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MAMBO EN FACEBOOK, K-POP EN TIK-TOK

Imagina cada red social como un baile. Twitter es reggaeton, Instagram es rap y así. Cada una de estas plataformas exige pasos distintos. Mi error ha sido querer que TikTok (K-Pop) me ame por mis pasos de Facebook (mambo).

Tal vez te está pasando lo mismo.

¿La solución? Igual que el baile: abrazar el dolor de sumergirte en nuevas clases, errores y amigos.

Al entrar a un evento, yo estoy pensando en notas y hacks para escribirte un artículo, querida PAD. Es mi mambo-Facebookitis que me persigue. Por otro lado —en la misma situación— los Kpoperos-TikTok están analizando ángulos para grabar videos. Físicamente, estamos en el mismo lugar. Profesionalmente, estamos procesando universos distintos.

Hay gente que todavía baila mambo y clubes donde lo puedes ir a disfrutar. Pero si haces un honesto censo de la realidad, verás que tu dominio de este baile es irrelevante para la modernidad. Y si tus intereses son irrelevantes para la mayoría, capitalizar en ellos es muy, muy difícil.

Para darnos recursos (invitaciones, relaciones, dinero) el mundo lo «único» que nos pide es ser relevantes.

No te ofendas. No estoy diciendo que el mambo no importe o que el K-Pop sea mejor. Intento hacerte ver que esto es lo que nos pasa una y otra vez a las personas que nos vamos quedando atrás en lo que hoy resuena para la mayoría de la población: insistimos en defender lo que dominamos, lo que conocemos, y lo hacemos porque hacerlo así nos da un lugar seguro en lo emocional.

Ni a ti ni a mí nos gusta aceptar que todo el esfuerzo que hicimos para dominar algo ahora es asunto del pasado y que debemos prácticamente reiniciar desde cero. Piensa en los diseñadores gráficos de los setentas y ochentas que un buen día en los noventas les pidieron que se volvieran expertos en Photoshop de la noche a la mañana.

Esto de adaptarnos no tiene que ver con la edad. Conozco jóvenes con mentalidad de la vieja guardia, que no entienden los nuevos modelos de aprendizaje de vanguardia y siguen defendiendo ciegamente un sistema que sus abuelos y papás les taladraron como único. Conozco gente mayor que yo que hace streamings geniales y gana dinero con ello.

Para quienes vivimos principalmente encerrados en nuestro cerebro y textos, este cambio hacia el mundo visual y emocional es durísimo. Pero hey, tal es la señal de que es algo a lo que debemos —al menos— poner bastante atención.

Si eres como yo, que me encanta estarle diciendo a las personas lo que tienen que hacer, te conviene —al igual que a mí— tomar tu propia medicina y dejar que el comportamiento de las nuevas generaciones te informe cuáles deben ser tus siguientes objetivos.

La peor conversación con una audiencia siempre es la unidireccional.

Siempre explico que escribo mis artículos pensando en mi propia versión universitaria de niño desenfocado. Y hace más de diez años, cuando comencé a hacerlo con mi blog, el formato era genial. Muchísimos jóvenes se apuntaron a seguirme ipso facto.

Hoy el asunto ya no es así. Y los puedo culpar diciendo lo que es fácil: que las nuevas generaciones no leen, que no ponen atención y demás discursos de viejito cascarrabias; o puedo preguntarme dónde demonios andan y qué he dejado de hacer para llegar a ellos.

Los jóvenes pobres y desenfocados a los que más les conviene mi contenido no están aquí en Facebook.

No andan leyendo blogs.

«Antes todo era mejor» es una forma de pensamiento que da refugio a nuestro corazón para no decirnos la verdad: que no hicimos el trabajo de actualizarnos, que no nos esforzamos por bailar adecuadamente con los tiempos, que votamos conscientemente a diario por proteger lo que aprendimos a dominar en lugar de abrazar lo nuevo y relevante.

Te juro y te firmo que el mundo es cada vez mejor.

Haz que tu desempeño lo acompañe siendo así.

Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Disciplina emocional.

Dureza mental.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

EXMA 2022: EDUCACIÓN DE ALTO DESEMPEÑO.

Ayer lloré.

Soy un tipo usualmente serio y bastante tranquilo. No vas a encontrar acciones locas o extremas de mi parte en redes sociales porque no soy así. No es que ese tipo de personalidad tenga algo de malo, pero simplemente no es la mía.

Pasé —sin embargo— estos últimos dos días en modo anti-yo.

Brinqué en modo fanático extremo.

Grité como loco desesperado.

Me abrí a escuchar a quienes mi ego me invitaba tontamente a ignorar.

Me tomé selfies como fanboy sin límites.

Abracé a decenas de extraños con genuino entusiasmo.

Regálame diez minutos para

• explicarte cómo jugar el juego que te conviene,
• decirte qué fue EXMA 2022 y
• regalarte hacks de millones de dólares.


“Un día en este evento vale más que un año de educación tradicional”.

Quien dijo esto, fue el segundo hombre más rico de México, Ricardo Salinas Pliego, empresario icónico en varias industrias. Como nota cultural, se dice billionaire en inglés y multi-millonario en español. No digas «billonario». Todavía no hay billonarios en el mundo. Los ceros a la derecha importan.

Como toda figura de alto nivel, Ricardo es polarizante: o detestas lo que representa y propone o te encanta su existencia.

Yo voto por la existencia de tipos así, quienes jamás serán perfectos —como tampoco tú y yo lo somos— pero que gracias a sus altísimos niveles de influencia pueden mover a muchos hacia escenarios más positivos a nivel personal y profesional.

Ayer en EXMA 2022, Ricardo presentó “Universidad de la Libertad”, un ambicioso proyecto internacional de educación universitaria moderna, donde el enfoque será el estudiante/cliente, quien acompañado de grandes instalaciones y expertos probados interactuará en sesiones tanto presenciales como en línea.

Quedé fascinado tanto con su frase sobre el valor de un buen evento comparado contra estar sentado en un típico salón de clases y la presentación de su visión para cambiar el paradigma escolar.

Durante el evento, le envié un mensaje en Twitter levantando la mano para apuntarme como maestro en su institución. Me encantaría aportar hacks prácticos y de resultados asimétricos en un lugar que empuja lo estratégico de esto.

Por cierto, síguelo en en Twitter en @ricardobsalinas.

(Ya sé. Lo más seguro es que no tengas cuenta ahí, o casi nunca la uses o no le veas mucha utilidad a esa red social. Hazte un favor y entra. Te voy a explicar las ventajas de esto en un momento. También hablaré contigo sobre Instagram y TikTok).

Si la frase “un día en este evento vale más que un año de educación tradicional” te parece exagerada o no la entiendes, todavía no comprendes el verdadero juego del mundo que te conviene dominar, todavía no abrazas las reglas que importan.

Sigue leyendo. Te conviene.


No inviertas TADI en eventos.

TADI es un acrónimo que me inventé y significa Tiempo, Atención, Dinero e Incomodidad.

Para conocer de manera práctica y genuina las prioridades de alguien, solo analiza las cosas en las que invierte TADI y ahí las tienes. No hagas caso a sus palabras.

Aquí viene el primer hack de este artículo: cuando asistas a un evento, pierdes si lo ves como tal.

Va de nuevo, en cámara lenta: si vas a un evento de negocios, de marketing, de emprendimiento, de ventas o algo en este estilo, y lo único que buscas es inspirarte, bueno, estás fracasando en explotar el verdadero potencial del asunto.

¿Por qué? Velo así: un evento es algo en donde te sientas de forma pasiva a consumir solo lo que te dan. Esto no es muy alto desempeño.

Por otro lado, para convertir el asunto en algo de alto desempeño, entiende lo siguiente: ese evento por el que estás pagando te conviene visualizarlo como una universidad que tú te estás inventando y en la que tú estás decidiendo los temas y votando con tu dinero por aquellos que quieres que sean tus maestros.

En una universidad —incluso si es temporal como ésta— interactúas, ejecutas, practicas, conectas, haces cosas, te equivocas, te aburres en ciertas áreas, te excitas en otras, te quedas con dudas, resuelves algunas, en fin, la experiencia es totalmente diferente a un evento.

La idea es que si ves un evento como una universidad temporal de tu creación, puedes entonces abrazar la siguiente noción peligrosa: tienes a los mejores profesores del mundo a tu alcance en cualquier tema si te permites verlo así.

Ahora, cuando hablo de “noción peligrosa” me refiero a que entre más haces este tipo de ejercicio donde ingresas TADI a eventos-universidades, tu mentalidad y ejecución se estiran al punto donde dejas el promedio atrás. Dime si esto no es genuinamente atractivo.

Lo genuinamente atractivo es peligroso. Por eso te lo digo así. Que no te espante la palabra.

Pagar —digamos— mil dólares por un ticket para sentarte en un evento para inspirarte es una tontería. No lo hagas. Mejor ve una película con un mensaje bonito. Más barato y rápido.

Pagar —digamos— mil dólares por tomar notas directas de quienes han construido las ideas que hoy admiramos en nuestra sociedad, uff, es un regalo. Ver cómo se visten, hablan, caminan interactúan, las palabras que escogen, las que evitan, cómo resuelven retos en el escenario en tiempo real, todo eso. Si observas con atención, te están dando el código de lo que tienes que copiar descaradamente de ellos para llegar a esos niveles.

No sé si tengas a diario la oportunidad de estar a pocos metros de este tipo de creadores y empresarios. Voy a asumir que no. Y voy a asumir que convives con gente buena, trabajadora y tal vez feliz en ciertos aspectos, pero también preocupados constantemente y atascados sin un rumbo claro. Debes empujarte siempre a ti mismo para mezclarte en entornos que te den las pautas claras para crecer. No favorezcas automática y ciegamente entornos donde te sientas relajado.

El entorno que dominas te domina.

Busca entonces dominar entornos que te hagan sentir muy incómodo.

El entorno que te conviene siempre es intimidante.

En esto de evento-universidad que te estoy diciendo que metas TADI, harás más que tomar notas y observar lo que los grandes empresarios y creadores ejecutan: vas a moverte por los pasillos y aprender a generar conversaciones con aquellos que como tú, están construyéndose una nueva realidad. Esto es a lo que yo llamo #hackearlavida, optimizar nuestra existencia.

Vas a buscar a la gente que tenga acentos diferentes, de preferencia de otros países. Sé internacional.

