja guardia era egresar de la universidad y con esa credencial en la mano, rezar para obtener oportunidades.

El juego de los profesionales de vanguardia es trabajar a diario de forma visible para que su prestigio y reputación crezcan y con ello lleguen constantemente oportunidades concretas a su puerta digital.

Si estás listo para ser un profesional de vanguardia, te veo dentro de mis cursos que inician a principios de Septiembre. Te van a encantar.

Envía ya aquí un mensaje de WhatsApp para recibir info de precios, fechas, promociones y demás.

Actúa con determinación, con rapidez, con precisión. Como todo un pro.

Deja de ver el juego desde la tribuna y métete a la cancha.

Sin pena.

Cero dramas.

Enfoque. Ecuanimidad.

La gloria está en el largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

P.D. 1: Recuerda que tu marca personal es aquello que la gente dice de ti cuando no estás con ellos en la conversación.

P.D. 2: Si esto te gustó, suscríbete gratis a mi newsletter. Te va a encantar.

TÉCNICAS DE VENTA 2022

Hubo un tipo llamado Ogilvy.

Hay quienes lo consideran el padre de la publicidad.

Si hoy viviera, probablemente sería uno de nuestros gurús favoritos de negocios en redes sociales.

En su libro “Ogilvy on Advertising” explica muchas técnicas para vender usando folletos, radio, televisión, eventos y demás.

Mira, aprender todos estos tipos de técnicas sirve, claro que sí.

Las técnicas para

• obtener más likes,
• conseguir que la gente descargue algo que estás ofreciendo gratis,
• compartir tu contenido

y otras así, todas ellas funcionan. Pero lo que debes entender es el núcleo que realmente mueve todo esto.

El verdadero núcleo que genera ventas, que te da más ingresos, es hacer lo que otros no.

Es ser diferente.

Ogilvy consiguió relevancia ante el mundo porque era prácticamente un intelectual en un entorno que no tenía intelectuales, solo gente queriendo hacer ruido. Ogilvy era realmente un estudioso profundo del comportamiento humano, un psicólogo sin diploma oficial que aprendió a entender qué era lo que movía a las personas a tomar decisiones.

La ventaja de Ogilvy era su intelectualidad.

Y en lugar de encerrarse en algún departamento de una universidad a hablar con otros en su nivel y volverse un profesor promedio, lo que hizo fue posicionarse en un área profesional donde podía llegar a grandes alturas con la ventaja que tenía.

Tú tienes ventajas. Si no te están llevando a las alturas que te gustaría, es que estás colocando en un punto donde tu ventaja no se nota sino que es simplemente una habilidad promedio como los demás a tu alrededor.

Ogilvy fue diferente.

Sé diferente.

Ogilvy actuó diferente.

Actúa diferente.

Cuando hablo de ser diferente en realidad lo que te quiero decir es que tengas miedos diferentes. Eso es todo.

Si tus miedos son los mismo que los de las personas que te rodean, lo que vas a construir es lo mismo que están construyendo los demás.

Por ejemplo, si te miedo —que tal vez llamas “pena”— poner videos con tus ideas o escribir notas en tus redes porque tus amigos o desconocidos te van a criticar, ¿qué crees?, estás actuando exactamente como el 99% de la gente.

Todos sentimos miedo cuando empezamos a crear contenido en internet. Todos. Absolutamente.

Nos sentimos ridículos porque sabemos que nuestros amigos burlones están ahí, al acecho. Sabemos que el jefe, nuestros colegas, familiares y demás están viendo lo que ponemos. Y sabemos que en sus entornos lo que estamos haciendo es ridículo, ciertamente lo es.


Pienso en conducir un automóvil.

Todos —absolutamente todos— comenzamos con nerviosismo.

Todos le damos algún golpe a nuestro primer carro. Todos causamos algún problema en una avenida con mucho tránsito. Todos nos equivocamos al cambiar de carril y así.

Tal vez llevas años conduciendo autos y hoy ya no recuerdas esos primeros días de nerviosismo. Subirte al coche, encenderlo, revisar los espejos, el tablero y que todo esté en orden es ya segunda naturaleza en ti.

Exactamente este es el mismo proceso con tu marca personal y con tus negocios. Llega un punto donde tomar decisiones, crear contenido, compartirlo, lidiar con situaciones difíciles, todo esto se vuelve una segunda naturaleza que no te saca de balance, que no te quita el sueño.

Para llegar ahí, tienes que ser diferente.

No logras sentirte cómodo conduciendo un auto si te unes al club de los que tienen miedo a conducir y jamás lo practican. Lo consigues yendo a tus clases, observando, equivocándote y moviéndote hacia adelante en tu entendimiento. Primero dominas las calles cercanas a tu casa. Luego la ruta hacia la escuela o el trabajo. Y un buen día haces un pequeño viaje en carretera hasta el instante donde ya te mueves por todo el país sin mayor problema.

Te entiendo perfectamente cuando quieres construir tu marca personal o tu negocio y te sientes inseguro pero confesarlo no es opción porque no quieres ser burla de nadie. Sé lo que se siente. He estado ahí y lo recuerdo muy bien.

Piensa en mí como ese tipo que te enseña a conducir dándote confianza, yendo a tu ritmo, dándote los consejos más importantes en el momento oportuno, inyectándote ánimo y diciéndote cómo mejorar. Solo que yo en lugar de autos me especializo en tu marca personal y negocios.

Haz lo que hizo Ogilvy si eres ingeniero, contador, artista, médico, deportista, empresario, ama de casa o así: colócate en donde tus habilidades te den ventajas, salte de los lugares donde eres promedio.

Aquí estoy yo diciéndotelo: un tipo sin un diploma oficial universitario que en un entorno tradicional no podría aspirar a mucho porque la sociedad dice que si no tienes el papel, no vales nada. Fueron casi diez años de creer que eso era verdad hasta el día que me di cuenta que el asunto no tenía por qué ser así y decidí ignorar esa narrativa.

Miles de seguidores después, negocios construidos a través de los años y grandes oportunidades llegaron cuando comencé a utilizar los pasos que ahora comparto contigo en mis cursos de marca personal y de negocios pro.


Mira, la intención de todos mis artículos es que te lleves cosas prácticas, independientemente de la venta que hago en ellos. No me da pena admitir que en todos mis artículos te estoy vendiendo algo porque en realidad todo el mundo lo hace, aunque parezca que no. Si no quisiéramos venderte algo, no estaríamos en redes sociales. A veces es algo concreto como un curso y la venta involucra dinero, a veces es algo abstracto como una idea y la venta involucra tu mentalidad. Pon atención a lo que cada quien te vende.

Entre lo práctico que me gustaría que tomaras de estas notas está el hecho de que colocarte en un lugar que va a premiar fuertemente tus habilidades es el mejor paso profesional disponible para ti en 2022. Si crees que “todo mundo” ya está “vendiendo cursos y haciendo cosas” en internet solo porque ves a muchas cuentas haciendo esto, estás totalmente equivocado.

Totalmente equivocado.

Las cien personas más cercanas a ti. Amigos. Familiares. Colegas. Conocidos. ¿Cuántos de estos tienen una marca personal fuerte en redes sociales y venden algo que les pone pan en la mesa? Con suerte dirás que uno o dos. La respuesta más normal es que ninguno. Lo sé porque llevo años haciendo este ejercicio con mis alumnos. Esto sirve de forma práctica para demostrarte el grandioso potencial que existe en desarrollar tu marca personal e impulsar tu negocio como todo un pro.

Las oportunidades geniales solo existen cuando no son obvias para todo el mundo.

Cuando ya son obvias y todo el mundo en realidad sí las está haciendo, entonces ya no son oportunidades: es lo natural.

Hacer negocios de forma pro y tener una marca personal no es obvio para la mayoría de las personas todavía. Lo natural es actuar como todos, pensar como todos, tener los mismos miedos que tú. Si tú entiendes esto y lo usas a tu favor, comenzarás a actuar diferente, pensar diferente y tener miedos diferentes.

Ten miedo a volverte promedio con tus habilidades, no a que a tus amigos se vayan a burlar de tu contenido en línea.

Ten miedo a no poner más y mejor pan en la mesa, no a que tu texto o video no sean perfectos en tus redes.

Ten mejores miedos para tener una mejor vida.


¿Cómo sabes si lo que hago funciona?

Porque estás leyendo esta línea en un artículo larguísimo en redes sociales donde lo normal es ignorar lo que no es divertido.

Porque llevas tiempo siguiéndome y te da curiosidad lo que comparto.

Porque ves lo que muchos comentan de mi contenido y conectas con su punto de vista.

Yo no tengo millones de suscriptores, ni millones de alumnos, ni millones de seguidores. Tengo miles. Y esto es lo que debes apreciar: tú no quieres un instructor desconectado de tu realidad. Para aprender a conducir no quieres al piloto consagrado de la Fórmula 1, quieres al señor que lleva años conduciendo y que todavía recuerda lo difícil que es para que te tenga paciencia y te pueda llevar paso a paso en el método correcto. That’s me.

Lo mejor de mis cursos son las sesiones en vivo. Participa en todas las que puedas. A las que no te puedas meter, bueno, las revisas después, quedan grabadas.

Conoce gente entusiasta como tú. Esto siempre es lo más importante en cualquier tipo de aprendizaje: rodearte de la comunidad adecuada. De ahí te das cuenta que tus sufrimientos raramente son únicos y eso significa que probablemente tienen solución. Eso encuentras en mis cursos.

Sé una doctora, una científica, una ingeniera, una maestra que aprende a exponerse en redes sociales y conseguir atención para sus proyectos, para sus ideas. No tienes que vender cursos si no quieres, pero jamás en la vida te va a estorbar tener miles de seguidores. Jamás. ¿Para qué los vas a necesitar más adelante? No lo sabes, no lo sabemos, pero lo inteligente es que ya los tengas a tu lado el día de mañana que así lo requieras.

No importa la edad. Esto de usar las redes sociales como todo un pro no viene con una etiqueta de “Prohibido para personas mayores de 30”. Este es un juego de gente enfocada, que entiende cómo moverse y poco a poco lo hace de manera más natural.

Listo. Espero esto te motive a tomar en serio este mundo de la marca personal y de los negocios pro. Te explico sobre todo esto en mi estilo directo, sin tonterías, te digo las cosas como son.

Si esto resuena contigo, te aviso que estamos por cerrar las inscripciones a estos cursos. Iniciamos a principios de Septiembre. Te van a encantar, tienes mi palabra. Garantía, ya sabes: si no te fascinan, solicitas tu reembolso en los primeros 30 días y listo. Cero dramas.

Envía un mensaje de WhatsApp aquí y te damos toda la información tanto del curso de Marca Personal como el de Negocios Pro. Solicita las promociones disponibles también.

Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

P.D. 1: Dice Ogilvy que las mejores ideas llegan como bromas, chistes, que nos conviene hacer nuestro pensamiento tan divertido como sea posible. En otras palabras, que nos atrevamos a hacer y considerar cosas que para otros lucen ridículas y que realmente terminan siendo grandes oportunidades.

P.D. 2: Si esto te gustó, suscríbete gratis a mi newsletter. Te va a encantar.

MERCATOR NOS FASTIDIÓ

Hoy leí un artículo sobre el famoso mapa del mundo que tú y yo aprendemos a memorizar en la educación tradicional.

Resulta que es una basura, pero casi nadie lo sabe.

El mapa está basado en la técnica de proyección de un tipo llamado Mercator. Esta versión clásica conocida por todos es un pobre acercamiento a la distribución de las naciones. Mercator no era —asumo— una mala persona con intenciones de engañarte a ti y a mí. El lado obscuro de mi personalidad que desea encontrar teorías de las conspiración en todo me invita a considerar esta posibilidad, pero la explicación que encontré es que su método tenía como objetivo ser utilizado en aplicaciones marítimas en regiones pequeñas, no como un instrumento didáctico que representara todo el mundo.

En otras palabras, alguien decidió usar una herramienta diseñada para un uso muy específico como una solución general. Luego alguien más vio ese mapa en un salón de clases y decidió usarlo en el suyo. La primera generación de niños que creció con esa imagen decidió hacerla suya también y así explicaron a los demás cómo lucía el mundo cuando ya estuvieron a cargo.

El tiempo pasó y nadie se preguntó si los tamaños y distribución de los países en el dibujo eran correctos. Hey, si el mapa lo usó tu bisabuela en su escuela primaria y todos tus maestros te lo metieron por fuerza en tu garganta del conocimiento, ¿por qué habrías de considerar que hay algo malo en ello?

Cierto. No mueres por crecer pensando que África y Groenlandia son más o menos del mismo tamaño. En términos prácticos de la inmensa mayoría de la humanidad, no pasa nada malo con este conocimiento erróneo.

Dos cosas. La primera: África es catorce veces más grande que Groenlandia. La segunda es irrelevante pero quería confesarte que jamás había escrito “Groenlandia” y tuve que revisar tres veces a mis cuarenta años de edad para saber que lleva una “n” en medio. Toda la vida había dicho “Groelandia”. Y aunque no lo creas, esto va conectado con lo que hoy te quiero explicar.


Un mapa es un ejemplo perfecto de un modelo mental, justo como el diseño arquitectónico de tu nueva casa te da una idea de la distribución de sus espacios y te permite operar intelectualmente sobre cómo vas a acomodar tus cosas y vivir en ella.

Los modelos mentales son esas formas de pensamiento a los que recurrimos a diario en muchas situaciones que se repiten. En México sabemos que tenemos que decir “salud” cuando alguien estornuda y nos ofendemos cuando en el extranjero nadie nos dice esto en su idioma. Este es un modelo mental nacional con el que hemos crecido y que de manera inocente intentamos aplicar como algo natural al resto del mundo solo para darnos cuenta que no funciona igual.

Tú y yo tenemos instalados muchísimos modelos mentales anticuados que tal vez sirvieron a un propósito en algún momento de la historia de la humanidad pero que hoy no y que sin embargo seguimos cuidando y usando por costumbre.

El modelo mental de un mundo donde África y Groenlandia son prácticamente iguales es de esos temas que no nos afectan de manera perceptible en la realidad.

¿Pero sabes? Hay muchísimos otros modelos mentales que abrazamos y que sí nos están afectando bastante a diario.

Prácticamente todos los modelos mentales que nos mueven en nuestro día a día se insertaron en nosotros en los primeros veinte años de nuestra vida. Si ya pasamos esa edad, lo que más nos conviene es retar casi todo lo que creemos. Llámalo “desaprender”. Piensa que tus modelos mentales son manzanas que cuelgan de un árbol. Sacúdelo con fuerza hasta que solo queden aquellos que merezcan seguir ahí. Eso es retar, no es eliminar por eliminar.


Ayer platicaba con uno de mis clientes de coaching, quien es colaborador de una importante empresa de alta tecnología en Estados Unidos y está aprendiendo a jugar el juego político natural de toda gran organización.

Una de las barreras con la que estamos lidiando es la comunicación. Como casi todos nosotros, mi cliente viene de un entorno académico donde la jerarquía es extremadamente importante. Ya sabes, es ese mundo donde todos hablan entre ellos anteponiendo sus títulos universitarios antes del nombre. En esa realidad de grados y posgrados, las siglas que te anteceden se consideran símbolo de status y respeto automático.

El problema está cuando saltas la cerca y ahora te pones a jugar en el campo empresarial global, donde nadie va por la vida hablando de sus diplomas. En una reunión de cualquier empresa internacional, lo más normal del mundo es hablar con la gente usando su primer nombre. Así “John” es “John” aunque tenga dos posdoctorados en física nuclear y sea vicepresidente ejecutivo de la compañía que te paga.

Esto representa un salto cuántico emocional para muchos. Esto cambia totalmente el entendimiento de la narrativa para muchos. Esto importa bastante si te interesa subir de nivel. En nuestras hermosas pero limitadas coordenadas latinoamericanas, vivimos con una mentalidad de miedo a ofender a alguien por no usar sus títulos adecuadamente.

Te digo esto porque lo importante no es la cuestión de mencionar si alguien es licenciado o ingeniero o doctor en una conversación. Lo que tienes que entender es que si esto de “no ofender a alguien” es uno de tus temores constantes, seguramente padeces otros problemas peores de los que ni te has dado cuenta. ¿Un ejemplo? Tus opiniones no son fuertes ni claras en una reunión en donde lo tendrían que ser. Y esto es así porque no quieres ofender a nadie. El viejo y desactualizado modelo mental que cargas te dice que eso se llama “ser respetuoso” pero en realidad es miedo disfrazado. El choque cultural entre un latino y un anglosajón se aprecia en todo su esplendor en este tipo de situaciones, donde el “desparpajo” de los extranjeros al hablar con un científico de clase mundial o con uno de los miembros de la junta directiva de la organización que tiene más de cien mil empleados en todo el planeta nos resulta fascinante pero no lo imitamos.

Imita siempre ese desparpajo.

Ten opiniones concretas y directas.

No te verán como irrespetuoso en esos entornos.

Te verán como alguien que sabe jugar el juego que importa.


De niños, recibimos dinero y pensamos que la cantidad total ya es nuestra.

Llegamos a adultos y sufrimos entendiendo esa tontería de los impuestos donde resulta que jamás todo el dinero que recibimos es nuestro.

Pensamos que los libros se leen en orden, que hay que terminarlos y que solo debemos leer uno a la vez. Las personas como yo que leemos bastante cargamos emocionalmente cinco o siete al mismo tiempo, escaneamos mucho del contenido, nos detenemos en las mejores partes e ignoramos ciertos capítulos. También abandonamos varios, pues no tenemos la actitud masoquista de llegar a la página cuatrocientos de algo que no estamos disfrutando desde la página cincuenta.

Tener un título universitario.

Amar un equipo de fútbol.

Apoyar un partido político.

Practicar una religión.

Todas estas cosas son modelos mentales que no retamos al igual que el mapamundi porque han estado presentes en nuestras vidas desde siempre.

Y aquí viene la parte de la teoría de la conspiración que voy a dejar que salga para entretener a los demás alterados como yo.


Hay narraciones de que ciertos líderes europeos decidieron la división geopolítica de África en una cómoda mesa con whisky y brandy. Jamás habían pisado los lugares de los que hablaban pero dibujaron líneas y cerraron el trato y así se dio el surgimiento de países como Congo y otros. Estas naciones tienen fronteras estúpidas —por decir lo menos—, imposibles de mantener se atraviesan bosques, ríos y montañas en un caos que se pudo haber evitado si tan solo los que tomaron estas decisiones hubiesen estado ahí.

Te digo esto porque el formato del mapa de la proyección de Mercator fue elegido por hombres blancos, ricos y poderosos para que sus países no lucieran más pequeños que naciones más pobres. Era una cuestión de principios para esta gente de otra época, pero su decisión sigue moldeando nuestro modelo mental del mundo.

Sucede que en muchos otros modelos mentales del mundo ocurre lo mismo. Debes ser buena persona. Debes trabajar duro. Debes obtener tus créditos para tu casa y auto. Debes hacer esto y lo otro.

Estas rutas no son malas, pero no fueron diseñadas para impulsarte al máximo. Fueron hechas para sí, tal vez, beneficiar a muchos en la población, pero sobre todo, para cumplir una expectativa de quienes toman las decisiones.

No te digo esto para levantarnos en una tonta revolución que al final siempre es lo mismo porque todas son manipuladas.

Te digo esto para que actualices tus modelos mentales y comiences a actuar de una forma más inteligente y realista.

¿Otro ejemplo?

Una de las políticas más establecidas en cualquier empleo es que si vas a renunciar, tienes que avisar con anticipación a la empresa, pero si te despiden, ocurre en el momento. ¿Sabes la cantidad de conversaciones que en su momento tuve con amigos que ya querían irse de la compañía pero no lo hacían porque no querían ser desleales y estaban esperando pacientemente que los tres meses adicionales que les pidieron se cumplieran para por fin terminar con el proceso? Eso es un modelo mental instituido para favorecer a una parte privilegiada, no a ti.


La mejor forma de actualizar tus modelos mentales es leyendo mucho y escribiendo mucho. Te voy a decir por qué.

Cuando lees mucho sobre varios temas, en realidad comienzas a tener conversaciones exóticas con los autores de esas ideas. He estado en la mente de astronautas, investigadores, asesinos, grandes amantes, políglotas, agentes secretos, presidentes, trabajadoras sexuales, guardaespaldas, artistas y más gracias a lo que he leído. Esto no significa que me vaya a convertir en algo de ello —tal es el plan hasta la fecha— pero sí indica que doy cabida a muchas versiones del mundo que me convienen entender.

Luego viene escribir.

Escribir es poner atención a la realidad.

Escribir bien es poner una fina atención a la realidad.

Los escritores no hacemos otra cosa más que observar lo que la mayoría ignora y luego lo contamos con estilo.

Cuando escribes para explicar algo, lo que estás haciendo es acomodar tus pensamientos. Esto te da claridad.

Ser una persona con claridad de pensamiento es uno de los mejores poderes que puedes adquirir por ti mismo.

Un filósofo moderno llamado Naval dice que la lectura es realmente la diferencia entre la gente con buena educación y la que no. Ten una buena educación, siendo esto que seas alguien que piensa a detalle sobre muchos temas del mundo.


Sé alguien que reta esas ideas de comportamiento profesional que cargas y que te tienen estancado en la compañía en que trabajas.

Sé alguien que reta esas ideas de negocios que cargas y que te tienen estacando en el emprendimiento que inventaste.

Sé alguien que reta esas ideas de dinero que cargas y que te harán morir en un nivel promedio cuando podrías enfocarte en acumular riqueza y construir un gran patrimonio.

Esto de retar las cosas que nos han dicho que debemos ver como naturales es lo que mueve cada fibra de mi ser desde que descubrí mi llamado.

Le he puesto como nombre “hackear la vida”. Y a quienes voy conociendo que ejecutan modelos mentales geniales los llamo “PADS”, Personas de Alto Desempeño.

Te ayudo a instalar modelos mentales vanguardistas que te harán jugar un mejor juego, que te pondrán más y mejor pan en la mesa, que alterarán tu vida positivamente.

Caray, que te voy a decir fuerte y claro que estás equivocado al usar el mapa de Mercator para conquistar el mundo.

Mis cursos de marca personal y de negocios están ahí para ti. Si leer un artículo como éste te deja pensando, ingresar a mi contenido premium te va a dejar flipando, tío.

Mi evento presencial de dos días en San Miguel de Allende sobre cómo construir riqueza transgeneracional es básicamente un taller íntimo y poderoso de modelos mentales que nadie te ha explicado de forma directa. Es genial. Ya hay varias decenas de PADs inscritas para esta tercera edición a finales de Septiembre. Te esperamos ahí.

Y finalmente, mi coaching personalizado vía WhatsApp afina lo mejor de ti y te ayuda a dejar atrás esas ideas que te hacen lento e inseguro. Es como un servicio de calibración de tu mentalidad y ejecución. Tengo profesionales que quieren subir en la escalera corporativa y emprendedores ambiciosos entre mis clientes. Tenme a tu lado como coach.

Envía aquí un mensaje de WhatsApp para información de los cursos, del evento y del coaching. Obtén precios, promociones, fechas y demás detalles.

Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.


P.D. 1: Dice el grandioso Richard Feynman: “No tienes que hacer en tu vida lo que otros piensan que debes lograr. No tengo responsabilidad de ser como esperan que sea. Es su error, no mi equivocación”. Piensa así. Actúa así.

P.D. 2: Si esto te gustó, suscríbete gratis a mi newsletter. Te va a encantar.

LA SEÑORA DE LAS PAPAS FRITAS

No mueras pobre.

No mueras sin haberlo intentado.

No mueras sin haber encontrado a tu tribu.

No mueras sin haber dominado el sentirte ridículo.

No mueras sin haber construido un patrimonio envidiable que puedas dejar a la siguiente generación para que comiencen con ventaja.

Muere como en esa famosa canción de Sinatra, ya sabes, a tu manera, habiendo intentado más de lo que podías hacer, habiendo encarado cada reto de frente y siendo dueño de la situación.

Muere con notas fantásticas sobre lo que aprendiste en muchas áreas técnicas, artísticas, científicas, culturales, sociales y deportivas a las que te atreviste a ingresar.

Hey, yo te ayudo a morir mejor —por decirlo de una manera dramática.

Keep reading.


Las tres formas en que te puedo ayudar a morir mejor:

  • La primera es compartiendo de forma directa contigo lo que he aprendido en más de diez años inventando desde cero una comunidad internacional de PADs y lanzando mis ideas para emprender. Estos son dos cursos y comienzan a principios de Septiembre. Se llaman «Marca Personal» y «Negocios Pro». Joder, tío, si consumes a diario mis hacks gratuitos porque te gustan y te sirven, vas a flipar con mi contenido premium.
  • La segunda forma en que te puedo ayudar es reuniéndome contigo y otras varias decenas de pros en San Miguel de Allende durante dos días a finales de Septiembre para hablar sobre cómo construir riqueza transgeneracional. En esto tengo muchas notas que te van a volar la cabeza.
  • Y finalmente, te doy coaching personalizado si eres un emprendedor o profesional que quiere pasar a niveles superiores generando más dinero con su compañía o con sus habilidades dentro de la corporación. Esto es vía WhatsApp en un formato sexy donde interactuamos al ritmo que a ambos lados nos conviene y vemos a profundidad cómo derribar barreras para avanzar.

Ayer leí una publicación de Morgan Housel, un escritor al que sigo con bastante gusto. Decía que llegó a un restaurante y ordenó una hamburguesa. La mesera la preguntó que si la quería con papas fritas, a lo que él respondió que no. Una señora de unos ochenta años escuchó esto y le gritó a la distancia, «entonces yo me las voy a comer» o algo así. Minutos después, la hamburguesa y las papas se materializaron y la señora le dijo nuevamente en voz alta, «recuerda que esas son mías».

Todos podemos imaginar fácilmente esta escena.

Velo así: lo has visto todo cuando ya andas en tus ochentas, ¿por qué ibas a sentir pena en decirle con autoridad a un extraño que tú vas a tomar de su plato las papas fritas que él no quiere? Esa es la actitud que a ti y a mí nos conviene desarrollar en la vida. Y si lo podemos hacer en las cosas que importan, mejor.

¿Cuáles son esas cosas que importan? Hay varias, pero mi trabajo se enfoca en insistir en estos tres rubros: tu marca personal, tus negocios y tu mentalidad.

Recuerda que el objetivo de tener una buena marca personal es conseguir la atención de una audiencia que apoye tus ideas. Lo que tú quieres con tu marca personal es exactamente esto que está ocurriendo aquí, en este instante entre tú y yo, donde andas consumiendo un texto como éste de un tipo al que tal vez no conoces de frente pero con el que sientes cierta afinidad en varias de las cosas que propone al mundo. Lo que quieres con tu marca personal es generarte recursos y oportunidades explotando las redes sociales para eso, para ser más social, mejor conocido de una manera profesional y positiva.

Sobre tus negocios, no se trata de que renuncies hoy si tienes un buen empleo y mañana emprendas el sueño de tu vida. Hay que ser estratégico. Mira, cuando te inscribes con tus amigos a una liga de fútbol local, entras a la cancha entendiendo la mayoría de las reglas: el fuera de lugar, los penalties, el saque de banda y cosas así. Si quieres jugar a tu mejor nivel, seguro entrenas duro previo a cada partido y cuidas tu alimentación. Emprender es lo mismo: puedes hacerlo sin prepararte y entrar emocionalmente desnudo a la cancha. Y lo único que vas a conseguir es que los que sí han hecho lo que hay que hacer barran el piso contigo.

