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MAMBO EN FACEBOOK, K-POP EN TIK-TOK

Imagina cada red social como un baile. Twitter es reggaeton, Instagram es rap y así. Cada una de estas plataformas exige pasos distintos. Mi error ha sido querer que TikTok (K-Pop) me ame por mis pasos de Facebook (mambo).

Tal vez te está pasando lo mismo.

¿La solución? Igual que el baile: abrazar el dolor de sumergirte en nuevas clases, errores y amigos.

Al entrar a un evento, yo estoy pensando en notas y hacks para escribirte un artículo, querida PAD. Es mi mambo-Facebookitis que me persigue. Por otro lado —en la misma situación— los Kpoperos-TikTok están analizando ángulos para grabar videos. Físicamente, estamos en el mismo lugar. Profesionalmente, estamos procesando universos distintos.

Hay gente que todavía baila mambo y clubes donde lo puedes ir a disfrutar. Pero si haces un honesto censo de la realidad, verás que tu dominio de este baile es irrelevante para la modernidad. Y si tus intereses son irrelevantes para la mayoría, capitalizar en ellos es muy, muy difícil.

Para darnos recursos (invitaciones, relaciones, dinero) el mundo lo «único» que nos pide es ser relevantes.

No te ofendas. No estoy diciendo que el mambo no importe o que el K-Pop sea mejor. Intento hacerte ver que esto es lo que nos pasa una y otra vez a las personas que nos vamos quedando atrás en lo que hoy resuena para la mayoría de la población: insistimos en defender lo que dominamos, lo que conocemos, y lo hacemos porque hacerlo así nos da un lugar seguro en lo emocional.

Ni a ti ni a mí nos gusta aceptar que todo el esfuerzo que hicimos para dominar algo ahora es asunto del pasado y que debemos prácticamente reiniciar desde cero. Piensa en los diseñadores gráficos de los setentas y ochentas que un buen día en los noventas les pidieron que se volvieran expertos en Photoshop de la noche a la mañana.

Esto de adaptarnos no tiene que ver con la edad. Conozco jóvenes con mentalidad de la vieja guardia, que no entienden los nuevos modelos de aprendizaje de vanguardia y siguen defendiendo ciegamente un sistema que sus abuelos y papás les taladraron como único. Conozco gente mayor que yo que hace streamings geniales y gana dinero con ello.

Para quienes vivimos principalmente encerrados en nuestro cerebro y textos, este cambio hacia el mundo visual y emocional es durísimo. Pero hey, tal es la señal de que es algo a lo que debemos —al menos— poner bastante atención.

Si eres como yo, que me encanta estarle diciendo a las personas lo que tienen que hacer, te conviene —al igual que a mí— tomar tu propia medicina y dejar que el comportamiento de las nuevas generaciones te informe cuáles deben ser tus siguientes objetivos.

La peor conversación con una audiencia siempre es la unidireccional.

Siempre explico que escribo mis artículos pensando en mi propia versión universitaria de niño desenfocado. Y hace más de diez años, cuando comencé a hacerlo con mi blog, el formato era genial. Muchísimos jóvenes se apuntaron a seguirme ipso facto.

Hoy el asunto ya no es así. Y los puedo culpar diciendo lo que es fácil: que las nuevas generaciones no leen, que no ponen atención y demás discursos de viejito cascarrabias; o puedo preguntarme dónde demonios andan y qué he dejado de hacer para llegar a ellos.

Los jóvenes pobres y desenfocados a los que más les conviene mi contenido no están aquí en Facebook.

No andan leyendo blogs.

«Antes todo era mejor» es una forma de pensamiento que da refugio a nuestro corazón para no decirnos la verdad: que no hicimos el trabajo de actualizarnos, que no nos esforzamos por bailar adecuadamente con los tiempos, que votamos conscientemente a diario por proteger lo que aprendimos a dominar en lugar de abrazar lo nuevo y relevante.

Te juro y te firmo que el mundo es cada vez mejor.

Haz que tu desempeño lo acompañe siendo así.

Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Disciplina emocional.

Dureza mental.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

AL OTRO LADO DEL ABURRIMIENTO

Nuestro smartphone es un casino andante. A nivel psicológico y antropológico, «revisar» nuestras notificaciones es exactamente lo mismo que jalar la manivela de la máquina tragamonedas: estamos buscando «tener suerte».

Claro que la suerte existe. Y puede ser que ganes en algún punto. Sigue jugando. Sigue apostando.

Pero al mismo tiempo, construye tu propia suerte. Empuja, moldea las cosas para fabricar la buena fortuna. Esto lo puedes hacer a nivel físico y a nivel digital.

A nivel físico —por ejemplo– puedes construir suerte con hacks sencillos. Analiza si al despertar lo primero que buscas es tu celular. Bien. Piensa que nuestras excusas oficiales para tener el dispositivo a un lado son muy buenas y nos engañamos con ellas: «es para poner la alarma, Aarón, si no, no despierto», «es por si hay una emergencia», cosas así. La realidad es que apenas abrimos los ojos, comenzamos a ingresar drama, ansiedad, miedo y envidia a nuestra alma porque dejamos que el equivalente de un chorro de agua de alta presión en modo digital nos ataque despiadadamente en el primer minuto de nuestro día en lugar de usarlo para meditar, agradecer, reflexionar, analizar, visualizar lo que vamos a hacer para ayudar y ayudarnos.

Intento ilustrar con este sencillo ejemplo que aunque tengamos toda la intención de construir suerte, no nos damos cuenta que nos estamos saboteando con mucho del comportamiento que cargamos a diario y que jamás retamos.

Para construir suerte en modo digital, necesitas suscribirte a newsletters fantásticas que se conviertan en el equivalente de una sorpresiva llamada telefónica de esa amiga a la distancia que admiras y que siempre te inspira, te comparte grandes ideas y te deja vibrando en alto al colgar. Encuentra a los creadores de estos mensajes, suscríbete a sus e-mails, síguelos por todas partes. Y aplica filtros para que sea lo primero que veas.

Una de las formas en que construyo suerte es muy extrema, pero me ha servido de manera increíble durante casi diez años: desactivar todas las notificaciones de todas las apps de mi iPhone. Soy usuario fuerte de redes sociales, recibo muchos e-mails, tengo mensajes que atender a diario y así, pero jamás escucharás que mi teléfono suene.

Mucha gente suda cuando les propongo esto.

Si algo te pone nervioso o altera tu visión del mundo y lo quieres ridiculizar, atacar, minimizar como primera reacción, mantente alerta a eso, pero pon mucha más atención a analizar las fibras sensibles que está tocando en ti. Encuentra nuevas respuestas sobre el núcleo de tu personalidad. Esto es lo que siempre nos hace crecer.

Confieso que sí hay algo que hace sonar mi teléfono y eso es una llamada de mi esposa. Si estás casado y con hijos, tú entiendes que este es el límite máximo del juego.

¿He perdido oportunidades geniales por no responder un WhatsApp en segundos?

¿He perdido oportunidades geniales por no revisar quién me dio like en alguna red social?

No. Al contrario. He ganado muchísimo tiempo para enfocarme creando contenido y teniendo conversaciones con PADs en todo el mundo. Nada interrumpe mi flow y puedo compartir aquí contigo y otros miles de lectores en muchos países mis ideas a diario. A través de más de una década he vaciado casi dos millones de palabras en contenido en internet que no podría haber hecho si dejo que las sugerencias de TikTok, algún mensajito de Facebook o un sonido de Gmail secuestren mi línea de pensamiento del momento en que estoy trabajando.

Sé que tu vida y la mía probablemente son distintas. No estoy diciendo que tienes que ser tan extremo como yo, pero sí te sugiero que comiences a construir suerte viendo cuáles comportamientos físicos y digitales te drenan tontamente a diario.

Quita la mayor cantidad posible de notificaciones que puedas de tu celular. Las hápticas. Las audibles. Las visuales. Si tu ingreso depende de escuchar un sonido porque hiciste una venta en línea y ahora debes actuar, bien, obviamente deja eso andando: te estás entrenando en tener una retroalimentación positiva del dispositivo. Tal vez mi mejor sugerencia en este escenario es que consideres fuertemente invertir en cómo salirte de la ecuación para que tus ventas sigan y tú no tengas que estar pendiente de cada una. Think about it.

Revisar WhatsApp es importante, sí. Hay mensajes que requieren atención. ¿Qué tal si agrupas tu esfuerzo en ello para revisarlo solamente una vez cada hora? Y cuando sea ese momento, te enfocas totalmente en responder bien cada mensaje.

Casi todo lo que hacemos en términos digitales es irrelevante, pero mucho de ello se disfraza para hacernos sentir bien porque nos da la falsa idea de que estamos siendo productivos cuando meramente nos estamos inventando cómo estar más ocupados.

Mi hijo mayor descompuso de forma irresponsable su Huawei moderno. Ahora carga con un iPhone 14 menos 10 que encontró abandonado en algún cajón de mi oficina. En estos meses que ha ido desintoxicándose a la fuerza, ha empezado a programar, diseñar y desarrollar videojuegos viendo tutoriales en su PC y aprendiendo a pelearse con el IDE de diversas piezas de software para conseguir los resultados que quiere ver. Llevo mucho tiempo explicándole que lo más genial de la vida es invertir la ecuación que domina a todo el mundo donde pasamos 95% de nuestro tiempo con la tecnología consumiendo entretenimiento y apenas un 5% creando algo. Hacerlo al revés reconfigura la Matrix a tu favor. La vida lo puso en la encrucijada donde —sin querer, porque así son los adolescentes— tuvo que hacer exactamente eso, ser creativo y productivo la mayor parte del tiempo con las herramientas a su alcance en lugar de estar esclavizado al doomscrolling infinito.

Las grandes posibilidades en todo siempre están al otro lado de estar aburrido, de estar desconectado, de actuar diferente a los demás.

Si hubiese algo genial al otro lado de nuestra adicción a las notificaciones, de nuestro comportamiento normal, ya lo habríamos recibido porque llevamos rato en ello, ¿no crees?

Busca tener suerte por azar. Sigue en eso. No estaría nada mal.

Pero trabaja inexorablemente a diario construyendo tu propia suerte tanto en lo físico como en lo digital.

Sin pena.

Cero dramas.

Enfoque. Ecuanimidad.

La gloria está en el largo plazo.

Disciplina emocional.

Dureza mental.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

P.D. Hablando de newsletters, dale la oportunidad a la mía. Quiero apostar que los hacks e ideas que te envío gratis a tu e-mail te van a encantar. Suscríbete gratis aquí.

WEBMASTER EN EL CIBERCAFÉ

Una chica de diecisiete años me preguntó ayer cómo podía comenzar a emprender si no entendía todavía muchas cosas. Curiosamente, comencé con mi primer negocio a esa misma edad, así que le platiqué sobre mi experiencia. 

Eran los años finales de la década de los noventas y la web 1.0 estaba explotando en los círculos nerds a los que me interesaba pertenecer. Había apenas un par de cibercafés en la ciudad. Ahorraba disciplinadamente cada semana para ir a alguno de ellos y sumergirme como poseído en «la supercarretera de la información». 

El concepto de páginas web me fascinó y decidí tener la mía. Busqué tutoriales sobre esas cosas llamadas HTML, CSS, CGI, PHP, servidores Apache y demás. Descargué toda la información que pude en un diskette. Regresé a mi aburrida computadora sin internet en casa y me peleé con el código cada semana hasta poder regresar a la siguiente renta de una hora del cibermundo y subir mis actualizaciones en el servidor. 

En algún punto, algo hizo clic en mí y entendí el valor de lo que acababa de conseguir: aprendí por mi cuenta una habilidad que pocos tenían en ese momento y ahora podía venderla a otros. Me anuncié como webmaster en México en Yahoo! y enseguida llegaron despachos legales, fábricas y otro tipo de empresas a solicitar cotizaciones. Yo no sabía cuánto cobrar. Tampoco sabía negociar. Lo único que sabía era cómo poner lo que sea en línea.

Respondí lo mejor que pude cada uno de aquellos mensajes de arquitectos, licenciados y otros profesionales que me intimidaban. Cerré varios tratos. Me puse manos a la obra.

Luego llegó el problema de cobrar a distancia. No había Paypal. No había cripto. Los dueños de estos negocios no sabían al principio que estaban lidiando con un menor de edad que no tenía cuenta bancaria y que no podía emitirles una factura por sus gastos empresariales. Sin embargo, lo que he entendido con los años, es que la gente que invierte en cosas vanguardistas tiene eso, mentalidad vanguardista, y jamás se dejan derrotar ante obstáculos ridículos como tonterías burocráticas. El interés de mis clientes por conquistar la red mundial era más grande que poder deducir fiscalmente ese gasto. Supongo que —al fin empresarios— proyectaron algo de ellos en mí cuando se enteraron que su «experto» era yo, un mero chamaco pre-universitario con actitud positiva y hambre de hacer cosas.

Le dije a la chica que esto es exactamente lo que tiene que empezar haciendo: una evaluación de cuáles servicios puede ofrecer a otros. Por su edad, le recomendé que diera clases de física, química y matemáticas a niños de primaria y secundaria. Y aquí viene otro punto: mucha gente podría ofrecer sus servicios en muchos de estos temas pero no lo hacen porque están atrapados en la mentalidad de querer ser «expertos» para poder salir a la calle a vender sus habilidades.

Ya eres experto en muchas cosas. El problema es que no te ves a ti mismo así. Piensas en un «experto» como alguien casi al nivel de Dios. No hagas eso. Un experto es simplemente aquel que sabe un poco más que las personas a las que va a servir.

A ver, probablemente si me comparo contigo —querido lector— yo soy experto en negocios. Esto no significa que soy el mayor experto de negocios de la historia de la humanidad, ni que soy el experto global por encima de todos, para nada. Es simplemente que mi larga ejecución en esta arena me ha dado conocimientos y habilidades que tú todavía no has recorrido. Eso es todo. También soy un experto del gimnasio si jamás has estado formalmente en uno. Y eso no significa que mi cuerpo es de envidia o que soy el más fuerte de todos.

Un joven de quinto semestre de contabilidad en la universidad es —comparado conmigo— un experto en esa área. El chico no vende su expertise porque no se la cree. Vive comparándose con sus maestros, con los que tienen despachos, con los que han estudiado media docena de posgrados, con los que son los ninja-master-sensei de su especialidad. Bajo esa luz, sí, claro, el chico es una pulga técnica e intelectual, pero para muchos como yo podría ser un faro de luz si un día decide exponerse creando videos entretenidos y didácticos.

Calibra la audiencia a la que puedes servir. Este es el secreto.

Vender tu tiempo a cambio de dinero no es una actividad sostenible a largo plazo, pero si tienes diecisiete años o estás en una situación financiera complicada, soluciona con esta técnica de ser experta para la audiencia adecuada. Conforme adquieras más confianza en ti misma, desarrolla productos —de preferencia digitales— y desde ahí sigue aprendiendo cómo automatizar y hacer más y mejor las cosas en negocios.

Evita lo siguiente:

Pon atención:

Asegúrate de entender esto:

Si estás buscando tener todo claro en tu mente para lanzar tu idea de negocios, estás haciendo mal las cosas. Esto solo te da una falsa sensación de seguridad. Si un error tremendo he cometido y visto en muchos ejemplos cercanos, es creer que tu modelo de negocios debe ser totalmente claro para poder comenzar y que así se mantendrá.

Necesitas muchísima flexibilidad mental y emocional durante bastante tiempo al inicio de tu emprendimiento para estabilizarlo. Tu negocio cuando nace es como un globo lleno de aire al que sueltas sin haberlo amarrado en el extremo y termina volando descontroladamente por toda la habitación: es imposible determinar cuál ruta tomará o dónde caerá. 

Una idea fija desde el inicio es lo peor que puedes albergar en tu mentalidad. Esto te quebrará cuando veas que al mercado tu idealismo, tus estudios, tus relaciones, tu capital, tu entusiasmo, tu atractivo y demás no le importan en lo absoluto. El mercado demanda que te adaptes rápidamente y con buena actitud para dignarse a regalarte alguna oportunidad.

Si hubiese competido en uno de esos concursos de emprendimiento con mi modelo de negocios para vender páginas web a finales de los noventas, probablemente habría perdido, me habría desmotivado y los jueces me habrían fusilado por no tener claro cómo iba a cobrar a los clientes y no contar con la capacidad fiscal para emitir facturas a esas empresas que eran parte de mi estrategia. Al no discutir mi idea con nadie y simplemente lanzarla e ir resolviendo cada problema durante la marcha, aprendí, avance y vendí mucho más de lo que un análisis «perfecto» me habría permitido.

Ventajas de esos concursos de emprendimiento: te conectan con gente entusiasta, conoces otras ideas. Desventaja: te hacen adicto a necesitar que otros te den su bendición intelectual/emocional para lanzar tus ideas. Vive libre de esto tanto como puedas. Es genial cuando lo dominas.

Y. Resuelve. Los. Malditos. Problemas. De. Tu. Emprendimiento. Sobre. La. Marcha.

No estoy diciendo que esta actitud de «no analices tu idea» sea adecuada para todo escenario.

Estoy diciendo que si tienes diecisiete años, simplemente comiences a ofrecer tus soluciones ya.

Estoy seguro que más de un emprendedor se puede beneficiar en grande con mi consejo de no poner tanto énfasis en una planeación exagerada, que al final del día es en realidad un modo de esconder el miedo de enfrentarse a la realidad. 

No existen líneas rectas en absolutamente ninguno de los caminos del emprendimiento. 

Get started. Now.

Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Disciplina emocional.

Dureza mental.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

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ALGUNOS DIOSES SE BURLARÁN

Recuerda que eres experto en algo.

Experto no significa obligatoriamente que eres el que más sabe del tema a nivel mundial, pero sí que tu entendimiento de un tema está por encima del promedio.

Yo soy experto en negocios, marca personal, redacción, tecnología, parenting y cosas así.

Sin embargo, existen millones de personas que ejecutan todas esas actividades mucho mejor que yo. Para ellos, no soy experto. Y está bien, pues no son la audiencia a la que debo servir.

El error de muchos expertos es que no le dan el valor a lo que saben. Creen que su conocimiento es algo obvio para casi todo el mundo. Esto ocurre porque —ejemplo— como plomeros viven en una burbuja donde conocen a otros plomeros y se comparan entre ellos en cantidad de clientes, reputación y así. Uno tiene más herramientas. El otro atiende una mejor zona de la ciudad. Aquel lleva cinco años más haciendo esto. Para alguien inútil como yo —que no sé nada del asunto— cualquier plomero es una fuente de sabiduría práctica casi infinita.

Otro error del experto que ya comenzó a creer en sí mismo, es querer cobrar rápida y desmedidamente por todo su conocimiento. Venimos de una época donde sí, el acceso a la información era algo premium y escaso. Hoy probablemente hay más tutoriales gratuitos en el universo que granos de arena.

El experto de hoy debe validarse públicamente exponiendo su técnica y dominio de la situación. Si abres tu cuenta en alguna red social y en tu descripción dices que eres “plomero”, absolutamente nadie te va a contactar. ¿Sabes? La gente quiere a alguien que 1) haya sido validado por sus amigos o 2) por las redes sociales, así que o construyes un prestigio increíble a nivel local —lo cual es lento y limitado— o desarrollas una marca personal donde demuestras lo que sabes hacer y te posicionas como una autoridad en la materia a la cual es un privilegio poder contratar.

Piensa en qué eres experto.

Quítate esa tontería de ruido mental que te dice que eres muy joven o muy viejo para hacer esto.

Ahora determina qué podrías explicarle al mundo a diario.

Ataca esas ideas de que “es que hablar de esto y aquello es muy básico”, “ya todo el mundo sabe eso”, “a nadie le va a interesar”, etcétera.

A veces como experto tienes que repetir aquello que para ti ya es aburrido pero que para la audiencia a la que estás sirviendo es bastante relevante. Tal es el trabajo y hay que ejecutarlo.

