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ESTÁ BIEN, PERO ESTÁ MAL

“Leverage is a force multiplier for your judgement”, dice Naval.

Traduzco yo: “El balance de las cosas a tu favor es un multiplicador de fuerza para lo que piensas”.

Recordemos que “leverage” es “apalancamiento” en finanzas. Esto nos dice poco a las personas que no andamos en ese mundo. Mi interpretación es una donde entendemos el leverage como algo positivo, de ahí que sea el balance de las cosas a tu favor.

Un multiplicador de fuerza es una habilidad, persona o situación que eleva bastante el poco esfuerzo que inviertes en ella. Este artículo llega a miles de personas. Solo lo tengo que escribir una vez. Sirve como un agente de ventas porque está obteniendo tu atención y convirtiéndome en alguien interesante a tus ojos y así. Crear contenido es un multiplicador de fuerza moderno y poderoso.

Leer por placer un par de libros al mes desde tus diez años hasta tus treintas te regala casi medio millar de obras en tu mente. Estas son conversaciones con autores de todos los tiempos. El rango de ideas al que accedes es increíble y por lo tanto tu visión del mundo es amplísima, por decir lo menos. Esto te hace abrazar y potencialmente beneficiarte con ideas y personas que otros etiquetan infantilmente como excéntricas y/o peligrosas. Te conviertes en alguien que no hace un drama por renunciar a un empleo que no le gusta y reinventarse a su ritmo y con educación propia en una nueva área profesional. Habiendo leído tantas cosas interesantes, sabes que esto es normal en la humanidad y sobre todo en las personas más admirables que han construido cosas que nos fascinan a todos.

Leer por placer de manera sostenida es uno de los multiplicadores de fuerza más poderosos que existen.

Si naciste en una familia con vastos recursos económicos, este es otro multiplicador de fuerza. Irás a buenas escuelas. Conocerás más del mundo. Accederás a clubes con gente que está haciendo cosas más interesantes en lugar de meramente sobrevivir día a día.

Lo primero es entender que hay muchos multiplicadores de fuerza a tu alcance y otros que no.

Leer es un multiplicador de fuerza a tu alcance: solo requieres insertar TADI en ello.

Taladra esto: TADI es Tiempo, Atención, Dinero e Incomodidad. Todo aquello en lo que metas TADI, florece.

Metemos TADI a nuestros vicios, así que cuidado, no todo lo que florece es bueno. Tienes que vigilar constantemente en qué te estás enfocando.

Nacer en una familia con dinero es un multiplicador de fuerza fuera de tu alcance. Olvida esta categoría. Quienes no lo hacen, viven quejándose de la vida. No puedes cambiar estas condiciones originales del juego en que te tocó participar.

Ahora hablemos del juicio, del criterio, de la forma en que procesas el mundo con tu mentalidad.

Esto es a lo que Naval se refiere con “judgement”.

Digamos que estás en un nuevo empleo. Y te sientes inseguro, como es normal. No conoces a nadie. Te haces amigo de los primeros que te saludan. Pasan los días y algunos de ellos te comienzan a invitar a la hora de la comida a que los acompañes al restaurante cercano al que siempre van. Platican. Se hacen amigos. Está bien. Esto es natural y deseable. El problema es no aplicar un buen criterio y entender que cuidar al máximo estas relaciones nos impedirá avanzar.

Las personas que van a conectar fácilmente contigo en tus nuevas circunstancias en el trabajo es gente o en tu nivel o un poco abajo o tímidamente arriba en la jerarquía corporativa. No son personas que puedan realmente servir como mentores para objetivos ambiciosos.

Aceptar todas las invitaciones que te hacen, procurar caerles bien todo el tiempo, hacer lo mismo que hacen te llevará a actuar y pensar exactamente como ellos dentro de poco tiempo.

El problema de esto es que —si los analizas— verás que prácticamente todos ellos llevan años haciendo lo mismo, no andan en las alturas.

Esto ofende a mucha gente que me dice que no tengo que ser elitista ni pensar siempre en la gente como si solo fueran medios para avanzar y que solamente son amigos y demás.

Tus amigos, tus conocidos, el círculo con el que convives seguido, todo eso es lo que más fuerte moldea tu criterio, tu juicio, la forma en que procesas el mundo. Esto es peligroso si no lo entiendes, porque dejas que cualquiera interfiera con tu verdadero gran potencial.

Este ejemplo extremo y poco agradable molesta a muchos, pero estamos hablando sobre cómo usar los multiplicadores de fuerza en nuestra vida, no cómo ser la Madre Teresa de Calcuta y recibir el cariño de toda la humanidad por siempre.

Otro ejemplo es el de la educación tradicional. Obtener buenas calificaciones en la escuela no es realmente una ventaja en la vida real. Lo que ocurre cuando tu desempeño escolar es normal o bueno es que al egresar e interactuar con el mercado estás en el mismo plano de recompensa que los demás. No hay algo extraordinario esperándote.

La escuela tradicional no es un multiplicador de fuerza. Es apenas algo que te coloca en el promedio donde están todos los demás.

Y como dice mi hijo adolescente, “promedio” significa “sí, está bien, pero está mal”.

Vaya, que si hay una guerra allá afuera para nosotros los adultos en el mercado, la escuela lo que hace es apenas darnos una espada y un escudo. Al llegar al campo de batalla, notamos con incredulidad que todos tienen también una espada y un escudo. Dime si consideras esto alguna especie de ventaja. No te engañes.

Saber inglés, Microsoft Office, enviar e-mails, escribir, sumar, restar, multiplicar, dividir, fechas históricas, entregar reportes y presentar frente a un grupo no son ventajas. Son habilidades promedio. Hay que tenerlas, sí, pero no poner nuestras grandes esperanzas en ellas.

Los multiplicadores de fuerza son tanques acorazados, aviones de combate y bombas nucleares. Algo que rápidamente informa a todos que no les conviene joderte.

Ya para cerrar estas notas:

• Los libros y las familias ricas son ejemplos de multiplicadores de fuerza.

• Puedes acceder por tu cuenta a algunos multiplicadores de fuerza. Para otros necesitas suerte.

• Enfócate en los que puedes hacer parte de tu vida e ignora los demás para no vivir amargado.

• Poner la balance de las cosas a tu favor significa usar multiplicadores de fuerza de tu juicio.

• Tu juicio es tu criterio, esto es la forma en que procesas el mundo a través de tus pensamientos.

• Todo lo que haces, todo lo que consumes intelectual y nutricionalmente, todos con quienes convives, todo ello moldea tu mentalidad. Debes cuidar esto al máximo.

• Te venden que la escuela tradicional es un multiplicador de fuerza cuando en realidad lo que te da son apenas armas promedio.

• Lo promedio es bueno pero es malo.

Parafraseando en una libre traducción la espectacular frase del día de Naval, poner el balance de las cosas a tu favor implica usar multiplicadores de fuerza con tu buen juicio.

Y si tu criterio es genial, uf, el mundo es tuyo.

Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Disciplina emocional.

Dureza mental.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

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ROOT ACCESS

Es el año 1999 y mi mejor amigo en aquel momento llega a la universidad con la leyenda “I am the root” en su playera. Nerds, al fin y al cabo, sonreímos en complicidad porque entendimos la referencia sin mayor explicación. Caminamos hacia las instalaciones del nodo central de la institución donde pasábamos mucho tiempo jugando en una estación Sun con la media decena de comandos de Unix que conocíamos. Este era un sitio sensible donde —si hubiésemos querido— podríamos haber desconectado de la red a varias ciudades con pocos teclazos. El administrador era un tipo tranquilo y agradable que aceptaba de buena gana la compañía de dos estudiantes insertos hasta el tuétano en tecnología. Mi amigo era uno de los mejores programadores universitarios y yo el mejor webmaster de la escuela, así que esto nos abría puertas que naturalmente estaban cerradas para los mortales. Pasábamos la mayor parte del tiempo haciendo scripts y pórtales web en una época donde el resto del mundo a nuestro alrededor veía internet como algo exótico.

Toda avance que cambia el mundo nace de alguien con actitud hippie. Piensa que los diseños de ingeniería que el Renacimiento propuso a la posteridad no llegaron de la mano de alguien estable y tradicional, sino de Da Vinci, un tipo curioso y raro, por decir lo menos. Hey, robar cadáveres para estudiar anatomía en un momento en que hacer esto implicaba una muerte segura si te descubrían no es señal de alguien que carga con un comportamiento sano. Una persona con mentalidad “normal” no hace cosas así. Piensa en Isaac Newton, Marie Curie y Alan Turing, entes cuyas obsesiones siempre estuvieron fuera del espectro de las ideas típicas de la sociedad.

A lo que voy con esto es que el respeto a la autoridad jamás es uno de los aspectos fundamentales en la personalidad de alguien genuinamente innovador. Es casi imposible pedirle por un lado a alguien que acepte sin chistar lo que otros le imponen y que por el otro proponga cosas revolucionarias al universo. Así no funciona. Tu insatisfacción contra el sistema es eso, contra todo el sistema. Y lo atacas desde tu trinchera de invención.

Pensemos ahora en el concepto de acceso raíz —root access— como una analogía poderosa para entender mejor a nuestra sociedad. Mira, es probable que la dirección de correo electrónico de Elon Musk sea algo así como elon@spacex.com o elon@tesla.com, porque este es el estándar con el que hoy demostramos status al estar al frente de una compañía: significa que eres tan importante y conocido que solamente necesitas usar tu primer nombre en tu e-mail, mientras que el resto deben identificarse con apellidos también y hasta con números y combinaciones poco sexy. Algunas décadas antes de esta tendencia, lo que se acostumbraba era usar root@nombredelservidor.com para indicar que eras el amo y señor de un sistema. Hoy comprar un dominio y bautizarlo con cualquier alias como hola@servidor.com o gerente@servidor.com es fácil si usas servicios como GoDaddy y así. Pero hubo una época en la historia de la humanidad en que dar de alta un dominio y configurar un servidor para hospedar la información en él era una tarea intelectualmente titánica. Y solo los elegidos podían tener acceso a lo más profundo de esta ruta técnica. El premio era que podían presumir su correo root arroba whatever para que los desdichados sin tales beneficios entendieran que debían hincarse ante él.


Sé que todo esto parece una tontería sin sentido para quienes viven fuera del mundo de las ciencias computacionales y así, pero la realidad es que más allá del ego y la moda de estas señales, lo interesante es lo que podamos copiar descaradamente para beneficio práctico en nuestra vida diaria.

¿En qué cosas tienes acceso raíz en tu vida?

Pienso que un buen ejemplo son tus hijos. Si eres viuda y estás criando sola a tus criaturas, tienes acceso raíz completo a ellos. Los puedes moldear de una manera poderosa. Entiendes sus miedos, sus sueños. Conoces bien sus personalidades y manías. Nadie posee tanto detalle interno de ellos como tú. Esto es el acceso raíz.

Mira, me gustaría que al final de este largo artículo pudieses fácilmente conectar el concepto de root access con la palabra privilegios. De esto se trata todo. El rey, la reina del sistema, tiene ingreso ilimitado a todos los archivos, a todas las líneas del algoritmo, a todos los permisos de lectura y escritura de cada uno de los usuarios. Estos son los privilegios informáticos del acceso raíz. La vida funciona igual: entre más te acerques a tener root access, más privilegios cosechas.