Y si ya estás emprendiendo, lo peor que puedes hacer es pasar tiempo constante cada fin de semana en el bar hablando con tus familiares y amigos sobre lo que estás haciendo. Te quieren. Los quieres. Y eso está bien, pero no están en lo que tú estás. No pueden entender lo que estás intentando construir. No son tontos ni malas personas, pero esto es como si quisieras que un grupo de adolescentes te tomara en serio en tu opinión sobre cómo jugar GTA si ni siquiera tienes la consola apropiada en casa y jamás has pasado más de una hora dentro del videojuego. Todo pro tiene un coach. Y entre más alta su posición, más vital es esto. En negocios, yo soy un coach ideal. Sé de lo que hablas. Sé lo que te puede realmente impulsar.


Una de las inquietudes recurrentes que he notado en muchos de mis alumnos a lo largo de los años es que les da pena insistir en lo que ofrecen. Hay quienes me dicen «es que ya publiqué una oferta en la mañana, ya me voy a esperar hasta la medianoche para volver a ponerlo en internet».

¡No!

No, no y no.

Tienes que aprender a insistir. Sobre todo, tienes que insistir cuando lo que estás empujando al mundo es algo bueno.

La gente que comparte miedos, dramas, tonterías, mentiras, ninguno de ellos se limita, ninguno de ellos le da pena insistir con sus malas y tristes historias del mundo. Empujan toda esa negatividad con fuerza, con velocidad, con constancia. ¿Por qué entonces tú y yo tenemos pena de insistir cuando estamos construyendo negocios y agregando valor desmedido a la sociedad?

Tienes que insistir cuando tu producto o servicio impulsa genuinamente a tus clientes.

Coca-Cola no te ayuda absolutamente en nada más que dándote micro-segundos de euforia en un día caluroso. Y sin embargo, la compañía no se cansa de taladrar por todos los vías imaginables en que debes comprar sus productos. Usa esa misma actitud y tenacidad. Insiste con convicción porque lo que estás poniendo afuera en el mercado es para el bien colectivo. Créetela.

Aquí estoy yo, insistiendo como cada semana en que mis cursos, mi evento y mi coaching te convienen. Lo sé porque llevo años haciendo esto y la respuesta general que obtengo de los participantes es que ahora tienen herramientas que no habían considerado, que se sienten inspirados, que eso los motivó a comenzar.

Eso quiero para ti.


Te decía de la señora de ochenta años que tomó las papas fritas del plato de un desconocido en un restaurante.

Imita su confianza para decirle a tu audiencia lo que tienes entre manos.

Te decía de Coca-Cola y la publicidad insistente que hace sin pena de sus productos chatarra.

Imita su tenacidad para avanzar en sus objetivos.

Te enseño de marca personal porque sé la magia que ha desencadenado en mi vida. Esa magia está a tu alcance si insertas TADI, ya sabes, Tiempo, Atención, Dinero e Incomodidad.

Te enseño a construir riqueza transgeneracional porque llevo más de una década estudiando de cerca a quienes ya han conseguido esto y tengo muchas notas poderosas que nos van a ahorrar a ti y a mí años de frustración encerrados en un juego equivocado que no nos conviene.

Te doy coaching personalizado porque creo en la capacidad de esa persona que reduce su ego para aceptar buenos consejos y moldear mejor sus decisiones con un entendimiento superior de lo que será ganador en el largo plazo.


Hace unos días, alguien muy cercano a mí estuvo en un terrible accidente de autos en la carretera. Un trailer de carga a toda velocidad se quedó sin frenos y destrozó cinco vehículos.

Tal vez no creas en los milagros, pero aquí nadie murió y esto es casi la definición de uno.

Agradezco infinitamente que nada malo le ocurrió a esta amistad. De haber muerto, habría sido en sus términos porque esta persona lleva años moviéndose en lo que quiere, empujando lo que cree, creando su realidad y siendo alguien respetado por su ejecución y mentalidad. ¿De cuánta gente a nuestro alrededor podemos decir esto con sinceridad?

Seamos así.

Te estoy platicando este drama para recordarte a ti y a mí que no tenemos que conseguir cinco mil followers hoy ni asociarnos para abrir una empresa mañana. Esos no son los primeros pasos.

Los primeros pasos son entender mejor el juego y rodearte de otros en tu misma frecuencia.

Y en esto soy genial, en explicarte lo que necesitas saber y en conectarte con gente que ya anda en modo alto desempeño. Te puedo ayudar bastante.

Muévete con precisión.

Actúa siempre con decisión.


Pídenos aquí en WhatsApp las fechas, precios, descuentos y más información de los cursos, el evento y el coaching.

Sin pena.

Cero drama.

Enfoque. Ecuanimidad.

La gloria está en el largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.



P.D. 1: Te dejo cinco frases poderosas que me guían a diario. Espero te inspiren en tu camino también:

La realidad es negociable.
—Tim Ferriss

Comete errores de ambición y no errores de pusilanimidad. Desarrolla la fortaleza para hacer cosas audaces, no la fortaleza para sufrir.
—Nicolás Maquiavelo

Tienes que pensar en cosas grandes mientras haces cosas pequeñas, para que así las cosas pequeñas vayan en la dirección correcta.
—Alvin Toffler

El hombre razonable se adapta al mundo; el irracional persiste en tratar de adaptar el mundo a sí mismo. Por lo tanto, todo el progreso depende del hombre irracional.
—George Bernard Shaw

Todo lo que está a tu alrededor y que llamas vida fue hecho por personas que no eran más inteligentes que tú y puedes cambiarlo, puedes influirlo, puedes construir tus propias cosas que otras personas pueden usar.
—Steve Jobs

P.D. 2: Si esto te gustó, suscríbete gratis a mi newsletter. Te va a encantar.

RIQUEZA TRANSGENERACIONAL

Una amplia conversación íntima y llena de detalles con Aarón Benítez.

Esta es una invitación exclusiva para quienes necesitan acelerar ya su ejecución social, profesional, familiar y de negocios.

RT2022
San Miguel de Allende
Septiembre 28 y 29, 2022
riquezatransgeneracional.com


¿Cuánto invertirías a cambio de platicar largamente con decenas de millonarios exitosos para saber a profundidad cómo piensan, en qué invierten y cómo actúan en su vida y negocios?

¿Cuánto invertirías a cambio de conocer genuinos y modernos detalles legales y administrativos de quienes construyen empresas, invierten y generan riqueza transgeneracional?

No cometas el error de pensar como la mayoría de la gente piensa acerca del éxito financiero y de negocios. Ellos creen que entienden gracias a un libro o una película. Estas personitas se engañan al sentir que leer o ver algo les ha abierto la mente sobre cómo funcionan las cosas en realidad. Esto es bastante limitado. Es como creer que ya tienes exactamente las mismas herramientas y mentalidad que Messi ha usado en su vida para llegar a donde ha llegado. Una cosa es verlo un par de horas cada semana jugando un partido de fútbol y otra es conocer bien las conversaciones que ha tenido y su comportamiento detrás de escenas. Una entrevista en televisión acerca de su vida no te da jamás este nivel de entendimiento.

No rompes el código de la riqueza transgeneracional con un libro, ni con buena vibra, ni con un blog, ni con una empresa, ni con un buen networking. El código de la riqueza transgeneracional sólo lo dominas cuando ya estás en el nivel de las personas que están activamente construyendo esto. Para obtener la membresía, hay varios caminos.

Sentado en medio de algunos de mis colaboradores en alguna reunión.
Con algunos socios y consejeros discutiendo temas de levantamiento de capital y otros asuntos de nuestras empresas.

Llevo diez años trabajando intensamente en construir riqueza transgeneracional. Si no entiendes bien este término, lee la siguiente explicación.


¿Qué es la riqueza transgeneracional?

Es genial si tienes la fortuna de pertenecer a una familia con un negocio que ha logrado pasar exitosamente de una generación a otra.

Quienes no venimos con esa estirpe, raramente nos entrenamos a pensar más allá de las necesidades económicas básicas y algunos lujos.

“El carrito y la casita”, es el pensamiento popular en México. Esto es un gran error porque al soñar con el carrito y la casita, logramos eventualmente eso: obtener un automóvil y un espacio personal. Mi experiencia de vida y lo que he leído y platicado con muchas personas en el nivel socioeconómico medio-bajo de la vida, es que para cuando te das cuenta que sólo te has enfocado en lo inmediato en términos económicos, ya han perdido varios años que pudieron haberse utilizado para construir “algo más”.

¿Qué es la riqueza transgeneracional? Es la capacidad de heredar activos a eso, a la siguiente generación. ¿Por qué hacerlo? Porque si la idea es hackear la vida , debemos tener los recursos para ello y más. Pensar que tenemos que dejar recursos a los que vienen después de nosotros es una forma perfecta para activar en nosotros el sentido de urgencia, la ambición e intuición necesaria para lograr el objetivo.

Lograr riqueza transgeneracional requiere un conjunto de habilidades que no solemos tener desarrolladas cuando nuestro círculo inmediato siempre ha estado conformado mayoritariamente por trabajadores y profesionistas tradicionales.

Mucha gente piensa que dejar una casa o un par de autos al morir es suficiente. Y claro, está bien. La intención de estas líneas no es posicionar una cantidad monetaria específica en tu mente que pueda ser considerada como riqueza transgeneracional. Simplemente pregúntate cuántas cosas más podrías estar intentando para agregar belleza al mundo en este instante si tuvieses “asegurado” (por así decirlo) varias décadas de ingreso.

Libros como “Padre Rico, Padre Pobre” son geniales para enseñarnos este tipo de técnicas genuinas sobre cómo piensan muchos de los que construyen sus fortunas. Léelo, pero sobre todo, evita el error de entusiasmarte nada más con la terminología y no ejecutar. El mundo está lleno de gente que sabe hablar perfectamente sobre la carrera de la rata, el cuadrante, los activos y pasivos pero que tienen vidas bastantes limitadas porque lo económico cuando no está solucionado nos pone lamentablemente ahí.

Tienes que aprender a evaluar a personas, no negocios. A encontrar o formar a quienes van a estar al frente de las cosas en las que vas a poner tu dinero.

Tienes que aprender a mezclar cosas locas en tu mente para ver oportunidades donde otros simplemente se burlan.

Tienes que hablar inglés con confianza para poder interactuar de forma amplia y no querer convencer o dejar que te convenza sólo tu círculo de siempre.

Tienes que leer las biografías de Elon Musk, Steve Jobs, ver documentales como el de Bill Gates y leer libros de gente como Ray Dalio.

No se trata de que te pongas al frente de un imperio. Tal vez no es tu naturaleza fundar compañías y está bien. Puedes invertir. Pero hazlo de manera constante. Imagina que inviertes cada mes en asistir a las ferias y exposiciones en varias universidades del país para conocer a los chicos que muestran sus ideas. La mayoría de ellos lo hacen porque es una obligación escolar, pero siempre hay gemas. Con estas gemas comparte tu WhatsApp. Diles que eres un inversionista en el rango de los —no sé, diez, cincuenta, cien mil, un millón de pesos— y que el día de mañana que lancen algo, que te busquen.

Prácticamente todos esos esfuerzos que los chicos lanzarán van a fracasar por muchas razones: no tienen experiencia, son muy idealistas, no saben trabajar en equipo, les hizo falta financiamiento, su idea no era buena en realidad, el mercado no estaba listo, etcétera. No importa. Entiende que van a fracasar. Es lo normal.

Tu técnica no va por el lado de hacerte rico en la primera inversión con cada uno de ellos. Tu técnica de hecho es que al invertir cinco, cincuenta o quinientos mil pesos en su primera empresa, pudiste ver en primera fila su ejecución, comportamiento, actitud y creatividad. A partir de ahí, se genera una confianza donde el día de mañana esta persona tiene la capacidad de confiar en ti y tú en volver a invertir en ella.

Tienes que hacer tu trabajo para pasar de ser un prestamista disfrazado de inversionista para convertirte en un inversionista sofisticado: alguien que sabe que casi ninguna de sus apuestas dará resultados y no te vas a pelear con las personas que intentaron construir algo con tu dinero y no lo lograron. La idea es dejar puertas abiertas.

También compra bienes raíces. Acciones. Vende y revende cosas. Todo lo que sume. A diario.

Entiende que cuando tienes recursos, te puedes mover rápido. Y poder movernos rápidos es una condición necesaria para ser PADs, Personas de Alto Desempeño, ya que esto nos coloca en posición de ventaja natural. Recuerda que casi todo el mundo es lento e indeciso. Tú no seas así.


Te voy a explicar cómo estoy construyendo riqueza transgeneracional.

Ahora que ya tienes claro qué es la riqueza transgeneracional y su importancia, lee por qué soy la persona ideal para explicarte cómo generarla.

No soy experto en finanzas.

No soy experto en administración.

No soy experto en derecho.

No soy experto en contabilidad.

No soy experto en negocios.

No soy experto en relaciones públicas.

No soy experto en prácticamente nada.

Soy un generalista, alguien que se sumerge en varios temas pero nunca profundiza al máximo en ninguno de ellos.

Soy un polímata, alguien que mezcla su entendimiento de diversas áreas de la manera más profesional posible.

Soy un tipo que en el año 2010 tenía un triste salario de trece mil pesos mexicanos (menos impuestos, claro está), vivía atrapado a mis treinta años en un ingrato trabajo de oficina que consumía mis mañanas, tardes-noches y fines de semana.

Hoy —poco más de una década después— mi trabajo es escribir artículos y libros, solucionar todo tipo de problemas con mi equipo, tomar decisiones a diario sobre diversos temas, viajar para conocer gente, dar conferencias, aprobar propuestas, cerrar tratos, revisar asuntos con mis socios y consejeros, dar entrevistas, criar a tres hijos, atender a mi audiencia internacional en constante crecimiento en internet y así. Todo esto lo hago en horarios que yo decido, en ciudades que yo decido, con las personas que yo decido.

En China, supervisando la producción de hardware de nuestra empresa de alta tecnología.
Impartiendo un workshop de negocios en el Tec de Monterrey.

Esto no lo he logrado por ser guapo, súper inteligente o por venir de una familia con dinero. Esto lo he logrado porque me he ido insertando estratégicamente en el nivel que me interesa conquistar aprendiendo directamente de la gente que ya ha conquistado lo que a mí me interesa lograr.

Me fascina leer, pero los libros sólo me mostraron el camino. Recorrerlo y obtener consejos de otros caminantes experimentados ha sido un trabajo duro insustituible.

¿Has visto esas gráficas de mentalidad pobre versus mentalidad de millonario que circulan en las redes sociales? Son muy ciertas, pero desafortunadamente el joven que las hace no está generando riqueza transgeneracional, simplemente está copiando lo que leyó en algún blog para alimentar su adicción a los likes en su cuenta de Instagram.

Intento decirte que hay muchas personas que te van a jurar que te pueden orientar en cómo generar riqueza transgeneracional. Te pido que las analices bien con esta dos preguntas: ¿Están construyendo el asunto desde cero? ¿Están teniendo avances genuinos o es puro humo que luce bien?

Mi ventaja al ser alguien que está construyendo riqueza transgeneracional desde cero es que sé qué es aquello de lo que necesitas enterarte, cuáles son las cosas que me habrían ayudado a acelerar mis resultados si me las hubiesen explicado claramente en lugar de tener que realizar los cientos de micro-experimentos personales, profesionales y empresariales que he ejecutado para encontrar mis respuestas.

En una consultoría de marketing que abrí hace varios años.

La mayoría de la gente que te quiere vender un curso en internet sólo se dedica a dar cursos en internet. Yo soy empresario, construyo cosas físicas y digitales, dirijo equipos, cometo errores en la vida real y en internet, analizo, me relaciono con gente importante, reconstruyo y ajusto mi filosofía constantemente para obtener más y mejores resultados. En otras palabras, sé de lo que te estoy hablando porque esto de generar riqueza transgeneracional lo he ejecutado y lo sigo ejecutando a diario.


Quienes te podrían decir las cosas precisas que necesitas entender para generar riqueza transgeneracional, no te las dicen porque no te conocen y no les interesa desviarse de su camino para interactuar contigo.

Esto suena duro pero es la realidad. Todas las familias con las que he interactuado que tienen y siguen generando riqueza transgeneracional jamás han conectado conmigo de forma directa gracias a mi presencia en internet. Están ocupados viviendo sus vidas, construyendo sus ideas, cuidando sus imperios. No están pensando si hay gente entusiasta allá afuera que necesite sus consejos. Además, ellos ven su estilo de vida, mentalidad y ejecución como algo normal porque llevan décadas funcionando así y así se mueve su entorno. Gente que no nacimos en ese nivel vemos todo ese conocimiento como inaccesible porque sí, efectivamente, es inaccesible cuando no sabemos jugar bien el juego.

Los amigos que tengo que ya han generado riqueza transgeneracional y que siguen generando más, tardaron años en abrirse conmigo, para explicarme cosas que son políticamente incorrectas, para detallar estrategias que la mayoría de la gente no entiende porque se esfuerzan en ver muchas cosas como exóticas cuando simplemente son nuevas para su nivel socioeconómico.

La realidad es que si quieres generar riqueza transgeneracional peleando en un solo frente de batalla, tienes todo en contra. No importa qué tan bien hagas tus movimientos financieros, o que tan pro seas en tu trabajo, o que gran emprendedor resultes ser, la realidad es que esta es una guerra multidimensional que requiere un entendimiento y ejecución así, en varios frentes de batalla al mismo tiempo.

En un evento global sobre Internet of Things en Singapur.
Hablando sobre cómo hackear la vida.

He estado en las mejores instituciones y eventos explicando muchos temas en estos últimos diez años. He hablado de innovación, marketing, emprendimiento, Personas de Alto Desempeño, management y muchos otros temas, pero jamás he explicado a mi audiencia las estrategias detalladas que uso a diario para generar riqueza transgeneracional. Estas son estrategias probadas en el campo de batalla, copiadas de grandes empresarios, de familias millonarias y amigos altamente exitosos con los que he tenido oportunidad de generar muy buena relación gracias a mi trabajo offline/ online.


Tú y yo durante un par de días juntos para que comiences a construir riqueza transgeneracional.

Hay muchos cursos de finanzas allá afuera. Algunos muy buenos. Tómalos, daño no te pueden hacer. Hay muchos otros cursos de emprendimiento también. Adelante. Todo hack que puedas ejecutar para tu idea es bienvenido. Pero no hay un evento que mezcle de manera directa y contundente todas aquellas técnicas que requieres dominar y empujar en el campo de batalla de la vida real donde no puedes separar lo que es finanzas, emprendimiento, niños, reputación, vida social, familia, amigos, contabilidad, gobierno, tecnología, futuro y demás áreas que se mezclan inexorablemente y que te pueden aplastar si no moldeas tu interacción entre ellas.

Me voy a sentar durante dos días contigo a hablar sin censura, con cantidades y porcentajes específicos, nombres de plataformas, apps y otras referencias que he aprendido a utilizar para generar riqueza transgeneracional desde hace años. Te voy a compartir aspectos legales, administrativos, el marco de referencia de conversaciones con socios, clientes, colaboradores, proveedores, familiares, amigos y demás.

Yo no soy Elon Musk, pero he desarrollado hacks envidiables de administración del tiempo que me han permitido lograr en diez años cosas que dejan a mucha gente rascándose la cabeza sobre cómo lo he hecho: publicar libros digitales e impresos, hacer eventos, lanzar media docena de empresas, formar equipos de cientos de personas, dar cursos gratuitos, crear contenido en audio, video y texto, vender tecnología a nivel global, crear una marca personal poderosa en internet, colaborador con instituciones y organizaciones prestigiadas, recibir invitaciones de medios y personalidades reconocidas, todo esto al tiempo que resuelvo problemas grandes y pequeños de mi vida profesional y personal, crío junto a mi bella esposa tres niños, me ejercito, leo, tomo cursos y viajo a eventos para aprender más y simplemente para saludar a viejos y nuevos amigos que admiro.

Voy a hablar contigo de todos los detalles y estrategias que no comparto en internet simplemente porque esto es para una audiencia que genuinamente entiende el valor de estos hacks, ideas y técnicas y los quiere comenzar a ejecutar a la brevedad.

Comiendo con nuevos amigos en un workshop internacional.
Contratado por el gobierno para hablar ante doce mil estudiantes con becas internacionales.

En caso de que pienses que esto no es para ti…

Te recuerdo que pasé de un salario de oficinista de trece mil pesos mexicanos mensuales (menos impuestos, claro está) a sentarme en mesas importantes para cerrar tratos grandes con compañías globales.

Transité de ser empleado a dirigir a cientos de personas en mis empresas. He levantado millones de dólares en capital.

He creado empresas en diversas industrias.

Sin grandes credenciales académicas.

Sin un gran coeficiente intelectual.

Sin una red poderosa detrás de mí.

Sin un entrenamiento formal.

No es por darte motivación barata, pero la realidad es que si yo he podido incluso teniendo mi nivel socioeconómico, académico, mental y profesional en contra, ¿por qué tú no podrías si tienes tal vez más ventajas de las que yo tenía al principio?

Te lo repito: el material que voy a compartir contigo en este evento no lo he compartido jamás a detalle en mis publicaciones en internet. Este evento de dos días entre tú y yo es uno sin censura, con números, cantidades, cifras, porcentajes precisos de cómo me muevo para crear riqueza transgeneracional gracias a lo que ha aprendido con mis negocios, relaciones, viajes y demás.

Mostrando mis empresas en un evento de la revista Entrepreneur.

EVENTO PRESENCIAL: Cómo Construir Riqueza Transgeneracional Paso a Paso.

Una amplia conversación íntima y llena de detalles con Aarón Benítez.

Esta es una invitación exclusiva para PADs que necesitan acelerar ya su ejecución social, profesional, familiar y de negocios.

San Miguel de Allende
Septiembre 28 y 29, 2022
MXN$20,000 / USD$1,000
IVA incluido

Haz tu transferencia electrónica a:
The Aaron Benitez Company, S.A. de C.V.
Banco Inbursa
CLABE 036905500439521839

Y envía tu comprobante a hola@aaronbenitez.com con el título “RT2022 San Miguel de Allende”. Incluye tu nombre completo y WhatsApp en tu mensaje. Si requieres factura, anexa toda la información necesaria en este mismo mensaje.

Si quieres conocer los temas, obtener facilidades de pago o conocer promociones para asistir con tu pareja, algún socio o amigo, visita riquezatransgeneracional.com.

Cupo limitado.


Primera lección gratuita

Solamente cuando accedes a oportunidades que otros dejan de lado por el precio, obtienes entendimiento y conexiones que jamás van a cruzar el radar de los demás porque se filtran automáticamente del juego de alto nivel. Tú no te filtres automáticamente. No abordes las oportunidades con la visión de tu versión que no sabe construir riqueza transgeneracional. Aborda las oportunidades como se hace para generar riqueza transgeneracional: con una lente diferente, más afinada y alineada con niveles superiores.


Hablemos sobre el precio.

Todos los pasos íntimos y a detalle que he dado en estos diez años para crear riqueza transgeneracional. Accede a información privada, exclusiva, jamás compartida en público.

Miles de reseñas en redes sociales hablan sobre la calidad de mi trabajo.

Imagina que recibes solamente un consejo soberbio al año. Para obtenerlo, tienes que invitar a alguien a cenar. Esa cena cuesta, no sé, digamos que en un lugar económico y con disciplina emocional unos cien dólares para obtener información precisa, exclusiva y accionable que podrás ejecutar en tu vida para generar riqueza transgeneracional. Bien. Ahora, imagina que multiplicas esa cena anual de cien dólares por veinte años. Nada más que sabes que no vas a invertir únicamente esos cien dólares, y que no es práctico ni tienes dos décadas disponibles para esperar que la suerte te ayude a interactuar con la gente conocedora que te puede indicar los pasos precisos para subir de nivel.

Después de un desayuno con el CEO de Microsoft en México.

Lo que estás haciendo con tu inversión es acelerar ya tu entendimiento profundo del nuevo juego de la vida para ejecutar ya, hoy, now, para implementar los pasos que necesitas dar en tu vida.

El precio de este evento es para dejar afuera a los amateurs. Esto es para pros. Esto es para reunirnos de manera seria y poderosa.

Un evento de un día de la revista Harvard Business Review cuesta el doble y son conferencias sobre temas geniales, pero ninguno de ellos toma tus preguntas ni te deja pasos concretos en este tema de generación de riqueza transgeneracional.

Veinte mil pesos son tres mensualidades de un auto nuevo pero modesto cuyo valor se va depreciando desde el instante que lo sacas de la agencia. Estas cosas ayudan a que tu ego se sienta bien y tranquilo, pero no te generan riqueza transgeneracional.

Haz que la vida te tome en serio a través de actuar en serio, de forma decidida, de entender que para generar riqueza transgeneracional debes actuar de forma diferente a como te has entrenado con tu círculo de siempre que ve esto de un evento de veinte mil pesos como una inversión enorme, loca, descabellada, exótica, cuando en los niveles a los que quiero que pertenezcas es normal y nadie se espanta al respecto.

Ir a WOBI a escuchar durante menos de dos horas a un conferencista super famoso mundialmente te cuesta más del doble que RT2022. Y el conferencista no te va a dar consejos prácticos ejecutables para generar riqueza transgeneracional simplemente porque es ciudadano de una nación de primer mundo, creció con educación en una universidad de élite y ha tenido acceso a facilidades fiscales pro-empresariales en su país mientras que tu realidad y la mía en México es diametralmente opuesta.

¿Cuánto crees que pagamos en aprendizaje las personas que estamos construyendo riqueza transgeneracional? Ojalá fueran sólo veinte mil pesos. Son cantidades bastante grandes en el agregado anual de muchas comidas, salidas, viajes, estancias, cursos, libros y demás.

Mi experiencia práctica construyendo riqueza transgeneracional durante más de diez años está a tu servicio.

Sé elegante y visionario. Deja de pesar las cosas sólo en la dimensión del precio y ábrelas a las dimensiones de oportunidades rápidas que te pueden generar y el aceleramiento para tus objetivos personales y profesionales.

Este es el evento que tiene la información, las notas, los hacks que quisiera que alguien me hubiese explicado claramente hace diez años para no tener que reinventar la rueda en muchas ocasiones ni sufrir tantos descalabros.


ATENCIÓN: tu cerebro reptiliano te quiere espantar, tu condicionamiento social que te ha entrenado a no participar en cosas “raras” como este evento te está queriendo sabotear de nuevo.

Tranquila. Tranquilo.

  • No tienes que abandonar tu trabajo para generar riqueza transgeneracional.
  • No tienes que ser emprendedor para generar riqueza transgeneracional.
  • No tienes que tener un gran capital para iniciar para generar riqueza transgeneracional.
  • No tienes que ser experto mundial en un tema para generar riqueza transgeneracional.
  • No tienes que descarrilar la vida que llevas en este momento para generar riqueza transgeneracional.

Este evento es para que tengas las herramientas de mentalidad y ejecución que te harán jugar bien el juego de largo plazo de la construcción de riqueza transgeneracional. Te voy a compartir cómo te conviene pensar, qué te conviene hacer, cómo, cuándo, dónde, con quién, por qué. Verás números, ejemplos, casos concretos, proyecciones, escenarios y detalles profundos que jamás he compartido en ningún lado en internet.

Ten acceso al tipo de contenido privilegiado que mis amigos cercanos y yo discutimos para generar riqueza transgeneracional.

Este es una larga conversación de dos días con temas sin censura, tal vez hasta políticamente incorrectos, pero bastante genuina y profunda.

¿De qué hablo con mis socios en nuestras reuniones? ¿Cómo tomamos decisiones de largo plazo? ¿Qué es lo que nadie sabe explicarte bien cuando lanzas tus negocios? Aquí me puse de pie a tomar una foto de una de nuestras reuniones trimestrales.
Siempre es un honor y un gusto reunirme con PADs que invierte tiempo, atención y dinero para subir de nivel. Aquí estoy en el último evento presencial que organicé antes de la pandemia.

Si lo ves, lo ves.

Me encantará compartir todo lo que he aprendido para construir riqueza transgeneracional. Este un evento pequeño, íntimo, donde podrás hacer muchas preguntas e interactuar con gente muy interesante.