Un experto tampoco es necesariamente alguien que domina todo lo de su campo. Velo así: ¿sabes conducir? La respuesta solo es “sí” o “no”. No te pones a decir “bueno, sí, pero no podría con un automóvil de F1 o con un autobús de pasajeros”. Es decir, en esta respuesta prácticamente nunca nos ponemos a hablar de las fronteras de nuestra habilidad, simplemente observamos que sí, tenemos un auto, nos subimos a diario a él y lo operamos con precisión. Esto nos hace experto para todos los que no se siente cómodos con esta acción, que son muchas personas, créeme. Para declararte experto conduciendo, no metes a la discusión todas las limitantes que obviamente tienes en situaciones más avanzadas de la conducción de vehículos. Eso mismo haz en las otras áreas en las que eres experto.

Si eres un recién graduado de leyes, ya eres experto en el tema. Claro, te faltan posgrados, actualizaciones y exposición profesional intensa, pero ya sabes mucho más que yo y millones de personas. Ya puedes tener un canal de YouTube explicando cosas. Ya puedes escribir artículos en LinkedIn. Ya puedes debatir en Twitter. Obviamente eres nada para los dioses del derecho, pero no es a ellos a quienes estás intentando servir.

Algunos de esos dioses se van a burlar de lo que estás haciendo.

Algunos de esos dioses se van a ofender por lo que estás haciendo.

Entiende que declararte experto y actuar así en internet es una bofetada emocional para aquellos que todavía tenemos instalada una visión de la vieja guardia sobre cómo deben ser las cosas en este mundo que ya cambió pero que nos resistimos a aceptar.

Esto es lo que vas a hacer a diario: explicar cosas, las más básicas, lo harás con amor, con detalle, con la paciencia de un artesano que sabe que sus notas terminarán en manos desconocidas.

Ese contenido generará interés.

Ese interés generará acercamientos.

Esos acercamientos generarán conversaciones.

Esas conversaciones generarán prospectos.

Esos prospectos generarán ventas.

Esas ventas generarán confianza en ti.

Esa confianza en ti generará nuevo contenido.

Y reinicias el ciclo.

Yo te enseño a construir un negocio como todo un pro.

Yo te enseño también a desarrollar tu marca personal.

El juego de los profesionales de la vieja guardia era egresar de la universidad y con esa credencial en la mano, rezar para obtener oportunidades.

El juego de los profesionales de vanguardia es trabajar a diario de forma visible para que su prestigio y reputación crezcan y con ello lleguen constantemente oportunidades concretas a su puerta digital.

Si estás listo para ser un profesional de vanguardia, te veo dentro de mis cursos que inician a principios de Septiembre. Te van a encantar.

Envía ya aquí un mensaje de WhatsApp para recibir info de precios, fechas, promociones y demás.

Actúa con determinación, con rapidez, con precisión. Como todo un pro.

Deja de ver el juego desde la tribuna y métete a la cancha.

Sin pena.

Cero dramas.

Enfoque. Ecuanimidad.

La gloria está en el largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

P.D. 1: Recuerda que tu marca personal es aquello que la gente dice de ti cuando no estás con ellos en la conversación.

P.D. 2: Si esto te gustó, suscríbete gratis a mi newsletter. Te va a encantar.

TÉCNICAS DE VENTA 2022

Hubo un tipo llamado Ogilvy.

Hay quienes lo consideran el padre de la publicidad.

Si hoy viviera, probablemente sería uno de nuestros gurús favoritos de negocios en redes sociales.

En su libro “Ogilvy on Advertising” explica muchas técnicas para vender usando folletos, radio, televisión, eventos y demás.

Mira, aprender todos estos tipos de técnicas sirve, claro que sí.

Las técnicas para

• obtener más likes,
• conseguir que la gente descargue algo que estás ofreciendo gratis,
• compartir tu contenido

y otras así, todas ellas funcionan. Pero lo que debes entender es el núcleo que realmente mueve todo esto.

El verdadero núcleo que genera ventas, que te da más ingresos, es hacer lo que otros no.

Es ser diferente.

Ogilvy consiguió relevancia ante el mundo porque era prácticamente un intelectual en un entorno que no tenía intelectuales, solo gente queriendo hacer ruido. Ogilvy era realmente un estudioso profundo del comportamiento humano, un psicólogo sin diploma oficial que aprendió a entender qué era lo que movía a las personas a tomar decisiones.

La ventaja de Ogilvy era su intelectualidad.

Y en lugar de encerrarse en algún departamento de una universidad a hablar con otros en su nivel y volverse un profesor promedio, lo que hizo fue posicionarse en un área profesional donde podía llegar a grandes alturas con la ventaja que tenía.

Tú tienes ventajas. Si no te están llevando a las alturas que te gustaría, es que estás colocando en un punto donde tu ventaja no se nota sino que es simplemente una habilidad promedio como los demás a tu alrededor.

Ogilvy fue diferente.

Sé diferente.

Ogilvy actuó diferente.

Actúa diferente.

Cuando hablo de ser diferente en realidad lo que te quiero decir es que tengas miedos diferentes. Eso es todo.

Si tus miedos son los mismo que los de las personas que te rodean, lo que vas a construir es lo mismo que están construyendo los demás.

Por ejemplo, si te miedo —que tal vez llamas “pena”— poner videos con tus ideas o escribir notas en tus redes porque tus amigos o desconocidos te van a criticar, ¿qué crees?, estás actuando exactamente como el 99% de la gente.

Todos sentimos miedo cuando empezamos a crear contenido en internet. Todos. Absolutamente.

Nos sentimos ridículos porque sabemos que nuestros amigos burlones están ahí, al acecho. Sabemos que el jefe, nuestros colegas, familiares y demás están viendo lo que ponemos. Y sabemos que en sus entornos lo que estamos haciendo es ridículo, ciertamente lo es.


Pienso en conducir un automóvil.

Todos —absolutamente todos— comenzamos con nerviosismo.

Todos le damos algún golpe a nuestro primer carro. Todos causamos algún problema en una avenida con mucho tránsito. Todos nos equivocamos al cambiar de carril y así.

Tal vez llevas años conduciendo autos y hoy ya no recuerdas esos primeros días de nerviosismo. Subirte al coche, encenderlo, revisar los espejos, el tablero y que todo esté en orden es ya segunda naturaleza en ti.

Exactamente este es el mismo proceso con tu marca personal y con tus negocios. Llega un punto donde tomar decisiones, crear contenido, compartirlo, lidiar con situaciones difíciles, todo esto se vuelve una segunda naturaleza que no te saca de balance, que no te quita el sueño.

Para llegar ahí, tienes que ser diferente.

No logras sentirte cómodo conduciendo un auto si te unes al club de los que tienen miedo a conducir y jamás lo practican. Lo consigues yendo a tus clases, observando, equivocándote y moviéndote hacia adelante en tu entendimiento. Primero dominas las calles cercanas a tu casa. Luego la ruta hacia la escuela o el trabajo. Y un buen día haces un pequeño viaje en carretera hasta el instante donde ya te mueves por todo el país sin mayor problema.

Te entiendo perfectamente cuando quieres construir tu marca personal o tu negocio y te sientes inseguro pero confesarlo no es opción porque no quieres ser burla de nadie. Sé lo que se siente. He estado ahí y lo recuerdo muy bien.

Piensa en mí como ese tipo que te enseña a conducir dándote confianza, yendo a tu ritmo, dándote los consejos más importantes en el momento oportuno, inyectándote ánimo y diciéndote cómo mejorar. Solo que yo en lugar de autos me especializo en tu marca personal y negocios.

Haz lo que hizo Ogilvy si eres ingeniero, contador, artista, médico, deportista, empresario, ama de casa o así: colócate en donde tus habilidades te den ventajas, salte de los lugares donde eres promedio.

Aquí estoy yo diciéndotelo: un tipo sin un diploma oficial universitario que en un entorno tradicional no podría aspirar a mucho porque la sociedad dice que si no tienes el papel, no vales nada. Fueron casi diez años de creer que eso era verdad hasta el día que me di cuenta que el asunto no tenía por qué ser así y decidí ignorar esa narrativa.

Miles de seguidores después, negocios construidos a través de los años y grandes oportunidades llegaron cuando comencé a utilizar los pasos que ahora comparto contigo en mis cursos de marca personal y de negocios pro.


Mira, la intención de todos mis artículos es que te lleves cosas prácticas, independientemente de la venta que hago en ellos. No me da pena admitir que en todos mis artículos te estoy vendiendo algo porque en realidad todo el mundo lo hace, aunque parezca que no. Si no quisiéramos venderte algo, no estaríamos en redes sociales. A veces es algo concreto como un curso y la venta involucra dinero, a veces es algo abstracto como una idea y la venta involucra tu mentalidad. Pon atención a lo que cada quien te vende.

Entre lo práctico que me gustaría que tomaras de estas notas está el hecho de que colocarte en un lugar que va a premiar fuertemente tus habilidades es el mejor paso profesional disponible para ti en 2022. Si crees que “todo mundo” ya está “vendiendo cursos y haciendo cosas” en internet solo porque ves a muchas cuentas haciendo esto, estás totalmente equivocado.

Totalmente equivocado.

Las cien personas más cercanas a ti. Amigos. Familiares. Colegas. Conocidos. ¿Cuántos de estos tienen una marca personal fuerte en redes sociales y venden algo que les pone pan en la mesa? Con suerte dirás que uno o dos. La respuesta más normal es que ninguno. Lo sé porque llevo años haciendo este ejercicio con mis alumnos. Esto sirve de forma práctica para demostrarte el grandioso potencial que existe en desarrollar tu marca personal e impulsar tu negocio como todo un pro.

Las oportunidades geniales solo existen cuando no son obvias para todo el mundo.

Cuando ya son obvias y todo el mundo en realidad sí las está haciendo, entonces ya no son oportunidades: es lo natural.

Hacer negocios de forma pro y tener una marca personal no es obvio para la mayoría de las personas todavía. Lo natural es actuar como todos, pensar como todos, tener los mismos miedos que tú. Si tú entiendes esto y lo usas a tu favor, comenzarás a actuar diferente, pensar diferente y tener miedos diferentes.

Ten miedo a volverte promedio con tus habilidades, no a que a tus amigos se vayan a burlar de tu contenido en línea.

Ten miedo a no poner más y mejor pan en la mesa, no a que tu texto o video no sean perfectos en tus redes.

Ten mejores miedos para tener una mejor vida.


¿Cómo sabes si lo que hago funciona?

Porque estás leyendo esta línea en un artículo larguísimo en redes sociales donde lo normal es ignorar lo que no es divertido.

Porque llevas tiempo siguiéndome y te da curiosidad lo que comparto.

Porque ves lo que muchos comentan de mi contenido y conectas con su punto de vista.

Yo no tengo millones de suscriptores, ni millones de alumnos, ni millones de seguidores. Tengo miles. Y esto es lo que debes apreciar: tú no quieres un instructor desconectado de tu realidad. Para aprender a conducir no quieres al piloto consagrado de la Fórmula 1, quieres al señor que lleva años conduciendo y que todavía recuerda lo difícil que es para que te tenga paciencia y te pueda llevar paso a paso en el método correcto. That’s me.

Lo mejor de mis cursos son las sesiones en vivo. Participa en todas las que puedas. A las que no te puedas meter, bueno, las revisas después, quedan grabadas.

Conoce gente entusiasta como tú. Esto siempre es lo más importante en cualquier tipo de aprendizaje: rodearte de la comunidad adecuada. De ahí te das cuenta que tus sufrimientos raramente son únicos y eso significa que probablemente tienen solución. Eso encuentras en mis cursos.

Sé una doctora, una científica, una ingeniera, una maestra que aprende a exponerse en redes sociales y conseguir atención para sus proyectos, para sus ideas. No tienes que vender cursos si no quieres, pero jamás en la vida te va a estorbar tener miles de seguidores. Jamás. ¿Para qué los vas a necesitar más adelante? No lo sabes, no lo sabemos, pero lo inteligente es que ya los tengas a tu lado el día de mañana que así lo requieras.

No importa la edad. Esto de usar las redes sociales como todo un pro no viene con una etiqueta de “Prohibido para personas mayores de 30”. Este es un juego de gente enfocada, que entiende cómo moverse y poco a poco lo hace de manera más natural.

Listo. Espero esto te motive a tomar en serio este mundo de la marca personal y de los negocios pro. Te explico sobre todo esto en mi estilo directo, sin tonterías, te digo las cosas como son.

Si esto resuena contigo, te aviso que estamos por cerrar las inscripciones a estos cursos. Iniciamos a principios de Septiembre. Te van a encantar, tienes mi palabra. Garantía, ya sabes: si no te fascinan, solicitas tu reembolso en los primeros 30 días y listo. Cero dramas.

Envía un mensaje de WhatsApp aquí y te damos toda la información tanto del curso de Marca Personal como el de Negocios Pro. Solicita las promociones disponibles también.

Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

P.D. 1: Dice Ogilvy que las mejores ideas llegan como bromas, chistes, que nos conviene hacer nuestro pensamiento tan divertido como sea posible. En otras palabras, que nos atrevamos a hacer y considerar cosas que para otros lucen ridículas y que realmente terminan siendo grandes oportunidades.

P.D. 2: Si esto te gustó, suscríbete gratis a mi newsletter. Te va a encantar.

LA SEÑORA DE LAS PAPAS FRITAS

No mueras pobre.

No mueras sin haberlo intentado.

No mueras sin haber encontrado a tu tribu.

No mueras sin haber dominado el sentirte ridículo.

No mueras sin haber construido un patrimonio envidiable que puedas dejar a la siguiente generación para que comiencen con ventaja.

Muere como en esa famosa canción de Sinatra, ya sabes, a tu manera, habiendo intentado más de lo que podías hacer, habiendo encarado cada reto de frente y siendo dueño de la situación.

Muere con notas fantásticas sobre lo que aprendiste en muchas áreas técnicas, artísticas, científicas, culturales, sociales y deportivas a las que te atreviste a ingresar.

Hey, yo te ayudo a morir mejor —por decirlo de una manera dramática.

Keep reading.


Las tres formas en que te puedo ayudar a morir mejor:

  • La primera es compartiendo de forma directa contigo lo que he aprendido en más de diez años inventando desde cero una comunidad internacional de PADs y lanzando mis ideas para emprender. Estos son dos cursos y comienzan a principios de Septiembre. Se llaman «Marca Personal» y «Negocios Pro». Joder, tío, si consumes a diario mis hacks gratuitos porque te gustan y te sirven, vas a flipar con mi contenido premium.
  • La segunda forma en que te puedo ayudar es reuniéndome contigo y otras varias decenas de pros en San Miguel de Allende durante dos días a finales de Septiembre para hablar sobre cómo construir riqueza transgeneracional. En esto tengo muchas notas que te van a volar la cabeza.
  • Y finalmente, te doy coaching personalizado si eres un emprendedor o profesional que quiere pasar a niveles superiores generando más dinero con su compañía o con sus habilidades dentro de la corporación. Esto es vía WhatsApp en un formato sexy donde interactuamos al ritmo que a ambos lados nos conviene y vemos a profundidad cómo derribar barreras para avanzar.

Ayer leí una publicación de Morgan Housel, un escritor al que sigo con bastante gusto. Decía que llegó a un restaurante y ordenó una hamburguesa. La mesera la preguntó que si la quería con papas fritas, a lo que él respondió que no. Una señora de unos ochenta años escuchó esto y le gritó a la distancia, «entonces yo me las voy a comer» o algo así. Minutos después, la hamburguesa y las papas se materializaron y la señora le dijo nuevamente en voz alta, «recuerda que esas son mías».

Todos podemos imaginar fácilmente esta escena.

Velo así: lo has visto todo cuando ya andas en tus ochentas, ¿por qué ibas a sentir pena en decirle con autoridad a un extraño que tú vas a tomar de su plato las papas fritas que él no quiere? Esa es la actitud que a ti y a mí nos conviene desarrollar en la vida. Y si lo podemos hacer en las cosas que importan, mejor.

¿Cuáles son esas cosas que importan? Hay varias, pero mi trabajo se enfoca en insistir en estos tres rubros: tu marca personal, tus negocios y tu mentalidad.

Recuerda que el objetivo de tener una buena marca personal es conseguir la atención de una audiencia que apoye tus ideas. Lo que tú quieres con tu marca personal es exactamente esto que está ocurriendo aquí, en este instante entre tú y yo, donde andas consumiendo un texto como éste de un tipo al que tal vez no conoces de frente pero con el que sientes cierta afinidad en varias de las cosas que propone al mundo. Lo que quieres con tu marca personal es generarte recursos y oportunidades explotando las redes sociales para eso, para ser más social, mejor conocido de una manera profesional y positiva.

Sobre tus negocios, no se trata de que renuncies hoy si tienes un buen empleo y mañana emprendas el sueño de tu vida. Hay que ser estratégico. Mira, cuando te inscribes con tus amigos a una liga de fútbol local, entras a la cancha entendiendo la mayoría de las reglas: el fuera de lugar, los penalties, el saque de banda y cosas así. Si quieres jugar a tu mejor nivel, seguro entrenas duro previo a cada partido y cuidas tu alimentación. Emprender es lo mismo: puedes hacerlo sin prepararte y entrar emocionalmente desnudo a la cancha. Y lo único que vas a conseguir es que los que sí han hecho lo que hay que hacer barran el piso contigo.

Y si ya estás emprendiendo, lo peor que puedes hacer es pasar tiempo constante cada fin de semana en el bar hablando con tus familiares y amigos sobre lo que estás haciendo. Te quieren. Los quieres. Y eso está bien, pero no están en lo que tú estás. No pueden entender lo que estás intentando construir. No son tontos ni malas personas, pero esto es como si quisieras que un grupo de adolescentes te tomara en serio en tu opinión sobre cómo jugar GTA si ni siquiera tienes la consola apropiada en casa y jamás has pasado más de una hora dentro del videojuego. Todo pro tiene un coach. Y entre más alta su posición, más vital es esto. En negocios, yo soy un coach ideal. Sé de lo que hablas. Sé lo que te puede realmente impulsar.


Una de las inquietudes recurrentes que he notado en muchos de mis alumnos a lo largo de los años es que les da pena insistir en lo que ofrecen. Hay quienes me dicen «es que ya publiqué una oferta en la mañana, ya me voy a esperar hasta la medianoche para volver a ponerlo en internet».

¡No!

No, no y no.

Tienes que aprender a insistir. Sobre todo, tienes que insistir cuando lo que estás empujando al mundo es algo bueno.

La gente que comparte miedos, dramas, tonterías, mentiras, ninguno de ellos se limita, ninguno de ellos le da pena insistir con sus malas y tristes historias del mundo. Empujan toda esa negatividad con fuerza, con velocidad, con constancia. ¿Por qué entonces tú y yo tenemos pena de insistir cuando estamos construyendo negocios y agregando valor desmedido a la sociedad?

Tienes que insistir cuando tu producto o servicio impulsa genuinamente a tus clientes.

Coca-Cola no te ayuda absolutamente en nada más que dándote micro-segundos de euforia en un día caluroso. Y sin embargo, la compañía no se cansa de taladrar por todos los vías imaginables en que debes comprar sus productos. Usa esa misma actitud y tenacidad. Insiste con convicción porque lo que estás poniendo afuera en el mercado es para el bien colectivo. Créetela.

Aquí estoy yo, insistiendo como cada semana en que mis cursos, mi evento y mi coaching te convienen. Lo sé porque llevo años haciendo esto y la respuesta general que obtengo de los participantes es que ahora tienen herramientas que no habían considerado, que se sienten inspirados, que eso los motivó a comenzar.

Eso quiero para ti.


Te decía de la señora de ochenta años que tomó las papas fritas del plato de un desconocido en un restaurante.

Imita su confianza para decirle a tu audiencia lo que tienes entre manos.

Te decía de Coca-Cola y la publicidad insistente que hace sin pena de sus productos chatarra.

Imita su tenacidad para avanzar en sus objetivos.

Te enseño de marca personal porque sé la magia que ha desencadenado en mi vida. Esa magia está a tu alcance si insertas TADI, ya sabes, Tiempo, Atención, Dinero e Incomodidad.

Te enseño a construir riqueza transgeneracional porque llevo más de una década estudiando de cerca a quienes ya han conseguido esto y tengo muchas notas poderosas que nos van a ahorrar a ti y a mí años de frustración encerrados en un juego equivocado que no nos conviene.

Te doy coaching personalizado porque creo en la capacidad de esa persona que reduce su ego para aceptar buenos consejos y moldear mejor sus decisiones con un entendimiento superior de lo que será ganador en el largo plazo.