Si quieres usar otra palabra más familiar en lugar de root access, piensa en “visa”. Como ya sabes a estas alturas del partido, si cargas con una nacionalidad de tercer mundo como yo, necesitas demostrar muchas cosas positivas para que los países más importantes del mundo como Estados Unidos y China te digan que sí, que puedes cruzar legalmente sus fronteras. El root access es una visa que te da entrada a lo naturalmente prohibido.


Recuerdo cuando Trump ganó las elecciones. A mí me encantó su primer discurso para aceptar el resultado. Y también la conferencia que al respecto dio Carlos Slim en México. Pero ambas señales no pudieron ser procesadas adecuadamente por la mayoría. Me explico. Si no hablas inglés, no tienes acceso raíz, por lo tanto, no cuentas con privilegios para entender muchas cosas. Necesitas que alguien interprete lo que está ocurriendo en ese idioma. Mucha gente no entendió que al leer las noticias de Trump en su periódico favorito, en realidad estaban consumiendo lo que un periodista cansado transcribió de memoria sobre lo que podía recordar de lo que leyó en otra fuente que a su vez lo tradujo rápidamente sin mayor investigación. Las noticias a las que accedemos en español son principalmente un perfecto juego del teléfono descompuesto. Si hablas inglés, ve completo el discurso conciliador de Trump de aquellas fechas y compáralo con las notas reportadas en los medios.

En esas mismas fechas, el hombre más rico de México dio una conferencia de prensa, lo cual jamás hace. Habló de manera ecuánime sobre Trump, a quien conoce personalmente. Mostró varios libros de Donald en el evento y mencionó que este tipo de movimientos drásticos en la política global han sido estudiados por mucho tiempo por gente como Alvin Toffler y otros en esa liga. Si jamás has escuchado sobre “El Shock del Futuro” y “La Tercera Ola”, es imposible que entiendas las referencias que hacía Carlos Slim en su plática con los reporteros. Todas las preguntas que le hicieron fueron terribles, tontas, de bajo nivel. Excepto una, la cual fue abucheada por todos los demás compañeros periodistas. No me creas. Sé curioso y busca esto en YouTube.

No soy pro-Trump. No estoy diciendo que pobre, las cadenas han desvirtuado su mensaje y que sufre un ataque injusto. Relájate. Te estoy diciendo que el inglés y la lectura te dan ventajas. Muchas. Esas ventajas son lo que hoy estoy llamando acceso raíz y sus privilegios.

Entender mejor las cosas es el activo intangible más estratégico que puedes cultivar en ti.

Es decir, ser la reina del sistema en que te encuentras, viendo todos los archivos, teniendo injerencia en todo el código, es algo por lo cual deberías luchar constantemente.

Habla inglés. Lee mucho.


¿Qué es lo que más ataca tu posibilidad de tener root access a las cosas? El fanatismo.

Hay un artículo delicioso de edge.org titulado “Coalitional Instincts”. En él mencionan cómo esta necesidad de pertenecer a un grupo nos vuelve fuertemente irracionales. Explica que estamos locos por tener una identidad y que no nos importa pagar cualquier precio con tal de encajar. Tú puedes pensar que eres inmune a esto, pero no, ninguno lo somos. Polarizarnos está en nuestro ADN. Nos encanta esta sensación pasional de defender lo que creemos y atacar lo que no. Esto nos impide ver claramente las cosas.

En política, el nacionalismo es el fanatismo perfecto. Es hablar de la patria, lanzar arengas contra un enemigo etéreo, culpar a los de afuera por lo que nos ocurre acá. El nacionalismo no es patriotismo. Parece, pero no. Con el patriotismo construyes. Con el nacionalismo haces lo opuesto.

“Aarón, ¿por qué estás hablando de política si se supone que este artículo iba sobre root access?”. Porque es lo mismo: al tener instalado el fanatismo de una ideología no podemos conquistar los privilegios del acceso raíz. Nos perdemos en defender a nuestro grupo, con todo y sus creencias limitantes. Nos hacemos adictos a atacar cualquier idea ajena. Y todo esto en suma nos vuelve fácilmente manipulables.

Cuando estamos siendo manipulados, no podemos ver el mundo como es. Al contrario, terminamos visualizándolo como nos lo dicta el líder político que ha conquistado nuestra preferencia.

El comunismo y el capitalismo no son religiones pero sí doctrinas. Y comparten mucho de lo que ocurre en cualquier iglesia: hay un manual de comportamiento, una lista de creencias, una serie de rituales, figuras clave a las cuales adorar y odiar, una misión inalcanzable.

No te estoy diciendo que no creas en algo.

Te estoy diciendo que veas cuánto de lo que crees te está estorbando día a día para tener un verdadero mejor acceso raíz a la realidad.

Secreto: ni los líderes religiosos ni los políticos encumbrados que admiras creen todo lo que te dicen. Lo usan. Es diferente.


Piensa en la increíble devaluación de Zimbabue que emite billetes de trillones de dólares o la guerra encarnizada que vive de repente un país desarrollado como Ucrania. Que esto sea una advertencia para apreciar que la realidad social de absolutamente cualquier país puede cambiar rápidamente. Las señales del destino de la trayectoria de una nación siempre están ahí. El problema es que el ruido disfraza estas advertencias. Este ruido son los discursos nacionalistas, las noticias teléfono descompuesto y la incapacidad de comunicarnos con el mundo directamente en inglés.

Una de las mayores debilidades a las que puedes exponerte voluntariamente es a la esperanza de que las cosas ocurran mágicamente bien. Si te cae bien el presidente de tu país y te gusta lo que está haciendo, lo que más te conviene es hacer el ejercicio constante de preguntarte qué es lo que no está ejecutando correctamente, qué es lo que no estás considerando que está mal, qué es aquello que puede llevarnos a una catástrofe si el escenario no sucede como está planteado. Nunca seas fanboy. Si detestas a tu gobierno, haz lo opuesto. Considera qué es aquello que sí se está haciendo bien, dónde están las oportunidades que tu enojo te está impidiendo aprovechar. Entiende que nunca nadie está totalmente en lo correcto ni totalmente equivocado. Es simple probabilidad que hay cosas buenas y malas andando que no has considerado. Esto es darle besos diarios a una realidad que te regalará movimientos personales más pragmáticos.

Mira, piensa que Twitter y SpaceX son empresas que se fundaron aproximadamente al mismo tiempo. Imagina que le preguntas a un “experto” cuál va a tener éxito: ¿la compañía que se va a enfocar en mensajitos de ciento cuarenta caracteres o la que va a poner a la humanidad en otro planeta? Es obvio que una idea ridícula como Twitter no tiene posibilidades en esta hipotética consulta, pero hoy es extremadamente importante y determina literalmente la conversación que tenemos a nivel global mientras que la otra ha logrado avances tecnológicos impensables apenas una década atrás. Ambas empresas se elevaron al Olimpo de la relevancia. Te digo esto para ilustrar que no es nada fácil determinar con precisión cuándo una idea es realmente buena o mala, esto aplica en política y a nivel personal también.

Lo que más te conviene para hacer buenas apuestas es modelar el comportamiento de quienes van avanzando en su trayectoria personal.

El acceso raíz que te interesa conseguir va a llegar de la mano de que seas práctico en tu comportamiento y no idealista fácilmente manipulable.

Apostar por la trayectoria de las personas es una de las señales más claras para avanzar. Cuando Elon y Jack se pararon por primera vez frente a inversionistas para proponer SpaceX y Twitter respectivamente, la evaluación que estos hicieron del negocio no fue solo con números sino con la deconstrucción de los fundadores. Ambos hippies representaban el paquete perfecto del que ya te hablé: tipos raros y naturalmente inconformes con la autoridad, ejecutores que operan en un amplio espectro de intereses que pocos siquiera conocen. La apuesta no fue tanto a su idea sino hacia ellos. Y esto es lo que tú debes hacer: ¿cuántas personas de tu círculo tienen estas características? Si no las hay, encuéntralas en eventos, en libros, en entrevistas. Y compórtate como ellos. Analiza, por ejemplo, por qué no se entusiasman con algo que dijo el presidente cuando todos los demás están en éxtasis por las recientes declaraciones. ¿Qué es lo que esa persona está viendo que tú todavía no? O al revés. Considera por qué celebra algo que el gobierno propone cuando a ti no te causa la más mínima reacción positiva.

Sé cada vez más sofisticado en tu análisis de lo que te rodea. Esto le da un peso firme a tu entendimiento de la realidad. Y con ello, te puedes mover mejor en lo social y lo financiero.

Cuando somos simplones e idealistas con nuestra percepción del sistema del mundo, nos quedamos abajo, frustrados, buscando siempre al siguiente ícono derechista o izquierdista, conservador o liberal, pro-empresa o pro-pueblo que nos regale entusiasmo, que nos dé una guía sobre lo que debemos aplaudir y lo que debemos detestar. Nos volvemos adictos a ser manipulados.

Tu root access comienza hoy evaluando a las personas por la trayectoria que llevan, no por la condición en que se encuentran. Esto es como en cripto: si tomas una foto del valor económico de sus tokens en este momento, todo es terrible y la conclusión lógica es que no te metas a esto, pero si entiendes la fuerte filosofía que esta tecnología tiene detrás de sí, verás que este instante es simplemente un movimiento natural del ciclo que lleva hacia su conquista del mundo. Apuesta por el avance que van demostrando las personas, no por lo que te muestra una simple foto de su estado financiero o social del momento.

Tu root access comienza hoy con mejor inglés, más lectura, menos fanatismo.

Está a tu alcance.

Ejecuta ya.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

EL «FREAKONOMICS» MEXICANO

La semana pasada asistí a una universidad local para la presentación de No Es Normal, un libro de Viri Rios. La propuesta de la autora es una compilación de veinticinco artículos escritos con una mezcla de información cuantitativa sobre modelos sociales, económicos y políticos, estudios científicos hechos por y para empresas y gobiernos junto con la perspectiva de ella, una experta mexicana en políticas públicas egresada de la UNAM, el ITAM y Harvard.

Me gustó mucho el formato de la obra. Es una bocanada de aire fresco que ayuda a elevar el nivel de la conversación para repensar las macro-decisiones que tomamos en nuestro país. Incluso si no eres mexicano, prácticamente todas las comparaciones que Viri hace entre la realidad y lo que podríamos hacer posible resultan reveladoras y aplicables a muchas geografías.

Obviamente —intentando ser mi propia persona y no un simple fanboy— tengo varios puntos de vista que coinciden con la investigadora y otros que no. Intercambié algunos comentarios de esto con ella. Si te interesa saber más de la interacción y el libro, grabé una reseña que puedes encontrar en

También está disponible en Facebook, Twitter, Spotify y Apple Podcast.

Tres puntos que quiero destacar hoy para ti —porque me caes bien y porque me encanta escribir. El primero es que la autora hace algo en la entrada de su libro que me parece bastante loable: habla de sus sesgos. Esto no es fácil de conseguir en alguien con opiniones fuertes. Admitir nuestras inclinaciones, exponer nuestras preferencias naturales suele ser visto como una debilidad, algo así como entregar nuestra vulnerabilidad a los críticos que van a utilizar esto en nuestra contra. Claro que Viri, tú, yo y todo el mundo tenemos sesgos y sería mejor si pudiéramos hablar abiertamente de ellos.