Vas a hablar con aquellos que se parezcan poco a ti. Sé cosmopolita.

Ten en cuenta que entre más inversión de TADI requieres para un evento, el filtro de la gente que estará ahí es mejor.

El precio es un separador fantástico. Pone a la gente correcta con su comunidad.

Viaja lo más que puedas a eventos-universidades geniales fuera de tu ciudad y país. Esto expande tu visión, tus posibilidades. Abandona esa forma de pensamiento pobre de querer acceder a todo gratis y cómodo en tu computadora o celular. Sí, está bien, pero eso no te hará crecer ni tan rápido ni tan fuerte como conectar con el poder de lo físico.

Te lo digo yo que estoy en el mundo de la alta tecnología y construyo con mi compañía hardware y software, que hago dinero con cursos y eventos digitales: nada supera lo presencial.

No vayas a eventos. No seas pasivo. No seas bajo desempeño.

Invierte TADI en universidades-eventos. Sé pro-activo. Sé una PAD, Persona de Alto Desempeño.


Educación. Experiencia. Marketing. Acción.

Tres días atrás, jamás había escuchado de EXMA.

O tal vez sí, no lo sé.

Espero los organizadores no se ofendan ni lo tomen personal.

Lo único que puedo decir en mi defensa es que no suelo reconocer muchas caras o marcas famosas nuevas y eso no significa que no tengan gran valor. Ando usualmente encerrado en ciertas burbujas que me ciegan. Trabajo en esto y conforme voy descubriendo sorpresas positivas como EXMA, me gusta hablar de ellas y compartirlas con mi comunidad de PADs.

Este artículo luce patrocinado, pero no lo es.

EXMA se anuncia como la plataforma de marketing más grande e influyente de Latinoamérica.

Cuando leo o escucho cosas así, bueno, mi escepticismo se dispara. Llevo una década inserto en el circuito de conferencistas en México y sé que todos somos “líder global de esto”, “rockstar de aquello”, “el #1 de esto otro”, “el creador original de tal cosa”, etcétera.

No está mal. Es parte de creérnosla. Si no nos la creemos nosotros, ¿cómo vamos a hacer que los demás puedan activarse una nueva y mejor mentalidad y ejecución?

Sin embargo, lo que experimenté en los dos días de EXMA 2022 me haría apostar que sí, que son la plataforma de marketing más grande e influyente de Latinoamérica.

La calidad de los conferencistas que invitaron lo demuestra.

El músculo para llenar la Arena Ciudad de México lo demuestra.

El capital y las conexiones para convencer a Tony Robbins en participar lo demuestra.

Los gritos genuinos de entusiasmo de su comunidad que viajó desde todo el continente no podrían ser cosas fingidas.

Sorpresivamente, EXMA 2022 se convirtió en mi universidad-evento este año.

Usualmente me inscribo a “cosas locas” porque me gusta aventar mi mente a extremos que no suelo considerar o de lo contrario solo consumiría temas de negocios y tecnología, lo cual me haría perder la riqueza de conectar con ideas sobre arte, cultura y demás que me dan ventajas al considerar las cosas en gran contexto.

Recuerdo un costoso curso de diseño de futuros al que entré sin saber de qué demonios se trataba el asunto. El precio y la ubicación fueron excelentes separadores que hicieron que aquella inversión de TADI valiera la pena. Hasta el día de hoy es —al igual que EXMA 2022— una experiencia profundamente influyente en muchos de mis pasos siguientes.

Llegué a EXMA 2022 por la amable invitación de mi amiga Karla García Olguin y del gran fundador de EXMA, Fernando Anzures.

No sabía bien a lo que iba, pero ya estaba ahí.

Te voy a contar lo que hice para que copies descaradamente lo que te convenga de mi experiencia.

Lo primero es ir con la mente abierta. Al momento de escribir esto, tengo cuarenta y dos años, tres hijos y más de diez años exponiendo la creación de mis negocios públicamente, lo cual me ha valido invitaciones en el Tec de Monterrey, la UNAM, TEDx y contrataciones en empresas como General Electric y Oxxo para hablar sobre tendencias, emprendimiento y demás. La revista Entrepreneur incluso me nombró “rockstar de la innovación” en 2016. He construido con mis socios una empresa que construye hardware y software para fábricas y ciudades inteligentes, cerrado tratos con empresas globales y cometido muchísimos errores a lo largo del camino. Te digo esto no como un viaje al interior de mi ego insoportable, sino para darte contexto de lo complicado que puede ser para alguien como yo escuchar que otros en el escenario te digan cosas que ya considero obvias.

Pero llevo años haciendo un trabajo personal serio para ser menos como yo en mi versión de bajo desempeño. Así llegué a EXMA 2022, a tomar asiento, tomar notas, tener la actitud correcta, la mente abierta y el corazón alegre.

Man, fue maravilloso.

Hice amigos inmediatamente.

Hice negocios.

Repasé grandes ideas que tenía olvidadas.

Me inspiré.

Analicé lo que me encantaba de cada colega conferencista.

Bailé. Grité. Brinqué. Abracé. Lloré. Justo como te dije al principio de este artículo.

EXMA significa Educación, Experiencia, Marketing y Acción. Y eso fue exactamente lo que sus fundadores y organizadores entregaron en este evento.

Todo habría estado fantástico incluso si Tony Robbins no hubiese asistido.

Imagina el frenesí que se desató en este auditorio con su presencia.

Todo lo que has escuchado, todo lo que te han dicho de los eventos de Tony Robbins, bueno, estoy seguro que se queda corto.

Hablaré de él en otro artículo, pero basta decirte que su trabajo con nosotras —las catorce mil almas interesadas en escucharlo— fue sublime, por decir lo menos.

Si has leído hasta aquí, hazte un gran favor y salúdame presencialmente en el próximo evento de EXMA en que nos encontremos. Me encantará saber que te empujé a experimentar un poco de la chispa que me encantó en su edición 2022.


Hacks de millones de dólares.

Estuve presente en la mayoría de las conferencias del escenario principal. Comparto a continuación contigo las tres principales notas que capturé de cada expositor que escuché:

Jorge Serratos

  • Un estudio de Harvard demuestra que solo ayudamos en fechas especiales como Navidad porque asumimos erróneamente que el resto del año alguien más está ayudando.
  • Grábate en videos haciendo cosas buenas.
  • Compartir es bueno. Él lo llama 1+1=3.

Moris Dieck

  • El ser humano está hecho para proteger y conservar, eso le impide tomar ciertos riesgos que le convienen.
  • Nunca antes ha existido tanta desventaja para quien no tiene una buena educación financiera.
  • Aprende a ganar cien pesos esta semana de una manera diferente. Es un músculo que te conviene.

Alfonso y Christian

  • Son los extraños quienes tienen las cosas que necesitas.
  • No te estanques con scripts. Haz preguntas. Indaga como un buen doctor.
  • Crea un valor totalmente diferente para modificar el precio (vender un iPhone de modelo antiguo en cinco mil dólares no es atractivo, pero ofrecerlo como el instrumento que tiene almacenados contactos exclusivos que con seguridad responderán la llamada y notas privilegiadas de grandes negocios comprobados, hace que aparezcan inmediatamente compradores).

Sebastián Lora

  • La excelencia no garantiza el éxito.
  • Pon fecha a tu idea y anúnciala. Esto te mueve más que cualquier otra cosa.
  • La suerte es el punto de encuentro entre la oportunidad y la preparación.

Alex Dey

  • La riqueza no es común. Y no se gana haciendo cosas comunes.
  • Los audiolibros son instrumentos muy poderosos para aprender de los mejores.
  • No celebres con alcohol porque entre más grande tu éxito, te estás entrenando en que debes beber más.

Marco Antonio Regil

  • Muchos entramos a la vida adulta como quien entra a un partido de fútbol sin saber las reglas: no tenemos buenas oportunidades de hacerlo bien.
  • Escuchar es importante pero no suficiente. Es mejor practicar. Y todavía mejor hacer las cosas en equipo.
  • Eres la conciencia que puede reprogramar lo que piensa y lo que siente.

Margarita Pasos

  • Tú no puedes tener algo que resientes.
  • No conectes con radiomiseria.
  • Tu mente tiene toda la ingeniería.

Rodrigo Herrera

  • Cumple el timing.
  • Negocia contigo primero.
  • Respeta la esencia de los negocios que compres.

Arturo Elías Ayub

  • No importa el fracaso mientras tengas humildad para levantarte.
  • Lo importante es cuántos corazones tocas.
  • Invita a comer a tus clientes especiales.

Ricardo Salinas Pliego

  • No ganamos nada bajando a todos de nivel.
  • No eres buen líder hasta que no tengas buenos resultados.
  • Es más valioso un día de un evento como éste que un año de educación tradicional.

Tony Robbins

  • La energía es un hábito.
  • Sé impaciente e irracional contigo y lo opuesto con los demás.
  • Un cambio fisiológico radical es un cambio radical de tu estado emocional lo cual es un cambio radical de tu comportamiento.

Cómo jugar bien el juego de los contactos en universidades-eventos.

El día anterior a EXMA 2022, estuve en el Foro de Economía y Negocios de Forbes en el Hotel St. Regis en Ciudad de México.

Hice nuevos amigos. La inmensa mayoría de estos contactos usan activamente Twitter. Somos un tipo de generación para la cual nos resulta natural movernos ahí.

Al día siguiente, en EXMA 2022, nadie tenía Twitter. Tuve que cambiar rápidamente mi mentalidad para comenzar a pedir los Instagram y TikToks de mis nuevos amigos influencers.

Atención: ninguna de las mujeres y hombres geniales que menciono en este artículo va a interactuar directamente contigo en TikTok. No es una plataforma diseñada para facilitar ese tipo de contacto.

¿Y en Twitter? Hey, sí, es muchísimo más posible que den like a una nota donde los menciones. Es posible que incluso respondan.

Deja de pensar binaria y limitadamente donde tus opciones son solo usar Twitter o no. Tenlo. Úsalo a conveniencia. Juega bien el juego con aquellos que te están diciendo cómo moverte.

El comportamiento maduro y adulto es que te adaptes a lo que aquellos que admiras te dicen que es su estándar.

El comportamiento infantil te orilla a decir «ah, pero no está en Instagram, ni modo, yo quería seguirlo pero pues no uso Twitter».

Sé todo un pro.