Hace unos días, alguien muy cercano a mí estuvo en un terrible accidente de autos en la carretera. Un trailer de carga a toda velocidad se quedó sin frenos y destrozó cinco vehículos.

Tal vez no creas en los milagros, pero aquí nadie murió y esto es casi la definición de uno.

Agradezco infinitamente que nada malo le ocurrió a esta amistad. De haber muerto, habría sido en sus términos porque esta persona lleva años moviéndose en lo que quiere, empujando lo que cree, creando su realidad y siendo alguien respetado por su ejecución y mentalidad. ¿De cuánta gente a nuestro alrededor podemos decir esto con sinceridad?

Seamos así.

Te estoy platicando este drama para recordarte a ti y a mí que no tenemos que conseguir cinco mil followers hoy ni asociarnos para abrir una empresa mañana. Esos no son los primeros pasos.

Los primeros pasos son entender mejor el juego y rodearte de otros en tu misma frecuencia.

Y en esto soy genial, en explicarte lo que necesitas saber y en conectarte con gente que ya anda en modo alto desempeño. Te puedo ayudar bastante.

Muévete con precisión.

Actúa siempre con decisión.


Pídenos aquí en WhatsApp las fechas, precios, descuentos y más información de los cursos, el evento y el coaching.

Sin pena.

Cero drama.

Enfoque. Ecuanimidad.

La gloria está en el largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.



P.D. 1: Te dejo cinco frases poderosas que me guían a diario. Espero te inspiren en tu camino también:

La realidad es negociable.
—Tim Ferriss

Comete errores de ambición y no errores de pusilanimidad. Desarrolla la fortaleza para hacer cosas audaces, no la fortaleza para sufrir.
—Nicolás Maquiavelo

Tienes que pensar en cosas grandes mientras haces cosas pequeñas, para que así las cosas pequeñas vayan en la dirección correcta.
—Alvin Toffler

El hombre razonable se adapta al mundo; el irracional persiste en tratar de adaptar el mundo a sí mismo. Por lo tanto, todo el progreso depende del hombre irracional.
—George Bernard Shaw

Todo lo que está a tu alrededor y que llamas vida fue hecho por personas que no eran más inteligentes que tú y puedes cambiarlo, puedes influirlo, puedes construir tus propias cosas que otras personas pueden usar.
—Steve Jobs

P.D. 2: Si esto te gustó, suscríbete gratis a mi newsletter. Te va a encantar.

SOBREPESO Y PIERNAS FLACAS

“Solo ponte los tenis”, es uno de los consejos que más vas a escuchar de corredores experimentados. Aunque esto es muy fácil de entender, para mí resultó bastante complicado de ejecutar. En mis tempranos treintas, hice algo muy raro: apreté el botón de pausa por un par de días para autoevaluarme en la dirección general de mi vida. Llegué a la fácil conclusión de que mi condición física era terrible y que eso debía cambiar. Decidí comenzar a hacer ejercicio —la próxima semana, claro— y en mi lógica de tipo inseguro, lo primero que hice fue ir a comprar tenis y ropa deportiva “adecuada”, consiguiendo con eso sentir tontamente que ya había avanzado en mi objetivo.

Aquel ritual de ir a tiendas de deportes para equiparme lo ejecuté probablemente en media docena de ocasiones durante más de diez años antes de por fin conseguir resultados con el ejercicio. Mi alto nivel de inseguridad personal me hacía preocuparme más por comprar pantalones que ocultaran mis piernas flacas y playeras holgadas para disimular mi sobrepeso que en enfocarme en construir una rutina constante y aprender las técnicas adecuadas. Por eso fracasé tantas veces en insertar el ejercicio en mi vida, porque ponía mi atención y ejecución en cosas que no eran realmente relevantes para el arranque.

Cada salida en falso en mi objetivo para intentar llevar una vida sana solo hacía más difícil conseguirlo, porque el fracaso alimentaba a mi feroz vocecita interna que me gritaba que eso del ejercicio no era para mí, que no tenía el cuerpo que se requería, que dolía mucho, que era cansado y que mejor debería tomar pastillas para adelgazar, que no tenía tiempo, que era algo que debía haber comenzado mucho más joven y que ya, ni modo, que aceptara mi vida como era porque tal era la suerte que me había tocado.

Preocúpate por la moda deportiva que usas cuando estés realmente ya en modo deportivo. Para arrancar —en todo— enfócate en las dos o tres acciones que verdaderamente importan.

Esto es lo mismo con la marca personal. Cuando hablo con nuevos alumnos sobre este tema, me hacen preguntas estilo cuál webcam les conviene, qué herramientas digitales deben utilizar para programar su contenido, cuánto debe durar su video, qué redes sociales favorecer, cómo contratar a un diseñador gráfico y así.

A ver, preocuparte por esas cosas en el inicio de tu marca personal es exactamente lo mismo que yo hacía en mis inicios para meterme al ejercicio: inseguridad personal disfrazada para evitar ponernos a hacer lo que en verdad tenemos que hacer.

¿Qué es lo que en verdad tenemos que hacer en marca personal? Tener conversaciones públicas a diario con nuestra audiencia en internet. Esto es el equivalente de «solo ponte los tenis»: fácil de entender, difícil de ejecutar.

Tenía treinta y cinco años la primera vez que dominé cinco kilómetros corriendo sin sentir que moría. El alcohol, los cigarros y las noches de desvelo sin sentido quedaron rápidamente atrás. Todavía recuerdo muy bien aquella noche cuando lo logré.

Tenía treinta y tres años la primera vez que escribí un artículo viral. Mis dudas sobre el estilo de mi redacción, el valor de mis ideas y el poder de las redes sociales quedaron rápidamente atrás. Todavía recuerdo muy bien aquella semana donde los likes crecían a ritmo increíble en mi publicación.

Para que un cohete escape de la atmósfera necesita velocidad de escape.

Para alcanzar velocidad de escape necesitas ejecutar con precisión la física fundamental, no obsesionarte con el logotipo de tu empresa espacial o el nombre de la nave. No te distraigas con cosas cosméticas cuando no has construido lo que importa.

Haz esas cosas importantes. Y verás que el momento donde conseguirás velocidad de escape en tu objetivo de hacer ejercicio y de tener una buena marca personal será obvio. No habrá forma de que puedas confundirlo.

Yo no soy coach de fitness. Lo único que te puedo recomendar es ir a un gimnasio, tener amigos que hagan actividades físicas, invertir en eso, correr, nadar, levantar pesas, hacer yoga, cuidar tu nutrición. Ya sabes. Ejecutar a diario como todo un pro.

En lo que sí soy un coach genial es en temas de marca personal. Durante años he impulsado a emprendedores, profesionistas y universitarios a conseguir velocidad de escape.

Creo honestamente que la marca personal es la estrategia de negocios más poderosa en la que te puedes involucrar. Da miedo porque la vieja guardia te va a decir que no es necesario, que eso de exponerse en redes, bueno, ellos jamás lo han hecho. Claro. Si tienes una máquina en el tiempo y regresas al pasado para construir tu empresa en la década de los setentas u ochentas, tienen razón, esto de la marca personal es innecesario totalmente.

Pero los visionarios como Elon Musk y Steve Jobs te han demostrado que la tendencia de todas las compañías modernas es posicionar a su líder como una herramienta poderosa para la organización, un activo verdadero. Cuidado: lo que hoy luce innovador, en muy poco tiempo se vuelve lo normal. Así que sí, tener una buena marca personal es hoy en día algo que te da ventaja, pero no siempre será así. Debes aprovechar la oportunidad mientras existe, antes de que se vuelva moneda corriente.

Si quieres saber si lo que he aprendido de marca personal funciona, pregúntate cómo conseguí hacerte leer cada uno de estos párrafos con interés cuando todo en internet está peleando por tu atención a cada instante. En este momento le gané a tu serie favorita en Netflix, a tu crush en WhatsApp y a los influencers de TikTok. Copia mis técnicas descaradamente.

Te veo dentro del curso.

Enfoque. Largo plazo. Ecuanimidad.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

CUANDO LA ECONOMÍA SE VA AL CARAJO

La realidad es que al mismo nivel que el fútbol, la religión y la política, hablar de educación es tocar fibras sensibles que la mayoría de las personas toman como algo personal. Cuando “ataco” a la escuela tradicional, la pasión de muchos se inflama. Enseguida recibo comentarios sobre lo ingrato que soy con el sistema educativo que es tan necesario para nuestra sociedad y así.

Hay una especie de tendencia psicológica a pensar que lo que hoy conocemos del mundo va a estar presente en nuestro futuro.

Hace unos días Tim Urban compartió en Twitter lo siguiente:

When you’re the boss of the ideas in your head, you’re always willing to revise them.

When there’s no amount of evidence that will change your mind about something, it means that idea is your boss.

Humility is the awareness that no idea is worthy of being your boss.

En una traducción libre sería algo así:

“Cuando eres el jefe de las ideas en tu cabeza, siempre estás dispuesto a revisarlas.

Cuando ninguna cantidad de evidencia conseguirá que cambies de opinión acerca de algo, significa que la idea es tu jefe.

La humildad es el entendimiento de que no vale la pena que ninguna idea sea tu jefe.”

Volteé a ver al mundo inmediatamente y comencé a juzgar a todos los que conozco que tienen ideas fijas sobre fútbol, política, religión y educación. Como siempre me pasa, me di cuenta que estaba haciendo el trabajo fácil en lugar del que verdaderamente tengo que hacer: juzgarme a mí mismo primero.

¿Cuánta gente conoces que está orgullosa de tener ideas inamovibles en su mente? Si tu círculo es como el mío, seguro son muchas.

¿Y cuántas ideas inamovibles cargas a diario en tu mente? ¿Qué tan orgulloso te sientes de esto?

Me di cuenta que tengo ideas muy enraizadas que me duele considerar desde otro punto de vista. Cosas como la ecuanimidad, el alto desempeño y el largo plazo son parte del núcleo con el que intento desarrollar mi vida. Son mantras. Es dogma. Atacar estos conceptos no me hace sentir mejor, pero tal vez es lo que necesito hacer.

Lancé mi análisis varios años atrás para encontrar si en efecto alguna vez en mi vida golpear ideas me ha dado resultados. Y sonreí porque enseguida varios recuerdos tocaron a mi puerta.

Algunas ideas que golpeé para enseñarles que yo era el jefe y que gracias a ello obtuve excelentes resultados:

  • En 1998, pasé muchas horas encerrado en la biblioteca de la universidad tomando notas de un libro de DHTML/CSS en lugar de asistir a clase de metodología de la investigación y otras en ese estilo. Hacer sitios web me ha abierto puertas como no tienes idea. La idea que ataqué fue esa de creer que lo más importante en la universidad son las materias escolares.
  • En el 2006, acepté la invitación a ser parte de una organización mundial de ingenieros cuando mi trabajo en ese momento no estaba en nada técnico, sino que me dedicaba a ser un simple maestro de inglés. Participar activamente en este voluntariado internacional me hizo viajar por el mundo y me enseñó a estar al frente de proyectos grandes. La idea que ataqué fue la de necesitar una validación externa para creerme merecedor de aportar algo en un campo profesional.
  • En el 2010, renuncié a un trabajo corporativo en el preciso instante en que me ofrecieron un aumento de salario y muchas más responsabilidades y recursos que entusiasmaban a mi ego. Lo hice para emprender porque entraba a mis treintas y leía muchas cosas de nómadas digitales y demás que me hacían ver que otra forma de vivir la vida era posible. La idea que ataqué fue la de la estabilidad de un sueldo y prestaciones económicas seguras que literalmente todos a mi alrededor me suplicaban que no abandonara.

Y así encontré otros varios ejemplos donde demostrarle a las ideas de mi mente quién era el verdadero jefe en nuestra relación había dado grandes frutos. Al actualizar o archivar muchas de esas ideas, mi vida tomó caminos insospechados.

Quisiera decirte que mi vida es perfecta y que todas las decisiones que he tomado han sido geniales y que hoy nada me afecta y que no tengo problemas en mi día a día.

Uf. Ojalá.

La cantidad de retos con los que tengo que lidiar constantemente aplastarían sin piedad a mi versión juvenil. Te lo juro. Hoy con tres hijos, una esposa, un perro y una gatita a cuestas, todas mis maniobras tienen que ser mucho más precisas. Y por eso mi análisis de lo que me ha funcionado en el pasado debe ser genuino para no engañarme y poder replicar lo que sí me va a ayudar a mantener el crecimiento en todos los rubros.

¿Y sabes? Lo que más me ha ayudado es la reinvención constante. Constante. Subraya esa parte.

Te decía al inicio de este ensayo que la educación es un tema que la gente tiene cerca de su corazón. Hace algún tiempo leí que el trinomio cuadrado perfecto no tiene ninguna aplicación práctica. Ninguna. Pero nos insisten en que tenemos que conocer su orden y sus términos. Nos dicen que aparecerá en nuestro examen. Y si esto que leí de esta ecuación matemática es falso, no importa, al final ilustra la posibilidad de que casi todo lo que vimos en el sistema escolar tradicional es irrelevante.

Entiendo cuando mucha gente no acepta esto porque no es fácil tragarnos la revelación de que pasamos casi veinte años perdiendo el tiempo. A nadie nos hace gracia pensar que hemos invertido así tal vez una cuarta parte de nuestra vida.

Pero honestamente creo que es la realidad.

Y duele, como todo golpe emocional a un fundamento que nos construye como persona. Y duele porque significa que tenemos trabajo que hacer para reparar el asunto.

No te quiero convencer. No quiero insistirte que estoy en lo correcto. Generalmente cuando veo que la pasión se inflama, me desconecto en mi alma del asunto porque creo que ya no estoy hablando con la persona frente a mí sino con todo lo que le han taladrado por años y que no ha retado.

Si de corazón crees que estoy mal al “atacar” al sistema educativo y decir que es una perdida de tiempo en lo general, bien, lo que estás haciendo es básicamente apostar tu futuro a que tendrás recursos, oportunidades y felicidad basado en lo que maestros tradicionales, lecciones tradicionales, exámenes tradicionales y calificaciones tradicionales te puedan entregar al final del trayecto. Buena suerte. Yo apuesto totalmente en contra de esa visión por lo que he visto en estos años construyendo cosas.

Regresando al punto de ser jefes de nuestras ideas para poder subirlas de nivel o abandonarlas, bueno, creo que el primer paso es darnos permiso de ser ridículos y estar incómodos. De esto hablo todo el tiempo y no voy a extenderme innecesariamente al respecto aquí. Dando estos pasos es como he pasado de ser un tipo sin habilidades técnicas sobresalientes ni diplomas que me avalen a convertirme en profesor invitado en las mejores universidades del país, conferencista pagado en eventos de prestigio, instructor y coach en empresas transnacionales, invitado en reconocidos podcasts y autor de libros y un blog que miles de personas como tú leen a diario. Todo ello por el simple hecho de permitirme sentirme ridículo durante cinco minutos al iniciar cada una de esas actividades y estar incómodo un breve periodo en lo que las domino. Eso ha sido todo, te lo juro.

A ver, nadie nace sabiendo dar conferencias, liderando cursos, redactando largos ensayos. Todos somos usurpadores en estas áreas en el inicio. La actitud con la que abordas el comienzo de estas actividades es la que determina la velocidad con la que pasas a ser parte natural de ellas. Si arrancas con el proceso pero estás con la cabeza agachada y escondido en un rincón para que nadie te vea, ¿qué crees que va a pasar? ¡vas a llamar más la atención! Así se divierte la vida cuando actuamos con temor. Por el contrario, si inflas el pecho y entras con paso firme externo aunque con elevados niveles de pena interna, el ecosistema que te interesa dominar comienza a doblegarse ante ti. Me ha pasado en universidades, corporaciones, gimnasios, playas, restaurantes, ceremonias, etcétera. Deseo que te pase a ti también.

Al momento de redactar todo esto, hay pánico en los mercados financieros porque todo se está yendo al carajo, como es típico cada cierto número de años. La gente en cripto está desesperada. Los adictos a las acciones de la Bolsa de Valores igual. Donde hace unas semanas abundaban los expertos que tenían todas las respuestas, hoy nadie sabe wtf está pasando.

Mira, esto no se va a poner más fácil. Lo que tú y yo tenemos que hacer para surfear en estas olas de pánico es golpear muchas de las ideas que tenemos ancladas con orgullo en nuestra mente. Te voy a poner algunos ejemplos con los que espero tal vez puedas conectar:

  • Si eres ingeniero, necesitas dejar de pensar que eso es lo único con lo que puedes ganar dinero. Aplica igual si eres médico, contador, chef y demás.
  • Si trabajas en una empresa grande, debes entender que no tienes absolutamente control alguno de tu futuro porque aunque te parezca ridículo que te lo diga yo, un extraño en este momento, hay decisiones que se toman en reuniones oscuras de las que jamás te enteras. Y una de esas decisiones puede fácil y rápidamente descarrilar tus planes en cualquier mañana en que pienses que todo va normal.
  • Si estás estudiando con miras a obtener un diploma de prestigio que te dé más oportunidades en algún campo laboral, te estás entrenando en desarrollar un músculo lento y anticuado. Lo de hoy es construir cosas directamente en ese campo laboral y sobre ello conseguir atención y clientes. A nadie le interesa realmente un diseñador gráfico con buenas calificaciones. Queremos ver su portafolio. Y luego necesitamos que sea un pro entregando en tiempo y forma.

Como platicábamos, todo esto es un shock para la concepción ordenada que tenemos del mundo. A nuestro cerebro le fascina sentir que tiene control y que entiende su entorno. Que un tipo escriba un ensayo diciéndote que no tienes control y que eso de tu empleo y el sistema educativo que crees que son parte fija del firmamento no lo son ni lo volverán a ser jamás, bueno, tu cerebro con toda seguridad me está aventando un “fuck you” a todo volumen y en alta resolución.

Tal vez no sé de lo que estoy hablando.

Tal vez las cosas siempre van a ser iguales.

¿Pero y si no?

¿Qué vas a hacer?

Lo que más te conviene es reinventarte profesionalmente todo el tiempo, ser alguien que agrega habilidades estratégicas a su sistema operativo personal.

¿Por qué no tienes un podcast?

¿Por qué no tienes un canal de YouTube?

¿Por qué no escribes públicamente tus ideas en un blog?

¿Por qué no organizas cursos?

¿Por qué no vendes coaching?

¿Por qué no das consultoría a empresas?

¿Por qué no vendes tus libros?

Te voy a decir por qué.

Porque todo eso luce ridículo.

Y es incómodo.

Si eres ingeniero, médico, contador y tu mentalidad ha sido moldeada por la vieja guardia, todas estas cosas que te estoy sugiriendo lucen exóticas. Y sí, la vieja guardia tiene razón: son innecesarias para tu profesión…

…si vives en 1987.

Pero si compartes este espacio-tiempo conmigo, necesitas golpear con fuerza esa idea que hoy te domina, que hoy es tu jefe y que te dice que no es necesario que aprendas a hacer ninguna de esas cosas. Ese es tu ego protegiéndote de una curva de aprendizaje nueva, que va a ser dolorosa como todo lo que vale la pena. Ese es tu ego protegiéndote de la incomodidad de lucir como un principiante cuando ya quieres sentirte consagrado en tu campo profesional.

Poner más pan en la mesa sólo se consigue siendo más pragmático.

Esto significa que tomes las herramientas y estrategias que les funcionan a otros para destacar, para conseguir más oportunidades.

Abogado, agente de bienes raíces y programador que solo quieran estar enfocados en la metodología milenaria en que se ejecuta su arte y ciencia, bueno, estas personitas están protegiendo a sus jefes, a esas ideas que no los dejan combinar técnicas fantásticas para generar más riqueza personal.

Este artículo es para recordarte a ti y principalmente a mí que en estos instantes económicos difíciles, lo único que nos va a mantener a flote es nuestra capacidad de ofrecer nuevos giros al mercado, de ser una navaja suiza que tiene diferentes soluciones.

Y sí, claro que te quiero vender algo. ¿Qué tipo de ejemplo te estaría dando si no te ofrezco una solución? ¿Qué tipo de influencer sería si no empujo aquello que creo de corazón que te conviene?

