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AL OTRO LADO DEL ABURRIMIENTO

Nuestro smartphone es un casino andante. A nivel psicológico y antropológico, «revisar» nuestras notificaciones es exactamente lo mismo que jalar la manivela de la máquina tragamonedas: estamos buscando «tener suerte».

Claro que la suerte existe. Y puede ser que ganes en algún punto. Sigue jugando. Sigue apostando.

Pero al mismo tiempo, construye tu propia suerte. Empuja, moldea las cosas para fabricar la buena fortuna. Esto lo puedes hacer a nivel físico y a nivel digital.

A nivel físico —por ejemplo– puedes construir suerte con hacks sencillos. Analiza si al despertar lo primero que buscas es tu celular. Bien. Piensa que nuestras excusas oficiales para tener el dispositivo a un lado son muy buenas y nos engañamos con ellas: «es para poner la alarma, Aarón, si no, no despierto», «es por si hay una emergencia», cosas así. La realidad es que apenas abrimos los ojos, comenzamos a ingresar drama, ansiedad, miedo y envidia a nuestra alma porque dejamos que el equivalente de un chorro de agua de alta presión en modo digital nos ataque despiadadamente en el primer minuto de nuestro día en lugar de usarlo para meditar, agradecer, reflexionar, analizar, visualizar lo que vamos a hacer para ayudar y ayudarnos.

Intento ilustrar con este sencillo ejemplo que aunque tengamos toda la intención de construir suerte, no nos damos cuenta que nos estamos saboteando con mucho del comportamiento que cargamos a diario y que jamás retamos.

Para construir suerte en modo digital, necesitas suscribirte a newsletters fantásticas que se conviertan en el equivalente de una sorpresiva llamada telefónica de esa amiga a la distancia que admiras y que siempre te inspira, te comparte grandes ideas y te deja vibrando en alto al colgar. Encuentra a los creadores de estos mensajes, suscríbete a sus e-mails, síguelos por todas partes. Y aplica filtros para que sea lo primero que veas.

Una de las formas en que construyo suerte es muy extrema, pero me ha servido de manera increíble durante casi diez años: desactivar todas las notificaciones de todas las apps de mi iPhone. Soy usuario fuerte de redes sociales, recibo muchos e-mails, tengo mensajes que atender a diario y así, pero jamás escucharás que mi teléfono suene.

Mucha gente suda cuando les propongo esto.

Si algo te pone nervioso o altera tu visión del mundo y lo quieres ridiculizar, atacar, minimizar como primera reacción, mantente alerta a eso, pero pon mucha más atención a analizar las fibras sensibles que está tocando en ti. Encuentra nuevas respuestas sobre el núcleo de tu personalidad. Esto es lo que siempre nos hace crecer.

Confieso que sí hay algo que hace sonar mi teléfono y eso es una llamada de mi esposa. Si estás casado y con hijos, tú entiendes que este es el límite máximo del juego.

¿He perdido oportunidades geniales por no responder un WhatsApp en segundos?

¿He perdido oportunidades geniales por no revisar quién me dio like en alguna red social?

No. Al contrario. He ganado muchísimo tiempo para enfocarme creando contenido y teniendo conversaciones con PADs en todo el mundo. Nada interrumpe mi flow y puedo compartir aquí contigo y otros miles de lectores en muchos países mis ideas a diario. A través de más de una década he vaciado casi dos millones de palabras en contenido en internet que no podría haber hecho si dejo que las sugerencias de TikTok, algún mensajito de Facebook o un sonido de Gmail secuestren mi línea de pensamiento del momento en que estoy trabajando.

Sé que tu vida y la mía probablemente son distintas. No estoy diciendo que tienes que ser tan extremo como yo, pero sí te sugiero que comiences a construir suerte viendo cuáles comportamientos físicos y digitales te drenan tontamente a diario.

Quita la mayor cantidad posible de notificaciones que puedas de tu celular. Las hápticas. Las audibles. Las visuales. Si tu ingreso depende de escuchar un sonido porque hiciste una venta en línea y ahora debes actuar, bien, obviamente deja eso andando: te estás entrenando en tener una retroalimentación positiva del dispositivo. Tal vez mi mejor sugerencia en este escenario es que consideres fuertemente invertir en cómo salirte de la ecuación para que tus ventas sigan y tú no tengas que estar pendiente de cada una. Think about it.

Revisar WhatsApp es importante, sí. Hay mensajes que requieren atención. ¿Qué tal si agrupas tu esfuerzo en ello para revisarlo solamente una vez cada hora? Y cuando sea ese momento, te enfocas totalmente en responder bien cada mensaje.

Casi todo lo que hacemos en términos digitales es irrelevante, pero mucho de ello se disfraza para hacernos sentir bien porque nos da la falsa idea de que estamos siendo productivos cuando meramente nos estamos inventando cómo estar más ocupados.

Mi hijo mayor descompuso de forma irresponsable su Huawei moderno. Ahora carga con un iPhone 14 menos 10 que encontró abandonado en algún cajón de mi oficina. En estos meses que ha ido desintoxicándose a la fuerza, ha empezado a programar, diseñar y desarrollar videojuegos viendo tutoriales en su PC y aprendiendo a pelearse con el IDE de diversas piezas de software para conseguir los resultados que quiere ver. Llevo mucho tiempo explicándole que lo más genial de la vida es invertir la ecuación que domina a todo el mundo donde pasamos 95% de nuestro tiempo con la tecnología consumiendo entretenimiento y apenas un 5% creando algo. Hacerlo al revés reconfigura la Matrix a tu favor. La vida lo puso en la encrucijada donde —sin querer, porque así son los adolescentes— tuvo que hacer exactamente eso, ser creativo y productivo la mayor parte del tiempo con las herramientas a su alcance en lugar de estar esclavizado al doomscrolling infinito.

Las grandes posibilidades en todo siempre están al otro lado de estar aburrido, de estar desconectado, de actuar diferente a los demás.

Si hubiese algo genial al otro lado de nuestra adicción a las notificaciones, de nuestro comportamiento normal, ya lo habríamos recibido porque llevamos rato en ello, ¿no crees?

Busca tener suerte por azar. Sigue en eso. No estaría nada mal.

Pero trabaja inexorablemente a diario construyendo tu propia suerte tanto en lo físico como en lo digital.

Sin pena.

Cero dramas.

Enfoque. Ecuanimidad.

La gloria está en el largo plazo.

Disciplina emocional.

Dureza mental.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

P.D. Hablando de newsletters, dale la oportunidad a la mía. Quiero apostar que los hacks e ideas que te envío gratis a tu e-mail te van a encantar. Suscríbete gratis aquí.

EXMA 2022: EDUCACIÓN DE ALTO DESEMPEÑO.

Ayer lloré.

Soy un tipo usualmente serio y bastante tranquilo. No vas a encontrar acciones locas o extremas de mi parte en redes sociales porque no soy así. No es que ese tipo de personalidad tenga algo de malo, pero simplemente no es la mía.

Pasé —sin embargo— estos últimos dos días en modo anti-yo.

Brinqué en modo fanático extremo.

Grité como loco desesperado.

Me abrí a escuchar a quienes mi ego me invitaba tontamente a ignorar.

Me tomé selfies como fanboy sin límites.

Abracé a decenas de extraños con genuino entusiasmo.

Regálame diez minutos para

• explicarte cómo jugar el juego que te conviene,
• decirte qué fue EXMA 2022 y
• regalarte hacks de millones de dólares.


“Un día en este evento vale más que un año de educación tradicional”.

Quien dijo esto, fue el segundo hombre más rico de México, Ricardo Salinas Pliego, empresario icónico en varias industrias. Como nota cultural, se dice billionaire en inglés y multi-millonario en español. No digas «billonario». Todavía no hay billonarios en el mundo. Los ceros a la derecha importan.

Como toda figura de alto nivel, Ricardo es polarizante: o detestas lo que representa y propone o te encanta su existencia.

Yo voto por la existencia de tipos así, quienes jamás serán perfectos —como tampoco tú y yo lo somos— pero que gracias a sus altísimos niveles de influencia pueden mover a muchos hacia escenarios más positivos a nivel personal y profesional.

Ayer en EXMA 2022, Ricardo presentó “Universidad de la Libertad”, un ambicioso proyecto internacional de educación universitaria moderna, donde el enfoque será el estudiante/cliente, quien acompañado de grandes instalaciones y expertos probados interactuará en sesiones tanto presenciales como en línea.

Quedé fascinado tanto con su frase sobre el valor de un buen evento comparado contra estar sentado en un típico salón de clases y la presentación de su visión para cambiar el paradigma escolar.

Durante el evento, le envié un mensaje en Twitter levantando la mano para apuntarme como maestro en su institución. Me encantaría aportar hacks prácticos y de resultados asimétricos en un lugar que empuja lo estratégico de esto.

Por cierto, síguelo en en Twitter en @ricardobsalinas.

(Ya sé. Lo más seguro es que no tengas cuenta ahí, o casi nunca la uses o no le veas mucha utilidad a esa red social. Hazte un favor y entra. Te voy a explicar las ventajas de esto en un momento. También hablaré contigo sobre Instagram y TikTok).

Si la frase “un día en este evento vale más que un año de educación tradicional” te parece exagerada o no la entiendes, todavía no comprendes el verdadero juego del mundo que te conviene dominar, todavía no abrazas las reglas que importan.

Sigue leyendo. Te conviene.


No inviertas TADI en eventos.

TADI es un acrónimo que me inventé y significa Tiempo, Atención, Dinero e Incomodidad.

Para conocer de manera práctica y genuina las prioridades de alguien, solo analiza las cosas en las que invierte TADI y ahí las tienes. No hagas caso a sus palabras.

Aquí viene el primer hack de este artículo: cuando asistas a un evento, pierdes si lo ves como tal.

Va de nuevo, en cámara lenta: si vas a un evento de negocios, de marketing, de emprendimiento, de ventas o algo en este estilo, y lo único que buscas es inspirarte, bueno, estás fracasando en explotar el verdadero potencial del asunto.

¿Por qué? Velo así: un evento es algo en donde te sientas de forma pasiva a consumir solo lo que te dan. Esto no es muy alto desempeño.

Por otro lado, para convertir el asunto en algo de alto desempeño, entiende lo siguiente: ese evento por el que estás pagando te conviene visualizarlo como una universidad que tú te estás inventando y en la que tú estás decidiendo los temas y votando con tu dinero por aquellos que quieres que sean tus maestros.

En una universidad —incluso si es temporal como ésta— interactúas, ejecutas, practicas, conectas, haces cosas, te equivocas, te aburres en ciertas áreas, te excitas en otras, te quedas con dudas, resuelves algunas, en fin, la experiencia es totalmente diferente a un evento.

La idea es que si ves un evento como una universidad temporal de tu creación, puedes entonces abrazar la siguiente noción peligrosa: tienes a los mejores profesores del mundo a tu alcance en cualquier tema si te permites verlo así.

Ahora, cuando hablo de “noción peligrosa” me refiero a que entre más haces este tipo de ejercicio donde ingresas TADI a eventos-universidades, tu mentalidad y ejecución se estiran al punto donde dejas el promedio atrás. Dime si esto no es genuinamente atractivo.

Lo genuinamente atractivo es peligroso. Por eso te lo digo así. Que no te espante la palabra.

Pagar —digamos— mil dólares por un ticket para sentarte en un evento para inspirarte es una tontería. No lo hagas. Mejor ve una película con un mensaje bonito. Más barato y rápido.

Pagar —digamos— mil dólares por tomar notas directas de quienes han construido las ideas que hoy admiramos en nuestra sociedad, uff, es un regalo. Ver cómo se visten, hablan, caminan interactúan, las palabras que escogen, las que evitan, cómo resuelven retos en el escenario en tiempo real, todo eso. Si observas con atención, te están dando el código de lo que tienes que copiar descaradamente de ellos para llegar a esos niveles.

No sé si tengas a diario la oportunidad de estar a pocos metros de este tipo de creadores y empresarios. Voy a asumir que no. Y voy a asumir que convives con gente buena, trabajadora y tal vez feliz en ciertos aspectos, pero también preocupados constantemente y atascados sin un rumbo claro. Debes empujarte siempre a ti mismo para mezclarte en entornos que te den las pautas claras para crecer. No favorezcas automática y ciegamente entornos donde te sientas relajado.

El entorno que dominas te domina.

Busca entonces dominar entornos que te hagan sentir muy incómodo.

El entorno que te conviene siempre es intimidante.

En esto de evento-universidad que te estoy diciendo que metas TADI, harás más que tomar notas y observar lo que los grandes empresarios y creadores ejecutan: vas a moverte por los pasillos y aprender a generar conversaciones con aquellos que como tú, están construyéndose una nueva realidad. Esto es a lo que yo llamo #hackearlavida, optimizar nuestra existencia.

Vas a buscar a la gente que tenga acentos diferentes, de preferencia de otros países. Sé internacional.

Vas a hablar con aquellos que se parezcan poco a ti. Sé cosmopolita.

Ten en cuenta que entre más inversión de TADI requieres para un evento, el filtro de la gente que estará ahí es mejor.

El precio es un separador fantástico. Pone a la gente correcta con su comunidad.

Viaja lo más que puedas a eventos-universidades geniales fuera de tu ciudad y país. Esto expande tu visión, tus posibilidades. Abandona esa forma de pensamiento pobre de querer acceder a todo gratis y cómodo en tu computadora o celular. Sí, está bien, pero eso no te hará crecer ni tan rápido ni tan fuerte como conectar con el poder de lo físico.

Te lo digo yo que estoy en el mundo de la alta tecnología y construyo con mi compañía hardware y software, que hago dinero con cursos y eventos digitales: nada supera lo presencial.

No vayas a eventos. No seas pasivo. No seas bajo desempeño.

Invierte TADI en universidades-eventos. Sé pro-activo. Sé una PAD, Persona de Alto Desempeño.


Educación. Experiencia. Marketing. Acción.

Tres días atrás, jamás había escuchado de EXMA.

O tal vez sí, no lo sé.

Espero los organizadores no se ofendan ni lo tomen personal.

Lo único que puedo decir en mi defensa es que no suelo reconocer muchas caras o marcas famosas nuevas y eso no significa que no tengan gran valor. Ando usualmente encerrado en ciertas burbujas que me ciegan. Trabajo en esto y conforme voy descubriendo sorpresas positivas como EXMA, me gusta hablar de ellas y compartirlas con mi comunidad de PADs.

Este artículo luce patrocinado, pero no lo es.

EXMA se anuncia como la plataforma de marketing más grande e influyente de Latinoamérica.

Cuando leo o escucho cosas así, bueno, mi escepticismo se dispara. Llevo una década inserto en el circuito de conferencistas en México y sé que todos somos “líder global de esto”, “rockstar de aquello”, “el #1 de esto otro”, “el creador original de tal cosa”, etcétera.

No está mal. Es parte de creérnosla. Si no nos la creemos nosotros, ¿cómo vamos a hacer que los demás puedan activarse una nueva y mejor mentalidad y ejecución?

Sin embargo, lo que experimenté en los dos días de EXMA 2022 me haría apostar que sí, que son la plataforma de marketing más grande e influyente de Latinoamérica.

La calidad de los conferencistas que invitaron lo demuestra.

El músculo para llenar la Arena Ciudad de México lo demuestra.

El capital y las conexiones para convencer a Tony Robbins en participar lo demuestra.

Los gritos genuinos de entusiasmo de su comunidad que viajó desde todo el continente no podrían ser cosas fingidas.

Sorpresivamente, EXMA 2022 se convirtió en mi universidad-evento este año.

Usualmente me inscribo a “cosas locas” porque me gusta aventar mi mente a extremos que no suelo considerar o de lo contrario solo consumiría temas de negocios y tecnología, lo cual me haría perder la riqueza de conectar con ideas sobre arte, cultura y demás que me dan ventajas al considerar las cosas en gran contexto.

Recuerdo un costoso curso de diseño de futuros al que entré sin saber de qué demonios se trataba el asunto. El precio y la ubicación fueron excelentes separadores que hicieron que aquella inversión de TADI valiera la pena. Hasta el día de hoy es —al igual que EXMA 2022— una experiencia profundamente influyente en muchos de mis pasos siguientes.

Llegué a EXMA 2022 por la amable invitación de mi amiga Karla García Olguin y del gran fundador de EXMA, Fernando Anzures.

No sabía bien a lo que iba, pero ya estaba ahí.

Te voy a contar lo que hice para que copies descaradamente lo que te convenga de mi experiencia.

Lo primero es ir con la mente abierta. Al momento de escribir esto, tengo cuarenta y dos años, tres hijos y más de diez años exponiendo la creación de mis negocios públicamente, lo cual me ha valido invitaciones en el Tec de Monterrey, la UNAM, TEDx y contrataciones en empresas como General Electric y Oxxo para hablar sobre tendencias, emprendimiento y demás. La revista Entrepreneur incluso me nombró “rockstar de la innovación” en 2016. He construido con mis socios una empresa que construye hardware y software para fábricas y ciudades inteligentes, cerrado tratos con empresas globales y cometido muchísimos errores a lo largo del camino. Te digo esto no como un viaje al interior de mi ego insoportable, sino para darte contexto de lo complicado que puede ser para alguien como yo escuchar que otros en el escenario te digan cosas que ya considero obvias.

Pero llevo años haciendo un trabajo personal serio para ser menos como yo en mi versión de bajo desempeño. Así llegué a EXMA 2022, a tomar asiento, tomar notas, tener la actitud correcta, la mente abierta y el corazón alegre.

Man, fue maravilloso.

Hice amigos inmediatamente.

Hice negocios.

Repasé grandes ideas que tenía olvidadas.

Me inspiré.

Analicé lo que me encantaba de cada colega conferencista.

Bailé. Grité. Brinqué. Abracé. Lloré. Justo como te dije al principio de este artículo.

EXMA significa Educación, Experiencia, Marketing y Acción. Y eso fue exactamente lo que sus fundadores y organizadores entregaron en este evento.

Todo habría estado fantástico incluso si Tony Robbins no hubiese asistido.

Imagina el frenesí que se desató en este auditorio con su presencia.

Todo lo que has escuchado, todo lo que te han dicho de los eventos de Tony Robbins, bueno, estoy seguro que se queda corto.

Hablaré de él en otro artículo, pero basta decirte que su trabajo con nosotras —las catorce mil almas interesadas en escucharlo— fue sublime, por decir lo menos.

Si has leído hasta aquí, hazte un gran favor y salúdame presencialmente en el próximo evento de EXMA en que nos encontremos. Me encantará saber que te empujé a experimentar un poco de la chispa que me encantó en su edición 2022.


Hacks de millones de dólares.

Estuve presente en la mayoría de las conferencias del escenario principal. Comparto a continuación contigo las tres principales notas que capturé de cada expositor que escuché:

Jorge Serratos

  • Un estudio de Harvard demuestra que solo ayudamos en fechas especiales como Navidad porque asumimos erróneamente que el resto del año alguien más está ayudando.
  • Grábate en videos haciendo cosas buenas.
  • Compartir es bueno. Él lo llama 1+1=3.

Moris Dieck

  • El ser humano está hecho para proteger y conservar, eso le impide tomar ciertos riesgos que le convienen.
  • Nunca antes ha existido tanta desventaja para quien no tiene una buena educación financiera.
  • Aprende a ganar cien pesos esta semana de una manera diferente. Es un músculo que te conviene.

Alfonso y Christian

  • Son los extraños quienes tienen las cosas que necesitas.
  • No te estanques con scripts. Haz preguntas. Indaga como un buen doctor.
  • Crea un valor totalmente diferente para modificar el precio (vender un iPhone de modelo antiguo en cinco mil dólares no es atractivo, pero ofrecerlo como el instrumento que tiene almacenados contactos exclusivos que con seguridad responderán la llamada y notas privilegiadas de grandes negocios comprobados, hace que aparezcan inmediatamente compradores).

Sebastián Lora

  • La excelencia no garantiza el éxito.
  • Pon fecha a tu idea y anúnciala. Esto te mueve más que cualquier otra cosa.
  • La suerte es el punto de encuentro entre la oportunidad y la preparación.

Alex Dey

  • La riqueza no es común. Y no se gana haciendo cosas comunes.
  • Los audiolibros son instrumentos muy poderosos para aprender de los mejores.
  • No celebres con alcohol porque entre más grande tu éxito, te estás entrenando en que debes beber más.

Marco Antonio Regil

  • Muchos entramos a la vida adulta como quien entra a un partido de fútbol sin saber las reglas: no tenemos buenas oportunidades de hacerlo bien.
  • Escuchar es importante pero no suficiente. Es mejor practicar. Y todavía mejor hacer las cosas en equipo.
  • Eres la conciencia que puede reprogramar lo que piensa y lo que siente.

Margarita Pasos

  • Tú no puedes tener algo que resientes.
  • No conectes con radiomiseria.
  • Tu mente tiene toda la ingeniería.

Rodrigo Herrera

  • Cumple el timing.
  • Negocia contigo primero.
  • Respeta la esencia de los negocios que compres.

Arturo Elías Ayub

  • No importa el fracaso mientras tengas humildad para levantarte.
  • Lo importante es cuántos corazones tocas.
  • Invita a comer a tus clientes especiales.

Ricardo Salinas Pliego

  • No ganamos nada bajando a todos de nivel.
  • No eres buen líder hasta que no tengas buenos resultados.
  • Es más valioso un día de un evento como éste que un año de educación tradicional.

Tony Robbins

  • La energía es un hábito.
  • Sé impaciente e irracional contigo y lo opuesto con los demás.
  • Un cambio fisiológico radical es un cambio radical de tu estado emocional lo cual es un cambio radical de tu comportamiento.

Cómo jugar bien el juego de los contactos en universidades-eventos.

El día anterior a EXMA 2022, estuve en el Foro de Economía y Negocios de Forbes en el Hotel St. Regis en Ciudad de México.

Hice nuevos amigos. La inmensa mayoría de estos contactos usan activamente Twitter. Somos un tipo de generación para la cual nos resulta natural movernos ahí.

Al día siguiente, en EXMA 2022, nadie tenía Twitter. Tuve que cambiar rápidamente mi mentalidad para comenzar a pedir los Instagram y TikToks de mis nuevos amigos influencers.

Atención: ninguna de las mujeres y hombres geniales que menciono en este artículo va a interactuar directamente contigo en TikTok. No es una plataforma diseñada para facilitar ese tipo de contacto.

¿Y en Twitter? Hey, sí, es muchísimo más posible que den like a una nota donde los menciones. Es posible que incluso respondan.

Deja de pensar binaria y limitadamente donde tus opciones son solo usar Twitter o no. Tenlo. Úsalo a conveniencia. Juega bien el juego con aquellos que te están diciendo cómo moverte.

El comportamiento maduro y adulto es que te adaptes a lo que aquellos que admiras te dicen que es su estándar.

El comportamiento infantil te orilla a decir «ah, pero no está en Instagram, ni modo, yo quería seguirlo pero pues no uso Twitter».

Sé todo un pro.


Pros y cons de EXMA 2022

Te decía que este no es un artículo patrocinado, de lo contrario te diría que todo fue perfecto.