¿Mis sesgos? Vengo empujando mi evolución desde la clase media baja, casi en nivel de pobreza y cargo un resentimiento natural anti-establishment que me hace buscar culpables en aquellos privilegiados que nacieron con recursos y contactos. Durante muchos años até mi destino a mis quejas acerca de las externalidades. Esto me tuvo jodido mucho tiempo porque hay poco que un chico idealista sin dinero, sin relaciones de alto nivel y sin una mentalidad de crecimiento pueda hacer para mejorar su realidad. Con las décadas a cuestas, he ido aprendiendo mejor el juego y por ende, he llegado a nuevas conclusiones. Por ejemplo, el hecho de que si todo marcha bien, cuando yo muera, podría dejar a mi familia en una posición muy diferente a aquella en la que yo comencé. Y eso haría que obviamente algunos los resientan. He entendido que los empresarios, los «ricos», no son todos malos y que los “pobres” no son todos automáticamente víctimas. A lo que quiero llegar con esta nota es que las personas que jamás han experimentado situaciones altamente estresantes de dinero no pueden conectar fácilmente más allá de lo teórico con quienes sí hemos estado ahí. Y esto dificulta enormemente la conversación. Viri tiene sesgos similares a los míos. En la reseña que grabé te explico más al respecto.

Otro nota interesante es sobre la división inmediata que hacemos entre grupos de personas. Ya sabes: o estás a favor de mi punto de vista del mundo o estás en mi contra. La ecuanimidad política es tan escasa que los que la proponen al universo lucen tibios, aburridos. Ser apasionado, fanático es más excitante. Gritar más alto es una competencia que se hace mucho más fácilmente viral que reflexionar intentando tomar los mejores elementos de diversas propuestas vengan de donde vengan. Hay un artículo fascinante al respecto en la revista Edge titulado “Coalitional Instincts” y es la lente que hoy ocupo a diario para calibrar mi apoyo a ciertas ideas. Esto viene a cuento porque creo que el libro de Viri empuja esta noción de “nosotros los pobres” versus “ellos los ricos”, una fijación que es fantástica para obtener votos y poder en el imaginario social. En mi grabación profundizo más sobre esto.

Y finalmente, el último punto que quiero compartir contigo hoy trata sobre la marca personal. Viri tiene cientos de miles de seguidores en redes sociales. Es una de las científicas sociales más destacadas de nuestra nación. Y me gusta cuando gente que aporta elementos para conversaciones inteligentes logra conseguir atención de esta manera. Es lo que necesitamos: más intelectuales construyendo grandes marcas personales pero basados en sus creaciones, no en gritos ni quejas infantiles. Aprende de la ejecución que la autora tiene en Twitter y ahora imagina que más científicos mexicanos en biología, robótica, física y demás áreas así pudieran cambiar su chip para dejar de jugar el mismo juego de todos ellos donde lo único que importa son los papers que publiques y que pudieran hacer eso y al mismo tiempo conectar con grandes audiencias fuera del limitado ecosistema en que se mueven. Por eso fui a ver a esta investigadora, quien representa el potencial de una parte de la nueva generación de profesionales en México que están usando técnicas y herramientas modernas para conseguir resultados optimizados con rapidez.

Listo. Ve o escucha mi grabación de la reseña. Déjame tus comentarios.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz.

Y selo ahora.

—A.

HABLANDO DE PARADIGMAS

La palabra «convicción» es una de esas a las que solemos asignar un sentido positivo automáticamente. Vemos como algo loable cuando alguien tiene «fuertes convicciones». Creo que esto es un error. La capacidad de ensanchar nuestra mente no llega cerrándonos a nociones exóticas sino coqueteando con ellas.

En palabras más sencillas, te quiero decir que si las creencias que cargas hoy son muy parecidas a las que tenías en tu mente y alma diez años atrás, bueno, lo que eso dice sobre tu nivel de evolución personal es algo que debes analizar muy fuertemente.

Las siguientes ideas son parte fundamental de mi comportamiento en la actualidad. No lo eran para nada una década atrás.


La microfama te da más que las calificaciones.

Defino como «microfama» ese reconocimiento público donde tal vez cinco desconocidos se puedan acercar a ti en un aeropuerto grande, llamarte por tu nombre y pedirte una selfie. No eres el cantante más popular de la televisión, pero tienes algunos seguidores leales. «Eres famosillo», fue la descripción que alguien hizo de mí y creo que el término puede ser intercambiable si te gusta. Sucede que como tú y la mayoría de la gente, me dediqué por casi veinte años a coleccionar buenas calificaciones porque me dijeron que tal era la ruta para convertirme en un ser humano decente. Creo que esta visión del mundo es incompleta. Las buenas calificaciones te pueden regalar una gran confianza personal en tu inteligencia académica y pueden elevar tu autoestima, pero de la misma forma también pueden darte una falsa sensación de seguridad haciéndote pensar que estás listo para el mundo cuando no hay correlación entre lo ejecutado en la escuela versus lo que el mercado demanda en la realidad. En más de diez años de haber lanzado compañías en varias industrias y habiendo hecho tratos en muchas ciudades del mundo, nunca he necesitado mostrar mi boleta de calificaciones. Ha sido mi exposición estratégica y constante en redes sociales lo que me ha abierto puertas, conversaciones, ventas, oportunidades, amistades, viajes e ideas que superan por mucho cualquier esfuerzo institucional de exámenes y certificaciones.


Los videojuegos no son pérdida de tiempo.

Aquí estás, leyendo esto en una pantalla. Esto es un videojuego. Tal vez te cuentas la historia de que estás revisando tu e-mail o que estás leyendo algo para aprender y así, pero evalúa tu comportamiento desapasionadamente como si fueras un antropólogo y verás que estás moviendo tus dedos, haciendo clic, arrastrando cosas, dirigiendo tu vista a ciertos elementos en el dispositivo, obteniendo recompensas de dopamina y cometiendo errores en tu recorrido digital. Internet es el gran videojuego donde a diario miles de millones de personas participamos intentando introducir la combinación de teclazos correctos que nos den como premio un imperio similar al de Elon Musk. Haz tu investigación y sorpréndete de la cantidad de estudios científicos serios que eliminan esa idea de que jugar videojuegos violentos te hace violento. Mi teoría es que las miles de canciones dramáticas que sabes de memoria joden más tu vida.


La universidad importa en unas cinco profesiones.

Estoy de acuerdo contigo en que se necesita un espacio seguro donde cometer errores que en la vida real podrían tener consecuencias mortales. Para eso está la universidad, porque es importante que un ingeniero civil pueda presentar sus diseños a expertos que van a evaluar si sus estructuras son robustas. La universidad no es una institución «buena» de forma predeterminada. Es una organización como cualquier otra, que requiere obtener ganancias, presentar resultados y justificar su utilidad ante la sociedad, por eso se inventa programas a diestra y siniestra. ¿Administración? ¿Comunicación? ¿Hospitalidad? ¿Marketing? Creo que moriré sosteniendo la bandera de que no hay necesidad de pasar cuatro años encerrados intentando convertirse en experto en áreas así cuando la realidad es que aunque son importantes, el contenido es de fácil acceso en línea y la práctica también ejecutándola directamente en el mercado.


Leer varios libros al mismo tiempo.

Ser ordenado está sobrevalorado. Piensa que los primeros en insistirte en que debes ser así somos los papás, que necesitamos combatir el típico caos doméstico que emerge naturalmente de cualquier niño. Ser ordenado en un mundo como hoy es sinónimo de ser lento, aunque suene duro. ¿Quién gana? ¿El tipo que presenta su plan de negocios habiendo hecho la máxima investigación y obtenido la aprobación de todos los expertos después de incorporar las correcciones que cada uno le hace a su idea o el tipo que ejecuta, se equivoca, reflexiona, ejecuta mejor y va avanzando basado en resultados concretos? Esto aplica con los libros. No tienes que terminar uno para darte permiso de leer el siguiente. Mucha gente dice que se van a confundir si leen varios al mismo tiempo. No piensas así con tus amigos, ¿verdad? Jamás exclamas al respecto que no puedes tener varios porque vas a mezclar las pláticas entre ellos. Esto de la lectura de varias obras simultáneamente es igual. No tengas miedo de exigirle malabarismo a tu mente. Le fascina que la empujes a ello. A eso vino.


Los expertos en dinero son muy pocos.

¿Qué es ser experto en dinero? Tener varios años de solidez económica asegurada para ti y tu familia si dejas de trabajar o tus negocios dejan de operar. ¿Cuánta gente así tienes en tu círculo? Así es, no sabes. Puedes pensar que tu amigo con la camioneta último modelo en su garage o tu conocida con la gran casa en el fraccionamiento exclusivo ya están en ese nivel, pero las estadísticas apuntan a que tienen deudas que te sorprenderían. Excepto quienes heredan empresas familiares exitosas, casi todos tenemos que empezar a crear fortunas desde muy abajo. Algunos se confunden y piensan que saber de «educación financiera» es el pináculo del entendimiento del dinero cuando eso es apenas el curso inicial de un cuasi-oculto programa extenso y demandante. Llevo años estudiando el tema y estoy sorprendido de la poca cantidad de gente que tiene en su radar la importancia de lo que yo llamo creación de riqueza transgeneracional. Lo que tu amigo con el salario corporativo más alto te presuma sobre inversiones en la próxima salida en el bar, toma eso y todo lo demás con cautela.


La ridiculez y la incomodidad son grandes herramientas.

Te dicen que el esfuerzo es importante, que trabajes duro, que seas inteligente, que hagas cosas buenas, etcétera. Tal vez sí, algunas de esas cosas importan, pero creo que no tanto como la capacidad de sentirnos ridículos e incluso a pesar de eso poder ejecutar nuestras ideas. Suma a esto la capacidad de meternos con buena actitud a aquello que nos incomoda. Haz un honesto experimento mental de cuántas oportunidades personales y profesionales has perdido en los últimos diez años porque te sentías ridículo o te incomodaban y determina dónde estarías hoy si las hubieses hecho. No te quiebres mucho la cabeza: si agregas estas dos habilidades a tu sistema operativo personal, adquirirás velocidad de escape de esta dimensión. Este es uno de los secretos que más voy a taladrar a mis hijos hasta la tumba. Esos políticos, empresarios, actores y demás altos perfiles, bueno, llegan ahí en gran, gran, gran parte porque dominan esto.


China es el país más exitoso y por mucho.

Mi visión de lo que es posible en este planeta dio un giro de ciento ochenta grados cuando pasé un mes en Asia y sobre todo, en China. Es indescriptible. Es tal el impacto que estoy aprendiendo mandarín, no porque crea que se va a convertir en el estándar global de comunicación sino porque el nivel de filtros que tenemos sobre lo que están haciendo en esas coordenadas nos impide retar la imagen norteamericana que solemos ver como la cúspide de lo que debe ser la civilización. China no es el futuro. China es, bueno, hazte el gran favor de tu vida y ve a ver de lo que hablo.


Te voy a dejar con un posicionamiento gráfico que te invito a que cargues contigo para retar tu pensamiento convencional: esos lindos cerditos que lucen inofensivos, sí, ellos, comen basura, humanos y otros cerditos también —y no necesariamente en ese orden. No dejes jamás a uno de estos animales grandes al lado de un bebé. Alguien también decidió escribir cuentos haciendo a los osos buenos, a los búhos sabios y a las víboras malas. Y no son así. Tenemos estas ideas taladradas desde la cuna. Considera esto un ejemplo infantil de muchos otros paradigmas que jamás retamos.