Pros y cons de EXMA 2022

Te decía que este no es un artículo patrocinado, de lo contrario te diría que todo fue perfecto.

Lo que no me gustó:

  • El primer día hubo retrasos en los horarios de las conferencias.
  • La selección de comida en los stands era muy limitada.
  • Hubo pláticas interesantes a las que no pude asistir porque eran simultáneas a las del escenario principal.
  • La conexión a internet era terrible.

Ahora bien, el retraso en un evento tan grande y hecho con estas características por primera vez, se entiende. El segundo día tuvieron una precisión increíble.

Sobre el hecho de las conferencias simultáneas, ayuda a tener variedad.

Sobre la conexión a internet en la sede, es algo natural en eventos masivos.

Si alguna de estas situaciones es suficiente para que no vayas a una universidad-evento como EXMA, bueno, haz eso, no vayas: tu frecuencia no te permite ver el potencial.

En lo personal, absolutamente ninguna de estas observaciones representa un rasguño genuino a la calidad de EXMA 2022. Las menciono porque no quiero dejarte con la idea de que todo era perfecto.

Los DJs, la producción visual, el sonido, la logística de entrada, la duración.

Casi todo fue genial, eso sí.


Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Dureza mental.

Disciplina emocional.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

P.D. Recibe gratis más hacks e ideas para ser una Persona de Alto Desempeño. Suscríbete a mi newsletter aquí. Si este artículo te gustó, los e-mails que te voy a enviar te van a encantar.

ALGUNOS DIOSES SE BURLARÁN

Recuerda que eres experto en algo.

Experto no significa obligatoriamente que eres el que más sabe del tema a nivel mundial, pero sí que tu entendimiento de un tema está por encima del promedio.

Yo soy experto en negocios, marca personal, redacción, tecnología, parenting y cosas así.

Sin embargo, existen millones de personas que ejecutan todas esas actividades mucho mejor que yo. Para ellos, no soy experto. Y está bien, pues no son la audiencia a la que debo servir.

El error de muchos expertos es que no le dan el valor a lo que saben. Creen que su conocimiento es algo obvio para casi todo el mundo. Esto ocurre porque —ejemplo— como plomeros viven en una burbuja donde conocen a otros plomeros y se comparan entre ellos en cantidad de clientes, reputación y así. Uno tiene más herramientas. El otro atiende una mejor zona de la ciudad. Aquel lleva cinco años más haciendo esto. Para alguien inútil como yo —que no sé nada del asunto— cualquier plomero es una fuente de sabiduría práctica casi infinita.

Otro error del experto que ya comenzó a creer en sí mismo, es querer cobrar rápida y desmedidamente por todo su conocimiento. Venimos de una época donde sí, el acceso a la información era algo premium y escaso. Hoy probablemente hay más tutoriales gratuitos en el universo que granos de arena.

El experto de hoy debe validarse públicamente exponiendo su técnica y dominio de la situación. Si abres tu cuenta en alguna red social y en tu descripción dices que eres “plomero”, absolutamente nadie te va a contactar. ¿Sabes? La gente quiere a alguien que 1) haya sido validado por sus amigos o 2) por las redes sociales, así que o construyes un prestigio increíble a nivel local —lo cual es lento y limitado— o desarrollas una marca personal donde demuestras lo que sabes hacer y te posicionas como una autoridad en la materia a la cual es un privilegio poder contratar.

Piensa en qué eres experto.

Quítate esa tontería de ruido mental que te dice que eres muy joven o muy viejo para hacer esto.

Ahora determina qué podrías explicarle al mundo a diario.

Ataca esas ideas de que “es que hablar de esto y aquello es muy básico”, “ya todo el mundo sabe eso”, “a nadie le va a interesar”, etcétera.

A veces como experto tienes que repetir aquello que para ti ya es aburrido pero que para la audiencia a la que estás sirviendo es bastante relevante. Tal es el trabajo y hay que ejecutarlo.

Un experto tampoco es necesariamente alguien que domina todo lo de su campo. Velo así: ¿sabes conducir? La respuesta solo es “sí” o “no”. No te pones a decir “bueno, sí, pero no podría con un automóvil de F1 o con un autobús de pasajeros”. Es decir, en esta respuesta prácticamente nunca nos ponemos a hablar de las fronteras de nuestra habilidad, simplemente observamos que sí, tenemos un auto, nos subimos a diario a él y lo operamos con precisión. Esto nos hace experto para todos los que no se siente cómodos con esta acción, que son muchas personas, créeme. Para declararte experto conduciendo, no metes a la discusión todas las limitantes que obviamente tienes en situaciones más avanzadas de la conducción de vehículos. Eso mismo haz en las otras áreas en las que eres experto.

Si eres un recién graduado de leyes, ya eres experto en el tema. Claro, te faltan posgrados, actualizaciones y exposición profesional intensa, pero ya sabes mucho más que yo y millones de personas. Ya puedes tener un canal de YouTube explicando cosas. Ya puedes escribir artículos en LinkedIn. Ya puedes debatir en Twitter. Obviamente eres nada para los dioses del derecho, pero no es a ellos a quienes estás intentando servir.

Algunos de esos dioses se van a burlar de lo que estás haciendo.

Algunos de esos dioses se van a ofender por lo que estás haciendo.

Entiende que declararte experto y actuar así en internet es una bofetada emocional para aquellos que todavía tenemos instalada una visión de la vieja guardia sobre cómo deben ser las cosas en este mundo que ya cambió pero que nos resistimos a aceptar.

Esto es lo que vas a hacer a diario: explicar cosas, las más básicas, lo harás con amor, con detalle, con la paciencia de un artesano que sabe que sus notas terminarán en manos desconocidas.

Ese contenido generará interés.

Ese interés generará acercamientos.

Esos acercamientos generarán conversaciones.

Esas conversaciones generarán prospectos.

Esos prospectos generarán ventas.

Esas ventas generarán confianza en ti.

Esa confianza en ti generará nuevo contenido.

Y reinicias el ciclo.

Yo te enseño a construir un negocio como todo un pro.

Yo te enseño también a desarrollar tu marca personal.

El juego de los profesionales de la vieja guardia era egresar de la universidad y con esa credencial en la mano, rezar para obtener oportunidades.

El juego de los profesionales de vanguardia es trabajar a diario de forma visible para que su prestigio y reputación crezcan y con ello lleguen constantemente oportunidades concretas a su puerta digital.

Si estás listo para ser un profesional de vanguardia, te veo dentro de mis cursos que inician a principios de Septiembre. Te van a encantar.

Envía ya aquí un mensaje de WhatsApp para recibir info de precios, fechas, promociones y demás.

Actúa con determinación, con rapidez, con precisión. Como todo un pro.

Deja de ver el juego desde la tribuna y métete a la cancha.

Sin pena.

Cero dramas.

Enfoque. Ecuanimidad.

La gloria está en el largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

P.D. 1: Recuerda que tu marca personal es aquello que la gente dice de ti cuando no estás con ellos en la conversación.

P.D. 2: Si esto te gustó, suscríbete gratis a mi newsletter. Te va a encantar.

HABLANDO DE PARADIGMAS

La palabra «convicción» es una de esas a las que solemos asignar un sentido positivo automáticamente. Vemos como algo loable cuando alguien tiene «fuertes convicciones». Creo que esto es un error. La capacidad de ensanchar nuestra mente no llega cerrándonos a nociones exóticas sino coqueteando con ellas.

En palabras más sencillas, te quiero decir que si las creencias que cargas hoy son muy parecidas a las que tenías en tu mente y alma diez años atrás, bueno, lo que eso dice sobre tu nivel de evolución personal es algo que debes analizar muy fuertemente.

Las siguientes ideas son parte fundamental de mi comportamiento en la actualidad. No lo eran para nada una década atrás.


La microfama te da más que las calificaciones.

Defino como «microfama» ese reconocimiento público donde tal vez cinco desconocidos se puedan acercar a ti en un aeropuerto grande, llamarte por tu nombre y pedirte una selfie. No eres el cantante más popular de la televisión, pero tienes algunos seguidores leales. «Eres famosillo», fue la descripción que alguien hizo de mí y creo que el término puede ser intercambiable si te gusta. Sucede que como tú y la mayoría de la gente, me dediqué por casi veinte años a coleccionar buenas calificaciones porque me dijeron que tal era la ruta para convertirme en un ser humano decente. Creo que esta visión del mundo es incompleta. Las buenas calificaciones te pueden regalar una gran confianza personal en tu inteligencia académica y pueden elevar tu autoestima, pero de la misma forma también pueden darte una falsa sensación de seguridad haciéndote pensar que estás listo para el mundo cuando no hay correlación entre lo ejecutado en la escuela versus lo que el mercado demanda en la realidad. En más de diez años de haber lanzado compañías en varias industrias y habiendo hecho tratos en muchas ciudades del mundo, nunca he necesitado mostrar mi boleta de calificaciones. Ha sido mi exposición estratégica y constante en redes sociales lo que me ha abierto puertas, conversaciones, ventas, oportunidades, amistades, viajes e ideas que superan por mucho cualquier esfuerzo institucional de exámenes y certificaciones.


Los videojuegos no son pérdida de tiempo.

Aquí estás, leyendo esto en una pantalla. Esto es un videojuego. Tal vez te cuentas la historia de que estás revisando tu e-mail o que estás leyendo algo para aprender y así, pero evalúa tu comportamiento desapasionadamente como si fueras un antropólogo y verás que estás moviendo tus dedos, haciendo clic, arrastrando cosas, dirigiendo tu vista a ciertos elementos en el dispositivo, obteniendo recompensas de dopamina y cometiendo errores en tu recorrido digital. Internet es el gran videojuego donde a diario miles de millones de personas participamos intentando introducir la combinación de teclazos correctos que nos den como premio un imperio similar al de Elon Musk. Haz tu investigación y sorpréndete de la cantidad de estudios científicos serios que eliminan esa idea de que jugar videojuegos violentos te hace violento. Mi teoría es que las miles de canciones dramáticas que sabes de memoria joden más tu vida.


La universidad importa en unas cinco profesiones.