Lo que no me gustó:

  • El primer día hubo retrasos en los horarios de las conferencias.
  • La selección de comida en los stands era muy limitada.
  • Hubo pláticas interesantes a las que no pude asistir porque eran simultáneas a las del escenario principal.
  • La conexión a internet era terrible.

Ahora bien, el retraso en un evento tan grande y hecho con estas características por primera vez, se entiende. El segundo día tuvieron una precisión increíble.

Sobre el hecho de las conferencias simultáneas, ayuda a tener variedad.

Sobre la conexión a internet en la sede, es algo natural en eventos masivos.

Si alguna de estas situaciones es suficiente para que no vayas a una universidad-evento como EXMA, bueno, haz eso, no vayas: tu frecuencia no te permite ver el potencial.

En lo personal, absolutamente ninguna de estas observaciones representa un rasguño genuino a la calidad de EXMA 2022. Las menciono porque no quiero dejarte con la idea de que todo era perfecto.

Los DJs, la producción visual, el sonido, la logística de entrada, la duración.

Casi todo fue genial, eso sí.


Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Dureza mental.

Disciplina emocional.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

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ESTÁ BIEN, PERO ESTÁ MAL

“Leverage is a force multiplier for your judgement”, dice Naval.

Traduzco yo: “El balance de las cosas a tu favor es un multiplicador de fuerza para lo que piensas”.

Recordemos que “leverage” es “apalancamiento” en finanzas. Esto nos dice poco a las personas que no andamos en ese mundo. Mi interpretación es una donde entendemos el leverage como algo positivo, de ahí que sea el balance de las cosas a tu favor.

Un multiplicador de fuerza es una habilidad, persona o situación que eleva bastante el poco esfuerzo que inviertes en ella. Este artículo llega a miles de personas. Solo lo tengo que escribir una vez. Sirve como un agente de ventas porque está obteniendo tu atención y convirtiéndome en alguien interesante a tus ojos y así. Crear contenido es un multiplicador de fuerza moderno y poderoso.

Leer por placer un par de libros al mes desde tus diez años hasta tus treintas te regala casi medio millar de obras en tu mente. Estas son conversaciones con autores de todos los tiempos. El rango de ideas al que accedes es increíble y por lo tanto tu visión del mundo es amplísima, por decir lo menos. Esto te hace abrazar y potencialmente beneficiarte con ideas y personas que otros etiquetan infantilmente como excéntricas y/o peligrosas. Te conviertes en alguien que no hace un drama por renunciar a un empleo que no le gusta y reinventarse a su ritmo y con educación propia en una nueva área profesional. Habiendo leído tantas cosas interesantes, sabes que esto es normal en la humanidad y sobre todo en las personas más admirables que han construido cosas que nos fascinan a todos.

Leer por placer de manera sostenida es uno de los multiplicadores de fuerza más poderosos que existen.

Si naciste en una familia con vastos recursos económicos, este es otro multiplicador de fuerza. Irás a buenas escuelas. Conocerás más del mundo. Accederás a clubes con gente que está haciendo cosas más interesantes en lugar de meramente sobrevivir día a día.

Lo primero es entender que hay muchos multiplicadores de fuerza a tu alcance y otros que no.

Leer es un multiplicador de fuerza a tu alcance: solo requieres insertar TADI en ello.

Taladra esto: TADI es Tiempo, Atención, Dinero e Incomodidad. Todo aquello en lo que metas TADI, florece.

Metemos TADI a nuestros vicios, así que cuidado, no todo lo que florece es bueno. Tienes que vigilar constantemente en qué te estás enfocando.

Nacer en una familia con dinero es un multiplicador de fuerza fuera de tu alcance. Olvida esta categoría. Quienes no lo hacen, viven quejándose de la vida. No puedes cambiar estas condiciones originales del juego en que te tocó participar.

Ahora hablemos del juicio, del criterio, de la forma en que procesas el mundo con tu mentalidad.

Esto es a lo que Naval se refiere con “judgement”.

Digamos que estás en un nuevo empleo. Y te sientes inseguro, como es normal. No conoces a nadie. Te haces amigo de los primeros que te saludan. Pasan los días y algunos de ellos te comienzan a invitar a la hora de la comida a que los acompañes al restaurante cercano al que siempre van. Platican. Se hacen amigos. Está bien. Esto es natural y deseable. El problema es no aplicar un buen criterio y entender que cuidar al máximo estas relaciones nos impedirá avanzar.

Las personas que van a conectar fácilmente contigo en tus nuevas circunstancias en el trabajo es gente o en tu nivel o un poco abajo o tímidamente arriba en la jerarquía corporativa. No son personas que puedan realmente servir como mentores para objetivos ambiciosos.

Aceptar todas las invitaciones que te hacen, procurar caerles bien todo el tiempo, hacer lo mismo que hacen te llevará a actuar y pensar exactamente como ellos dentro de poco tiempo.

El problema de esto es que —si los analizas— verás que prácticamente todos ellos llevan años haciendo lo mismo, no andan en las alturas.

Esto ofende a mucha gente que me dice que no tengo que ser elitista ni pensar siempre en la gente como si solo fueran medios para avanzar y que solamente son amigos y demás.

Tus amigos, tus conocidos, el círculo con el que convives seguido, todo eso es lo que más fuerte moldea tu criterio, tu juicio, la forma en que procesas el mundo. Esto es peligroso si no lo entiendes, porque dejas que cualquiera interfiera con tu verdadero gran potencial.

Este ejemplo extremo y poco agradable molesta a muchos, pero estamos hablando sobre cómo usar los multiplicadores de fuerza en nuestra vida, no cómo ser la Madre Teresa de Calcuta y recibir el cariño de toda la humanidad por siempre.

Otro ejemplo es el de la educación tradicional. Obtener buenas calificaciones en la escuela no es realmente una ventaja en la vida real. Lo que ocurre cuando tu desempeño escolar es normal o bueno es que al egresar e interactuar con el mercado estás en el mismo plano de recompensa que los demás. No hay algo extraordinario esperándote.

La escuela tradicional no es un multiplicador de fuerza. Es apenas algo que te coloca en el promedio donde están todos los demás.

Y como dice mi hijo adolescente, “promedio” significa “sí, está bien, pero está mal”.

Vaya, que si hay una guerra allá afuera para nosotros los adultos en el mercado, la escuela lo que hace es apenas darnos una espada y un escudo. Al llegar al campo de batalla, notamos con incredulidad que todos tienen también una espada y un escudo. Dime si consideras esto alguna especie de ventaja. No te engañes.

Saber inglés, Microsoft Office, enviar e-mails, escribir, sumar, restar, multiplicar, dividir, fechas históricas, entregar reportes y presentar frente a un grupo no son ventajas. Son habilidades promedio. Hay que tenerlas, sí, pero no poner nuestras grandes esperanzas en ellas.

Los multiplicadores de fuerza son tanques acorazados, aviones de combate y bombas nucleares. Algo que rápidamente informa a todos que no les conviene joderte.

Ya para cerrar estas notas:

• Los libros y las familias ricas son ejemplos de multiplicadores de fuerza.

• Puedes acceder por tu cuenta a algunos multiplicadores de fuerza. Para otros necesitas suerte.

• Enfócate en los que puedes hacer parte de tu vida e ignora los demás para no vivir amargado.

• Poner la balance de las cosas a tu favor significa usar multiplicadores de fuerza de tu juicio.

• Tu juicio es tu criterio, esto es la forma en que procesas el mundo a través de tus pensamientos.

• Todo lo que haces, todo lo que consumes intelectual y nutricionalmente, todos con quienes convives, todo ello moldea tu mentalidad. Debes cuidar esto al máximo.

• Te venden que la escuela tradicional es un multiplicador de fuerza cuando en realidad lo que te da son apenas armas promedio.

• Lo promedio es bueno pero es malo.

Parafraseando en una libre traducción la espectacular frase del día de Naval, poner el balance de las cosas a tu favor implica usar multiplicadores de fuerza con tu buen juicio.

Y si tu criterio es genial, uf, el mundo es tuyo.

Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Disciplina emocional.

Dureza mental.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

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WEBMASTER EN EL CIBERCAFÉ

Una chica de diecisiete años me preguntó ayer cómo podía comenzar a emprender si no entendía todavía muchas cosas. Curiosamente, comencé con mi primer negocio a esa misma edad, así que le platiqué sobre mi experiencia. 

Eran los años finales de la década de los noventas y la web 1.0 estaba explotando en los círculos nerds a los que me interesaba pertenecer. Había apenas un par de cibercafés en la ciudad. Ahorraba disciplinadamente cada semana para ir a alguno de ellos y sumergirme como poseído en «la supercarretera de la información». 

El concepto de páginas web me fascinó y decidí tener la mía. Busqué tutoriales sobre esas cosas llamadas HTML, CSS, CGI, PHP, servidores Apache y demás. Descargué toda la información que pude en un diskette. Regresé a mi aburrida computadora sin internet en casa y me peleé con el código cada semana hasta poder regresar a la siguiente renta de una hora del cibermundo y subir mis actualizaciones en el servidor. 

En algún punto, algo hizo clic en mí y entendí el valor de lo que acababa de conseguir: aprendí por mi cuenta una habilidad que pocos tenían en ese momento y ahora podía venderla a otros. Me anuncié como webmaster en México en Yahoo! y enseguida llegaron despachos legales, fábricas y otro tipo de empresas a solicitar cotizaciones. Yo no sabía cuánto cobrar. Tampoco sabía negociar. Lo único que sabía era cómo poner lo que sea en línea.

Respondí lo mejor que pude cada uno de aquellos mensajes de arquitectos, licenciados y otros profesionales que me intimidaban. Cerré varios tratos. Me puse manos a la obra.

Luego llegó el problema de cobrar a distancia. No había Paypal. No había cripto. Los dueños de estos negocios no sabían al principio que estaban lidiando con un menor de edad que no tenía cuenta bancaria y que no podía emitirles una factura por sus gastos empresariales. Sin embargo, lo que he entendido con los años, es que la gente que invierte en cosas vanguardistas tiene eso, mentalidad vanguardista, y jamás se dejan derrotar ante obstáculos ridículos como tonterías burocráticas. El interés de mis clientes por conquistar la red mundial era más grande que poder deducir fiscalmente ese gasto. Supongo que —al fin empresarios— proyectaron algo de ellos en mí cuando se enteraron que su «experto» era yo, un mero chamaco pre-universitario con actitud positiva y hambre de hacer cosas.

Le dije a la chica que esto es exactamente lo que tiene que empezar haciendo: una evaluación de cuáles servicios puede ofrecer a otros. Por su edad, le recomendé que diera clases de física, química y matemáticas a niños de primaria y secundaria. Y aquí viene otro punto: mucha gente podría ofrecer sus servicios en muchos de estos temas pero no lo hacen porque están atrapados en la mentalidad de querer ser «expertos» para poder salir a la calle a vender sus habilidades.

Ya eres experto en muchas cosas. El problema es que no te ves a ti mismo así. Piensas en un «experto» como alguien casi al nivel de Dios. No hagas eso. Un experto es simplemente aquel que sabe un poco más que las personas a las que va a servir.

A ver, probablemente si me comparo contigo —querido lector— yo soy experto en negocios. Esto no significa que soy el mayor experto de negocios de la historia de la humanidad, ni que soy el experto global por encima de todos, para nada. Es simplemente que mi larga ejecución en esta arena me ha dado conocimientos y habilidades que tú todavía no has recorrido. Eso es todo. También soy un experto del gimnasio si jamás has estado formalmente en uno. Y eso no significa que mi cuerpo es de envidia o que soy el más fuerte de todos.

Un joven de quinto semestre de contabilidad en la universidad es —comparado conmigo— un experto en esa área. El chico no vende su expertise porque no se la cree. Vive comparándose con sus maestros, con los que tienen despachos, con los que han estudiado media docena de posgrados, con los que son los ninja-master-sensei de su especialidad. Bajo esa luz, sí, claro, el chico es una pulga técnica e intelectual, pero para muchos como yo podría ser un faro de luz si un día decide exponerse creando videos entretenidos y didácticos.

Calibra la audiencia a la que puedes servir. Este es el secreto.

Vender tu tiempo a cambio de dinero no es una actividad sostenible a largo plazo, pero si tienes diecisiete años o estás en una situación financiera complicada, soluciona con esta técnica de ser experta para la audiencia adecuada. Conforme adquieras más confianza en ti misma, desarrolla productos —de preferencia digitales— y desde ahí sigue aprendiendo cómo automatizar y hacer más y mejor las cosas en negocios.

Evita lo siguiente:

Pon atención:

Asegúrate de entender esto:

Si estás buscando tener todo claro en tu mente para lanzar tu idea de negocios, estás haciendo mal las cosas. Esto solo te da una falsa sensación de seguridad. Si un error tremendo he cometido y visto en muchos ejemplos cercanos, es creer que tu modelo de negocios debe ser totalmente claro para poder comenzar y que así se mantendrá.

Necesitas muchísima flexibilidad mental y emocional durante bastante tiempo al inicio de tu emprendimiento para estabilizarlo. Tu negocio cuando nace es como un globo lleno de aire al que sueltas sin haberlo amarrado en el extremo y termina volando descontroladamente por toda la habitación: es imposible determinar cuál ruta tomará o dónde caerá. 

Una idea fija desde el inicio es lo peor que puedes albergar en tu mentalidad. Esto te quebrará cuando veas que al mercado tu idealismo, tus estudios, tus relaciones, tu capital, tu entusiasmo, tu atractivo y demás no le importan en lo absoluto. El mercado demanda que te adaptes rápidamente y con buena actitud para dignarse a regalarte alguna oportunidad.

Si hubiese competido en uno de esos concursos de emprendimiento con mi modelo de negocios para vender páginas web a finales de los noventas, probablemente habría perdido, me habría desmotivado y los jueces me habrían fusilado por no tener claro cómo iba a cobrar a los clientes y no contar con la capacidad fiscal para emitir facturas a esas empresas que eran parte de mi estrategia. Al no discutir mi idea con nadie y simplemente lanzarla e ir resolviendo cada problema durante la marcha, aprendí, avance y vendí mucho más de lo que un análisis «perfecto» me habría permitido.

Ventajas de esos concursos de emprendimiento: te conectan con gente entusiasta, conoces otras ideas. Desventaja: te hacen adicto a necesitar que otros te den su bendición intelectual/emocional para lanzar tus ideas. Vive libre de esto tanto como puedas. Es genial cuando lo dominas.

Y. Resuelve. Los. Malditos. Problemas. De. Tu. Emprendimiento. Sobre. La. Marcha.

No estoy diciendo que esta actitud de «no analices tu idea» sea adecuada para todo escenario.

Estoy diciendo que si tienes diecisiete años, simplemente comiences a ofrecer tus soluciones ya.

Estoy seguro que más de un emprendedor se puede beneficiar en grande con mi consejo de no poner tanto énfasis en una planeación exagerada, que al final del día es en realidad un modo de esconder el miedo de enfrentarse a la realidad. 

No existen líneas rectas en absolutamente ninguno de los caminos del emprendimiento. 

Get started. Now.

Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Disciplina emocional.

Dureza mental.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

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TODOS LOS ROBOTS DEL PRESIDENTE

En estos días, mi hijo mayor y yo comenzamos a leer juntos The Almanack of Naval Ravikant, libro que se describe a sí mismo como una guía para la riqueza y la felicidad.

Admiro y sigo a Naval probablemente desde hace unos diez años. Hoy en día es muy famoso en el círculo de gente metida en alta tecnología e inversiones. Su cuenta en Twitter es de las cosas más fascinantes que te puedas encontrar en la red.

Leí esta obra cuando salió hace ya algún tiempo. Retomarla ahora para compartirla con mi adolescente en casa es refrescante.

Naval comienza explicando algo que considero crucial para el futuro de nuestros hijos: el peligro de la automatización.

Usaré la inspiración que me dio combinada con mis palabras para abordar el tema.

Comencemos.


En Walmart hay una sección especial de cajas de cobro donde solamente eres tú y la máquina. En cada terminal haces por ti mismo el trabajo de escanear y pesar los productos, pagar con efectivo o tarjeta y meter de nuevo los productos a tu carrito. Al momento de escribir estas líneas, probablemente hay unas quince cajas con humanos y cinco sin ellos en la sucursal que mejor conozco.

¿Sabes por qué Walmart utiliza todavía humanos para cobrar los productos y servicios?

Antes de responderte, déjame decirte que, como empresario, uno de los costos que más cuidas es el de la nómina. Es increíble lo costosa que es la gente. Antes de que las pasiones se inflamen y los activistas extremos pro-empleo del mundo me linchen, quiero decirte que entiendo lo importante de la gente en las organizaciones. Sin personas geniales no puedes construir una compañía genial, claro.

El detalle está en que —a pesar de todo lo que te digan en bonitos discursos— al final del día, el punto más importante para cualquier corporación son las ganancias. Y el staff consume mucho de ese potencial.

No estoy escribiendo esto en un tono deshumanizado, ni culpando a la gente por ser costosa. Estoy estableciendo un hecho que pocos te van a explicar de esta manera directa. Todo empresa va siempre a decir que la gente es lo más importante pero en épocas difíciles lo primero que se altera a la baja es la cantidad de colaboradores.

Walmart podría sin problemas utilizar solo sus cajas de cobro computarizadas. Su tecnología funciona muy bien. Por cada diez de estas, tal vez solo necesita a un humano para supervisar al ocasional usuario con dudas.

Walmart no hace ni hará por el momento el movimiento de sustituir a todas las personas que trabajan en sus cajas de cobro. Eso levantaría protestas políticas y sociales que le estorbarían en sus planes constantes de expansión. Walmart mantiene esos empleos redundantes para lucir bien ante las autoridades y las comunidades, pero esto no significa que siempre será así.

Hoy aceptamos en el discurso social ideas que hace veinte o treinta años eran inauditas y/o tabú. ¿Por qué crees que no vamos a aceptar la falta de humanos pagados en Walmart como algo normal en unos diez años?

El plan de Walmart —en mi visión no informada— es infiltrar poco a poco la idea de las cajas de cobro computarizadas entre los clientes y hacerlas parte del firmamento diario de las actividades de la tienda.

Hoy son cinco robots y quince humanos.

Mañana diez y diez.

Luego quince y cinco.

Finalmente veinte y uno.

Esto no es maldad per se.

Esto es la realidad.

Y te conviene prepararte para ella.

Por supuesto que esta tendencia no es exclusiva de Walmart, una compañía como cualquier otra que aspira a mantenerse relevante en el mercado. Esto mismo está ocurriendo ya también en BBVA, donde lo más normal del mundo es interactuar directamente con sus robots llamados ATMs, cajeros automáticos, quienes integran cada vez más y más habilidades.

Las cajas automáticas sustituyen humanos.

Las apps sustituyen edificios.

Esto se llama automatización. Y apenas vamos rascando su superficie. Te lo digo como alguien que está metido en ello en el terreno industrial con una empresa que le vende a grandes corporaciones soluciones de este tema.

Mira: toda tecnología que conquista al público en general, comenzó conquistando industrias primero. Y desde esta arena te digo que la automatización justo está comenzando.

La automatización es una amenaza seria para el futuro del trabajo.

Los políticos no van a hablar de esto en voz alta porque no hay mucho que puedan hacer. Por un lado, necesitamos que nuestras empresas sean competitivas a nivel global para ser rentables y que paguen impuestos y que esos recursos entren al gobierno. Por otro, para ser competitivo y rentable tienen que hacer al menos lo mismo que están haciendo los demás y eso significa reducir costos al máximo. Y la forma en que esto se logra es con tecnología.

El problema es de tal magnitud que desde hoy ya se están elaborando posibles soluciones para aliviar el malestar social que solamente se irá agrandando en las próximas décadas en todo el planeta.


Prácticamente toda la automatización que está ganando terreno en nuestra sociedad es de nivel tímido y de bajo perfil. Ejemplos de automatización abundan, pero no solemos verlos así.

No encontrarás en Walmart a un ente cibernético humanoide blanco cobrándote las frutas y verduras con sus manos robóticas hablando con su sintentizador de voz. Este es el problema de muchos: visualizan los peligros del futuro de manera imprecisa.

El “robot” de Walmart que le quita el empleo a la mamá soltera sin educación universitaria es apenas una caja laminada de formica que adentro tiene una computadora común y corriente adaptada con sensores y otros dispositivos. Luce como un artefacto común cualquiera. No se anuncia ni aparece como amenaza al futuro del trabajo humano.

Tesla igual. Sus autos traen un volante para que sientas que tienes el control. Te dicen que es importante que haya un conductor. Esto en realidad es para no inyectar un shock cultural extremo en nosotros, la generación que necesitamos sentir que alguien —no algo— nos transporta. Hoy nadie realmente extraña los caballos como medio de transporte pues las generaciones necias que no querían aceptar la supremacía del automóvil desaparecieron. Lo mismo ocurrirá con los futuros modelos de transporte sin volantes ni conductores: se impondrán conforme los nuevos tomadores de decisión aprendan a ver el conducir como una habilidad irrelevante del pasado.

Usar un servicio notarial es algo que se solucionará con la transparencia de la tecnología blockchain. Ya se hace en varios casos porque no hay mayor transparencia en un proceso que aquella protegida por matemáticas en lugar de papeles y humanos.

Diseñar un sitio web. Desarrollar un sistema de cobro en línea. Hacer gráficos profesionales. Wix. Stripe. Canva. Esos son los “robots” que están automatizando el trabajo del webmaster, del ingeniero en sistemas y del diseñador.

Sí, ya sé, dije “webmaster”. Eso ya ni se usa, pero tales fueron los tiempos en que me crié.

Las nuevas tecnologías no están diseñadas para crear nuevos empleos. Cierto, algunos puestos especializados para operar y mantener los nuevos sistemas son necesarios, pero esto no significa que los cajeros, conductores y otros empleados que perderán sus trabajos puedan dar el salto hacia esas nuevas oportunidades. Esto se llama “up-skilling” y funciona con tan pocas personas que cuando ocurre, lo llamamos caso de éxito. “¡Mira!” —te dicen— “esa persona era un conductor de trailer de carga y después de seis meses en una escuela en internet ahora es programador y gana cinco veces más”.

Eso está genial, pero no es fácil ni común.


¿Hay algún antídoto para la amenaza de la automatización?

Not really.

Vamos con paso firme y rápido hacia allá. Querer evitar esto es como querer evitar lo triple equis en internet o la suplantación de los discos de vinilo por CDs, DVDs y Blu-Rays. Son ideas que una vez que se lanzan al mundo, ya nadie las puede parar.

Lo que nos conviene preguntarnos es cómo interactuar de forma ganadora al lado de la automatización.

Bien.

Primero quiero decirte que hay muchas entidades privadas y públicas alrededor del mundo ejecutando proyectos de mediana y gran escala en ideas sociales “locas” para estar listos para el futuro. Muchos verán esto que voy a comentar como risible, idealista, inocente por el simple hecho de que están acostumbrados a lo que hoy vivimos como si así hubiese sido siempre en la historia de la humanidad. Los cheques, las nóminas, los bancos, los salarios, la jornada laboral, los derechos sindicales, todas esas cosas son ridiculeces en el gran esquema de la historia de la evolución humana. No son lo natural, pero al ser lo único que las mayorías conocen, piensan que hay que luchar por ello para mantenerlo.

Y no es así.