Los paradigmas son las cosas que lucen normales.

Retarlos es símbolo de tu inteligencia genuina.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

PREMIO NOBEL DE DISEÑO GRÁFICO

Nadie te va a etiquetar como “diseñador profesional” si utilizas Canva. Sin embargo, millones quedamos bastante satisfechos con la ayuda que esta plataforma nos da para solucionar nuestras necesidades de logos, portadas, documentos y más.

¿Sabes? Tú no quieres estudiar la universidad en realidad, lo que quieres es el acceso a las recompensas financieras que en teoría eso te da. Tampoco quieres aprender inglés, lo que quieres es el acceso a las oportunidades que en teoría esto te regala. Y no quieres ser experto en diseño gráfico, lo que quieres son las oportunidades que las buenas combinaciones de imágenes, tipografías y colores traen a tu vida profesional. Nadie quiere estudiar filosofía y letras durante años para tener la capacidad de publicar un libro. Lo que la gente quiere es la oportunidad de destacar con sus ideas a través de un formato impreso que esté disponible para vender y regalar a diestra y siniestra.
Esto es exactamente lo que estamos resolviendo con masterbook.press.

En masterbook.press (mbp) intentamos que ingenieros, médicos, administradores y cualquier profesional interesado en impulsar su marca personal pueda hacerlo a través de tener su obra disponible en Amazon y otras poderosas librerías globales. Hace dos décadas, vender un curso por internet implicaba una producción fuera del alcance de la persona promedio. Hoy basta que tengas un smartphone con acceso a internet. Publicar un libro en la mente de muchos es un proceso inaccesible porque tienen atorada en su mente la narrativa de los años setentas donde hay que convencer a una casa editorial, firmar un contrato, sentarse muchas horas diarias durante meses para entregar un borrador y repetir el proceso una y otra vez hasta que el editor quede satisfecho.

Con mbp, la idea es que miles de personas normales que no somos ni Haruki Murakami ni José Saramago podamos publicar nuestro libro impreso sin necesidad de ser escritores profesionales. Las partes más complicadas en el proceso de poner un libro allá afuera son la redacción y la edición. En nuestro roadmap está atacar estos cuellos de botella con algo llamado GPT-3, que no es otra cosa que inteligencia artificial que nos ayudará a automatizar el asunto.

Recuerda que cuando alguien utiliza la palabra “automatización” lo que intenta expresar es que el asunto sea más rápido, más preciso y más barato.

Antes de YouTube, la cantidad de pasos para poner un video en línea estaba distribuida entre varias plataformas y era un caos. Hoy cualquiera puede subir contenido ahí y convertirse en un creador. Esa misma facilidad es la que estoy buscando que la gente tenga a su alcance para poder ofrecer sus ideas en formato impreso.

Tal vez te resulta extraña la noción de que estoy insistiendo con libros impresos en lugar de e-books, sobre todo porque soy un tipo que todo el tiempo habla de alta tecnología y eso de usar papel es anacrónico, por no decir que tampoco ayuda mucho a la sustentabilidad.

Mira, una startup solo puede resolver uno o dos problemas de manera dura y enfocada en el inicio. Si intentas hacer más, terminas siendo irrelevante. Ese lujo de meterte a diferentes áreas te lo puedes dar cuando tus recursos alcanzan niveles unicornianos. Te digo esto porque los libros impresos siguen y seguirán siendo el instrumento más poderoso de diseminación de idea en los niveles élite de pensamiento y ejecución mundial, así que en masterbook.press estamos enfocados en operar sobre esta línea.

La inteligencia artificial que queremos usar para automatizar procesos en mbp tardará todavía mucho tiempo en estar al nivel de los mejores editores del mundo, por lo tanto el resultado que podemos esperar del trabajo de estos algoritmos a la hora de revisar un texto va de bueno a muy bueno y esto es más que suficiente para la mayoría de personas.

Piénsalo así: tú no esperas recibir el Premio Nobel de Diseño Gráfico por haber utilizado plantillas de Canva para los anuncios de tu emprendimiento en Instagram, pero estás feliz porque todo luce bien y te está dando resultados, así que tampoco esperes el Premio Nobel de Literatura por haber escrito, editado, impreso y vendido tu libro con masterbook.press, pero hey, te va a encantar tener un texto profesional con tu nombre en tus manos.

La nota de hoy va en el sentido de que hay muchas maneras en que ya podemos hacer las cosas de forma más optimizada. Ya puedes comunicarte fácilmente de manera global con miles de personas a diario para crear una red poderosa que te dé apoyo, ideas y recursos. ¿Lo estás haciendo? Si no, es muy probable que estés detenido en esto porque tu mentalidad sigue siendo de la vieja guardia, donde esperas que tus amigos IRL sean los que te alimenten con oportunidades, inspiración y más. Esto es altamente limitante. IRL es un acrónimo común en Twitter para indicar “en la vida real” por sus siglas en inglés.

Ahora bien, ¿para qué demonios quieres un libro impreso? Cuando tienes un título profesional colgado en tu oficina y no entiendes el valor de poder cargar con una obra que lleva tu nombre, te aviso que estás ejecutando el error de quienes no veían la importancia de la computación personal en los noventas.

Fui testigo del inicio de la oleada tecnológica de tener computadoras en el hogar y la empresa desde los ochentas. Escuché muchísimas conversaciones donde “expertos” y “profesionales” decían que sí, todo eso estaba bien, pero que era un exceso comprar estos equipos, que no eran necesarios, que todavía podían hacer los cálculos con sus tablas logarítmicas impresas en lugar de usar hojas de cálculo y que los documentos se veían muy bien hechos en una máquina de escribir eléctrica en lugar de tener que usar un procesador de textos.

Esas personas se quedaron rezagadas a lo tonto cuando tenían frente a ellos la oportunidad de insertarse en la tendencia que hoy no es tendencia sino lo natural. Son las mismas personas que cuando apareció el iPhone dijeron que era un desperdicio gastar tanto en un dispositivo, que ellos estaban felices con su Nokia y que eso era todo lo que uno necesitaba.

No seas esa persona. Entiende cuando al hablar estás justificando tu suicidio profesional al quedarte voluntariamente atrás por la flojera de no meterte con curiosidad a lo que viene con fuerza.

La marca personal hoy es la computación personal para muchos en los noventas: algo que sabes que existe pero que no te preocupa mucho porque todavía se ve bien seguir usando tus tablas logarítmicas manuales y tu máquina de escribir eléctrica. Además, en tu trabajo no te contrataron por tu marca personal sino por los papelitos que pudiste mostrar y los exámenes que aprobaste.

Eso se va a acabar.

Así como hoy nadie se hinca ante ti porque incluyas computación e inglés en tu CV, nadie va a maravillarse en unos años por el hecho de que tengas algunos miles de seguidores en tus redes sociales. Será lo mínimo que se espere de cualquier profesional que se precie de serlo.

De nuevo: hoy no destacas por tener inglés y computación como habilidades. Es triste, pero cierto. Es lo que se espera de cualquiera en un nivel profesional. Mañana no vas a destacar por tener miles de seguidores en algunas redes sociales, será el estándar mínimo para tomarte en serio. Triste también e igual de cierto.

¿Verdad que no dirías que alguien es realmente parte de la comunidad web3 si no tiene un dominio .eth, su foto con ojos láser y una PFP hexagonal en Twitter mostrando un NFT de su propiedad? ¿Verdad que tampoco dirías que alguien es realmente parte de la comunidad que aplaude el metaverso si no juega con su Oculus en casa hoy? Bien. Entonces tampoco puedes decir que eres un profesional de vanguardia si no trabajas a diario en hacer más relevante tu marca personal exponiendo tus ideas en diferentes redes y medios.

¿Cuántos de tus colegas son autores de un libro impreso que puedan regalar a un potencial gran cliente en alguna negociación de consultoría fuera de su empleo actual? Bien. Cuando nadie está haciendo todavía las cosas, ahí es donde yacen las oportunidades. Por esto te decía que si no ves el valor de tener un libro impreso con tus ideas y nombre, bueno, estás atrasado en cómo funciona el sistema del mundo hoy.

Todos tenemos un libro dentro de nosotros. El problema es que no todos podemos ni queremos sentarnos durante meses a escribirlo. Esto es como si a mí me pusieras hoy a cocinar un pato a la naranja, no es imposible, pero voy a echar a perder el asunto durante mucho tiempo antes de dominarlo y sin la guía adecuada me voy a frustrar. Escribir es lo mismo: no todos tienen la destreza con ellos y adquirirla toma tiempo.

Ahora imagina que no tienes que sentarte a escribir sino que simplemente debes responder preguntas basadas en tu experiencia profesional específica, en tus puntos de vista de hacia dónde se dirige tu campo del conocimiento, en las herramientas más populares para el trabajo, en las mejores prácticas que se utilizan a nivel internacional para ejecutar las actividades. Todo esto lo sabes. Todo esto lo puedes explicar en varias entrevistas. Alguien lo puede transcribir. Alguien más lo puede editar. Alguien más revisar. Y alguien más diseñar para que al final esté listo como un producto físico que puedes ordenar en línea y recibir cómodamente en casa. Tú sólo escupes el contenido para que sean tus capítulos con tus párrafos con tus palabras. El resto lo hace alguien más.

Esto es www.masterbook.press, una herramienta poderosa para impulsar tu marca personal.

Uses o no mbp para crear tu libro impreso, hazte el favor de tu vida y empuja como loco y enfermo tu marca personal a diario. Hoy no la necesitas mucho tal vez, por lo tanto es el mejor momento para que comiences con esto. Aprende cómo moldear a tu audiencia, qué temas compartir, cómo diseñar tu imagen, haz lo que parece ridículo para la mayoría de tus colegas actuales. Cuando esto de la marca personal se haya vuelto necesario como saber computación e inglés, todos voltearán a ti sorprendidos de que hayas sido tan visionario al prepararte en todo esto con años de anticipación.

Sé un genuino profesional de vanguardia.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

¿ESTÁS DICIENDO QUE LA UNIVERSIDAD NO IMPORTA?

No hay certificación para dar conferencias.

O al menos no me la han solicitado.

De hecho, no tengo certificaciones en nada de lo que hago.

«Papelito habla» es una manera de ver la vida en modo vieja escuela.

Ten habilidades comprobables.


Nobody gives a shit about my credentials.

Hay una adicción a los diplomas en nuestra sociedad. Tranquila, tranquilo: no digo que esté mal tenerlos, buscarlos o desearlos. Lo que te estoy diciendo es que hay formas mucho más optimizadas de moverte en el mundo hoy en día. Un papel solo impresiona a la vieja guardia.

A lo largo de más de una década, he escrito sobre muchísimos temas, pero esto de los diplomas es uno de los más espinosos. No sé qué fibra sensible toco en la gente que los hace reaccionar con cierta agresividad como si mis notas fueran algo personal en su contra. No es así.