Todos te estamos vendiendo siempre algo. Todos. Siempre.

Te puedes ofender cuando alguien lo expone directamente como yo.

O puedes apreciar la honestidad y ser curioso al respecto.

Tengo un curso rápido.

Un curso que quiero que te ayude a despegar y reinventarte.

En él voy a compartir contigo notas prácticas para que des los pasos que te ayuden a dominar ese sentimiento de ridiculez e incomodidad.

En el curso voy a sentarme en vivo contigo a darte hacks que harán menos complicada tu transición emocional de un estado fijo hacia uno dinámico donde fluyas de manera pragmática conforme visualizas oportunidades.

Hay dos tipos de personas: las que trabajan para sí mismas y las que trabajan para sus ideas (jefes).

Trabaja para ti.

Gana más.

Genera riqueza donde otros temen reinventarse.

Desarrolla el músculo que te conviene, no el que te hace lucir bien con colegas con mentalidad de la vieja guardia.

Listo.

Nada de lo que voy a compartir contigo es teórico. Detesto ese tipo de cursos. Todo lo que te voy a explicar lo he hecho. Todo. Marca personal. Libros. Coaching. Conferencias. Consultoría. Podcasts. Ventas digitales. Físicas. Negocios locales. Internacionales. Negociaciones con personas. Con empresas.

Te decía que mi vida no es perfecta. Jamás creas eso de nadie.

Pero lo que sí puedo presumirte es que no tengo miedo del futuro porque confío en mi capacidad de adaptación constante. He desarrollado el músculo que mejor conviene a estos tiempos y ahora quiero compartir contigo los detalles.

Cada nueva habilidad que agrego a mi sistema operativo personal me permite navegar los mares de dramas que la sociedad agita para mantenernos espantados.

Agrega habilidades.

Si compras mi curso de Ingresos Personales Poderosos, genial, te veo dentro. Nos la vamos a pasar bien, de forma productiva y personal. Como todo lo que hago, me gusta pensar que es una inversión que yo haría y que me va a dar resultados exponenciales en diez, veinte años.

Si no, no importa. Cero dramas. No lo tomo personal. Manténte ejecutando.

Mira, sé lógico: ¿cuántas veces has invertido dinero en salidas con tus amigos solo para quedar bien y al final ese gasto no representa nada positivo para tu vida en los próximos diez años? Aborda este tipo de decisiones desde esta perspectiva. Apuesta en ti, en tus habilidades.

¿Lo peor que puede pasar? Que absolutamente ninguna de las notas del curso te sirvan y que termines más pobre por haber gastado tu dinero en él. ¿Pero qué crees? Si no te gusta, nos escribes y te devolvemos tu pago. Y listo.

¿Lo mejor que puede pasar? Que tengas más claro los movimientos que tienes que ejecutar para despegar y crearte más y mejores oportunidades que pongan pan en tu mesa.

Y como siempre, ya sabes:

Ecuanimidad. Enfoque.

Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

EL «FREAKONOMICS» MEXICANO

La semana pasada asistí a una universidad local para la presentación de No Es Normal, un libro de Viri Rios. La propuesta de la autora es una compilación de veinticinco artículos escritos con una mezcla de información cuantitativa sobre modelos sociales, económicos y políticos, estudios científicos hechos por y para empresas y gobiernos junto con la perspectiva de ella, una experta mexicana en políticas públicas egresada de la UNAM, el ITAM y Harvard.

Me gustó mucho el formato de la obra. Es una bocanada de aire fresco que ayuda a elevar el nivel de la conversación para repensar las macro-decisiones que tomamos en nuestro país. Incluso si no eres mexicano, prácticamente todas las comparaciones que Viri hace entre la realidad y lo que podríamos hacer posible resultan reveladoras y aplicables a muchas geografías.

Obviamente —intentando ser mi propia persona y no un simple fanboy— tengo varios puntos de vista que coinciden con la investigadora y otros que no. Intercambié algunos comentarios de esto con ella. Si te interesa saber más de la interacción y el libro, grabé una reseña que puedes encontrar en

También está disponible en Facebook, Twitter, Spotify y Apple Podcast.

Tres puntos que quiero destacar hoy para ti —porque me caes bien y porque me encanta escribir. El primero es que la autora hace algo en la entrada de su libro que me parece bastante loable: habla de sus sesgos. Esto no es fácil de conseguir en alguien con opiniones fuertes. Admitir nuestras inclinaciones, exponer nuestras preferencias naturales suele ser visto como una debilidad, algo así como entregar nuestra vulnerabilidad a los críticos que van a utilizar esto en nuestra contra. Claro que Viri, tú, yo y todo el mundo tenemos sesgos y sería mejor si pudiéramos hablar abiertamente de ellos.

¿Mis sesgos? Vengo empujando mi evolución desde la clase media baja, casi en nivel de pobreza y cargo un resentimiento natural anti-establishment que me hace buscar culpables en aquellos privilegiados que nacieron con recursos y contactos. Durante muchos años até mi destino a mis quejas acerca de las externalidades. Esto me tuvo jodido mucho tiempo porque hay poco que un chico idealista sin dinero, sin relaciones de alto nivel y sin una mentalidad de crecimiento pueda hacer para mejorar su realidad. Con las décadas a cuestas, he ido aprendiendo mejor el juego y por ende, he llegado a nuevas conclusiones. Por ejemplo, el hecho de que si todo marcha bien, cuando yo muera, podría dejar a mi familia en una posición muy diferente a aquella en la que yo comencé. Y eso haría que obviamente algunos los resientan. He entendido que los empresarios, los «ricos», no son todos malos y que los “pobres” no son todos automáticamente víctimas. A lo que quiero llegar con esta nota es que las personas que jamás han experimentado situaciones altamente estresantes de dinero no pueden conectar fácilmente más allá de lo teórico con quienes sí hemos estado ahí. Y esto dificulta enormemente la conversación. Viri tiene sesgos similares a los míos. En la reseña que grabé te explico más al respecto.

Otro nota interesante es sobre la división inmediata que hacemos entre grupos de personas. Ya sabes: o estás a favor de mi punto de vista del mundo o estás en mi contra. La ecuanimidad política es tan escasa que los que la proponen al universo lucen tibios, aburridos. Ser apasionado, fanático es más excitante. Gritar más alto es una competencia que se hace mucho más fácilmente viral que reflexionar intentando tomar los mejores elementos de diversas propuestas vengan de donde vengan. Hay un artículo fascinante al respecto en la revista Edge titulado “Coalitional Instincts” y es la lente que hoy ocupo a diario para calibrar mi apoyo a ciertas ideas. Esto viene a cuento porque creo que el libro de Viri empuja esta noción de “nosotros los pobres” versus “ellos los ricos”, una fijación que es fantástica para obtener votos y poder en el imaginario social. En mi grabación profundizo más sobre esto.

Y finalmente, el último punto que quiero compartir contigo hoy trata sobre la marca personal. Viri tiene cientos de miles de seguidores en redes sociales. Es una de las científicas sociales más destacadas de nuestra nación. Y me gusta cuando gente que aporta elementos para conversaciones inteligentes logra conseguir atención de esta manera. Es lo que necesitamos: más intelectuales construyendo grandes marcas personales pero basados en sus creaciones, no en gritos ni quejas infantiles. Aprende de la ejecución que la autora tiene en Twitter y ahora imagina que más científicos mexicanos en biología, robótica, física y demás áreas así pudieran cambiar su chip para dejar de jugar el mismo juego de todos ellos donde lo único que importa son los papers que publiques y que pudieran hacer eso y al mismo tiempo conectar con grandes audiencias fuera del limitado ecosistema en que se mueven. Por eso fui a ver a esta investigadora, quien representa el potencial de una parte de la nueva generación de profesionales en México que están usando técnicas y herramientas modernas para conseguir resultados optimizados con rapidez.

Listo. Ve o escucha mi grabación de la reseña. Déjame tus comentarios.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz.

Y selo ahora.

—A.

ESE ESCUDO PROTECTOR LLAMADO MOAT

“Moat” es un término popular en inglés de negocios. Se trata de la ventaja competitiva que una empresa puede conseguir para mantener protegidas sus ventas durante largo tiempo.

La mayoría de la gente piensa que la innovación tecnológica es el moat número uno, pero esto es más romántico que pragmático. Si hay algo fácil de copiar en este mundo esto es el código y los chips. Lo que te da un fuerte moat es la construcción de sencillas barreras escalables en el momento adecuado.

Shopee

Shopee es una startup china de e-commerce. ¿Sabes qué está haciendo en estos instantes para construir su moat y fastidiar a su competencia encarnada en Mercado Libre en estas latitudes? Está dando sus envíos gratis. Esto significa que Shopee está absorbiendo el costo de la entrega, lo cual puede parecer una locura pero en realidad —haciendo números— es más barato que el CAC tradicional, una métrica para medir el costo de adquirir clientes. La manera en que administrativamente se miden los dólares usados para tener nuevos clientes es a través de los descuentos, campañas y promociones que se activan. Lo que Shopee está haciendo es cambiar el manual y atacar directamente uno de los puntos de dolor más notables en la experiencia de compra en línea. Si has usado los servicios de Airbnb en algún instante de tu vida, sabrás que la cuota de limpieza es de los asuntos más odiosos a considerar en tu reservación. Bien. Pagar por un servicio de mensajería que te lleva a casa el producto que acabas de comprar está en este mismo nivel de fastidio para los clientes. Si logras eliminar esto, los deleitas y los haces adictos a tu plataforma. Esto es lo que está ocurriendo. Cubrir el costo de envío no es una estrategia eternamente sostenible, pero es un moat inicial fantástico para ampliar de manera exponencial tu base de usuarios. Lo que Shopee está haciendo es ejecutar de manera perfecta el crecimiento de una startup y no tonterías.

Oxxo

Oxxo es una cadena mexicana de tiendas de conveniencia que se ha vuelto un ícono de nuestro país. El moat de Oxxo es muy simple: la mayor cantidad de puntos de venta en todo el país. Si no compras en esta sucursal, compras en la que está en la siguiente calle y si no, en la que está a la vuelta de la esquina. Es imposible no toparte con un Oxxo en cualquier tipo de trayecto que hagas en transporte público o en tu auto en un día cualquiera. Cuando tu presencia es apabullante, la competencia no puede hacer mucho. Oxxo no es económico. Tampoco es algo de nicho que atienda a un sector específico. Oxxo es simplemente parte del firmamento. Hace años me invitaron a platicar en sus oficinas generales sobre innovación y ahí me comentaron que tenían un ritmo de inauguración de tres tiendas al día. Tres. Tiendas. Diarias. Supera eso.

Coca-Cola

El moat de Coca-Cola no es en realidad su sabor, que puede ser lo más delicioso del mundo si tal es tu preferencia. Lo que Coca-Cola construyó eficientemente es una distribución excelsa. Hay Coca-Cola en el desierto, en la montaña, en la playa, en la urbe, en la fiesta, en la reunión, en el partido, en todos lados. Siempre. Esto de la distribución es uno de los puntos más ciegos de los emprendedores novatos, que creen que la calidad de su servicio o producto lo es todo cuando en realidad vemos una y otra vez que ideas con menos características y méritos conquistan el universo simplemente porque dominan esto de ubicarse en todos lados a través de los canales correctos. Coca-Cola y Bimbo son dos marcas que han crecido como la espuma por el inteligente énfasis que han tenido en esto de la distribución desde el día uno. Seguramente hay soda y pan de mejor sabor en el mundo, pero esos empresarios no han aprendido cómo ponerlos fácilmente en tu manos, así que ni los conoces.

Apple

El moat de Apple es probablemente uno de los más reverenciados en la historia moderna de los negocios: tener control de todo el sistema, desde el software hasta el hardware pasando por las aplicaciones es algo que suena simple pero no ha habido otra organización capaz de replicar esto. Es muy raro dominar bien varios sombreros en los negocios de tecnología. O eres muy bueno en software pero no tienes idea de cómo hacer hardware bien —hola, Google— o al revés, tu hardware es genial pero tu software no —hola, China. Apple logró ser genial con ambos mundos y eso le dio una defensa increíble que hoy tiene a la compañía en el lugar privilegiado en donde está.

SpaceX

El moat de SpaceX son la cantidad de accidentes y crisis que la empresa ha sobrevivido a lo largo de veinte años. Las compañías son como las personas: hay unas que se quiebran emocionalmente antes que otras. El temple del fundador, del líder, lo es todo para mantener la moral enfocada en los objetivos de largo plazo. El tamaño de lo que te espanta es el tamaño de tu ambición. Elon Musk se mantuvo ecuánime y entusiasta ante [a] más de media docena de costosos cohetes que construyó y que le explotaron literalmente en la cara y [b] la amenaza de yacer en el borde de un inminente colapso financiero multimillonario de todas sus inversiones. Ser una bestia inamovible en lo psicológico es uno de los moats menos comentados pero más profundos que puedes desarrollar.

Con respecto a esto del moat, you need deep pockets for this shit.

En resumen, piensa en el moat como una especie de escudo protector de esos esféricos e invisibles que en las caricaturas los superhéroes usan para protegerse de los ataques.

Para tener moat, necesitas recursos amplios. En su versión más pura y simple, podemos llegar a dos elementos fundamentales que crean moat genial: dinero y tiempo, probablemente en ese orden.

Warren Buffett acuñó el término «moat» para negocios. Imagina un castillo que se protege de esta manera.

Sin dinero, Shopee no podría absorber el costo de los envíos de todos sus clientes. El error es pensar que Shopee está generando ganancias en estos momentos. No es así. Esta startup está enfocada en crear su moat y crecimiento al mismo tiempo.

Sin dinero, Oxxo no podría estar construyendo la tremenda cantidad de tiendas que abre a diario en Latinoamérica. El error es creer que con las ganancias de una sucursal abren otra. Su crecimiento está basado en inversiones institucionales fuertísimas que entienden el juego de conquistar primero la geografía y algún día las ganancias.

Sin dinero, Coca-Cola no podría haber desarrollado una de las primeras redes globales efectivas de distribución y logística. El error es pensar de manera simplona creyendo que por su sabor el mundo se enamoró y así de fácil y rápido se expandió por todo el planeta. El equivalente de lo que hizo esta compañía fue que primero construyó la carretera (hizo la gran inversión) y luego comenzó a cobrar el peaje (generar ventas).

Sin dinero, Apple no podría haber pasado años en modo R&D (investigación y desarrollo). El error del emprendedor novato es creer que todo el camino de la empresa debe estar claro desde el principio. Apple inició como una compañía de hardware que tuvo que volverse muy buena en software para cumplir con su visión. Pero esto requiere tener encerrado mucho tiempo a tus ingenieros y demás creativos “tonteando” con ideas hasta que alguna funciona y mejora la conversación con el mercado. El dinero para pasar tiempo en este modo exploración viene de inversionistas visionarios.

Sin dinero, SpaceX no podría haber soportado los descalabros tremendos que experimentó en los primeros años en todos los sentidos: perdía contratos, explotaban sus vehículos, se retrasaban en sus lanzamientos, etcétera. Se requiere un músculo financiero firme detrás de ti que entienda el potencial favorable al que se puede llegar si las cosas funcionan y que acepte la gran posibilidad de que esto tal vez no vaya a ocurrir así.

Esto del moat no es algo exclusivo de las empresas. Aquí te doy estos ejemplos porque en mi experiencia, son muy pocas las personas que entienden bien el mundo de los negocios. Lo que casi todos hacen es simplificar de una manera letal este mundo. Creen que todo funciona con una inversión inicial, hacer marketing, tener ventas, reinvertir ganancias y así crecer la empresa. Ninguna empresa que admires funciona así: todas tienen capital institucional visionario y firme detrás de ellos para generar moat y llegar al punto donde son admirables. Entiende el juego.

A nivel personal también podemos desarrollar moat. Y te voy a platicar cómo lo he hecho yo.

De vez en cuando recibo algunos e-mails de amables lectores que me comentan que encontraron uno de mis artículos publicado en el blog o en las redes sociales de alguien más que decidió abusivamente presentarse como autor de mi texto. Hace años, cuando comencé a escribir públicamente, esto me irritaba. Es naturaleza humana enojarnos cuando alguien se apropia de nuestras creaciones. Luego comencé a ignorar el asunto y tal es el estado en que me encuentro hoy. La gente puede copiar una pieza de lo que hago, pero no pueden sostener ni en su producción personal ni en su conversación el estilo que he taladrado en mi audiencia a través de más de una década de intenso trabajo constante. Copiar una canción de Shakira no te da el aire de Shakira, ¿verdad?

A lo que voy con esto, es que ejecutar ideas, escribir libros, tener un ecosistema de temas constantes, presentarme en conferencias y hacer eventos, todo esto en conjunto me ha generado un moat que es difícil de penetrar. No soy multimillonario. Apenas he alcanzado un cierto grado de micro-fama, pero mi ventaja es que este nicho, este pequeño espacio, es altamente defendible. Nadie confunde mis artículos, ni mi estilo, ni mis explicaciones con las de alguien más. Esto es poderoso y también algo que todos podemos hacer. Construye en diversas áreas en las que tienes habilidades a favor y mantente en ellas hasta que nuestra firma sea tan obvia que no tengamos que incluirla.

Para generar este tipo de moat hay que pagar un precio, aquel que involucra destacar.

Destacar suena bonito. Muchas personas dicen que les interesa esto cuando en realidad tienen pavor a la idea. Destacar es exponernos, ser vulnerables, crear nuestro camino. Y eso significa por definición ir en contra de lo que es normal, lo que es estándar. Y cuando nos comportamos diferentes, obtenemos automáticamente críticas y alejamiento de quienes no desean considerar otras alternativas a lo establecido, que es básicamente la mayoría de gente.

Así que para saber si estás construyendo tu moat, puedes medir qué tan promedio es tu mentalidad y ejecución, cuántas críticas estás recibiendo a tu manera de ejecutar en el mundo, qué tan fácil conecta la masa contigo en todos los aspectos.

Si sufres por lo mismo que todos, no estás construyendo moat.

Si te entusiasma lo mismo que a todos, no estás construyendo moat.

Si consumes lo mismo que todos, no estás construyendo moat.

Si usas tu dinero igual que todos, no estás construyendo moat.

Si reaccionas igual que todos, no estás construyendo moat.

Absolutamente todas las empresas que te mostré en estos ejemplos pasaron por la etapa de duras críticas antes de ser reverenciadas como hoy lo son. Piensa lo fácil que es criticar una app más de e-commerce, otra tiendita de abarrotes, una empresa de bebidas, una compañía de computadoras, otra que quiere conquistar el espacio y así. No tienen sentido en el inicio por una gran cantidad de razones: ya hay mucho de eso, todo el mundo lo hace, no hay espacio para innovar, es muy costoso crearlo, el mercado no está listo para ello, etcétera.

Tener moat no garantiza automáticamente que todo va a salir bien. La historia está llena de empresas y personas con gran moat en su momento y que hoy nadie recuerda. Lo que sí te puedo decir es que no tener moat sí garantiza ataques exitosos en tu contra. Esto es porque haces fácil que los demás asalten tu territorio. No construyes moat cuando te pones a merced de otros. Un ejemplo es el emprendedor que basa sus ingresos en la buena voluntad del marketplace de Amazon o en la precisión del algoritmo de anuncios de Facebook y un buen día pierde todo porque Jeff o Mark deciden hacer cambios sin consultar a nadie.

Hay quienes piensan que ser el primero en un área es un moat. Raramente es el caso. Piensa en todas las redes sociales de computadora que existen desde los setentas —sí, los setentas— y cuán pocas son las ganadoras hoy. Ninguna de ellas es fundadora de este campo. Esto se llama en inglés “first mover advantage”, algo así como “la ventaja del que hace el primer movimiento”, pero no te lo recomiendo. Es muy costoso y muy lento.

Tú enfócate en construir desde hoy el moat de tu empresa y el de tu persona con sencillas barreras escalables basadas en velocidad y recursos.

Ten este escudo protector esférico e invisible de los superhéroes a tu disposición siempre.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

PREMIO NOBEL DE DISEÑO GRÁFICO

Nadie te va a etiquetar como “diseñador profesional” si utilizas Canva. Sin embargo, millones quedamos bastante satisfechos con la ayuda que esta plataforma nos da para solucionar nuestras necesidades de logos, portadas, documentos y más.