Piensa que casi siempre nos preparamos para emergencias. Prepárate mucho más para las oportunidades.

Te veo en San Miguel de Allende.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

QUERIDO CHICO CORPORATIVO

Este es Julian.

Julian tiene veintiún años. En poco tiempo egresará de alguna universidad pública de México.

Julian se encuentra en la clase media baja, esa en donde todos los días hay comida en la mesa pero no permite lujos innecesarios. Aquí nadie viaja al extranjero y casi todo se compra en pagos mensuales con los famosos intereses engañosos de las tiendas diseñadas para estafar a esta franja socioeconómica. En casa tienen un automóvil viejo que lleva años sin conocer cómo es traer el tanque de gasolina más allá del nivel mínimo. Papá y mamá usualmente tienen dificultades para cubrir todas las necesidades de la familia, pero resuelven de una manera u otra.

Julian es el orgullo familiar: va a ser ingeniero.

Julian quiere trabajar en una empresa grande donde le paguen quince o veinte mil pesos al mes.

Hey, cuando toda la vida el dinero ha sido un problema , quince o veinte mil pesos al mes te hacen sentir que todo es posible.

Julian está enfocado en conseguir trabajo en la gran fábrica local, esa donde todos portan con orgullo el uniforme, donde el empleo luce como algo seguro, donde cada año reciben bonos de productividad.

Yo fui Julian al treinta por ciento.

Y conocí a muchos otros Julianes.

Si eres Julian o conoces a alguno, leer lo siguiente es importante porque nadie nos lo explica bien.


Todos estamos expuestos al internet y sus videos virales. Todos nos sumergimos en publicaciones que nos motivan a emprender. Todos sabemos que hay muchas oportunidades para hacer negocios allá afuera.

Julian no es inmune a esto. Ha participado en concursos escolares donde sus ideas y planes de negocio le han hecho ganar algunos aplausos. También ha entrado a conferencias donde el tipo que explica los pasos para tener éxito en emprendimiento solo habla de sus aciertos pero jamás comparte los días donde ha llorado porque nadie lo entiende, donde duerme mal por el estrés de no saber cómo lidiar con impuestos y nóminas pendientes, donde descubre que lo que tenía en común con sus socios ya se perdió, donde nada parece funcionar. Esto tiene sentido, pues nadie acepta dar una plática para deprimir a la audiencia, ¿verdad? Todos queremos lucir ganadores. El problema es que por esta razón el público casi siempre termina recibiendo solo parte de la historia, la parte bonita y bastante limitada.

Julian entonces cree que entiende lo que se requiere para tener éxito en el emprendimiento porque su maestro universitario le dio una buena calificación cuando completó las tareas y exámenes de la metodología de negocios canvas. Como todo joven, es soñador. Esto le regala ideas que ve por todos lados para crear su imperio. Le encantan las palabras “innovación”, “visionario”, “revolución”, “disrupción” y etcétera. Julian —como todos— quiere ser especial, relevante.

Gracias a las señales académicas que ha recibido —concursos, materias, eventos— Julian está seguro que lo único que requiere para lanzar su idea y tener éxito es dinero.


Julian por fin consigue el trabajo en la gran empresa de la ciudad.

Julian se siente en la cima del mundo. Su uniforme. El dinero. Las instalaciones. El prestigio que obtiene en su círculo social. La envidia que genera en otros menos afortunados. Todo es perfecto. ¿Qué puede salir mal?

Julian piensa que solo va a trabajar algún tiempo en la fábrica. Lo suficiente para ahorrar un poco de dinero y lanzar su negocio. Es un buen plan.

Tú y yo sabemos lo que Julian no: jamás va a renunciar, perderá condición física y se volverá adicto a la certidumbre que su empleo le da.

Esto no es obvio para Julian, quien cree que está en control de su situación.

Poco a poco, Julian se adentra en un mundo donde a diario entierra sus posibilidades de lanzarse a emprender sus ideas. Sin saberlo, acepta como positivas cosas que desgastan su potencial.

La primera es que se convierte en un bastión económico de su familia. Todo es más fácil en casa ahora con el salario seguro de Julian. Esto se siente genial durante un tiempo, pero el problema es que esta nueva dinámica familiar se convierte pronto en una adicción de ambos lados: ahora Julian debe mantener este apoyo de manera indefinida, mientras en casa los esfuerzos por mejorar se estancan.

Otro punto es que en su empleo en la gran fábrica, Julian se va a rodear de gente inteligente, preparada y con éxito a las cuales lógicamente va a admirar. Esto hará que los imite en todo: la forma en que actúan, hablan, piensan, los lugares a los que van, las cosas que compran, las ideas que les gustan, etc. Dado que está en una empresa en la que muchos desearían poder trabajar, la presión interna por mantener una alta productividad lo obliga a competir a diario en el número de horas que debe estar enfocado en la solución de los problemas que le pagan por resolver. Julian siempre ha sido delgado y nunca le ha dolido nada, por lo cual no concibe que su terrible alimentación, mala higiene del sueño y falta de ejercicio lo van a poner del lado de la obesidad en pocos años.

Obesidad que verá normal porque lamentablemente así luce la mayoría a su alrededor.

Este es uno de los puntos más difíciles de atacar en la juventud mexicana que crece en las condiciones que te estoy describiendo: no consideran posible que vayan a ocurrir cambios enormes en su físico hasta el día que de repente descubren que están varias tallas fuera de control, hasta el día en que notan que apenas en sus tempranos treintas tienen la salud física de alguien de más de cincuenta que no se cuida.

Podemos culpar al capitalismo y a muchos otros factores que no promueven la buena salud de los miembros productivos de la sociedad como Julian, pero eso de poco sirve para que un individuo pueda comenzar a mejorar su condición hoy.

Julian cree que necesita un automóvil. Y tiene que ser nuevo. Con su salario de veinte mil pesos al mes puede obtener un crédito para pagarlo en cuatro años. Con su bono anual puede hacer abonos fuertes cada cierto tiempo. Todos hacen esto en la oficina.

Nadie le habla de invertir en ETFs. Nadie le habla de optimizar los próximos veinte o treinta años. Esto es aburrido. Nada es tan sexy como traer tu nuevo coche con Karol G a todo volumen.

Julian va a restaurantes a los que nunca antes había ido. Los fines de semana se embrutece con sus amigos del trabajo que ahora son sus confidentes, role models y familia, todo en uno. El domingo lo utiliza para recuperarse. Cada lunes bromean con orgullo de los destrozos que hicieron las noches anteriores. Y así durante años. Julian no se da cuenta que ha sido absorbido por una cultura que superficialmente luce genial, pero que tiene muchas limitaciones.

¿El plan de solo trabajar un tiempo parar ahorrar y con eso lanzar su emprendimiento? Julian jamás va a admitir que eso está cada vez más alejado. Lo que hará para compensar es invitar a sus amigos a una carne asada algunos fines de semana al mes en su nueva casa pequeña que ha obtenido con un crédito a treinta años —hey, todos así lo hacen en la oficina. La intención de estas reuniones, al menos en teoría, es platicar de ideas de negocio en las que se van a asociar.

Recuerda que su grupo del trabajo es la mafia a la que ahora pertenece. Es todo su mundo. Por lógica —aparte de que son su familia, sus mejores amigos, sus confidentes y sus role models— también deben ser sus socios.

Julian no entiende ni le interesa mucho en este momento enterarse que la inteligencia en un área no significa inteligencia en otra. Que alguien sea excelente entregando reportes complejos en hojas de cálculo no significa que tenga madera de co-fundador de una empresa ni que va soportar el estrés directo de lidiar con el mercado cuando las cosas se pongan duras, como siempre ocurre en negocios. A su amiga —experta en administración de uno de los departamentos de la corporación donde ambos trabajan— Julian la nombra automáticamente directora de finanzas en su nuevo emprendimiento imaginario. Se caen bien. Han bebido, salido y convivido muchísimo. Ella es muy inteligente, pues tuvo excelentes calificaciones en la universidad. Él también. Se entienden. ¿Qué podría salir mal?

A su amiga no le interesa realmente renunciar a su empleo, pero la idea de este negocio es imaginaria y todos los saben la mayor parte del tiempo, excepto cuando andan borrachos celebrando que ya están cada vez más cerca de lanzar el proyecto. En México un “sí” nunca es “sí”. Y un “me interesa” jamás es compromiso. Aquí preferimos quedar bien y aplaudir sin convicción la idea de alguien a decirle nuestra verdadera opinión. Y contestamos con un “pues vamos viendo”, “hablamos”, “lo revisamos” en lugar de ser claros y negarnos a las propuestas que nos hacen.

En la mafia de Julian, nadie pone al frente su renuncia como primer paso para estar a cargo de todos los detalles que se requieren ejecutar para que la compañía sea una realidad.

En la mafia de Julian, nadie pone al frente el primer cheque sin compromiso para que la compañía sea una realidad.

En la mafia de Julian, nadie escribe de manera clara lo que la compañía va a hacer, la estrategia ni la lista de acciones necesarias para que la empresa sea una realidad.

Todo lo que hacen es hablar de grandes ideas de negocios en el comedor de la corporación donde trabajan y reunirse ocasionalmente para discutir el proyecto. Esto los hace sentir bien. Son de esas cosas que te dan un sentido de avance pero que en realidad no significan nada.

Julian está atrapado en el salario de la gran empresa. Su familia depende de ello. El pago de su auto depende de ello. El pago de su casa. La consola de videojuegos. La ropa de marca. El dinero para sus salidas a buenos lugares.

Julian no ha invertido nada en ir a eventos o cursos de cuestiones que realmente lo empoderarían en negocios. Ir a Asia le daría un entendimiento fantástico de lo que es posible construir en el mundo, pero como nadie en la oficina hace esto, él no lo tiene tampoco en el radar. Tampoco va a cursos en otras ciudades con expertos genuinos porque cree que entiende lo que tiene que hacer y ya está casi todo listo con sus amigos.

No te confundas, querido Julian: pensar que la inteligencia y capacidad que alguien tienen en un empleo es igual a tener inteligencia y capacidad parar ejecutar con éxito en un negocio propio es el peor de los errores.

Si quieres entender esto con una analogía futbolística, piensa en tu amigo del vecindario que es genial jugando fútbol, pero su buen toque no es sinónimo de disciplina, enfoque ni de dureza mental necesaria para ser profesional en la liga profesional.

Julian no sabe nada de esto porque su círculo tampoco. Y su grupo de amigos-colegas lo define. Lo han influenciado al grado que todo lo que no está dentro de ese ecosistema no le interesa, no lo ve, no lo procesa.

Muchos hemos sido Julian.

Levantamos muros de superficialidad a nuestro alrededor. Cosas que nos hacen lucir bien pero que no nos permiten avanzar en los objetivos que verdaderamente valen la pena. Tenemos el uniforme, el título, el salario, la casa, el auto pero no tenemos los fondos, ni la seguridad, ni la audacia, ni las relaciones, ni el entendimiento para crear algo propio.

Julian comienza a ir a bodas de sus compañeros que a los veintiocho años se expresan con tonterías como “ya me estaba quedando” como si estar casado y tener hijos te diera alguna ventaja en un momento en que ni siquiera sabes qué quieres de la vida. Lamentablemente, Julian internaliza estas frases gracias a tantas repeticiones y comienza a pensar pobremente así.

Ojalá Julian tuviera en cuenta primero viajar por el mundo, renunciar, tener varios empleos y tratar de construir sus ideas con una red internacional de amigos, aprendiendo a levantar capital y jugando con reglas de un juego más rico de la vida.

Pero en lugar de eso, ahora pasa su tiempo mordiéndose la uñas pensando que se está “quedando atrás” de todos sus amigos.

Y comienza a planear de forma limitada que tiene que subir de posición en la empresa para ganar más y con ello poder formar una familia. Lo que casi nadie admite para sí mismo es que —a menos que te entrenes en lo opuesto, lo cual casi nadie hace—si ganas más, gastas más.

Julian sube de nivel. Ahora gana treinta y cinco mil pesos al mes. Está al frente de otros ingenieros. Sus responsabilidades crecen por todos lados. La curva de aprendizaje de management es como la montaña más empinada del mundo. Tiene problemas con todos porque la gente siempre resiente a un nuevo jefe. Donde antes era bueno en el aspecto técnico, ahora básicamente tienen que empezar de cero a comprender el aspecto humano. Nadie le avisó lo importante que era esto. Julian quisiera poder regresar a ser un simple ingeniero, pero ya está aquí y es imposible confesarle a alguien de su grupo que está frustrado y no sabe qué hacer. Después de todo, lo consideran inteligente y exitoso, y tal es la imagen que su ego le dice que debe proteger a toda costa.

Su salud empeora.

El dinero alcanza menos.

La calidad de sus relaciones interpersonales disminuye.

Y lleva ya quince años en una empresa a la que pensaba que solo iba a ocupar como un escalón para su emprendimiento.

Julian no puede hablar de esto con nadie porque sigue siendo un ejemplo en su familia. Sus compañeros de la universidad lo admiran. La sociedad lo respeta. Pero Julian no es feliz. Y estando atrapado en este mundo, se da cuenta que los demás a su alrededor tampoco expresan la realidad, nadie la dice en voz alta, mucho menos regresan a compartirlo con los que van a empezar. Esto hace que el ciclo del engaño continue haciendo que lo único que los futuros egresados de clase media baja pueden ver sea el prestigio, el auto, el respeto y el salario ocultando la frustración, mala salud, círculo social limitado, finanzas frágiles y preocupación constante.

No teniendo familiares o amigos que sepan jugar un juego más elevado en la vida, las oportunidades de hackear el asunto parecen nulas: es esto o continuar con la pobreza en la que creciste.

Despierta, querido chico corporativo.


La adicción a un buen salario en la juventud es de las cosas más difíciles de superar. Te hace valorar la certidumbre en tu instante de mayor potencial creador. Más adelante en la vida también puedes construir cosas, claro, pero ten en cuenta que conforme pasan los años, tienes más heridas de guerra en lo profesional y personal. Y la bendición de la juventud es que no habiendo hecho nada, crees que puedes hacerlo todo. Esto es algo que debes aprovechar, Julian.

He hablado con miles de Julianes en la última década. A muchos de ellos les he preguntado cuánto cuesta una casa de dos pisos con tres recámaras en el mejor fraccionamiento de la ciudad y qué precio tiene un boleto de avión redondo desde Ciudad de México a París. No saben estas cosas. Alguien puede decir en defensa de estos chicos que no tienen por qué saberlo dado que no van a comprar una casa en ese instante y lo del viaje lo verán llegado el momento en que lo quieran hacer.

Ese tipo de pensamiento es el que nos impide crear grandes cosas.

Yo sé cuánto vale tener un avión privado.

Sé el precio de rentar uno para un viaje entre las ciudades que más visito.

Conozco el precio de una bella finca en la campiña italiana.

Y no tengo absolutamente nada de ello. Pero tengo los detalles. Es muchísimo más factible que me pueda mover hacia uno de esos puntos en algún momento sabiendo con precisión lo que requieren. Es imposible generar los recursos para ello si no sé ni siquiera de cuánto dinero estamos hablando.

Lo que intento decirle a los Julianes del mundo es que deben ser curiosos y entender el dinero desde una perspectiva clara y ambiciosa. Tu papá, tu maestro, tu jefe, ninguno de ellos sabe de dinero, por mucho que los ames, por mucho que sean inteligentes en aspectos técnicos. El que sabe de dinero tiene un sistema para ello que ha ido perfeccionado. Su riqueza se puede notar de forma sutil. Punto. Es extremadamente raro llegar a la cima de esa colina a través de un trabajo típico. El nivel de vida que admiras de alguien con una buena casa en una buena zona con ayuda doméstica, dos autos, escuelas particulares para los niños, perros, tarjetas de crédito para comer en restaurantes caros y viajes de vacaciones, bueno, nada de eso se paga con un salario de veinte o treinta y cinco mil pesos al mes. No vivas engañado.

El problema es que Julian va descubriendo esto conforme va trabajando más y más duro en lugar de entrenarse en trabajar más inteligentemente.

Julian debe preguntarse qué demonios ha hecho el tipo de menos de cuarenta años que puede estar a diario unas tres horas por la tarde en el gimnasio más caro de la ciudad con aire relajado cuando él no tiene tiempo ni siquiera el fin de semana para poder salir a caminar media hora sin estar preocupado mientras lo hace. A esa persona es a la que debe estudiar para imitar sus pasos, su actitud, sus decisiones, su sistema, sus relaciones.

Julian hace lo contrario a diario y no se da cuenta: estudia al tipo de menos de cuarenta que es su jefe en la oficina, que siempre está estresado, que jamás hace ejercicio, que tiene una vida personal caótica y que si pierde su empleo hoy, está jodido. Lo estudia a diario inconscientemente porque come con él, ríe sus chistes, van al bar juntos y así. Esto es lo que Julian debe combatir a diario: su atención y admiración hacia un punto que no le conviene.

No estoy diciendo que el tipo del gimnasio es buena persona. Tampoco que el de la oficina sea malo. Estoy hablando de ser estratégicos, pragmáticos, entender en qué estamos entrenándonos a diario y hacia dónde nos va a llevar ese entrenamiento en poco tiempo.

Es imposible que te mantengas fitness en modalidad de largo plazo si toda la gente que te rodea no cuida ni su dieta ni su ejercicio. Imposible. Y esto ocurre porque luchar psicológicamente contra ello sostenidamente a diario es una batalla emocional desgastante. Por eso debemos colocarnos en el entorno que nos conviene.

Hay ventajas en tener un buen trabajo en una gran empresa en la juventud. Una de ellas es el fuerte acercamiento que tienes a procedimientos corporativos que puedes aplicar en tu vida profesional en cualquier otro lado o implementar en tu emprendimiento. ¿Sabes? Lo que veo todo el tiempo es que la juventud al iniciar un nuevo empleo conecta enseguida con los que están en su nivel o cerca y usan estas nuevas relaciones profesionales para hacerlas enseguida personales y pasar el tiempo criticando a los que están en lo más alto de la jerarquía.

Mira, cuando piensas que los dueños no saben lo que ocurre en realidad en la empresa, te has activado el modo egocéntrico en lugar del modo aprendiz. Seamos realistas: tú no tienes una empresa como ellos, no tienes experiencia como ellos, no tienes las heridas de guerra que ellos han coleccionado. Apenas tienes dos años en una posición de nivel bajo o intermedio haciendo cosas que honestamente no van a destrozar a la compañía si las dejas de ejecutar. Te conviene más ver el mundo desde la perspectiva de estas personas encumbradas en lugar de estar criticándolas para sentirte más inteligente. Sentirte más inteligente solo ayuda a tu ego y no refleja nada en tu bolsillo.

Piensa que en un servicio de lavado de autos de esos que no tienen sofisticados mecanismos automatizados, las personas que trabajan duro echan agua, aspiran y secan tu vehículo. La persona que toma el riesgo de rentar el lugar, anunciarse y contratar gente es quien trabaja inteligentemente.

Trabaja inteligentemente.

Te aviso que esto no te lo enseñaron en la universidad.

De hecho, casi nadie sabe trabajar inteligentemente. Esto es porque es lo más difícil. Sé que suena contraintuitivo —por no decir estúpido— pero trabajar duro es fácil ya que simplemente se trata de imprimir más energía a algo que no es óptimo.

La persona que trabaja inteligentemente puede a diario estar relajada tres horas en el gimnasio en cualquier momento del día que le apetezca sabiendo que tiene recursos que le dan muchas oportunidades.

Trabajar inteligentemente es muy difícil porque involucra dominar mucho la presión psicológica que sentimos de la masa de gente que no entiende nuestros movimientos. Trabajar inteligentemente nos hace lucir raros y tal vez flojos en un entorno que nos vende la idea de que alguien ocupado y estresado todo el tiempo es productivo.

La persona que trabaja duro no tiene tiempo de salir a caminar ni siquiera media hora sin estar preocupada por todos los pendientes que la agobian.

Si eres joven y tienes un buen trabajo, no le des todo a ese empleo. Sé un pro, sí, y ejecuta genial para la empresa que te da un cheque mes a mes, pero ten varios proyectos andando. Sé diseñador, programador, mesero, encuestador, bailarín, no sé, haz muchas otras cosas fuera de tu horario oficial laboral. Esto te da músculo, energía y visión que pocos generan.

Usa los fines de semana como espacios para acelerar tu ventaja. Que tu weekend no sea weak. Donde otros pasan cada sábado con la misma rutina embrutecedora, tú usas ese espacio para viajar a un lugar que no conocías, para hospedar a extranjeros en tu pequeño depa rentado que te da agilidad para abandonarlo a voluntad y moverte fácil a cualquier lugar del mundo sin compromisos.

El auto y la casa propias son sueños de otros. Tú no quieres esto de joven. Tú no quieres estar atado. Y esto es lo que te haces a ti mismo cuando piensas que estos dos elementos son los objetivos a conseguir teniendo veinticinco años.

“The things you own, end up owning you”, dice Tyler Durden en Fight Club.
Ve a eventos de todo tipo. Paga por ellos. No quieras todo gratis. Siéntete tonto aprendiendo de cuestiones totalmente fuera de tu radar. Tus clases de baile, la escuela de arte, tu club de lectura, la organización en la que haces voluntariado, un equipo deportivo, ten muchos más amigos en lugares así que en tu trabajo.

No tomes como sabiduría lo que alguien que lleva veinte años en una corporación te diga. No te está contando la historia completa. No te va a confesar que quisiera poder escapar de la trampa. Si su vida te gusta porque es un tipo sano, ecuánime, en control, con espacio para muchas actividades personales, con una familia en armonía, con crecimiento espiritual constante, bueno, entonces sí, imítalo. Hay muy pocos de estos en esos entornos.

No te deslumbres con el salario y el reconocimiento profesional de alguien. Es muy poco lo que esto representa con respecto a todo lo que podemos conseguir en la vida. Si te obsesionas con esto, bueno, será lo único que conquistarás. Y varias décadas más adelante, lamentarás no haber desarrollado otros intereses y no haber explorado otras oportunidades.

Necesitamos más gente como Julian, que podrían ser empresarios que levanten a la sociedad. Pero necesitamos explicarles con claridad todo lo que el camino tradicional conlleva para que entiendan bien el juego. Perdemos a muchos chicos de clase media baja académicamente inteligentes que podrían ser grandes emprendedores por no ayudarlos a evitar con cuidado la gran trampa del dinero temprano.

Te quiero, querido Julian.

Te digo todo esto desde una posición difícil.

He estado ahí. En muchos aspectos, sigo ahí.

Podemos quejarnos de la situación en la que estamos.

O podemos trabajar inteligentemente para hackearla.

Requiere que primero te admitas a ti mismo varias cosas incómodas.

Requiere que seas observador y analices bien.

Requiere que tomes decisiones duras.

Requiere que tengas conversaciones difíciles.

Requiere que te aprietes los botones adecuados.

Y que comiences ya.

Ecuanimidad. Enfoque.

Largo plazo.

Sé audaz.

Y selo ahora.

—A.

CUANDO LA ECONOMÍA SE VA AL CARAJO

La realidad es que al mismo nivel que el fútbol, la religión y la política, hablar de educación es tocar fibras sensibles que la mayoría de las personas toman como algo personal. Cuando “ataco” a la escuela tradicional, la pasión de muchos se inflama. Enseguida recibo comentarios sobre lo ingrato que soy con el sistema educativo que es tan necesario para nuestra sociedad y así.

Hay una especie de tendencia psicológica a pensar que lo que hoy conocemos del mundo va a estar presente en nuestro futuro.

Hace unos días Tim Urban compartió en Twitter lo siguiente:

When you’re the boss of the ideas in your head, you’re always willing to revise them.

When there’s no amount of evidence that will change your mind about something, it means that idea is your boss.

Humility is the awareness that no idea is worthy of being your boss.

En una traducción libre sería algo así:

“Cuando eres el jefe de las ideas en tu cabeza, siempre estás dispuesto a revisarlas.

Cuando ninguna cantidad de evidencia conseguirá que cambies de opinión acerca de algo, significa que la idea es tu jefe.

La humildad es el entendimiento de que no vale la pena que ninguna idea sea tu jefe.”

Volteé a ver al mundo inmediatamente y comencé a juzgar a todos los que conozco que tienen ideas fijas sobre fútbol, política, religión y educación. Como siempre me pasa, me di cuenta que estaba haciendo el trabajo fácil en lugar del que verdaderamente tengo que hacer: juzgarme a mí mismo primero.

¿Cuánta gente conoces que está orgullosa de tener ideas inamovibles en su mente? Si tu círculo es como el mío, seguro son muchas.

¿Y cuántas ideas inamovibles cargas a diario en tu mente? ¿Qué tan orgulloso te sientes de esto?

Me di cuenta que tengo ideas muy enraizadas que me duele considerar desde otro punto de vista. Cosas como la ecuanimidad, el alto desempeño y el largo plazo son parte del núcleo con el que intento desarrollar mi vida. Son mantras. Es dogma. Atacar estos conceptos no me hace sentir mejor, pero tal vez es lo que necesito hacer.

Lancé mi análisis varios años atrás para encontrar si en efecto alguna vez en mi vida golpear ideas me ha dado resultados. Y sonreí porque enseguida varios recuerdos tocaron a mi puerta.

Algunas ideas que golpeé para enseñarles que yo era el jefe y que gracias a ello obtuve excelentes resultados:

  • En 1998, pasé muchas horas encerrado en la biblioteca de la universidad tomando notas de un libro de DHTML/CSS en lugar de asistir a clase de metodología de la investigación y otras en ese estilo. Hacer sitios web me ha abierto puertas como no tienes idea. La idea que ataqué fue esa de creer que lo más importante en la universidad son las materias escolares.
  • En el 2006, acepté la invitación a ser parte de una organización mundial de ingenieros cuando mi trabajo en ese momento no estaba en nada técnico, sino que me dedicaba a ser un simple maestro de inglés. Participar activamente en este voluntariado internacional me hizo viajar por el mundo y me enseñó a estar al frente de proyectos grandes. La idea que ataqué fue la de necesitar una validación externa para creerme merecedor de aportar algo en un campo profesional.
  • En el 2010, renuncié a un trabajo corporativo en el preciso instante en que me ofrecieron un aumento de salario y muchas más responsabilidades y recursos que entusiasmaban a mi ego. Lo hice para emprender porque entraba a mis treintas y leía muchas cosas de nómadas digitales y demás que me hacían ver que otra forma de vivir la vida era posible. La idea que ataqué fue la de la estabilidad de un sueldo y prestaciones económicas seguras que literalmente todos a mi alrededor me suplicaban que no abandonara.

Y así encontré otros varios ejemplos donde demostrarle a las ideas de mi mente quién era el verdadero jefe en nuestra relación había dado grandes frutos. Al actualizar o archivar muchas de esas ideas, mi vida tomó caminos insospechados.

Quisiera decirte que mi vida es perfecta y que todas las decisiones que he tomado han sido geniales y que hoy nada me afecta y que no tengo problemas en mi día a día.

Uf. Ojalá.

La cantidad de retos con los que tengo que lidiar constantemente aplastarían sin piedad a mi versión juvenil. Te lo juro. Hoy con tres hijos, una esposa, un perro y una gatita a cuestas, todas mis maniobras tienen que ser mucho más precisas. Y por eso mi análisis de lo que me ha funcionado en el pasado debe ser genuino para no engañarme y poder replicar lo que sí me va a ayudar a mantener el crecimiento en todos los rubros.

¿Y sabes? Lo que más me ha ayudado es la reinvención constante. Constante. Subraya esa parte.

Te decía al inicio de este ensayo que la educación es un tema que la gente tiene cerca de su corazón. Hace algún tiempo leí que el trinomio cuadrado perfecto no tiene ninguna aplicación práctica. Ninguna. Pero nos insisten en que tenemos que conocer su orden y sus términos. Nos dicen que aparecerá en nuestro examen. Y si esto que leí de esta ecuación matemática es falso, no importa, al final ilustra la posibilidad de que casi todo lo que vimos en el sistema escolar tradicional es irrelevante.