Los proyectos que te menciono para el futuro social donde no habrá muchos empleos están basados en una idea llamada “Universal Basic Income” (UBI). Esto trata de ofrecer un ingreso frecuente y suficiente a todos los ciudadanos para que florezcan, para que hagan con su vida lo que quieran. El trabajo existirá, pero será opcional en la mayoría de los casos. Estos empleos servirán para darnos identidad y propósito. Tenemos una mentalidad tan adicta a la productividad y al trabajo que pensar en el hecho de dar dinero a todos sin nada de esfuerzo a cambio nos causa un conflicto emocional, por decir lo menos.

Hay muchas consideraciones y retos técnicos al implementar una política social masiva de UBI. Tan solo podemos nombrar los efectos de segundo y tercer orden que podría tener en una espiral inflacionaria y otros problemas de cuestión macroeconómica, pero matar la idea de UBI antes de que vea la luz en muchas latitudes es el equivalente de decir que nuestro sistema actual nos gusta y que gracias a él la mayoría de la población está bien, lo cual Dios, tú y yo sabemos que no es verdad.

Para justificar UBI, se necesita una mentalidad que entienda la nueva realidad. Esto que estoy haciendo en este preciso instante, este artículo, pasar tiempo en Bear al escribir esto —mi procesador de textos favorito— es un trabajo. Uno por el cual nadie me paga. Revisar mis redes sociales. Hacer scrolling infinito en TikTok. Todo ello puede ser considerado desde cierta lente como un trabajo. Existen nuevas teorías que promueven el hecho de que los usuarios reciban una compensación por la cantidad de datos que generamos a diario. Esto se llama Data-as-Labor y es parte de la conversación donde las ideas de antaño se sienten así, viejas, anticuadas.

El mundo que conocemos de reglas claras, de entendimiento fijo y de certidumbre se está derrumbando para dar paso a uno que pone la optimización por encima de todo. Esto da miedo a muchos y hace que los defensores del “humanismo” pongan el grito en el cielo.

Tranquila. Tranquilo.

No estoy a favor ni estoy diciendo que todos debemos ser ingenieros o programadores para tener un buen futuro.


Plomeros. Jardineros. Dentistas.

Este tipo de actividades son bastantes difíciles de automatizar. Son de las apuestas más seguras a las que alguien puede ingresar.

Entre más problemas resuelves como plomero, como jardinero, como dentista, más conocimiento específico obtienes.

El conocimiento específico te convierte en una cucaracha. Y créeme: eso quieres ser.

Obviamente, cuando digo cucaracha lo hago en el sentido honorable tanto para el insecto como para el humano: ser alguien resistente, alguien que se mueve y sobrevive donde los demás no soportan una explosión nuclear.

La automatización ha comenzado a comerse el lunch de los trabajos repetitivos como los que ya te mencioné. Evita apostar en esas actividades. Pueden lucir seguras hoy, claro, pero no lo son. Si crees que tu empleo en Walmart se va a mantener hasta el punto donde te jubilas en unas décadas, piensa en las aerolíneas, bancos y demás grandes corporaciones que de un día a otro se han ido a la quiebra.

No intento ser fatalista ni arruinarle el día a nadie.

Intento compartir contigo las explicaciones que Naval me ha dado para tener estas conversaciones con mi familia.

¿Sabes cuáles trabajos van a tardar muchísimo tiempo en ser suplantados? Aquellos que requieran lidiar con otros humanos para ejecutar cosas.

Ser político, manager y emprendedor son de las cosas que te convierten en alguien difícil de reemplazar por el conjunto de habilidades sociales requeridas y la combinación de conocimiento técnico y subjetivo necesario para tener éxito en la ejecución.

No creas todo lo que ves en los documentales ni en los videos virales donde parece que la inteligencia artificial ya puede hacerlo todo o que la tecnología está tan avanzada que somos lo máximo del universo. Elon Musk no pudo automatizar la colocación de asientos en las fábricas de sus autos a pesar de tener acceso a conocimiento, robots, capital y visión de clase mundial para ello. Sí, hay mucho avance, pero no tanto como te lo venden.

No tienes idea de la cantidad de fábricas de empresas globales que todavía operan con tecnología y procedimientos de hace más de cuarenta años.

Muchas cosas no se automatizan —y por ende no se mejoran— no por cuestiones técnicas, sino por arreglos políticos. La distribución y administración del agua en países tercermundistas es un ejemplo claro. La tecnología para optimizar todo esto y tener control en tiempo real está fácilmente disponible. El problema son los intereses internos y externos que se ven afectados cuando intentas implementar una solución moderna.

Si te sirve de algo, esto de la automatización al extremo no va a ocurrir de golpe mañana. Es un proceso gradual que ya comenzó. Sus resultados fuertes se van a sentir en algunas décadas, por eso inicié este artículo hablando de mi hijo adolescente, porque son él y sus hermanos menores los que tienen que entender desde hoy el nuevo juego que viene.

A ti y a mí honestamente nos educaron con la visión correcta de encontrar un empleo seguro porque así era en nuestros tiempos. Fue un sistema que funcionó muy bien durante mucho tiempo, pero ya no más.


El conocimiento general —explica Naval— es lo que te jode —mis palabras, gracias. El conocimiento general es prácticamente todo lo que te enseñan en la escuela. Si todos sabemos lo mismo, es tan solo lógico asumir que no hay gran valor económico en ello.

El conocimiento específico—dice nuevamente Naval— es lo que te da oportunidades en la vida. Este conocimiento es técnico o creativo. Y cuando lo ejecutas durante un buen tiempo, se convierte en un juego para ti mientras que para otros luce como un esfuerzo laboral constante. Piensa en el arquitecto que diseña usando mods de Minecraft en el entorno de realidad virtual de un Oculus de última generación. ¿Está jugando o está trabajando?

Para que tengas una guía: la escuela te da conocimiento general, y está bien, aprende eso ahí, pero no pongas tus esperanzas en ello. Son tus intereses y actividades adicionales las que te dan conocimiento específico. Y el conocimiento específico es el que te da las mejores oportunidades en la vida.

Aquí voy a hablar de un videojuego de terror y el potencial positivo que veo en ello en el desarrollo profesional de mi hijo mayor.

“Project Zomboid” es uno de esos videojuegos donde sus creadores no se estresan por la calidad de los gráficos, justo como en Minecraft donde los detalles de todas sus construcciones son burdas. El encanto de este tipo de escenarios es la capacidad que dan al jugador para construir sus soluciones.

En el caso específico de Project Zomboid, ya sabes, el fin del mundo llegó, hay zombies por todos lados, el usuario debe sobrevivir y todo es lúgubre y escaso. El potencial que veo en esto es que no es un videojuego tradicional donde rompes una ventana y fácilmente atraviesas al otro lado. Aquí debes de tener algo con lo cual protegerte de los vidrios al cruzar y contar con una escalera si no la alcanzas por la altura. ¿Quieres construir una cerca para tener a raya a los zombies? No puedes hacerla de la nada si no has hecho carpintería básica de otras cosas antes. Y para llegar a este nivel de solución, debes también haber leído libros que te dan los fundamentos de la habilidad.

A lo que voy con toda esta explicación es que donde tal vez tú ves un simple videojuego que le hace demandas realistas al usuario, lo que yo veo es un entrenamiento en lógica para alguien que más adelante puede vender sus servicios de simulación de escenarios realistas de clientes en un supermercado/estadio/centro de convenciones/fábrico y modelar sus comportamientos dependiendo de la configuración de estantes, música, componentes y demás.

Los jóvenes como mi hijo no están jugando Project Zomboid: en realidad están entrenando para usar estas habilidades en cuestiones capitalistas pagadas más adelante, solo que por ahora no lo saben.

Además, al igual que en Minecraft, la comunidad enganchada con este juego puede crear “mods”, que son alteraciones para personalizar tu juego. Considera que te inventas módulos —de ahí viene “mods”— que agregas a tu experiencia para cambiar, no sé, el color del menú o la velocidad de adquisición de habilidades o cosas así. Tú y yo debemos empujar a que nuestros hijos sean nerds que se meten a foros para aprender por su cuenta cómo crear sus propios mods.

Esto se llama, como ya lo dijimos, conocimiento específico. Este conocimiento luce como juego para el que lo ejecuta y como trabajo para los externos que solo ven a alguien alterando líneas de código.

Dale conocimiento general a tus niños con la escuela tradicional.

Y facilita que tengan pasión por el conocimiento específico a través de videojuegos, libros, proyectos, campamentos y demás.


Ni los gobiernos ni las corporaciones van a hablar contigo de la automatización como la amenaza que es.

Los primeros no quieren enterarse de nada que vaya a afectar su cobro de impuestos ni a causar malestar social.

Los segundos no quieren hacer ruido que baje el valor de sus acciones ni que les genere enemigos en la política y la comunidad.

Depende de ti entender bien esto y mantener un ojo vigilante en cómo se va moviendo realmente el mundo.

Hubo un instante en que era posible conquistar tanto la riqueza como la felicidad solamente con conocimiento general. Seguías las mismas reglas y entendimiento que el resto del mundo y todo estaba bien.

Hoy esto ya no es posible.

Hoy necesitamos conocimiento específico. Y recuerda: esto únicamente lo conseguimos en la práctica, haciendo cosas. Desde emprender hasta organizar un viaje al extranjero, pasando por hacer voluntariado, crear mods para tus videojuegos, dominar soluciones no-code para instalar sistemas complejos y así.

El nombre del juego se llama “ser irremplazable”.

Ajusta tu visión para ver que los robots ya están en todos lados. No los llamamos así, pero eso son. Parecen cajas, software, vehículos, todo menos humanoides torpes como los que nos enseñaron las películas.

Acepta nuevas ideas de reconstrucción social para brincar a ellas cuando se presenten en tus coordenadas. Reta todo eso de empleos fijos, salarios y prestaciones y demás temas que hoy ves como naturales pero que en realidad fueron igual o más controversiales cuando aparecieron en el mundo.

Evita trabajos repetitivos.

Entra a trabajos como project manager y demás que requieren que desarrolles muchos elementos técnicos y sociales.

Que tú y tus hijos tengan un futuro maravilloso.

Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

P.D. 1: La acción no siempre trae felicidad, pero no hay felicidad sin acción. Lo dijo Benjamin Disraeli.

P.D. 2: Si esto te gustó, suscríbete gratis a mi newsletter. Te va a encantar.

ZUCKERBERG DIDN’T KNOW!

Hace diez años pagué mi participación en un evento de tecnología financiera. Me bañé, viajé, llegué, me registré y entré a las pláticas que me interesaban. De repente, en una de ellas, escuché a Divya Narendra hablar de su más reciente empresa.

Divya Narendra es uno de los tres fundadores de Harvard Connection, la empresa/sitio web que contrató a Mark Zuckerberg —ahora Fundador, CEO y master-ninja-sensei de Facebook— para ser su programador. La historia —el drama— entre Mark y Divya es la base de «The Social Network», una película ligeramente basada en lo que ocurrió en aquella época.

Divya terminó su plática y quedó abandonado en una esquina del salón. Yo volteé a todos lados sorprendido de que no tuviera una audiencia acosándolo con más preguntas después de su plática. No lo pensé mucho y me levanté de mi asiento al tiempo que el siguiente expositor subía al escenario.

Saludé a Divya. Me saludó. Hice un poco de small talk. Divya, tú y yo lo sabemos: uno va a estos eventos a hablar y a que te hablen, a saludar y a que te saluden, a conocer y a que te conozcan.

Divya presentó en su conferencia una plataforma para hacer inversiones en línea bajo la guía experta de asesores que podían —o no— cobrar por ayudarte a diversificar tu portafolio. Le hice varias preguntas que respondió amablemente.

Después de un tiempo razonable de mostrar interés por su proyecto actual le pedí permiso para hacer una pregunta más personal.

Una pregunta sobre Harvard Connection.

Imagina cuántas veces le preguntaron a Michael Jackson cómo demonios hacía el moonwalk. O por qué demonios se cambió el color de piel. Imagina el hartazgo de Michael Jackson ante las mismas preguntas todo el tiempo.

Algo así le ha de pasar a Divya, quien ahora es famoso entre el circulo de nerds que nos gusta seguir todo esto de startups. Preguntarle sobre Harvard Connection era preguntarle sobre Mark Zuckerberg y eso equivalía a preguntarle sobre Facebook, empresa con la que él y sus demás socios estuvieron en litigio durante un buen tiempo.

Divya —amable, nuevamente— me dijo que claro, adelante.

«What happened?», le pregunté con mi inglés cargado de acento mexicano. «Why didn’t you guys sign a contract with Mark?». Su respuesta fue perfecta en la simpleza, honestidad y detalle: «I was twenty-one», me dijo. «Nobody knew how big this thing was going to be. Nobody knew! And by the way, Zuckerberg didn’t know either!»


Vivo en una bonita ciudad con playa. Hay palmeras borrachas, un par de edificios grandes y centros comerciales modernos, ¿pero sabes cuándo habría conocido y platicado con alguien como Divya si yo fuera el tipo de persona que jamás sale de aquí? Nunca.

Si yo espero a que los eventos que me convienen vengan aquí, si yo espero a que las personas que quiero conocer vengan aquí, si yo espero que las respuestas a las preguntas que quiero hacer sobre ciertos temas vengan aquí, voy a esperar toda la vida.

Hay que moverse.

Hay que salir.

¿Estás esperando que tu cantante favorita vaya a dar un concierto a la vuelta de tu casa? ¿Estás esperando que cierto evento se organice en tu colonia?

No esperes. Invierte en ti. Invierte en tus experiencias, en tu conocimiento, en tu networking.

Me suelen preguntar cuándo voy a organizar mis eventos en tal ciudad y en tal fecha de preferencia. Agradezco mucho el interés, pero el tipo de personas que busco atraer a lo que organizo no se quedan quietas, no se limitan ante el hecho de viajar unas horas para conocer otras ideas, caras y situaciones.

En serio. No es tan costoso.

Es más costoso quedarse esperando toda la vida a que las cosas nos sucedan.

Sal de tu ciudad. Ve a cosas. Invierte en participar en cursos y seminarios, en conferencias y congresos.

¿Cuál es tu retorno sobre inversión en un evento? Es el mismo que puedes extraer de un buen libro o de una excelente plática: si encuentras tan sólo 1 IDEA que impulse tu emprendimiento y/o tu vida, la inversión que hiciste regresa multiplicada por una enorme cantidad de bendiciones.

Una buena idea que ingresa de forma correcta a tu sistema personal te inspira y te devuelve más que potencial, te devuelve cosas concretas: más recursos, más capacidad, más visión.

Nos vemos en alguno de esos eventos.

Sin pena.

Cero dramas.

Enfoque. Ecuanimidad.

Recuerda que la gloria está en el largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

P.D. 1: Prohibido hablarme de «usted» en cualquier situación. Acércate siempre con confianza a la gente. «Usted» no es sinónimo automático de respeto, es señal de otras eras y entornos. No es que esté mal, pero en negocios modernos la convención es dirigirnos los unos a los otros por nuestro primer nombre. Caray, en inglés —el idioma empresarial más importante— eso de «usted» ni siquiera existe.

P.D. 2: Si esto te gustó, suscríbete gratis a mi newsletter. Te va a encantar.

ALGUNOS DIOSES SE BURLARÁN

Recuerda que eres experto en algo.

Experto no significa obligatoriamente que eres el que más sabe del tema a nivel mundial, pero sí que tu entendimiento de un tema está por encima del promedio.

Yo soy experto en negocios, marca personal, redacción, tecnología, parenting y cosas así.

Sin embargo, existen millones de personas que ejecutan todas esas actividades mucho mejor que yo. Para ellos, no soy experto. Y está bien, pues no son la audiencia a la que debo servir.

El error de muchos expertos es que no le dan el valor a lo que saben. Creen que su conocimiento es algo obvio para casi todo el mundo. Esto ocurre porque —ejemplo— como plomeros viven en una burbuja donde conocen a otros plomeros y se comparan entre ellos en cantidad de clientes, reputación y así. Uno tiene más herramientas. El otro atiende una mejor zona de la ciudad. Aquel lleva cinco años más haciendo esto. Para alguien inútil como yo —que no sé nada del asunto— cualquier plomero es una fuente de sabiduría práctica casi infinita.

Otro error del experto que ya comenzó a creer en sí mismo, es querer cobrar rápida y desmedidamente por todo su conocimiento. Venimos de una época donde sí, el acceso a la información era algo premium y escaso. Hoy probablemente hay más tutoriales gratuitos en el universo que granos de arena.

El experto de hoy debe validarse públicamente exponiendo su técnica y dominio de la situación. Si abres tu cuenta en alguna red social y en tu descripción dices que eres “plomero”, absolutamente nadie te va a contactar. ¿Sabes? La gente quiere a alguien que 1) haya sido validado por sus amigos o 2) por las redes sociales, así que o construyes un prestigio increíble a nivel local —lo cual es lento y limitado— o desarrollas una marca personal donde demuestras lo que sabes hacer y te posicionas como una autoridad en la materia a la cual es un privilegio poder contratar.

Piensa en qué eres experto.

Quítate esa tontería de ruido mental que te dice que eres muy joven o muy viejo para hacer esto.

Ahora determina qué podrías explicarle al mundo a diario.

Ataca esas ideas de que “es que hablar de esto y aquello es muy básico”, “ya todo el mundo sabe eso”, “a nadie le va a interesar”, etcétera.

A veces como experto tienes que repetir aquello que para ti ya es aburrido pero que para la audiencia a la que estás sirviendo es bastante relevante. Tal es el trabajo y hay que ejecutarlo.

Un experto tampoco es necesariamente alguien que domina todo lo de su campo. Velo así: ¿sabes conducir? La respuesta solo es “sí” o “no”. No te pones a decir “bueno, sí, pero no podría con un automóvil de F1 o con un autobús de pasajeros”. Es decir, en esta respuesta prácticamente nunca nos ponemos a hablar de las fronteras de nuestra habilidad, simplemente observamos que sí, tenemos un auto, nos subimos a diario a él y lo operamos con precisión. Esto nos hace experto para todos los que no se siente cómodos con esta acción, que son muchas personas, créeme. Para declararte experto conduciendo, no metes a la discusión todas las limitantes que obviamente tienes en situaciones más avanzadas de la conducción de vehículos. Eso mismo haz en las otras áreas en las que eres experto.

Si eres un recién graduado de leyes, ya eres experto en el tema. Claro, te faltan posgrados, actualizaciones y exposición profesional intensa, pero ya sabes mucho más que yo y millones de personas. Ya puedes tener un canal de YouTube explicando cosas. Ya puedes escribir artículos en LinkedIn. Ya puedes debatir en Twitter. Obviamente eres nada para los dioses del derecho, pero no es a ellos a quienes estás intentando servir.

Algunos de esos dioses se van a burlar de lo que estás haciendo.

Algunos de esos dioses se van a ofender por lo que estás haciendo.

Entiende que declararte experto y actuar así en internet es una bofetada emocional para aquellos que todavía tenemos instalada una visión de la vieja guardia sobre cómo deben ser las cosas en este mundo que ya cambió pero que nos resistimos a aceptar.

Esto es lo que vas a hacer a diario: explicar cosas, las más básicas, lo harás con amor, con detalle, con la paciencia de un artesano que sabe que sus notas terminarán en manos desconocidas.

Ese contenido generará interés.

Ese interés generará acercamientos.

Esos acercamientos generarán conversaciones.

Esas conversaciones generarán prospectos.

Esos prospectos generarán ventas.

Esas ventas generarán confianza en ti.

Esa confianza en ti generará nuevo contenido.

Y reinicias el ciclo.

Yo te enseño a construir un negocio como todo un pro.

Yo te enseño también a desarrollar tu marca personal.

El juego de los profesionales de la vieja guardia era egresar de la universidad y con esa credencial en la mano, rezar para obtener oportunidades.

El juego de los profesionales de vanguardia es trabajar a diario de forma visible para que su prestigio y reputación crezcan y con ello lleguen constantemente oportunidades concretas a su puerta digital.

Si estás listo para ser un profesional de vanguardia, te veo dentro de mis cursos que inician a principios de Septiembre. Te van a encantar.

Envía ya aquí un mensaje de WhatsApp para recibir info de precios, fechas, promociones y demás.

Actúa con determinación, con rapidez, con precisión. Como todo un pro.

Deja de ver el juego desde la tribuna y métete a la cancha.

Sin pena.

Cero dramas.

Enfoque. Ecuanimidad.

La gloria está en el largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

P.D. 1: Recuerda que tu marca personal es aquello que la gente dice de ti cuando no estás con ellos en la conversación.

P.D. 2: Si esto te gustó, suscríbete gratis a mi newsletter. Te va a encantar.

MERCATOR NOS FASTIDIÓ

Hoy leí un artículo sobre el famoso mapa del mundo que tú y yo aprendemos a memorizar en la educación tradicional.

Resulta que es una basura, pero casi nadie lo sabe.

El mapa está basado en la técnica de proyección de un tipo llamado Mercator. Esta versión clásica conocida por todos es un pobre acercamiento a la distribución de las naciones. Mercator no era —asumo— una mala persona con intenciones de engañarte a ti y a mí. El lado obscuro de mi personalidad que desea encontrar teorías de las conspiración en todo me invita a considerar esta posibilidad, pero la explicación que encontré es que su método tenía como objetivo ser utilizado en aplicaciones marítimas en regiones pequeñas, no como un instrumento didáctico que representara todo el mundo.

En otras palabras, alguien decidió usar una herramienta diseñada para un uso muy específico como una solución general. Luego alguien más vio ese mapa en un salón de clases y decidió usarlo en el suyo. La primera generación de niños que creció con esa imagen decidió hacerla suya también y así explicaron a los demás cómo lucía el mundo cuando ya estuvieron a cargo.

El tiempo pasó y nadie se preguntó si los tamaños y distribución de los países en el dibujo eran correctos. Hey, si el mapa lo usó tu bisabuela en su escuela primaria y todos tus maestros te lo metieron por fuerza en tu garganta del conocimiento, ¿por qué habrías de considerar que hay algo malo en ello?

Cierto. No mueres por crecer pensando que África y Groenlandia son más o menos del mismo tamaño. En términos prácticos de la inmensa mayoría de la humanidad, no pasa nada malo con este conocimiento erróneo.

Dos cosas. La primera: África es catorce veces más grande que Groenlandia. La segunda es irrelevante pero quería confesarte que jamás había escrito “Groenlandia” y tuve que revisar tres veces a mis cuarenta años de edad para saber que lleva una “n” en medio. Toda la vida había dicho “Groelandia”. Y aunque no lo creas, esto va conectado con lo que hoy te quiero explicar.


Un mapa es un ejemplo perfecto de un modelo mental, justo como el diseño arquitectónico de tu nueva casa te da una idea de la distribución de sus espacios y te permite operar intelectualmente sobre cómo vas a acomodar tus cosas y vivir en ella.

Los modelos mentales son esas formas de pensamiento a los que recurrimos a diario en muchas situaciones que se repiten. En México sabemos que tenemos que decir “salud” cuando alguien estornuda y nos ofendemos cuando en el extranjero nadie nos dice esto en su idioma. Este es un modelo mental nacional con el que hemos crecido y que de manera inocente intentamos aplicar como algo natural al resto del mundo solo para darnos cuenta que no funciona igual.