Estoy de acuerdo contigo en que se necesita un espacio seguro donde cometer errores que en la vida real podrían tener consecuencias mortales. Para eso está la universidad, porque es importante que un ingeniero civil pueda presentar sus diseños a expertos que van a evaluar si sus estructuras son robustas. La universidad no es una institución «buena» de forma predeterminada. Es una organización como cualquier otra, que requiere obtener ganancias, presentar resultados y justificar su utilidad ante la sociedad, por eso se inventa programas a diestra y siniestra. ¿Administración? ¿Comunicación? ¿Hospitalidad? ¿Marketing? Creo que moriré sosteniendo la bandera de que no hay necesidad de pasar cuatro años encerrados intentando convertirse en experto en áreas así cuando la realidad es que aunque son importantes, el contenido es de fácil acceso en línea y la práctica también ejecutándola directamente en el mercado.


Leer varios libros al mismo tiempo.

Ser ordenado está sobrevalorado. Piensa que los primeros en insistirte en que debes ser así somos los papás, que necesitamos combatir el típico caos doméstico que emerge naturalmente de cualquier niño. Ser ordenado en un mundo como hoy es sinónimo de ser lento, aunque suene duro. ¿Quién gana? ¿El tipo que presenta su plan de negocios habiendo hecho la máxima investigación y obtenido la aprobación de todos los expertos después de incorporar las correcciones que cada uno le hace a su idea o el tipo que ejecuta, se equivoca, reflexiona, ejecuta mejor y va avanzando basado en resultados concretos? Esto aplica con los libros. No tienes que terminar uno para darte permiso de leer el siguiente. Mucha gente dice que se van a confundir si leen varios al mismo tiempo. No piensas así con tus amigos, ¿verdad? Jamás exclamas al respecto que no puedes tener varios porque vas a mezclar las pláticas entre ellos. Esto de la lectura de varias obras simultáneamente es igual. No tengas miedo de exigirle malabarismo a tu mente. Le fascina que la empujes a ello. A eso vino.


Los expertos en dinero son muy pocos.

¿Qué es ser experto en dinero? Tener varios años de solidez económica asegurada para ti y tu familia si dejas de trabajar o tus negocios dejan de operar. ¿Cuánta gente así tienes en tu círculo? Así es, no sabes. Puedes pensar que tu amigo con la camioneta último modelo en su garage o tu conocida con la gran casa en el fraccionamiento exclusivo ya están en ese nivel, pero las estadísticas apuntan a que tienen deudas que te sorprenderían. Excepto quienes heredan empresas familiares exitosas, casi todos tenemos que empezar a crear fortunas desde muy abajo. Algunos se confunden y piensan que saber de «educación financiera» es el pináculo del entendimiento del dinero cuando eso es apenas el curso inicial de un cuasi-oculto programa extenso y demandante. Llevo años estudiando el tema y estoy sorprendido de la poca cantidad de gente que tiene en su radar la importancia de lo que yo llamo creación de riqueza transgeneracional. Lo que tu amigo con el salario corporativo más alto te presuma sobre inversiones en la próxima salida en el bar, toma eso y todo lo demás con cautela.


La ridiculez y la incomodidad son grandes herramientas.

Te dicen que el esfuerzo es importante, que trabajes duro, que seas inteligente, que hagas cosas buenas, etcétera. Tal vez sí, algunas de esas cosas importan, pero creo que no tanto como la capacidad de sentirnos ridículos e incluso a pesar de eso poder ejecutar nuestras ideas. Suma a esto la capacidad de meternos con buena actitud a aquello que nos incomoda. Haz un honesto experimento mental de cuántas oportunidades personales y profesionales has perdido en los últimos diez años porque te sentías ridículo o te incomodaban y determina dónde estarías hoy si las hubieses hecho. No te quiebres mucho la cabeza: si agregas estas dos habilidades a tu sistema operativo personal, adquirirás velocidad de escape de esta dimensión. Este es uno de los secretos que más voy a taladrar a mis hijos hasta la tumba. Esos políticos, empresarios, actores y demás altos perfiles, bueno, llegan ahí en gran, gran, gran parte porque dominan esto.


China es el país más exitoso y por mucho.

Mi visión de lo que es posible en este planeta dio un giro de ciento ochenta grados cuando pasé un mes en Asia y sobre todo, en China. Es indescriptible. Es tal el impacto que estoy aprendiendo mandarín, no porque crea que se va a convertir en el estándar global de comunicación sino porque el nivel de filtros que tenemos sobre lo que están haciendo en esas coordenadas nos impide retar la imagen norteamericana que solemos ver como la cúspide de lo que debe ser la civilización. China no es el futuro. China es, bueno, hazte el gran favor de tu vida y ve a ver de lo que hablo.


Te voy a dejar con un posicionamiento gráfico que te invito a que cargues contigo para retar tu pensamiento convencional: esos lindos cerditos que lucen inofensivos, sí, ellos, comen basura, humanos y otros cerditos también —y no necesariamente en ese orden. No dejes jamás a uno de estos animales grandes al lado de un bebé. Alguien también decidió escribir cuentos haciendo a los osos buenos, a los búhos sabios y a las víboras malas. Y no son así. Tenemos estas ideas taladradas desde la cuna. Considera esto un ejemplo infantil de muchos otros paradigmas que jamás retamos.

Los paradigmas son las cosas que lucen normales.

Retarlos es símbolo de tu inteligencia genuina.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

#1 EN TU CIUDAD

Platiqué antier con un empresario que tiene un negocio de grúas. El hack que utilizó para convertirse en el #1 de su ciudad fue extremadamente simple: comprar anuncios en Google.

Yo sé que no es tu caso porque eres una persona curiosa y te insertas con buen ánimo en las nuevas tecnologías que te pueden dar posición de ventaja, pero es mi deber informarte que estamos en el año 2022 y muchísimos emprendedores siguen pagando métodos anticuados como publicidad en la revista local impresa y cosas así.

Mi amigo es mecánico. Él no configura nada en la plataforma de Google Ads. Pidió a las chicas que administran sus redes sociales que lo hicieran. No sabían. Le ofrecieron mejor anuncios en Instagram. Él insistió en su visión. Y esa necedad es lo que hoy en día más ha impulsado su negocio.

Nota filosófica: si tú sabes lo que necesitas, no dejes que alguien que no tiene tu mismo nivel de carne en el asador/skin in the game trate de convencerte de ir por otra avenida. Cada quien empuja usualmente primero lo que le conviene a sí mismo. Casi nadie está pensando en los procesos que te convienen al máximo a ti. That’s your job. Ese es tu trabajo constante.

Lo siguiente no es exageración: Google paga miles y miles de millones de dólares anuales a Apple en un acuerdo exclusivo que ambas han tenido por años por el derecho a ser el mecanismo de búsqueda predeterminado en Safari, iPhone, Mac y etcétera. ¿Y Android? Bueno, Google lo compró por algo. A lo que voy es que toda la humanidad viviente anda como loca haciendo consultas diarias mayoritariamente en alguno de estos dos sistemas operativos. Absolutamente nadie más tiene este nivel de penetración para llegar a un mercado hambriento de soluciones prácticas y rápidas. No one, baby.

No dejes que un chavito entusiasta del marketing digital intente convencerte que es mejor una campaña en instagram para vender tus servicios dentales, por ejemplo. Cada quien va a querer ofrecerte aquello que domina, con lo que se siente cómodo. La razón por la que te quieren empujar típicamente este tipo de ideas es porque la interfaz para poner anuncios en redes sociales es mucho más amigable que la de Google, la cual tiene una curva de aprendizaje empinada, por decirlo amablemente.

No estoy diciendo que tu anuncio con fotito en Twitter o LinkedIn no va a funcionar. Por algo son los monstruos que son. Te estoy diciendo que ni tú ni yo vamos a guardar el contacto de un anuncio random de servicio dental o de grúas que nos aparece mientras estamos viendo videos divertidos o leyendo los chismes de nuestros amigos.

Si aquello con lo que pones pan en la mesa entra en la categoría de ser una solución práctica en la que los clientes requieren pagar al momento, te conviene más pensar en anuncios de Google. Velo así: quien hace la búsqueda específica de una grúa o un dentista, muy seguramente ya tiene una altísima intención de compra, a diferencia del que se topa con tu videito patrocinado bien bonito en TikTok pero no está para nada interesado en este momento en lo que ofreces.

Te conviene simplemente entender a nivel conceptual este modelo y pedir ayuda a tu equipo para que lo ejecuten.

Tienes poco presupuesto de marketing. Y poco tiempo para hacer que las cosas funcionen con tu emprendimiento. No vivas a expensas de las tendencias que alguien intenta meter en tu garganta. No necesitas diseñar desde hoy «tu presencia en el metaverso para ganar posicionamiento», ni usar el nuevo filtro para hacer más divertidos tus ads en la que sea la red social de moda. Google —a pesar de ser un abuelo en la industria tecnológica— es una apuesta fuerte. Deja de ver esto de meterle billetes como algo exótico y sumérgete con confianza a este tipo de ejecución. Además, por favor, sabes perfectamente que has perdido más en esas soluciones de marketing de la vieja escuela que has usado.

Mi amigo Nico Maslo —experto en esta área— dice que el marketing digital no existe, que sólo existe el marketing. Estoy de acuerdo. Tal vez hoy no piensas en ti como un usuario de alta tecnología, pero eso es lo que eres al estar leyendo mis ideas en este formato. Cambia tu narrativa interna. Suelta el peso de cargar con sistemas obsoletos que ya pasaron a la historia.

Espero de corazón que pronto te vuelvas el #1 de tu ciudad.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

REGRESA ILUMINADO

Ve a eventos no gratuitos fuera de tu ciudad. Esto te hace ganar en grande:

  • Salir de tu geografía te da visión.
  • Escuchar otras personas te da ideas.
  • Conseguir recursos para ir genera músculo.

Cuando queremos que todo ocurra en nuestras coordenadas, nos limitamos a la suerte de lo que el mundo nos pueda ofrecer. Muchos minimizan la importancia de asistir a eventos presenciales. Dicen cosas como «esos temas los puedes ver en YouTube». Sí, pero no. Jamás va a ser lo mismo ver un video de una hora acostado en tu sofá que estar bañado, bien vestido y perfumado en un auditorio al lado de personas con la misma curiosidad que tú para escuchar la presentación de alguien que te va a lanzar en directo su energía desde el escenario.

Cuando viajamos a alguna metrópolis que no conocemos bien para participar en un evento nuestros sentidos se agudizan. Procesamos la información del entorno de forma muy diferente. Registramos los movimientos de la gente de manera fina. Esto es porque estamos en estado de alerta.