Entiendo cuando mucha gente no acepta esto porque no es fácil tragarnos la revelación de que pasamos casi veinte años perdiendo el tiempo. A nadie nos hace gracia pensar que hemos invertido así tal vez una cuarta parte de nuestra vida.

Pero honestamente creo que es la realidad.

Y duele, como todo golpe emocional a un fundamento que nos construye como persona. Y duele porque significa que tenemos trabajo que hacer para reparar el asunto.

No te quiero convencer. No quiero insistirte que estoy en lo correcto. Generalmente cuando veo que la pasión se inflama, me desconecto en mi alma del asunto porque creo que ya no estoy hablando con la persona frente a mí sino con todo lo que le han taladrado por años y que no ha retado.

Si de corazón crees que estoy mal al “atacar” al sistema educativo y decir que es una perdida de tiempo en lo general, bien, lo que estás haciendo es básicamente apostar tu futuro a que tendrás recursos, oportunidades y felicidad basado en lo que maestros tradicionales, lecciones tradicionales, exámenes tradicionales y calificaciones tradicionales te puedan entregar al final del trayecto. Buena suerte. Yo apuesto totalmente en contra de esa visión por lo que he visto en estos años construyendo cosas.

Regresando al punto de ser jefes de nuestras ideas para poder subirlas de nivel o abandonarlas, bueno, creo que el primer paso es darnos permiso de ser ridículos y estar incómodos. De esto hablo todo el tiempo y no voy a extenderme innecesariamente al respecto aquí. Dando estos pasos es como he pasado de ser un tipo sin habilidades técnicas sobresalientes ni diplomas que me avalen a convertirme en profesor invitado en las mejores universidades del país, conferencista pagado en eventos de prestigio, instructor y coach en empresas transnacionales, invitado en reconocidos podcasts y autor de libros y un blog que miles de personas como tú leen a diario. Todo ello por el simple hecho de permitirme sentirme ridículo durante cinco minutos al iniciar cada una de esas actividades y estar incómodo un breve periodo en lo que las domino. Eso ha sido todo, te lo juro.

A ver, nadie nace sabiendo dar conferencias, liderando cursos, redactando largos ensayos. Todos somos usurpadores en estas áreas en el inicio. La actitud con la que abordas el comienzo de estas actividades es la que determina la velocidad con la que pasas a ser parte natural de ellas. Si arrancas con el proceso pero estás con la cabeza agachada y escondido en un rincón para que nadie te vea, ¿qué crees que va a pasar? ¡vas a llamar más la atención! Así se divierte la vida cuando actuamos con temor. Por el contrario, si inflas el pecho y entras con paso firme externo aunque con elevados niveles de pena interna, el ecosistema que te interesa dominar comienza a doblegarse ante ti. Me ha pasado en universidades, corporaciones, gimnasios, playas, restaurantes, ceremonias, etcétera. Deseo que te pase a ti también.

Al momento de redactar todo esto, hay pánico en los mercados financieros porque todo se está yendo al carajo, como es típico cada cierto número de años. La gente en cripto está desesperada. Los adictos a las acciones de la Bolsa de Valores igual. Donde hace unas semanas abundaban los expertos que tenían todas las respuestas, hoy nadie sabe wtf está pasando.

Mira, esto no se va a poner más fácil. Lo que tú y yo tenemos que hacer para surfear en estas olas de pánico es golpear muchas de las ideas que tenemos ancladas con orgullo en nuestra mente. Te voy a poner algunos ejemplos con los que espero tal vez puedas conectar:

  • Si eres ingeniero, necesitas dejar de pensar que eso es lo único con lo que puedes ganar dinero. Aplica igual si eres médico, contador, chef y demás.
  • Si trabajas en una empresa grande, debes entender que no tienes absolutamente control alguno de tu futuro porque aunque te parezca ridículo que te lo diga yo, un extraño en este momento, hay decisiones que se toman en reuniones oscuras de las que jamás te enteras. Y una de esas decisiones puede fácil y rápidamente descarrilar tus planes en cualquier mañana en que pienses que todo va normal.
  • Si estás estudiando con miras a obtener un diploma de prestigio que te dé más oportunidades en algún campo laboral, te estás entrenando en desarrollar un músculo lento y anticuado. Lo de hoy es construir cosas directamente en ese campo laboral y sobre ello conseguir atención y clientes. A nadie le interesa realmente un diseñador gráfico con buenas calificaciones. Queremos ver su portafolio. Y luego necesitamos que sea un pro entregando en tiempo y forma.

Como platicábamos, todo esto es un shock para la concepción ordenada que tenemos del mundo. A nuestro cerebro le fascina sentir que tiene control y que entiende su entorno. Que un tipo escriba un ensayo diciéndote que no tienes control y que eso de tu empleo y el sistema educativo que crees que son parte fija del firmamento no lo son ni lo volverán a ser jamás, bueno, tu cerebro con toda seguridad me está aventando un “fuck you” a todo volumen y en alta resolución.

Tal vez no sé de lo que estoy hablando.

Tal vez las cosas siempre van a ser iguales.

¿Pero y si no?

¿Qué vas a hacer?

Lo que más te conviene es reinventarte profesionalmente todo el tiempo, ser alguien que agrega habilidades estratégicas a su sistema operativo personal.

¿Por qué no tienes un podcast?

¿Por qué no tienes un canal de YouTube?

¿Por qué no escribes públicamente tus ideas en un blog?

¿Por qué no organizas cursos?

¿Por qué no vendes coaching?

¿Por qué no das consultoría a empresas?

¿Por qué no vendes tus libros?

Te voy a decir por qué.

Porque todo eso luce ridículo.

Y es incómodo.

Si eres ingeniero, médico, contador y tu mentalidad ha sido moldeada por la vieja guardia, todas estas cosas que te estoy sugiriendo lucen exóticas. Y sí, la vieja guardia tiene razón: son innecesarias para tu profesión…

…si vives en 1987.

Pero si compartes este espacio-tiempo conmigo, necesitas golpear con fuerza esa idea que hoy te domina, que hoy es tu jefe y que te dice que no es necesario que aprendas a hacer ninguna de esas cosas. Ese es tu ego protegiéndote de una curva de aprendizaje nueva, que va a ser dolorosa como todo lo que vale la pena. Ese es tu ego protegiéndote de la incomodidad de lucir como un principiante cuando ya quieres sentirte consagrado en tu campo profesional.

Poner más pan en la mesa sólo se consigue siendo más pragmático.

Esto significa que tomes las herramientas y estrategias que les funcionan a otros para destacar, para conseguir más oportunidades.

Abogado, agente de bienes raíces y programador que solo quieran estar enfocados en la metodología milenaria en que se ejecuta su arte y ciencia, bueno, estas personitas están protegiendo a sus jefes, a esas ideas que no los dejan combinar técnicas fantásticas para generar más riqueza personal.

Este artículo es para recordarte a ti y principalmente a mí que en estos instantes económicos difíciles, lo único que nos va a mantener a flote es nuestra capacidad de ofrecer nuevos giros al mercado, de ser una navaja suiza que tiene diferentes soluciones.

Y sí, claro que te quiero vender algo. ¿Qué tipo de ejemplo te estaría dando si no te ofrezco una solución? ¿Qué tipo de influencer sería si no empujo aquello que creo de corazón que te conviene?

Todos te estamos vendiendo siempre algo. Todos. Siempre.

Te puedes ofender cuando alguien lo expone directamente como yo.

O puedes apreciar la honestidad y ser curioso al respecto.

Tengo un curso rápido.

Un curso que quiero que te ayude a despegar y reinventarte.

En él voy a compartir contigo notas prácticas para que des los pasos que te ayuden a dominar ese sentimiento de ridiculez e incomodidad.

En el curso voy a sentarme en vivo contigo a darte hacks que harán menos complicada tu transición emocional de un estado fijo hacia uno dinámico donde fluyas de manera pragmática conforme visualizas oportunidades.

Hay dos tipos de personas: las que trabajan para sí mismas y las que trabajan para sus ideas (jefes).

Trabaja para ti.

Gana más.

Genera riqueza donde otros temen reinventarse.

Desarrolla el músculo que te conviene, no el que te hace lucir bien con colegas con mentalidad de la vieja guardia.

Listo.

Nada de lo que voy a compartir contigo es teórico. Detesto ese tipo de cursos. Todo lo que te voy a explicar lo he hecho. Todo. Marca personal. Libros. Coaching. Conferencias. Consultoría. Podcasts. Ventas digitales. Físicas. Negocios locales. Internacionales. Negociaciones con personas. Con empresas.

Te decía que mi vida no es perfecta. Jamás creas eso de nadie.

Pero lo que sí puedo presumirte es que no tengo miedo del futuro porque confío en mi capacidad de adaptación constante. He desarrollado el músculo que mejor conviene a estos tiempos y ahora quiero compartir contigo los detalles.

Cada nueva habilidad que agrego a mi sistema operativo personal me permite navegar los mares de dramas que la sociedad agita para mantenernos espantados.

Agrega habilidades.

Si compras mi curso de Ingresos Personales Poderosos, genial, te veo dentro. Nos la vamos a pasar bien, de forma productiva y personal. Como todo lo que hago, me gusta pensar que es una inversión que yo haría y que me va a dar resultados exponenciales en diez, veinte años.

Si no, no importa. Cero dramas. No lo tomo personal. Manténte ejecutando.

Mira, sé lógico: ¿cuántas veces has invertido dinero en salidas con tus amigos solo para quedar bien y al final ese gasto no representa nada positivo para tu vida en los próximos diez años? Aborda este tipo de decisiones desde esta perspectiva. Apuesta en ti, en tus habilidades.

¿Lo peor que puede pasar? Que absolutamente ninguna de las notas del curso te sirvan y que termines más pobre por haber gastado tu dinero en él. ¿Pero qué crees? Si no te gusta, nos escribes y te devolvemos tu pago. Y listo.

¿Lo mejor que puede pasar? Que tengas más claro los movimientos que tienes que ejecutar para despegar y crearte más y mejores oportunidades que pongan pan en tu mesa.

Y como siempre, ya sabes:

Ecuanimidad. Enfoque.

Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

THE GAME

Si quieres ganar al menos unos diez mil dólares al mes, hay tres rutas:

[a] Ubicarte en lo más alto de tu profesión dentro de una organización que lo valore.

[b] Inventarte un trabajo que te posicione con ventaja.

[c] Crear múltiples fuentes de ingreso.

La ventaja de una organización que te pague bien es que adquieres transportabilidad. Esto significa que una vez que eres atractivo para empresa petrolera A, las empresas petroleras B, C y D suelen asignarte rangos salariales similares. La desventaja es que en los altos niveles de una compañía se exige siempre un desempeño monumental dentro del cual pocos consiguen mantener control de su dieta, peso, estrés, relaciones y espacio para otras actividades, lo cual afecta innegablemente la calidad de vida.

Inventarte un trabajo que te pague muy bien suena romántico. ¿Quién no sueña con ser su propio jefe? Lamentablemente, este camino es muy solitario y requiere desaprender muchísimo de lo que hemos absorbido durante dos décadas en el sistema educativo tradicional. La estructura del comportamiento que necesitas tener es incierta pues a diferencia de un empleo normal, aquí hay muchos consejos contradictorios al respecto. Esta una arena extremadamente caótica para quien no está acostumbrado a adaptarse rápidamente a los vaivenes emocionales que implica lidiar directamente con el mercado.

Generar múltiples fuentes de ingreso es un movimiento magistral si tienes la personalidad para ello. Esta forma de ejecución implica que seas consciente de la importancia de colocarte de forma predeterminada en el papel de quien delega y también de quien sabe ser un mero intermediario, abandonando la adicción a recibir la etiqueta del que crea, del que hace. Quien consigue generar buen dinero a través de múltiples fuentes de ingresos suele estar contento con no meterse a los detalles de cada operación en la que su nombre está involucrado. Aquí favoreces capital para generar más, no ejecución para aprender.

Ama lo que haces. Busca tu pasión. Notas así son poderosas para guiarnos pero mi invitación es a que seas primero pragmático y luego idealista. Pon pan en la mesa consistentemente y después sé filosófico sobre aquello que hace brincar a tu alma. Casi todos los que hacemos mucho de lo que nos gusta comenzamos haciendo cosas que no disfrutábamos al máximo en el principio. Desarrolla y exhibe tus fortalezas sin que te estorbe el hecho de que no estés en la actividad de tus sueños.

Te comento hoy todo esto porque hace un par de días platicaba con una universitaria sobre el dinero y cómo casi nadie es experto en este asunto. Le di cifras del estilo de vida que le gustaría tener y le expliqué que no iba a conseguirlo con un «buen trabajo» en los próximos años. Esto no por falta de fe en sus habilidades sino por la realidad del mundo. Le hice ver que quienes tienen los estilos de vida que nos gustan están ubicados mayoritariamente en los puntos [b] y [c] de estas ideas.

Sí, claro, trabaja en una empresa, adquiere experiencia y al mismo tiempo mientras estás ahí —le dije— sigue como edecán en eventos por las noches y en fines de semana además de continuar haciendo trabajos administrativos como éste con el que nos estás ayudando en mi empresa hoy. No compres la narrativa de que sólo debes estar enfocada en tu empleo. Piensa que ese empleo no estará únicamente enfocado en ti. La importancia de adquirir experiencia laboral en compañías es para conocer de primera mano cómo comportarte en modo corporativo, estudiar sus procedimientos, adquirir el idioma profesional y hackear tu visión para que no veas el asunto como una simple transacción donde te pagan por cierto tiempo y habilidades sino que entiendas que es un fantástico entrenamiento patrocinado donde tienes la oportunidad de aprender en tiempo real cómo lidiar con colegas que no te gustan, instrucciones sobre las que cometes errores, proveedores que incumplen, reportes que te rebasan y etcétera.

Llevo algún tiempo preguntando a todos los jóvenes que se cruzan en mi camino a través de cursos, conferencias y pláticas casuales si saben cuánto cuesta de forma precisa ese viaje a París que dicen que es su sueño o la casa grande que admiran en tal parte elegante de la ciudad. La aplastante mayoría no tiene idea de precios reales de vuelos, hoteles o bienes raíces. Esto ocurre porque mucha gente es pasiva y esperan a investigar las cosas hasta que tienen la necesidad. Tú no seas nunca así. El truco es hacerlo totalmente al revés. Primero te enteras de las cifras, usas esa información como inspiración y te vas moviendo en cuerpo y mente para conquistar los objetivos. He cotizado cuestiones exóticas como vuelos en aviones privados y renta de villas exclusivas porque sólo así le doy oportunidad a todo eso para ser parte de mi vida en algún punto.

También me gusta preguntar a los padres de familia si comparten cantidades con sus hijos. ¿Por qué no hablamos de nuestros salarios y gastos concretos mes a mes con ellos? Comencé a hacerlo con mi hijo a los catorce años y su quijada cayó al suelo cuando se enteró lo que cuesta vivir en modo clase media. Mi intención es disuadirlo de que el día de mañana se entusiasme por un empleo que le pague quince mil pesos mexicanos al mes. Que lo acepte si es conveniente en ese instante de su vida en que va empezando, claro. Y que aprenda mucho, sí. Pero sobre todo, que sepa que no puede considerar por ningún motivo que esa cantidad es suficiente o que tal es el camino con el cual va a conseguir las cosas que le gustaría ver manifestadas en su vida.

En el ejemplo inicial te hablo de diez mil dólares norteamericanos como si fuera una cifra alta. Lo es en ciertas coordenadas. Es nada en otras. Tienes que saber en dónde estás ubicado porque esto es parte de las reglas de tu juego personal. El estándar económico al que te estoy empujando que pongas en tu radar es una cantidad mensual que te permita vivir en el mejor espacio residencial de tu ciudad.

Conozco profesionales en lo más top de su juego dentro de corporaciones prestigiadas.

Conozco personas que son sus propios jefes con resultados envidiables.

Conozco expertos en crear y administrar múltiples fuentes de ingreso.

Todos y cada uno de ellos entienden muy claramente el juego que están jugando. No se distraen cambiando de cancha. No se frustran viendo el patio de juegos de junto. No obedecen reglas que no apliquen al área estratégica en la que están. Muchos de ellos siguen con educada curiosidad tendencias rimbombantes como cripto, inteligencia artificial, el metaverso y así. Tal vez algunos —los más osados entre ellos— apuestan unas pocas fichas de su casino personal en aventuras así, pero casi todos reinvierten correcta y constantemente en hacerse más fuertes y poderosos en el campo que ya dominan.

Ninguno de ellos consiguió sus resultados de forma inmediata —y esto te sorprendería enterarte cuántas personas no lo entienden como algo obvio.

El consejo más práctico que te puedo dar independientemente de cómo vayas a moverte —corporativo, tu propio jefe o master de las múltiples fuentes de ingreso— es que modeles la imagen de quienes ya tienen éxito ahí.

Si el tipo que admiras en lo alto va a tal gimnasio en tales horarios y viste de cierta manera, considera irte por esa ruta. Descubre por qué hace lo que hace ejecutándolo, no analizándolo nada más a la distancia. Esto te va a regalar inteligencia de negocios a la que no podrías acceder solamente con reflexiones pasivas.

Cuando no estamos modelando nuestro comportamiento de forma consciente hacia un objetivo, estamos absorbiendo voluntariamente los modos, visiones, actitudes e ideas que la gente en nuestro nivel nos impregna fácilmente. No es que sean malas personas, pero si la realidad del grupo de personas con el que más convives no es una que te encante, entonces debes cuidar esto de tu modelado todo el tiempo.

Es probable que nadie te haya explicado todo esto sobre el dinero que necesitas para vivir la vida que quieres. Va con amor.

Determina el juego que mejor va con tu personalidad.

Reinvierte en él todo el tiempo.

Y modela adecuadamente.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

F*CK IT, LO HAGO PORQUE TENGO DINERO

Yo no entendía el juego del lujo. Viniendo de una franja social en la que conseguir cada peso era una batalla, ya te imaginarás lo que pensaba sobre “despilfarrar” dinero en cosas que tienen sustitutos baratos. Este tipo de mentalidad me tuvo atrapado en el famoso “nosotros versus ellos” donde “los ricos son tontos” porque “hacen tonterías” como comprar computadoras que valen tres o cinco veces más que otros modelos que funcionan igual de bien.

Mi vida cambió cuando dejé de pelear contra ese nivel y comencé a estudiarlo.

Toma nota. Este es el juego del lujo.


El llamado

Para explicarte el punto inicial del lujo hoy, voy a comenzar diciéndote que Steve decidió abrir Apple Stores en 2001. Los expertos primero bostezaron para después condenar inmediatamente la idea. Eso de la venta directa en centros comerciales —dijeron— era algo del pasado, como si Jobs fuera estúpido y no hubiese entendido desde el día 1 el poder de la internet. En fin, nunca hagas caso a “expertos” que no han construido nada. Son meros críticos teóricos que lucen inteligentes empujando el pesimismo como defensa emocional.

Velo así: el vendedor callejero más humilde carga en este instante un smartphone con poder de cómputo que cualquier nave que enviamos al espacio en los sesentas envidiaría. Por un lado, la masificación de esta tecnología es genial, claro, pero por otro, esto genera un problema para ese peculiar nivel socioeconómico que siempre desea distinguirse de la clase pobre y media. Ese grupo se ha quedado sin espacio de maniobra, sus miembros no tienen hacia dónde moverse para destacar en términos digitales. 

Sí, por supuesto, el iPhone de más alta gama demuestra tu poder adquisitivo, pero la realidad es que ya nadie babea al verlo. Toda su sofisticación en características y diseño en realidad no lo separa mucho de lo que utiliza un obrero promedio hoy en día para entretenerse en sus redes sociales.

Hay gente que tiene adicción a enviar al mundo señales de su status financiero todo el tiempo.

Hay gente que necesita demostrar a los demás de muchas maneras que el dinero no es un problema para ellos.

Hay gente que solo obtiene seguridad emocional gastando cantidades exorbitantes en soluciones que podrían conseguir más económicas.

Si esto te ofende o te resulta difícil de concebir, todavía no entiendes mucho de psicología básica. Mi resumen gratuito para ti es que todos somos un manojo andante de complejos y complejidades que se reflejan transparentemente —si lo sabemos decodificar— en lo que comemos, pensamos, construimos, abrazamos, compramos y decimos.

Hay muchas marcas que entienden esto perfectamente. Y la forma más apropiada que han desarrollado para conectar en conversación con su clientela perfecta no es otra más que el precio. Sí, ese precio que te parece exorbitante, esa etiqueta costosa que te resulta ridícula, ese lugar al que ni entras porque asesinaría tu línea de crédito. Tales reacciones son el efecto del posicionamiento preciso y afinado que muchas compañías han construido para que las ignores si no eres parte del sector y mentalidad socioeconómica en lo alto de la pirámide que les interesa seducir. Si no eres parte del club, quieren que lo sepas.

La mayoría de ellas están en esos centros comerciales exclusivos. Y aquí va el segundo punto del lujo que quiero compartir contigo hoy.

Pero primero anota bien esto: tus precios son un llamado. 

Hazlo claro. 


Lo premium

El otro día mi esposa me decía que —en su predicción— las tiendas de ropa iban a desaparecer en los próximos diez años por culpa de la variedad, precio y comodidad de comprar en línea. Esto dicho por una compradora tradicional que hasta hace un par de meses insistía que era mejor probarse las faldas y blusas en un vestidor en lugar de adquirirlas con un par de clics.

Estoy de acuerdo en que esta tendencia va a aumentar conforme la población avance generacionalmente. Los adolescentes de hoy serán los adultos de mañana y el entrenamiento que han tenido es totalmente digital. A pesar de los ataques del comercio electrónico, creo que las tiendas de ropa y los centros comerciales seguirán presentes. La estrategia para que algunos pocos sobrevivan será hacerlos todavía más exclusivos. Recuerda lo que ya te dije líneas arriba: mucha gente necesita enviar señales sobre su insensibilidad a los precios y demostrar su dominio del tiempo. Cuando en el futuro decidas perder medio día en el shopping mall para comprar ropa con precios dos o tres veces más costosos de lo que hay en el ciberespacio, bueno, lo que estás estableciendo es una especie de declaración estilo “fuck it, puedo hacer esto porque tengo dinero y tú no”.

Sé que suena agresivo, pero es lo que muchos hacemos en otros términos. Todos somos insensibles a los precios en algún aspecto. Acudir al estadio de fútbol y pagar comida y bebida a precios elevados solo “por vivir la experiencia” es un buen ejemplo. ¿Qué necesidad tienes de ir a ese partido de forma presencial si lo puedes ver cómodamente en casa sin sudar ni gastar tanto? En mi caso, soy insensible al precio de los libros. Si el título de alguno me fascina y ya lo estoy sosteniendo en mis manos, lo compro en ese instante en la librería en que me encuentre, aunque sé que lo puedo recibir más barata y cómodamente en casa gracias a Prime.

Entiende que todos tenemos estas insensibilidades en los rincones privados de nuestras preferencias .

Por favor, registra esto claramente en tu visión del mundo moderno: hoy lo digital es común, accesible, barato. Lo presencial, lo físico, esto es lo que se ha vuelto premium. 

Ten una vida premium. Participa y organiza la mayor cantidad posible de eventos y experiencias en el mundo real, porque aunque es más costoso viajar para tener una reunión dentro un hotel con colegas, los resultados que se obtienen de las interacciones random y la lectura en tiempo real de los gestos y ademanes de los asistentes te regalan acceso a dimensiones poderosas que Zoom tardará todavía mucho tiempo en poder arañar.

Y no, aunque compres un Oculus tienes que considerar que el poder de la realidad aumentada todavía no está donde nos gustaría. Si no sabías, utilizar una webcam en los noventas era un asco. Tomó décadas para que fuera lo natural que nos resulta en este momento transmitir nuestro rostro en buena definición con conexiones estables inalámbricas desde casi cualquier lugar del mundo. Hoy falta cubrir la misma distancia técnica y social para aprovechar y disfrutar genuinamente los ambientes de colaboración virtuales.

De nuevo, para que lo tengamos bien grabado: lo digital es común y lo físico se ha convertido en lo premium.

Entre más actividades con personas diferentes puedas empujar a que sean físicas en tu día a día, más estarás entrenando el músculo que te separa de los que optan por acostumbrarse a lo fácil y barato de querer resolver todo con una conexión a internet. Clases. Eventos. Reuniones. Fiestas. Conversaciones. Invierte en gravitar con todo tu cuerpo hacia ellas. Los niveles socioeconómicos altos estarán ahí. Y si todavía no conquistas ese status, el hecho de rodearte de quienes ya están ahí, te dará la mentalidad y ejecución que te conviene. 


La uniformización

El lujo a veces nos da mucho menos de lo que estamos comprando. Este es el gran riesgo.

A veces nos da mucho más también.

Esta no es una invitación a que gastes por gastar. Tampoco estoy diciendo que como regla general todos los servicios y productos de precio más alto sean los mejores.

Mi punto es que los precios y lo premium te dan acceso a cierta uniformización. Cuando rechazas jugar este juego, te uniformizas con cierto grupo. Y cuando lo juegas bien, te uniformizas con otro. Si te fascina el lugar emocional y financiero en donde te encuentras ahora, sigue defendiendo tus pensamientos. Te sirven. Si no, bueno, ya sabes, sigue leyéndome.

Hace unos días, escuché que alguien iba a hacer un viaje en autobús desde la Ciudad A hasta la lejana Ciudad B. Sugerí que lo hiciera en avión. Mucha gente sigue operando con la idea de que el transporte terrestre es automáticamente más barato que volar. No siempre. El ahorro en horas y por lo tanto la mayor comodidad al no estar sentado tanto tiempo hacen que pagar una pequeña diferencia a una aerolínea valga mucho la pena.

Pero así nos pasa a todos, que nos solemos quedar atorados con peleas de nuestro pasado. Esto es dejar que la historia antigua de nuestra vida siga dictando nuestro estilo de ejecución hoy. Crecí en el nivel donde la gente ve el inglés, el aire acondicionado y los aeropuertos como puntos aspiracionales y no como aspectos básicos de sus vidas. Sé que es difícil salir de ahí. Ciertamente para mí lo ha sido. Lo que también sé, es que no podemos alejarnos de esa mentalidad cuando insistimos en defender lo que creemos que es un lujo y no un estándar mínimo que deberíamos exigir al universo.

Hijo de mi vida: al universo se le exige con nuestra mentalidad y ejecución diaria, no con mantras en redes sociales o con dramas en el café.

La forma en que abordo esto del “lujo” es determinar si mi inversión valdrá la pena. Uso un marco de referencia muy claro: si voy a pagar mucho más, quiero que esa herramienta o situación me coloquen genuinamente en posición de ventaja natural en tiempo y dinero a largo plazo. Una membresía en una sala VIP donde puedo interactuar con gente que lleva años construyendo empresas fuertes es eso para mí. Unos sneakers de mil dólares, no.

Si vas a San Francisco a hablar con emprendedores e inversionistas, tu uniforme no está completo si no operas con una Mac. Nadie te lo va a decir , pero metes ruido a la conversación con cualquier otra marca. Sé que esto eriza los vellos de muchos. Cuando hago estos comentarios recibo mensajes de nerds que me aclaran que tal otro modelo es más barato y mucho más poderoso que Apple y etcétera, etcétera. Claro. Yo no estoy peleando la parte técnica. Lo que veo con tristeza en estas reacciones es que no entienden el punto: lo que tal vez tú veas como un despilfarro —un lujo innecesario— es algo que la comunidad en la que te conviene insertarte da por sentado como parte del firmamento. Pelear contra esas cosas solo hace más lento tu ingreso y aceptación.