Tú y yo tenemos instalados muchísimos modelos mentales anticuados que tal vez sirvieron a un propósito en algún momento de la historia de la humanidad pero que hoy no y que sin embargo seguimos cuidando y usando por costumbre.

El modelo mental de un mundo donde África y Groenlandia son prácticamente iguales es de esos temas que no nos afectan de manera perceptible en la realidad.

¿Pero sabes? Hay muchísimos otros modelos mentales que abrazamos y que sí nos están afectando bastante a diario.

Prácticamente todos los modelos mentales que nos mueven en nuestro día a día se insertaron en nosotros en los primeros veinte años de nuestra vida. Si ya pasamos esa edad, lo que más nos conviene es retar casi todo lo que creemos. Llámalo “desaprender”. Piensa que tus modelos mentales son manzanas que cuelgan de un árbol. Sacúdelo con fuerza hasta que solo queden aquellos que merezcan seguir ahí. Eso es retar, no es eliminar por eliminar.


Ayer platicaba con uno de mis clientes de coaching, quien es colaborador de una importante empresa de alta tecnología en Estados Unidos y está aprendiendo a jugar el juego político natural de toda gran organización.

Una de las barreras con la que estamos lidiando es la comunicación. Como casi todos nosotros, mi cliente viene de un entorno académico donde la jerarquía es extremadamente importante. Ya sabes, es ese mundo donde todos hablan entre ellos anteponiendo sus títulos universitarios antes del nombre. En esa realidad de grados y posgrados, las siglas que te anteceden se consideran símbolo de status y respeto automático.

El problema está cuando saltas la cerca y ahora te pones a jugar en el campo empresarial global, donde nadie va por la vida hablando de sus diplomas. En una reunión de cualquier empresa internacional, lo más normal del mundo es hablar con la gente usando su primer nombre. Así “John” es “John” aunque tenga dos posdoctorados en física nuclear y sea vicepresidente ejecutivo de la compañía que te paga.

Esto representa un salto cuántico emocional para muchos. Esto cambia totalmente el entendimiento de la narrativa para muchos. Esto importa bastante si te interesa subir de nivel. En nuestras hermosas pero limitadas coordenadas latinoamericanas, vivimos con una mentalidad de miedo a ofender a alguien por no usar sus títulos adecuadamente.

Te digo esto porque lo importante no es la cuestión de mencionar si alguien es licenciado o ingeniero o doctor en una conversación. Lo que tienes que entender es que si esto de “no ofender a alguien” es uno de tus temores constantes, seguramente padeces otros problemas peores de los que ni te has dado cuenta. ¿Un ejemplo? Tus opiniones no son fuertes ni claras en una reunión en donde lo tendrían que ser. Y esto es así porque no quieres ofender a nadie. El viejo y desactualizado modelo mental que cargas te dice que eso se llama “ser respetuoso” pero en realidad es miedo disfrazado. El choque cultural entre un latino y un anglosajón se aprecia en todo su esplendor en este tipo de situaciones, donde el “desparpajo” de los extranjeros al hablar con un científico de clase mundial o con uno de los miembros de la junta directiva de la organización que tiene más de cien mil empleados en todo el planeta nos resulta fascinante pero no lo imitamos.

Imita siempre ese desparpajo.

Ten opiniones concretas y directas.

No te verán como irrespetuoso en esos entornos.

Te verán como alguien que sabe jugar el juego que importa.


De niños, recibimos dinero y pensamos que la cantidad total ya es nuestra.

Llegamos a adultos y sufrimos entendiendo esa tontería de los impuestos donde resulta que jamás todo el dinero que recibimos es nuestro.

Pensamos que los libros se leen en orden, que hay que terminarlos y que solo debemos leer uno a la vez. Las personas como yo que leemos bastante cargamos emocionalmente cinco o siete al mismo tiempo, escaneamos mucho del contenido, nos detenemos en las mejores partes e ignoramos ciertos capítulos. También abandonamos varios, pues no tenemos la actitud masoquista de llegar a la página cuatrocientos de algo que no estamos disfrutando desde la página cincuenta.

Tener un título universitario.

Amar un equipo de fútbol.

Apoyar un partido político.

Practicar una religión.

Todas estas cosas son modelos mentales que no retamos al igual que el mapamundi porque han estado presentes en nuestras vidas desde siempre.

Y aquí viene la parte de la teoría de la conspiración que voy a dejar que salga para entretener a los demás alterados como yo.


Hay narraciones de que ciertos líderes europeos decidieron la división geopolítica de África en una cómoda mesa con whisky y brandy. Jamás habían pisado los lugares de los que hablaban pero dibujaron líneas y cerraron el trato y así se dio el surgimiento de países como Congo y otros. Estas naciones tienen fronteras estúpidas —por decir lo menos—, imposibles de mantener se atraviesan bosques, ríos y montañas en un caos que se pudo haber evitado si tan solo los que tomaron estas decisiones hubiesen estado ahí.

Te digo esto porque el formato del mapa de la proyección de Mercator fue elegido por hombres blancos, ricos y poderosos para que sus países no lucieran más pequeños que naciones más pobres. Era una cuestión de principios para esta gente de otra época, pero su decisión sigue moldeando nuestro modelo mental del mundo.

Sucede que en muchos otros modelos mentales del mundo ocurre lo mismo. Debes ser buena persona. Debes trabajar duro. Debes obtener tus créditos para tu casa y auto. Debes hacer esto y lo otro.

Estas rutas no son malas, pero no fueron diseñadas para impulsarte al máximo. Fueron hechas para sí, tal vez, beneficiar a muchos en la población, pero sobre todo, para cumplir una expectativa de quienes toman las decisiones.

No te digo esto para levantarnos en una tonta revolución que al final siempre es lo mismo porque todas son manipuladas.

Te digo esto para que actualices tus modelos mentales y comiences a actuar de una forma más inteligente y realista.

¿Otro ejemplo?

Una de las políticas más establecidas en cualquier empleo es que si vas a renunciar, tienes que avisar con anticipación a la empresa, pero si te despiden, ocurre en el momento. ¿Sabes la cantidad de conversaciones que en su momento tuve con amigos que ya querían irse de la compañía pero no lo hacían porque no querían ser desleales y estaban esperando pacientemente que los tres meses adicionales que les pidieron se cumplieran para por fin terminar con el proceso? Eso es un modelo mental instituido para favorecer a una parte privilegiada, no a ti.


La mejor forma de actualizar tus modelos mentales es leyendo mucho y escribiendo mucho. Te voy a decir por qué.

Cuando lees mucho sobre varios temas, en realidad comienzas a tener conversaciones exóticas con los autores de esas ideas. He estado en la mente de astronautas, investigadores, asesinos, grandes amantes, políglotas, agentes secretos, presidentes, trabajadoras sexuales, guardaespaldas, artistas y más gracias a lo que he leído. Esto no significa que me vaya a convertir en algo de ello —tal es el plan hasta la fecha— pero sí indica que doy cabida a muchas versiones del mundo que me convienen entender.

Luego viene escribir.

Escribir es poner atención a la realidad.

Escribir bien es poner una fina atención a la realidad.

Los escritores no hacemos otra cosa más que observar lo que la mayoría ignora y luego lo contamos con estilo.

Cuando escribes para explicar algo, lo que estás haciendo es acomodar tus pensamientos. Esto te da claridad.

Ser una persona con claridad de pensamiento es uno de los mejores poderes que puedes adquirir por ti mismo.

Un filósofo moderno llamado Naval dice que la lectura es realmente la diferencia entre la gente con buena educación y la que no. Ten una buena educación, siendo esto que seas alguien que piensa a detalle sobre muchos temas del mundo.


Sé alguien que reta esas ideas de comportamiento profesional que cargas y que te tienen estancado en la compañía en que trabajas.

Sé alguien que reta esas ideas de negocios que cargas y que te tienen estacando en el emprendimiento que inventaste.

Sé alguien que reta esas ideas de dinero que cargas y que te harán morir en un nivel promedio cuando podrías enfocarte en acumular riqueza y construir un gran patrimonio.

Esto de retar las cosas que nos han dicho que debemos ver como naturales es lo que mueve cada fibra de mi ser desde que descubrí mi llamado.

Le he puesto como nombre “hackear la vida”. Y a quienes voy conociendo que ejecutan modelos mentales geniales los llamo “PADS”, Personas de Alto Desempeño.

Te ayudo a instalar modelos mentales vanguardistas que te harán jugar un mejor juego, que te pondrán más y mejor pan en la mesa, que alterarán tu vida positivamente.

Caray, que te voy a decir fuerte y claro que estás equivocado al usar el mapa de Mercator para conquistar el mundo.

Mis cursos de marca personal y de negocios están ahí para ti. Si leer un artículo como éste te deja pensando, ingresar a mi contenido premium te va a dejar flipando, tío.

Mi evento presencial de dos días en San Miguel de Allende sobre cómo construir riqueza transgeneracional es básicamente un taller íntimo y poderoso de modelos mentales que nadie te ha explicado de forma directa. Es genial. Ya hay varias decenas de PADs inscritas para esta tercera edición a finales de Septiembre. Te esperamos ahí.

Y finalmente, mi coaching personalizado vía WhatsApp afina lo mejor de ti y te ayuda a dejar atrás esas ideas que te hacen lento e inseguro. Es como un servicio de calibración de tu mentalidad y ejecución. Tengo profesionales que quieren subir en la escalera corporativa y emprendedores ambiciosos entre mis clientes. Tenme a tu lado como coach.

Envía aquí un mensaje de WhatsApp para información de los cursos, del evento y del coaching. Obtén precios, promociones, fechas y demás detalles.

Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.


P.D. 1: Dice el grandioso Richard Feynman: “No tienes que hacer en tu vida lo que otros piensan que debes lograr. No tengo responsabilidad de ser como esperan que sea. Es su error, no mi equivocación”. Piensa así. Actúa así.

P.D. 2: Si esto te gustó, suscríbete gratis a mi newsletter. Te va a encantar.

LA SEÑORA DE LAS PAPAS FRITAS

No mueras pobre.

No mueras sin haberlo intentado.

No mueras sin haber encontrado a tu tribu.

No mueras sin haber dominado el sentirte ridículo.

No mueras sin haber construido un patrimonio envidiable que puedas dejar a la siguiente generación para que comiencen con ventaja.

Muere como en esa famosa canción de Sinatra, ya sabes, a tu manera, habiendo intentado más de lo que podías hacer, habiendo encarado cada reto de frente y siendo dueño de la situación.

Muere con notas fantásticas sobre lo que aprendiste en muchas áreas técnicas, artísticas, científicas, culturales, sociales y deportivas a las que te atreviste a ingresar.

Hey, yo te ayudo a morir mejor —por decirlo de una manera dramática.

Keep reading.


Las tres formas en que te puedo ayudar a morir mejor:

  • La primera es compartiendo de forma directa contigo lo que he aprendido en más de diez años inventando desde cero una comunidad internacional de PADs y lanzando mis ideas para emprender. Estos son dos cursos y comienzan a principios de Septiembre. Se llaman «Marca Personal» y «Negocios Pro». Joder, tío, si consumes a diario mis hacks gratuitos porque te gustan y te sirven, vas a flipar con mi contenido premium.
  • La segunda forma en que te puedo ayudar es reuniéndome contigo y otras varias decenas de pros en San Miguel de Allende durante dos días a finales de Septiembre para hablar sobre cómo construir riqueza transgeneracional. En esto tengo muchas notas que te van a volar la cabeza.
  • Y finalmente, te doy coaching personalizado si eres un emprendedor o profesional que quiere pasar a niveles superiores generando más dinero con su compañía o con sus habilidades dentro de la corporación. Esto es vía WhatsApp en un formato sexy donde interactuamos al ritmo que a ambos lados nos conviene y vemos a profundidad cómo derribar barreras para avanzar.

Ayer leí una publicación de Morgan Housel, un escritor al que sigo con bastante gusto. Decía que llegó a un restaurante y ordenó una hamburguesa. La mesera la preguntó que si la quería con papas fritas, a lo que él respondió que no. Una señora de unos ochenta años escuchó esto y le gritó a la distancia, «entonces yo me las voy a comer» o algo así. Minutos después, la hamburguesa y las papas se materializaron y la señora le dijo nuevamente en voz alta, «recuerda que esas son mías».

Todos podemos imaginar fácilmente esta escena.

Velo así: lo has visto todo cuando ya andas en tus ochentas, ¿por qué ibas a sentir pena en decirle con autoridad a un extraño que tú vas a tomar de su plato las papas fritas que él no quiere? Esa es la actitud que a ti y a mí nos conviene desarrollar en la vida. Y si lo podemos hacer en las cosas que importan, mejor.

¿Cuáles son esas cosas que importan? Hay varias, pero mi trabajo se enfoca en insistir en estos tres rubros: tu marca personal, tus negocios y tu mentalidad.

Recuerda que el objetivo de tener una buena marca personal es conseguir la atención de una audiencia que apoye tus ideas. Lo que tú quieres con tu marca personal es exactamente esto que está ocurriendo aquí, en este instante entre tú y yo, donde andas consumiendo un texto como éste de un tipo al que tal vez no conoces de frente pero con el que sientes cierta afinidad en varias de las cosas que propone al mundo. Lo que quieres con tu marca personal es generarte recursos y oportunidades explotando las redes sociales para eso, para ser más social, mejor conocido de una manera profesional y positiva.

Sobre tus negocios, no se trata de que renuncies hoy si tienes un buen empleo y mañana emprendas el sueño de tu vida. Hay que ser estratégico. Mira, cuando te inscribes con tus amigos a una liga de fútbol local, entras a la cancha entendiendo la mayoría de las reglas: el fuera de lugar, los penalties, el saque de banda y cosas así. Si quieres jugar a tu mejor nivel, seguro entrenas duro previo a cada partido y cuidas tu alimentación. Emprender es lo mismo: puedes hacerlo sin prepararte y entrar emocionalmente desnudo a la cancha. Y lo único que vas a conseguir es que los que sí han hecho lo que hay que hacer barran el piso contigo.

Y si ya estás emprendiendo, lo peor que puedes hacer es pasar tiempo constante cada fin de semana en el bar hablando con tus familiares y amigos sobre lo que estás haciendo. Te quieren. Los quieres. Y eso está bien, pero no están en lo que tú estás. No pueden entender lo que estás intentando construir. No son tontos ni malas personas, pero esto es como si quisieras que un grupo de adolescentes te tomara en serio en tu opinión sobre cómo jugar GTA si ni siquiera tienes la consola apropiada en casa y jamás has pasado más de una hora dentro del videojuego. Todo pro tiene un coach. Y entre más alta su posición, más vital es esto. En negocios, yo soy un coach ideal. Sé de lo que hablas. Sé lo que te puede realmente impulsar.


Una de las inquietudes recurrentes que he notado en muchos de mis alumnos a lo largo de los años es que les da pena insistir en lo que ofrecen. Hay quienes me dicen «es que ya publiqué una oferta en la mañana, ya me voy a esperar hasta la medianoche para volver a ponerlo en internet».

¡No!

No, no y no.

Tienes que aprender a insistir. Sobre todo, tienes que insistir cuando lo que estás empujando al mundo es algo bueno.

La gente que comparte miedos, dramas, tonterías, mentiras, ninguno de ellos se limita, ninguno de ellos le da pena insistir con sus malas y tristes historias del mundo. Empujan toda esa negatividad con fuerza, con velocidad, con constancia. ¿Por qué entonces tú y yo tenemos pena de insistir cuando estamos construyendo negocios y agregando valor desmedido a la sociedad?

Tienes que insistir cuando tu producto o servicio impulsa genuinamente a tus clientes.

Coca-Cola no te ayuda absolutamente en nada más que dándote micro-segundos de euforia en un día caluroso. Y sin embargo, la compañía no se cansa de taladrar por todos los vías imaginables en que debes comprar sus productos. Usa esa misma actitud y tenacidad. Insiste con convicción porque lo que estás poniendo afuera en el mercado es para el bien colectivo. Créetela.

Aquí estoy yo, insistiendo como cada semana en que mis cursos, mi evento y mi coaching te convienen. Lo sé porque llevo años haciendo esto y la respuesta general que obtengo de los participantes es que ahora tienen herramientas que no habían considerado, que se sienten inspirados, que eso los motivó a comenzar.

Eso quiero para ti.


Te decía de la señora de ochenta años que tomó las papas fritas del plato de un desconocido en un restaurante.

Imita su confianza para decirle a tu audiencia lo que tienes entre manos.

Te decía de Coca-Cola y la publicidad insistente que hace sin pena de sus productos chatarra.

Imita su tenacidad para avanzar en sus objetivos.

Te enseño de marca personal porque sé la magia que ha desencadenado en mi vida. Esa magia está a tu alcance si insertas TADI, ya sabes, Tiempo, Atención, Dinero e Incomodidad.

Te enseño a construir riqueza transgeneracional porque llevo más de una década estudiando de cerca a quienes ya han conseguido esto y tengo muchas notas poderosas que nos van a ahorrar a ti y a mí años de frustración encerrados en un juego equivocado que no nos conviene.

Te doy coaching personalizado porque creo en la capacidad de esa persona que reduce su ego para aceptar buenos consejos y moldear mejor sus decisiones con un entendimiento superior de lo que será ganador en el largo plazo.


Hace unos días, alguien muy cercano a mí estuvo en un terrible accidente de autos en la carretera. Un trailer de carga a toda velocidad se quedó sin frenos y destrozó cinco vehículos.

Tal vez no creas en los milagros, pero aquí nadie murió y esto es casi la definición de uno.

Agradezco infinitamente que nada malo le ocurrió a esta amistad. De haber muerto, habría sido en sus términos porque esta persona lleva años moviéndose en lo que quiere, empujando lo que cree, creando su realidad y siendo alguien respetado por su ejecución y mentalidad. ¿De cuánta gente a nuestro alrededor podemos decir esto con sinceridad?

Seamos así.

Te estoy platicando este drama para recordarte a ti y a mí que no tenemos que conseguir cinco mil followers hoy ni asociarnos para abrir una empresa mañana. Esos no son los primeros pasos.

Los primeros pasos son entender mejor el juego y rodearte de otros en tu misma frecuencia.

Y en esto soy genial, en explicarte lo que necesitas saber y en conectarte con gente que ya anda en modo alto desempeño. Te puedo ayudar bastante.

Muévete con precisión.

Actúa siempre con decisión.


Pídenos aquí en WhatsApp las fechas, precios, descuentos y más información de los cursos, el evento y el coaching.

Sin pena.

Cero drama.

Enfoque. Ecuanimidad.

La gloria está en el largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.



P.D. 1: Te dejo cinco frases poderosas que me guían a diario. Espero te inspiren en tu camino también:

La realidad es negociable.
—Tim Ferriss

Comete errores de ambición y no errores de pusilanimidad. Desarrolla la fortaleza para hacer cosas audaces, no la fortaleza para sufrir.
—Nicolás Maquiavelo

Tienes que pensar en cosas grandes mientras haces cosas pequeñas, para que así las cosas pequeñas vayan en la dirección correcta.
—Alvin Toffler

El hombre razonable se adapta al mundo; el irracional persiste en tratar de adaptar el mundo a sí mismo. Por lo tanto, todo el progreso depende del hombre irracional.
—George Bernard Shaw

Todo lo que está a tu alrededor y que llamas vida fue hecho por personas que no eran más inteligentes que tú y puedes cambiarlo, puedes influirlo, puedes construir tus propias cosas que otras personas pueden usar.
—Steve Jobs

P.D. 2: Si esto te gustó, suscríbete gratis a mi newsletter. Te va a encantar.

RIQUEZA TRANSGENERACIONAL

Una amplia conversación íntima y llena de detalles con Aarón Benítez.

Esta es una invitación exclusiva para quienes necesitan acelerar ya su ejecución social, profesional, familiar y de negocios.

RT2022
San Miguel de Allende
Septiembre 28 y 29, 2022
riquezatransgeneracional.com


¿Cuánto invertirías a cambio de platicar largamente con decenas de millonarios exitosos para saber a profundidad cómo piensan, en qué invierten y cómo actúan en su vida y negocios?

¿Cuánto invertirías a cambio de conocer genuinos y modernos detalles legales y administrativos de quienes construyen empresas, invierten y generan riqueza transgeneracional?

No cometas el error de pensar como la mayoría de la gente piensa acerca del éxito financiero y de negocios. Ellos creen que entienden gracias a un libro o una película. Estas personitas se engañan al sentir que leer o ver algo les ha abierto la mente sobre cómo funcionan las cosas en realidad. Esto es bastante limitado. Es como creer que ya tienes exactamente las mismas herramientas y mentalidad que Messi ha usado en su vida para llegar a donde ha llegado. Una cosa es verlo un par de horas cada semana jugando un partido de fútbol y otra es conocer bien las conversaciones que ha tenido y su comportamiento detrás de escenas. Una entrevista en televisión acerca de su vida no te da jamás este nivel de entendimiento.

No rompes el código de la riqueza transgeneracional con un libro, ni con buena vibra, ni con un blog, ni con una empresa, ni con un buen networking. El código de la riqueza transgeneracional sólo lo dominas cuando ya estás en el nivel de las personas que están activamente construyendo esto. Para obtener la membresía, hay varios caminos.

Sentado en medio de algunos de mis colaboradores en alguna reunión.
Con algunos socios y consejeros discutiendo temas de levantamiento de capital y otros asuntos de nuestras empresas.

Llevo diez años trabajando intensamente en construir riqueza transgeneracional. Si no entiendes bien este término, lee la siguiente explicación.


¿Qué es la riqueza transgeneracional?

Es genial si tienes la fortuna de pertenecer a una familia con un negocio que ha logrado pasar exitosamente de una generación a otra.

Quienes no venimos con esa estirpe, raramente nos entrenamos a pensar más allá de las necesidades económicas básicas y algunos lujos.

“El carrito y la casita”, es el pensamiento popular en México. Esto es un gran error porque al soñar con el carrito y la casita, logramos eventualmente eso: obtener un automóvil y un espacio personal. Mi experiencia de vida y lo que he leído y platicado con muchas personas en el nivel socioeconómico medio-bajo de la vida, es que para cuando te das cuenta que sólo te has enfocado en lo inmediato en términos económicos, ya han perdido varios años que pudieron haberse utilizado para construir “algo más”.

¿Qué es la riqueza transgeneracional? Es la capacidad de heredar activos a eso, a la siguiente generación. ¿Por qué hacerlo? Porque si la idea es hackear la vida , debemos tener los recursos para ello y más. Pensar que tenemos que dejar recursos a los que vienen después de nosotros es una forma perfecta para activar en nosotros el sentido de urgencia, la ambición e intuición necesaria para lograr el objetivo.

Lograr riqueza transgeneracional requiere un conjunto de habilidades que no solemos tener desarrolladas cuando nuestro círculo inmediato siempre ha estado conformado mayoritariamente por trabajadores y profesionistas tradicionales.

Mucha gente piensa que dejar una casa o un par de autos al morir es suficiente. Y claro, está bien. La intención de estas líneas no es posicionar una cantidad monetaria específica en tu mente que pueda ser considerada como riqueza transgeneracional. Simplemente pregúntate cuántas cosas más podrías estar intentando para agregar belleza al mundo en este instante si tuvieses “asegurado” (por así decirlo) varias décadas de ingreso.