La gente es la misma en todo el mundo: tenemos miedos, sueños, necesitamos comer, dormir y así. El hecho de posicionarnos en lugares distantes nos hace aprender aceleradamente: nuestra mente y cuerpo absorben todo con mayor precisión. La tecnología todavía no nos puede dar esto.

Si algo me sigue sorprendiendo en la vida es cuando labios nuevos me repiten ideas viejas. Así las abordo con bríos renovados. Mucho de lo que vas a «aprender» en estos eventos realmente no es nuevo, pero el contexto —al ser muy diferente a tu rutina— hace que el mensaje sea más poderoso.

El precio de un evento es un filtro. Decir que tus finanzas no te permiten pagar un ticket te entrena en seguir en ese nivel social y mental. Empuja tu realidad a lo que te conviene. Ir solamente a eventos gratuitos te rodea de gente que refuerza tu historia de «no se puede».

Ver la Champions League en casa jamás será lo mismo a estar en un estadio de Europa entonando cánticos con otros en tu frecuencia de entusiasmo. Querer aprender ventas, marketing, emprendimiento y demás nada más sentado pasivamente frente a tu monitor es altamente limitante.

Si no tienes el dinero para pagar un autobús o avión, reservar un Airbnb u hotel y comprar tu pase de admisión a un evento que sabes que te puede volar la cabeza, bien, aquí es donde comienza tu aventura, en este reto personal de generar los recursos.

Si solo quieres asistir cuando tengas dinero, cuando tengas permiso, cuando todas las estrellas correctas del universo estén alineadas, te aviso que lamentablemente ese comportamiento lo llevarás a muchas otras áreas importantes en tu vida y no te dejará avanzar.

Nuestras experiencias tenemos que hacerlas avanzar nosotros, no esperar condiciones ideales. Esto de que salgas de tu código postal hacia un evento pagado no es una invitación que te hago por estar aburrido: es porque si la ejecutas, desarrolla en ti varios músculos estratégicos.

Ten el músculo de considerar cualquier parte del mundo como un lugar al que puedes llegar.

Ten el músculo de mezclarte entre gente que no conoces y salir de ahí con conversaciones nuevas.

Ten el músculo de estar solo en lugares exóticos y usar esto como espacio para meditar.

Escoge una ciudad grande. Escoge un tema sobre el que quieras aprender. Ve a Google, Eventbrite y Facebook y escribe el nombre del lugar y la idea que quieres aprender y ve qué te aparece. «Ciudad de México, inteligencia artificial, evento», por ejemplo. Si lo haces en inglés, muchísimo mejor.

Ya tienes fecha y precio. Ahora diseña el plan. Ve a Google Travel y busca hotel, vuelos, elabora el presupuesto. Ejecuta pasos que de entrada te parezcan exóticos o imposibles. Los problemas grandes se resuelven con ataques pequeños, no con una pincelada de solución mágica.

No pidas cosas. Ofrece cosas. «Jefe, voy a salir de viaje en tales fechas. Faltan diez semanas. Me gustaría reponer desde ahora el tiempo de esta manera (muestras calendario). También podría venir en fines de semana, ¿cómo podemos acomodarnos?». Haz difícil al otro lado negarse.

El error que he visto en muchos a lo largo de los años de plantear esta idea es que inmediatamente piensan en las razones prácticas por las cuales no es posible. Y tienen razón. El dinero. El tiempo. Los niños. El trabajo. Claro. Pero absolutamente todo eso es solucionable.

Velo así: muchísima gente viaja y va a eventos todo el tiempo. Que hoy para ti esto sea algo raro significa simplemente que tu nivel así te ha entrenado a ver el asunto, pero no es la realidad. Eres tú, no el mundo, por lo tanto, ya se han inventando muchas soluciones a esas excusas que pones.

Para el dinero, comienza a vender tus ideas o tu tiempo o tus habilidades en línea. Lánzate a hacer marketing de ti sin pena. Da clases extras a niños de primaria. Ayuda a algún profesional con su papeleo. Anuncia esta disposición en tus redes. A diario. Insiste.

Para el tiempo, haz un inventario de lo que podrías dejar de hacer, lo que puedes ejecutar más rápido y consigue así más horas en el día a través de la magia de organizarte como todo un pro.

Los niños. Sí. Esto es complicado. Imagina que los envías a un fantástico campamento de verano fuera de la ciudad por un mes. Con esto quiero ilustrar que sí los puedes soltar. Encuentra familiares y amigos para hacer trueques donde hoy cuiden a tus hijos y a cambio en otra ocasión tú los apoyas igual.

Del trabajo ya te dije cómo. No es pedir permiso, es negociar. Es llegar con variedad de soluciones para que la conversación no sea un «sí o no» sino «escoge opción A, B, C o diseñamos otra tú y yo, pero esto va a pasar».

He hecho esto de ir a eventos de todo tipo durante dos décadas. Es una de las actividades que más ha hecho explotar mi cabeza. Regreso iluminado, luego no tanto por el evento en sí sino por la experiencia de rodearme de personas que están ejecutando a niveles que admiro.

Mi confianza personal y profesional crece entre más me mezclo con otros pros. Aprendo de comida, bebidas, lugares y hacks de vida de otras personas que son curiosas y también se mueven para conectar en este tipo de eventos diseñados ex profeso.

Cuando tienes que negociar con un taxista en otro idioma, resolver en tiempo real un problema con tu reservación de hotel en otro país, cruzar un estricto control de aduanas, bueno, al regresar los retos de tu vida normal no lucen lo grandes que parecían antes de salir.

Ve a eventos pagados en lugares cada vez más lejanos. Este es un gran hack para conectar con gente interesante, escuchar ideas que luego tardan meses en aparecer aquí y tomar el pulso de cómo piensan y se mueven aquellos que están en los niveles que te interesa conquistar.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

MEJOR CONSTRUYE TU CAMINO EXCEPCIONAL

Lo que a ti y a mí nos venden aquí en internet a diario son historias excepcionales en un extremo u otro.

Lo excepcional no es algo bueno por sí mismo, solo está fuera del promedio. Ilustraré esto con ejemplos de negocios y otros un poco más drásticos.

Una de las lecciones más populares en negocios es hablar de los errores de Kodak y Blockbuster. Los directivos de ambas empresas lucen como tontos porque no fueron capaces de entender hacia dónde iba la tecnología y merecidamente perdieron en el mercado. Tal es la narrativa. El detalle está en que esos dos ejemplos son extremos. Prácticamente todas las empresas exitosas de la vieja guardia —que existen desde los setentas u ochentas, digamos— se han adaptado de una forma u otra a la modernidad y siguen como jugadores relevantes. Historia aburrida.

Nadie hace clic en el título de un video en YouTube que diga «Esta empresa no ha desaparecido después de cincuenta años en el mercado». Nos entusiasma los dramas estilo «Apple destruyó totalmente a Nokia», por lo tanto esto es lo que nos ponen de platillo constante y principal.

Aquí te explico a detalle por qué no debes pensar que la combinación del metaverso con impresoras 3D y comida de laboratorio destruirán tu puesto favorito de tacos de la esquina en las próximas décadas.

Imagina que el encabezado del periódico fuera «Una familia pintó toda su casa ayer: pasaron un buen rato y mantuvieron su presupuesto». Aburrido. Vende más mostrarte el asesinato que ocurrió en una fiesta porque uno de los participantes estaba borracho y celoso.

Nuestro cerebro es fantástico para llegar a conclusiones simples sin mucho entrenamiento intelectual sofisticado: crímenes en las noticias lo iguala con que todo está mal en el mundo y que estamos cerca del fin. No estoy diciendo que no exista la maldad o la ignoremos sino que le demos el peso adecuado a las cosas, que usemos mejores prismas para evaluar lo más objetivamente todo aquello que sí está ocurriendo.

Lo simple y lineal nos encanta. Suma sin ayuda 6+6+6+6+6+6+6+6+6 y verás que no es problema. Multiplica 6x6x6x6x6x6x6x6x6 y todo cambia. No venimos cableados para lo complejo, así que simplificamos. Llegar al resultado de la suma no es la única posibilidad con el número 6.

Somos adictos a lo simple. Y las narrativas que nos facilitan esto alimentan nuestra adicción. «La tecnología destruye a los negocios anticuados». «Tal político es malo porque no pertenece a mi partido». «Esta guerra es culpa de tal país por estas razones» y así. Simplezas. Aparte, no nos gusta enterarnos que no podemos procesar fácilmente escenarios complejos, así que nos cerramos a explicaciones lógicas donde no hay solución sencilla y establecemos modelos que nos dan seguridad psicológica de que sí podemos comprender la situación.

Todo esto para decirte que la gente que sigues y admiras aquí en internet son situaciones complejas andantes, son excepcionales —y recuerda, esto no significa automáticamente algo positivo. No simplifiques sus logros y errores y creas que así puedes llegar a su buen o mal nivel.

El emprendedor en revistas es un sobreviviente. La publicación tiene que vender el glamour de visionario, innovador y así. Las partes aburridas de e-mails, documentos, lecturas, esperas y pláticas sin resultados no excitan la imaginación de nadie, pero han sido 97% de su trabajo.

Vamos a cambiar los papeles. Supongamos que llevas años compartiendo notas públicamente y yo he leído la mayoría de ellas. ¿Seria correcto asumir que te conozco bien porque te sigo de cerca? ¿Tengo en verdad los detalles que me permitirían obtener bien tus resultados?

Este error lo cometemos con políticos, empresarios y demás personajes de alto perfil. Queremos imitarlos o queremos aborrecerlos, whatever. El punto es que no tenemos acceso a la complejidad que los ha moldeado, por lo tanto no tenemos el panorama completo para un buen análisis. Para mí el principal problema de la humanidad es el «us versus them», una tonta filosofía infantil de «nosotros contra ellos» que impregna a todas las personas en el mundo.

En resumen: lo que lees, escuchas y ves en medios o en reuniones con amigos y familiares no es lo estándar, es lo excepcional. Lo estándar es aburrido y no vende, por lo tanto no se publica ni se transmite con el mismo énfasis que lo que está fuera del promedio.

El estándar de éxito en negocios no es lo que lees en revistas.

Lo que encuentras en estas coordenadas no es la realidad, es solo una parte. Y para esto, minúscula.