Te digo todo esto porque te quiero, querida lectora. Piénsalo también así: si vas a asistir a una boda, cuidas bien tu cabello, vestimenta y demás elementos de tu presentación. Bien. Si quieres ser una gran profesional o una gran mujer de negocios, ¿por qué no cuidas a diario todos los detalles que te hacen parte natural de ese mundo?

Deja de llamarlo lujo. 

Considéralo estrategia.

Enfoque. Ecuanimidad. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

UNIVERSITARIO EXTRAORDINARIO

Estas son algunas acciones poderosísimas a tu alcance si eres universitario nivel clase media hacia abajo en México:

  • Obtén tu visa norteamericana ahora que estás en esta etapa escolar. Evita frustraciones posteriores donde te la niegan por no tener forma de demostrar que no te convertirás en un ilegal más en su territorio. Yo no obtuve este importante documento en su momento lo cual se convirtió en una pequeña pesadilla personal que me acompañó innecesariamente varios años y me impidió acceder a oportunidades en Estados Unidos.
  • Trabaja algunas horas o medio tiempo en empresas grandes como Cinépolis u Oxxo. La idea más allá del dinero es que conozcas procedimientos corporativos, que generes el músculo de balancear tus actividades como todo un pro y que dejes atrás la típica narrativa prima del fracaso donde tus compañeros repiten frases como “es que llevo muchas materias”, “es que este semestre es complicado”, “es que no me da tiempo por las tareas”, lo cual tú y yo sabemos que son meras excusas porque las fiestas, Netflix, los videojuegos, el romance y las salidas, para esos sí existe espacio. Desde la mitad de mis estudios universitarios colaboré en Harmon Hall dando clases de inglés. La madurez y contactos que esto me dio fue invaluable.
  • Asiste a la mayor cantidad posible de congresos estudiantiles fuera de tu ciudad. Aprende a moverte bien en aeropuertos, a conseguir hospedaje, cosas así. Construye la disciplina de disfrutar una larga noche de fiesta, regresar tarde al hotel e incluso así levantarte temprano y con buena actitud para las primeras actividades planeadas del día. Esto sí lo favorecí en mi tiempo universitario y me dio mucha confianza personal.
  • Ve al gym y haz ejercicio sin excusas. Tu cuerpo es una máquina que parece que va a estar en las condiciones prístinas en las que lo sientes ahora pero créeme, te vas a sorprender en lo fácil que cae en mal estado cuando comienzas a trabajar y no tienes la disciplina de cuidarte. Velo así: estás en tus tempranos veintes, te sientes como nuevo porque puedes emborracharte hoy y mañana andar por la vida sin problemas, pero esto no es sostenible ni deseable. Lo segundo es que has vivido poco, por lo tanto no han llegado a ti malas consecuencias reales de cosas que tuviste que haber hecho y no hiciste. Esto lo vas a experimentar mucho más adelante. Créeme: siempre llega. De las cosas que no hice en lo absoluto en mi etapa universitaria fue esto y pagué un precio terrible con mi salud. En retrospectiva, sí pude haber ido a un gimnasio y combinarlo con correr en las pistas del campus de haber tenido la inteligencia de eliminar historias pobres que taladraba en mi ser.
  • Aprende inglés muy bien. Si ya estudiaste un programa y terminaste en alguna escuela, hazlo de nuevo. El día que puedas entender muy bien todas las noticias en CNN, hacer llamadas telefónicas sin problemas y escribir un ensayo con seguridad, bueno, en ese momento tu dominio del idioma está comprobado, mientras tanto, no. Tuve la fortuna la oportunidad de ingresar a la universidad con el inglés ya detrás de mí lo cual expandió mis horizontes. Eso quiero para ti.
  • Deja de imitar a tu círculo cercano. Piensa global. Admira global. Ejecuta global. Tu círculo cercano de amigos están igual o peor de confundidos pero nadie lo va a decir en voz alta. El ego es muy grande para decir “tengo miedo”, “no sé cómo actuar”, “me siento mal habiendo escogido esta carrera” y demás cosas así. Lo que la gente a nuestro alrededor hace es tratar de lucir mucho mejor de lo que realmente está, así que no los tomes como referencia porque casi todo lo que nos muestran es superficial. Si no hay médicos profesionales exitosos en tu árbol genealógico, muchos de los consejos que tu familia pueda darte para esta área no son eso sino opiniones. Tuve la necedad emocional suficiente en mí en aquella etapa para ignorar a muchos a mi alrededor y así fue como me pude aventurar a ideas y relaciones que lucían exóticas en mi nivel socioeconómico.
  • Aprovecha los intercambios académicos disponibles a tu alcance. Vive fuera de casa de papá y mamá. Esto no lo hice y me hizo creer que el mundo era simplemente una ampliación de mi ciudad cuando esto no es el caso. Esta idea es fácilmente atacada con la respuesta de que no hay dinero, que no se puede, para qué, qué necesidad de alejarte de casa, etcétera. Venimos a volar, no a quedarnos en el nido por miedo. Tontamente tardé mucho tiempo en abandonar la casa de mis papás.
  • Invierte dinero todo el tiempo. Hoy en día, abrir una cuenta en GBM, Plus500 u otras apps en esta línea es incluso menos complejo que configurar tu avatar de Fortnite y coordinar la partida vía Discord. Abandona el pensamiento de que invertir es para los profesionales, que es algo para cuando ya ganes mucho dinero, que tienes tiempo. Entre más pronto lo hagas, más te va a amar tu versión futura. Si a los veintes comienzas con esta disciplina de comprar index funds —por ejemplo— y sostienes el asunto sin parar, a los cuarentas no te quiero contar la posición super privilegiada en la que te vas a encontrar. Nunca nadie aventó esto en mi radar y si pudiera regresar el tiempo, es de las cosas que absolutamente favorecería en mi comportamiento juvenil.
  • Medita como si fueras un gurú hindú de setenta años. Nos entrenamos en ser profesionales, responsables, creativos, innovadores, puntuales, estudiosos y demás conceptos que nos suelen poner dinero en la mesa, pero no moldeamos con la misma tenacidad la capacidad de desconectarnos, de abrazar la espiritualidad, de enfocarnos en un pensamiento trascendental. Ésta es de las acciones más poderosas que puedes meter desde hoy a tu cartera personal de habilidades. Este asunto es tan importante que absolutamente todos los políticos, empresarios y celebridades mundialmente relevantes lo hacen. Y todos ellos mencionan esta actividad como vital para su rutina. Si tú la insertas en ti desde ahora, te llevará a niveles altísimos muy rápidamente porque casi nadie sabe posicionar el ruido, el caos de su mundo y su mente en modo controlable.
  • Nada a contracorriente ahora que tienes fuerzas. YOLO es una filosofía que te invita a experimentar las cosas para que no llegues al final de tu vida y te arrepientas. El problema es que mucho YOLO te hace tonto. Combina esto con aprender a pensar. Casi nadie sabe pensar. Creemos que pensamos pero únicamente solemos llegar a la primera causa. Es decir, pensamos que el cigarro causa el cáncer y ya, pero no nos empujamos a pensar qué demonios hace que el cigarro aparezca delante de nosotros. Y así muchos otros ejemplos. Esto de pensar en el efecto del efecto es conocido como pensamiento de segundo orden. Tenlo activo. Tardé tres décadas en comenzar a hacer esto. Tú no seas así.
  • Ten amigos de todos los sabores y colores. No hagas extremadamente fuertes los lazos con tus compañeros de la universidad en el sentido de que vivas para ellos, respires con ellos a tu lado y así. Muchos cometen el tremendo error de ingresar a la uni, hacer un grupo de cinco amigos y a partir de ahí, el resto de los años hacer todo en conjunto con ellos. Van a las mismas clases, hacen todos los proyectos posibles juntos y luego en las noches siguen hablando en WhatsApp como si no hubiesen interactuado de frente en todo el día. Hospeda extranjeros en tu casa con couchsurfing.com, envía e-mails y mensajes de inbox a influencers que admires, paga por ir a eventos solo para conectar con nuevas caras. Cuando alguien que admires te regale tiempo, regálale libros a estas personas para enviar el mensaje de que eres alguien a tener en consideración ya que te comportas de una forma más sofisticada. No supe el valor de un networking amplio hasta que ya me resultó necesario ejecutarlo. No te pongas en esta posición.
  • Aprende a tu ritmo. La mentalidad de borrego en la mayoría de los universitarios es esperar a que un maestro decida abordar un tema o que tal semestre llegue porque ahí hay tal materia en la que por fin van a aprender tal técnica. Caray. Está YouTube, Platzi, Wikipedia, Google, Masterclass, etcétera. Deja de ser pasivo en lo que te interesa aprender. Acelera las cosas y te sorprenderás al ver resultados que otros no se van a poder explicar cómo obtuviste. ¿Sabes? Cuando cultivas la paciencia para esperar a que la institución te explique las cosas a su ritmo, llevas este comportamiento a tus futuros empleos y no te certificas en nada ni viajas a congresos ni compras workshops porque esperas que la empresa cubra todo eso. Esta actitud te deja a merced de los que nos movemos rápido, sin permiso y con sentido de urgencia para resolver las cosas que importan en la vida. Métete a muchos temas. Al momento de redactar esto acabo de inscribirme a un curso de chino mandarín con una maestra de Chile, estoy estudiando técnicas de Edward de Bono para desarrollar habilidades de pensamiento en niños y bueno, estoy todo el tiempo pagando eventos, descargando apps, leyendo tutoriales y viendo videos de todo lo que necesito desbloquear para avanzar en mis objetivos. Esto es de las pocas cosas que me hacen sentir orgulloso decirte que sí hago desde mi época universitaria.
  • Conversa sobre temas interesantes. Esto es difícil si mantienes siempre el mismo círculo de amigos, no porque no puedan ser personas interesantes, pero sí porque la cantidad de notas que pueden intercambiar entre ustedes siempre tendrá un límite natural. Además, su expertise en cualquier área de la vida está inherentemente limitado por la edad. La mejor forma de meterte a conversaciones increíbles para luego poder conectar mejor en tus pláticas con otros es escuchando buenos podcasts como el de Lex Fridman, Joe Rogan y Tim Ferriss. También leyendo libros geniales como los de Yuval Noah Harari, Walter Isaacson y John Brockman. La gente interesante es bienvenida en todos los lugares que importan.
  • Diseña tu vida. Casi nadie hace esto. Lo que ocurre a la gente es que simplemente suben los peldaños que les dicen que son los siguientes: de kínder pasas a primaria, sigue secundaria, después bachillerato, luego la universidad, aquí puedes elegir un posgrado o irte a trabajar directo. A partir de aquí, todo es lo mismo : trabajar muchos años con la esperanza de retirarte algún día en tu vejez. Esto no es un diseño de vida, es un elevador en el cual todo el mundo entra voluntariamente sin considerar siquiera la posibilidad de que hay otras maneras de abordar nuestra existencia. Tardé muchos años posterior a mi egreso de la universidad para ponerme al frente de mi vida. Ha sido doloroso y frustrante porque tuve que iniciar esta travesía desde cero. No esperes —como yo— a ser adulto padre de familia para trazarte objetivos con horizontes ambiciosos. Comienza ya.

Hay un universitario extraordinario en ti. Créetela.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

ESE ESCUDO PROTECTOR LLAMADO MOAT

“Moat” es un término popular en inglés de negocios. Se trata de la ventaja competitiva que una empresa puede conseguir para mantener protegidas sus ventas durante largo tiempo.

La mayoría de la gente piensa que la innovación tecnológica es el moat número uno, pero esto es más romántico que pragmático. Si hay algo fácil de copiar en este mundo esto es el código y los chips. Lo que te da un fuerte moat es la construcción de sencillas barreras escalables en el momento adecuado.

Shopee

Shopee es una startup china de e-commerce. ¿Sabes qué está haciendo en estos instantes para construir su moat y fastidiar a su competencia encarnada en Mercado Libre en estas latitudes? Está dando sus envíos gratis. Esto significa que Shopee está absorbiendo el costo de la entrega, lo cual puede parecer una locura pero en realidad —haciendo números— es más barato que el CAC tradicional, una métrica para medir el costo de adquirir clientes. La manera en que administrativamente se miden los dólares usados para tener nuevos clientes es a través de los descuentos, campañas y promociones que se activan. Lo que Shopee está haciendo es cambiar el manual y atacar directamente uno de los puntos de dolor más notables en la experiencia de compra en línea. Si has usado los servicios de Airbnb en algún instante de tu vida, sabrás que la cuota de limpieza es de los asuntos más odiosos a considerar en tu reservación. Bien. Pagar por un servicio de mensajería que te lleva a casa el producto que acabas de comprar está en este mismo nivel de fastidio para los clientes. Si logras eliminar esto, los deleitas y los haces adictos a tu plataforma. Esto es lo que está ocurriendo. Cubrir el costo de envío no es una estrategia eternamente sostenible, pero es un moat inicial fantástico para ampliar de manera exponencial tu base de usuarios. Lo que Shopee está haciendo es ejecutar de manera perfecta el crecimiento de una startup y no tonterías.

Oxxo

Oxxo es una cadena mexicana de tiendas de conveniencia que se ha vuelto un ícono de nuestro país. El moat de Oxxo es muy simple: la mayor cantidad de puntos de venta en todo el país. Si no compras en esta sucursal, compras en la que está en la siguiente calle y si no, en la que está a la vuelta de la esquina. Es imposible no toparte con un Oxxo en cualquier tipo de trayecto que hagas en transporte público o en tu auto en un día cualquiera. Cuando tu presencia es apabullante, la competencia no puede hacer mucho. Oxxo no es económico. Tampoco es algo de nicho que atienda a un sector específico. Oxxo es simplemente parte del firmamento. Hace años me invitaron a platicar en sus oficinas generales sobre innovación y ahí me comentaron que tenían un ritmo de inauguración de tres tiendas al día. Tres. Tiendas. Diarias. Supera eso.

Coca-Cola

El moat de Coca-Cola no es en realidad su sabor, que puede ser lo más delicioso del mundo si tal es tu preferencia. Lo que Coca-Cola construyó eficientemente es una distribución excelsa. Hay Coca-Cola en el desierto, en la montaña, en la playa, en la urbe, en la fiesta, en la reunión, en el partido, en todos lados. Siempre. Esto de la distribución es uno de los puntos más ciegos de los emprendedores novatos, que creen que la calidad de su servicio o producto lo es todo cuando en realidad vemos una y otra vez que ideas con menos características y méritos conquistan el universo simplemente porque dominan esto de ubicarse en todos lados a través de los canales correctos. Coca-Cola y Bimbo son dos marcas que han crecido como la espuma por el inteligente énfasis que han tenido en esto de la distribución desde el día uno. Seguramente hay soda y pan de mejor sabor en el mundo, pero esos empresarios no han aprendido cómo ponerlos fácilmente en tu manos, así que ni los conoces.

Apple

El moat de Apple es probablemente uno de los más reverenciados en la historia moderna de los negocios: tener control de todo el sistema, desde el software hasta el hardware pasando por las aplicaciones es algo que suena simple pero no ha habido otra organización capaz de replicar esto. Es muy raro dominar bien varios sombreros en los negocios de tecnología. O eres muy bueno en software pero no tienes idea de cómo hacer hardware bien —hola, Google— o al revés, tu hardware es genial pero tu software no —hola, China. Apple logró ser genial con ambos mundos y eso le dio una defensa increíble que hoy tiene a la compañía en el lugar privilegiado en donde está.

SpaceX

El moat de SpaceX son la cantidad de accidentes y crisis que la empresa ha sobrevivido a lo largo de veinte años. Las compañías son como las personas: hay unas que se quiebran emocionalmente antes que otras. El temple del fundador, del líder, lo es todo para mantener la moral enfocada en los objetivos de largo plazo. El tamaño de lo que te espanta es el tamaño de tu ambición. Elon Musk se mantuvo ecuánime y entusiasta ante [a] más de media docena de costosos cohetes que construyó y que le explotaron literalmente en la cara y [b] la amenaza de yacer en el borde de un inminente colapso financiero multimillonario de todas sus inversiones. Ser una bestia inamovible en lo psicológico es uno de los moats menos comentados pero más profundos que puedes desarrollar.

Con respecto a esto del moat, you need deep pockets for this shit.

En resumen, piensa en el moat como una especie de escudo protector de esos esféricos e invisibles que en las caricaturas los superhéroes usan para protegerse de los ataques.

Para tener moat, necesitas recursos amplios. En su versión más pura y simple, podemos llegar a dos elementos fundamentales que crean moat genial: dinero y tiempo, probablemente en ese orden.

Warren Buffett acuñó el término «moat» para negocios. Imagina un castillo que se protege de esta manera.

Sin dinero, Shopee no podría absorber el costo de los envíos de todos sus clientes. El error es pensar que Shopee está generando ganancias en estos momentos. No es así. Esta startup está enfocada en crear su moat y crecimiento al mismo tiempo.

Sin dinero, Oxxo no podría estar construyendo la tremenda cantidad de tiendas que abre a diario en Latinoamérica. El error es creer que con las ganancias de una sucursal abren otra. Su crecimiento está basado en inversiones institucionales fuertísimas que entienden el juego de conquistar primero la geografía y algún día las ganancias.

Sin dinero, Coca-Cola no podría haber desarrollado una de las primeras redes globales efectivas de distribución y logística. El error es pensar de manera simplona creyendo que por su sabor el mundo se enamoró y así de fácil y rápido se expandió por todo el planeta. El equivalente de lo que hizo esta compañía fue que primero construyó la carretera (hizo la gran inversión) y luego comenzó a cobrar el peaje (generar ventas).

Sin dinero, Apple no podría haber pasado años en modo R&D (investigación y desarrollo). El error del emprendedor novato es creer que todo el camino de la empresa debe estar claro desde el principio. Apple inició como una compañía de hardware que tuvo que volverse muy buena en software para cumplir con su visión. Pero esto requiere tener encerrado mucho tiempo a tus ingenieros y demás creativos “tonteando” con ideas hasta que alguna funciona y mejora la conversación con el mercado. El dinero para pasar tiempo en este modo exploración viene de inversionistas visionarios.

Sin dinero, SpaceX no podría haber soportado los descalabros tremendos que experimentó en los primeros años en todos los sentidos: perdía contratos, explotaban sus vehículos, se retrasaban en sus lanzamientos, etcétera. Se requiere un músculo financiero firme detrás de ti que entienda el potencial favorable al que se puede llegar si las cosas funcionan y que acepte la gran posibilidad de que esto tal vez no vaya a ocurrir así.

Esto del moat no es algo exclusivo de las empresas. Aquí te doy estos ejemplos porque en mi experiencia, son muy pocas las personas que entienden bien el mundo de los negocios. Lo que casi todos hacen es simplificar de una manera letal este mundo. Creen que todo funciona con una inversión inicial, hacer marketing, tener ventas, reinvertir ganancias y así crecer la empresa. Ninguna empresa que admires funciona así: todas tienen capital institucional visionario y firme detrás de ellos para generar moat y llegar al punto donde son admirables. Entiende el juego.

A nivel personal también podemos desarrollar moat. Y te voy a platicar cómo lo he hecho yo.

De vez en cuando recibo algunos e-mails de amables lectores que me comentan que encontraron uno de mis artículos publicado en el blog o en las redes sociales de alguien más que decidió abusivamente presentarse como autor de mi texto. Hace años, cuando comencé a escribir públicamente, esto me irritaba. Es naturaleza humana enojarnos cuando alguien se apropia de nuestras creaciones. Luego comencé a ignorar el asunto y tal es el estado en que me encuentro hoy. La gente puede copiar una pieza de lo que hago, pero no pueden sostener ni en su producción personal ni en su conversación el estilo que he taladrado en mi audiencia a través de más de una década de intenso trabajo constante. Copiar una canción de Shakira no te da el aire de Shakira, ¿verdad?

A lo que voy con esto, es que ejecutar ideas, escribir libros, tener un ecosistema de temas constantes, presentarme en conferencias y hacer eventos, todo esto en conjunto me ha generado un moat que es difícil de penetrar. No soy multimillonario. Apenas he alcanzado un cierto grado de micro-fama, pero mi ventaja es que este nicho, este pequeño espacio, es altamente defendible. Nadie confunde mis artículos, ni mi estilo, ni mis explicaciones con las de alguien más. Esto es poderoso y también algo que todos podemos hacer. Construye en diversas áreas en las que tienes habilidades a favor y mantente en ellas hasta que nuestra firma sea tan obvia que no tengamos que incluirla.

Para generar este tipo de moat hay que pagar un precio, aquel que involucra destacar.

Destacar suena bonito. Muchas personas dicen que les interesa esto cuando en realidad tienen pavor a la idea. Destacar es exponernos, ser vulnerables, crear nuestro camino. Y eso significa por definición ir en contra de lo que es normal, lo que es estándar. Y cuando nos comportamos diferentes, obtenemos automáticamente críticas y alejamiento de quienes no desean considerar otras alternativas a lo establecido, que es básicamente la mayoría de gente.

Así que para saber si estás construyendo tu moat, puedes medir qué tan promedio es tu mentalidad y ejecución, cuántas críticas estás recibiendo a tu manera de ejecutar en el mundo, qué tan fácil conecta la masa contigo en todos los aspectos.

Si sufres por lo mismo que todos, no estás construyendo moat.

Si te entusiasma lo mismo que a todos, no estás construyendo moat.

Si consumes lo mismo que todos, no estás construyendo moat.

Si usas tu dinero igual que todos, no estás construyendo moat.

Si reaccionas igual que todos, no estás construyendo moat.

Absolutamente todas las empresas que te mostré en estos ejemplos pasaron por la etapa de duras críticas antes de ser reverenciadas como hoy lo son. Piensa lo fácil que es criticar una app más de e-commerce, otra tiendita de abarrotes, una empresa de bebidas, una compañía de computadoras, otra que quiere conquistar el espacio y así. No tienen sentido en el inicio por una gran cantidad de razones: ya hay mucho de eso, todo el mundo lo hace, no hay espacio para innovar, es muy costoso crearlo, el mercado no está listo para ello, etcétera.

Tener moat no garantiza automáticamente que todo va a salir bien. La historia está llena de empresas y personas con gran moat en su momento y que hoy nadie recuerda. Lo que sí te puedo decir es que no tener moat sí garantiza ataques exitosos en tu contra. Esto es porque haces fácil que los demás asalten tu territorio. No construyes moat cuando te pones a merced de otros. Un ejemplo es el emprendedor que basa sus ingresos en la buena voluntad del marketplace de Amazon o en la precisión del algoritmo de anuncios de Facebook y un buen día pierde todo porque Jeff o Mark deciden hacer cambios sin consultar a nadie.

Hay quienes piensan que ser el primero en un área es un moat. Raramente es el caso. Piensa en todas las redes sociales de computadora que existen desde los setentas —sí, los setentas— y cuán pocas son las ganadoras hoy. Ninguna de ellas es fundadora de este campo. Esto se llama en inglés “first mover advantage”, algo así como “la ventaja del que hace el primer movimiento”, pero no te lo recomiendo. Es muy costoso y muy lento.

Tú enfócate en construir desde hoy el moat de tu empresa y el de tu persona con sencillas barreras escalables basadas en velocidad y recursos.

Ten este escudo protector esférico e invisible de los superhéroes a tu disposición siempre.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

RLT: RETORNO DE LIBERTAD Y TRANQUILIDAD

Si alguien graba a escondidas una larga conversación entre tú y tu mejor amigo, ¿te haría sentir orgulloso lo que pudiésemos escuchar?

Cuando no nos gustan nuestras respuestas a este tipo de preguntas íntimas, nuestra reacción suele ir por el lado de la privacidad y que no todo es seriedad en la vida, que a veces uno habla cosas tontas y banales simplemente por el gusto de.

Sí, cierto. Yo me río de simplezas y bromeo sobre cosas que jamás comparto con mi audiencia. Entiendo esto. Sin embargo, al final del día, lo que pienso es que estoy voluntariamente poniendo mi cuerpo, mi alma, mi atención, mi cerebro al servicio de una persona que puede así moldearme a gusto. A estas alturas de la vida ya te habrás dado cuenta que somos fácilmente influenciables por quienes dejamos que nos rodeen. No es casualidad que compartas religión, afiliación política, deportes y visión del mundo con tu círculo más cercano. Esto lo he experimentado en formato negativo y positivo. Uno de los grupos más afines con los que solía reunirme seguido hace mucho tiempo estaba conformado por gente que fumaba y se emborrachaba. Yo llegué virgen a ese mundo e inmediatamente aprendí las técnicas y jerga necesaria para encajar. De repente, más de diez años pasaron en donde yo era uno de los compradores más habituales de cajetillas de cigarros para todos y tenía alcohol a diestra y siniestra en mi departamento siempre listo para la fiesta.

Tal vez uno de los principales atributos de madurar es tomar decisiones duras con respecto al rumbo que lleva nuestra vida.

Tal vez madurar es hacernos preguntas difíciles y esforzarnos en conseguir las respuestas. Y luego ejecutar basados en esas respuestas, nos guste o no.

Yo me pregunté si quería seguir en ese ambiente.

Y me pregunté cómo me gustaría que fueran mis conversaciones casuales con amigos.

Piensa, por ejemplo, en la gente que ahorra al extremo. Esto puede sonar como algo loable, pero deja de lado la métrica del Retorno de Libertad y Tranquilidad —RLT, vamos a abreviarlo tú y yo. Recuerda que en el mundo financiero un retorno significa aquello que regresa a ti con respecto a lo que pusiste en la mesa. Puede ser positivo o negativo. Para pintar una imagen, considera que asistimos cuatro años a la universidad con la esperanza de que el retorno en nuestra vida sea altamente positivo porque en teoría vamos a recibir oportunidades, dinero y satisfacción las siguientes décadas. Bien.

Regresando a los ahorradores, hay muchas maneras de pagar menos impuestos, pero lo que he estudiado de la gente con dinero, es que se enfocan en las que pueden dejar automatizadas. Las que no, bueno, deciden literalmente pagar la imposición. Este comportamiento podría lucir superfluo y tonto para el ahorrador profesional, que sabe que elaborando ciertos documentos, redirigiendo fondos en cierta dirección, estableciendo parámetros especiales en ciertos sistemas, bueno, con eso lograría una mayor deducción. La gente que admiro decide pagar por no hacer eso o contratar a alguien que supervise todas esas molestias a cambio de obtener libertad de movimiento y tranquilidad de mente.

La gente que ahorra por ahorrar al extremo hace filas, vive preocupada y le da prioridad a un recurso que es altamente renovable como los billetes y monedas sin entender que están sacrificando atención y tiempo que podrían usar para conseguir una mejor calidad de vida.

No estoy diciendo que seas ingenuo con las finanzas y que pagues ciegamente por todo. Estoy empujando la idea de tomar decisiones basadas en el RLT que te van a dar.

¿Me ofrecen ahorrar algunos dólares si hago el pago con efectivo pero para eso tengo que hacer una fila? No, gracias. Pago en línea y llego directo al asunto.

¿Ahorro algunos dólares si compro un equipo de cómputo que requiere más mantenimiento emocional que una pareja tóxica? No, gracias. Mejor adquiero algo que luzca impecable y opere genial incluso cinco años después.

Y así, al ir por la vida favoreciendo el RLT, de repente tus “ganancias” de tiempo y libertad te dan espacio para emprender actividades fuertes, creativas, con retornos financieros mejores. Recuerda que absolutamente todo lo que haces a diario es un entrenamiento. Todo. Lo que decides. Cómo te despiertas. Con quién hablas. Qué dejas que te preocupe. Cómo respondes. Cuándo interrumpes. Entrénate en favorecer acciones que generan una especie de interés compuesto invisible pero poderoso en tu existencia.