¿Sabes? Tú no quieres estudiar la universidad en realidad, lo que quieres es el acceso a las recompensas financieras que en teoría eso te da. Tampoco quieres aprender inglés, lo que quieres es el acceso a las oportunidades que en teoría esto te regala. Y no quieres ser experto en diseño gráfico, lo que quieres son las oportunidades que las buenas combinaciones de imágenes, tipografías y colores traen a tu vida profesional. Nadie quiere estudiar filosofía y letras durante años para tener la capacidad de publicar un libro. Lo que la gente quiere es la oportunidad de destacar con sus ideas a través de un formato impreso que esté disponible para vender y regalar a diestra y siniestra.
Esto es exactamente lo que estamos resolviendo con masterbook.press.

En masterbook.press (mbp) intentamos que ingenieros, médicos, administradores y cualquier profesional interesado en impulsar su marca personal pueda hacerlo a través de tener su obra disponible en Amazon y otras poderosas librerías globales. Hace dos décadas, vender un curso por internet implicaba una producción fuera del alcance de la persona promedio. Hoy basta que tengas un smartphone con acceso a internet. Publicar un libro en la mente de muchos es un proceso inaccesible porque tienen atorada en su mente la narrativa de los años setentas donde hay que convencer a una casa editorial, firmar un contrato, sentarse muchas horas diarias durante meses para entregar un borrador y repetir el proceso una y otra vez hasta que el editor quede satisfecho.

Con mbp, la idea es que miles de personas normales que no somos ni Haruki Murakami ni José Saramago podamos publicar nuestro libro impreso sin necesidad de ser escritores profesionales. Las partes más complicadas en el proceso de poner un libro allá afuera son la redacción y la edición. En nuestro roadmap está atacar estos cuellos de botella con algo llamado GPT-3, que no es otra cosa que inteligencia artificial que nos ayudará a automatizar el asunto.

Recuerda que cuando alguien utiliza la palabra “automatización” lo que intenta expresar es que el asunto sea más rápido, más preciso y más barato.

Antes de YouTube, la cantidad de pasos para poner un video en línea estaba distribuida entre varias plataformas y era un caos. Hoy cualquiera puede subir contenido ahí y convertirse en un creador. Esa misma facilidad es la que estoy buscando que la gente tenga a su alcance para poder ofrecer sus ideas en formato impreso.

Tal vez te resulta extraña la noción de que estoy insistiendo con libros impresos en lugar de e-books, sobre todo porque soy un tipo que todo el tiempo habla de alta tecnología y eso de usar papel es anacrónico, por no decir que tampoco ayuda mucho a la sustentabilidad.

Mira, una startup solo puede resolver uno o dos problemas de manera dura y enfocada en el inicio. Si intentas hacer más, terminas siendo irrelevante. Ese lujo de meterte a diferentes áreas te lo puedes dar cuando tus recursos alcanzan niveles unicornianos. Te digo esto porque los libros impresos siguen y seguirán siendo el instrumento más poderoso de diseminación de idea en los niveles élite de pensamiento y ejecución mundial, así que en masterbook.press estamos enfocados en operar sobre esta línea.

La inteligencia artificial que queremos usar para automatizar procesos en mbp tardará todavía mucho tiempo en estar al nivel de los mejores editores del mundo, por lo tanto el resultado que podemos esperar del trabajo de estos algoritmos a la hora de revisar un texto va de bueno a muy bueno y esto es más que suficiente para la mayoría de personas.

Piénsalo así: tú no esperas recibir el Premio Nobel de Diseño Gráfico por haber utilizado plantillas de Canva para los anuncios de tu emprendimiento en Instagram, pero estás feliz porque todo luce bien y te está dando resultados, así que tampoco esperes el Premio Nobel de Literatura por haber escrito, editado, impreso y vendido tu libro con masterbook.press, pero hey, te va a encantar tener un texto profesional con tu nombre en tus manos.

La nota de hoy va en el sentido de que hay muchas maneras en que ya podemos hacer las cosas de forma más optimizada. Ya puedes comunicarte fácilmente de manera global con miles de personas a diario para crear una red poderosa que te dé apoyo, ideas y recursos. ¿Lo estás haciendo? Si no, es muy probable que estés detenido en esto porque tu mentalidad sigue siendo de la vieja guardia, donde esperas que tus amigos IRL sean los que te alimenten con oportunidades, inspiración y más. Esto es altamente limitante. IRL es un acrónimo común en Twitter para indicar “en la vida real” por sus siglas en inglés.

Ahora bien, ¿para qué demonios quieres un libro impreso? Cuando tienes un título profesional colgado en tu oficina y no entiendes el valor de poder cargar con una obra que lleva tu nombre, te aviso que estás ejecutando el error de quienes no veían la importancia de la computación personal en los noventas.

Fui testigo del inicio de la oleada tecnológica de tener computadoras en el hogar y la empresa desde los ochentas. Escuché muchísimas conversaciones donde “expertos” y “profesionales” decían que sí, todo eso estaba bien, pero que era un exceso comprar estos equipos, que no eran necesarios, que todavía podían hacer los cálculos con sus tablas logarítmicas impresas en lugar de usar hojas de cálculo y que los documentos se veían muy bien hechos en una máquina de escribir eléctrica en lugar de tener que usar un procesador de textos.

Esas personas se quedaron rezagadas a lo tonto cuando tenían frente a ellos la oportunidad de insertarse en la tendencia que hoy no es tendencia sino lo natural. Son las mismas personas que cuando apareció el iPhone dijeron que era un desperdicio gastar tanto en un dispositivo, que ellos estaban felices con su Nokia y que eso era todo lo que uno necesitaba.

No seas esa persona. Entiende cuando al hablar estás justificando tu suicidio profesional al quedarte voluntariamente atrás por la flojera de no meterte con curiosidad a lo que viene con fuerza.

La marca personal hoy es la computación personal para muchos en los noventas: algo que sabes que existe pero que no te preocupa mucho porque todavía se ve bien seguir usando tus tablas logarítmicas manuales y tu máquina de escribir eléctrica. Además, en tu trabajo no te contrataron por tu marca personal sino por los papelitos que pudiste mostrar y los exámenes que aprobaste.

Eso se va a acabar.

Así como hoy nadie se hinca ante ti porque incluyas computación e inglés en tu CV, nadie va a maravillarse en unos años por el hecho de que tengas algunos miles de seguidores en tus redes sociales. Será lo mínimo que se espere de cualquier profesional que se precie de serlo.

De nuevo: hoy no destacas por tener inglés y computación como habilidades. Es triste, pero cierto. Es lo que se espera de cualquiera en un nivel profesional. Mañana no vas a destacar por tener miles de seguidores en algunas redes sociales, será el estándar mínimo para tomarte en serio. Triste también e igual de cierto.

¿Verdad que no dirías que alguien es realmente parte de la comunidad web3 si no tiene un dominio .eth, su foto con ojos láser y una PFP hexagonal en Twitter mostrando un NFT de su propiedad? ¿Verdad que tampoco dirías que alguien es realmente parte de la comunidad que aplaude el metaverso si no juega con su Oculus en casa hoy? Bien. Entonces tampoco puedes decir que eres un profesional de vanguardia si no trabajas a diario en hacer más relevante tu marca personal exponiendo tus ideas en diferentes redes y medios.

¿Cuántos de tus colegas son autores de un libro impreso que puedan regalar a un potencial gran cliente en alguna negociación de consultoría fuera de su empleo actual? Bien. Cuando nadie está haciendo todavía las cosas, ahí es donde yacen las oportunidades. Por esto te decía que si no ves el valor de tener un libro impreso con tus ideas y nombre, bueno, estás atrasado en cómo funciona el sistema del mundo hoy.

Todos tenemos un libro dentro de nosotros. El problema es que no todos podemos ni queremos sentarnos durante meses a escribirlo. Esto es como si a mí me pusieras hoy a cocinar un pato a la naranja, no es imposible, pero voy a echar a perder el asunto durante mucho tiempo antes de dominarlo y sin la guía adecuada me voy a frustrar. Escribir es lo mismo: no todos tienen la destreza con ellos y adquirirla toma tiempo.

Ahora imagina que no tienes que sentarte a escribir sino que simplemente debes responder preguntas basadas en tu experiencia profesional específica, en tus puntos de vista de hacia dónde se dirige tu campo del conocimiento, en las herramientas más populares para el trabajo, en las mejores prácticas que se utilizan a nivel internacional para ejecutar las actividades. Todo esto lo sabes. Todo esto lo puedes explicar en varias entrevistas. Alguien lo puede transcribir. Alguien más lo puede editar. Alguien más revisar. Y alguien más diseñar para que al final esté listo como un producto físico que puedes ordenar en línea y recibir cómodamente en casa. Tú sólo escupes el contenido para que sean tus capítulos con tus párrafos con tus palabras. El resto lo hace alguien más.

Esto es www.masterbook.press, una herramienta poderosa para impulsar tu marca personal.

Uses o no mbp para crear tu libro impreso, hazte el favor de tu vida y empuja como loco y enfermo tu marca personal a diario. Hoy no la necesitas mucho tal vez, por lo tanto es el mejor momento para que comiences con esto. Aprende cómo moldear a tu audiencia, qué temas compartir, cómo diseñar tu imagen, haz lo que parece ridículo para la mayoría de tus colegas actuales. Cuando esto de la marca personal se haya vuelto necesario como saber computación e inglés, todos voltearán a ti sorprendidos de que hayas sido tan visionario al prepararte en todo esto con años de anticipación.

Sé un genuino profesional de vanguardia.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

MEJOR CONSTRUYE TU CAMINO EXCEPCIONAL

Lo que a ti y a mí nos venden aquí en internet a diario son historias excepcionales en un extremo u otro.

Lo excepcional no es algo bueno por sí mismo, solo está fuera del promedio. Ilustraré esto con ejemplos de negocios y otros un poco más drásticos.

Una de las lecciones más populares en negocios es hablar de los errores de Kodak y Blockbuster. Los directivos de ambas empresas lucen como tontos porque no fueron capaces de entender hacia dónde iba la tecnología y merecidamente perdieron en el mercado. Tal es la narrativa. El detalle está en que esos dos ejemplos son extremos. Prácticamente todas las empresas exitosas de la vieja guardia —que existen desde los setentas u ochentas, digamos— se han adaptado de una forma u otra a la modernidad y siguen como jugadores relevantes. Historia aburrida.

Nadie hace clic en el título de un video en YouTube que diga «Esta empresa no ha desaparecido después de cincuenta años en el mercado». Nos entusiasma los dramas estilo «Apple destruyó totalmente a Nokia», por lo tanto esto es lo que nos ponen de platillo constante y principal.

Aquí te explico a detalle por qué no debes pensar que la combinación del metaverso con impresoras 3D y comida de laboratorio destruirán tu puesto favorito de tacos de la esquina en las próximas décadas.

Imagina que el encabezado del periódico fuera «Una familia pintó toda su casa ayer: pasaron un buen rato y mantuvieron su presupuesto». Aburrido. Vende más mostrarte el asesinato que ocurrió en una fiesta porque uno de los participantes estaba borracho y celoso.

Nuestro cerebro es fantástico para llegar a conclusiones simples sin mucho entrenamiento intelectual sofisticado: crímenes en las noticias lo iguala con que todo está mal en el mundo y que estamos cerca del fin. No estoy diciendo que no exista la maldad o la ignoremos sino que le demos el peso adecuado a las cosas, que usemos mejores prismas para evaluar lo más objetivamente todo aquello que sí está ocurriendo.

Lo simple y lineal nos encanta. Suma sin ayuda 6+6+6+6+6+6+6+6+6 y verás que no es problema. Multiplica 6x6x6x6x6x6x6x6x6 y todo cambia. No venimos cableados para lo complejo, así que simplificamos. Llegar al resultado de la suma no es la única posibilidad con el número 6.

Somos adictos a lo simple. Y las narrativas que nos facilitan esto alimentan nuestra adicción. «La tecnología destruye a los negocios anticuados». «Tal político es malo porque no pertenece a mi partido». «Esta guerra es culpa de tal país por estas razones» y así. Simplezas. Aparte, no nos gusta enterarnos que no podemos procesar fácilmente escenarios complejos, así que nos cerramos a explicaciones lógicas donde no hay solución sencilla y establecemos modelos que nos dan seguridad psicológica de que sí podemos comprender la situación.

Todo esto para decirte que la gente que sigues y admiras aquí en internet son situaciones complejas andantes, son excepcionales —y recuerda, esto no significa automáticamente algo positivo. No simplifiques sus logros y errores y creas que así puedes llegar a su buen o mal nivel.

El emprendedor en revistas es un sobreviviente. La publicación tiene que vender el glamour de visionario, innovador y así. Las partes aburridas de e-mails, documentos, lecturas, esperas y pláticas sin resultados no excitan la imaginación de nadie, pero han sido 97% de su trabajo.

Vamos a cambiar los papeles. Supongamos que llevas años compartiendo notas públicamente y yo he leído la mayoría de ellas. ¿Seria correcto asumir que te conozco bien porque te sigo de cerca? ¿Tengo en verdad los detalles que me permitirían obtener bien tus resultados?

Este error lo cometemos con políticos, empresarios y demás personajes de alto perfil. Queremos imitarlos o queremos aborrecerlos, whatever. El punto es que no tenemos acceso a la complejidad que los ha moldeado, por lo tanto no tenemos el panorama completo para un buen análisis. Para mí el principal problema de la humanidad es el «us versus them», una tonta filosofía infantil de «nosotros contra ellos» que impregna a todas las personas en el mundo.

En resumen: lo que lees, escuchas y ves en medios o en reuniones con amigos y familiares no es lo estándar, es lo excepcional. Lo estándar es aburrido y no vende, por lo tanto no se publica ni se transmite con el mismo énfasis que lo que está fuera del promedio.

El estándar de éxito en negocios no es lo que lees en revistas.

Lo que encuentras en estas coordenadas no es la realidad, es solo una parte. Y para esto, minúscula.

De forma práctica, lo que quisiera que te lleves de aquí es esto: cuando te enamoras del éxito de alguien que te venden en medios o redes, lo que ocurre es que lo analizas. Y al hacerlo, caes en la trampa de la simplificación. Y con eso, crees que puedes repetir lo que ha hecho.

Mejor analiza el éxito aburrido —promedio— que no sale tanto en revistas. Esto tendrá complejidad también, pero menos inclinada a aspectos peculiares de los excepcionales.

Termino esto con la conversación que tuve con un amigo hace algunos meses donde me platicaba que estaba iniciando su marca personal en Twitter y que quería ser como @naval, que no sigue a nadie, que escribe muy poco y obtiene un alud de interacciones y followers. Le expliqué que Naval no comenzó a Twitter desde cero como él. Que para cuando Twitter apareció en la humanidad, él ya había tenido éxito en startups e inversiones, que ya era parte de la red del top 1% del mundo. Compartir tus breves notas filosóficas en un plataforma nueva donde te siguen tus amigos super influyentes resulta en éxito asegurado porque el efecto de red resulta exponencial en ese instante. Naval no es lo que es por sus publicaciones: sus publicaciones son lo que son por él.

No te enamores de lo que está fuera del promedio.

Mejor construye tu camino excepcional.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

¿ESTÁS DICIENDO QUE LA UNIVERSIDAD NO IMPORTA?

No hay certificación para dar conferencias.

O al menos no me la han solicitado.

De hecho, no tengo certificaciones en nada de lo que hago.

«Papelito habla» es una manera de ver la vida en modo vieja escuela.

Ten habilidades comprobables.


Nobody gives a shit about my credentials.

Hay una adicción a los diplomas en nuestra sociedad. Tranquila, tranquilo: no digo que esté mal tenerlos, buscarlos o desearlos. Lo que te estoy diciendo es que hay formas mucho más optimizadas de moverte en el mundo hoy en día. Un papel solo impresiona a la vieja guardia.

A lo largo de más de una década, he escrito sobre muchísimos temas, pero esto de los diplomas es uno de los más espinosos. No sé qué fibra sensible toco en la gente que los hace reaccionar con cierta agresividad como si mis notas fueran algo personal en su contra. No es así.

Sucede que hemos anclado gran parte de nuestra identidad con los logros académicos y/o profesionales que podamos obtener. Y la manera de destacar que vemos como más natural es demostrando con papeles que somos parte de un selecto club con ciertos diplomas. Ahora, que de pronto llegue un tipo como yo, totalmente ajeno a tu vida y comience a atacar en voz alta todo eso de diplomas, certificaciones y papelitos que tu mamá, papá, maestros, amigos, vecinos, novias y demás te han dicho que son súper importantes, bueno, seguro no resulta algo agradable de escuchar. En este instante, tienes dos opciones frente a ti: abrazar con fuerza lo que crees y vivir con esa convicción rechazando automáticamente nociones que van en contra de lo que te han taladrado o abrirte a explorar qué oportunidades hay para ti en esta idea de que los papeles no importan.

Aquí siempre llega el argumento fácil de «ajá, Aarón, a ver, deja que te atienda un médico sin certificación», «ajá, que tu casa la construya un arquitecto sin diploma» y cosas así. Esta es una forma muy simple de ver la vida que no te hace insertarte con éxito en la modernidad. Claro que queremos profesionales de la salud y la ingeniería con altos estándares. Estas son profesiones nacidas en una época que ya no existe. Hoy hablo de profesiones modernas que también ponen buen pan en la mesa y para las que no necesitas pasar años en la universidad.

Marketing. Comunicación. Ventas. Diseño. Este tipo de áreas no se conquistan con estudios universitarios. Sorry not sorry. Un chico con licenciatura de marketing que pagó ocho semestres y no es el dios de Google Analytics ha sido estafado voluntariamente. Un diseñador que no es un pro de Figma después de cuatro años en la universidad de alguna forma lo que ha decidido es vivir en la pobreza.

Marketing. Comunicación. Ventas. Diseño. Este tipo de áreas no se conquistan con estudios universitarios. Sorry not sorry. Un chico con licenciatura de marketing que pagó ocho semestres y no es el dios de Google Analytics ha sido estafado voluntariamente. Un diseñador que no es un pro de Figma después de cuatro años en la universidad de alguna forma lo que ha decidido es vivir en la pobreza.

Después de años de hacer negocios en diversas industrias, reuniones con inversionistas, emprendedores, políticos, empresarios, colaboradores, expertos de muchas áreas, bueno, he notado algo que me da el valor de escribir estas notas: nobody gives a shit about my credentials.

Esto significa que a nadie le importan los papeles que pudiese presumir. Todos —individuos y empresas— quieren soluciones en tiempo y presupuesto. Si demuestras que eres capaz de ejecutar esto, automáticamente borras todo interés en una conversación sobre tus calificaciones escolares. Esto duele. No nos gusta enterarnos que hemos perdido años en conocimiento obsoleto y comportamiento anacrónico. Podemos justificar de muchas maneras nuestros bonitos y costosos diplomas pero esto solo sirve para proteger a nuestro ego, no refleja nada en nuestros bolsillos.


Cero adicción a los papelitos.

«Aarón, ¿estás diciendo que la universidad no sirve?» Así es, en carreras como comunicación, marketing, diseño y otras en esa vena, es irrelevante. ¿Por qué lo digo? Porque no enseñan lo que usamos afuera, porque te entrenan en un comportamiento que no sirve en el mundo real. Verás, si te dicen que tienes que entregar tal proyecto al final del semestre, te va a tomar seis meses completarlo. Eso no existe en el mundo real, al menos no en los niveles iniciales cuando entras a trabajar. Te van a solicitar las cosas para ayer. Y te vas a quejar pensando que es injusto.

En fin, la universidad es una institución necesaria para ciertas especialidades. Si estás en ella, enfócate en vivir muchas experiencias y hacer la mayor cantidad posible de buenas relaciones con gente de todos colores y sabores.

«Aarón, tú no entiendes la realidad laboral, hay muchas empresas que piden el título profesional». Claro que entiendo esto. He contratado cientos de personas. He tenido más de media docena de empresas. Ando en este medio. Entiende que las empresas obsesionadas con estos papelitos son de la vieja guardia. Van de salida. No te quedes atrapado en esa mentalidad.