Sucede que hemos anclado gran parte de nuestra identidad con los logros académicos y/o profesionales que podamos obtener. Y la manera de destacar que vemos como más natural es demostrando con papeles que somos parte de un selecto club con ciertos diplomas. Ahora, que de pronto llegue un tipo como yo, totalmente ajeno a tu vida y comience a atacar en voz alta todo eso de diplomas, certificaciones y papelitos que tu mamá, papá, maestros, amigos, vecinos, novias y demás te han dicho que son súper importantes, bueno, seguro no resulta algo agradable de escuchar. En este instante, tienes dos opciones frente a ti: abrazar con fuerza lo que crees y vivir con esa convicción rechazando automáticamente nociones que van en contra de lo que te han taladrado o abrirte a explorar qué oportunidades hay para ti en esta idea de que los papeles no importan.

Aquí siempre llega el argumento fácil de «ajá, Aarón, a ver, deja que te atienda un médico sin certificación», «ajá, que tu casa la construya un arquitecto sin diploma» y cosas así. Esta es una forma muy simple de ver la vida que no te hace insertarte con éxito en la modernidad. Claro que queremos profesionales de la salud y la ingeniería con altos estándares. Estas son profesiones nacidas en una época que ya no existe. Hoy hablo de profesiones modernas que también ponen buen pan en la mesa y para las que no necesitas pasar años en la universidad.

Marketing. Comunicación. Ventas. Diseño. Este tipo de áreas no se conquistan con estudios universitarios. Sorry not sorry. Un chico con licenciatura de marketing que pagó ocho semestres y no es el dios de Google Analytics ha sido estafado voluntariamente. Un diseñador que no es un pro de Figma después de cuatro años en la universidad de alguna forma lo que ha decidido es vivir en la pobreza.

Marketing. Comunicación. Ventas. Diseño. Este tipo de áreas no se conquistan con estudios universitarios. Sorry not sorry. Un chico con licenciatura de marketing que pagó ocho semestres y no es el dios de Google Analytics ha sido estafado voluntariamente. Un diseñador que no es un pro de Figma después de cuatro años en la universidad de alguna forma lo que ha decidido es vivir en la pobreza.

Después de años de hacer negocios en diversas industrias, reuniones con inversionistas, emprendedores, políticos, empresarios, colaboradores, expertos de muchas áreas, bueno, he notado algo que me da el valor de escribir estas notas: nobody gives a shit about my credentials.

Esto significa que a nadie le importan los papeles que pudiese presumir. Todos —individuos y empresas— quieren soluciones en tiempo y presupuesto. Si demuestras que eres capaz de ejecutar esto, automáticamente borras todo interés en una conversación sobre tus calificaciones escolares. Esto duele. No nos gusta enterarnos que hemos perdido años en conocimiento obsoleto y comportamiento anacrónico. Podemos justificar de muchas maneras nuestros bonitos y costosos diplomas pero esto solo sirve para proteger a nuestro ego, no refleja nada en nuestros bolsillos.


Cero adicción a los papelitos.

«Aarón, ¿estás diciendo que la universidad no sirve?» Así es, en carreras como comunicación, marketing, diseño y otras en esa vena, es irrelevante. ¿Por qué lo digo? Porque no enseñan lo que usamos afuera, porque te entrenan en un comportamiento que no sirve en el mundo real. Verás, si te dicen que tienes que entregar tal proyecto al final del semestre, te va a tomar seis meses completarlo. Eso no existe en el mundo real, al menos no en los niveles iniciales cuando entras a trabajar. Te van a solicitar las cosas para ayer. Y te vas a quejar pensando que es injusto.

En fin, la universidad es una institución necesaria para ciertas especialidades. Si estás en ella, enfócate en vivir muchas experiencias y hacer la mayor cantidad posible de buenas relaciones con gente de todos colores y sabores.

«Aarón, tú no entiendes la realidad laboral, hay muchas empresas que piden el título profesional». Claro que entiendo esto. He contratado cientos de personas. He tenido más de media docena de empresas. Ando en este medio. Entiende que las empresas obsesionadas con estos papelitos son de la vieja guardia. Van de salida. No te quedes atrapado en esa mentalidad.

Ningún papel puede ser más poderoso que tu capacidad de aprender rápidamente por tu cuenta cualquier tema con buena actitud usando Google, YouTube, Wikipedia, Platzi y demás recursos en ese estilo. Ninguno. Te lo juro y te lo firmo.

Ningún papel puede ser más poderoso que tu capacidad de aprender rápidamente por tu cuenta cualquier tema con buena actitud usando Google, YouTube, Wikipedia, Platzi y demás recursos en ese estilo. Ninguno. Te lo juro y te lo firmo.

Si esto te enerva porque «no es justo que pasemos años en la uni y que otros tengan mejores empleos con pocos meses de preparación» vas a sufrir mucho en la vida. Adáptate. Levántate rápido de golpes emocionales negativos reinventándote y subiéndote a olas que te convienen.

Si la vida me hubiese exigido diplomas para lo que he lanzado profesionalmente, jamás habría fundado a mediados de los noventas —a mis diecisiete años— una de las primeras agencias de desarrollo web en México, por ejemplo. No había licenciatura ni ingeniería al respecto. Tampoco podría haber creado una editorial. O una empresa de software. Menos una de hardware. Tampoco inventar un método educativo. Ni dar consultoría. Ni escribir libros. Ni pararme a dar conferencias. Ni ser influencer. No tengo ningún papel que me avale para nada de esto.

La idea de que debes «prepararte» antes de hacer las cosas es eso, una idea. Existen otras mejores. Hazlo. Ejecútalo. Esto te dará el aprendizaje y experiencia de manera clara y rápida. Esto te dará autoridad que antes necesitábamos comprar con mucho tiempo y dinero.

Si sabes dirigir con disciplina tu curiosidad, ganas porque no tienes que esperar a que una institución o maestro determinen cuándo es el momento ideal para que aprendas algo. Fuck that. Aprende lo que quieras ejecutándolo desde hoy.

Cero adicción a los papelitos. Si eres joven, actúa así, no hables como tus abuelitos, no pienses como tus papás, insértate en un mundo que se mueve rápido y premia la ejecución y la demostración de las habilidades por sobre todas las cosas.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

IDEAS DE TIM FERRISS

Estas son algunas ideas (parafraseadas) de los libros y episodios de podcast de Tim Ferriss que más han impactado mi vida personal y profesional:

«Tienes que dejar que ciertas cosas malas pasen para conseguir otras mejores».

Queremos control porque no soportamos la incertidumbre, buscamos no quedar mal con nadie y debido a ello, no avanzamos. No se trata de ser un incordio, pero tampoco de vivir para complacer. El ejemplo que Tim da sobre esa frase es que perdió oportunidades de negocios por no revisar su e-mail y desconectarte de sus actividades en Estados Unidos mientras estaba en un viaje en Japón. Pero gracias a eso, cerró tratos geniales en aquel país y la pasó increíble.

«Si no sabes cómo ser feliz, haz feliz a otros».

La explicación tiene que ver con salirnos de nosotros mismos y también con cierta magia que ocurre al comenzar a darle al mundo lo que queremos ver en nuestra vida. Para mí esta idea tiene que ver con el error de querer resolver un problema de la mente con la misma mente. Si el problema lo creó la mente, tenemos que meter tanto al cuerpo como a las emociones para desatorarlo.

«La realidad es negociable».

Probablemente me voy a tatuar esto algún día. Se trata de entender que si tienes sobrepeso, eres pobre y no encuentras el amor, bueno, puedes aceptar que el mundo es un lugar triste e injusto o ponerte en modo necio a conseguir tus objetivos. Desde la primera vez que leí esta frase al día de hoy, bueno, he negociado mi realidad de sobrepeso, pobreza y tristeza. Mi vida no es perfecta —Dios lo sabe— pero es mucho mejor que antes de entender que si algo no me gustaba, dependía realmente de mi necedad poder cambiarlo.

«Los nuevos ricos tienen tiempo y dinero».

Así aprendí que decir que no tengo tiempo no me hace lucir más ocupado o importante sino en la ruta opuesta a donde me interesa llegar.

«No quieres un millón dólares en el banco, quieres la libertad que un millón de dólares te hace sentir».

Una forma muy clara de quitar el velo a las trampas que luego confundimos como el objetivo verdadero cuando en realidad son meras herramientas.

«No dejes que la gente se comporte contigo en línea de una forma que no les permitirías que lo hicieran en la sala de tu casa».

Uno de los mejores remedios para lidiar con mis haters que llegaron casi desde el día uno que comencé a hacer ruido por aquí.

Y ya para cerrar,

«La gente te bloquea con sus opiniones y críticas cuando les platicas tus ideas, pero se hacen a un lado cuando ejecutas con determinación».

Es increíble y cierto, lo he visto de cerca muchas veces. No «rebotes» ideas con tus amigos en el bar.

Sigue a Tim Ferriss por todos lados. Te van a encantar sus libros y demás piezas de contenido. Como trivia, en este link de abajo, encontrarás una foto que Tim en ocasiones utiliza para algunos de sus posts. La tomé yo (-:

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

LA VERDADERA INNOVACIÓN DUELE

«Innovación», «Optimización», «Creatividad» tienen definiciones muy cercanas entre ellas si las buscas en el diccionario. Velo así: si logras optimizar tu tiempo, es porque introdujiste innovaciones en tus acciones, esto gracias a que pensaste de forma creativa.

A todos les gusta la palabra «innovación». Las empresas inventan departamentos y cargos para conectar con la moda de sentirse a la vanguardia. Las personas usamos la palabritas en nuestras descripciones en redes sociales y así. Vemos ser innovador como algo positivo per se. La verdadera innovación duele, en lo económico, en lo emocional, en lo psicológico, en lo profesional y personal. Es dejar atrás algo que ya dominamos, es comprar algo que nos genera incertidumbre.

Traer una laptop y venir escribiendo esto en el avión no es innovador. Lo era hace veinticinco años, cuando las computadoras portátiles eran extremadamente costosas y por ello escasas comparadas con la situación de hoy. Misma historia al usar internet, smartphones, etcétera.

Innovar es realmente un asunto solitario. Si compras algo, haces algo o utilizas algo y la mayoría a tu alrededor lo tienen y/o lo comprenden sin problema, ahí tienes un primer filtro de que no es innovador en realidad.

Escribir largos ensayos públicos en Facebook hace más de diez años fue una de las innovaciones que cambiaron mi vida. Hoy muchos lo hacen. Cuando comencé, todo eran memes y fotos de la fiesta. Me sentía raro al hacerlo pero me dio increíbles oportunidades.

Para volverte innovador tienes que ser alguien con una fuerte disciplina emocional, una persona que no necesita los aplausos constantes ni la aceptación de todos para ir avanzando.

¿Sabes? Cuando ya te llaman innovador, han pasado años y lo que propusiste ya tiene sentido para la mayoría. El mundo nunca aplaude innovaciones personales, profesionales o empresariales de inmediato.

Las líneas fuera de lugar en sus dibujos, los colores adicionales en sus tareas, las preguntas raras que hacen, todo eso los hace creativos. Las calificaciones perfectas no. ¿Cuál fue el promedio escolar de Steve Jobs? A nadie le importa. Queremos que nuestros hijos crezcan innovadores y al mismo tiempo queremos que sean obedientes en la escuela y en la casa. Así no se puede. Estas ilusiones se contraponen.