Soy un terrible jugador de billar, pero me fascina la técnica de pegarle a varias bolas con un solo golpe. Es para mí el epítome visual de la optimización. Y pienso por ejemplo en lo que gente como Lex Fridman, Joe Rogan y Tim Ferriss están haciendo con sus podcasts.

Verás, para empezar, se llaman podcasts porque había que inventar un nombre atractivo para esta mezcla entre formato viejo (gente hablando como en la radio) en un medio nuevo (la internet) con características únicas (tres, cuatro o cinco horas sin interrupciones, sin prisas, de muchos temas al mismo tiempo). Los podcasts —si afinas la mirada— son universidades portátiles que te pueden dar muchas herramientas para la vida y los negocios. ¿Cuántas de las interminables peroratas insulsas de tus profesores en la carrera recuerdas que hayan impactado tu mente y te hayan inmediatamente empujado a la acción? En mi caso, ninguna. Y estoy seguro que para la mayoría como yo que estudiamos en universidades promedio, el caso es el mismo.

Pero lo que quiero hoy enfatizar sobre el trabajo de Lex, Joe y Tim es cómo de forma magistral pegan a varias bolas al mismo tiempo con un solo movimiento. Velo así: si eres alguien curioso, buen conversador, ¿cómo conectas con gente para platicar con entusiasmo con ellos sobre esas áreas de las que no conoces mucho sin lucir como un freak o acosador? Los invitas a tu podcast. Y luego, ahí, si algunos de esos invitados ya son tus amigos, pues cimientas mejor la relación porque están conversando jovialmente y al mismo tiempo estás generando un producto para tu audiencia y al mismo tiempo estás haciendo dinero y al mismo tiempo estás grabando una interacción con tu amigo para la posteridad. Dime si eso no es optimizar.

Pienso en esto porque recuerdo con cariño muchas pláticas con algunos amigos que creo que debí haber grabado. Y me doy cuenta que hay gente como estos tres que ya te conté que así lo están haciendo. Ganan ellos, ganan sus invitados, gana su audiencia, ganan sus patrocinadores. Ganar-ganar-ganar-ganar. Genial.

Ahora, tal vez estés pensando que todo esto suena bien, pero que tú vives en el mundo real y no te puedes poner a hacer podcasts porque eso es para los influencers profesionales y etcétera. Como siempre te digo: acepto que tienes razón. Simplemente te recuerdo que así como cocinas, bailas, andas en bicicleta, conduces un auto, reparas cosas en casa y usas mil apps en tu smartphone, no necesitas permiso de nadie para adquirir esta otra habilidad que te podría dar un RLT fantástico.

Aparte de la analogía del billar, conecto todo esto también con el ajedrez, donde el novato que no sabe en realidad cómo jugar el juego, se enfoca en obtener piezas del enemigo y en no perder su dama. Esto mismo nos ocurre a muchos que no filosofamos bien sobre la vida: buscamos ahorrar y que nadie se enoje con nosotros cuando la partida exige movimientos con estrategia profunda y sacrificios.

No seas un gran jugador de billar que en su vida no optimiza la obtención de varios puntos con un único buen golpe.

No seas un gran jugador de ajedrez que en la vida está obsesionado por no perder piezas y en capturar a la dama del oponente cuando el juego en realidad no se trata de eso.

Este artículo es otro ejemplo de RLT: tengo varias notas desperdigadas sobre lo que voy pensando día a día conforme escucho, leo, pienso y hago cosas. Me siento por la mañana a acomodar algunos de esos pensamientos. De repente, aparece un monstruito como éste. Enseguida lo comparto con miles de personas y tiempo después es referencia en conversaciones en el plano físico con algunos de ustedes. Y así obtengo nuevas conexiones, amigos, clientes y demás gracias a reflexiones que en un universo paralelo podría simplemente vomitar de forma privada en algún café con personas a las que tal vez no les entusiasme tanto abordar conmigo todo esto.

Busco el RLT en casi todo lo que hago.

El problema del RLT es que no es obvio. Decidir algo basado en él luce costoso pero eso es porque lo abordas en términos económicos nada más.

El problema del RLT es que toma tiempo incierto. Generalmente cuando vas al banco y obtienes una tasa de interés y plazo concreto sobre tus dólares, bien, eso te hace sentir seguro. Pero la mayoría de cosas que valen la pena en la vida no funcionan así de claro. Son saltos al vacío.

Pega a las bolas que te convienen con la menor cantidad posible de movimientos.

Mueve tus piezas con estrategia, no con miedos.

Todos estos párrafos son para invitarte a la optimización. Siempre.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

MEJOR CONSTRUYE TU CAMINO EXCEPCIONAL

Lo que a ti y a mí nos venden aquí en internet a diario son historias excepcionales en un extremo u otro.

Lo excepcional no es algo bueno por sí mismo, solo está fuera del promedio. Ilustraré esto con ejemplos de negocios y otros un poco más drásticos.

Una de las lecciones más populares en negocios es hablar de los errores de Kodak y Blockbuster. Los directivos de ambas empresas lucen como tontos porque no fueron capaces de entender hacia dónde iba la tecnología y merecidamente perdieron en el mercado. Tal es la narrativa. El detalle está en que esos dos ejemplos son extremos. Prácticamente todas las empresas exitosas de la vieja guardia —que existen desde los setentas u ochentas, digamos— se han adaptado de una forma u otra a la modernidad y siguen como jugadores relevantes. Historia aburrida.

Nadie hace clic en el título de un video en YouTube que diga «Esta empresa no ha desaparecido después de cincuenta años en el mercado». Nos entusiasma los dramas estilo «Apple destruyó totalmente a Nokia», por lo tanto esto es lo que nos ponen de platillo constante y principal.

Aquí te explico a detalle por qué no debes pensar que la combinación del metaverso con impresoras 3D y comida de laboratorio destruirán tu puesto favorito de tacos de la esquina en las próximas décadas.

Imagina que el encabezado del periódico fuera «Una familia pintó toda su casa ayer: pasaron un buen rato y mantuvieron su presupuesto». Aburrido. Vende más mostrarte el asesinato que ocurrió en una fiesta porque uno de los participantes estaba borracho y celoso.

Nuestro cerebro es fantástico para llegar a conclusiones simples sin mucho entrenamiento intelectual sofisticado: crímenes en las noticias lo iguala con que todo está mal en el mundo y que estamos cerca del fin. No estoy diciendo que no exista la maldad o la ignoremos sino que le demos el peso adecuado a las cosas, que usemos mejores prismas para evaluar lo más objetivamente todo aquello que sí está ocurriendo.

Lo simple y lineal nos encanta. Suma sin ayuda 6+6+6+6+6+6+6+6+6 y verás que no es problema. Multiplica 6x6x6x6x6x6x6x6x6 y todo cambia. No venimos cableados para lo complejo, así que simplificamos. Llegar al resultado de la suma no es la única posibilidad con el número 6.

Somos adictos a lo simple. Y las narrativas que nos facilitan esto alimentan nuestra adicción. «La tecnología destruye a los negocios anticuados». «Tal político es malo porque no pertenece a mi partido». «Esta guerra es culpa de tal país por estas razones» y así. Simplezas. Aparte, no nos gusta enterarnos que no podemos procesar fácilmente escenarios complejos, así que nos cerramos a explicaciones lógicas donde no hay solución sencilla y establecemos modelos que nos dan seguridad psicológica de que sí podemos comprender la situación.

Todo esto para decirte que la gente que sigues y admiras aquí en internet son situaciones complejas andantes, son excepcionales —y recuerda, esto no significa automáticamente algo positivo. No simplifiques sus logros y errores y creas que así puedes llegar a su buen o mal nivel.

El emprendedor en revistas es un sobreviviente. La publicación tiene que vender el glamour de visionario, innovador y así. Las partes aburridas de e-mails, documentos, lecturas, esperas y pláticas sin resultados no excitan la imaginación de nadie, pero han sido 97% de su trabajo.

Vamos a cambiar los papeles. Supongamos que llevas años compartiendo notas públicamente y yo he leído la mayoría de ellas. ¿Seria correcto asumir que te conozco bien porque te sigo de cerca? ¿Tengo en verdad los detalles que me permitirían obtener bien tus resultados?

Este error lo cometemos con políticos, empresarios y demás personajes de alto perfil. Queremos imitarlos o queremos aborrecerlos, whatever. El punto es que no tenemos acceso a la complejidad que los ha moldeado, por lo tanto no tenemos el panorama completo para un buen análisis. Para mí el principal problema de la humanidad es el «us versus them», una tonta filosofía infantil de «nosotros contra ellos» que impregna a todas las personas en el mundo.

En resumen: lo que lees, escuchas y ves en medios o en reuniones con amigos y familiares no es lo estándar, es lo excepcional. Lo estándar es aburrido y no vende, por lo tanto no se publica ni se transmite con el mismo énfasis que lo que está fuera del promedio.

El estándar de éxito en negocios no es lo que lees en revistas.

Lo que encuentras en estas coordenadas no es la realidad, es solo una parte. Y para esto, minúscula.

De forma práctica, lo que quisiera que te lleves de aquí es esto: cuando te enamoras del éxito de alguien que te venden en medios o redes, lo que ocurre es que lo analizas. Y al hacerlo, caes en la trampa de la simplificación. Y con eso, crees que puedes repetir lo que ha hecho.

Mejor analiza el éxito aburrido —promedio— que no sale tanto en revistas. Esto tendrá complejidad también, pero menos inclinada a aspectos peculiares de los excepcionales.

Termino esto con la conversación que tuve con un amigo hace algunos meses donde me platicaba que estaba iniciando su marca personal en Twitter y que quería ser como @naval, que no sigue a nadie, que escribe muy poco y obtiene un alud de interacciones y followers. Le expliqué que Naval no comenzó a Twitter desde cero como él. Que para cuando Twitter apareció en la humanidad, él ya había tenido éxito en startups e inversiones, que ya era parte de la red del top 1% del mundo. Compartir tus breves notas filosóficas en un plataforma nueva donde te siguen tus amigos super influyentes resulta en éxito asegurado porque el efecto de red resulta exponencial en ese instante. Naval no es lo que es por sus publicaciones: sus publicaciones son lo que son por él.

No te enamores de lo que está fuera del promedio.

Mejor construye tu camino excepcional.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

EL MUNDO ES LENTO

Primera burbuja: Wearables

Hace unos días, rodeado de founders en un bar, trabé conversación con uno que usó la palabra «wearables». Me gustan los nerds, así que hablamos con interés del estado del arte en esta área.

He perdido millones y ganado oportunidades al vivir en burbujas tecnológicas.

Soy miembro del IEEE desde 1999, así que desde entonces recibo religiosamente mi copia de Spectrum, su revista estandarte, publicación a la par de Wired y MIT Tech Review. Recomendada.

En Spectrum leí uno de los primeros artículos que me cambiaron la vida. El artículo en cuestión lo encuentras aquí.

En él aparecen dos cosas importantes: la palabra «wearables» por primera vez en una publicación de este nivel y el nombre del Dr. Thad Starner. Ahí leí con fascinación todo esto de la miniaturización de sensores y las posibilidades de acceder a información con lentes y así. La cabeza me explotó igual que en 1992 cuando descubrí por primera vez los conceptos «realidad virtual» e «internet» en la revista Muy Interesante.

Enseguida escribí un e-mail a Thad Starner y lo invité a darnos una conferencia en la universidad al año siguiente. Solicité que nos hablara de su concepto de «wearable computing». Accedió y yo brinqué de alegría.

El Dr. Starner vino al evento al cual también invitamos a otras personas interesantes como el Dr. Peter Fromherz de Alemania que trabajaba en computación biológica, haciendo circuitos con dendritas. El asunto era toda una delicia nerd. Thad trajo su guante digital con el cual transmitía los comandos para interactuar con una pequeña pantalla instalada en sus lentes. Era un prototipo funcional, la iteración más reciente de las muchas que había comenzado a producir desde 1996 aproximadamente. Jamás se quitaba el hardware. Interactúe con él por primera vez en el lobby del hotel donde lo hospedamos. Fue una mezcla de plática social normal combinada con su destreza para escribir rápidamente con su guante mientras te vía a través de sus lentes con un micro-monitor. Literalmente estaba platicando con el futuro.

Las intérpretes que contratamos para las conferencias en inglés llegaron a la inteligente idea de traducir su concepto de «wearable computing» como «computación vestible», lo cual me pareció genial, aunque jamás he vuelto a escuchar este término fuera de nuestro evento.

Bien. Hasta aquí una de mis primeras interacciones con una potencial tecnología fantástica. Ahora te voy a explicar cómo perdí por no saber jugar el juego.

Cuando encuentres gente rara haciendo cosas interesantes, apuesta por ellos. Ve más allá de su personalidad o de la opinión que otros tengan de ellos. Enfócate en lo que son capaces de producir y demostrar en lugar de si los entiendes o te caen bien.

Cuando encuentres gente rara haciendo cosas interesantes, apuesta por ellos. Ve más allá de su personalidad o de la opinión que otros tengan de ellos. Enfócate en lo que son capaces de producir y demostrar en lugar de si los entiendes o te caen bien.

Como yo no sabía jugar el juego, vi todo el asunto de wearable computing como algo maravilloso, pero mi mentalidad tonta era «eso se hace en Estados Unidos, no en México», «eso está bien, pero aquí la realidad es otra», «eso es muy avanzado, yo no puedo entrar en ese mundo».

Resulta que los dueños de Google conocen a Starner años después que yo. Les fascina su idea. Le dan dinero, oficinas, staff y le dicen que por favor invente esa parte del futuro para ellos.

Esto es lo que tú y yo conocemos poco más de una década adelante como Google Glass.

De haber sabido jugar el juego de angel investment, VC y startups, habría conseguido la manera de meterme al mundo de los wearables a través de Thad Starner.

Aquí —los nerds que andan en esta burbuja— me van a decir que Google Glass fue un fracaso y bla bla bla. Sí, pero no. Google Glass fue la primera versión pública y fuerte de algo que será natural para mí y para ti en los siguientes años, donde traeremos estos dispositivos primero colgando en nuestra cabeza y poco después dentro de ella. Todo apunta hacia allá sin duda alguna. Sin-duda-alguna.

Bien. Entonces, la primera vez que perdí la oportunidad de insertarme ganadoramente en una burbuja de tecnología fue esa, conociendo al padre de una nueva tendencia cuando nadie le ponía mucha atención (este es siempre el mejor instante para invertir en alguien).

Thad Starner comenzó en 1994 a construir prototipos de lentes que transmiten información al usuario mientras tiene una interacción social, lo que hoy llamamos Mixed Reality (MR). Esto ya se usa en algunas soluciones industriales pero no ha conquistado el mercado de consumo. Estamos en 2022, es decir, veintiséis años después, esta idea de lentes-wearable todavía no despega como se supone que debería. Ocurrirá ˝pronto» por la convergencia con otras tecnologías que hará el asunto más lógico y digerible para las masas.

Mira, otro ejemplo: la realidad virtual está en desarrollo desde los ochentas, es decir, ha tardado muchísimo más que la idea de Thad Starner y todavía no es mainstream. ¿Cuánta gente a tu alrededor la usa a diario?


Segunda burbuja: Startup en la web 1.0

La segunda burbuja en la que perdí millones fue en la creación de una startup a finales de los noventas.

Me convertí en webmaster en 1996. Este era un término que hoy ha caído en desuso, pero en aquel entonces significaba diseñador/desarrollador web. Tenía algunos clientes corporativos y un conocimiento bárbaro para la época sobre cómo crear portales de internet.

En 1998, lancé un portal llamado «electrónica-itv» para servir a mis compañeros de la universidad con recursos, foros y correo electrónico basado en web. Fue un éxito que me dio la oportunidad de pertenecer al equipo que organizó el tipo de eventos con el que trajimos a Thad.

Las palabras «emprendedor» y «startup» jamás cruzaron por mi radar en aquellos años, no eran comunes en mi pequeña ciudad ni en mi círculo limitado. Comencé a escucharlas por el 2006. Nunca consideré lanzar un negocio de internet en aquel instante perfecto de la web 1.0.

Me gusta pensar que si en el año noventa y nueve hubiese leído Cryptonomicon [ español | inglés ], ello me habría empujado a abandonar la universidad para fundar alguna empresa de internet en mis tempranos veintes. Esta idea suena normal hoy, pero era inaudita para un chico como yo, sin ejemplos de ese otro mundo posible.

Bien. Vamos haciendo una especie de resumen: no me inserté en el mundo de los wearables en un momento ideal por falta de conocimiento al igual que tampoco lancé una startup web 1.0 porque no conocía el juego.

Luego viene la «criptorevolución».


Tercera burbuja: Cripto

La criptorevolución es esa idea romántica que muchos tienen donde las monedas digitales van a hacernos libres, todo va a ser mejor, más seguro y la utopía prometida por los bits nos dará la felicidad absoluta. O algo así.

Jugué mucho tiempo con Linux al poco rato de que Linus lo inventó. Y junto con muchos otros entusiastas de sus diversas distros y así, pensé que el mundo abrazaría fácilmente este sistema operativo que era claramente superior a Windows y demás. ¿Cuánta gente normal conoces que utilice a diario Linux como su sistema operativo predeterminado hoy en día? Personas normales, no tus amigos metidos en alta tecnología. ¿Ya notaste que casi nadie usa la palabra y mucho menos el sistema directamente?

Tú y yo y prácticamente todo el mundo somos usuarios indirectos de Linux a cada segundo en que andamos aquí en internet usando plataformas que corren en servidores que funcionan con este sistema —la absoluta mayoría. Ahora te explico qué tiene que ver esto con cripto.

El error que muchos cometimos con Linux fue pensar en términos técnicos y hacer comparaciones simplonas de precio, rapidez y cosas así para convencernos que el mercado funcionaría de manera lógica y lo aceptaría sin problemas dejando al omnipotente Windows fuera del juego. Windows hoy sigue vigente. Y Linux también, aunque financieramente en un muy distante segundo plano. Los entusiastas de Blockchain cometen el mismo error: creer que es inminente la victoria de esta tecnología, que «todo mundo» verá su superioridad y abandonará el dinero fiat.

Blockchain es genial, pero pedirle a alguien fuera del mundo tech que tengan una «cold wallet», que paguen «gas», que administren su lista de «tokens», que compren el «dip», es como aventarle a la cara un grueso manual de usuario de Unix a alguien sin conocimientos de informática: insultante, intimidante e indescifrable.

Blockchain es genial, pero pedirle a alguien fuera del mundo tech que tengan una «cold wallet», que paguen «gas», que administren su lista de «tokens», que compren el «dip», es como aventarle a la cara un grueso manual de usuario de Unix a alguien sin conocimientos de informática: insultante, intimidante e indescifrable.

Muchas cosas van a mejorar con las criptomonedas, pero no será el paraíso que piensas ni la solución a todos los problemas del mundo. Es todavía DEMASIADO temprano en su desarrollo y tomará décadas aprovecharlas en todo su potencial. Y cuando esto ocurra, lucirá normal.

Nuestros abuelos usan Linux pero no lo llaman así. Abren WhatsApp y envían fotos, audios, texto y pronto dinero sin saber que se conectan a sesiones encriptadas a servidores Linux remotos. Cuando Blockchain gane, nadie hablará de él porque estará funcionando de forma oculta.

Todo esto para decirte que me topé con Bitcoin por ahí del 2013 y me encantó. No me metí a fondo al asunto porque cometí el error de escuchar a una señora cero-tecnología hablar del asunto en 2017 y asumí que la oportunidad había pasado dado que ahora literalmente cualquiera estaba hablando del tema. Y bueno, el FOMO pega con más fuerza siempre a los tech nerds, porque nuestro ego nos empuja a demostrar a los demás que somos «inteligentes», «visionarios» y estamos al día con las tendencias. Por aproximadamente dos segundos sentí que debía meterme a ICOs, NFTs, DAOs y demás. Al final, no hice nada y podrías agregar esto a mi lista de oportunidades exponenciales que dejé ir en su etapa temprana.


La «victoria».

Pero aquí viene la «victoria».

En 2015, unos socios y yo lanzamos VERSE Technology. La idea era vender tarjetas de desarrollo para proyectos IoT. Vendimos poco más de cien alrededor del mundo. Fueron muy bien recibidas hasta por nuestra competencia.

«Perdí» el tren de los wearables, la web 1.0 y cripto, así que juré no perderme el del IoT. Para el año en que comenzamos con esta startup, mis socios y yo llevábamos tiempo escuchando el término y llegamos a la conclusión de que era inminente la explo$ión de oportunidade$.

Bien. Recuerda que estoy intentando explicarte cómo entender las verdaderas oportunidades de tecnología. Esto implica mezclar temas de startups, VCs, tendencias, inversiones y así. Todos estos puntos pueden parecer random pero están conectados.

El IoT —para los que no saben— es una capa del internet que se encarga de hacer que las cosas hablen entre ellas. Que tu refrigerador pueda reportar temperatura y consumo de energía a tu smartphone, por ejemplo. El IoT genera muchísimos más datos que nosotros los humanos.

Entregamos datos valiosos a nuestros clientes para que tomen mejores decisiones en sus procesos de producción.

Cuando respires, come y creas tecnología todo el tiempo, vives en una burbuja, en una caja de resonancia donde ves inminente que ciertos términos se vuelvan parte del firmamento de la humanidad. Esto ha pasado con realidad virtual, los Google Glass, cripto, Linux y así. Yo vivo en esa caja de resonancia y en su momento, hace algunos años, pensé que la revolución IoT estaba a la vuelta de la esquina y que era un momento perfecto para capitalizar en ello, que era lógico y que no me iba a quedar atrás.

Aquí viene la lección: el mundo es LENTO. Lento, lento, lento. Lo que ves en periódicos, portales, revistas, documentales, donde celebran a emprendedores por su éxito y visión, si analizas, son cosas que realmente empezaron de una forma u otra AL MENOS hace diez años.

Aquí viene la lección: el mundo es lento. Lento, lento, lento. Lo que ves en periódicos, portales, revistas, documentales, donde celebran a emprendedores por su éxito y visión, si analizas, son cosas que realmente empezaron de una forma u otra al menos hace diez años.

Muchas de las empresas o tecnologías que celebramos hoy como tendencias o moda no generan ganancias todavía (Uber, por ejemplo) y no aportan soluciones prácticas en el mundo real (Blockchain). Tienen gran potencial de éxito, pero no han llegado ahí.

Entonces, cuando volteo a ver qué ha pasado con nuestra startup de IoT — VERSE Technology — y me pregunto porque no soy un «billionaire» todavía, recuerdo los lentes wearable de Thad Starner, que 26 años después todavía no son de consumo masivo pero lo serán. En el gran esquema de las cosas, VERSE Technology lleva pocos años realmente. Hemos cometido tremendos errores y ejecutado decisiones excelentes. La más importante —creo— es haber hecho un giro de B2C a B2B cuando vimos la lentitud de crecer vendiendo dispositivos uno por uno.

Puedes ver por menos de medio segundo en este video mi debut como actor en un comercial de Microsoft para una campaña de marketing a nivel mundial.

B2C es cuando tu empresa vende directamente al cliente. Esto hace Apple. Compras sus productos como individuo. B2B es una empresa vendiendo a otra. Esto lo hacen empresas como IBM, por ejemplo. Y hay algunas que pueden mezclar ambos mundos con éxito, como Microsoft.

En VERSE Technology nos enfocamos en vender a clientes grandes que aunque toman más tiempo cerrar un trato cuando lo conseguimos, hablamos de un volumen que nos permite crecer. Esto ha sido doloroso como no tienes idea porque era una mentalidad y procesos que desconocíamos.

El IoT residencial —tu refrigerador hablando con tu smartphone— todavía no despega. Va a tardar mucho todavía. No pienses que porque vives en un buen vecindario y te rodean algunos aparatos conectados a internet esto ya es masivo. Lo repito: falta mucho. Y para llegar ahí, al punto donde el mercado B2C ya esté consumiendo masivamente IoT, bueno, necesitas mucho capital que sostenga tu operación durante largos periodos. Lo cual no teníamos ni tenemos y por eso hicimos un giro hacia donde ya el dinero comienza a circular, B2B.

Esta es la oportunidad exponencial de tecnología a la que he logrado subirme, no sé todavía si con éxito, pero sobre la que espero poder contar algo positivo en los próximos años. Tener éxito con una startup de hardware es extremedamente duro, me dicen por todos lados, pero a Marisol Capetillo y a mí nos gustan estas cosas, este tipo de retos. IoT residencial todavía no despega, ese es el resumen de esta parte. El IoT industrial es donde el capital y las posibilidades están creciendo a diario. Es el mismo giro que Magic Leap hizo.

Desde aquí supervisamos la operación de nuestros dispositivos y dashboards instalados en fábricas inteligentes.

Los emprendedores nos entusiasmamos por nuestras cajas de resonancia que nos dicen que nuestra visión es correcta y las voces que escuchamos y las redes que consumismos nos hacen pensar que «todo mundo» ya se va a meter a tal tendencia cuando en realidad —recuerda— el mundo es LENTO.

Aprovecha oportunidades subiéndote a ellas en el instante adecuado y entendiendo que van a tomar probablemente más de una década en ser todo lo genial que prometen. Así funciona el asunto. Ya lo he visto de cerca en varias ocasiones. Sé de lo que te hablo. Relájate pensando que vas tarde al juego de cripto, por ejemplo. Todavía estás a tiempo, pero falta muchísimo para que tenga sentido. No compres todo el ruido de la burbuja a la que te has metido. Sé pragmático. Analiza bien. Entiende cómo funcionan realmente las cosas.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

IDEAS DE TIM FERRISS

Estas son algunas ideas (parafraseadas) de los libros y episodios de podcast de Tim Ferriss que más han impactado mi vida personal y profesional:

«Tienes que dejar que ciertas cosas malas pasen para conseguir otras mejores».

Queremos control porque no soportamos la incertidumbre, buscamos no quedar mal con nadie y debido a ello, no avanzamos. No se trata de ser un incordio, pero tampoco de vivir para complacer. El ejemplo que Tim da sobre esa frase es que perdió oportunidades de negocios por no revisar su e-mail y desconectarte de sus actividades en Estados Unidos mientras estaba en un viaje en Japón. Pero gracias a eso, cerró tratos geniales en aquel país y la pasó increíble.

«Si no sabes cómo ser feliz, haz feliz a otros».

La explicación tiene que ver con salirnos de nosotros mismos y también con cierta magia que ocurre al comenzar a darle al mundo lo que queremos ver en nuestra vida. Para mí esta idea tiene que ver con el error de querer resolver un problema de la mente con la misma mente. Si el problema lo creó la mente, tenemos que meter tanto al cuerpo como a las emociones para desatorarlo.

«La realidad es negociable».

Probablemente me voy a tatuar esto algún día. Se trata de entender que si tienes sobrepeso, eres pobre y no encuentras el amor, bueno, puedes aceptar que el mundo es un lugar triste e injusto o ponerte en modo necio a conseguir tus objetivos. Desde la primera vez que leí esta frase al día de hoy, bueno, he negociado mi realidad de sobrepeso, pobreza y tristeza. Mi vida no es perfecta —Dios lo sabe— pero es mucho mejor que antes de entender que si algo no me gustaba, dependía realmente de mi necedad poder cambiarlo.

«Los nuevos ricos tienen tiempo y dinero».

Así aprendí que decir que no tengo tiempo no me hace lucir más ocupado o importante sino en la ruta opuesta a donde me interesa llegar.

«No quieres un millón dólares en el banco, quieres la libertad que un millón de dólares te hace sentir».

Una forma muy clara de quitar el velo a las trampas que luego confundimos como el objetivo verdadero cuando en realidad son meras herramientas.

«No dejes que la gente se comporte contigo en línea de una forma que no les permitirías que lo hicieran en la sala de tu casa».

Uno de los mejores remedios para lidiar con mis haters que llegaron casi desde el día uno que comencé a hacer ruido por aquí.