Ningún papel puede ser más poderoso que tu capacidad de aprender rápidamente por tu cuenta cualquier tema con buena actitud usando Google, YouTube, Wikipedia, Platzi y demás recursos en ese estilo. Ninguno. Te lo juro y te lo firmo.

Ningún papel puede ser más poderoso que tu capacidad de aprender rápidamente por tu cuenta cualquier tema con buena actitud usando Google, YouTube, Wikipedia, Platzi y demás recursos en ese estilo. Ninguno. Te lo juro y te lo firmo.

Si esto te enerva porque «no es justo que pasemos años en la uni y que otros tengan mejores empleos con pocos meses de preparación» vas a sufrir mucho en la vida. Adáptate. Levántate rápido de golpes emocionales negativos reinventándote y subiéndote a olas que te convienen.

Si la vida me hubiese exigido diplomas para lo que he lanzado profesionalmente, jamás habría fundado a mediados de los noventas —a mis diecisiete años— una de las primeras agencias de desarrollo web en México, por ejemplo. No había licenciatura ni ingeniería al respecto. Tampoco podría haber creado una editorial. O una empresa de software. Menos una de hardware. Tampoco inventar un método educativo. Ni dar consultoría. Ni escribir libros. Ni pararme a dar conferencias. Ni ser influencer. No tengo ningún papel que me avale para nada de esto.

La idea de que debes «prepararte» antes de hacer las cosas es eso, una idea. Existen otras mejores. Hazlo. Ejecútalo. Esto te dará el aprendizaje y experiencia de manera clara y rápida. Esto te dará autoridad que antes necesitábamos comprar con mucho tiempo y dinero.

Si sabes dirigir con disciplina tu curiosidad, ganas porque no tienes que esperar a que una institución o maestro determinen cuándo es el momento ideal para que aprendas algo. Fuck that. Aprende lo que quieras ejecutándolo desde hoy.

Cero adicción a los papelitos. Si eres joven, actúa así, no hables como tus abuelitos, no pienses como tus papás, insértate en un mundo que se mueve rápido y premia la ejecución y la demostración de las habilidades por sobre todas las cosas.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

IDEAS DE TIM FERRISS

Estas son algunas ideas (parafraseadas) de los libros y episodios de podcast de Tim Ferriss que más han impactado mi vida personal y profesional:

«Tienes que dejar que ciertas cosas malas pasen para conseguir otras mejores».

Queremos control porque no soportamos la incertidumbre, buscamos no quedar mal con nadie y debido a ello, no avanzamos. No se trata de ser un incordio, pero tampoco de vivir para complacer. El ejemplo que Tim da sobre esa frase es que perdió oportunidades de negocios por no revisar su e-mail y desconectarte de sus actividades en Estados Unidos mientras estaba en un viaje en Japón. Pero gracias a eso, cerró tratos geniales en aquel país y la pasó increíble.

«Si no sabes cómo ser feliz, haz feliz a otros».

La explicación tiene que ver con salirnos de nosotros mismos y también con cierta magia que ocurre al comenzar a darle al mundo lo que queremos ver en nuestra vida. Para mí esta idea tiene que ver con el error de querer resolver un problema de la mente con la misma mente. Si el problema lo creó la mente, tenemos que meter tanto al cuerpo como a las emociones para desatorarlo.

«La realidad es negociable».

Probablemente me voy a tatuar esto algún día. Se trata de entender que si tienes sobrepeso, eres pobre y no encuentras el amor, bueno, puedes aceptar que el mundo es un lugar triste e injusto o ponerte en modo necio a conseguir tus objetivos. Desde la primera vez que leí esta frase al día de hoy, bueno, he negociado mi realidad de sobrepeso, pobreza y tristeza. Mi vida no es perfecta —Dios lo sabe— pero es mucho mejor que antes de entender que si algo no me gustaba, dependía realmente de mi necedad poder cambiarlo.

«Los nuevos ricos tienen tiempo y dinero».

Así aprendí que decir que no tengo tiempo no me hace lucir más ocupado o importante sino en la ruta opuesta a donde me interesa llegar.

«No quieres un millón dólares en el banco, quieres la libertad que un millón de dólares te hace sentir».

Una forma muy clara de quitar el velo a las trampas que luego confundimos como el objetivo verdadero cuando en realidad son meras herramientas.

«No dejes que la gente se comporte contigo en línea de una forma que no les permitirías que lo hicieran en la sala de tu casa».

Uno de los mejores remedios para lidiar con mis haters que llegaron casi desde el día uno que comencé a hacer ruido por aquí.

Y ya para cerrar,

«La gente te bloquea con sus opiniones y críticas cuando les platicas tus ideas, pero se hacen a un lado cuando ejecutas con determinación».

Es increíble y cierto, lo he visto de cerca muchas veces. No «rebotes» ideas con tus amigos en el bar.

Sigue a Tim Ferriss por todos lados. Te van a encantar sus libros y demás piezas de contenido. Como trivia, en este link de abajo, encontrarás una foto que Tim en ocasiones utiliza para algunos de sus posts. La tomé yo (-:

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

TODOS SOMOS EXITOSOS EN LAS REDES SOCIALES

Todos somos exitosos en las redes sociales. Sigo inversionistas, emprendedores, artistas, programadores y demás pros en ese estilo. A diario encuentro que todos han escrito nuevo código genial, descubierto una gema para invertir en ella o conseguido éxito inconmensurable con su startup.

Esto solía provocarme una plática interna estilo «Aarón, ¿qué te pasa?, ¿por qué no estás consiguiendo todas esas oportunidades y avances también?, ¿por qué no logras las mismas victorias que esas personas?».

Con los años, entendí que las redes sociales no son un espejo de lo bueno o malo de la realidad. Muchos dirán «es obvio, Aarón» y sin embargo, aquí estamos tú y yo, llenos de ansiedad, comparándonos todo el tiempo con la urgencia de presumir algo, lo que sea, para no quedarnos atrás.

Lo que me ha ayudado a calibrar la percepción de lo que hay aquí en internet es que conozco a muchos de los que publican sus éxitos. Son personas normales como tú y como yo. Tienen miedos, inseguridades y en algunos casos —por traumas como los míos— necesidad de atención.

Lo que hacemos mejor quienes emitimos éxito en las redes sociales es simplemente una administración adecuada de nuestra marca personal. Es como el que corre largas distancias: sólo entrena más su cuerpo y calibra mejor su respiración, no es un ente superior.

No se trata de decir que los éxitos que te compartimos aquí no existen o que exageramos en todo. Se trata de que sepas que sí, que hoy alguien publicó una venta genial pero lleva semanas sin ver a sus hijos porque ha estado de viaje y se siente exhausto de este ritmo laboral. Ahora, la razón por la cual emprendedores, inversionistas y demás pros buscamos transmitir éxito de forma consistente en las redes es porque sabemos que eso llama a otros que están trabajando en esa frecuencia y que sumarlos a nuestro ecosistema nos puede hacer ganar-ganar.

Si publico que la vida es dura, que todo está mal, que el mundo es injusto, claro, hay tal vez mucha razón en esas frases, pero piensa que aquellos que se sientan atraídos por esas publicaciones no serán los que me ayuden a salir de ese estado de mente y ejecución. Entonces, si me das a elegir, prefiero organizar mis redes sociales todo el tiempo con creadores que tienen fracasos, problemas ocultos, ansiedad y demás imperfecciones de personalidad como tú y yo pero que incluso así deciden enfocarse en impulsar las cosas buenas que construyen.

El resumen de esto es que tristemente hay solo dos estados de funcionamiento con las redes sociales: o nos están educando (dejamos que el algoritmo decida libremente qué ponernos en frente) o lo estamos educando (bloqueando, siguiendo, compartiendo lo que sí nos conviene).

Estoy escribiendo esto descalzo, despeinado y con un poco de escurrimiento nasal en esta habitación de hotel donde desperté tarde y voy retrasado con la agenda que me fijé para el día de hoy. No estoy sonriendo ni tengo la producción encima de mí que ves en mi foto de perfil.

Una buena marca personal no se trata de que inventes éxitos que no existen o que te esfuerces en conseguir éxitos solo para complacer a seguidores. Se trata de que cuando algo genial en lo físico o lo etéreo te ocurra, vengas a platicarnos al respecto.

Cosas que pueden ser geniales para compartir: la epifanía que conseguiste en un párrafo del libro que estás leyendo, una conversación donde ayudaste a alguien, un viaje que te sorprendió, una acción que tuvo buenos resultados inesperados y así.

Tranquilo, tranquilo: todos tenemos problemas y estamos mal en algunas cosas. Abandona esa fácil idea de que eres el único al que no le resultan bien sus proyectos o que no está muy seguro de lo que está haciendo.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

INGLÉS, MARCA PERSONAL, EJERCICIO Y LECTURA HOY

Gran error: poner en tu agenda al inglés, a tu marca personal, al ejercicio y a la lectura «para cuando tengas tiempo». Estas cuatro acciones son tu verdadero trabajo. Ejecuta todas a diario y verás resultados fantásticos a corto y largo plazo.

Si dices que no tienes tiempo, estás equivocado. Tienes mal definidas tus prioridades. Estás mal organizando. Y estás dejando que gane la vocecita floja, derrotista y saboteadora que todos tenemos dentro.

Si piensas que es una exageración hacer estas cuatro cosas todos los días pero religiosamente a diario escuchas noticias, tonteas en TikTok, te desvelas y pierdes el tiempo con dramas en WhatsApp, bueno, calibra mejor tu visión.

Si crees que esto te va a distraer de hacer bien tu trabajo, te aviso que lo mejor que puedes hacer siempre para tu desarrollo profesional es convertirte en alguien más genial.

Con el ejercicio mejoras tu enfoque y disciplina no sólo en el gym sino en la oficina. ¿Me estás diciendo que esto no te beneficiaría en tu trabajo?

Con la lectura accedes a las mejores mentes del mundo y sus ideas. ¿Me estás diciendo que esto no te beneficiaría en tu trabajo?

Con el inglés reconfiguras tu cableado cerebral para pensar de una manera más precisa y global. ¿Me estás diciendo que esto no te beneficiaría en tu trabajo?

Con tu marca personal consigues más atención a tus proyectos y habilidades. ¿Me estás diciendo que esto no te beneficiaría en tu trabajo?

Si todo esto te resulta exótico porque tus amigos, familiares o colegas no lo hacen, ve la gran oportunidad que esto representa: ejecutarás en áreas estratégicas a las cuales tu círculo no está poniendo atención y por definición obtendrás oportunidades que ellos no.

La vida cambia cuando instalas inglés, lectura, ejercicio y marca personal en tu rutina como elementos predeterminados justo al lado de dormir, comer, ir al baño y respirar.

Te digo todo esto con amor, desde la posición del tipo flojo y desenfocado que fui durante mucho tiempo. Estas acciones que te recomiendo son las que más me han acelerado para poder construir cosas interesantes con mi vida personal y profesional.

Programa tu mente. Levántate temprano. Buena actitud. Sé necio y ejecuta lo que importa.

Si alguno de estos hacks activó algo positivo en ti, comparte este post de Twitter:

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

VIOLAR LA NARRATIVA

Violar la narrativa es proponer con decisión etiquetas, ideas y/o construcciones que el mundo no espera de ti.

Hace un par de días, platicaba sobre esto con un nuevo amigo, quien se presenta abiertamente como inventor. Esta forma descarada de insistir claramente en la etiqueta que le corresponde es una que me fascinó. Le dije que justo necesitamos empujar más esta actitud. ¿Cuántos inventores más hay allá afuera que no se etiquetan así simplemente porque no hay diplomas de inventor de ninguna institución?

Vivo en un instante interesante. Entiendo muy bien las tendencias sociales y tecnológicas por un lado, y por el otro tengo inserto muy dentro de mí todo el bagaje de notas del comportamiento personal y profesional que la vieja escuela espera de mi generación. Esa vieja escuela insiste en nociones que ya no funcionan en este mundo y, sin embargo, muchos jóvenes siguen siendo taladrados con ellas. Lo peor no es eso, sino que creen fervientemente en lo que sus maestros con tres décadas explicando los mismos temas en la vieja universidad les indican como verdad esculpida en tablas sagradas.

Y así, llegamos al perfil de LinkedIn de una recién egresada en sus mediados veintes que decide escanear la fotografía que usó para su papeleo oficial de la vieja universidad de gobierno donde aparece sin aretes, con seriedad fúnebre y con un peinado que ha usado exactamente una única vez en su vida. La chica de la foto no representa a la chica entusiasta, inteligente y a la moda de la vida real. Y sin embargo, jóvenes así empujan comportamientos que eran estándares en los años setentas porque nadie ha puesto en su rango de consideración la genial opción de violar la narrativa y simplemente mostrarse a color y de forma genuina en un entorno diseñado para la modernidad y no para que sus abuelos aplaudan ya que entienden lo que están haciendo.

En México nos dicen cosas como que tenemos que hablarle de “usted” a toda figura de autoridad y persona mayor. Nos explican que es por respeto. Viola la narrativa y piensa si realmente eres irrespetuoso al hablar con alguien de “tú” mientras mantienes tu interacción profesional y amable. No, no lo eres. Es más irrespetuoso hablar de “usted” a alguien automáticamente y no poner realmente atención a lo que te está diciendo. Si alguien se ofende porque no le hablas de “usted”, probablemente estás sumergido en un ecosistema todavía dominado por la vieja guardia.

No me hables de usted y jamás esperes que yo lo haga contigo. A menos que seas presidente de un país y estemos en una ceremonia muy formal.

Este ejemplo simple del “tú” versus “usted” te muestra lo difícil que es violar la narrativa. Más de uno suda cuando le propongo este tipo de saltos en su comportamiento. Y aquí estamos hablando sencillamente de intercambiar una palabra por otra y ya hay en la cabecita de muchos de mis lectores decenas de razones por las cuales no es una buena idea.

Violar la narrativa nunca es fácil, ni con las cosas pequeñas.

Absolutamente todas esas personas que admiras en cualquier campo profesional, todos ellos, han cobrado la relevancia que tienen porque han violando precisa y consistentemente la narrativa que el mundo insistía en imponer en su ruta.

He violado la narrativa de mi vida varias veces y he aprendido que hacer esto ofende muchas sensibilidades. Todavía me parece increíble cuando veo a la gente tomar el asunto de forma personal aunque no sean afectados de ninguna manera directa. Es más, ni nos conocemos y de alguna forma abrazan la violación a la narrativa como si yo me hubiese desviado de mi camino con la instrucción concreta de fastidiarlos. ¿Qué hace la mayoría de personas ante un ataque a su visión de lo establecido? Contraatacan a quien viola la narrativa. Con este marco de referencia doy la bienvenida a la gran cantidad de comentarios que recibo todo el tiempo de gente que de alguna forma fantástica han logrado entender mejor que yo lo que estoy intentando construir y que condescendientemente me hace ver que no estoy listo ni tengo las herramientas y/o que ahora no es el momento y así.

No hay manera de violar la narrativa desde una una reunión familiar o en una plática con cervezas en el bar de siempre con tus amigos donde todos aplauden tu esfuerzo, notas y proyectos. La narrativa se viola precisamente porque ofendemos —sin querer— el sentido, la dirección, el entendimiento que nuestro círculo tiene de los procesos que se supone deberíamos respetar.

Violar la narrativa es ensanchar nuestro criterio y ponerlo en niveles de dureza emocional para demostrar nuestra hipótesis.

Peter Thiel —el primer inversionista de Facebook y una de las figuras más icónicas del mundo de alta tecnología— inventó una beca hace ya varios años para ayudar a muchos jóvenes brillantes precisamente a violar la narrativa. La premisa es simple y poderosa: abandona la universidad y recibe cien mil dólares para usarlos en el proyecto que quieras.

A estas alturas de la vida ya has escuchado acerca de Bitcoin, tanto la blockchain como la criptomoneda más famosa del mundo. Bien. Es también probable que hayas escuchado de Ethereum, la segunda blockchain y criptomoneda más importante de la humanidad en este instante. Bien. Ethereum fue inventada por Vitalik Buterin, un joven que decidió abandonar sus estudios en la University of Waterloo, una de las más prestigiadas a nivel mundial en su programa de ingeniería computacional.

Va de nuevo: violar la narrativa no es fácil. En este momento, tú lees en un párrafo algo como esto y lo procesas ligeramente. Pero es un joven de veinte años, que decide no continuar con sus cursos, en una institución prestigiosa, que seguramente sus padres, amigos y profesores le han taladrado como un elemento básico de la vida profesional. Hoy, muchos apostamos que su invención —Ethereum— será incluso más importante para nuestra civilización que Bitcoin. Imagina la cantidad de conversaciones y mensajes que Vitalik recibió de su círculo al tomar la decisión de dejar atrás lo que todos piensan que es vital para ser alguien en la vida.

No puedes empujar grandes cosas transitando en la carretera del comportamiento convencional.

Einstein escribió sus artículos más trascendentales no desde su oficina en un laboratorio científico con el salario de investigador de una gran institución sino en condiciones de funcionario gubernamental que robaba una hora aquí y otra allá para avanzar con sus teorías al tiempo que cumplía con el papeleo a su cargo. Violación total de la narrativa.
Ejemplos para estudiar y copiar descaradamente hay muchísimos a tu alrededor. Ya te lo dije: tienes que entender que todas las personas que admiras en algún aspecto profesional y que están en lo más alto de su campo han llegado ahí por haber violado la narrativa de forma consistente.

Cuando creas que no puedes avanzar en algo, cuando pienses que no puedes hacer algo, es simplemente que te faltan dos cosas: imaginación y determinación. Ante los obstáculos diarios a tus ideas, a tu visión, pregúntate cómo podrías darles la vuelta, abrazarlos a tu favor o derribarlos con cierta estrategia. Pregúntate cómo sí podrías conseguir que las cosas ocurrieran en lugar de lamentarte porque tus papás no te apoyan, porque en tu ciudad no hay eventos de ese tipo, porque tu universidad no ofrece tal curso, porque a tus amigos no les interesa tu proyecto, porque aquello y porque lo otro.

Violar la narrativa luce como una bofetada emocional durísima cuando vemos el asunto de cerca.

Violar la narrativa luce como la única opción que teníamos para avanzar cuando vemos el asunto a la distancia.

Comencé a enviar correos electrónicos a los dueños de la empresa en la que trabajé durante casi una década. Nadie me dio permiso. Nadie me dio sus e-mails —los cuales encontré en alguna cadena de mensajes. Nadie me animó a hacerlo. Compartí mis ideas y notas desde mi trinchera muchos niveles abajo de su posición. Les mostré planes con fechas y cantidades. Nunca recibí contestación a mis decenas de mensajes. Al menos no escrita. La respuesta llegó en forma de una promoción espectacular que me hacía saltar automáticamente varios niveles de la organización y que tomó a todos por sorpresa, incluyendo y principalmente a mí.

Años antes, fundé la representación estudiantil de la organización técnica profesional más grande del mundo en mi universidad. No era necesario hacerlo. Nadie me presionó. Nadie lo pedía. Es más, la mayoría de alumnos y maestros desconocían a esta entidad. Pero lo hice. Y diseñé nuestro sitio web. En inglés. Y participamos en todas las convocatorias que hacían para nuestro nivel. Y crecimos. Y llamé la atención de los jugadores de alto nivel y pocos años después me encontraba codo a codo sentado en diferentes hoteles del mundo con gente de naciones poderosas hablando de temas administrativos para los que nadie me preparó.

Emprendí mi primer negocio con lo que yo creí que eran capital y planes suficientes hasta el día en que entendí que lo había hecho mal pero ya me encontraba en medio del asunto y tenía que corregir en tiempo real. Fundé otras empresas y conseguí colaboradores y clientes que jamás habría pensado capaz de incluir en mis proyectos.

Me inventé mi editorial para no tener que esperar los tiempos y permisos de otros para publicar mis libros.

Comencé a escribir artículos de miles de palabras directamente en Facebook hace diez años aunque todos me decían que la plataforma no era para eso.

Y así he violado la narrativa una y otra vez.

En ninguna de las ocasiones en que lo he hecho ha sido fácil.

Pero siempre ha sido necesario.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

EMPLEADOS DE BAJO DESEMPEÑO

Aquí van algunos puntos que por años he notado en colaboradores que no logran hackear su comportamiento para negociar una mejor realidad.