De forma práctica, lo que quisiera que te lleves de aquí es esto: cuando te enamoras del éxito de alguien que te venden en medios o redes, lo que ocurre es que lo analizas. Y al hacerlo, caes en la trampa de la simplificación. Y con eso, crees que puedes repetir lo que ha hecho.

Mejor analiza el éxito aburrido —promedio— que no sale tanto en revistas. Esto tendrá complejidad también, pero menos inclinada a aspectos peculiares de los excepcionales.

Termino esto con la conversación que tuve con un amigo hace algunos meses donde me platicaba que estaba iniciando su marca personal en Twitter y que quería ser como @naval, que no sigue a nadie, que escribe muy poco y obtiene un alud de interacciones y followers. Le expliqué que Naval no comenzó a Twitter desde cero como él. Que para cuando Twitter apareció en la humanidad, él ya había tenido éxito en startups e inversiones, que ya era parte de la red del top 1% del mundo. Compartir tus breves notas filosóficas en un plataforma nueva donde te siguen tus amigos super influyentes resulta en éxito asegurado porque el efecto de red resulta exponencial en ese instante. Naval no es lo que es por sus publicaciones: sus publicaciones son lo que son por él.

No te enamores de lo que está fuera del promedio.

Mejor construye tu camino excepcional.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

TODOS SOMOS EXITOSOS EN LAS REDES SOCIALES

Todos somos exitosos en las redes sociales. Sigo inversionistas, emprendedores, artistas, programadores y demás pros en ese estilo. A diario encuentro que todos han escrito nuevo código genial, descubierto una gema para invertir en ella o conseguido éxito inconmensurable con su startup.

Esto solía provocarme una plática interna estilo «Aarón, ¿qué te pasa?, ¿por qué no estás consiguiendo todas esas oportunidades y avances también?, ¿por qué no logras las mismas victorias que esas personas?».

Con los años, entendí que las redes sociales no son un espejo de lo bueno o malo de la realidad. Muchos dirán «es obvio, Aarón» y sin embargo, aquí estamos tú y yo, llenos de ansiedad, comparándonos todo el tiempo con la urgencia de presumir algo, lo que sea, para no quedarnos atrás.

Lo que me ha ayudado a calibrar la percepción de lo que hay aquí en internet es que conozco a muchos de los que publican sus éxitos. Son personas normales como tú y como yo. Tienen miedos, inseguridades y en algunos casos —por traumas como los míos— necesidad de atención.

Lo que hacemos mejor quienes emitimos éxito en las redes sociales es simplemente una administración adecuada de nuestra marca personal. Es como el que corre largas distancias: sólo entrena más su cuerpo y calibra mejor su respiración, no es un ente superior.

No se trata de decir que los éxitos que te compartimos aquí no existen o que exageramos en todo. Se trata de que sepas que sí, que hoy alguien publicó una venta genial pero lleva semanas sin ver a sus hijos porque ha estado de viaje y se siente exhausto de este ritmo laboral. Ahora, la razón por la cual emprendedores, inversionistas y demás pros buscamos transmitir éxito de forma consistente en las redes es porque sabemos que eso llama a otros que están trabajando en esa frecuencia y que sumarlos a nuestro ecosistema nos puede hacer ganar-ganar.

Si publico que la vida es dura, que todo está mal, que el mundo es injusto, claro, hay tal vez mucha razón en esas frases, pero piensa que aquellos que se sientan atraídos por esas publicaciones no serán los que me ayuden a salir de ese estado de mente y ejecución. Entonces, si me das a elegir, prefiero organizar mis redes sociales todo el tiempo con creadores que tienen fracasos, problemas ocultos, ansiedad y demás imperfecciones de personalidad como tú y yo pero que incluso así deciden enfocarse en impulsar las cosas buenas que construyen.

El resumen de esto es que tristemente hay solo dos estados de funcionamiento con las redes sociales: o nos están educando (dejamos que el algoritmo decida libremente qué ponernos en frente) o lo estamos educando (bloqueando, siguiendo, compartiendo lo que sí nos conviene).

Estoy escribiendo esto descalzo, despeinado y con un poco de escurrimiento nasal en esta habitación de hotel donde desperté tarde y voy retrasado con la agenda que me fijé para el día de hoy. No estoy sonriendo ni tengo la producción encima de mí que ves en mi foto de perfil.

Una buena marca personal no se trata de que inventes éxitos que no existen o que te esfuerces en conseguir éxitos solo para complacer a seguidores. Se trata de que cuando algo genial en lo físico o lo etéreo te ocurra, vengas a platicarnos al respecto.

Cosas que pueden ser geniales para compartir: la epifanía que conseguiste en un párrafo del libro que estás leyendo, una conversación donde ayudaste a alguien, un viaje que te sorprendió, una acción que tuvo buenos resultados inesperados y así.

Tranquilo, tranquilo: todos tenemos problemas y estamos mal en algunas cosas. Abandona esa fácil idea de que eres el único al que no le resultan bien sus proyectos o que no está muy seguro de lo que está haciendo.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

PROFESIONAL DE VANGUARDIA

El segundo cambio de paradigma.

Imagina que estamos presenciando la conversación de un adolescente, catorce años, hablando con su papá —quien es herrero— y le propone la idea de asistir a la escuela. “¿Para qué?”, pregunta padre. “Para tener una educación”, responde con obviedad el hijo. “¿Y el trabajo? ¿Cómo vas a alimentar a tu familia?”, cuestiona quien ve toda esa idea de la escuela como un asunto teórico y exótico. “Cuando haya terminado la escuela, tendré oportunidades que me pagarán mucho dinero, papá”.

Después hablan del tiempo y la inversión que todo eso requiere. Papá ama a su hijo, pero no entiende este nuevo concepto de la universidad donde uno pasa años con libros para que al final te den un papel que dice que eres experto en un tema. En sus tiempos, todo esto se conseguía sin estudiar en un pupitre. Ser aprendiz durante muchos años era el camino natural. Heredar las habilidades, los clientes y el taller de nuestro mentor era lo esperado. Y así era como obtenías los recursos para sostener a tu familia de siete, nueve u once criaturas.

Piensa que hoy en día esto mismo ocurre cuando le propones a la vieja guardia el asunto de convertirte en influencer. Lo que hoy defendemos es lo que ayer combatíamos: la universidad, la escuela, el periodo de instrucción formal y sometido a palabras, espacios cerrados y tutores principalmente sin experiencia.

Y es entendible. Durante varias décadas —ni siquiera siglos— el mundo ha funcionado bien así: ten un certificado en contaduría, medicina, ingeniería, pedagogía, etcétera para conseguir un empleo estable en el cual desempeñar tu conocimiento y habilidades durante unas tres décadas y así obtener una casa, un auto y comida para tu esposa y tres hijos (ya son tres nada más).

El primer cambio de paradigma fue de aprendiz a profesional con estudios universitarios formales.

El segundo cambio de paradigma —el que vivimos hoy— es pasar de profesional a influencer con aprendizaje autodidacta y validación informal.

Es difícil abrazar esta idea cuando la imagen que tenemos taladrada de un médico o un ingeniero es alguien respetable, serio, con sabiduría automática entregada por un conjunto de firmas, vestido de manera pulcra, con un diseño personal estudiado para inspirar aprobación entre sus colegas.


Irreversiblemente atrás.

La palabra influencer evoca jóvenes entusiastas haciendo cualquier cosa posible para llamar la atención en pocos segundos y comportándose en lo que consideramos un modo ridículo y poco profesional.

Cuando estos influencers pueden conseguir —como hoy lo hacen— que el mercado los premie rápidamente en términos de reputación y dinero, debemos estudiar el asunto e insertarnos en él, lejos de reírnos, minimizarlo y pensar que es una moda.

Deja de ser el padre que no puede abandonar la idea de que su hijo debe ser aprendiz de alguien para poder tener oportunidades en la vida cuando enviarlo a la universidad le abriría un mundo del que no tienes idea y que por eso no puedes abrazar con ánimo.

Deja de ser el profesional que no puede abandonar la idea de que ser influencer es ser joven y ridículo simplemente porque no entiendes lo fantástico que es tener un gran nivel de acceso a una audiencia cada vez más amplia y un canal propio y poderoso de distribución de ideas y proyectos.

Si no estás trabajando en ser influencer porque los preceptos taladrados en ti por la vieja guardia no te dejan, te estás quedando irreversiblemente atrás.

Y en unos años, con tu soberbio grado académico de medicina o ingeniería, cuando veas que tus colegas con canales de YouTube, blogs, feeds en Tiktok e Instagram, consiguen participar en asuntos que jamás se te presentan, recordarás este ensayo y cómo te fastidió que Aarón Benítez te dijera que las creencias que defendías no eran aptas para el futuro.


Resistencia económica, laboral y emocional.

Dice Peter Thiel que hay una burbuja en esto de nuestra adoración automática a la educación universitaria y a la manera en que pensamos en nuestra carrera profesional. Explica que la pre-condición para saber que todo esto es una burbuja es el hecho de que hay una creencia intensa que impide que cuestionemos el asunto. Y sí: dile a tu círculo cercano esto, que ser influencer es lo único que te va a dar verdaderas oportunidades en el futuro y verás las risas, las burlas y los comentarios sarcásticos por lo que ellos perciben como tu criterio ridículo e inocente.

Necesitas desarrollar resistencia económica, laboral y emocional para poder ser parte exitosa del futuro.

¿En serio crees que desarrollas resistencia económica cuando trabajas para una empresa pensando que estás en un empleo estable que va a durar varias décadas?

¿Sigues con la ilusión de que en tus ratos libres vas a emprender un proyecto o inversiones que te darán libertad financiera sin entender que la gente que se dedica veinticuatro horas enteras al día a esto no tiene garantizados sus resultados?

¿Sigues pensando pobremente que destacar te trae más problemas que ventajas?

¿Sigues creyendo que lo que estudiaste en un periodo de tu vida es suficiente para el resto de tu existencia?

La resistencia económica es poder tener diferentes fuentes de ingreso, ser creativo para que los recursos fluyan hacia ti.

La resistencia laboral es la capacidad de ser flexible con tus conocimientos, tus habilidades y tu actitud para insertarte en las posiciones que más te convengan en momentos estratégicos. Hoy eres ingeniero de diseño, luego director en una empresa de construcción y después socio de una empresa panificadora a la vez que profesor de un instituto en línea. ¿Por qué no?