Y ya para cerrar,

«La gente te bloquea con sus opiniones y críticas cuando les platicas tus ideas, pero se hacen a un lado cuando ejecutas con determinación».

Es increíble y cierto, lo he visto de cerca muchas veces. No «rebotes» ideas con tus amigos en el bar.

Sigue a Tim Ferriss por todos lados. Te van a encantar sus libros y demás piezas de contenido. Como trivia, en este link de abajo, encontrarás una foto que Tim en ocasiones utiliza para algunos de sus posts. La tomé yo (-:

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

TODOS SOMOS EXITOSOS EN LAS REDES SOCIALES

Todos somos exitosos en las redes sociales. Sigo inversionistas, emprendedores, artistas, programadores y demás pros en ese estilo. A diario encuentro que todos han escrito nuevo código genial, descubierto una gema para invertir en ella o conseguido éxito inconmensurable con su startup.

Esto solía provocarme una plática interna estilo «Aarón, ¿qué te pasa?, ¿por qué no estás consiguiendo todas esas oportunidades y avances también?, ¿por qué no logras las mismas victorias que esas personas?».

Con los años, entendí que las redes sociales no son un espejo de lo bueno o malo de la realidad. Muchos dirán «es obvio, Aarón» y sin embargo, aquí estamos tú y yo, llenos de ansiedad, comparándonos todo el tiempo con la urgencia de presumir algo, lo que sea, para no quedarnos atrás.

Lo que me ha ayudado a calibrar la percepción de lo que hay aquí en internet es que conozco a muchos de los que publican sus éxitos. Son personas normales como tú y como yo. Tienen miedos, inseguridades y en algunos casos —por traumas como los míos— necesidad de atención.

Lo que hacemos mejor quienes emitimos éxito en las redes sociales es simplemente una administración adecuada de nuestra marca personal. Es como el que corre largas distancias: sólo entrena más su cuerpo y calibra mejor su respiración, no es un ente superior.

No se trata de decir que los éxitos que te compartimos aquí no existen o que exageramos en todo. Se trata de que sepas que sí, que hoy alguien publicó una venta genial pero lleva semanas sin ver a sus hijos porque ha estado de viaje y se siente exhausto de este ritmo laboral. Ahora, la razón por la cual emprendedores, inversionistas y demás pros buscamos transmitir éxito de forma consistente en las redes es porque sabemos que eso llama a otros que están trabajando en esa frecuencia y que sumarlos a nuestro ecosistema nos puede hacer ganar-ganar.

Si publico que la vida es dura, que todo está mal, que el mundo es injusto, claro, hay tal vez mucha razón en esas frases, pero piensa que aquellos que se sientan atraídos por esas publicaciones no serán los que me ayuden a salir de ese estado de mente y ejecución. Entonces, si me das a elegir, prefiero organizar mis redes sociales todo el tiempo con creadores que tienen fracasos, problemas ocultos, ansiedad y demás imperfecciones de personalidad como tú y yo pero que incluso así deciden enfocarse en impulsar las cosas buenas que construyen.

El resumen de esto es que tristemente hay solo dos estados de funcionamiento con las redes sociales: o nos están educando (dejamos que el algoritmo decida libremente qué ponernos en frente) o lo estamos educando (bloqueando, siguiendo, compartiendo lo que sí nos conviene).

Estoy escribiendo esto descalzo, despeinado y con un poco de escurrimiento nasal en esta habitación de hotel donde desperté tarde y voy retrasado con la agenda que me fijé para el día de hoy. No estoy sonriendo ni tengo la producción encima de mí que ves en mi foto de perfil.

Una buena marca personal no se trata de que inventes éxitos que no existen o que te esfuerces en conseguir éxitos solo para complacer a seguidores. Se trata de que cuando algo genial en lo físico o lo etéreo te ocurra, vengas a platicarnos al respecto.

Cosas que pueden ser geniales para compartir: la epifanía que conseguiste en un párrafo del libro que estás leyendo, una conversación donde ayudaste a alguien, un viaje que te sorprendió, una acción que tuvo buenos resultados inesperados y así.

Tranquilo, tranquilo: todos tenemos problemas y estamos mal en algunas cosas. Abandona esa fácil idea de que eres el único al que no le resultan bien sus proyectos o que no está muy seguro de lo que está haciendo.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

ERRORES DE AMBICIÓN

Este es uno de los principios que más guían mis acciones:

All courses of action are risky, so prudence is not in avoiding danger (it’s impossible), but calculating risk and acting decisively. Make mistakes of ambition and not mistakes of sloth. Develop the strength to do bold things, not the strength to suffer.

Es de Maquiavelo. Y una traducción iría así:

Todos los cursos de acción son arriesgados, así que la prudencia no está en evitar el peligro (es imposible), sino en calcular el riesgo y actuar con decisión. Comete errores de ambición y no errores de pusilanimidad. Desarrolla la fortaleza para hacer cosas audaces, no la fortaleza para sufrir.

Walter Isaacson relata que por pocos días —y por única ocasión en sus vidas— se reunieron al mismo tiempo Leonardo da Vinci, Nicolás Maquiavelo y César Borgia. Lo que el polímata por excelencia, el consejero por excelencia y el millonario por excelencia hayan discutido, ha de haber sido fascinante. Se dice que Maquiavelo estudió a fondo las acciones de Borgia y que basó muchas de las notas de su famosa obra en el análisis de los resultados que su benefactor obtuvo.


Cuando eres audaz, los audaces encuentran natural reunirse contigo.

Esto es bastante cierto también al revés: cuando te permites vivir en la indecisión, los indecisos encuentran cabida fácil en tu entorno, generando así que te ahogues en un ciclo vicioso.

Sé audaz. No te lo digo como slogan, sino como resumen práctico de la manera en que intento vivir.

Fácil no es.

Cómodo no es.

Los dolores de cabeza y las molestias emocionales que la audacia me ha dado a lo largo de los años han sido brutales. No te digo esto de forma romántica o exagerada sino como un establecimiento de los hechos que estoy guardando para algún futuro libro donde te platicaré el asunto al desnudo. Más allá de esos dramas que escribiré, quiero decirte que tomes la frase que hoy estoy compartiendo contigo y la internalices.

Entiende que siempre vas a cometer errores.

Siempre, baby.

Entonces comete errores de ambición.

Te puedo decir que todos mis errores en los últimos diez años han sido de ambición. Bastante dolorosos, como ya te lo dije. Lo genial es que el aprendizaje ha sido acelerado e impresionante.

Ahora puedo comparar aquellos errores de pusilanimidad que cometí incesantemente en mis veintes contra los de ambición en mis treintas. Una vez que te acostumbras a la audacia/ambición, actuar pusilánimemente queda descartado de tu organismo.

Haz que tus tripas vomiten naturalmente la pusilanimidad.

Ayer platicaba con un cliente de mis servicios de coaching. Me comentaba de una negociación donde necesitaba obtener cierta cantidad de sus socios. Le dije que solicitara diez veces más, que no sabía si lo iba a necesitar. Me dijo que ya había hecho números y que sólo hacía falta lo que me decía. Le dije que no: que siempre hay imprevistos y que estaban planeando para un par de meses cuando debería estar empujando medio año al menos, pero más importante, que no dejara que lo dominaran ni el miedo ni la pena de solicitar el combustible económico adicional necesario. Porque eso era: miedo. Le expliqué que es igual de cansado y frustrante negociar la cantidad x que la cantidad 10x, así que mejor lo empujé a que se entrenara en la opción más ambiciosa.

Piensa que tal vez eres pobre por el nivel de

  • tu ego,
  • tus decisiones,
  • tus relaciones,
  • tus prioridades,
  • tus reacciones,
  • tu desempeño y
  • tu visión.

Sí, claro: también por culpa del sistema, geografía, suerte y genes, pero eso no lo puedes alterar. Te puedes indignar con esto que te digo. O puedes ejecutar al respecto.

Nos han taladrado que ser ambiciosos es algo malo.

Y así morimos pobres y frustrados.

Sé ambicioso y luego balancéalo con ser generoso.

Generoso con tus ideas. Con tus recursos. Con tus relaciones.

No mueras pobre ni frustrado.

Prométete que a partir de aquí, todos tus errores serán de ambición.

¿Qué tal pasar a modo audaz con esa personita a la que nunca le has pedido directamente que tenga una cita contigo?

¿Qué tal pasar a modo ambicioso con esa idea que dices que quieres lanzar al mundo pero mantienes secreta para que nadie te critique?

No sé, cosas así.


¿Qué es lo peor que puede pasar al ser ambicioso?

No lo sé. Pero hoy estoy escribiendo artículos como éste a miles de personas de alto desempeño cuya sangre está regada por todo el planeta. Varios de ustedes responden mis mensajes con sus historias, me hacen preguntas, me contratan, compran mis cursos, van a mis eventos, nos hacemos amigos, combatimos la soledad de la mente, nos recomendamos apps, libros, influencers, canales de Youtube y demás.

Hey, no es tan malo.

El pago han sido todos esos duros dolores de cabeza y agobiantes molestias emocionales que ya te dije que van para un libro posterior.

¿Qué es lo mejor que puede pasar al ser ambicioso?

No lo sé todavía.

Sigo en ello.

Únetenos.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

¿POR QUÉ NO ESTÁS EN ESTE CLUB?

Nadie me explicó las reglas del juego.

Del juego llamado avance empresarial.

Recuerdo a Álvaro, Jesús y Héctor en la primaria. Los cuatro éramos inseparables. Jugábamos y nos reuníamos dentro y fuera de la escuela todo el tiempo. Teníamos amigos periféricos, ya sabes, aquellos que nos agradaban pero que no eran realmente parte de nuestro círculo interno. Cuando un maestro nos asignaba un proyecto en equipo, nuestra reacción natural era voltear a buscarnos con la mirada en el salón de clases para asegurarnos que —como siempre— íbamos a hacer las cosas juntos.

Bien. Aquí va la primera nota que me tomó años internalizar en el camino del desarrollo de negocios: todo es un club, todo es una organización, todo es una cofradía. Llámalo como quieras. Cuando estás fuera de algo, estás realmente fuera de algo. Y cuando estás dentro, man, you’re really in.

La importancia de vivir en la ciudad adecuada, acudir a la escuela adecuada, hacer los amigos adecuados y tener un empleo adecuado es invaluable. Yo no entendía esto porque crecí con esa romántica y débil idea de que lo importante es estudiar mucho, ser “inteligente” y luego trabajar duro para conseguir cosas en la vida.

“Mi trabajo es dejarles recursos y relaciones a tus hermanos y a ti”, expliqué hace unos días a mi hijo mayor. Esto lo he decidido así porque a mí me tocó comenzar desde cero sin R&R y es horrible. Es un camino bastante frustrante y cansado si eres ambicioso y quieres construir cosas de gran nivel. No me quejo (mucho) porque hay quienes comienzan no desde cero, sino desde niveles todavía mucho más abajo.

Sin embargo, hay personas que —como te decía— estuvieron en la ciudad adecuada, estudiaron en las escuelas adecuadas, hicieron las amistades adecuadas, se especializaron en el área adecuada en la universidad y trabajaron en los lugares adecuados. Ellos comienzan de manera predeterminada en niveles muy superiores al cero. Y qué bien. Honestamente, todos queremos dar oportunidades en este estilo a nuestros hijos.

Lo que te quiero informar es que en esto del avance empresarial, lo que sea que quieras ejecutar va a ser lento y desgastante si no eres parte del club, si no te conocen, si no tienes pedigree, si nadie sabe que existes. Cuando no queremos aceptar esto, cuando ni siquiera lo consideramos, vivimos con la idea simplona vista en alguna película o serie de televisión donde un gran producto, un gran servicio, un gran diseño, un gran plan de negocios nos va a abrir mágicamente la puerta con otros empresarios para convertirnos en sus iguales, hacer tratos con ellos y demás. Puede ser, sí, pero no es la norma, no es el comportamiento estándar. De hecho, es rarísimo, por decir lo menos. Lo que los hombres de negocios hacen es lo que tú y yo hacíamos con nuestro grupito de mejores amigos en la escuela primaria: voltear a vernos todo el tiempo y querer hacer las cosas con ellos nada más, con quienes conocemos, con aquellos con quienes nos sentimos cómodos.

El resumen de esta nota es que seas totalmente consciente cuando estás fuera del círculo, cuando no eres parte del club y que actúes en consecuencia. Esto no es para darnos latigazos emocionales y llorar culpando a la teoría de la conspiración pensando que los malditos cerdos capitalistas no nos dejan crecer porque no somos parte de su hermandad. Es entender que nos corresponde comenzar desde cero y tenemos que hacer cosas que otros tienen resueltas desde la cuna por la simple razón de que sus papás, sus maestros, sus amigos les entregan en bandeja de plata los hacks que necesitan para moverse con rapidez y precisión. Gente externa como tú y como yo tenemos que descubrir esos hacks por nuestra cuenta.


¿Cómo ser parte del club?

Esto no es diferente a cualquier relación: tienes que seducir. Nadie te va a dar un ticket de acceso directo a la hermandad. Tienes que demostrar resultados con tu ejecución implacable. Las empresas, productos, servicios que con éxito puedas colocar en el mercado y que sean visibles, todo eso es lo que vas a cargar contigo de manera intangible. Estos activos invisibles —lo que has vendido y posicionado con dureza a muchos clientes durante un largo periodo sostenido— son tu ticket de pre-ingreso. Ese pre-ingreso luce como invitaciones, conversaciones, oportunidades. Tu ticket de entrada no es un plan o una publicación en LinkedIn. Tú quieres que ellos te llamen. Primero serás una curiosidad y digamos que tendrás un pie en la puerta del club. Si mantienes tu ritmo de ejecución, aprendes sus reglas, su idioma, su comportamiento e imitas bien todo eso, te convertirás en parte del firmamento.

Piensa que estás flaco, que no tienes músculos bien desarrollados. Y compras tu membresía en un gimnasio genial. Llega tu primer día y te presentas. No conoces la etiqueta. Lo que tienes que hacer es observar y copiar lo que el tipo más fuerte hace. El error que mucha gente comete es que acuden al ejercicio con su mejor amigo para darse confianza entre ellos o se hacen amigos de la otra persona en el gym que tampoco es experta en fitness, porque así se sienten cómodos al compartir el mismo piso de desventaja e ignorancia. No hagas eso. Tú analiza al tipo más duro, más decidido, ese que inspira respeto y suda experiencia, el que se nota que sabe perfectamente lo que está haciendo, el que se encuentra en su hábitat natural. Domina la incomodidad y —te repito— copia lo que usa, lo que hace, lo que no hace. Salúdalo. Haz plática casual. Aviéntale preguntas con admiración. Conecta. También cometemos este error en nuestros trabajos al hacernos inmediatamente amigos de colegas en el mismo nivel salarial que nosotros. ¡No! Sé cordial, sí, pero enfócate en pensar y actuar como aquellos que están muy por encima de ti, no en ser el chico buena onda al que todos quieren.

Ser el chico buena onda al que todos quieren significa que no representas amenaza, progreso, innovación, cambio. No aportas nada. No lo veas como algo positivo, al contrario, entiende que es un sentimiento bastante engañoso: cuando luces superior, cuando tienes habilidades increíbles, cuando eres competencia, automáticamente generas desagrado en muchas personas. Es normal. No te estoy invitando a que seas insoportable por el gusto de serlo ni a que te conviertas en una mala persona. Te quiero abrir los ojos al hecho de que ser el chico buena onda es una característica negativa que no deseo que cultives en ti.

Todo esto aplica en lo empresarial. Deja de hacerle caso a tus amigos que te llenan de “consejos” en el bar cada fin de semana. Abandona esas reuniones tan frecuentes que te hacen sentir bien porque te admiran. No seas el tuerto en tierra de ciegos. No tengas fervor religioso hacia lo que te dicen los influencers que sólo saben compartir fotos donde lucen cool en su oficina pero no han realmente recorrido el camino. Observa y emula a quienes realmente te conviene.


Te explico todo esto con amor, con cariño.

Siempre que redacto pienso en el Aarón Benítez de veinte años necio, egocéntrico, desenfocado, resentido y dramático que era y que podría haberse beneficiado en grande al leer líneas como éstas para optimizar sus resultados personales, profesionales y empresariales.

Tengo amigos de muy alto perfil en internet. Y todo el tiempo estamos en contacto. Ideamos nuevos proyectos. Nos invitamos a oportunidades. Generamos productos juntos. Todo el tiempo. Es un club. Es una organización. Es una cofradía. Es una hermandad. No tiene nombre. No tiene una denominación específica. No buscamos nuevos miembros. Llevamos años haciendo cosas y hemos generado una amplia confianza en el criterio y ejecución de cada uno. No es que seamos un grupo de malas personas que cerramos el paso a alguien, simplemente nos comportamos de la manera natural en que los seres humanos venimos cableados: formamos una tribu de iguales. Si quieres estar en una liga de ejecutores pero usas tu tiempo solamente para hablar de los proyectos que un día vas a emprender, bueno, te estás entrenando para permanecer en la liga de los que sólo hablan de sus proyectos, no en la de los que ejecutan. Cuando ejecutes, demuestres resultados y sepas sostenerlos, tu nueva tribu comenzará a formarse a tu alrededor de manera natural.

Tenemos contactos en VERSE Technology que nos invitan a diferentes propuestas, a movernos con nuevos clientes. Son empresarios que han hecho negocios con nosotros en otros instantes y que conocen la capacidad de ejecución de nuestra empresa. Se sienten cómodos porque entregamos lo que decimos que vamos a entregar con nuestro software y hardware y porque seguimos vigentes en el mercado. Es un club. Y si sigues terco en no apreciar esto, puedes tener un gran prototipo de alta tecnología y vivir engañado como yo y mis socios durante mucho tiempo pensando que la superioridad tecnológica es suficiente cuando la clave está en acceder a la membresía adecuada para que te impulse.

El éxito engendra siempre más éxito porque no sale de su círculo. Tú te tienes que meter a ese círculo. Y tienes que masticar, comer, pensar, devorar, consumir y respirar esto a diario para moverte agresivamente hacia ese punto. De lo contrario —lamentablemente— lejos de quedarte en una posición neutra, te estás entrenando en ir hacia el extremo opuesto.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

RESULTADOS ASIMÉTRICOS

Pasé el verano del noventa y cinco repartiendo cartas por toda la ciudad. Recorría largas distancias de un extremo a otro con mi bicicleta bajo un implacable sol. Duré poco tiempo en ese trabajo. Mi jefa no era mi fan. Yo no disfrutaba el asunto. La gente no quería firmar de recibida su correspondencia porque —luego me enteré— todas eran oficios legales que los metían en líos.

Tengo muchos otros ejemplos en mi vida con esfuerzos de este tipo, donde mi impulso no me regalaba un gran resultado, donde la paga era mala y el reconocimiento inexistente. Así fui danzando por los años de mi desarrollo profesional hasta que cruzó en mi radar el concepto de “resultados asimétricos”.

Los resultados asimétricos consisten en conseguir la mayor cantidad de beneficio con el menor esfuerzo posible. Esto que hago a diario de compartir notas contigo por todos los canales posibles de internet es parte de esa estrategia: me siento a redactar mis ideas, lo que voy aprendiendo, lo comparto libremente y miles de personas en muchos países invierten TADI (tiempo, atención, dinero, incomodidad) para leer mis artículos. Esto trae como resultado que existan oportunidades constantes en mi correo electrónico. Ahora, no te quiero engañar y decir que el asunto ha sido así siempre. Tampoco fue fácil. Mucho menos rápido. Cuando comencé a publicar en la red, nadie me leía. O me leían sólo algunas personas de mi círculo. Fueron muchos años de insistir hasta que eventualmente la audiencia se fue formando y hoy todo es más ligero en mi ejecución digital.

Los resultados asimétricos vienen cuando estudias en las escuelas adecuadas y tienes las relaciones precisas para hacer negocios con tus compañeros años después. Tus papás invirtieron TADI en pagar tus estudios en un lugar que sabían que te iba a regalar amplias facilidades sociales y profesionales más adelante. Donde otros tenemos que demostrar nuestra valía y sufrir para convencer a los que pueden abrirnos puertas, tú que conviviste mucho tiempo con ellos y que eres parte de su círculo, puedes conseguir trabajos y oportunidades sin esperar en la fila tradicional. Y está bien. Esto es lo que muchos queremos para nuestros hijos.

Busca resultados asimétricos. Hace diez años mi salario era de unos trece mil pesos mexicanos al mes. Si me hubiese mantenido en la misma empresa durante la década pasada, habría logrado tal vez subir al doble mi ingreso con ellos. Eso no es asimétrico. En ese mismo tiempo, mi apuesta de hacer muchas cosas muy rápidamente me abrió puertas bastante más interesantes. Claro, me trajo al mismo tiempo muchos problemas que son normales al hacer negocios y que hay que resolver, pero en general, el balance es extremadamente positivo.

Conseguir resultados asimétricos viene de tener desarrollada una mentalidad de optimización constante. Si pagas los servicios de tu casa —agua, electricidad, internet— haciendo algún tipo de fila, no tienes desarrollada esta mentalidad de optimización constante de la cual te estoy hablando. No puedes obtener resultados asimétricos si te comportas como la mayoría de las personas. Esto es porque casi todo el mundo aspira a resultados lineales: que su premio, recompensa esté ligado a su esfuerzo. Esto no te ayuda en absoluto para crear un largo plazo ganador.

El intento de conseguir resultados asimétricos te da también caídas asimétricas: cuando llega un golpe, es durísimo. Así está diseñado este juego. Y puedes quejarte de que no es justo o aceptarlo y prepararte para ello.

Genera resultados asimétricos analizando todo el tiempo dónde no hay gloria con tu esfuerzo. Y enfócate en que la inmensa mayoría de acciones en las que te involucres te den oportunidad de esto, de obtener resultados asimétricos. Haz que la probabilidad juegue a tu favor. Si intentas obtener un resultado asimétrico cada seis meses, no desarrollas ni el músculo ni la actitud para una vida optimizada.

Ten una vida optimizada.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

WEALTH, WEALTH, WEALTH

“Wealth” es una de esas palabras interesantes a la hora de traducirlas al español. ¿Es “riqueza” su equivalente correcto? Tal vez, pero no solamente en el sentido financiero. Como sea, es el concepto que llevo años tratando de hacer aparecer en mi vida, de dominar y de hacerlo crecer.

Wealth, wealth, wealth.

Wealth en todos los aspectos. Esto ya lo sabes: de nada sirve tu riqueza financiera si tu salud es frágil. Por otro lado, tu salud física espectacular de hoy poco vale si no sabes construir bases monetarias fuertes sobre las cuales pararte cómodamente en tus últimas décadas de vida.

Hablemos de tres etapas importantes en esto de tener wealth en nuestras vidas.


Wealth awareness.

Lo primero es entender que es posible alcanzar riqueza en varios aspectos. Usualmente nos enfocamos con exceso en un par de áreas: estudiamos mucho y trabajamos duro y a cambio de eso recibimos un buen salario y prestigio al ingresar a una empresa reconocida. Vamos jugando bien esa parte del juego corporativo pero descuidamos la salud porque no nos damos tiempo para ir al gym y comemos mal ya que estamos jóvenes, sanos y fuertes (en este momento). Esta es la historia de casi todas las personas que he conocido a lo largo de mi vida en la clase media hacia abajo principalmente. Incluyéndome yo, sin lugar a dudas.

No es nada complicado ver las posibilidades geniales de tenerlo todo en nuestra vida: dinero, salud, buenas relaciones, felicidad. Se trata de descubrir todo eso —y nunca mejor la palabra. Des-cubrir: quitar aquello que está cubriendo el concepto. ¿Qué lo cubre? Nuestras relaciones del momento. Lo que dejamos que nos taladren a diario. Lo que creemos sin retar.

¿Sabes qué destruye las posibilidades de descubrir la riqueza a la que podríamos acceder? Ver las noticias. No tenemos realmente idea de lo nocivo que es esto. Lo vemos como natural igual que en las películas de antaño la gente fuma dentro de la oficina como cualquier cosa. Las noticias no aportan absolutamente nada. Están redactadas por gente que no está pensando qué es lo que te conviene a ti en la vida. Están redactadas por muchas personas enojadas con la vida. Están diseñadas para hacerte adicto al drama. Son humo que te hace sentir que eres un buen adulto, un ciudadano responsable, un tipo enterado del mundo cuando nada de eso significa algo concreto ni en tu cuerpo ni en tu cuenta bancaria.

Después de las noticias, considero que los siguientes obstáculos para poder descubrir la riqueza en nuestra vida son las relaciones que no cuidamos, relaciones en las que no somos estratégicos sino meramente reactivos, relaciones en las que nos ciclamos, relaciones en las que nos hemos dejado llevar por la costumbre. Es casi imposible encontrar gente altamente exitosa y feliz en múltiples dimensiones rodeados de gente que no los multiplica.


Wealth building.

Bien. Ahora que ya sabes lo que tienes que hacer para conseguir que la riqueza financiera, espiritual, mental, familiar y social esté a tu alcance, debes construirla activamente.

Aquí entra durísima la parte de la mentalidad.

No puedes tener una vida extraordinaria si haces lo mismo que la gente ordinaria. Y una frase como ésta se escucha terrible en esta época de alta sensibilidad donde las personas vivimos con antenas paradas todo el tiempo para encontrar con facilidad aquello que nos dé un permiso fácil para ofendernos.

No te ofendas. Mejor observa.

Amo a mis papás. Y los amaré toda la vida. Y para que entiendas con un ejemplo real de mi vida esto que estoy intentando explicarte, quiero que sepas que ninguno de los dos es millonario, jamás han construido una fortuna y no han llegado a la etapa avanzada de sus vidas en condiciones envidiables. Decir esto de las personas que nos dieron la existencia no es común ni sencillo, sobre todo porque estamos acostumbrados a venerar instituciones y personas sin entender que para diseñar un destino genial debemos ser pragmáticos al extremo. Amar a alguien no significa seguir sus pasos. Amar a alguien no significa poner atención a esa persona. Yo no podría construir riqueza transgeneracional en varias dimensiones siguiendo los pasos de mamá y papá. Repito: los amo y admiro en algunos sentidos, pero tengo claro lo que no me conviene imitar.

Ahora transfiere este entendimiento a tus amigos. A tus maestros. A tus jefes. A muchas personas que quieres, admiras y buscas en automático sin pensar lo que realmente te están aportando o quitando. Hay muchas cosas importantes que no podemos ver fácilmente en la vida y si te juntas con gente que tampoco las ve y mucho menos les interesa, será casi imposible que lo extraordinario se manifieste ante ti.

Para construir riqueza financiera y de salud, considera que para la inmensa mayoría de las personas la ruta resulta rara y exótica —por decir lo menos. Pregúntate esto: ¿Encajo bien con casi todas las personas a mi alrededor? ¿Pienso y actúo en términos generales como todos ellos? ¿Están en donde yo quisiera estar en términos financieros y de salud? ¿Están en el camino que los va a llevar ahí?

La construcción de una estructura de vida financiera y de salud diferente, superior, requiere elementos diferentes, superiores. Esos elementos son disciplina, hábitos, mentalidad, ejecución, relaciones.


Wealth management.

Ya estás ahí. Genial. El ejercicio fuerte y alimentación adecuada son constantes en tu rutina. Las finanzas van bien y cada vez mejor. Y tienes planes a largo plazo con tus inversiones “aburridas”, alejadas de las ridiculeces dramáticas a las que nos volvemos adictos al ver una película o video de traders con jalones de adrenalina cada dos segundos.

Si ya llegaste, manténte ahí.

Esto lo consigues poniendo una fortificación emocional, intelectual y física a tu alrededor. El ruido del mundo te va a querer invadir. Las relaciones dramáticas buscan grietas por las cuales ingresar a tu sistema operativo personal.

Tus opciones diarias de todo tipo deben ser muy claras y estrictas para poder conservar el nuevo equilibrio genial que has ganado para esta parte de tu vida.