Entonces, si alguien es ordenado al extremo, solo se mete a cosas que entiende y necesita la certidumbre en todo momento para tomar sus decisiones, bien, aprende a identificar que por ahí no van a llegar innovaciones poderosas. Por eso las empresas grandotas compran empresas chiquitas, porque es más fácil pagar por la innovación de una compañía que tiene que estar loca para sobrevivir en una economía tan competitiva.

Es difícil que «el departamento de innovación» de una corporación —lleno de personas con buen salario seguro— sea más innovador que una startup en donde a diario cada acción y decisión es de vida o muerte.

Una innovación es una anomalía, es una condición de frontera. Aprende a detectar y conectar con personas anómalas, que hablan y ejecutan «cosas raras» que no entiendes bien o no te parece lógicas o te disgustan un poco y así. Ahí está tu escuela de pensamiento lateral.

Esas personas anómalas —innovadoras— tienen libros, videos, libros, blogs y empresas. Están transmitiendo su cerebro abiertamente. Aprovecha la magia de esto y deja de vivir en una caja de resonancia donde todo lo que ves en internet son cosas que entiendes y te gustan.

El movimiento físico genera condiciones para la innovación. Comprobado a lo largo de la historia por científicos, militares, empresarios, políticos y demás. Camina mucho. Haz ejercicio. Sal de viaje. Piérdete. Anda en silencio.

La verdadera innovación viene del caos mental, de la ejecución llena de error tras error, de callejones emocionales sin salida, no de leer tres artículos, ver una película de Steve Jobs ni de ir a Starbucks con nuestra Mac para la foto en Instagram.

La verdadera innovación es igual a un parto: duele, es inconfundible y te marca de por vida. Si te preguntas si has sido innovador en tu vida, probablemente todavía no. Pero siempre estás a tiempo. Recuerda: duele, es inconfundible, te marca y nadie te aplaude de inmediato.

Lee mucho de todo: poesía, metafísica, aliens, psicología, negocios, sustentabilidad, ciencia, etc. Habla y escucha mucho de todo. Toma otras rutas y medios para la oficina. Vístete diferente. Ignora cosas a las que pones mucha atención. Así te recableas para la innovación.

Y lo más importante, la meta no es innovar por innovar. Es estirar el músculo intelectual, la curiosidad, la ejecución y ayudarnos y ayudar con el resultado de nuestros atrevimientos creativos.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

INGLÉS, MARCA PERSONAL, EJERCICIO Y LECTURA HOY

Gran error: poner en tu agenda al inglés, a tu marca personal, al ejercicio y a la lectura «para cuando tengas tiempo». Estas cuatro acciones son tu verdadero trabajo. Ejecuta todas a diario y verás resultados fantásticos a corto y largo plazo.

Si dices que no tienes tiempo, estás equivocado. Tienes mal definidas tus prioridades. Estás mal organizando. Y estás dejando que gane la vocecita floja, derrotista y saboteadora que todos tenemos dentro.

Si piensas que es una exageración hacer estas cuatro cosas todos los días pero religiosamente a diario escuchas noticias, tonteas en TikTok, te desvelas y pierdes el tiempo con dramas en WhatsApp, bueno, calibra mejor tu visión.

Si crees que esto te va a distraer de hacer bien tu trabajo, te aviso que lo mejor que puedes hacer siempre para tu desarrollo profesional es convertirte en alguien más genial.

Con el ejercicio mejoras tu enfoque y disciplina no sólo en el gym sino en la oficina. ¿Me estás diciendo que esto no te beneficiaría en tu trabajo?

Con la lectura accedes a las mejores mentes del mundo y sus ideas. ¿Me estás diciendo que esto no te beneficiaría en tu trabajo?

Con el inglés reconfiguras tu cableado cerebral para pensar de una manera más precisa y global. ¿Me estás diciendo que esto no te beneficiaría en tu trabajo?

Con tu marca personal consigues más atención a tus proyectos y habilidades. ¿Me estás diciendo que esto no te beneficiaría en tu trabajo?

Si todo esto te resulta exótico porque tus amigos, familiares o colegas no lo hacen, ve la gran oportunidad que esto representa: ejecutarás en áreas estratégicas a las cuales tu círculo no está poniendo atención y por definición obtendrás oportunidades que ellos no.

La vida cambia cuando instalas inglés, lectura, ejercicio y marca personal en tu rutina como elementos predeterminados justo al lado de dormir, comer, ir al baño y respirar.

Te digo todo esto con amor, desde la posición del tipo flojo y desenfocado que fui durante mucho tiempo. Estas acciones que te recomiendo son las que más me han acelerado para poder construir cosas interesantes con mi vida personal y profesional.

Programa tu mente. Levántate temprano. Buena actitud. Sé necio y ejecuta lo que importa.

Si alguno de estos hacks activó algo positivo en ti, comparte este post de Twitter:

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—A.

INFLUENCIA INTERNACIONAL ACTIVA

Durante los ochentas y noventas, era común encontrar revistas de tecnología que promovían la imagen del ejecutivo del futuro que disfrutaba la vida con los pies encima de su escritorio. Las fotografías de estos artículos siempre implicaban que la nueva computadora personal junto con la invención de la hoja de cálculo y las impresores de matriz harían que todo fuera fácil y rápido.

Hoy tú y yo sabemos que sí, que todo lo relacionado con números y textos es infinitamente más sencillo de procesar con los dispositivos a los que tenemos acceso. Comparado con la lentitud y caos con el que tenían que lidiar los profesionales décadas atrás, no tenemos nada de qué quejarnos en este aspecto. Pero si alguna capacidad fantástica tenemos los humanos es la de convertir inmediatamente cualquier ventaja en un aspecto obligatorio y ordinario para todos.

¿Hablas inglés? Hace treinta años era algo realmente valioso en un entorno corporativo demandante. Hoy es lo menos que se espera de cualquier egresado universitario que jure ser realmente profesional.

¿Sabes usar internet y Microsoft Office? Esto te ayudaba a encontrar empleo. Hoy nadie se asombra si tienes estas “habilidades”.

Aquello con lo que ayer destacábamos, hoy es moneda común.

Por esta razón, es importante estar siempre atento a los trenes que llevan a caminos nuevos.

Caminos nuevos son potenciales oportunidades mejores.

Estos nuevos trenes están saliendo de la estación a cada instante. Pero no vas a escuchar los anuncios de sus viajes en los altavoces si estás distraído con las mismas preocupaciones que todos los demás, con los mismos pensamientos que todos los demás, con la misma ejecución que todos los demás.

Los trenes que llevan a caminos nuevos van a despertar burla, chismes, críticas y miedos en tu entorno.

Lo siguiente es doloroso: a tu entorno no le gusta que cambies. Y no es personal. En general, a las personas no nos gusta el cambio. De nada. De nadie. Es un asunto biológico conectado a nuestra evolución: para sobrevivir en las cavernas necesitábamos que las condiciones de nuestra alimentación y seguridad fueran estables y predecibles. Cualquier alteración —que eso es el cambio— en el escenario o la rutina era precursor de una muerte segura.

Entonces, por definición, cuando comienzas a abordar estos trenes de los que estamos hablando, la gente a tu alrededor comenzará inmediatamente a verlo como algo peligroso y repudiable. Muchos no te lo dirán de frente. De hecho, casi nadie compartirá su opinión sincera contigo porque así somos las personas, estamos cableadas biológicamente para tener gracia social y evitar el conflicto. Si no hubiésemos desarrollado la fantástica capacidad de ser primates-doble-cara, no podríamos haber construido todo lo que hoy podemos nos da esta vida tan cómoda.

Te platico todo esto porque hay un tren al que casi nadie se ha subido y que quiero compartir contigo.

Es esto de la marca personal.

Hoy en día, tener miles de seguidores es un activo. Es algo con lo que puedes hacer muchas cosas: conseguir nuevas amistades, recibir invitaciones, capitalizar con contenido y eventos, acelerar el reclutamiento para tu startup, conectar con quienes pueden ayudarte a destrabar retos en tu empresa, etcétera.

Casi nadie tiene una marca personal.

Claro, quienes vivimos en esta burbuja de la micro-fama en internet, pensamos que ya todo el mundo está involucrado en esto de desarrollar una marca personal. Pero no es así.

Haz un censo mental rápido de cien personas de tu entorno. Amigos. Familiares. Colegas. Vecinos. ¿Cuántos de ellos publican a diario contenido en la red con una estrategia clara y resultados positivos constantes?

¿Lo ves? Casi nadie hace esto bien.

Es como los que estamos fascinados con el mundo cripto. Creemos que ya todo el mundo está inmerso en esta revolución. Ahora haz un ejercicio de preguntar a cien personas al azar en la calle si tienen una wallet y a cuáles criptomonedas le hacen HODL.

¿Lo ves? Una cosa es la percepción que tienes del uso de una oportunidad y otra es el verdadero consumo masivo que existe de ella. No le creas a esa vocecita que te dice que “ya todo mundo está en eso”. Ese es tu miedo disfrazando su terror ante el salto que estás considerando dar.

Si a principios de los noventas contabas con habilidades para configurar módulos de memoria adicionales en la tarjeta madre de tu computadora, sabías automatizar correspondencia usando macros de un procesador de texto y tenías destreza para utilizar un software de edición de imágenes digitales, wow, eras valioso para el mercado. Había muchos clientes desesperados a los que podías atender.

Hoy nada de esto es igual de relevante. Sí, claro, mucha gente jamás ha abierto ni abrirá su computadora para personalmente insertarle algún periférico. Muchos usuarios no tienen idea ni interés en poder desarrollar macros que les faciliten la vida. Y herramientas económicas y poderosas como Canva —aunque odiado por los profesionales— solucionan la inmensa mayoría de necesidades básicas de pequeñas y medianas empresas que antes requerían tener en nómina a un gurú de CorelDraw para diseños fáciles.

Este tren llamado marca personal es uno al que le quedan cinco o diez años de validez.

Te quedan de cinco o diez años para que puedes crear una marca personal genuina y poderosa.

¿Por qué esta línea de tiempo?

Porque dentro de una década, la generación que hoy tiene quince años será la de los nuevos profesionales. Y todos ellos están acostumbrados a subir contenido diario. Transmiten en vivo. Producen sus videos. Instalan programas para agregar elementos particulares que los hagan destacar. Comentan e interactúan en línea con la naturalidad que tú y yo lloramos cuando nuestro equipo de fútbol pierde un partido importante.

Lo que hoy hacen estos adolescentes en términos de comportamiento digital es extremadamente ridículo para nosotros, sus padres, sus tíos, la generación que vamos de salida. Funciona así: usan dinero real para comprar tokens dentro de sus videojuegos en internet. Con esos tokens adquieren armas, ropa, habilidades y accesorios para el personaje de su preferencia. Y claro, tú y yo vemos todo esto como un desperdicio de tiempo y dinero. Sabemos que esa nueva espada que tu niña acaba de comprar para sentirse más a gusto en la nueva temporada de Fortnite es una tontería porque no es algo que pueda sostener realmente en sus manos, no la puede transferir a otro videojuego y en dos días habrá olvidado la emoción de la compra y necesitará un aditamento diferente.