Al empleado de bajo desempeño todos los problemas le crecen.

Situación:

¿Una factura? Dios, permítame. Déjeme correr por toda la tienda departamental consultando con todos mis compañeros, involucrando a mi supervisor y metiendo a otra cajera y otro vendedor en el proceso para hacerle su factura y escribir mal los datos. Al tercer intento —y con ayuda del empleado más veterano— por fin voy a poder facturar adecuadamente su compra, querido cliente.

Observación:

Caray. Piensa siempre en todo lo que los clientes potenciales van a requerir de ti. Si trabajas en una tienda departamental, no deberías sorprenderte si alguien te pide una factura. ¿Llevas tres semanas ahí y no te has preocupado por aprender esto? Esto habla mucho de tu enfoque. No andes como gallina sin cabeza alertando a todo el mundo de algo que no sabes. Gana tiempo. Sé extremadamente amable. Soluciona y —lo más importante— asegúrate de no volver a estar en la misma situación caótica.


El empleado de bajo desempeño platica con sus compañeros como si el cliente no estuviera.

Situación:

Piensa en la estilista y su animada conversación en voz alta con alguna compañero sobre algo que la dueña del negocio dijo hace unos días mientras te corta el cabello. O imagina al mesero de la cafetería platicando con otro junto a ti sobre la chica nueva del otro turno que no sabe cómo entregar las comandas mientras intentas disfrutar tu almuerzo.

Observación:

Platicar como si tu cliente no estuviera sólo refuerza tu falta de profesionalismo. No tratar a tu cliente de forma premium —sin importar el lugar y la actividad a la que te dediques— habla que no estás en la sintonía superior de servicio. Y si no sabes servir en forma VIP, la vida no te dará ese trato.


El empleado de bajo desempeño es pasivo.

Situación:

No saluda primero. No se acerca con actitud de servicio total. No se anticipa a las preguntas-requerimientos del cliente. No piensa cómo facilitar la compra. No ejecuta procesos por adelantado para ganar tiempo e involucrarse en otras actividades. No entiende la importancia de mantenerse proactivo todo el tiempo.

Observación:

La pasividad que alguien demuestra en su trabajo es reflejo perfecto de la pasividad que tiene en la vida. Y lo opuesto es totalmente cierto también. El impulso con el que las personas nos metemos a las cosas es algo que no podemos ocultar en lo laboral y lo personal, nuestras facetas más importantes.


El empleado de bajo desempeño ve al jefe como al enemigo.

Situación:

Habla mal de él. Le oculta cosas. Se comporta diferente cuando el jefe está ahí. Piensa que no es justo que tenga esa posición.

Observación:

El jefe no es perfecto y ni siquiera tiene que ser bueno, pero hay una razón por la cual está ahí —y esa razón no está al alcance del empleado de bajo desempeño, no la podrá entender por su posición intrínseca. El jefe es como los papás en la adolescencia o una ex-novia: alguien muy fácil a quien usar como blanco de nuestras proyecciones psicológicas de frustración. No proyectes. Analiza. Entiende que no llegas a ser general del ejército criticando a los generales del ejército: llegas haciendo cosas.


El empleado de bajo desempeño no quiere enterarse que es de bajo desempeño.

Situación:

Habla de lo bien que hace su trabajo. Habla de lo mal que le pagan. Habla de lo experto que es. Habla de lo difícil que está la economía hoy en día.

Observación:

La cosa no está dura. Te lo juro. Te lo firmo. Lo ves así porque en el nivel que estás como empleado de bajo desempeño todos tus colegas-compañeros te van a validar: te van a decir que sí, que está difícil el asunto allá afuera, que no hay oportunidades, que así no se puede y que cada día todo está peor. Estar en el nivel de bajo desempeño es una liga estilo Alcohólicos Anónimos pero invertida: todos se apoyan pero para la causa equivocada. Hay una razón por la cual estás aceptando el mal salario que estás recibiendo: aún no sabes cómo venderte mejor, aún no sabes cómo hacer cosas que agreguen más valor, aún no sabes cómo ser más indispensable, aún no sabes muchas cosas. Eso no es malo. Nadie nace sabiendo. El problema es ser necios y pensar que uno está mal por culpa de los demás.

Tú y yo nunca, nunca, nunca estamos mal por culpa de otros.

Estamos mal porque somos muy necios en ciertas tonterías. Y es más fácil comportarnos en modo bajo desempeño que criticar lo más complicado de este mundo: a nosotros mismos.

No seas necio. Sé superior.


Exclusivamente de ti.

No escuches con atención a tus compañeros-colegas en el nivel donde estás. Quiérelos. Respétalos. Pero no les pongas atención. Ellos no te van a llevar al nivel superior que sea que quieras alcanzar.

No actúes como todos actúan porque eso te va a dar el resultado que a todos les ha dado. Actúa como actúan los que están arriba, los que están cinco escalafones arriba de ti en la jerarquía.

No te expreses de forma predeterminada con notas negativas. Hacer eso es el equivalente de darle un anti-afrodisíaco a las PADs, Personas de Alto Desempeño. Es una especie de etiqueta verbal que te colocas tú mismo para que te rechacen justo quienes más te podrían impulsar.

Todo esto que te digo lo he comprobado. Lo he visto. Lo he analizado.

Lo he hackeado.

Sé audaz. Y selo ahora.

Abrazo. Todos empezamos como empleados de bajo desempeño. Qué tan rápido salimos de ahí depende única y exclusivamente de nosotros.

Depende única y exclusivamente de ti.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

PROFESIONAL DE VANGUARDIA

El segundo cambio de paradigma.

Imagina que estamos presenciando la conversación de un adolescente, catorce años, hablando con su papá —quien es herrero— y le propone la idea de asistir a la escuela. “¿Para qué?”, pregunta padre. “Para tener una educación”, responde con obviedad el hijo. “¿Y el trabajo? ¿Cómo vas a alimentar a tu familia?”, cuestiona quien ve toda esa idea de la escuela como un asunto teórico y exótico. “Cuando haya terminado la escuela, tendré oportunidades que me pagarán mucho dinero, papá”.

Después hablan del tiempo y la inversión que todo eso requiere. Papá ama a su hijo, pero no entiende este nuevo concepto de la universidad donde uno pasa años con libros para que al final te den un papel que dice que eres experto en un tema. En sus tiempos, todo esto se conseguía sin estudiar en un pupitre. Ser aprendiz durante muchos años era el camino natural. Heredar las habilidades, los clientes y el taller de nuestro mentor era lo esperado. Y así era como obtenías los recursos para sostener a tu familia de siete, nueve u once criaturas.

Piensa que hoy en día esto mismo ocurre cuando le propones a la vieja guardia el asunto de convertirte en influencer. Lo que hoy defendemos es lo que ayer combatíamos: la universidad, la escuela, el periodo de instrucción formal y sometido a palabras, espacios cerrados y tutores principalmente sin experiencia.

Y es entendible. Durante varias décadas —ni siquiera siglos— el mundo ha funcionado bien así: ten un certificado en contaduría, medicina, ingeniería, pedagogía, etcétera para conseguir un empleo estable en el cual desempeñar tu conocimiento y habilidades durante unas tres décadas y así obtener una casa, un auto y comida para tu esposa y tres hijos (ya son tres nada más).

El primer cambio de paradigma fue de aprendiz a profesional con estudios universitarios formales.

El segundo cambio de paradigma —el que vivimos hoy— es pasar de profesional a influencer con aprendizaje autodidacta y validación informal.

Es difícil abrazar esta idea cuando la imagen que tenemos taladrada de un médico o un ingeniero es alguien respetable, serio, con sabiduría automática entregada por un conjunto de firmas, vestido de manera pulcra, con un diseño personal estudiado para inspirar aprobación entre sus colegas.


Irreversiblemente atrás.

La palabra influencer evoca jóvenes entusiastas haciendo cualquier cosa posible para llamar la atención en pocos segundos y comportándose en lo que consideramos un modo ridículo y poco profesional.

Cuando estos influencers pueden conseguir —como hoy lo hacen— que el mercado los premie rápidamente en términos de reputación y dinero, debemos estudiar el asunto e insertarnos en él, lejos de reírnos, minimizarlo y pensar que es una moda.

Deja de ser el padre que no puede abandonar la idea de que su hijo debe ser aprendiz de alguien para poder tener oportunidades en la vida cuando enviarlo a la universidad le abriría un mundo del que no tienes idea y que por eso no puedes abrazar con ánimo.

Deja de ser el profesional que no puede abandonar la idea de que ser influencer es ser joven y ridículo simplemente porque no entiendes lo fantástico que es tener un gran nivel de acceso a una audiencia cada vez más amplia y un canal propio y poderoso de distribución de ideas y proyectos.

Si no estás trabajando en ser influencer porque los preceptos taladrados en ti por la vieja guardia no te dejan, te estás quedando irreversiblemente atrás.

Y en unos años, con tu soberbio grado académico de medicina o ingeniería, cuando veas que tus colegas con canales de YouTube, blogs, feeds en Tiktok e Instagram, consiguen participar en asuntos que jamás se te presentan, recordarás este ensayo y cómo te fastidió que Aarón Benítez te dijera que las creencias que defendías no eran aptas para el futuro.


Resistencia económica, laboral y emocional.

Dice Peter Thiel que hay una burbuja en esto de nuestra adoración automática a la educación universitaria y a la manera en que pensamos en nuestra carrera profesional. Explica que la pre-condición para saber que todo esto es una burbuja es el hecho de que hay una creencia intensa que impide que cuestionemos el asunto. Y sí: dile a tu círculo cercano esto, que ser influencer es lo único que te va a dar verdaderas oportunidades en el futuro y verás las risas, las burlas y los comentarios sarcásticos por lo que ellos perciben como tu criterio ridículo e inocente.

Necesitas desarrollar resistencia económica, laboral y emocional para poder ser parte exitosa del futuro.

¿En serio crees que desarrollas resistencia económica cuando trabajas para una empresa pensando que estás en un empleo estable que va a durar varias décadas?

¿Sigues con la ilusión de que en tus ratos libres vas a emprender un proyecto o inversiones que te darán libertad financiera sin entender que la gente que se dedica veinticuatro horas enteras al día a esto no tiene garantizados sus resultados?

¿Sigues pensando pobremente que destacar te trae más problemas que ventajas?

¿Sigues creyendo que lo que estudiaste en un periodo de tu vida es suficiente para el resto de tu existencia?

La resistencia económica es poder tener diferentes fuentes de ingreso, ser creativo para que los recursos fluyan hacia ti.

La resistencia laboral es la capacidad de ser flexible con tus conocimientos, tus habilidades y tu actitud para insertarte en las posiciones que más te convengan en momentos estratégicos. Hoy eres ingeniero de diseño, luego director en una empresa de construcción y después socio de una empresa panificadora a la vez que profesor de un instituto en línea. ¿Por qué no?

La resistencia emocional es controlar a voluntad la influencia de todas esas vocecitas tanto internas como las de tu alrededor que —según tú— te juzgan implacablemente por estar ejecutando tu vida profesional de manera distinta a la que todos los demás lo hacen.


Inventando los caminos.

Este mundo interconectado hace más difícil la estabilidad a la que estábamos acostumbrados. En el año dos mil uno, diecinueve tipos con cuchillos arriba de aviones comerciales desencadenaron guerras con repercusiones globales incalculables. Y en el año dos mil cuatro, menos de media docena de universitarios iniciaron en sus dormitorios una compañía que ha reinventado las comunicaciones interpersonales de toda la humanidad. ¿En serio crees que el mundo es estable cuando estos ejemplos demuestran lo poco que se necesita para agitar todo en poco tiempo? ¿Eres tan inocente para pensar que la empresa, la industria, el área en la que estás, es a prueba de toda esta disrupción?

Los profesionales de la vieja guardia adoran los caminos establecidos que todo el mundo entiende.

Los profesionales de vanguardia van inventando los caminos que necesitan para tener más y mejores oportunidades de forma constante.

El libro de reglas que sirvió a las generaciones anteriores ha muerto. Entérate.

Las nuevas reglas son lo digital, lo rápido, lo minimalista.

Ser influencer es algo tan serio que parece juego.

Ser influencer es algo tan obvio que golpea nuestro intelecto porque queremos asignar la idea a un conjunto muy peculiar de personas raras, a algo al margen de nuestros asuntos serios.

Ser influencer no es ser emprendedor.

No todos tenemos que ser emprendedores ni lanzar nuevas compañías o instituciones.

Pero todos deberíamos estar ocupados en ir creando primero nuestras audiencias y luego nuestras tribus para poder construir aquello que —te repito— nos puede dar a ellos y a nosotros más y mejores oportunidades.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

¿POR QUÉ NO ESTÁS EN ESTE CLUB?

Nadie me explicó las reglas del juego.

Del juego llamado avance empresarial.

Recuerdo a Álvaro, Jesús y Héctor en la primaria. Los cuatro éramos inseparables. Jugábamos y nos reuníamos dentro y fuera de la escuela todo el tiempo. Teníamos amigos periféricos, ya sabes, aquellos que nos agradaban pero que no eran realmente parte de nuestro círculo interno. Cuando un maestro nos asignaba un proyecto en equipo, nuestra reacción natural era voltear a buscarnos con la mirada en el salón de clases para asegurarnos que —como siempre— íbamos a hacer las cosas juntos.

Bien. Aquí va la primera nota que me tomó años internalizar en el camino del desarrollo de negocios: todo es un club, todo es una organización, todo es una cofradía. Llámalo como quieras. Cuando estás fuera de algo, estás realmente fuera de algo. Y cuando estás dentro, man, you’re really in.

La importancia de vivir en la ciudad adecuada, acudir a la escuela adecuada, hacer los amigos adecuados y tener un empleo adecuado es invaluable. Yo no entendía esto porque crecí con esa romántica y débil idea de que lo importante es estudiar mucho, ser “inteligente” y luego trabajar duro para conseguir cosas en la vida.

“Mi trabajo es dejarles recursos y relaciones a tus hermanos y a ti”, expliqué hace unos días a mi hijo mayor. Esto lo he decidido así porque a mí me tocó comenzar desde cero sin R&R y es horrible. Es un camino bastante frustrante y cansado si eres ambicioso y quieres construir cosas de gran nivel. No me quejo (mucho) porque hay quienes comienzan no desde cero, sino desde niveles todavía mucho más abajo.

Sin embargo, hay personas que —como te decía— estuvieron en la ciudad adecuada, estudiaron en las escuelas adecuadas, hicieron las amistades adecuadas, se especializaron en el área adecuada en la universidad y trabajaron en los lugares adecuados. Ellos comienzan de manera predeterminada en niveles muy superiores al cero. Y qué bien. Honestamente, todos queremos dar oportunidades en este estilo a nuestros hijos.

Lo que te quiero informar es que en esto del avance empresarial, lo que sea que quieras ejecutar va a ser lento y desgastante si no eres parte del club, si no te conocen, si no tienes pedigree, si nadie sabe que existes. Cuando no queremos aceptar esto, cuando ni siquiera lo consideramos, vivimos con la idea simplona vista en alguna película o serie de televisión donde un gran producto, un gran servicio, un gran diseño, un gran plan de negocios nos va a abrir mágicamente la puerta con otros empresarios para convertirnos en sus iguales, hacer tratos con ellos y demás. Puede ser, sí, pero no es la norma, no es el comportamiento estándar. De hecho, es rarísimo, por decir lo menos. Lo que los hombres de negocios hacen es lo que tú y yo hacíamos con nuestro grupito de mejores amigos en la escuela primaria: voltear a vernos todo el tiempo y querer hacer las cosas con ellos nada más, con quienes conocemos, con aquellos con quienes nos sentimos cómodos.

El resumen de esta nota es que seas totalmente consciente cuando estás fuera del círculo, cuando no eres parte del club y que actúes en consecuencia. Esto no es para darnos latigazos emocionales y llorar culpando a la teoría de la conspiración pensando que los malditos cerdos capitalistas no nos dejan crecer porque no somos parte de su hermandad. Es entender que nos corresponde comenzar desde cero y tenemos que hacer cosas que otros tienen resueltas desde la cuna por la simple razón de que sus papás, sus maestros, sus amigos les entregan en bandeja de plata los hacks que necesitan para moverse con rapidez y precisión. Gente externa como tú y como yo tenemos que descubrir esos hacks por nuestra cuenta.


¿Cómo ser parte del club?

Esto no es diferente a cualquier relación: tienes que seducir. Nadie te va a dar un ticket de acceso directo a la hermandad. Tienes que demostrar resultados con tu ejecución implacable. Las empresas, productos, servicios que con éxito puedas colocar en el mercado y que sean visibles, todo eso es lo que vas a cargar contigo de manera intangible. Estos activos invisibles —lo que has vendido y posicionado con dureza a muchos clientes durante un largo periodo sostenido— son tu ticket de pre-ingreso. Ese pre-ingreso luce como invitaciones, conversaciones, oportunidades. Tu ticket de entrada no es un plan o una publicación en LinkedIn. Tú quieres que ellos te llamen. Primero serás una curiosidad y digamos que tendrás un pie en la puerta del club. Si mantienes tu ritmo de ejecución, aprendes sus reglas, su idioma, su comportamiento e imitas bien todo eso, te convertirás en parte del firmamento.

Piensa que estás flaco, que no tienes músculos bien desarrollados. Y compras tu membresía en un gimnasio genial. Llega tu primer día y te presentas. No conoces la etiqueta. Lo que tienes que hacer es observar y copiar lo que el tipo más fuerte hace. El error que mucha gente comete es que acuden al ejercicio con su mejor amigo para darse confianza entre ellos o se hacen amigos de la otra persona en el gym que tampoco es experta en fitness, porque así se sienten cómodos al compartir el mismo piso de desventaja e ignorancia. No hagas eso. Tú analiza al tipo más duro, más decidido, ese que inspira respeto y suda experiencia, el que se nota que sabe perfectamente lo que está haciendo, el que se encuentra en su hábitat natural. Domina la incomodidad y —te repito— copia lo que usa, lo que hace, lo que no hace. Salúdalo. Haz plática casual. Aviéntale preguntas con admiración. Conecta. También cometemos este error en nuestros trabajos al hacernos inmediatamente amigos de colegas en el mismo nivel salarial que nosotros. ¡No! Sé cordial, sí, pero enfócate en pensar y actuar como aquellos que están muy por encima de ti, no en ser el chico buena onda al que todos quieren.

Ser el chico buena onda al que todos quieren significa que no representas amenaza, progreso, innovación, cambio. No aportas nada. No lo veas como algo positivo, al contrario, entiende que es un sentimiento bastante engañoso: cuando luces superior, cuando tienes habilidades increíbles, cuando eres competencia, automáticamente generas desagrado en muchas personas. Es normal. No te estoy invitando a que seas insoportable por el gusto de serlo ni a que te conviertas en una mala persona. Te quiero abrir los ojos al hecho de que ser el chico buena onda es una característica negativa que no deseo que cultives en ti.

Todo esto aplica en lo empresarial. Deja de hacerle caso a tus amigos que te llenan de “consejos” en el bar cada fin de semana. Abandona esas reuniones tan frecuentes que te hacen sentir bien porque te admiran. No seas el tuerto en tierra de ciegos. No tengas fervor religioso hacia lo que te dicen los influencers que sólo saben compartir fotos donde lucen cool en su oficina pero no han realmente recorrido el camino. Observa y emula a quienes realmente te conviene.


Te explico todo esto con amor, con cariño.

Siempre que redacto pienso en el Aarón Benítez de veinte años necio, egocéntrico, desenfocado, resentido y dramático que era y que podría haberse beneficiado en grande al leer líneas como éstas para optimizar sus resultados personales, profesionales y empresariales.