Libros como “Padre Rico, Padre Pobre” son geniales para enseñarnos este tipo de técnicas genuinas sobre cómo piensan muchos de los que construyen sus fortunas. Léelo, pero sobre todo, evita el error de entusiasmarte nada más con la terminología y no ejecutar. El mundo está lleno de gente que sabe hablar perfectamente sobre la carrera de la rata, el cuadrante, los activos y pasivos pero que tienen vidas bastantes limitadas porque lo económico cuando no está solucionado nos pone lamentablemente ahí.

Tienes que aprender a evaluar a personas, no negocios. A encontrar o formar a quienes van a estar al frente de las cosas en las que vas a poner tu dinero.

Tienes que aprender a mezclar cosas locas en tu mente para ver oportunidades donde otros simplemente se burlan.

Tienes que hablar inglés con confianza para poder interactuar de forma amplia y no querer convencer o dejar que te convenza sólo tu círculo de siempre.

Tienes que leer las biografías de Elon Musk, Steve Jobs, ver documentales como el de Bill Gates y leer libros de gente como Ray Dalio.

No se trata de que te pongas al frente de un imperio. Tal vez no es tu naturaleza fundar compañías y está bien. Puedes invertir. Pero hazlo de manera constante. Imagina que inviertes cada mes en asistir a las ferias y exposiciones en varias universidades del país para conocer a los chicos que muestran sus ideas. La mayoría de ellos lo hacen porque es una obligación escolar, pero siempre hay gemas. Con estas gemas comparte tu WhatsApp. Diles que eres un inversionista en el rango de los —no sé, diez, cincuenta, cien mil, un millón de pesos— y que el día de mañana que lancen algo, que te busquen.

Prácticamente todos esos esfuerzos que los chicos lanzarán van a fracasar por muchas razones: no tienen experiencia, son muy idealistas, no saben trabajar en equipo, les hizo falta financiamiento, su idea no era buena en realidad, el mercado no estaba listo, etcétera. No importa. Entiende que van a fracasar. Es lo normal.

Tu técnica no va por el lado de hacerte rico en la primera inversión con cada uno de ellos. Tu técnica de hecho es que al invertir cinco, cincuenta o quinientos mil pesos en su primera empresa, pudiste ver en primera fila su ejecución, comportamiento, actitud y creatividad. A partir de ahí, se genera una confianza donde el día de mañana esta persona tiene la capacidad de confiar en ti y tú en volver a invertir en ella.

Tienes que hacer tu trabajo para pasar de ser un prestamista disfrazado de inversionista para convertirte en un inversionista sofisticado: alguien que sabe que casi ninguna de sus apuestas dará resultados y no te vas a pelear con las personas que intentaron construir algo con tu dinero y no lo lograron. La idea es dejar puertas abiertas.

También compra bienes raíces. Acciones. Vende y revende cosas. Todo lo que sume. A diario.

Entiende que cuando tienes recursos, te puedes mover rápido. Y poder movernos rápidos es una condición necesaria para ser PADs, Personas de Alto Desempeño, ya que esto nos coloca en posición de ventaja natural. Recuerda que casi todo el mundo es lento e indeciso. Tú no seas así.


Te voy a explicar cómo estoy construyendo riqueza transgeneracional.

Ahora que ya tienes claro qué es la riqueza transgeneracional y su importancia, lee por qué soy la persona ideal para explicarte cómo generarla.

No soy experto en finanzas.

No soy experto en administración.

No soy experto en derecho.

No soy experto en contabilidad.

No soy experto en negocios.

No soy experto en relaciones públicas.

No soy experto en prácticamente nada.

Soy un generalista, alguien que se sumerge en varios temas pero nunca profundiza al máximo en ninguno de ellos.

Soy un polímata, alguien que mezcla su entendimiento de diversas áreas de la manera más profesional posible.

Soy un tipo que en el año 2010 tenía un triste salario de trece mil pesos mexicanos (menos impuestos, claro está), vivía atrapado a mis treinta años en un ingrato trabajo de oficina que consumía mis mañanas, tardes-noches y fines de semana.

Hoy —poco más de una década después— mi trabajo es escribir artículos y libros, solucionar todo tipo de problemas con mi equipo, tomar decisiones a diario sobre diversos temas, viajar para conocer gente, dar conferencias, aprobar propuestas, cerrar tratos, revisar asuntos con mis socios y consejeros, dar entrevistas, criar a tres hijos, atender a mi audiencia internacional en constante crecimiento en internet y así. Todo esto lo hago en horarios que yo decido, en ciudades que yo decido, con las personas que yo decido.

En China, supervisando la producción de hardware de nuestra empresa de alta tecnología.
Impartiendo un workshop de negocios en el Tec de Monterrey.

Esto no lo he logrado por ser guapo, súper inteligente o por venir de una familia con dinero. Esto lo he logrado porque me he ido insertando estratégicamente en el nivel que me interesa conquistar aprendiendo directamente de la gente que ya ha conquistado lo que a mí me interesa lograr.

Me fascina leer, pero los libros sólo me mostraron el camino. Recorrerlo y obtener consejos de otros caminantes experimentados ha sido un trabajo duro insustituible.

¿Has visto esas gráficas de mentalidad pobre versus mentalidad de millonario que circulan en las redes sociales? Son muy ciertas, pero desafortunadamente el joven que las hace no está generando riqueza transgeneracional, simplemente está copiando lo que leyó en algún blog para alimentar su adicción a los likes en su cuenta de Instagram.

Intento decirte que hay muchas personas que te van a jurar que te pueden orientar en cómo generar riqueza transgeneracional. Te pido que las analices bien con esta dos preguntas: ¿Están construyendo el asunto desde cero? ¿Están teniendo avances genuinos o es puro humo que luce bien?

Mi ventaja al ser alguien que está construyendo riqueza transgeneracional desde cero es que sé qué es aquello de lo que necesitas enterarte, cuáles son las cosas que me habrían ayudado a acelerar mis resultados si me las hubiesen explicado claramente en lugar de tener que realizar los cientos de micro-experimentos personales, profesionales y empresariales que he ejecutado para encontrar mis respuestas.

En una consultoría de marketing que abrí hace varios años.

La mayoría de la gente que te quiere vender un curso en internet sólo se dedica a dar cursos en internet. Yo soy empresario, construyo cosas físicas y digitales, dirijo equipos, cometo errores en la vida real y en internet, analizo, me relaciono con gente importante, reconstruyo y ajusto mi filosofía constantemente para obtener más y mejores resultados. En otras palabras, sé de lo que te estoy hablando porque esto de generar riqueza transgeneracional lo he ejecutado y lo sigo ejecutando a diario.


Quienes te podrían decir las cosas precisas que necesitas entender para generar riqueza transgeneracional, no te las dicen porque no te conocen y no les interesa desviarse de su camino para interactuar contigo.

Esto suena duro pero es la realidad. Todas las familias con las que he interactuado que tienen y siguen generando riqueza transgeneracional jamás han conectado conmigo de forma directa gracias a mi presencia en internet. Están ocupados viviendo sus vidas, construyendo sus ideas, cuidando sus imperios. No están pensando si hay gente entusiasta allá afuera que necesite sus consejos. Además, ellos ven su estilo de vida, mentalidad y ejecución como algo normal porque llevan décadas funcionando así y así se mueve su entorno. Gente que no nacimos en ese nivel vemos todo ese conocimiento como inaccesible porque sí, efectivamente, es inaccesible cuando no sabemos jugar bien el juego.

Los amigos que tengo que ya han generado riqueza transgeneracional y que siguen generando más, tardaron años en abrirse conmigo, para explicarme cosas que son políticamente incorrectas, para detallar estrategias que la mayoría de la gente no entiende porque se esfuerzan en ver muchas cosas como exóticas cuando simplemente son nuevas para su nivel socioeconómico.

La realidad es que si quieres generar riqueza transgeneracional peleando en un solo frente de batalla, tienes todo en contra. No importa qué tan bien hagas tus movimientos financieros, o que tan pro seas en tu trabajo, o que gran emprendedor resultes ser, la realidad es que esta es una guerra multidimensional que requiere un entendimiento y ejecución así, en varios frentes de batalla al mismo tiempo.

En un evento global sobre Internet of Things en Singapur.
Hablando sobre cómo hackear la vida.

He estado en las mejores instituciones y eventos explicando muchos temas en estos últimos diez años. He hablado de innovación, marketing, emprendimiento, Personas de Alto Desempeño, management y muchos otros temas, pero jamás he explicado a mi audiencia las estrategias detalladas que uso a diario para generar riqueza transgeneracional. Estas son estrategias probadas en el campo de batalla, copiadas de grandes empresarios, de familias millonarias y amigos altamente exitosos con los que he tenido oportunidad de generar muy buena relación gracias a mi trabajo offline/ online.


Tú y yo durante un par de días juntos para que comiences a construir riqueza transgeneracional.

Hay muchos cursos de finanzas allá afuera. Algunos muy buenos. Tómalos, daño no te pueden hacer. Hay muchos otros cursos de emprendimiento también. Adelante. Todo hack que puedas ejecutar para tu idea es bienvenido. Pero no hay un evento que mezcle de manera directa y contundente todas aquellas técnicas que requieres dominar y empujar en el campo de batalla de la vida real donde no puedes separar lo que es finanzas, emprendimiento, niños, reputación, vida social, familia, amigos, contabilidad, gobierno, tecnología, futuro y demás áreas que se mezclan inexorablemente y que te pueden aplastar si no moldeas tu interacción entre ellas.

Me voy a sentar durante dos días contigo a hablar sin censura, con cantidades y porcentajes específicos, nombres de plataformas, apps y otras referencias que he aprendido a utilizar para generar riqueza transgeneracional desde hace años. Te voy a compartir aspectos legales, administrativos, el marco de referencia de conversaciones con socios, clientes, colaboradores, proveedores, familiares, amigos y demás.

Yo no soy Elon Musk, pero he desarrollado hacks envidiables de administración del tiempo que me han permitido lograr en diez años cosas que dejan a mucha gente rascándose la cabeza sobre cómo lo he hecho: publicar libros digitales e impresos, hacer eventos, lanzar media docena de empresas, formar equipos de cientos de personas, dar cursos gratuitos, crear contenido en audio, video y texto, vender tecnología a nivel global, crear una marca personal poderosa en internet, colaborador con instituciones y organizaciones prestigiadas, recibir invitaciones de medios y personalidades reconocidas, todo esto al tiempo que resuelvo problemas grandes y pequeños de mi vida profesional y personal, crío junto a mi bella esposa tres niños, me ejercito, leo, tomo cursos y viajo a eventos para aprender más y simplemente para saludar a viejos y nuevos amigos que admiro.

Voy a hablar contigo de todos los detalles y estrategias que no comparto en internet simplemente porque esto es para una audiencia que genuinamente entiende el valor de estos hacks, ideas y técnicas y los quiere comenzar a ejecutar a la brevedad.

Comiendo con nuevos amigos en un workshop internacional.
Contratado por el gobierno para hablar ante doce mil estudiantes con becas internacionales.

En caso de que pienses que esto no es para ti…

Te recuerdo que pasé de un salario de oficinista de trece mil pesos mexicanos mensuales (menos impuestos, claro está) a sentarme en mesas importantes para cerrar tratos grandes con compañías globales.

Transité de ser empleado a dirigir a cientos de personas en mis empresas. He levantado millones de dólares en capital.

He creado empresas en diversas industrias.

Sin grandes credenciales académicas.

Sin un gran coeficiente intelectual.

Sin una red poderosa detrás de mí.

Sin un entrenamiento formal.

No es por darte motivación barata, pero la realidad es que si yo he podido incluso teniendo mi nivel socioeconómico, académico, mental y profesional en contra, ¿por qué tú no podrías si tienes tal vez más ventajas de las que yo tenía al principio?

Te lo repito: el material que voy a compartir contigo en este evento no lo he compartido jamás a detalle en mis publicaciones en internet. Este evento de dos días entre tú y yo es uno sin censura, con números, cantidades, cifras, porcentajes precisos de cómo me muevo para crear riqueza transgeneracional gracias a lo que ha aprendido con mis negocios, relaciones, viajes y demás.

Mostrando mis empresas en un evento de la revista Entrepreneur.

EVENTO PRESENCIAL: Cómo Construir Riqueza Transgeneracional Paso a Paso.

Una amplia conversación íntima y llena de detalles con Aarón Benítez.

Esta es una invitación exclusiva para PADs que necesitan acelerar ya su ejecución social, profesional, familiar y de negocios.

San Miguel de Allende
Septiembre 28 y 29, 2022
MXN$20,000 / USD$1,000
IVA incluido

Haz tu transferencia electrónica a:
The Aaron Benitez Company, S.A. de C.V.
Banco Inbursa
CLABE 036905500439521839

Y envía tu comprobante a hola@aaronbenitez.com con el título “RT2022 San Miguel de Allende”. Incluye tu nombre completo y WhatsApp en tu mensaje. Si requieres factura, anexa toda la información necesaria en este mismo mensaje.

Si quieres conocer los temas, obtener facilidades de pago o conocer promociones para asistir con tu pareja, algún socio o amigo, visita riquezatransgeneracional.com.

Cupo limitado.


Primera lección gratuita

Solamente cuando accedes a oportunidades que otros dejan de lado por el precio, obtienes entendimiento y conexiones que jamás van a cruzar el radar de los demás porque se filtran automáticamente del juego de alto nivel. Tú no te filtres automáticamente. No abordes las oportunidades con la visión de tu versión que no sabe construir riqueza transgeneracional. Aborda las oportunidades como se hace para generar riqueza transgeneracional: con una lente diferente, más afinada y alineada con niveles superiores.


Hablemos sobre el precio.

Todos los pasos íntimos y a detalle que he dado en estos diez años para crear riqueza transgeneracional. Accede a información privada, exclusiva, jamás compartida en público.

Miles de reseñas en redes sociales hablan sobre la calidad de mi trabajo.

Imagina que recibes solamente un consejo soberbio al año. Para obtenerlo, tienes que invitar a alguien a cenar. Esa cena cuesta, no sé, digamos que en un lugar económico y con disciplina emocional unos cien dólares para obtener información precisa, exclusiva y accionable que podrás ejecutar en tu vida para generar riqueza transgeneracional. Bien. Ahora, imagina que multiplicas esa cena anual de cien dólares por veinte años. Nada más que sabes que no vas a invertir únicamente esos cien dólares, y que no es práctico ni tienes dos décadas disponibles para esperar que la suerte te ayude a interactuar con la gente conocedora que te puede indicar los pasos precisos para subir de nivel.

Después de un desayuno con el CEO de Microsoft en México.

Lo que estás haciendo con tu inversión es acelerar ya tu entendimiento profundo del nuevo juego de la vida para ejecutar ya, hoy, now, para implementar los pasos que necesitas dar en tu vida.

El precio de este evento es para dejar afuera a los amateurs. Esto es para pros. Esto es para reunirnos de manera seria y poderosa.

Un evento de un día de la revista Harvard Business Review cuesta el doble y son conferencias sobre temas geniales, pero ninguno de ellos toma tus preguntas ni te deja pasos concretos en este tema de generación de riqueza transgeneracional.

Veinte mil pesos son tres mensualidades de un auto nuevo pero modesto cuyo valor se va depreciando desde el instante que lo sacas de la agencia. Estas cosas ayudan a que tu ego se sienta bien y tranquilo, pero no te generan riqueza transgeneracional.

Haz que la vida te tome en serio a través de actuar en serio, de forma decidida, de entender que para generar riqueza transgeneracional debes actuar de forma diferente a como te has entrenado con tu círculo de siempre que ve esto de un evento de veinte mil pesos como una inversión enorme, loca, descabellada, exótica, cuando en los niveles a los que quiero que pertenezcas es normal y nadie se espanta al respecto.

Ir a WOBI a escuchar durante menos de dos horas a un conferencista super famoso mundialmente te cuesta más del doble que RT2022. Y el conferencista no te va a dar consejos prácticos ejecutables para generar riqueza transgeneracional simplemente porque es ciudadano de una nación de primer mundo, creció con educación en una universidad de élite y ha tenido acceso a facilidades fiscales pro-empresariales en su país mientras que tu realidad y la mía en México es diametralmente opuesta.

¿Cuánto crees que pagamos en aprendizaje las personas que estamos construyendo riqueza transgeneracional? Ojalá fueran sólo veinte mil pesos. Son cantidades bastante grandes en el agregado anual de muchas comidas, salidas, viajes, estancias, cursos, libros y demás.

Mi experiencia práctica construyendo riqueza transgeneracional durante más de diez años está a tu servicio.

Sé elegante y visionario. Deja de pesar las cosas sólo en la dimensión del precio y ábrelas a las dimensiones de oportunidades rápidas que te pueden generar y el aceleramiento para tus objetivos personales y profesionales.

Este es el evento que tiene la información, las notas, los hacks que quisiera que alguien me hubiese explicado claramente hace diez años para no tener que reinventar la rueda en muchas ocasiones ni sufrir tantos descalabros.


ATENCIÓN: tu cerebro reptiliano te quiere espantar, tu condicionamiento social que te ha entrenado a no participar en cosas “raras” como este evento te está queriendo sabotear de nuevo.

Tranquila. Tranquilo.

  • No tienes que abandonar tu trabajo para generar riqueza transgeneracional.
  • No tienes que ser emprendedor para generar riqueza transgeneracional.
  • No tienes que tener un gran capital para iniciar para generar riqueza transgeneracional.
  • No tienes que ser experto mundial en un tema para generar riqueza transgeneracional.
  • No tienes que descarrilar la vida que llevas en este momento para generar riqueza transgeneracional.

Este evento es para que tengas las herramientas de mentalidad y ejecución que te harán jugar bien el juego de largo plazo de la construcción de riqueza transgeneracional. Te voy a compartir cómo te conviene pensar, qué te conviene hacer, cómo, cuándo, dónde, con quién, por qué. Verás números, ejemplos, casos concretos, proyecciones, escenarios y detalles profundos que jamás he compartido en ningún lado en internet.

Ten acceso al tipo de contenido privilegiado que mis amigos cercanos y yo discutimos para generar riqueza transgeneracional.

Este es una larga conversación de dos días con temas sin censura, tal vez hasta políticamente incorrectos, pero bastante genuina y profunda.

¿De qué hablo con mis socios en nuestras reuniones? ¿Cómo tomamos decisiones de largo plazo? ¿Qué es lo que nadie sabe explicarte bien cuando lanzas tus negocios? Aquí me puse de pie a tomar una foto de una de nuestras reuniones trimestrales.
Siempre es un honor y un gusto reunirme con PADs que invierte tiempo, atención y dinero para subir de nivel. Aquí estoy en el último evento presencial que organicé antes de la pandemia.

Si lo ves, lo ves.

Me encantará compartir todo lo que he aprendido para construir riqueza transgeneracional. Este un evento pequeño, íntimo, donde podrás hacer muchas preguntas e interactuar con gente muy interesante.

Piensa que casi siempre nos preparamos para emergencias. Prepárate mucho más para las oportunidades.

Te veo en San Miguel de Allende.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

EN DEFENSA DEL MULTITASKING

Pasar de ser hombre a mujer debe ser un viaje interesante, por decir lo menos. Y siendo hijo de la persona más rica del mundo, todavía más. Justo estaba escribiendo este ensayo cuando compartieron conmigo la noticia de que uno de los hijos de Elon solicitó su cambio tanto de identidad de género como de nombre para cortar vínculos con su padre. Aparte del placer de enterarme de los dramas de las celebridades, quien me envió la nota y yo nos enfocamos en conectar el asunto con un contexto mucho más amplio, como el reciente cambio de partido político que hizo Musk y el increíble reto de ser buenos padres sin importar los recursos a tu disposición.

Elon Musk es alguien reprobable en varios ámbitos. Sus detractores van a darme la razón rápidamente aquí. Parafraseando a Walt Whitman, el tipo se contradice en muchas cosas porque así es esto, los grandes contienen multitudes. Tal vez tú y yo no queremos consejos de parenting por parte del multimillonario, pero podemos evitar el típico reflejo de bajo desempeño donde automáticamente cortamos toda apreciación por las cosas que sí ejecutan bien aquellos que nos caen mal.

En otras palabras, que ser binario en nuestra apreciación de alguien nos impide copiar de otros muchas cosas que nos servirían bastante.

De Elon, tomo su capacidad de construir cosas importantes en forma paralela y consistente. Es una máquina de multitasking.


Ahora, sí, ya sé que el multitasking tiene mala reputación porque ciertamente no es el estado ideal para muchas personas. Hace poco escribí sobre el ancho de banda. En ese artículo explico las cualidades de este privilegiado grupo al que muchos más podrían pertenecer si se lo propusieran. Sin buen ancho de banda —de entrada te lo digo— no te metas a esto del multitasking.

En un entorno de wellness, el multitasking tiene muy mala reputación. Seguramente es similar al repudio que tiene en un círculo conservador un papá como yo que no ha bautizado a sus hijos. Todo siempre depende de a quién le importa qué.

Yo veo el multitasking como cualquier deporte. Puedes abordar el asunto como persona promedio que le encanta preocuparse de manera enfermiza diciendo que un niño que se enfoca demasiado en el basquetbol se va a distraer de sus estudios y que se va a juntar con otros vagos y que eso no le va a servir en la vida y etcétera, etcétera. O si el pleito es contra el fútbol americano argumentan que los golpes pueden causar problemas a largo plazo, sin criticar el hecho de que la alternativa en la que insertan a su príncipe para protegerlo es que viva en modo sedentario con botanas y refrescos.

Mira, quienes atacan el multitasking no entienden el juego de hoy.

Es cierto que la Asociación de Psicología de Estados Unidos condena el multitasking porque no nos hace más productivos. El multitasking impone un impuesto grande en la atención de las personas que no saben hacer cambios emocionales rápidos en su contexto para desconectarse fácilmente de uno y comenzar a operar en otro.

La buena noticia es que hay muchísimas personas que venimos cableadas con esa facilidad de desapego emocional para abandonar una idea y pasar rápido a la otra y así seguir avanzando en el objetivo general.

La mala noticia es que no hacemos tanto ruido como las mayorías que se sienten superadas y deciden atacar esto del multitasking simplemente porque no pueden seguir tal ritmo acelerado.

Esto texto va en defensa del multitasking.


El principal punto que los detractores del multitasking utilizan es que para hacer bien las cosas lo que en realidad se necesita es enfoque. Que sin enfoque, hacer varias cosas al mismo tiempo solo garantiza baja calidad en todos los resultados.

Hey, amo el enfoque. Estoy enfocado desde hace una hora escribiendo todo esto. Y seguramente tomará más tiempo antes de que me considere satisfecho con mis ideas aquí. Pero no voy a dedicar el resto de mi día a estar enfocado solo en escribir porque alguien dice que hacer varias cosas de forma simultánea está mal. Todos los tipos que admiro y la gente con la que mejor trabajo creando cosas para este mundo, todos ellos y yo nadamos a diario en el multitasking, somos excelentes en ello y quiero decirte que no podríamos vivir en otra modalidad.