La resistencia emocional es controlar a voluntad la influencia de todas esas vocecitas tanto internas como las de tu alrededor que —según tú— te juzgan implacablemente por estar ejecutando tu vida profesional de manera distinta a la que todos los demás lo hacen.


Inventando los caminos.

Este mundo interconectado hace más difícil la estabilidad a la que estábamos acostumbrados. En el año dos mil uno, diecinueve tipos con cuchillos arriba de aviones comerciales desencadenaron guerras con repercusiones globales incalculables. Y en el año dos mil cuatro, menos de media docena de universitarios iniciaron en sus dormitorios una compañía que ha reinventado las comunicaciones interpersonales de toda la humanidad. ¿En serio crees que el mundo es estable cuando estos ejemplos demuestran lo poco que se necesita para agitar todo en poco tiempo? ¿Eres tan inocente para pensar que la empresa, la industria, el área en la que estás, es a prueba de toda esta disrupción?

Los profesionales de la vieja guardia adoran los caminos establecidos que todo el mundo entiende.

Los profesionales de vanguardia van inventando los caminos que necesitan para tener más y mejores oportunidades de forma constante.

El libro de reglas que sirvió a las generaciones anteriores ha muerto. Entérate.

Las nuevas reglas son lo digital, lo rápido, lo minimalista.

Ser influencer es algo tan serio que parece juego.

Ser influencer es algo tan obvio que golpea nuestro intelecto porque queremos asignar la idea a un conjunto muy peculiar de personas raras, a algo al margen de nuestros asuntos serios.

Ser influencer no es ser emprendedor.

No todos tenemos que ser emprendedores ni lanzar nuevas compañías o instituciones.

Pero todos deberíamos estar ocupados en ir creando primero nuestras audiencias y luego nuestras tribus para poder construir aquello que —te repito— nos puede dar a ellos y a nosotros más y mejores oportunidades.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

IMPOSIBLE CONSTRUIR RIQUEZA SIN ESTO

Ella tomó asiento en la sala de mi departamento. Me dijo que quería hablar conmigo. Yo ya sabía cuál era el tema. Me explicó muchas cosas. Conforme hablaba, yo fumaba sin parar, deseando que llegara al punto en concreto. Finalmente, me informó que nuestra relación había terminado.

Me sentí molesto. Mucho. Y lejos de lo que pudieras pensar por el lado romántico, mi fastidio venía principalmente por tener que avisar a mis amigos que no, que esa chica y yo ya no éramos novios, cuando apenas la semana anterior habíamos tenido una gran fiesta con todos invitados en mi casa celebrando nuestro supuesto amor y demás.

Ahora tenía que salir con mi cara de idiota a notificar a mi círculo que todo el despliegue de emociones, cervezas, alcohol, cigarros, gritos, baile y entusiasmo que habían atestiguado no representaba hoy absolutamente nada significativo.

He permitido que muchas situaciones así ocurran en mi vida: instantes donde lo que más me preocupa no es lo que está pasando en realidad sino cómo va a lucir el asunto para los demás, qué opinión van a tener de mí.

Cuando nos dicen que no nos debe preocupar lo que la gente opine de nosotros, bueno, no sé tú, pero creo que es extremadamente complicado soportarlo. En este preciso minuto de mi existencia, muchísima gente tiene una opinión concreta de mí. Lo que piensan algunos es negativo. Otros albergan comentarios positivos. Y si nos hundimos en la psicología, prácticamente todas esas consideraciones que el mundo sostiene sobre mi persona son meros reflejos de quienes las emiten.

Por eso donde tú ves a un político casi tocado por Dios para traer el bienestar al país, otros vemos la misma historia de ineficiencia y corrupción gubernamental. Por eso donde algunos vemos a un genio emprendedor que quiere salvar a la humanidad, otros ven a un estafador de impuestos que vende humo. Sólo podemos visualizar lo que sintoniza con nuestra experiencia de vida, con los golpes que hemos recibido, con lo que nos hemos taladrado con libros, películas, música, conversaciones, viajes, escuelas, amigos, lugares, olores y sabores.

Intento decirte que tal vez no es posible ignorar la opinión de los demás. Que nos asignen etiquetas, apodos, calificativos, no es ajeno a nuestro atención ni a nuestros sentimientos. Esto duele. Siempre. Pero no duele siempre igual. Obviamente una coraza se desarrolla y nos permite avanzar, pero no es perfecta ni eterna. Y por eso te digo que nunca podremos ser totalmente inmunes a las opiniones.

El mejor antídoto para minimizar la importancia de las opiniones de los demás es la ejecución. Va de nuevo, en cámara lenta: el mejor antídoto para minimizar la importancia de las opiniones de los demás es la ejecución. Cuando estás ejecutando, sí, claro, sigues escuchando y recibiendo las opiniones del mundo, pero estás cantando tu canción, estás llevando tu ritmo, estás construyendo tu camino.

Desde aquella relación tormentosa que te relaté al inicio de esta historia hasta el día de hoy, mi ejecución ha pasado por tantas etapas intensas que no me he regalado tiempo para regresar a examinar mis ridículos sentimientos de vergüenza por compartir mi estado de soltería con los amigos de aquella época. Igual cuando renuncié a mi empleo seguro en el que acababa de recibir un ascenso, muchos me dejaron de hablar. Todo mundo tenía una opinión sobre Aarón y su emprendimiento. Cuando comencé a publicar en internet y proponer ideas, lo mismo. Muchos cortaron contacto conmigo. Que si soy esto y aquello, notas de amor y odio comenzaron a fluir de forma vertiginosa en mi inbox.

Pero sigo ejecutando. Organizando eventos. Lanzando empresas. Creando equipos de trabajo. Dando coaching. Impartiendo conferencias. Viajando. Criando tres niños. Disfrutando a mi esposa. Aprendiendo. Haciendo y dando entrevistas. Escribiendo libros. Ejercitándome. Viendo Netflix. Visitando amigos. Escuchando podcasts geniales. Leyendo grandes libros. Sigo ejecutando.

Comparto esto contigo porque quiero que sepas que entiendo perfectamente esa sensación que recorre tus venas cuando te congelas pensando lo que van a opinar los demás sobre lo que quieres hacer.

Congélate un minuto. Y ejecuta el resto del día.

Ejecuta. Sigue ejecutando.

Nada es más rápido y poderoso para conseguir minimizar los efectos depresivos de las opiniones externas que avanzar con la construcción de nuestras ideas. Nada.

No seas como yo y mi versión dramática de bajo desempeño que sufría más en su cabeza por este tipo de cosas que por lo que realmente iba a resentir de forma práctica en mi vida. Esa ex-novia se fue y llegó una chica hermosa para estar a mi lado y tener una bella familia con hijos e infinidad de mascotas por todo nuestro hogar.

“¿Por qué siempre llevas un envase de niña cuando vas a hacer ejercicio?”, me preguntó mi hijo recientemente. Sucede que para hidratarme suelo llevar mi agua en algún bote de la colección de mi hija. Podrás imaginar la variedad: Barbie, Frozen y otras figuras en ese estilo.

Aproveché su pregunta como un espacio para hackear su mente. Cuando tus adolescentes te hagan una pregunta, úsala como el atajo perfecto para insertarles la mayor cantidad posible de ideas geniales. Los jóvenes casi no hacen preguntas. Prácticamente nada que tenga que ver con el mundo de los niños o adultos les interesa. Están en su propio universo. Y los dramas de su edad son los que tienen secuestrada toda su atención, así que valora como oro esas breves aperturas genuinas que te puedan dar.

Le platiqué que así como una computadora necesita un sistema operativo para poder funcionar, los humanos también necesitamos uno. Que la filosofía no es otra cosa que un sistema operativo. Y que así como hay MacOS y Windows, existen diferentes tipos de filosofías. Le dije que yo soy fan de la filosofía estoica y que muchas personas relevantes a lo largo de la humanidad la han practicado. Y que muchos de los tipos que más admiro en el presente siguen sus preceptos. Le hablé de ecuanimidad, obstáculos y demás puntos relacionados con el estoicismo. También le dije que uno de los ejercicios más recomendados era aprender a dominar la incomodidad. Por ejemplo, si eres rico, vives unos días como pobre hasta que esto deja de ser una fuente de tonto sufrimiento irreal. Le dije que uno de los problemas que la mayoría de la gente tiene es que no les gusta sentirse ridículos ni que los demás se rían de ellos. Esto los hace débiles, lentos, inseguros. Muchas de las cosas que les encantaría ejecutar no las hacen porque no están dispuestos a asumir el precio de la crítica tonta.

Mi agua en un recipiente de niña es mi manera constante de decir “f*ck you” a las opiniones de los demás, expliqué a mi hijo. Lo que alguien pueda opinar de mí basado en que me vean con un artículo de muñecas y princesas es irrelevante a mi objetivo de construir un cuerpo genial en ese momento.

Los títulos de mis libros. Las ideas de mis negocios. Los nombres de mis empresas. Mis eventos. Muchas cosas que mi audiencia ha conocido a lo largo de los años, son creaciones que no habrían visto la luz del día si no hubiese aprendido a dominar esto de la incomodidad cada vez mejor.

Recuerda: no se trata de que no te afecten jamás las opiniones de los demás, esto es casi imposible. El hack es que mantengas tu ejecución para construir riqueza financiera, corporal, emocional, familiar, psicológica, intelectual haciendo lo que tienes que hacer con dominio de la incomodidad hasta el punto donde comprendes que —como revelan los iluminados— sufrimos más en la mente que en la realidad.

Instálate un sistema operativo genial.

Ejecuta. Ejecuta.

Sigue ejecutando.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

INFLUENCIA INTERNACIONAL ACTIVA

Durante los ochentas y noventas, era común encontrar revistas de tecnología que promovían la imagen del ejecutivo del futuro que disfrutaba la vida con los pies encima de su escritorio. Las fotografías de estos artículos siempre implicaban que la nueva computadora personal junto con la invención de la hoja de cálculo y las impresores de matriz harían que todo fuera fácil y rápido.

Hoy tú y yo sabemos que sí, que todo lo relacionado con números y textos es infinitamente más sencillo de procesar con los dispositivos a los que tenemos acceso. Comparado con la lentitud y caos con el que tenían que lidiar los profesionales décadas atrás, no tenemos nada de qué quejarnos en este aspecto. Pero si alguna capacidad fantástica tenemos los humanos es la de convertir inmediatamente cualquier ventaja en un aspecto obligatorio y ordinario para todos.