¿Es una tontería? Sí, igual que cuando tú y yo pagamos mil por ciento más por una playera deportiva que tiene el logo de Nike. Existen alternativas sin la marca de la palomita, hechas con el mismo material y fabricada incluso en la misma línea de producción en China. Pero tú y yo creemos que esto no es una tontería. Y pensamos así simplemente porque estamos acostumbrados a operar de esta manera, todo el mundo se comporta así. Se entiende que por un gráfico irrelevante en un producto, uno tiene que incrementar la cantidad de dinero involucrada en la transacción. Aceptamos comprar porquerías físicas como si fuera un hecho irrefutable de la naturaleza, pero no lo es. Lo inventamos y ahora luce como algo escrito en piedra.

Comprar porquerías digitales es exactamente lo mismo para la generación que viene: una acción normal que todos los demás en ese rango de edad ejecutan sin creer que están siendo ridículos e ilógicos. Y bajo este argumento, crecer coleccionando seguidores, publicando contenido y haciendo proyectos con una audiencia global es parte del comportamiento de vida en que se están entrenando. Comportamiento que llevarán a sus carreras profesionales.

Julieta Benítez. VR-bailarina con posgrado en micro-explicaciones.

Alan Benítez: ingeniero solar con diplomado en redacción técnica acelerada.

Diego Benítez: DAO-inversionista con especialidad en influencia internacional activa.

Y así vamos a llamar a esto de la marca personal tú y yo: influencia internacional activa. Porque eso es lo que te conviene.

Tener una marca personal, una influencia internacional activa, será moneda corriente.

Nadie admirará tus miles de seguidores justo como hoy nadie te asigna más valor como persona porque vistes una playera Nike. Todos tienen una.

Quedan unos buenos cinco, diez años para que tú y yo aprovechemos este fenómeno de la marca personal, de la influencia internacional activa.

Ignora con vehemencia la solemnidad con la que médicos, contadores, ingenieros y políticos de la vieja guardia se comportan. Eso no sirve para insertarte en un futuro ganador. Lo de hoy es ser casual, inteligente, propositivo, ejecutor, amable, abierto. Elimina de tu sistema operativo personal los comentarios que la vieja guardia te hace sobre esto de que las redes sociales son una tontería, que es algo para la gente joven nada más, que te roban tiempo, que sólo encuentras puro chisme ahí, que nada más sirven para entretenernos.

Casi todos en la vieja guardia hicieron carreras profesionales al amparo del bajo perfil, de la repetición de una misma actividad durante décadas, de tener los contactos familiares y laborales adecuados.

Eso ha muerto. Entiéndelo.

Tú ten un perfil relevante. Ten contactos globales. Muestra tu expertise a diario. Haz que lleguen propuestas de colaboración constante a tu inbox en lugar de vivir tronándote los dedos esperando que algún reclutador te encuentre para meterte a un proceso con decenas de competidores para un empleo en una compañía que tiene todo en contra para seguir vigente en unos años.

Para conseguir resultados espectaculares en cualquier campo profesional debes insertar TADI: Tiempo, Atención, Dinero, Incomodidad. Si quieres desarrollar una marca personal poderosa consiguiendo todo gratis, en tus ratos libres, sin ir a eventos, reinventando la rueda en cada parte del proceso, bueno, la noticia de última hora es que te estás engañando y que no lo vas a conseguir. TADI, querido saltamontes. TADI. Be a pro.

Cada día en que no estás avanzando conscientemente en esto de tener influencia internacional activa es un día más cerca de que un veinteañero virgen con acné consiga resultados profesionales que tu ni sueñas en tus cuarentas.

Hey, el sexo es genial, sí, ¿pero has recibido mensajes en tu correo electrónico de desconocidos que se acercan a ti porque llevan años siguiendo tu trayectoria a través de internet y te solicitan que viajes un par de semanas a sus oficinas en el extranjero para trabajar con ellos en un proyecto especial y que por cierto el precio de tus servicios no es un ningún problema?

El pensamiento y ejecución de vanguardia es fácil de reconocer: no tienen sentido el día de hoy (pero sí en unas décadas), no son realmente necesarios (nadie te exige que tengas una marca personal), son rápidamente criticados por nuestro entorno (lo harán con burlas en los comentarios de tus publicaciones y advertencias de que es peligroso como si el mundo no la hubiese sido desde siempre) y las reglas del juego no están completas (tú tienes que decidir dónde, cuándo, cómo y qué vas a compartir, no hay un playbook probado ni aprobado a diferencia del que ya conoces de estudiar en una universidad tradicional, conseguir empleo en una gran corporación, casarte, tener hijos y morir).

Sé un profesional de vanguardia desde hoy.

Súbete al tren. Hay mucho espacio. La estación está anunciando salidas constantes.

Disfruta el viaje.

Te veo en él.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

EL EFECTO DEL EFECTO

El pensamiento de segundo orden es considerar los efectos de los efectos. Se podría decir que si no estás tomando en cuenta lo que puede ocurrir después del primer recorrido mental de tu decisión, entonces en realidad no estás pensando bien.

El pensamiento de segundo orden es complicado porque involucra retar lo que ya decidimos en la conclusión original de nuestro diseño mental. Si —por ejemplo— haces un video semidesnudo y sugestivo en TikTok contando un buen chiste con malas palabras, el pensamiento de primer orden te va a llevar a visualizar que en el resultado lógico obtendrás muchos likes, tu engagement se irá a las nubes y la cantidad de followers de tu perfil se incrementará. El pensamiento de segundo orden es aquel que tiene que venir —obvio— inmediatamente después. Es el que te hace ver que sí, que entre otras cosas «buenas» que pueden ocurrir como consecuencia de tu video sexy y divertido son colaboraciones con otros creadores de contenido y potencial viralidad que te regalará algunos dólares en la plataforma. Por otro lado, ya que estás ahí, inserto en el pensamiento de segundo orden, acostúmbrate a llevarlo por el otro lado que no te conviene tanto. Cuestiónate con fuerza cuáles son los escenarios que no estás abiertamente contemplando y que te podrían dañar.

Tal vez tu credibilidad profesional en tu empleo o emprendimiento va a sufrir.

Tal vez ciertas relaciones estratégicas se hagan a un lado porque no quieren estar conectadas con este lado de tu marca personal.

Tal vez tus hijos encontrarán esto en unos años y te no sentirás muy orgulloso al respecto.

Cosas así.

El pensamiento de segundo grado es una de las marcas de profesionalismo más grandes que existen. Casi cualquiera puede llegar a conclusiones directas de una acción. «Si hago esto, esto es lo que muy probablemente va a ocurrir». El segmento siguiente es el que debes entrenarte en incluir en tu tren de lógica: «Si hago esto, esto es lo que muy probablemente va a ocurrir. Y como consecuencia de eso, lo que va a pasar después puede ser esto (bueno) y esto (malo) y esto (peor)».

En The Great Mental Models, Shane Parrish cuenta la historia de cómo el gobierno británico combatió el problema de un exceso de cobras en las calles de la India solamente con pensamiento de primer orden. Ofreció dinero a quienes entregaran a las autoridades a estas víboras muertas. La población en la pobreza vio una oportunidad y comenzaron a criar más serpientes para poder cobrar las recompensas. El número de estos peligrosos animales incrementó en lugar de disminuir. Luego el gobierno vio que estaba siendo estafado, detuvieron los pagos y la gente se enojó y soltaron a las amenazas en las calles y el problema se puso peor.

Esto ocurre todo el tiempo en tu país y el mío, con políticos que aplican prácticamente todas sus ideas en modo pensamiento-de-primer-orden porque —la verdad— las personas somos flojas y no queremos explicaciones largas ni filosóficas. Si de repente nuestros gobernantes comenzaran a darnos discursos llenos de detalles precisos sobre los escenarios que pueden venir después de inaugurar tal nuevo programa social o aprobar tal nueva ley, bueno, perderían fácilmente las próximas elecciones ante cualquiera que traiga un speech más fácil de digerir. Somos adictos a lo breve y obvio, queremos que nos digan rápido las cosas, lo que va a suceder ya. Lo demás, lo que pueda pasar después —pensamos tontamente— lo resolveremos «cuando llegue el momento».

Igual ya ni siquiera es nuestro problema.

Hay pensamiento de segundo orden posible y hay pensamiento de segundo orden realmente imposible. El tipo que inventó el motor de combustión interna y comenzó con todo esto de los automóviles basados en gasolina y así, no podía, bajo ningún escenario, imaginar problemas como la contaminación atmosférica ni el aumento de temperatura global por la liberación de nuevos gases contaminantes. La ciencia y entendimiento de muchas cuestiones obvias hoy no estaban disponibles hace más de un siglo para ser incluidos en el potencial pensamiento de segundo orden de aquellos pioneros automovilísticos. Intento decirte que esto tiene límites, claro, pero que eso no sea una excusa para aventar nuestra mente lo más alejada que podamos para prevenir catástrofes.

El pensamiento de segundo orden te regala una de las características más poderosas para ser un tipo en control de sí mismo: ecuanimidad. Cuando todos se entusiasman por una decisión que promete resultados buenos y rápidos, tú activas tu modo de pensamiento de segundo orden y ofreces a la mesa redonda en la que te encuentras los potenciales escenarios opuestos que pueden llegar con posterioridad. Esto no te va a convertir en la persona más popular o querida del grupo, pero te dará la reputación de alguien analítico. Con el pensamiento de segundo orden bien instalado en tu sistema operativo personal, construirás el reconocimiento de ser alguien a tomar en serio.

En resumen: el pensamiento de segundo orden es el efecto del efecto, son los teatros de operación que pueden venir después del resultado más obvio que estás considerando en la primera iteración mental.

El primer orden de pensamiento es superficial.

El segundo orden de pensamiento es profundo.

Impulsa genuinamente tu desarrollo personal y profesional evitando lo superficial.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

SOBRE EL DINERO

Vamos a suponer que puedes ahorrar cinco mil dólares al año.

Creo que el error más garrafal que puedes cometer aquí es ese, “ahorrar”.

No ahorres. Mejor acostúmbrate a invertir todo el tiempo.

Mete ese dinero a index funds.

Conceptos así suenan mucho más complejos de lo que realmente son. Entérate que si puedes abrir cuentas en las nuevas redes sociales que surgen a diestra y siniestra cada dos segundos, el procedimiento para acceder a servicios que te dan muchas ventajas con tu dinero es muy similar.

A estas alturas, probablemente ya te has dado cuenta que nuestra relación con la radio FM tradicional, los CDs y los MP3 ha evolucionado. Nada de esto ha dejado de existir, pero Spotify y otras plataformas digitales en este estilo son fantásticas y se han convertido en parte de nuestro comportamiento estándar: accedes prácticamente gratis a todas las canciones y artistas que quieras o, si lo prefieres, pagas unos pocos dólares al mes y eliminas sus anuncios comerciales.

A estas alturas, probablemente ya te has dado cuenta que nuestra relación con la televisión tradicional, los DVDs y el cine ha evolucionado. Nada de esto ha dejado de existir, pero Netflix y otras plataformas digitales en este estilo son fantásticas y se han convertido en parte de nuestro comportamiento estándar: accede a miles de películas, series, documentales, caricaturas y conciertos en todos tus dispositivos por pocos dólares al mes.

¿Educación? Lo mismo. Infinidad de maestros y cursos a escoger para las habilidades que necesites. Todos al alcance de tus dedos en YouTube o en portales como Udemy y Platzi.