Cuando las personas no soportan el vértigo que esta velocidad de ejecución trae consigo, buscan vectores de ataque estilo “pero así no puede uno ser feliz estando ocupado todo el tiempo”. Hey, tengo momentos excelentes de felicidad en el día, interrumpidos por ratos de alta preocupación, momentos de ejecución, periodos de descanso y todo lo que la vida conlleva. No sufro más que aquellos que deciden solo ven el juego desde lejos.

El multitasking bien hecho ocurre cuando sabes ser propietario del asunto. Abrir a diario mil líneas de ejecución con ideas, sueños, deseos y demás es extremadamente fácil. Cualquiera lo puede hacer. Darle seguimiento todo el tiempo a cada una de esas líneas es drenante, y esto casi nadie está dispuesto a hacerlo, por lo cual solo unos pocos obtienen resultados acelerados al cosechar los frutos de este trabajo en modo multitasking. Ser dueño de cada situación abierta en modalidad multitasking significa hacer cambios de ventana en el escritorio del sistema operativo. Ya sabes: en esta usas el navegador, en aquella otra tienes abierta una hoja de cálculo y en las demás hay fotos, documentos y así.

Pocas cosas ayudan a ilustrar mejor esta relación entre enfoque y multitasking como lanzar una compañía. El enfoque es la empresa, hacer que funcione, conseguir el éxito a través de las ventas. El multitasking es resolver a diario problemas de contabilidad, contrataciones, marketing, permisos, atención al cliente, proveedores y mil detalles más. Te aviso que no es posible ser una excelente persona de negocios si no tienes la capacidad de mantenerte enfocado en el gran objetivo y ejecutando multitasking al mismo tiempo. Presidentes, CEOs, líderes religiosos, cualquiera con grandes responsabilidades a su cargo entiende y vive esto.

El multitasking es la velocidad de ejecución que admiras en otros pero que te da miedo implementar por tu cuenta.

  • Si eres bueno con el multitasking y estás enfocado en un objetivo claro, avanzas rápido, dejas pronto a la mayoría atrás.
  • Si eres bueno con el multitasking y no tienes un objetivo claro, te mueves erráticamente, no cosechas.
  • Si no eres bueno con el multitasking pero tienes un objetivo claro, vives frustrado, sin entender qué te falta.
  • Si no eres bueno con el multitasking y tampoco tienes un objetivo claro, la vida te va a comer.

La mejor manera de ser genial en multitasking es construyendo a tu alrededor equipos de trabajo multiplicadores.

Tú quieres llegar al punto donde multitasking para ti significa más un trabajo intelectual y emocional que físico. Imagina que eres el ministro de relaciones exteriores de tu país y tu staff te asalta a cada instante con situaciones en las que necesitan tus comentarios y autorizaciones. Eso es multitasking: decir “sí”, “no”, “solicita más información”, “agenda una reunión con tal persona”, “redacta el acuerdo”, etcétera. A esto me refiero principalmente con multitasking. No quieres ser el tipo que escribe los discursos, revisa los acuerdos, llama por teléfono para coordinar juntas y así. Quieres ser el que puede activar rápidamente a otros para hacer que las cosas se muevan.

Probablemente en este punto, muchos de mis lectores piensen que claro, así cualquiera puede hacer buen multitasking, teniendo un buen equipo que haga las cosas que les digo que tienen que hacer y que las hagan bien. La capacidad de tomar decisiones rápidas en diferentes contextos y ejecutarlas no tiene absolutamente nada que ver con tu posición en el organigrama de ninguna organización. Puedes ser recepcionista y ser líder. El liderazgo es ponerte al frente de las situaciones que la vida te empuja.

¿Sabes? Creo que lo que impide a muchos hacer buen multitasking es que no tienen desapego emocional.

En algunos workshops que he impartido, uno de los ejercicios con los participantes ha tenido que ver con formar pequeños grupos de trabajo en mesas separadas. En cada espacio hay un pequeño set de Lego. Tienen pocos minutos para formar la figura. Terminado el tiempo, deben moverse con un nuevo grupo a otra mesa y seguir con el avance del equipo anterior en una estructura diferente. Es increíble ver la dificultad que la gente tiene para soltar inmediatamente lo que están haciendo y abandonar su lugar y su grupo para insertarse con buena actitud en otra circunstancia. “Ya voy, ya voy, un minuto más”, me suelen decir. O llegan a la nueva mesa y comienzan a hablar de lo frustrados que están que no pudieron terminar lo anterior. O comienzan a armar lo que pueden sin coordinarse con sus compañeros. Esto para mí ilustra perfectamente lo ciego que muchos están ante esto del desapego emocional. Y el ejemplo es sobre una tontería. Ahora imagina el dolor que sufrimos con cosas más ancladas en nuestro ser.

El desapego emocional tiene que ver con nuestra seguridad personal.

Y al final, como todo, tiene que ver con la mentalidad que nos hemos forjado.

Una mentalidad dura y rápida nos permite movernos así, en modo duro y rápido.

Una mentalidad dura y rápida luce amenazante para quien siempre solicita tiempo adicional, para quien alarga decisiones porque tiene miedo de que lo critiquen, etcétera.

Ya no estoy hablando solo de la parte profesional dentro de nosotros.

Estoy hablando de lo más personal que tenemos.

Cuando no podemos abandonar relaciones, ideas y espacios que sabemos que tenemos que dejar atrás, no podemos entrenarnos en la mentalidad dura y rápida que te digo que nos conviene tener. Esto hace imposible que conquistemos el multitasking ganador. Hacer multitasking de cualquier otro tipo es fácil, pero el que nos coloca en posición de ventaja natural, ese requiere un esfuerzo personal que si no ha sido dominado, no puede aparecer mágicamente en nuestro campo profesional.

En otras palabras, piensa que cuando dominas sin drama innecesario rupturas de todo tipo en tu vida personal, puedes transferir esa mentalidad y ejecución a tu enfoque y multitasking.

Otra cualidad que nos levanta enormidades en el mundo profesional es la ecuanimidad. Lamentablemente, esta solo llega de manera sostenible a nosotros cuando hemos conquistado la capacidad de hacerla aparecer a voluntad y automáticamente en nuestra vida personal.

Ya sé que todo esto es un fastidio. Tú solo quieres los hacks rápidos para ganar más dinero y no una letanía psicológica disfrazada de ensayo. Me entristece decirte que la técnica Pomodoro y sus demás primas con otros tantos nombres exóticos solo te van a dar pequeños aventones en tus fantasías de un imperio empresarial, porque necesitas crear todo el músculo emocional del que te estoy hablando aquí para construir grandes cosas.

Esto es algo que te puedo decir que Elon tiene a su favor y que deberíamos copiar más.

Y si eres de los que van a responder que no quieres una vida como la de Elon, y qué horror todo lo que dicen de él y así, no sé tú, deja sus imperios corporativos aparte, pero seguro se siente bien en parte combatir los problemas típicos familiares y de la vida con el avance imparable de las ideas que excitan a diario a tu alma. La alternativa es solo criticar al tipo y seguir con tus problemas siendo el tipo de personita que no construye lo que su espíritu quisiera hacer salir del cuerpo.

Exígele a tu cerebro la capacidad de poder cambiar rápido de contexto. Sé ese humano que deja de abrazar una idea para poner rápidamente toda su atención en otra, tomar una decisión difícil y regresar a la conversación anterior sin pestañear. Compartimentalizar no es imposible, pero como todo lo que vale la pena, requiere mucha práctica. Y para esto, te va a ayudar muchísimo rodearte, seguir y procurar a gente que ya es así. De lo contrario, sentirás que estás rodando una enorme piedra montaña arriba todo el tiempo si eres la única persona en tu universo que intenta hacer multitasking.

Para que identifiques bien lo que estoy diciéndote: las personas que todavía no ejecutan un buen multitasking, magnifican cualquier problema pequeño a niveles ridículos e innecesarios.

No somos vacas. No somos peces. Venimos aquí a hacer muchas cosas. A disfrutar el proceso. Construye más seguridad personal. Desarrolla una mentalidad dura, precisa, rápida. Muévete con entusiasmo.

Sé dueño de las situaciones que la vida te pone enfrente.

Rodéate de colaboradores y amigos que sean así también.

Cortes limpios. Clear cuts. Desapego emocional.

Enfoque. Ecuanimidad.

Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

THE GAME

Si quieres ganar al menos unos diez mil dólares al mes, hay tres rutas:

[a] Ubicarte en lo más alto de tu profesión dentro de una organización que lo valore.

[b] Inventarte un trabajo que te posicione con ventaja.

[c] Crear múltiples fuentes de ingreso.

La ventaja de una organización que te pague bien es que adquieres transportabilidad. Esto significa que una vez que eres atractivo para empresa petrolera A, las empresas petroleras B, C y D suelen asignarte rangos salariales similares. La desventaja es que en los altos niveles de una compañía se exige siempre un desempeño monumental dentro del cual pocos consiguen mantener control de su dieta, peso, estrés, relaciones y espacio para otras actividades, lo cual afecta innegablemente la calidad de vida.

Inventarte un trabajo que te pague muy bien suena romántico. ¿Quién no sueña con ser su propio jefe? Lamentablemente, este camino es muy solitario y requiere desaprender muchísimo de lo que hemos absorbido durante dos décadas en el sistema educativo tradicional. La estructura del comportamiento que necesitas tener es incierta pues a diferencia de un empleo normal, aquí hay muchos consejos contradictorios al respecto. Esta una arena extremadamente caótica para quien no está acostumbrado a adaptarse rápidamente a los vaivenes emocionales que implica lidiar directamente con el mercado.

Generar múltiples fuentes de ingreso es un movimiento magistral si tienes la personalidad para ello. Esta forma de ejecución implica que seas consciente de la importancia de colocarte de forma predeterminada en el papel de quien delega y también de quien sabe ser un mero intermediario, abandonando la adicción a recibir la etiqueta del que crea, del que hace. Quien consigue generar buen dinero a través de múltiples fuentes de ingresos suele estar contento con no meterse a los detalles de cada operación en la que su nombre está involucrado. Aquí favoreces capital para generar más, no ejecución para aprender.

Ama lo que haces. Busca tu pasión. Notas así son poderosas para guiarnos pero mi invitación es a que seas primero pragmático y luego idealista. Pon pan en la mesa consistentemente y después sé filosófico sobre aquello que hace brincar a tu alma. Casi todos los que hacemos mucho de lo que nos gusta comenzamos haciendo cosas que no disfrutábamos al máximo en el principio. Desarrolla y exhibe tus fortalezas sin que te estorbe el hecho de que no estés en la actividad de tus sueños.

Te comento hoy todo esto porque hace un par de días platicaba con una universitaria sobre el dinero y cómo casi nadie es experto en este asunto. Le di cifras del estilo de vida que le gustaría tener y le expliqué que no iba a conseguirlo con un «buen trabajo» en los próximos años. Esto no por falta de fe en sus habilidades sino por la realidad del mundo. Le hice ver que quienes tienen los estilos de vida que nos gustan están ubicados mayoritariamente en los puntos [b] y [c] de estas ideas.

Sí, claro, trabaja en una empresa, adquiere experiencia y al mismo tiempo mientras estás ahí —le dije— sigue como edecán en eventos por las noches y en fines de semana además de continuar haciendo trabajos administrativos como éste con el que nos estás ayudando en mi empresa hoy. No compres la narrativa de que sólo debes estar enfocada en tu empleo. Piensa que ese empleo no estará únicamente enfocado en ti. La importancia de adquirir experiencia laboral en compañías es para conocer de primera mano cómo comportarte en modo corporativo, estudiar sus procedimientos, adquirir el idioma profesional y hackear tu visión para que no veas el asunto como una simple transacción donde te pagan por cierto tiempo y habilidades sino que entiendas que es un fantástico entrenamiento patrocinado donde tienes la oportunidad de aprender en tiempo real cómo lidiar con colegas que no te gustan, instrucciones sobre las que cometes errores, proveedores que incumplen, reportes que te rebasan y etcétera.

Llevo algún tiempo preguntando a todos los jóvenes que se cruzan en mi camino a través de cursos, conferencias y pláticas casuales si saben cuánto cuesta de forma precisa ese viaje a París que dicen que es su sueño o la casa grande que admiran en tal parte elegante de la ciudad. La aplastante mayoría no tiene idea de precios reales de vuelos, hoteles o bienes raíces. Esto ocurre porque mucha gente es pasiva y esperan a investigar las cosas hasta que tienen la necesidad. Tú no seas nunca así. El truco es hacerlo totalmente al revés. Primero te enteras de las cifras, usas esa información como inspiración y te vas moviendo en cuerpo y mente para conquistar los objetivos. He cotizado cuestiones exóticas como vuelos en aviones privados y renta de villas exclusivas porque sólo así le doy oportunidad a todo eso para ser parte de mi vida en algún punto.

También me gusta preguntar a los padres de familia si comparten cantidades con sus hijos. ¿Por qué no hablamos de nuestros salarios y gastos concretos mes a mes con ellos? Comencé a hacerlo con mi hijo a los catorce años y su quijada cayó al suelo cuando se enteró lo que cuesta vivir en modo clase media. Mi intención es disuadirlo de que el día de mañana se entusiasme por un empleo que le pague quince mil pesos mexicanos al mes. Que lo acepte si es conveniente en ese instante de su vida en que va empezando, claro. Y que aprenda mucho, sí. Pero sobre todo, que sepa que no puede considerar por ningún motivo que esa cantidad es suficiente o que tal es el camino con el cual va a conseguir las cosas que le gustaría ver manifestadas en su vida.

En el ejemplo inicial te hablo de diez mil dólares norteamericanos como si fuera una cifra alta. Lo es en ciertas coordenadas. Es nada en otras. Tienes que saber en dónde estás ubicado porque esto es parte de las reglas de tu juego personal. El estándar económico al que te estoy empujando que pongas en tu radar es una cantidad mensual que te permita vivir en el mejor espacio residencial de tu ciudad.

Conozco profesionales en lo más top de su juego dentro de corporaciones prestigiadas.

Conozco personas que son sus propios jefes con resultados envidiables.

Conozco expertos en crear y administrar múltiples fuentes de ingreso.

Todos y cada uno de ellos entienden muy claramente el juego que están jugando. No se distraen cambiando de cancha. No se frustran viendo el patio de juegos de junto. No obedecen reglas que no apliquen al área estratégica en la que están. Muchos de ellos siguen con educada curiosidad tendencias rimbombantes como cripto, inteligencia artificial, el metaverso y así. Tal vez algunos —los más osados entre ellos— apuestan unas pocas fichas de su casino personal en aventuras así, pero casi todos reinvierten correcta y constantemente en hacerse más fuertes y poderosos en el campo que ya dominan.

Ninguno de ellos consiguió sus resultados de forma inmediata —y esto te sorprendería enterarte cuántas personas no lo entienden como algo obvio.

El consejo más práctico que te puedo dar independientemente de cómo vayas a moverte —corporativo, tu propio jefe o master de las múltiples fuentes de ingreso— es que modeles la imagen de quienes ya tienen éxito ahí.

Si el tipo que admiras en lo alto va a tal gimnasio en tales horarios y viste de cierta manera, considera irte por esa ruta. Descubre por qué hace lo que hace ejecutándolo, no analizándolo nada más a la distancia. Esto te va a regalar inteligencia de negocios a la que no podrías acceder solamente con reflexiones pasivas.

Cuando no estamos modelando nuestro comportamiento de forma consciente hacia un objetivo, estamos absorbiendo voluntariamente los modos, visiones, actitudes e ideas que la gente en nuestro nivel nos impregna fácilmente. No es que sean malas personas, pero si la realidad del grupo de personas con el que más convives no es una que te encante, entonces debes cuidar esto de tu modelado todo el tiempo.

Es probable que nadie te haya explicado todo esto sobre el dinero que necesitas para vivir la vida que quieres. Va con amor.

Determina el juego que mejor va con tu personalidad.

Reinvierte en él todo el tiempo.

Y modela adecuadamente.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

F*CK IT, LO HAGO PORQUE TENGO DINERO

Yo no entendía el juego del lujo. Viniendo de una franja social en la que conseguir cada peso era una batalla, ya te imaginarás lo que pensaba sobre “despilfarrar” dinero en cosas que tienen sustitutos baratos. Este tipo de mentalidad me tuvo atrapado en el famoso “nosotros versus ellos” donde “los ricos son tontos” porque “hacen tonterías” como comprar computadoras que valen tres o cinco veces más que otros modelos que funcionan igual de bien.

Mi vida cambió cuando dejé de pelear contra ese nivel y comencé a estudiarlo.

Toma nota. Este es el juego del lujo.


El llamado

Para explicarte el punto inicial del lujo hoy, voy a comenzar diciéndote que Steve decidió abrir Apple Stores en 2001. Los expertos primero bostezaron para después condenar inmediatamente la idea. Eso de la venta directa en centros comerciales —dijeron— era algo del pasado, como si Jobs fuera estúpido y no hubiese entendido desde el día 1 el poder de la internet. En fin, nunca hagas caso a “expertos” que no han construido nada. Son meros críticos teóricos que lucen inteligentes empujando el pesimismo como defensa emocional.

Velo así: el vendedor callejero más humilde carga en este instante un smartphone con poder de cómputo que cualquier nave que enviamos al espacio en los sesentas envidiaría. Por un lado, la masificación de esta tecnología es genial, claro, pero por otro, esto genera un problema para ese peculiar nivel socioeconómico que siempre desea distinguirse de la clase pobre y media. Ese grupo se ha quedado sin espacio de maniobra, sus miembros no tienen hacia dónde moverse para destacar en términos digitales. 

Sí, por supuesto, el iPhone de más alta gama demuestra tu poder adquisitivo, pero la realidad es que ya nadie babea al verlo. Toda su sofisticación en características y diseño en realidad no lo separa mucho de lo que utiliza un obrero promedio hoy en día para entretenerse en sus redes sociales.

Hay gente que tiene adicción a enviar al mundo señales de su status financiero todo el tiempo.

Hay gente que necesita demostrar a los demás de muchas maneras que el dinero no es un problema para ellos.

Hay gente que solo obtiene seguridad emocional gastando cantidades exorbitantes en soluciones que podrían conseguir más económicas.

Si esto te ofende o te resulta difícil de concebir, todavía no entiendes mucho de psicología básica. Mi resumen gratuito para ti es que todos somos un manojo andante de complejos y complejidades que se reflejan transparentemente —si lo sabemos decodificar— en lo que comemos, pensamos, construimos, abrazamos, compramos y decimos.

Hay muchas marcas que entienden esto perfectamente. Y la forma más apropiada que han desarrollado para conectar en conversación con su clientela perfecta no es otra más que el precio. Sí, ese precio que te parece exorbitante, esa etiqueta costosa que te resulta ridícula, ese lugar al que ni entras porque asesinaría tu línea de crédito. Tales reacciones son el efecto del posicionamiento preciso y afinado que muchas compañías han construido para que las ignores si no eres parte del sector y mentalidad socioeconómica en lo alto de la pirámide que les interesa seducir. Si no eres parte del club, quieren que lo sepas.

La mayoría de ellas están en esos centros comerciales exclusivos. Y aquí va el segundo punto del lujo que quiero compartir contigo hoy.

Pero primero anota bien esto: tus precios son un llamado. 

Hazlo claro. 


Lo premium

El otro día mi esposa me decía que —en su predicción— las tiendas de ropa iban a desaparecer en los próximos diez años por culpa de la variedad, precio y comodidad de comprar en línea. Esto dicho por una compradora tradicional que hasta hace un par de meses insistía que era mejor probarse las faldas y blusas en un vestidor en lugar de adquirirlas con un par de clics.

Estoy de acuerdo en que esta tendencia va a aumentar conforme la población avance generacionalmente. Los adolescentes de hoy serán los adultos de mañana y el entrenamiento que han tenido es totalmente digital. A pesar de los ataques del comercio electrónico, creo que las tiendas de ropa y los centros comerciales seguirán presentes. La estrategia para que algunos pocos sobrevivan será hacerlos todavía más exclusivos. Recuerda lo que ya te dije líneas arriba: mucha gente necesita enviar señales sobre su insensibilidad a los precios y demostrar su dominio del tiempo. Cuando en el futuro decidas perder medio día en el shopping mall para comprar ropa con precios dos o tres veces más costosos de lo que hay en el ciberespacio, bueno, lo que estás estableciendo es una especie de declaración estilo “fuck it, puedo hacer esto porque tengo dinero y tú no”.

Sé que suena agresivo, pero es lo que muchos hacemos en otros términos. Todos somos insensibles a los precios en algún aspecto. Acudir al estadio de fútbol y pagar comida y bebida a precios elevados solo “por vivir la experiencia” es un buen ejemplo. ¿Qué necesidad tienes de ir a ese partido de forma presencial si lo puedes ver cómodamente en casa sin sudar ni gastar tanto? En mi caso, soy insensible al precio de los libros. Si el título de alguno me fascina y ya lo estoy sosteniendo en mis manos, lo compro en ese instante en la librería en que me encuentre, aunque sé que lo puedo recibir más barata y cómodamente en casa gracias a Prime.

Entiende que todos tenemos estas insensibilidades en los rincones privados de nuestras preferencias .

Por favor, registra esto claramente en tu visión del mundo moderno: hoy lo digital es común, accesible, barato. Lo presencial, lo físico, esto es lo que se ha vuelto premium. 

Ten una vida premium. Participa y organiza la mayor cantidad posible de eventos y experiencias en el mundo real, porque aunque es más costoso viajar para tener una reunión dentro un hotel con colegas, los resultados que se obtienen de las interacciones random y la lectura en tiempo real de los gestos y ademanes de los asistentes te regalan acceso a dimensiones poderosas que Zoom tardará todavía mucho tiempo en poder arañar.

Y no, aunque compres un Oculus tienes que considerar que el poder de la realidad aumentada todavía no está donde nos gustaría. Si no sabías, utilizar una webcam en los noventas era un asco. Tomó décadas para que fuera lo natural que nos resulta en este momento transmitir nuestro rostro en buena definición con conexiones estables inalámbricas desde casi cualquier lugar del mundo. Hoy falta cubrir la misma distancia técnica y social para aprovechar y disfrutar genuinamente los ambientes de colaboración virtuales.

De nuevo, para que lo tengamos bien grabado: lo digital es común y lo físico se ha convertido en lo premium.

Entre más actividades con personas diferentes puedas empujar a que sean físicas en tu día a día, más estarás entrenando el músculo que te separa de los que optan por acostumbrarse a lo fácil y barato de querer resolver todo con una conexión a internet. Clases. Eventos. Reuniones. Fiestas. Conversaciones. Invierte en gravitar con todo tu cuerpo hacia ellas. Los niveles socioeconómicos altos estarán ahí. Y si todavía no conquistas ese status, el hecho de rodearte de quienes ya están ahí, te dará la mentalidad y ejecución que te conviene. 


La uniformización

El lujo a veces nos da mucho menos de lo que estamos comprando. Este es el gran riesgo.

A veces nos da mucho más también.

Esta no es una invitación a que gastes por gastar. Tampoco estoy diciendo que como regla general todos los servicios y productos de precio más alto sean los mejores.

Mi punto es que los precios y lo premium te dan acceso a cierta uniformización. Cuando rechazas jugar este juego, te uniformizas con cierto grupo. Y cuando lo juegas bien, te uniformizas con otro. Si te fascina el lugar emocional y financiero en donde te encuentras ahora, sigue defendiendo tus pensamientos. Te sirven. Si no, bueno, ya sabes, sigue leyéndome.