¿Hablas inglés? Hace treinta años era algo realmente valioso en un entorno corporativo demandante. Hoy es lo menos que se espera de cualquier egresado universitario que jure ser realmente profesional.

¿Sabes usar internet y Microsoft Office? Esto te ayudaba a encontrar empleo. Hoy nadie se asombra si tienes estas “habilidades”.

Aquello con lo que ayer destacábamos, hoy es moneda común.

Por esta razón, es importante estar siempre atento a los trenes que llevan a caminos nuevos.

Caminos nuevos son potenciales oportunidades mejores.

Estos nuevos trenes están saliendo de la estación a cada instante. Pero no vas a escuchar los anuncios de sus viajes en los altavoces si estás distraído con las mismas preocupaciones que todos los demás, con los mismos pensamientos que todos los demás, con la misma ejecución que todos los demás.

Los trenes que llevan a caminos nuevos van a despertar burla, chismes, críticas y miedos en tu entorno.

Lo siguiente es doloroso: a tu entorno no le gusta que cambies. Y no es personal. En general, a las personas no nos gusta el cambio. De nada. De nadie. Es un asunto biológico conectado a nuestra evolución: para sobrevivir en las cavernas necesitábamos que las condiciones de nuestra alimentación y seguridad fueran estables y predecibles. Cualquier alteración —que eso es el cambio— en el escenario o la rutina era precursor de una muerte segura.

Entonces, por definición, cuando comienzas a abordar estos trenes de los que estamos hablando, la gente a tu alrededor comenzará inmediatamente a verlo como algo peligroso y repudiable. Muchos no te lo dirán de frente. De hecho, casi nadie compartirá su opinión sincera contigo porque así somos las personas, estamos cableadas biológicamente para tener gracia social y evitar el conflicto. Si no hubiésemos desarrollado la fantástica capacidad de ser primates-doble-cara, no podríamos haber construido todo lo que hoy podemos nos da esta vida tan cómoda.

Te platico todo esto porque hay un tren al que casi nadie se ha subido y que quiero compartir contigo.

Es esto de la marca personal.

Hoy en día, tener miles de seguidores es un activo. Es algo con lo que puedes hacer muchas cosas: conseguir nuevas amistades, recibir invitaciones, capitalizar con contenido y eventos, acelerar el reclutamiento para tu startup, conectar con quienes pueden ayudarte a destrabar retos en tu empresa, etcétera.

Casi nadie tiene una marca personal.

Claro, quienes vivimos en esta burbuja de la micro-fama en internet, pensamos que ya todo el mundo está involucrado en esto de desarrollar una marca personal. Pero no es así.

Haz un censo mental rápido de cien personas de tu entorno. Amigos. Familiares. Colegas. Vecinos. ¿Cuántos de ellos publican a diario contenido en la red con una estrategia clara y resultados positivos constantes?

¿Lo ves? Casi nadie hace esto bien.

Es como los que estamos fascinados con el mundo cripto. Creemos que ya todo el mundo está inmerso en esta revolución. Ahora haz un ejercicio de preguntar a cien personas al azar en la calle si tienen una wallet y a cuáles criptomonedas le hacen HODL.

¿Lo ves? Una cosa es la percepción que tienes del uso de una oportunidad y otra es el verdadero consumo masivo que existe de ella. No le creas a esa vocecita que te dice que “ya todo mundo está en eso”. Ese es tu miedo disfrazando su terror ante el salto que estás considerando dar.

Si a principios de los noventas contabas con habilidades para configurar módulos de memoria adicionales en la tarjeta madre de tu computadora, sabías automatizar correspondencia usando macros de un procesador de texto y tenías destreza para utilizar un software de edición de imágenes digitales, wow, eras valioso para el mercado. Había muchos clientes desesperados a los que podías atender.

Hoy nada de esto es igual de relevante. Sí, claro, mucha gente jamás ha abierto ni abrirá su computadora para personalmente insertarle algún periférico. Muchos usuarios no tienen idea ni interés en poder desarrollar macros que les faciliten la vida. Y herramientas económicas y poderosas como Canva —aunque odiado por los profesionales— solucionan la inmensa mayoría de necesidades básicas de pequeñas y medianas empresas que antes requerían tener en nómina a un gurú de CorelDraw para diseños fáciles.

Este tren llamado marca personal es uno al que le quedan cinco o diez años de validez.

Te quedan de cinco o diez años para que puedes crear una marca personal genuina y poderosa.

¿Por qué esta línea de tiempo?

Porque dentro de una década, la generación que hoy tiene quince años será la de los nuevos profesionales. Y todos ellos están acostumbrados a subir contenido diario. Transmiten en vivo. Producen sus videos. Instalan programas para agregar elementos particulares que los hagan destacar. Comentan e interactúan en línea con la naturalidad que tú y yo lloramos cuando nuestro equipo de fútbol pierde un partido importante.

Lo que hoy hacen estos adolescentes en términos de comportamiento digital es extremadamente ridículo para nosotros, sus padres, sus tíos, la generación que vamos de salida. Funciona así: usan dinero real para comprar tokens dentro de sus videojuegos en internet. Con esos tokens adquieren armas, ropa, habilidades y accesorios para el personaje de su preferencia. Y claro, tú y yo vemos todo esto como un desperdicio de tiempo y dinero. Sabemos que esa nueva espada que tu niña acaba de comprar para sentirse más a gusto en la nueva temporada de Fortnite es una tontería porque no es algo que pueda sostener realmente en sus manos, no la puede transferir a otro videojuego y en dos días habrá olvidado la emoción de la compra y necesitará un aditamento diferente.

¿Es una tontería? Sí, igual que cuando tú y yo pagamos mil por ciento más por una playera deportiva que tiene el logo de Nike. Existen alternativas sin la marca de la palomita, hechas con el mismo material y fabricada incluso en la misma línea de producción en China. Pero tú y yo creemos que esto no es una tontería. Y pensamos así simplemente porque estamos acostumbrados a operar de esta manera, todo el mundo se comporta así. Se entiende que por un gráfico irrelevante en un producto, uno tiene que incrementar la cantidad de dinero involucrada en la transacción. Aceptamos comprar porquerías físicas como si fuera un hecho irrefutable de la naturaleza, pero no lo es. Lo inventamos y ahora luce como algo escrito en piedra.

Comprar porquerías digitales es exactamente lo mismo para la generación que viene: una acción normal que todos los demás en ese rango de edad ejecutan sin creer que están siendo ridículos e ilógicos. Y bajo este argumento, crecer coleccionando seguidores, publicando contenido y haciendo proyectos con una audiencia global es parte del comportamiento de vida en que se están entrenando. Comportamiento que llevarán a sus carreras profesionales.

Julieta Benítez. VR-bailarina con posgrado en micro-explicaciones.

Alan Benítez: ingeniero solar con diplomado en redacción técnica acelerada.

Diego Benítez: DAO-inversionista con especialidad en influencia internacional activa.

Y así vamos a llamar a esto de la marca personal tú y yo: influencia internacional activa. Porque eso es lo que te conviene.

Tener una marca personal, una influencia internacional activa, será moneda corriente.

Nadie admirará tus miles de seguidores justo como hoy nadie te asigna más valor como persona porque vistes una playera Nike. Todos tienen una.

Quedan unos buenos cinco, diez años para que tú y yo aprovechemos este fenómeno de la marca personal, de la influencia internacional activa.

Ignora con vehemencia la solemnidad con la que médicos, contadores, ingenieros y políticos de la vieja guardia se comportan. Eso no sirve para insertarte en un futuro ganador. Lo de hoy es ser casual, inteligente, propositivo, ejecutor, amable, abierto. Elimina de tu sistema operativo personal los comentarios que la vieja guardia te hace sobre esto de que las redes sociales son una tontería, que es algo para la gente joven nada más, que te roban tiempo, que sólo encuentras puro chisme ahí, que nada más sirven para entretenernos.

Casi todos en la vieja guardia hicieron carreras profesionales al amparo del bajo perfil, de la repetición de una misma actividad durante décadas, de tener los contactos familiares y laborales adecuados.

Eso ha muerto. Entiéndelo.

Tú ten un perfil relevante. Ten contactos globales. Muestra tu expertise a diario. Haz que lleguen propuestas de colaboración constante a tu inbox en lugar de vivir tronándote los dedos esperando que algún reclutador te encuentre para meterte a un proceso con decenas de competidores para un empleo en una compañía que tiene todo en contra para seguir vigente en unos años.

Para conseguir resultados espectaculares en cualquier campo profesional debes insertar TADI: Tiempo, Atención, Dinero, Incomodidad. Si quieres desarrollar una marca personal poderosa consiguiendo todo gratis, en tus ratos libres, sin ir a eventos, reinventando la rueda en cada parte del proceso, bueno, la noticia de última hora es que te estás engañando y que no lo vas a conseguir. TADI, querido saltamontes. TADI. Be a pro.

Cada día en que no estás avanzando conscientemente en esto de tener influencia internacional activa es un día más cerca de que un veinteañero virgen con acné consiga resultados profesionales que tu ni sueñas en tus cuarentas.

Hey, el sexo es genial, sí, ¿pero has recibido mensajes en tu correo electrónico de desconocidos que se acercan a ti porque llevan años siguiendo tu trayectoria a través de internet y te solicitan que viajes un par de semanas a sus oficinas en el extranjero para trabajar con ellos en un proyecto especial y que por cierto el precio de tus servicios no es un ningún problema?

El pensamiento y ejecución de vanguardia es fácil de reconocer: no tienen sentido el día de hoy (pero sí en unas décadas), no son realmente necesarios (nadie te exige que tengas una marca personal), son rápidamente criticados por nuestro entorno (lo harán con burlas en los comentarios de tus publicaciones y advertencias de que es peligroso como si el mundo no la hubiese sido desde siempre) y las reglas del juego no están completas (tú tienes que decidir dónde, cuándo, cómo y qué vas a compartir, no hay un playbook probado ni aprobado a diferencia del que ya conoces de estudiar en una universidad tradicional, conseguir empleo en una gran corporación, casarte, tener hijos y morir).

Sé un profesional de vanguardia desde hoy.

Súbete al tren. Hay mucho espacio. La estación está anunciando salidas constantes.

Disfruta el viaje.

Te veo en él.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.