Estoy seguro que eres usuario de muchas si no es que de todas estas opciones que te estoy mencionando. Y no ves nada de esto como algo sofisticado. Al contrario: es lo que todo el mundo usa, así que te has sumergido de manera natural en ello.

¿Qué crees? La banca y los servicios financieros tradicionales también han sufrido un asalto disruptivo casi mortal en los últimos años. De hecho, la batalla más profunda en el campo de lo virtual se está desarrollando aquí. Por un lado están los jugadores tradicionales que no quieren que las cosas se muevan mucho para no perder ni sus ingresos ni influencia basados en su viejo modelo de negocios. Del otro lado encuentras a la nueva generación de tecnofanáticos capitalistas que van tras un pedazo del inmenso pastel de la industria bancaria que les pertenece por sus habilidades modernas y visión.

Si alguien te platica sobre una nueva película o una canción genial, no pensarías en escribir una carta, adjuntar un cheque, enviarlo a un servicio de orden por catálogo y sentarte a esperar semanas pacientemente a que una copia física llegue a tu domicilio para disfrutar el contenido en un cassette. ¿Por qué sigues actuando así en términos financieros? Sí, la inmensa mayoría de las personas siguen comportándose así. ¿Cuántas personas en tu entorno reciben dinero extra y se compran un auto nuevo o lo dejan inerte en su cuenta bancaria o compran un “terrenito” para tenerlo como inversión en lugar de agregar más recursos a sus inversiones que sigan al S&P500 e inmiscuirse ligeramente en criptoactivos?

El auto nuevo de agencia pagado de contado es de las peores tonterías que cometemos cuando no hemos solucionado muchas otras cosas antes. A crédito es peor. Es puro ego. Es cero inteligencia para la vida. El dinero pasivo en nuestra cuenta de cheques en el banco es otra tontería: pierde valor y no suma en lo absoluto para tu riqueza. Y el terrenito, sí, bueno, pero eso era lo que hacían tus abuelos. Ten bienes raíces, claro, pero recuerda que vives en el siglo más ventajoso de la humanidad para insertarte en oportunidades fantásticas. Piensa y actúa como tal.

Cuando sabemos mucho de un tema porque lo hemos estudiado y aplicado en nuestras vidas durante un buen tiempo, pensamos que es conocimiento obvio. Un texto como éste luce básico y repetitivo para muchos de mis lectores quienes están inmersos en la búsqueda y ejecución continúa de hacks que los posicionen con ventaja natural en el largo plazo. Saben de finanzas personales, tienen orden con sus recursos, invierten en diferentes instrumentos, escuchan podcasts de expertos y leen los libros que la élite mundial publica.

Me gusta recordar aquello que no era normal en mi vida, las cosas que lucían exóticas y que me intimidaban décadas atrás. Por ejemplo, fue hasta mis veintiuno cuando probé comida japonesa por primera vez en la preparación de tepanyaki frente a mí. Fue una experiencia sublime. Subí a un avión hasta los veinticinco. Y fue para volar muchas horas fuera de mi país. Hoy ningún restaurante o viaje me pone nervioso, pero esto no siempre fue así. El error es olvidar que mucha gente (1) jamás ha tenido a un chef preparando artísticamente un plato frente a ellos y (2) nunca han volado a diez mil pies sobre el nivel del mar. Asumir que nuestro actual entendimiento y visión del mundo es “obvio” porque “las personas ya deberían saber esto” ya que “no es nada del otro mundo” nos impide ayudar de manera genuina.

Si no empatizamos, no podemos dar el siguiente paso productivo que es compartir con ellos muchas notas que los pueden ayudar. Si explicamos con apuntes modernos y poderosos un tema crucial como el dinero y hacemos que su uso inteligente se vuelva masivo, empujamos a nuestros países a mejores niveles.

Por eso estoy hablando de estas cuestiones “básicas”, “obvias” de dinero, porque para muchos de mis lectores todo esto que estoy mencionando es nuevo, poderoso, revelador. Y necesitan esta información destilada porque casi nadie en su entorno tiene la capacidad de explicarles bien los laberintos y hacks de este juego salvaje. Lo sé porque estuve ahí. La “educación financiera” en la pobreza es hacer lo que hace el vecino, escuchar lo que nos dicen en los medios y contratar sin chistar los servicios que nos empujan los bancos y tiendas departamentales. Lo increíble es que la educación financiera de quienes se mueven en la riqueza ya está disponible para todos. Más increíble es que no ponemos atención a esto porque, bueno, es más divertido darle like a videos chistosos y es más emocionante discutir tonterías con extraños en internet.

Leer Padre Rico, Padre Pobre y no ejecutar lo que te explica es un insulto a tu vida. No es la lectura más sofisticada de la historia de la literatura universal, pero su núcleo es poderoso si lo internalizas y ejecutas. Aquí va un ultra-resumen para ti porque me caes bien: activos son las cosas que te hacen dinero, todo lo demás son pasivos. La gente de clase media y baja pensamos que aseguramos nuestro futuro cuando en realidad estamos comprando pasivos. No construimos riqueza para las siguientes décadas. Casi todos empezamos en cada generación familiar desde cero. La escuela no nos enseña los temas que importan en la vida. Tenemos que vivir en modo aprendizaje el resto de nuestra vida. Invertir no es opcional.

Hablemos de tu auto. A menos que tengas una empresa a tu nombre con una buena ingeniería financiera a su alrededor que te guíe en los pasos de arrendar un vehículo para disminuir o eliminar impuestos sobre tu renta mensual, lo más seguro es que adquieras uno de estos como casi todo el mundo: a crédito o de contado. En ambos casos, pierdes muchísimo dinero. Un auto nuevo de agencia cuando no tienes desarrolladas en tu vida inversiones fuertes de largo plazo significa que a tu ego le falta calibración porque te está haciendo operar terriblemente en el sistema del mundo. No necesitas un automóvil en estado prístino-virginal. No es realmente heredable como algo ganador. No estoy diciendo que no tengas movilidad, estoy diciendo que el precio de sentirte bien en cuatro ruedas es muy costoso cuando haces el cálculo comparando con los rendimientos que no vas a obtener si hubieses hecho bien tu trabajo con los index funds.

Tu casa. Tu lugar para vivir siempre va a ser un gasto, aunque creas que es algo que puedes dejar a tu familia al morir. Necesitamos un espacio donde vivir, claro. Uno de los mejores hacks financieros que te puedo compartir: comprar una casa y pagar MXN$17,000 al mes por varios años no es mejor que rentar una casa por MXN$10,000 al mes y meter los otros MXN$7,000 cada mes al S&P500. Al final de los veinte años del modelo uno (comprar la casa) vs el modelo dos (rentar y estar invirtiendo al mismo tiempo cada mes) la diferencia en los activos que podemos tener es astronómica. Estamos más acostumbrados a estar pagando en lugar de buscar que nos estén pagando (los dividendos). Claro que desde un punto de vista emocional donde ya tenemos hijos y queremos una mayor certidumbre psicológica —que no realmente financiera— comprar la casa luce deseable.

Tus inversiones. Entiende que las mejores inversiones son aburridas. Tomas una decisión, le inyectas recursos y dejas de abrir la app a diario para ver “cómo va” tu dinero. Eso no es de pros.

Tus ahorros. Aprende finanzas personales con los expertos que ya te recomendé para que sepas hacer esto bien y no andes reinventando la rueda o usando tus fondos sin control.

Tus seguros. Esto te puede cambiar la vida como no tienes idea si tan solo aprendes a darle el valor que tienen. Ten seguros para la mayoría de las cosas que importan: salud, muerte, accidentes.

Tu emprendimiento. “No te rindas” es uno de los peores consejos. Los mejores hombres de negocios se rinden muchas veces, porque así es como vas iterando, mejorando, llegando a mejores respuestas. Imagina que Mark Zuckerberg no se hubiese rendido al querer comprar Snapchat y al día de hoy siguiera insistiendo. En su lugar, se rindió y compró Instagram, lo hizo una copia de lo que quería y ahora es mejor y mucho más valioso que Snap. Emprender es altamente riesgoso, bastante lento y cansado. Requiere un tipo muy peculiar de personalidad para que funcione. Si no tienes control de tus emociones, no tienes una buena oportunidad de generar recursos sostenibles en esta arena. Conócete bien.

Tu trading. Esto es para pocos. Y realmente si no sabes contabilidad, no te metas a estar comprando acciones individuales. No juegues contra los profesionales. Y no lo digo yo, lo dice Warren Buffett, que sabe un poco sobre todo esto.

Tu consultoría. ¿Por qué no estás construyendo una marca personal para explicar aquello que llevas años aplicando en tu día a día laboral? Hay miles de personas allá afuera que se pueden beneficiar del camino que has recorrido. No veas tu conocimiento como algo obvio, ni pienses que a nadie le va a interesar. Al contrario. Hay una fila inmensa de profesionales en tu área que vienen muchas décadas atrás de ti y que necesitan tu guía para avanzar más rápido. Dales justamente eso.

Tu contenido. Hoy no es así, pero lo será: crear notas, subir videos, compartir fotos, comentar, compartir, hacer un live, todo eso será pagado de manera automática. A las redes sociales no les quedará otra opción que comenzar a premiar a todos sus usuarios. Tal vez no lo veas así o no me entiendas, pero créeme, necesitas comenzar a desarrollar el músculo de generar contenido a diario para poder usarlo a tu favor en cuanto la web cambie su modelo actual. Una mentalidad pobre se expresa en términos de “¿Para qué? Mejor me espero a que ya me paguen y ahí sí lo hago entonces”. No. No puedes activarte un botón interno mágicamente y crear contenido de calidad ni mucho menos desarrollar una audiencia si no te has entrenado bien en ello.

Expertos de estos temas que personalmente sigo y conozco: Héctor Sosa de Adiós a tu Jefe, Miguel Gómez de Dinero en Español, Sonia Sánchez de Blog y Lana y Emmanuel Casanova de Coqueteando con tu Cartera. Y no, no recibo ningún ingreso por recomendártelos aquí.

Otras personas a quienes pongo bastante atención en temas de dinero: Ramit Sethi, Morgan Housel y Balaji Srinivasan. Ramit es un buen punto de inicio, cubre los aspectos básicos para que optimices tus finanzas personales. Morgan sube el nivel de la conversación con reflexiones profundas de nuestra relación con los recursos monetarios. Y Balaji, bueno, Balaji es un gusto adquirido, no es para todos, la verdad. Velo como el embajador perfecto del futuro del dinero, un filósofo y ejecutor intenso ampliamente reconocido en el criptomundo, esta revolución que hará lucir en unas décadas a los billetes y monedas de la actualidad como vemos con desdén el formato VHS de los ochentas: sí está bien, tiene sentido, pero nah, le faltan muchas cosas que la tecnología ya nos permite hacer.

Imagina que te das un año para pasar a modo obsesivo en esto de dominar el verdadero juego del dinero. Un año para sintonizar a tu favor lo que consumes con tus redes sociales. Un año para leer bien los libros claves del tema. Un año para empaparte con los podcasts de quienes están creando la nueva economía. Un año para ejecutar los mejores consejos comprobados para crear riqueza. Sería tu año de punto de quiebre. Y lo que ahí adquieras de entendimiento y confianza para tus movimientos tendrá una repercusión impresionante en las próximas décadas de tu vida.

Te deseo mucho mejor entendimiento de todo esto.

Y una ejecución constante.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.