Hace unos días, escuché que alguien iba a hacer un viaje en autobús desde la Ciudad A hasta la lejana Ciudad B. Sugerí que lo hiciera en avión. Mucha gente sigue operando con la idea de que el transporte terrestre es automáticamente más barato que volar. No siempre. El ahorro en horas y por lo tanto la mayor comodidad al no estar sentado tanto tiempo hacen que pagar una pequeña diferencia a una aerolínea valga mucho la pena.

Pero así nos pasa a todos, que nos solemos quedar atorados con peleas de nuestro pasado. Esto es dejar que la historia antigua de nuestra vida siga dictando nuestro estilo de ejecución hoy. Crecí en el nivel donde la gente ve el inglés, el aire acondicionado y los aeropuertos como puntos aspiracionales y no como aspectos básicos de sus vidas. Sé que es difícil salir de ahí. Ciertamente para mí lo ha sido. Lo que también sé, es que no podemos alejarnos de esa mentalidad cuando insistimos en defender lo que creemos que es un lujo y no un estándar mínimo que deberíamos exigir al universo.

Hijo de mi vida: al universo se le exige con nuestra mentalidad y ejecución diaria, no con mantras en redes sociales o con dramas en el café.

La forma en que abordo esto del “lujo” es determinar si mi inversión valdrá la pena. Uso un marco de referencia muy claro: si voy a pagar mucho más, quiero que esa herramienta o situación me coloquen genuinamente en posición de ventaja natural en tiempo y dinero a largo plazo. Una membresía en una sala VIP donde puedo interactuar con gente que lleva años construyendo empresas fuertes es eso para mí. Unos sneakers de mil dólares, no.

Si vas a San Francisco a hablar con emprendedores e inversionistas, tu uniforme no está completo si no operas con una Mac. Nadie te lo va a decir , pero metes ruido a la conversación con cualquier otra marca. Sé que esto eriza los vellos de muchos. Cuando hago estos comentarios recibo mensajes de nerds que me aclaran que tal otro modelo es más barato y mucho más poderoso que Apple y etcétera, etcétera. Claro. Yo no estoy peleando la parte técnica. Lo que veo con tristeza en estas reacciones es que no entienden el punto: lo que tal vez tú veas como un despilfarro —un lujo innecesario— es algo que la comunidad en la que te conviene insertarte da por sentado como parte del firmamento. Pelear contra esas cosas solo hace más lento tu ingreso y aceptación.

Te digo todo esto porque te quiero, querida lectora. Piénsalo también así: si vas a asistir a una boda, cuidas bien tu cabello, vestimenta y demás elementos de tu presentación. Bien. Si quieres ser una gran profesional o una gran mujer de negocios, ¿por qué no cuidas a diario todos los detalles que te hacen parte natural de ese mundo?

Deja de llamarlo lujo. 

Considéralo estrategia.

Enfoque. Ecuanimidad. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

SOBRE EL MIEDO

Sé valiente en lo que importa.

Hay diversos tipos de valentía. Está la valentía que sólo nos sirve para lucir bien, para alimentar nuestro ego. No sé, piensa en aquella que te hace subir a la atracción más peligrosa del parque de diversiones y que nos deja a varios cobardes afuera solamente tomando videos de la experiencia. Esta valentía nos regala diversión y sensaciones placenteras de admiración, sí, pero no nos sirve de mucho para objetivos a largo plazo.
Tú no quieres que tus amigos reconozcan este tipo de valentía en ti, porque en el momento en que decides favorecer estos aplausos, te vuelves adicto a esta validación y no desarrollas el tipo de valentía que sí importa.

¿Sabes cómo vas a distinguir el tipo de valentía que sí importa? Será aburrida, será desgastante, será silenciosa. Las masas no andan por la vida felicitando a un empresario por su logro más reciente al cerrar un monstruoso trato, pero créeme, hacer que todas las partes del proceso funcionen, arriesgar tu reputación para convencer a socios e inversionistas, confiar en tus cálculos y conseguir al final un buen resultado, bueno, al ser cosas detrás de bambalinas no les damos el mismo aplauso que cuando vemos a alguien dominar sin problemas las vueltas de una montaña rusa. Pero deberíamos, si es que queremos subir de nivel.

Tú no quieres ser valiente en lo irrelevante. Ten en mente esto todo el tiempo.


El miedo no se elimina, se administra.

Más de una vez me han preguntado cómo demonios dejé de tener miedo para hacer cosas.

Cada vez que escucho esto, sonrío. «Si supieran…», digo para mis adentros.

La verdad es que tengo miedo todo el tiempo.

La verdad es que me siento ridículo todo el tiempo.

La diferencia —y esta la explicación que más me gusta compartir— es que ante el miedo, me he entrenado a cargar mi cuerpo y alma hacia ese punto que me asusta. Tú y yo y todo el planeta tenemos siempre el mismo par de opciones ante el miedo: huir de él o aventarnos hacia él.

Yo me aviento hacia el miedo siempre y cuando en mis cálculos, el potencial resultado positivo valga la pena en el largo plazo. No vale la pena desgastarnos física y emocionalmente para conseguir victorias pírricas.


Lo que temes define tus prioridades.

No sé cómo desarrollar bien este punto sin sonar mal, pero aquí va: casi todo lo que nos da miedo ha sido dictado por el pedazo de sociedad del que nos hemos rodeado, y a menos que estemos dentro de un nivel bastante privilegiado, casi todo lo que nos da miedo son en realidad cosas irrelevantes.

He visto gente con temor a lo que sus vecinos y familiares van a decir porque no pudieron pagar una fastuosa celebración de quince años para su nena.

He visto gente con temor a decirle a quien les renta una casa que están retrasados en el pago unos días.

Da permiso únicamente a que cosas grandes, loables, importantes, sean las que te quiten el sueño.

Sé que luce terrible minimizar los temores de otros. Podemos justificar que son válidos y que no hay que juzgar y etcétera. Creo que eso nos hace complacientes. Y sí, entiendo la parte de empatía —después de todo, vengo de ese nivel. En palabras más amables y con mi experiencia a cuestas, quiero decirte que no pude abandonar el nivel de pobreza y limitación que me abrazó durante varias décadas hasta que mis miedos se transformaron en los mismos del nivel superior que me interesaba conquistar.


Sé especial sintiendo temor y ejecutando incluso así.

Todos tenemos miedo.

Y como te decía líneas arriba, la diferencia está en que unos deciden ejecutar a pesar del miedo y otros deciden congelarse. El miedo no lo vamos a hacer desaparecer nunca, o al menos no inmediatamente.

No le digas a nadie, pero tengo miedo en todas las actividades en que estoy involucrado a diario en masterbook.press, nivelPAD y VERSE Technology. Casi todos los días tengo momentos donde dudo qué demonios estoy haciendo. Pero cuando me descubro en ese estado, me presiono el botón de «Play» y sigo haciendo lo que tengo que hacer. Esto es lo único —la ejecución— que he notado que ayuda a bajar el volumen de esa vocecita que me dice que soy un fraude, que no voy a poder, que no tengo experiencia, que me falta esto, que me falta aquello, que esto otro puede salir mal y etcétera.

Una de las cosas que más felicidad me dan en la vida es ver a lectores que toman algunas de mis notas y con ellas se impulsan para ejecutar. De repente me los encuentro en la vida real y/o en internet y ya están ejecutando cosas en las que ni siquiera se veían involucrados ellos mismos pocos meses atrás. Lanzan blogs, podcasts, cursos, dan conferencias, comienzan a organizar sus eventos, crean su comunidad, venden coaching, etcétera. Y nunca hablo de esto directamente con ellos, pero sé que al igual que yo, tienen miedo a diario y que simplemente decidieron cambiar su comportamiento ante este sentimiento negativo que a todos nos invade.

No pasa nada. Sufrimos más en la imaginación que en la realidad, como dice Séneca.

Al final, «miedo» es sólo una palabra. Cambia la palabra si no te sirve, si no te gusta. Piensa en el miedo como la señal más clara de que hay incertidumbre frente a ti, que los elementos de los pasos siguientes son desconocidos. Eso es todo.

El miedo es la cortina que cubre la incertidumbre.

Y la incertidumbre cubre las oportunidades.

Ahora ya sabes qué tienes que hacer.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

#1 EN TU CIUDAD

Platiqué antier con un empresario que tiene un negocio de grúas. El hack que utilizó para convertirse en el #1 de su ciudad fue extremadamente simple: comprar anuncios en Google.

Yo sé que no es tu caso porque eres una persona curiosa y te insertas con buen ánimo en las nuevas tecnologías que te pueden dar posición de ventaja, pero es mi deber informarte que estamos en el año 2022 y muchísimos emprendedores siguen pagando métodos anticuados como publicidad en la revista local impresa y cosas así.

Mi amigo es mecánico. Él no configura nada en la plataforma de Google Ads. Pidió a las chicas que administran sus redes sociales que lo hicieran. No sabían. Le ofrecieron mejor anuncios en Instagram. Él insistió en su visión. Y esa necedad es lo que hoy en día más ha impulsado su negocio.

Nota filosófica: si tú sabes lo que necesitas, no dejes que alguien que no tiene tu mismo nivel de carne en el asador/skin in the game trate de convencerte de ir por otra avenida. Cada quien empuja usualmente primero lo que le conviene a sí mismo. Casi nadie está pensando en los procesos que te convienen al máximo a ti. That’s your job. Ese es tu trabajo constante.

Lo siguiente no es exageración: Google paga miles y miles de millones de dólares anuales a Apple en un acuerdo exclusivo que ambas han tenido por años por el derecho a ser el mecanismo de búsqueda predeterminado en Safari, iPhone, Mac y etcétera. ¿Y Android? Bueno, Google lo compró por algo. A lo que voy es que toda la humanidad viviente anda como loca haciendo consultas diarias mayoritariamente en alguno de estos dos sistemas operativos. Absolutamente nadie más tiene este nivel de penetración para llegar a un mercado hambriento de soluciones prácticas y rápidas. No one, baby.

No dejes que un chavito entusiasta del marketing digital intente convencerte que es mejor una campaña en instagram para vender tus servicios dentales, por ejemplo. Cada quien va a querer ofrecerte aquello que domina, con lo que se siente cómodo. La razón por la que te quieren empujar típicamente este tipo de ideas es porque la interfaz para poner anuncios en redes sociales es mucho más amigable que la de Google, la cual tiene una curva de aprendizaje empinada, por decirlo amablemente.

No estoy diciendo que tu anuncio con fotito en Twitter o LinkedIn no va a funcionar. Por algo son los monstruos que son. Te estoy diciendo que ni tú ni yo vamos a guardar el contacto de un anuncio random de servicio dental o de grúas que nos aparece mientras estamos viendo videos divertidos o leyendo los chismes de nuestros amigos.

Si aquello con lo que pones pan en la mesa entra en la categoría de ser una solución práctica en la que los clientes requieren pagar al momento, te conviene más pensar en anuncios de Google. Velo así: quien hace la búsqueda específica de una grúa o un dentista, muy seguramente ya tiene una altísima intención de compra, a diferencia del que se topa con tu videito patrocinado bien bonito en TikTok pero no está para nada interesado en este momento en lo que ofreces.

Te conviene simplemente entender a nivel conceptual este modelo y pedir ayuda a tu equipo para que lo ejecuten.

Tienes poco presupuesto de marketing. Y poco tiempo para hacer que las cosas funcionen con tu emprendimiento. No vivas a expensas de las tendencias que alguien intenta meter en tu garganta. No necesitas diseñar desde hoy «tu presencia en el metaverso para ganar posicionamiento», ni usar el nuevo filtro para hacer más divertidos tus ads en la que sea la red social de moda. Google —a pesar de ser un abuelo en la industria tecnológica— es una apuesta fuerte. Deja de ver esto de meterle billetes como algo exótico y sumérgete con confianza a este tipo de ejecución. Además, por favor, sabes perfectamente que has perdido más en esas soluciones de marketing de la vieja escuela que has usado.

Mi amigo Nico Maslo —experto en esta área— dice que el marketing digital no existe, que sólo existe el marketing. Estoy de acuerdo. Tal vez hoy no piensas en ti como un usuario de alta tecnología, pero eso es lo que eres al estar leyendo mis ideas en este formato. Cambia tu narrativa interna. Suelta el peso de cargar con sistemas obsoletos que ya pasaron a la historia.

Espero de corazón que pronto te vuelvas el #1 de tu ciudad.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

ESE ESCUDO PROTECTOR LLAMADO MOAT

“Moat” es un término popular en inglés de negocios. Se trata de la ventaja competitiva que una empresa puede conseguir para mantener protegidas sus ventas durante largo tiempo.

La mayoría de la gente piensa que la innovación tecnológica es el moat número uno, pero esto es más romántico que pragmático. Si hay algo fácil de copiar en este mundo esto es el código y los chips. Lo que te da un fuerte moat es la construcción de sencillas barreras escalables en el momento adecuado.

Shopee

Shopee es una startup china de e-commerce. ¿Sabes qué está haciendo en estos instantes para construir su moat y fastidiar a su competencia encarnada en Mercado Libre en estas latitudes? Está dando sus envíos gratis. Esto significa que Shopee está absorbiendo el costo de la entrega, lo cual puede parecer una locura pero en realidad —haciendo números— es más barato que el CAC tradicional, una métrica para medir el costo de adquirir clientes. La manera en que administrativamente se miden los dólares usados para tener nuevos clientes es a través de los descuentos, campañas y promociones que se activan. Lo que Shopee está haciendo es cambiar el manual y atacar directamente uno de los puntos de dolor más notables en la experiencia de compra en línea. Si has usado los servicios de Airbnb en algún instante de tu vida, sabrás que la cuota de limpieza es de los asuntos más odiosos a considerar en tu reservación. Bien. Pagar por un servicio de mensajería que te lleva a casa el producto que acabas de comprar está en este mismo nivel de fastidio para los clientes. Si logras eliminar esto, los deleitas y los haces adictos a tu plataforma. Esto es lo que está ocurriendo. Cubrir el costo de envío no es una estrategia eternamente sostenible, pero es un moat inicial fantástico para ampliar de manera exponencial tu base de usuarios. Lo que Shopee está haciendo es ejecutar de manera perfecta el crecimiento de una startup y no tonterías.

Oxxo

Oxxo es una cadena mexicana de tiendas de conveniencia que se ha vuelto un ícono de nuestro país. El moat de Oxxo es muy simple: la mayor cantidad de puntos de venta en todo el país. Si no compras en esta sucursal, compras en la que está en la siguiente calle y si no, en la que está a la vuelta de la esquina. Es imposible no toparte con un Oxxo en cualquier tipo de trayecto que hagas en transporte público o en tu auto en un día cualquiera. Cuando tu presencia es apabullante, la competencia no puede hacer mucho. Oxxo no es económico. Tampoco es algo de nicho que atienda a un sector específico. Oxxo es simplemente parte del firmamento. Hace años me invitaron a platicar en sus oficinas generales sobre innovación y ahí me comentaron que tenían un ritmo de inauguración de tres tiendas al día. Tres. Tiendas. Diarias. Supera eso.

Coca-Cola

El moat de Coca-Cola no es en realidad su sabor, que puede ser lo más delicioso del mundo si tal es tu preferencia. Lo que Coca-Cola construyó eficientemente es una distribución excelsa. Hay Coca-Cola en el desierto, en la montaña, en la playa, en la urbe, en la fiesta, en la reunión, en el partido, en todos lados. Siempre. Esto de la distribución es uno de los puntos más ciegos de los emprendedores novatos, que creen que la calidad de su servicio o producto lo es todo cuando en realidad vemos una y otra vez que ideas con menos características y méritos conquistan el universo simplemente porque dominan esto de ubicarse en todos lados a través de los canales correctos. Coca-Cola y Bimbo son dos marcas que han crecido como la espuma por el inteligente énfasis que han tenido en esto de la distribución desde el día uno. Seguramente hay soda y pan de mejor sabor en el mundo, pero esos empresarios no han aprendido cómo ponerlos fácilmente en tu manos, así que ni los conoces.

Apple

El moat de Apple es probablemente uno de los más reverenciados en la historia moderna de los negocios: tener control de todo el sistema, desde el software hasta el hardware pasando por las aplicaciones es algo que suena simple pero no ha habido otra organización capaz de replicar esto. Es muy raro dominar bien varios sombreros en los negocios de tecnología. O eres muy bueno en software pero no tienes idea de cómo hacer hardware bien —hola, Google— o al revés, tu hardware es genial pero tu software no —hola, China. Apple logró ser genial con ambos mundos y eso le dio una defensa increíble que hoy tiene a la compañía en el lugar privilegiado en donde está.

SpaceX

El moat de SpaceX son la cantidad de accidentes y crisis que la empresa ha sobrevivido a lo largo de veinte años. Las compañías son como las personas: hay unas que se quiebran emocionalmente antes que otras. El temple del fundador, del líder, lo es todo para mantener la moral enfocada en los objetivos de largo plazo. El tamaño de lo que te espanta es el tamaño de tu ambición. Elon Musk se mantuvo ecuánime y entusiasta ante [a] más de media docena de costosos cohetes que construyó y que le explotaron literalmente en la cara y [b] la amenaza de yacer en el borde de un inminente colapso financiero multimillonario de todas sus inversiones. Ser una bestia inamovible en lo psicológico es uno de los moats menos comentados pero más profundos que puedes desarrollar.

Con respecto a esto del moat, you need deep pockets for this shit.

En resumen, piensa en el moat como una especie de escudo protector de esos esféricos e invisibles que en las caricaturas los superhéroes usan para protegerse de los ataques.

Para tener moat, necesitas recursos amplios. En su versión más pura y simple, podemos llegar a dos elementos fundamentales que crean moat genial: dinero y tiempo, probablemente en ese orden.

Warren Buffett acuñó el término «moat» para negocios. Imagina un castillo que se protege de esta manera.

Sin dinero, Shopee no podría absorber el costo de los envíos de todos sus clientes. El error es pensar que Shopee está generando ganancias en estos momentos. No es así. Esta startup está enfocada en crear su moat y crecimiento al mismo tiempo.

Sin dinero, Oxxo no podría estar construyendo la tremenda cantidad de tiendas que abre a diario en Latinoamérica. El error es creer que con las ganancias de una sucursal abren otra. Su crecimiento está basado en inversiones institucionales fuertísimas que entienden el juego de conquistar primero la geografía y algún día las ganancias.

Sin dinero, Coca-Cola no podría haber desarrollado una de las primeras redes globales efectivas de distribución y logística. El error es pensar de manera simplona creyendo que por su sabor el mundo se enamoró y así de fácil y rápido se expandió por todo el planeta. El equivalente de lo que hizo esta compañía fue que primero construyó la carretera (hizo la gran inversión) y luego comenzó a cobrar el peaje (generar ventas).

Sin dinero, Apple no podría haber pasado años en modo R&D (investigación y desarrollo). El error del emprendedor novato es creer que todo el camino de la empresa debe estar claro desde el principio. Apple inició como una compañía de hardware que tuvo que volverse muy buena en software para cumplir con su visión. Pero esto requiere tener encerrado mucho tiempo a tus ingenieros y demás creativos “tonteando” con ideas hasta que alguna funciona y mejora la conversación con el mercado. El dinero para pasar tiempo en este modo exploración viene de inversionistas visionarios.

Sin dinero, SpaceX no podría haber soportado los descalabros tremendos que experimentó en los primeros años en todos los sentidos: perdía contratos, explotaban sus vehículos, se retrasaban en sus lanzamientos, etcétera. Se requiere un músculo financiero firme detrás de ti que entienda el potencial favorable al que se puede llegar si las cosas funcionan y que acepte la gran posibilidad de que esto tal vez no vaya a ocurrir así.

Esto del moat no es algo exclusivo de las empresas. Aquí te doy estos ejemplos porque en mi experiencia, son muy pocas las personas que entienden bien el mundo de los negocios. Lo que casi todos hacen es simplificar de una manera letal este mundo. Creen que todo funciona con una inversión inicial, hacer marketing, tener ventas, reinvertir ganancias y así crecer la empresa. Ninguna empresa que admires funciona así: todas tienen capital institucional visionario y firme detrás de ellos para generar moat y llegar al punto donde son admirables. Entiende el juego.

A nivel personal también podemos desarrollar moat. Y te voy a platicar cómo lo he hecho yo.

De vez en cuando recibo algunos e-mails de amables lectores que me comentan que encontraron uno de mis artículos publicado en el blog o en las redes sociales de alguien más que decidió abusivamente presentarse como autor de mi texto. Hace años, cuando comencé a escribir públicamente, esto me irritaba. Es naturaleza humana enojarnos cuando alguien se apropia de nuestras creaciones. Luego comencé a ignorar el asunto y tal es el estado en que me encuentro hoy. La gente puede copiar una pieza de lo que hago, pero no pueden sostener ni en su producción personal ni en su conversación el estilo que he taladrado en mi audiencia a través de más de una década de intenso trabajo constante. Copiar una canción de Shakira no te da el aire de Shakira, ¿verdad?

A lo que voy con esto, es que ejecutar ideas, escribir libros, tener un ecosistema de temas constantes, presentarme en conferencias y hacer eventos, todo esto en conjunto me ha generado un moat que es difícil de penetrar. No soy multimillonario. Apenas he alcanzado un cierto grado de micro-fama, pero mi ventaja es que este nicho, este pequeño espacio, es altamente defendible. Nadie confunde mis artículos, ni mi estilo, ni mis explicaciones con las de alguien más. Esto es poderoso y también algo que todos podemos hacer. Construye en diversas áreas en las que tienes habilidades a favor y mantente en ellas hasta que nuestra firma sea tan obvia que no tengamos que incluirla.

Para generar este tipo de moat hay que pagar un precio, aquel que involucra destacar.

Destacar suena bonito. Muchas personas dicen que les interesa esto cuando en realidad tienen pavor a la idea. Destacar es exponernos, ser vulnerables, crear nuestro camino. Y eso significa por definición ir en contra de lo que es normal, lo que es estándar. Y cuando nos comportamos diferentes, obtenemos automáticamente críticas y alejamiento de quienes no desean considerar otras alternativas a lo establecido, que es básicamente la mayoría de gente.

Así que para saber si estás construyendo tu moat, puedes medir qué tan promedio es tu mentalidad y ejecución, cuántas críticas estás recibiendo a tu manera de ejecutar en el mundo, qué tan fácil conecta la masa contigo en todos los aspectos.

Si sufres por lo mismo que todos, no estás construyendo moat.

Si te entusiasma lo mismo que a todos, no estás construyendo moat.

Si consumes lo mismo que todos, no estás construyendo moat.

Si usas tu dinero igual que todos, no estás construyendo moat.

Si reaccionas igual que todos, no estás construyendo moat.

Absolutamente todas las empresas que te mostré en estos ejemplos pasaron por la etapa de duras críticas antes de ser reverenciadas como hoy lo son. Piensa lo fácil que es criticar una app más de e-commerce, otra tiendita de abarrotes, una empresa de bebidas, una compañía de computadoras, otra que quiere conquistar el espacio y así. No tienen sentido en el inicio por una gran cantidad de razones: ya hay mucho de eso, todo el mundo lo hace, no hay espacio para innovar, es muy costoso crearlo, el mercado no está listo para ello, etcétera.