Entender, construir y mantener riqueza de salud y financiera es un tema extremadamente infravalorado. “No hay tiempo”. “Es que la crisis está dura”. “Es que ya nada es como antes”. “Es que el desempleo está por las nubes”. “Es que mi situación personal es compleja”. “Es que el gobierno no ayuda”. “Es que en mi trabajo no me da tiempo para hacer otras cosas”.

Dos notas al respecto de todo eso: algunas de las cosas que dices en ese estilo son seguramente ciertas. ¿Y de qué sirve que sean ciertas? Sí, tal vez tu jefe es un patán y te explota física y psicológicamente. Lamentablemente, establecer este hecho real no te ayuda en lo absoluto, no te lleva a ningún lado. La victimización —incluso siendo verdadera— es levantar emocionalmente la bandera de derrota. No te victimices. Y lo segundo que te quiero dejar aquí es que si efectivamente estás inmerso en una o varias de esas frases, la forma para salir de ahí no está ni en la mentalidad, ni en la ejecución, ni en las relaciones, ni en la rutina que tienes. De hecho, todo eso, tu mentalidad, ejecución, relaciones y rutina actuales son las cosas que te han puesto ahí. Así que debes modificarlas y no cuidarlas asignando culpas externas —que pueden ser totalmente ciertas, lo acepto, pero aun así eso no te dan ninguna herramienta para avanzar.

Te quiero, querida Persona de Alto Desempeño.

Quiero que tengas riqueza de salud, riqueza financiera, riqueza social en tu vida.

Para ello voy a seguir insistiendo en poner en tu radar temas que tal vez no son los más cómodos del mundo. Estas son notas que nadie me explicó y que he tenido que ir descubriendo —de nuevo la palabrita— y aplicando para conseguir algunos buenos resultados.

Resultados que tú también puedes tener.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

EL EFECTO DEL EFECTO

El pensamiento de segundo orden es considerar los efectos de los efectos. Se podría decir que si no estás tomando en cuenta lo que puede ocurrir después del primer recorrido mental de tu decisión, entonces en realidad no estás pensando bien.

El pensamiento de segundo orden es complicado porque involucra retar lo que ya decidimos en la conclusión original de nuestro diseño mental. Si —por ejemplo— haces un video semidesnudo y sugestivo en TikTok contando un buen chiste con malas palabras, el pensamiento de primer orden te va a llevar a visualizar que en el resultado lógico obtendrás muchos likes, tu engagement se irá a las nubes y la cantidad de followers de tu perfil se incrementará. El pensamiento de segundo orden es aquel que tiene que venir —obvio— inmediatamente después. Es el que te hace ver que sí, que entre otras cosas «buenas» que pueden ocurrir como consecuencia de tu video sexy y divertido son colaboraciones con otros creadores de contenido y potencial viralidad que te regalará algunos dólares en la plataforma. Por otro lado, ya que estás ahí, inserto en el pensamiento de segundo orden, acostúmbrate a llevarlo por el otro lado que no te conviene tanto. Cuestiónate con fuerza cuáles son los escenarios que no estás abiertamente contemplando y que te podrían dañar.

Tal vez tu credibilidad profesional en tu empleo o emprendimiento va a sufrir.

Tal vez ciertas relaciones estratégicas se hagan a un lado porque no quieren estar conectadas con este lado de tu marca personal.

Tal vez tus hijos encontrarán esto en unos años y te no sentirás muy orgulloso al respecto.

Cosas así.

El pensamiento de segundo grado es una de las marcas de profesionalismo más grandes que existen. Casi cualquiera puede llegar a conclusiones directas de una acción. «Si hago esto, esto es lo que muy probablemente va a ocurrir». El segmento siguiente es el que debes entrenarte en incluir en tu tren de lógica: «Si hago esto, esto es lo que muy probablemente va a ocurrir. Y como consecuencia de eso, lo que va a pasar después puede ser esto (bueno) y esto (malo) y esto (peor)».

En The Great Mental Models, Shane Parrish cuenta la historia de cómo el gobierno británico combatió el problema de un exceso de cobras en las calles de la India solamente con pensamiento de primer orden. Ofreció dinero a quienes entregaran a las autoridades a estas víboras muertas. La población en la pobreza vio una oportunidad y comenzaron a criar más serpientes para poder cobrar las recompensas. El número de estos peligrosos animales incrementó en lugar de disminuir. Luego el gobierno vio que estaba siendo estafado, detuvieron los pagos y la gente se enojó y soltaron a las amenazas en las calles y el problema se puso peor.

Esto ocurre todo el tiempo en tu país y el mío, con políticos que aplican prácticamente todas sus ideas en modo pensamiento-de-primer-orden porque —la verdad— las personas somos flojas y no queremos explicaciones largas ni filosóficas. Si de repente nuestros gobernantes comenzaran a darnos discursos llenos de detalles precisos sobre los escenarios que pueden venir después de inaugurar tal nuevo programa social o aprobar tal nueva ley, bueno, perderían fácilmente las próximas elecciones ante cualquiera que traiga un speech más fácil de digerir. Somos adictos a lo breve y obvio, queremos que nos digan rápido las cosas, lo que va a suceder ya. Lo demás, lo que pueda pasar después —pensamos tontamente— lo resolveremos «cuando llegue el momento».

Igual ya ni siquiera es nuestro problema.

Hay pensamiento de segundo orden posible y hay pensamiento de segundo orden realmente imposible. El tipo que inventó el motor de combustión interna y comenzó con todo esto de los automóviles basados en gasolina y así, no podía, bajo ningún escenario, imaginar problemas como la contaminación atmosférica ni el aumento de temperatura global por la liberación de nuevos gases contaminantes. La ciencia y entendimiento de muchas cuestiones obvias hoy no estaban disponibles hace más de un siglo para ser incluidos en el potencial pensamiento de segundo orden de aquellos pioneros automovilísticos. Intento decirte que esto tiene límites, claro, pero que eso no sea una excusa para aventar nuestra mente lo más alejada que podamos para prevenir catástrofes.

El pensamiento de segundo orden te regala una de las características más poderosas para ser un tipo en control de sí mismo: ecuanimidad. Cuando todos se entusiasman por una decisión que promete resultados buenos y rápidos, tú activas tu modo de pensamiento de segundo orden y ofreces a la mesa redonda en la que te encuentras los potenciales escenarios opuestos que pueden llegar con posterioridad. Esto no te va a convertir en la persona más popular o querida del grupo, pero te dará la reputación de alguien analítico. Con el pensamiento de segundo orden bien instalado en tu sistema operativo personal, construirás el reconocimiento de ser alguien a tomar en serio.

En resumen: el pensamiento de segundo orden es el efecto del efecto, son los teatros de operación que pueden venir después del resultado más obvio que estás considerando en la primera iteración mental.

El primer orden de pensamiento es superficial.

El segundo orden de pensamiento es profundo.

Impulsa genuinamente tu desarrollo personal y profesional evitando lo superficial.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

¿ES IMPORTANTE LO TÉCNICO?

Mi hijo mayor me informó que su bicicleta requería varias reparaciones. La subimos al auto y fuimos al taller. En el trayecto, aproveché para pedirle que viera un video que compartí el otro día en internet. Es un grupo de estudiantes de posgrado de Stanford. Como parte de su clase de comunicación, tienen que presentar asertivamente un tema. En este caso analizaban las mejores prácticas para exponer. Son unos quince minutos de explicaciones sencillas y agradables. Al terminar, mi hijo me dio un resumen de lo que había entendido.

Le expliqué que el error de muchos especialistas es creer que lo más importante para tener éxito en la empresa es saber mucho de su tema. Aplican una especie de lógica ingenua donde si eres el que sabe más de medicina, contabilidad o ingeniería, te va a ir mejor que a los demás. Durante cierto tiempo, no es nuestra culpa pensar así: hemos sido entrenados por casi dos décadas a igualar nuestro potencial valor profesional con nuestra inteligencia académica.

Le platiqué varios ejemplos personales y de gente conocida que nos sentimos frustrados cuando vemos a otros progresar rápido en la corporación a pesar de que no son tan brillantes ni tan buenos trabajadores en los términos comunes de puntualidad y responsabilidad.

La parte técnica es importante, le dije. Lo que te va a hacer avanzar más rápido y mejor es jugar bien el juego. Entiende que este tipo de cosas como la que acabas de ver en el video —presentar, exponer, comunicar bien— es la clave para destacar. ¿De qué te sirve ser muy bueno en lo técnico pero cuando te pones al frente para explicar algo sigues tartamudeando, sudando y leyendo la diapositiva como si estuvieras en primaria? ¿Todavía metes tus manos a los bolsillos? ¿Ignoras que hay zonas ideales donde pararte frente a la audiencia? ¿Desconoces lo que el lenguaje corporal de los asistentes te está diciendo?

Piénsalo así: Stanford es una de las universidades élite del planeta. E invierten mucho tiempo con sus alumnos para dominar este tipo de actividades que otros desdeñamos porque estamos atascados en una mentalidad tercermundista donde creemos que lo importante es el conocimiento, la memorización, la calificación del examen.

Compartí con él mi experiencia universitaria en una institución pública. Ahí no me enseñaron nada de esto de lenguaje corporal. Mucho menos tuvimos sesiones para saber ponernos frente a un grupo o adquirir liderazgo en proyectos. Todo estaba diseñado para hacernos pensar que lo técnico, las fórmulas, el almacenamiento de datos en nuestro cerebro eran la clave del éxito.

Si puedes ser genial en lo técnico y al mismo tiempo en áreas como la comunicación, fantástico. El mundo es tuyo.

Si no eres genial en lo técnico, sé promedio y listo. Tranquila. Tranquilo. Para compensar, pon bastante determinación en dominar a nivel genial las habilidades blandas que estamos discutiendo hoy aquí tú y yo.

Yo ni siquiera soy promedio en lo técnico. No es falsa modestia. Espero esto te sirva de algo.

Las grandes universidades enseñan a sus clientes cómo negociar un salario, cómo vestir, cómo hablar, cómo comportarte en un entorno internacional. Si no recibiste esta educación, te va a tocar solucionar esta desventaja como a mí: internalizando su alta importancia primero y después ejecutando constantemente para no quedarte tan rezagado.

Habla bien.

Presenta bien.

Párate bien.

Vístete adecuadamente.

Escribe bien.

La clase que le compartí a mi hijo está disponible gratuitamente en YouTube, justo como otras cientos por parte de Harvard, Yale, MIT y demás instituciones de prestigio. Realmente no hay ya mucha desventaja entre el acceso que unos y otros tienen a ciertos temas. La brecha entre la élite y los que no estamos ahí viene en formato de consciencia, de interés, de disciplina emocional y enfoque intelectual. Nos suele faltar todo lo anterior para meternos en el canal de notas que sí nos aportan. Los cursos están ahí, libres, pero la emoción, estrategia y visión de muchos de nosotros no.

El presidente, el partido de fútbol, el concierto y el escándalo del influencer de moda no importan. Siéntete orgulloso si haces todo eso a un lado y te puedes declarar honestamente ignorante de lo que ocurre hoy en ese mundo. Con ese nuevo espacio mental desocupado, tienes oportunidades increíbles para agregarle temas que sí te van a dar ventaja sostenible.

Agrega lo que importa a tu cartera personal de habilidades.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

SOBRE EL DINERO

Vamos a suponer que puedes ahorrar cinco mil dólares al año.

Creo que el error más garrafal que puedes cometer aquí es ese, “ahorrar”.

No ahorres. Mejor acostúmbrate a invertir todo el tiempo.

Mete ese dinero a index funds.

Conceptos así suenan mucho más complejos de lo que realmente son. Entérate que si puedes abrir cuentas en las nuevas redes sociales que surgen a diestra y siniestra cada dos segundos, el procedimiento para acceder a servicios que te dan muchas ventajas con tu dinero es muy similar.

A estas alturas, probablemente ya te has dado cuenta que nuestra relación con la radio FM tradicional, los CDs y los MP3 ha evolucionado. Nada de esto ha dejado de existir, pero Spotify y otras plataformas digitales en este estilo son fantásticas y se han convertido en parte de nuestro comportamiento estándar: accedes prácticamente gratis a todas las canciones y artistas que quieras o, si lo prefieres, pagas unos pocos dólares al mes y eliminas sus anuncios comerciales.

A estas alturas, probablemente ya te has dado cuenta que nuestra relación con la televisión tradicional, los DVDs y el cine ha evolucionado. Nada de esto ha dejado de existir, pero Netflix y otras plataformas digitales en este estilo son fantásticas y se han convertido en parte de nuestro comportamiento estándar: accede a miles de películas, series, documentales, caricaturas y conciertos en todos tus dispositivos por pocos dólares al mes.

¿Educación? Lo mismo. Infinidad de maestros y cursos a escoger para las habilidades que necesites. Todos al alcance de tus dedos en YouTube o en portales como Udemy y Platzi.

Estoy seguro que eres usuario de muchas si no es que de todas estas opciones que te estoy mencionando. Y no ves nada de esto como algo sofisticado. Al contrario: es lo que todo el mundo usa, así que te has sumergido de manera natural en ello.

¿Qué crees? La banca y los servicios financieros tradicionales también han sufrido un asalto disruptivo casi mortal en los últimos años. De hecho, la batalla más profunda en el campo de lo virtual se está desarrollando aquí. Por un lado están los jugadores tradicionales que no quieren que las cosas se muevan mucho para no perder ni sus ingresos ni influencia basados en su viejo modelo de negocios. Del otro lado encuentras a la nueva generación de tecnofanáticos capitalistas que van tras un pedazo del inmenso pastel de la industria bancaria que les pertenece por sus habilidades modernas y visión.

Si alguien te platica sobre una nueva película o una canción genial, no pensarías en escribir una carta, adjuntar un cheque, enviarlo a un servicio de orden por catálogo y sentarte a esperar semanas pacientemente a que una copia física llegue a tu domicilio para disfrutar el contenido en un cassette. ¿Por qué sigues actuando así en términos financieros? Sí, la inmensa mayoría de las personas siguen comportándose así. ¿Cuántas personas en tu entorno reciben dinero extra y se compran un auto nuevo o lo dejan inerte en su cuenta bancaria o compran un “terrenito” para tenerlo como inversión en lugar de agregar más recursos a sus inversiones que sigan al S&P500 e inmiscuirse ligeramente en criptoactivos?

El auto nuevo de agencia pagado de contado es de las peores tonterías que cometemos cuando no hemos solucionado muchas otras cosas antes. A crédito es peor. Es puro ego. Es cero inteligencia para la vida. El dinero pasivo en nuestra cuenta de cheques en el banco es otra tontería: pierde valor y no suma en lo absoluto para tu riqueza. Y el terrenito, sí, bueno, pero eso era lo que hacían tus abuelos. Ten bienes raíces, claro, pero recuerda que vives en el siglo más ventajoso de la humanidad para insertarte en oportunidades fantásticas. Piensa y actúa como tal.

Cuando sabemos mucho de un tema porque lo hemos estudiado y aplicado en nuestras vidas durante un buen tiempo, pensamos que es conocimiento obvio. Un texto como éste luce básico y repetitivo para muchos de mis lectores quienes están inmersos en la búsqueda y ejecución continúa de hacks que los posicionen con ventaja natural en el largo plazo. Saben de finanzas personales, tienen orden con sus recursos, invierten en diferentes instrumentos, escuchan podcasts de expertos y leen los libros que la élite mundial publica.

Me gusta recordar aquello que no era normal en mi vida, las cosas que lucían exóticas y que me intimidaban décadas atrás. Por ejemplo, fue hasta mis veintiuno cuando probé comida japonesa por primera vez en la preparación de tepanyaki frente a mí. Fue una experiencia sublime. Subí a un avión hasta los veinticinco. Y fue para volar muchas horas fuera de mi país. Hoy ningún restaurante o viaje me pone nervioso, pero esto no siempre fue así. El error es olvidar que mucha gente (1) jamás ha tenido a un chef preparando artísticamente un plato frente a ellos y (2) nunca han volado a diez mil pies sobre el nivel del mar. Asumir que nuestro actual entendimiento y visión del mundo es “obvio” porque “las personas ya deberían saber esto” ya que “no es nada del otro mundo” nos impide ayudar de manera genuina.

Si no empatizamos, no podemos dar el siguiente paso productivo que es compartir con ellos muchas notas que los pueden ayudar. Si explicamos con apuntes modernos y poderosos un tema crucial como el dinero y hacemos que su uso inteligente se vuelva masivo, empujamos a nuestros países a mejores niveles.

Por eso estoy hablando de estas cuestiones “básicas”, “obvias” de dinero, porque para muchos de mis lectores todo esto que estoy mencionando es nuevo, poderoso, revelador. Y necesitan esta información destilada porque casi nadie en su entorno tiene la capacidad de explicarles bien los laberintos y hacks de este juego salvaje. Lo sé porque estuve ahí. La “educación financiera” en la pobreza es hacer lo que hace el vecino, escuchar lo que nos dicen en los medios y contratar sin chistar los servicios que nos empujan los bancos y tiendas departamentales. Lo increíble es que la educación financiera de quienes se mueven en la riqueza ya está disponible para todos. Más increíble es que no ponemos atención a esto porque, bueno, es más divertido darle like a videos chistosos y es más emocionante discutir tonterías con extraños en internet.

Leer Padre Rico, Padre Pobre y no ejecutar lo que te explica es un insulto a tu vida. No es la lectura más sofisticada de la historia de la literatura universal, pero su núcleo es poderoso si lo internalizas y ejecutas. Aquí va un ultra-resumen para ti porque me caes bien: activos son las cosas que te hacen dinero, todo lo demás son pasivos. La gente de clase media y baja pensamos que aseguramos nuestro futuro cuando en realidad estamos comprando pasivos. No construimos riqueza para las siguientes décadas. Casi todos empezamos en cada generación familiar desde cero. La escuela no nos enseña los temas que importan en la vida. Tenemos que vivir en modo aprendizaje el resto de nuestra vida. Invertir no es opcional.

Hablemos de tu auto. A menos que tengas una empresa a tu nombre con una buena ingeniería financiera a su alrededor que te guíe en los pasos de arrendar un vehículo para disminuir o eliminar impuestos sobre tu renta mensual, lo más seguro es que adquieras uno de estos como casi todo el mundo: a crédito o de contado. En ambos casos, pierdes muchísimo dinero. Un auto nuevo de agencia cuando no tienes desarrolladas en tu vida inversiones fuertes de largo plazo significa que a tu ego le falta calibración porque te está haciendo operar terriblemente en el sistema del mundo. No necesitas un automóvil en estado prístino-virginal. No es realmente heredable como algo ganador. No estoy diciendo que no tengas movilidad, estoy diciendo que el precio de sentirte bien en cuatro ruedas es muy costoso cuando haces el cálculo comparando con los rendimientos que no vas a obtener si hubieses hecho bien tu trabajo con los index funds.

Tu casa. Tu lugar para vivir siempre va a ser un gasto, aunque creas que es algo que puedes dejar a tu familia al morir. Necesitamos un espacio donde vivir, claro. Uno de los mejores hacks financieros que te puedo compartir: comprar una casa y pagar MXN$17,000 al mes por varios años no es mejor que rentar una casa por MXN$10,000 al mes y meter los otros MXN$7,000 cada mes al S&P500. Al final de los veinte años del modelo uno (comprar la casa) vs el modelo dos (rentar y estar invirtiendo al mismo tiempo cada mes) la diferencia en los activos que podemos tener es astronómica. Estamos más acostumbrados a estar pagando en lugar de buscar que nos estén pagando (los dividendos). Claro que desde un punto de vista emocional donde ya tenemos hijos y queremos una mayor certidumbre psicológica —que no realmente financiera— comprar la casa luce deseable.

Tus inversiones. Entiende que las mejores inversiones son aburridas. Tomas una decisión, le inyectas recursos y dejas de abrir la app a diario para ver “cómo va” tu dinero. Eso no es de pros.

Tus ahorros. Aprende finanzas personales con los expertos que ya te recomendé para que sepas hacer esto bien y no andes reinventando la rueda o usando tus fondos sin control.

Tus seguros. Esto te puede cambiar la vida como no tienes idea si tan solo aprendes a darle el valor que tienen. Ten seguros para la mayoría de las cosas que importan: salud, muerte, accidentes.

Tu emprendimiento. “No te rindas” es uno de los peores consejos. Los mejores hombres de negocios se rinden muchas veces, porque así es como vas iterando, mejorando, llegando a mejores respuestas. Imagina que Mark Zuckerberg no se hubiese rendido al querer comprar Snapchat y al día de hoy siguiera insistiendo. En su lugar, se rindió y compró Instagram, lo hizo una copia de lo que quería y ahora es mejor y mucho más valioso que Snap. Emprender es altamente riesgoso, bastante lento y cansado. Requiere un tipo muy peculiar de personalidad para que funcione. Si no tienes control de tus emociones, no tienes una buena oportunidad de generar recursos sostenibles en esta arena. Conócete bien.

Tu trading. Esto es para pocos. Y realmente si no sabes contabilidad, no te metas a estar comprando acciones individuales. No juegues contra los profesionales. Y no lo digo yo, lo dice Warren Buffett, que sabe un poco sobre todo esto.

Tu consultoría. ¿Por qué no estás construyendo una marca personal para explicar aquello que llevas años aplicando en tu día a día laboral? Hay miles de personas allá afuera que se pueden beneficiar del camino que has recorrido. No veas tu conocimiento como algo obvio, ni pienses que a nadie le va a interesar. Al contrario. Hay una fila inmensa de profesionales en tu área que vienen muchas décadas atrás de ti y que necesitan tu guía para avanzar más rápido. Dales justamente eso.

Tu contenido. Hoy no es así, pero lo será: crear notas, subir videos, compartir fotos, comentar, compartir, hacer un live, todo eso será pagado de manera automática. A las redes sociales no les quedará otra opción que comenzar a premiar a todos sus usuarios. Tal vez no lo veas así o no me entiendas, pero créeme, necesitas comenzar a desarrollar el músculo de generar contenido a diario para poder usarlo a tu favor en cuanto la web cambie su modelo actual. Una mentalidad pobre se expresa en términos de “¿Para qué? Mejor me espero a que ya me paguen y ahí sí lo hago entonces”. No. No puedes activarte un botón interno mágicamente y crear contenido de calidad ni mucho menos desarrollar una audiencia si no te has entrenado bien en ello.

Expertos de estos temas que personalmente sigo y conozco: Héctor Sosa de Adiós a tu Jefe, Miguel Gómez de Dinero en Español, Sonia Sánchez de Blog y Lana y Emmanuel Casanova de Coqueteando con tu Cartera. Y no, no recibo ningún ingreso por recomendártelos aquí.

Otras personas a quienes pongo bastante atención en temas de dinero: Ramit Sethi, Morgan Housel y Balaji Srinivasan. Ramit es un buen punto de inicio, cubre los aspectos básicos para que optimices tus finanzas personales. Morgan sube el nivel de la conversación con reflexiones profundas de nuestra relación con los recursos monetarios. Y Balaji, bueno, Balaji es un gusto adquirido, no es para todos, la verdad. Velo como el embajador perfecto del futuro del dinero, un filósofo y ejecutor intenso ampliamente reconocido en el criptomundo, esta revolución que hará lucir en unas décadas a los billetes y monedas de la actualidad como vemos con desdén el formato VHS de los ochentas: sí está bien, tiene sentido, pero nah, le faltan muchas cosas que la tecnología ya nos permite hacer.

Imagina que te das un año para pasar a modo obsesivo en esto de dominar el verdadero juego del dinero. Un año para sintonizar a tu favor lo que consumes con tus redes sociales. Un año para leer bien los libros claves del tema. Un año para empaparte con los podcasts de quienes están creando la nueva economía. Un año para ejecutar los mejores consejos comprobados para crear riqueza. Sería tu año de punto de quiebre. Y lo que ahí adquieras de entendimiento y confianza para tus movimientos tendrá una repercusión impresionante en las próximas décadas de tu vida.

Te deseo mucho mejor entendimiento de todo esto.

Y una ejecución constante.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

¿CÓMO CRECIÓ UNSPLASH SIN COBRAR SUS FOTOS DE ALTA CALIDAD?

Unsplash no inventó un problema a resolver para justificar su existencia.

¿Te ha pasado que tienes en mente la fotografía que necesitas para tu proyecto y cuando la buscas en internet está a la venta a un precio costoso y las que encuentras gratis son de mala calidad? Esto mismo le ocurrió al co-fundador de Unsplash y de ahí nace esta plataforma que ha revolucionado el mundo del contenido digital. Descargar legalmente infinidad de fotos profesionales de alta calidad sin pagar por ellas luce normal hoy en día, pero no era así hace unos años. Unsplash no inventó un problema a resolver sino que se fundó sobre la base de una molestia real de muchas personas.

Unsplash supo que capitalizar desde el inicio es metodología de la vieja escuela.

Pasaron años antes de que Unsplash comenzara a hacer dinero. Primero se enfocó en crear una amplia base global de usuarios, mantenerlos leales a la plataforma, promover nuevo contenido de su comunidad de fotógrafos y convertirse en el sitio predeterminado para descargar gratuitamente material fotográfico de alta calidad. Para cubrir los costos operacionales, obtuvieron apoyo financiero de inversionistas que entendieron rápidamente el juego a largo plazo de su visionario fundador. Fue fácil obtener este apoyo con las fuertes estadísticas de uso y retención que la plataforma se enfocó en generar desde el principio. Unsplash supo que capitalizar desde el inicio es metodología de la vieja escuela.

Unsplash no surge de una sofisticada estrategia de negocios.

Unsplash no surge de un sofisticado plan empresarial diseñado por alguien con maestrías en administración y finanzas sino de la mente —y el hambre— de un programador que funda su agencia y no tiene suficientes clientes. Este emprendedor intenta de todo para conseguir prospectos: blogs, videos, tutoriales, un mejor sitio web y así. Dedica mucho de su tiempo a proyectos laterales que en apariencia no tienen nada que ver con su negocio principal. Lo que él entiende es que mantenerse ejecutando ideas genera un músculo de creatividad, audacia y visión que nunca iba a conseguir solo tronándose los dedos por la preocupación. Uno de esos proyectos laterales es Unsplash, creado en una tarde y expuesto a foros y redes sociales ese mismo día.

Unsplash hace dinero elegantemente.

Unsplash decide hacer dinero hasta después de tener millones de usuarios y fotos en su plataforma. Y el enfoque que utilizan es elegante: invitan a marcas icónicas como Harley- Davidson, Microsoft y otras en ese estilo a promocionar sus fotografías en resultados específicos de las búsquedas de sus usuarios. Se preocupan por hacer que estas imágenes encajen perfectamente con la filosofía del sitio: alta calidad, profesionales y gratuitas. Por otro lado, las compañías que se anuncian, contratan a fotógrafos de la misma plataforma para hacer el trabajo, lo cual genera un ciclo virtuoso. Unsplash pudo haber simplemente insertado anuncios chillantes y no relacionados en cada una de sus páginas pero habría perdido ese aire especial que hace que Apple, Google y compañías de esa liga busquen estar asociados con ellos.

Unsplash hace el acceso a su plataforma extremadamente fácil.

Unsplash hace el acceso a su plataforma fácil. Para los usuarios es ingresar al sitio web y enseguida comenzar a descargar, sin necesidad de una cuenta. A través de los años, Unsplash ha creado una API gratuita —interconexión entre dos sistemas diferentes— para que muchas otras organizaciones creen contenido con las fotografías en su plataforma. Facebook, Wix, Medium, Figma y Zoom son solo algunas de las empresas que ofrecen a sus usuarios contenido de Unsplash para impulsar sus anuncios, diseños y creaciones a un nivel de alto desempeño. Compartir abiertamente tu contenido es lo de hoy. Es uno de los mejores hacks para crecer rápidamente.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.