Tengo amigos de muy alto perfil en internet. Y todo el tiempo estamos en contacto. Ideamos nuevos proyectos. Nos invitamos a oportunidades. Generamos productos juntos. Todo el tiempo. Es un club. Es una organización. Es una cofradía. Es una hermandad. No tiene nombre. No tiene una denominación específica. No buscamos nuevos miembros. Llevamos años haciendo cosas y hemos generado una amplia confianza en el criterio y ejecución de cada uno. No es que seamos un grupo de malas personas que cerramos el paso a alguien, simplemente nos comportamos de la manera natural en que los seres humanos venimos cableados: formamos una tribu de iguales. Si quieres estar en una liga de ejecutores pero usas tu tiempo solamente para hablar de los proyectos que un día vas a emprender, bueno, te estás entrenando para permanecer en la liga de los que sólo hablan de sus proyectos, no en la de los que ejecutan. Cuando ejecutes, demuestres resultados y sepas sostenerlos, tu nueva tribu comenzará a formarse a tu alrededor de manera natural.

Tenemos contactos en VERSE Technology que nos invitan a diferentes propuestas, a movernos con nuevos clientes. Son empresarios que han hecho negocios con nosotros en otros instantes y que conocen la capacidad de ejecución de nuestra empresa. Se sienten cómodos porque entregamos lo que decimos que vamos a entregar con nuestro software y hardware y porque seguimos vigentes en el mercado. Es un club. Y si sigues terco en no apreciar esto, puedes tener un gran prototipo de alta tecnología y vivir engañado como yo y mis socios durante mucho tiempo pensando que la superioridad tecnológica es suficiente cuando la clave está en acceder a la membresía adecuada para que te impulse.

El éxito engendra siempre más éxito porque no sale de su círculo. Tú te tienes que meter a ese círculo. Y tienes que masticar, comer, pensar, devorar, consumir y respirar esto a diario para moverte agresivamente hacia ese punto. De lo contrario —lamentablemente— lejos de quedarte en una posición neutra, te estás entrenando en ir hacia el extremo opuesto.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

IMPOSIBLE CONSTRUIR RIQUEZA SIN ESTO

Ella tomó asiento en la sala de mi departamento. Me dijo que quería hablar conmigo. Yo ya sabía cuál era el tema. Me explicó muchas cosas. Conforme hablaba, yo fumaba sin parar, deseando que llegara al punto en concreto. Finalmente, me informó que nuestra relación había terminado.

Me sentí molesto. Mucho. Y lejos de lo que pudieras pensar por el lado romántico, mi fastidio venía principalmente por tener que avisar a mis amigos que no, que esa chica y yo ya no éramos novios, cuando apenas la semana anterior habíamos tenido una gran fiesta con todos invitados en mi casa celebrando nuestro supuesto amor y demás.

Ahora tenía que salir con mi cara de idiota a notificar a mi círculo que todo el despliegue de emociones, cervezas, alcohol, cigarros, gritos, baile y entusiasmo que habían atestiguado no representaba hoy absolutamente nada significativo.

He permitido que muchas situaciones así ocurran en mi vida: instantes donde lo que más me preocupa no es lo que está pasando en realidad sino cómo va a lucir el asunto para los demás, qué opinión van a tener de mí.

Cuando nos dicen que no nos debe preocupar lo que la gente opine de nosotros, bueno, no sé tú, pero creo que es extremadamente complicado soportarlo. En este preciso minuto de mi existencia, muchísima gente tiene una opinión concreta de mí. Lo que piensan algunos es negativo. Otros albergan comentarios positivos. Y si nos hundimos en la psicología, prácticamente todas esas consideraciones que el mundo sostiene sobre mi persona son meros reflejos de quienes las emiten.

Por eso donde tú ves a un político casi tocado por Dios para traer el bienestar al país, otros vemos la misma historia de ineficiencia y corrupción gubernamental. Por eso donde algunos vemos a un genio emprendedor que quiere salvar a la humanidad, otros ven a un estafador de impuestos que vende humo. Sólo podemos visualizar lo que sintoniza con nuestra experiencia de vida, con los golpes que hemos recibido, con lo que nos hemos taladrado con libros, películas, música, conversaciones, viajes, escuelas, amigos, lugares, olores y sabores.

Intento decirte que tal vez no es posible ignorar la opinión de los demás. Que nos asignen etiquetas, apodos, calificativos, no es ajeno a nuestro atención ni a nuestros sentimientos. Esto duele. Siempre. Pero no duele siempre igual. Obviamente una coraza se desarrolla y nos permite avanzar, pero no es perfecta ni eterna. Y por eso te digo que nunca podremos ser totalmente inmunes a las opiniones.

El mejor antídoto para minimizar la importancia de las opiniones de los demás es la ejecución. Va de nuevo, en cámara lenta: el mejor antídoto para minimizar la importancia de las opiniones de los demás es la ejecución. Cuando estás ejecutando, sí, claro, sigues escuchando y recibiendo las opiniones del mundo, pero estás cantando tu canción, estás llevando tu ritmo, estás construyendo tu camino.

Desde aquella relación tormentosa que te relaté al inicio de esta historia hasta el día de hoy, mi ejecución ha pasado por tantas etapas intensas que no me he regalado tiempo para regresar a examinar mis ridículos sentimientos de vergüenza por compartir mi estado de soltería con los amigos de aquella época. Igual cuando renuncié a mi empleo seguro en el que acababa de recibir un ascenso, muchos me dejaron de hablar. Todo mundo tenía una opinión sobre Aarón y su emprendimiento. Cuando comencé a publicar en internet y proponer ideas, lo mismo. Muchos cortaron contacto conmigo. Que si soy esto y aquello, notas de amor y odio comenzaron a fluir de forma vertiginosa en mi inbox.

Pero sigo ejecutando. Organizando eventos. Lanzando empresas. Creando equipos de trabajo. Dando coaching. Impartiendo conferencias. Viajando. Criando tres niños. Disfrutando a mi esposa. Aprendiendo. Haciendo y dando entrevistas. Escribiendo libros. Ejercitándome. Viendo Netflix. Visitando amigos. Escuchando podcasts geniales. Leyendo grandes libros. Sigo ejecutando.

Comparto esto contigo porque quiero que sepas que entiendo perfectamente esa sensación que recorre tus venas cuando te congelas pensando lo que van a opinar los demás sobre lo que quieres hacer.

Congélate un minuto. Y ejecuta el resto del día.

Ejecuta. Sigue ejecutando.

Nada es más rápido y poderoso para conseguir minimizar los efectos depresivos de las opiniones externas que avanzar con la construcción de nuestras ideas. Nada.

No seas como yo y mi versión dramática de bajo desempeño que sufría más en su cabeza por este tipo de cosas que por lo que realmente iba a resentir de forma práctica en mi vida. Esa ex-novia se fue y llegó una chica hermosa para estar a mi lado y tener una bella familia con hijos e infinidad de mascotas por todo nuestro hogar.

“¿Por qué siempre llevas un envase de niña cuando vas a hacer ejercicio?”, me preguntó mi hijo recientemente. Sucede que para hidratarme suelo llevar mi agua en algún bote de la colección de mi hija. Podrás imaginar la variedad: Barbie, Frozen y otras figuras en ese estilo.

Aproveché su pregunta como un espacio para hackear su mente. Cuando tus adolescentes te hagan una pregunta, úsala como el atajo perfecto para insertarles la mayor cantidad posible de ideas geniales. Los jóvenes casi no hacen preguntas. Prácticamente nada que tenga que ver con el mundo de los niños o adultos les interesa. Están en su propio universo. Y los dramas de su edad son los que tienen secuestrada toda su atención, así que valora como oro esas breves aperturas genuinas que te puedan dar.

Le platiqué que así como una computadora necesita un sistema operativo para poder funcionar, los humanos también necesitamos uno. Que la filosofía no es otra cosa que un sistema operativo. Y que así como hay MacOS y Windows, existen diferentes tipos de filosofías. Le dije que yo soy fan de la filosofía estoica y que muchas personas relevantes a lo largo de la humanidad la han practicado. Y que muchos de los tipos que más admiro en el presente siguen sus preceptos. Le hablé de ecuanimidad, obstáculos y demás puntos relacionados con el estoicismo. También le dije que uno de los ejercicios más recomendados era aprender a dominar la incomodidad. Por ejemplo, si eres rico, vives unos días como pobre hasta que esto deja de ser una fuente de tonto sufrimiento irreal. Le dije que uno de los problemas que la mayoría de la gente tiene es que no les gusta sentirse ridículos ni que los demás se rían de ellos. Esto los hace débiles, lentos, inseguros. Muchas de las cosas que les encantaría ejecutar no las hacen porque no están dispuestos a asumir el precio de la crítica tonta.

Mi agua en un recipiente de niña es mi manera constante de decir “f*ck you” a las opiniones de los demás, expliqué a mi hijo. Lo que alguien pueda opinar de mí basado en que me vean con un artículo de muñecas y princesas es irrelevante a mi objetivo de construir un cuerpo genial en ese momento.

Los títulos de mis libros. Las ideas de mis negocios. Los nombres de mis empresas. Mis eventos. Muchas cosas que mi audiencia ha conocido a lo largo de los años, son creaciones que no habrían visto la luz del día si no hubiese aprendido a dominar esto de la incomodidad cada vez mejor.

Recuerda: no se trata de que no te afecten jamás las opiniones de los demás, esto es casi imposible. El hack es que mantengas tu ejecución para construir riqueza financiera, corporal, emocional, familiar, psicológica, intelectual haciendo lo que tienes que hacer con dominio de la incomodidad hasta el punto donde comprendes que —como revelan los iluminados— sufrimos más en la mente que en la realidad.

Instálate un sistema operativo genial.

Ejecuta. Ejecuta.

Sigue ejecutando.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

INFLUENCIA INTERNACIONAL ACTIVA

Durante los ochentas y noventas, era común encontrar revistas de tecnología que promovían la imagen del ejecutivo del futuro que disfrutaba la vida con los pies encima de su escritorio. Las fotografías de estos artículos siempre implicaban que la nueva computadora personal junto con la invención de la hoja de cálculo y las impresores de matriz harían que todo fuera fácil y rápido.

Hoy tú y yo sabemos que sí, que todo lo relacionado con números y textos es infinitamente más sencillo de procesar con los dispositivos a los que tenemos acceso. Comparado con la lentitud y caos con el que tenían que lidiar los profesionales décadas atrás, no tenemos nada de qué quejarnos en este aspecto. Pero si alguna capacidad fantástica tenemos los humanos es la de convertir inmediatamente cualquier ventaja en un aspecto obligatorio y ordinario para todos.

¿Hablas inglés? Hace treinta años era algo realmente valioso en un entorno corporativo demandante. Hoy es lo menos que se espera de cualquier egresado universitario que jure ser realmente profesional.

¿Sabes usar internet y Microsoft Office? Esto te ayudaba a encontrar empleo. Hoy nadie se asombra si tienes estas “habilidades”.

Aquello con lo que ayer destacábamos, hoy es moneda común.

Por esta razón, es importante estar siempre atento a los trenes que llevan a caminos nuevos.

Caminos nuevos son potenciales oportunidades mejores.

Estos nuevos trenes están saliendo de la estación a cada instante. Pero no vas a escuchar los anuncios de sus viajes en los altavoces si estás distraído con las mismas preocupaciones que todos los demás, con los mismos pensamientos que todos los demás, con la misma ejecución que todos los demás.

Los trenes que llevan a caminos nuevos van a despertar burla, chismes, críticas y miedos en tu entorno.

Lo siguiente es doloroso: a tu entorno no le gusta que cambies. Y no es personal. En general, a las personas no nos gusta el cambio. De nada. De nadie. Es un asunto biológico conectado a nuestra evolución: para sobrevivir en las cavernas necesitábamos que las condiciones de nuestra alimentación y seguridad fueran estables y predecibles. Cualquier alteración —que eso es el cambio— en el escenario o la rutina era precursor de una muerte segura.

Entonces, por definición, cuando comienzas a abordar estos trenes de los que estamos hablando, la gente a tu alrededor comenzará inmediatamente a verlo como algo peligroso y repudiable. Muchos no te lo dirán de frente. De hecho, casi nadie compartirá su opinión sincera contigo porque así somos las personas, estamos cableadas biológicamente para tener gracia social y evitar el conflicto. Si no hubiésemos desarrollado la fantástica capacidad de ser primates-doble-cara, no podríamos haber construido todo lo que hoy podemos nos da esta vida tan cómoda.

Te platico todo esto porque hay un tren al que casi nadie se ha subido y que quiero compartir contigo.

Es esto de la marca personal.

Hoy en día, tener miles de seguidores es un activo. Es algo con lo que puedes hacer muchas cosas: conseguir nuevas amistades, recibir invitaciones, capitalizar con contenido y eventos, acelerar el reclutamiento para tu startup, conectar con quienes pueden ayudarte a destrabar retos en tu empresa, etcétera.

Casi nadie tiene una marca personal.

Claro, quienes vivimos en esta burbuja de la micro-fama en internet, pensamos que ya todo el mundo está involucrado en esto de desarrollar una marca personal. Pero no es así.

Haz un censo mental rápido de cien personas de tu entorno. Amigos. Familiares. Colegas. Vecinos. ¿Cuántos de ellos publican a diario contenido en la red con una estrategia clara y resultados positivos constantes?

¿Lo ves? Casi nadie hace esto bien.

Es como los que estamos fascinados con el mundo cripto. Creemos que ya todo el mundo está inmerso en esta revolución. Ahora haz un ejercicio de preguntar a cien personas al azar en la calle si tienen una wallet y a cuáles criptomonedas le hacen HODL.

¿Lo ves? Una cosa es la percepción que tienes del uso de una oportunidad y otra es el verdadero consumo masivo que existe de ella. No le creas a esa vocecita que te dice que “ya todo mundo está en eso”. Ese es tu miedo disfrazando su terror ante el salto que estás considerando dar.

Si a principios de los noventas contabas con habilidades para configurar módulos de memoria adicionales en la tarjeta madre de tu computadora, sabías automatizar correspondencia usando macros de un procesador de texto y tenías destreza para utilizar un software de edición de imágenes digitales, wow, eras valioso para el mercado. Había muchos clientes desesperados a los que podías atender.

Hoy nada de esto es igual de relevante. Sí, claro, mucha gente jamás ha abierto ni abrirá su computadora para personalmente insertarle algún periférico. Muchos usuarios no tienen idea ni interés en poder desarrollar macros que les faciliten la vida. Y herramientas económicas y poderosas como Canva —aunque odiado por los profesionales— solucionan la inmensa mayoría de necesidades básicas de pequeñas y medianas empresas que antes requerían tener en nómina a un gurú de CorelDraw para diseños fáciles.

Este tren llamado marca personal es uno al que le quedan cinco o diez años de validez.

Te quedan de cinco o diez años para que puedes crear una marca personal genuina y poderosa.

¿Por qué esta línea de tiempo?

Porque dentro de una década, la generación que hoy tiene quince años será la de los nuevos profesionales. Y todos ellos están acostumbrados a subir contenido diario. Transmiten en vivo. Producen sus videos. Instalan programas para agregar elementos particulares que los hagan destacar. Comentan e interactúan en línea con la naturalidad que tú y yo lloramos cuando nuestro equipo de fútbol pierde un partido importante.

Lo que hoy hacen estos adolescentes en términos de comportamiento digital es extremadamente ridículo para nosotros, sus padres, sus tíos, la generación que vamos de salida. Funciona así: usan dinero real para comprar tokens dentro de sus videojuegos en internet. Con esos tokens adquieren armas, ropa, habilidades y accesorios para el personaje de su preferencia. Y claro, tú y yo vemos todo esto como un desperdicio de tiempo y dinero. Sabemos que esa nueva espada que tu niña acaba de comprar para sentirse más a gusto en la nueva temporada de Fortnite es una tontería porque no es algo que pueda sostener realmente en sus manos, no la puede transferir a otro videojuego y en dos días habrá olvidado la emoción de la compra y necesitará un aditamento diferente.

¿Es una tontería? Sí, igual que cuando tú y yo pagamos mil por ciento más por una playera deportiva que tiene el logo de Nike. Existen alternativas sin la marca de la palomita, hechas con el mismo material y fabricada incluso en la misma línea de producción en China. Pero tú y yo creemos que esto no es una tontería. Y pensamos así simplemente porque estamos acostumbrados a operar de esta manera, todo el mundo se comporta así. Se entiende que por un gráfico irrelevante en un producto, uno tiene que incrementar la cantidad de dinero involucrada en la transacción. Aceptamos comprar porquerías físicas como si fuera un hecho irrefutable de la naturaleza, pero no lo es. Lo inventamos y ahora luce como algo escrito en piedra.

Comprar porquerías digitales es exactamente lo mismo para la generación que viene: una acción normal que todos los demás en ese rango de edad ejecutan sin creer que están siendo ridículos e ilógicos. Y bajo este argumento, crecer coleccionando seguidores, publicando contenido y haciendo proyectos con una audiencia global es parte del comportamiento de vida en que se están entrenando. Comportamiento que llevarán a sus carreras profesionales.

Julieta Benítez. VR-bailarina con posgrado en micro-explicaciones.

Alan Benítez: ingeniero solar con diplomado en redacción técnica acelerada.

Diego Benítez: DAO-inversionista con especialidad en influencia internacional activa.

Y así vamos a llamar a esto de la marca personal tú y yo: influencia internacional activa. Porque eso es lo que te conviene.

Tener una marca personal, una influencia internacional activa, será moneda corriente.

Nadie admirará tus miles de seguidores justo como hoy nadie te asigna más valor como persona porque vistes una playera Nike. Todos tienen una.

Quedan unos buenos cinco, diez años para que tú y yo aprovechemos este fenómeno de la marca personal, de la influencia internacional activa.

Ignora con vehemencia la solemnidad con la que médicos, contadores, ingenieros y políticos de la vieja guardia se comportan. Eso no sirve para insertarte en un futuro ganador. Lo de hoy es ser casual, inteligente, propositivo, ejecutor, amable, abierto. Elimina de tu sistema operativo personal los comentarios que la vieja guardia te hace sobre esto de que las redes sociales son una tontería, que es algo para la gente joven nada más, que te roban tiempo, que sólo encuentras puro chisme ahí, que nada más sirven para entretenernos.

Casi todos en la vieja guardia hicieron carreras profesionales al amparo del bajo perfil, de la repetición de una misma actividad durante décadas, de tener los contactos familiares y laborales adecuados.

Eso ha muerto. Entiéndelo.

Tú ten un perfil relevante. Ten contactos globales. Muestra tu expertise a diario. Haz que lleguen propuestas de colaboración constante a tu inbox en lugar de vivir tronándote los dedos esperando que algún reclutador te encuentre para meterte a un proceso con decenas de competidores para un empleo en una compañía que tiene todo en contra para seguir vigente en unos años.

Para conseguir resultados espectaculares en cualquier campo profesional debes insertar TADI: Tiempo, Atención, Dinero, Incomodidad. Si quieres desarrollar una marca personal poderosa consiguiendo todo gratis, en tus ratos libres, sin ir a eventos, reinventando la rueda en cada parte del proceso, bueno, la noticia de última hora es que te estás engañando y que no lo vas a conseguir. TADI, querido saltamontes. TADI. Be a pro.

Cada día en que no estás avanzando conscientemente en esto de tener influencia internacional activa es un día más cerca de que un veinteañero virgen con acné consiga resultados profesionales que tu ni sueñas en tus cuarentas.

Hey, el sexo es genial, sí, ¿pero has recibido mensajes en tu correo electrónico de desconocidos que se acercan a ti porque llevan años siguiendo tu trayectoria a través de internet y te solicitan que viajes un par de semanas a sus oficinas en el extranjero para trabajar con ellos en un proyecto especial y que por cierto el precio de tus servicios no es un ningún problema?

El pensamiento y ejecución de vanguardia es fácil de reconocer: no tienen sentido el día de hoy (pero sí en unas décadas), no son realmente necesarios (nadie te exige que tengas una marca personal), son rápidamente criticados por nuestro entorno (lo harán con burlas en los comentarios de tus publicaciones y advertencias de que es peligroso como si el mundo no la hubiese sido desde siempre) y las reglas del juego no están completas (tú tienes que decidir dónde, cuándo, cómo y qué vas a compartir, no hay un playbook probado ni aprobado a diferencia del que ya conoces de estudiar en una universidad tradicional, conseguir empleo en una gran corporación, casarte, tener hijos y morir).

Sé un profesional de vanguardia desde hoy.

Súbete al tren. Hay mucho espacio. La estación está anunciando salidas constantes.

Disfruta el viaje.

Te veo en él.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.