Tener moat no garantiza automáticamente que todo va a salir bien. La historia está llena de empresas y personas con gran moat en su momento y que hoy nadie recuerda. Lo que sí te puedo decir es que no tener moat sí garantiza ataques exitosos en tu contra. Esto es porque haces fácil que los demás asalten tu territorio. No construyes moat cuando te pones a merced de otros. Un ejemplo es el emprendedor que basa sus ingresos en la buena voluntad del marketplace de Amazon o en la precisión del algoritmo de anuncios de Facebook y un buen día pierde todo porque Jeff o Mark deciden hacer cambios sin consultar a nadie.

Hay quienes piensan que ser el primero en un área es un moat. Raramente es el caso. Piensa en todas las redes sociales de computadora que existen desde los setentas —sí, los setentas— y cuán pocas son las ganadoras hoy. Ninguna de ellas es fundadora de este campo. Esto se llama en inglés “first mover advantage”, algo así como “la ventaja del que hace el primer movimiento”, pero no te lo recomiendo. Es muy costoso y muy lento.

Tú enfócate en construir desde hoy el moat de tu empresa y el de tu persona con sencillas barreras escalables basadas en velocidad y recursos.

Ten este escudo protector esférico e invisible de los superhéroes a tu disposición siempre.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

RLT: RETORNO DE LIBERTAD Y TRANQUILIDAD

Si alguien graba a escondidas una larga conversación entre tú y tu mejor amigo, ¿te haría sentir orgulloso lo que pudiésemos escuchar?

Cuando no nos gustan nuestras respuestas a este tipo de preguntas íntimas, nuestra reacción suele ir por el lado de la privacidad y que no todo es seriedad en la vida, que a veces uno habla cosas tontas y banales simplemente por el gusto de.

Sí, cierto. Yo me río de simplezas y bromeo sobre cosas que jamás comparto con mi audiencia. Entiendo esto. Sin embargo, al final del día, lo que pienso es que estoy voluntariamente poniendo mi cuerpo, mi alma, mi atención, mi cerebro al servicio de una persona que puede así moldearme a gusto. A estas alturas de la vida ya te habrás dado cuenta que somos fácilmente influenciables por quienes dejamos que nos rodeen. No es casualidad que compartas religión, afiliación política, deportes y visión del mundo con tu círculo más cercano. Esto lo he experimentado en formato negativo y positivo. Uno de los grupos más afines con los que solía reunirme seguido hace mucho tiempo estaba conformado por gente que fumaba y se emborrachaba. Yo llegué virgen a ese mundo e inmediatamente aprendí las técnicas y jerga necesaria para encajar. De repente, más de diez años pasaron en donde yo era uno de los compradores más habituales de cajetillas de cigarros para todos y tenía alcohol a diestra y siniestra en mi departamento siempre listo para la fiesta.

Tal vez uno de los principales atributos de madurar es tomar decisiones duras con respecto al rumbo que lleva nuestra vida.

Tal vez madurar es hacernos preguntas difíciles y esforzarnos en conseguir las respuestas. Y luego ejecutar basados en esas respuestas, nos guste o no.

Yo me pregunté si quería seguir en ese ambiente.

Y me pregunté cómo me gustaría que fueran mis conversaciones casuales con amigos.

Piensa, por ejemplo, en la gente que ahorra al extremo. Esto puede sonar como algo loable, pero deja de lado la métrica del Retorno de Libertad y Tranquilidad —RLT, vamos a abreviarlo tú y yo. Recuerda que en el mundo financiero un retorno significa aquello que regresa a ti con respecto a lo que pusiste en la mesa. Puede ser positivo o negativo. Para pintar una imagen, considera que asistimos cuatro años a la universidad con la esperanza de que el retorno en nuestra vida sea altamente positivo porque en teoría vamos a recibir oportunidades, dinero y satisfacción las siguientes décadas. Bien.

Regresando a los ahorradores, hay muchas maneras de pagar menos impuestos, pero lo que he estudiado de la gente con dinero, es que se enfocan en las que pueden dejar automatizadas. Las que no, bueno, deciden literalmente pagar la imposición. Este comportamiento podría lucir superfluo y tonto para el ahorrador profesional, que sabe que elaborando ciertos documentos, redirigiendo fondos en cierta dirección, estableciendo parámetros especiales en ciertos sistemas, bueno, con eso lograría una mayor deducción. La gente que admiro decide pagar por no hacer eso o contratar a alguien que supervise todas esas molestias a cambio de obtener libertad de movimiento y tranquilidad de mente.

La gente que ahorra por ahorrar al extremo hace filas, vive preocupada y le da prioridad a un recurso que es altamente renovable como los billetes y monedas sin entender que están sacrificando atención y tiempo que podrían usar para conseguir una mejor calidad de vida.

No estoy diciendo que seas ingenuo con las finanzas y que pagues ciegamente por todo. Estoy empujando la idea de tomar decisiones basadas en el RLT que te van a dar.

¿Me ofrecen ahorrar algunos dólares si hago el pago con efectivo pero para eso tengo que hacer una fila? No, gracias. Pago en línea y llego directo al asunto.

¿Ahorro algunos dólares si compro un equipo de cómputo que requiere más mantenimiento emocional que una pareja tóxica? No, gracias. Mejor adquiero algo que luzca impecable y opere genial incluso cinco años después.

Y así, al ir por la vida favoreciendo el RLT, de repente tus “ganancias” de tiempo y libertad te dan espacio para emprender actividades fuertes, creativas, con retornos financieros mejores. Recuerda que absolutamente todo lo que haces a diario es un entrenamiento. Todo. Lo que decides. Cómo te despiertas. Con quién hablas. Qué dejas que te preocupe. Cómo respondes. Cuándo interrumpes. Entrénate en favorecer acciones que generan una especie de interés compuesto invisible pero poderoso en tu existencia.

Soy un terrible jugador de billar, pero me fascina la técnica de pegarle a varias bolas con un solo golpe. Es para mí el epítome visual de la optimización. Y pienso por ejemplo en lo que gente como Lex Fridman, Joe Rogan y Tim Ferriss están haciendo con sus podcasts.

Verás, para empezar, se llaman podcasts porque había que inventar un nombre atractivo para esta mezcla entre formato viejo (gente hablando como en la radio) en un medio nuevo (la internet) con características únicas (tres, cuatro o cinco horas sin interrupciones, sin prisas, de muchos temas al mismo tiempo). Los podcasts —si afinas la mirada— son universidades portátiles que te pueden dar muchas herramientas para la vida y los negocios. ¿Cuántas de las interminables peroratas insulsas de tus profesores en la carrera recuerdas que hayan impactado tu mente y te hayan inmediatamente empujado a la acción? En mi caso, ninguna. Y estoy seguro que para la mayoría como yo que estudiamos en universidades promedio, el caso es el mismo.

Pero lo que quiero hoy enfatizar sobre el trabajo de Lex, Joe y Tim es cómo de forma magistral pegan a varias bolas al mismo tiempo con un solo movimiento. Velo así: si eres alguien curioso, buen conversador, ¿cómo conectas con gente para platicar con entusiasmo con ellos sobre esas áreas de las que no conoces mucho sin lucir como un freak o acosador? Los invitas a tu podcast. Y luego, ahí, si algunos de esos invitados ya son tus amigos, pues cimientas mejor la relación porque están conversando jovialmente y al mismo tiempo estás generando un producto para tu audiencia y al mismo tiempo estás haciendo dinero y al mismo tiempo estás grabando una interacción con tu amigo para la posteridad. Dime si eso no es optimizar.

Pienso en esto porque recuerdo con cariño muchas pláticas con algunos amigos que creo que debí haber grabado. Y me doy cuenta que hay gente como estos tres que ya te conté que así lo están haciendo. Ganan ellos, ganan sus invitados, gana su audiencia, ganan sus patrocinadores. Ganar-ganar-ganar-ganar. Genial.

Ahora, tal vez estés pensando que todo esto suena bien, pero que tú vives en el mundo real y no te puedes poner a hacer podcasts porque eso es para los influencers profesionales y etcétera. Como siempre te digo: acepto que tienes razón. Simplemente te recuerdo que así como cocinas, bailas, andas en bicicleta, conduces un auto, reparas cosas en casa y usas mil apps en tu smartphone, no necesitas permiso de nadie para adquirir esta otra habilidad que te podría dar un RLT fantástico.

Aparte de la analogía del billar, conecto todo esto también con el ajedrez, donde el novato que no sabe en realidad cómo jugar el juego, se enfoca en obtener piezas del enemigo y en no perder su dama. Esto mismo nos ocurre a muchos que no filosofamos bien sobre la vida: buscamos ahorrar y que nadie se enoje con nosotros cuando la partida exige movimientos con estrategia profunda y sacrificios.

No seas un gran jugador de billar que en su vida no optimiza la obtención de varios puntos con un único buen golpe.

No seas un gran jugador de ajedrez que en la vida está obsesionado por no perder piezas y en capturar a la dama del oponente cuando el juego en realidad no se trata de eso.

Este artículo es otro ejemplo de RLT: tengo varias notas desperdigadas sobre lo que voy pensando día a día conforme escucho, leo, pienso y hago cosas. Me siento por la mañana a acomodar algunos de esos pensamientos. De repente, aparece un monstruito como éste. Enseguida lo comparto con miles de personas y tiempo después es referencia en conversaciones en el plano físico con algunos de ustedes. Y así obtengo nuevas conexiones, amigos, clientes y demás gracias a reflexiones que en un universo paralelo podría simplemente vomitar de forma privada en algún café con personas a las que tal vez no les entusiasme tanto abordar conmigo todo esto.

Busco el RLT en casi todo lo que hago.

El problema del RLT es que no es obvio. Decidir algo basado en él luce costoso pero eso es porque lo abordas en términos económicos nada más.

El problema del RLT es que toma tiempo incierto. Generalmente cuando vas al banco y obtienes una tasa de interés y plazo concreto sobre tus dólares, bien, eso te hace sentir seguro. Pero la mayoría de cosas que valen la pena en la vida no funcionan así de claro. Son saltos al vacío.

Pega a las bolas que te convienen con la menor cantidad posible de movimientos.

Mueve tus piezas con estrategia, no con miedos.

Todos estos párrafos son para invitarte a la optimización. Siempre.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

REGRESA ILUMINADO

Ve a eventos no gratuitos fuera de tu ciudad. Esto te hace ganar en grande:

  • Salir de tu geografía te da visión.
  • Escuchar otras personas te da ideas.
  • Conseguir recursos para ir genera músculo.

Cuando queremos que todo ocurra en nuestras coordenadas, nos limitamos a la suerte de lo que el mundo nos pueda ofrecer. Muchos minimizan la importancia de asistir a eventos presenciales. Dicen cosas como «esos temas los puedes ver en YouTube». Sí, pero no. Jamás va a ser lo mismo ver un video de una hora acostado en tu sofá que estar bañado, bien vestido y perfumado en un auditorio al lado de personas con la misma curiosidad que tú para escuchar la presentación de alguien que te va a lanzar en directo su energía desde el escenario.

Cuando viajamos a alguna metrópolis que no conocemos bien para participar en un evento nuestros sentidos se agudizan. Procesamos la información del entorno de forma muy diferente. Registramos los movimientos de la gente de manera fina. Esto es porque estamos en estado de alerta.

La gente es la misma en todo el mundo: tenemos miedos, sueños, necesitamos comer, dormir y así. El hecho de posicionarnos en lugares distantes nos hace aprender aceleradamente: nuestra mente y cuerpo absorben todo con mayor precisión. La tecnología todavía no nos puede dar esto.

Si algo me sigue sorprendiendo en la vida es cuando labios nuevos me repiten ideas viejas. Así las abordo con bríos renovados. Mucho de lo que vas a «aprender» en estos eventos realmente no es nuevo, pero el contexto —al ser muy diferente a tu rutina— hace que el mensaje sea más poderoso.

El precio de un evento es un filtro. Decir que tus finanzas no te permiten pagar un ticket te entrena en seguir en ese nivel social y mental. Empuja tu realidad a lo que te conviene. Ir solamente a eventos gratuitos te rodea de gente que refuerza tu historia de «no se puede».

Ver la Champions League en casa jamás será lo mismo a estar en un estadio de Europa entonando cánticos con otros en tu frecuencia de entusiasmo. Querer aprender ventas, marketing, emprendimiento y demás nada más sentado pasivamente frente a tu monitor es altamente limitante.

Si no tienes el dinero para pagar un autobús o avión, reservar un Airbnb u hotel y comprar tu pase de admisión a un evento que sabes que te puede volar la cabeza, bien, aquí es donde comienza tu aventura, en este reto personal de generar los recursos.

Si solo quieres asistir cuando tengas dinero, cuando tengas permiso, cuando todas las estrellas correctas del universo estén alineadas, te aviso que lamentablemente ese comportamiento lo llevarás a muchas otras áreas importantes en tu vida y no te dejará avanzar.

Nuestras experiencias tenemos que hacerlas avanzar nosotros, no esperar condiciones ideales. Esto de que salgas de tu código postal hacia un evento pagado no es una invitación que te hago por estar aburrido: es porque si la ejecutas, desarrolla en ti varios músculos estratégicos.

Ten el músculo de considerar cualquier parte del mundo como un lugar al que puedes llegar.

Ten el músculo de mezclarte entre gente que no conoces y salir de ahí con conversaciones nuevas.

Ten el músculo de estar solo en lugares exóticos y usar esto como espacio para meditar.

Escoge una ciudad grande. Escoge un tema sobre el que quieras aprender. Ve a Google, Eventbrite y Facebook y escribe el nombre del lugar y la idea que quieres aprender y ve qué te aparece. «Ciudad de México, inteligencia artificial, evento», por ejemplo. Si lo haces en inglés, muchísimo mejor.

Ya tienes fecha y precio. Ahora diseña el plan. Ve a Google Travel y busca hotel, vuelos, elabora el presupuesto. Ejecuta pasos que de entrada te parezcan exóticos o imposibles. Los problemas grandes se resuelven con ataques pequeños, no con una pincelada de solución mágica.

No pidas cosas. Ofrece cosas. «Jefe, voy a salir de viaje en tales fechas. Faltan diez semanas. Me gustaría reponer desde ahora el tiempo de esta manera (muestras calendario). También podría venir en fines de semana, ¿cómo podemos acomodarnos?». Haz difícil al otro lado negarse.

El error que he visto en muchos a lo largo de los años de plantear esta idea es que inmediatamente piensan en las razones prácticas por las cuales no es posible. Y tienen razón. El dinero. El tiempo. Los niños. El trabajo. Claro. Pero absolutamente todo eso es solucionable.

Velo así: muchísima gente viaja y va a eventos todo el tiempo. Que hoy para ti esto sea algo raro significa simplemente que tu nivel así te ha entrenado a ver el asunto, pero no es la realidad. Eres tú, no el mundo, por lo tanto, ya se han inventando muchas soluciones a esas excusas que pones.

Para el dinero, comienza a vender tus ideas o tu tiempo o tus habilidades en línea. Lánzate a hacer marketing de ti sin pena. Da clases extras a niños de primaria. Ayuda a algún profesional con su papeleo. Anuncia esta disposición en tus redes. A diario. Insiste.

Para el tiempo, haz un inventario de lo que podrías dejar de hacer, lo que puedes ejecutar más rápido y consigue así más horas en el día a través de la magia de organizarte como todo un pro.

Los niños. Sí. Esto es complicado. Imagina que los envías a un fantástico campamento de verano fuera de la ciudad por un mes. Con esto quiero ilustrar que sí los puedes soltar. Encuentra familiares y amigos para hacer trueques donde hoy cuiden a tus hijos y a cambio en otra ocasión tú los apoyas igual.

Del trabajo ya te dije cómo. No es pedir permiso, es negociar. Es llegar con variedad de soluciones para que la conversación no sea un «sí o no» sino «escoge opción A, B, C o diseñamos otra tú y yo, pero esto va a pasar».

He hecho esto de ir a eventos de todo tipo durante dos décadas. Es una de las actividades que más ha hecho explotar mi cabeza. Regreso iluminado, luego no tanto por el evento en sí sino por la experiencia de rodearme de personas que están ejecutando a niveles que admiro.

Mi confianza personal y profesional crece entre más me mezclo con otros pros. Aprendo de comida, bebidas, lugares y hacks de vida de otras personas que son curiosas y también se mueven para conectar en este tipo de eventos diseñados ex profeso.

Cuando tienes que negociar con un taxista en otro idioma, resolver en tiempo real un problema con tu reservación de hotel en otro país, cruzar un estricto control de aduanas, bueno, al regresar los retos de tu vida normal no lucen lo grandes que parecían antes de salir.

Ve a eventos pagados en lugares cada vez más lejanos. Este es un gran hack para conectar con gente interesante, escuchar ideas que luego tardan meses en aparecer aquí y tomar el pulso de cómo piensan y se mueven aquellos que están en los niveles que te interesa conquistar.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

MEJOR CONSTRUYE TU CAMINO EXCEPCIONAL

Lo que a ti y a mí nos venden aquí en internet a diario son historias excepcionales en un extremo u otro.

Lo excepcional no es algo bueno por sí mismo, solo está fuera del promedio. Ilustraré esto con ejemplos de negocios y otros un poco más drásticos.

Una de las lecciones más populares en negocios es hablar de los errores de Kodak y Blockbuster. Los directivos de ambas empresas lucen como tontos porque no fueron capaces de entender hacia dónde iba la tecnología y merecidamente perdieron en el mercado. Tal es la narrativa. El detalle está en que esos dos ejemplos son extremos. Prácticamente todas las empresas exitosas de la vieja guardia —que existen desde los setentas u ochentas, digamos— se han adaptado de una forma u otra a la modernidad y siguen como jugadores relevantes. Historia aburrida.

Nadie hace clic en el título de un video en YouTube que diga «Esta empresa no ha desaparecido después de cincuenta años en el mercado». Nos entusiasma los dramas estilo «Apple destruyó totalmente a Nokia», por lo tanto esto es lo que nos ponen de platillo constante y principal.

Aquí te explico a detalle por qué no debes pensar que la combinación del metaverso con impresoras 3D y comida de laboratorio destruirán tu puesto favorito de tacos de la esquina en las próximas décadas.

Imagina que el encabezado del periódico fuera «Una familia pintó toda su casa ayer: pasaron un buen rato y mantuvieron su presupuesto». Aburrido. Vende más mostrarte el asesinato que ocurrió en una fiesta porque uno de los participantes estaba borracho y celoso.

Nuestro cerebro es fantástico para llegar a conclusiones simples sin mucho entrenamiento intelectual sofisticado: crímenes en las noticias lo iguala con que todo está mal en el mundo y que estamos cerca del fin. No estoy diciendo que no exista la maldad o la ignoremos sino que le demos el peso adecuado a las cosas, que usemos mejores prismas para evaluar lo más objetivamente todo aquello que sí está ocurriendo.

Lo simple y lineal nos encanta. Suma sin ayuda 6+6+6+6+6+6+6+6+6 y verás que no es problema. Multiplica 6x6x6x6x6x6x6x6x6 y todo cambia. No venimos cableados para lo complejo, así que simplificamos. Llegar al resultado de la suma no es la única posibilidad con el número 6.

Somos adictos a lo simple. Y las narrativas que nos facilitan esto alimentan nuestra adicción. «La tecnología destruye a los negocios anticuados». «Tal político es malo porque no pertenece a mi partido». «Esta guerra es culpa de tal país por estas razones» y así. Simplezas. Aparte, no nos gusta enterarnos que no podemos procesar fácilmente escenarios complejos, así que nos cerramos a explicaciones lógicas donde no hay solución sencilla y establecemos modelos que nos dan seguridad psicológica de que sí podemos comprender la situación.

Todo esto para decirte que la gente que sigues y admiras aquí en internet son situaciones complejas andantes, son excepcionales —y recuerda, esto no significa automáticamente algo positivo. No simplifiques sus logros y errores y creas que así puedes llegar a su buen o mal nivel.

El emprendedor en revistas es un sobreviviente. La publicación tiene que vender el glamour de visionario, innovador y así. Las partes aburridas de e-mails, documentos, lecturas, esperas y pláticas sin resultados no excitan la imaginación de nadie, pero han sido 97% de su trabajo.

Vamos a cambiar los papeles. Supongamos que llevas años compartiendo notas públicamente y yo he leído la mayoría de ellas. ¿Seria correcto asumir que te conozco bien porque te sigo de cerca? ¿Tengo en verdad los detalles que me permitirían obtener bien tus resultados?

Este error lo cometemos con políticos, empresarios y demás personajes de alto perfil. Queremos imitarlos o queremos aborrecerlos, whatever. El punto es que no tenemos acceso a la complejidad que los ha moldeado, por lo tanto no tenemos el panorama completo para un buen análisis. Para mí el principal problema de la humanidad es el «us versus them», una tonta filosofía infantil de «nosotros contra ellos» que impregna a todas las personas en el mundo.

En resumen: lo que lees, escuchas y ves en medios o en reuniones con amigos y familiares no es lo estándar, es lo excepcional. Lo estándar es aburrido y no vende, por lo tanto no se publica ni se transmite con el mismo énfasis que lo que está fuera del promedio.

El estándar de éxito en negocios no es lo que lees en revistas.

Lo que encuentras en estas coordenadas no es la realidad, es solo una parte. Y para esto, minúscula.

De forma práctica, lo que quisiera que te lleves de aquí es esto: cuando te enamoras del éxito de alguien que te venden en medios o redes, lo que ocurre es que lo analizas. Y al hacerlo, caes en la trampa de la simplificación. Y con eso, crees que puedes repetir lo que ha hecho.

Mejor analiza el éxito aburrido —promedio— que no sale tanto en revistas. Esto tendrá complejidad también, pero menos inclinada a aspectos peculiares de los excepcionales.

Termino esto con la conversación que tuve con un amigo hace algunos meses donde me platicaba que estaba iniciando su marca personal en Twitter y que quería ser como @naval, que no sigue a nadie, que escribe muy poco y obtiene un alud de interacciones y followers. Le expliqué que Naval no comenzó a Twitter desde cero como él. Que para cuando Twitter apareció en la humanidad, él ya había tenido éxito en startups e inversiones, que ya era parte de la red del top 1% del mundo. Compartir tus breves notas filosóficas en un plataforma nueva donde te siguen tus amigos super influyentes resulta en éxito asegurado porque el efecto de red resulta exponencial en ese instante. Naval no es lo que es por sus publicaciones: sus publicaciones son lo que son por él.

No te enamores de lo que está fuera del promedio.

Mejor construye tu camino excepcional.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

LOS NOMBRES QUE DAMOS A LAS COSAS

La escena de la cuchara en Matrix es una de mis favoritas porque en mi opinión resume la intención de la película: la realidad no es lo que ves, ni lo que tocas, ni siquiera lo que sientes. También me gusta porque me recuerda que los nombres que damos a las cosas son arbitrarios.

Resulta que si usamos palabras como «maestro», «clase», «lección», «universidad» pensamos en edificios, situaciones formales y personas que han sido aprobadas en esta profesión cuando en realidad tenemos maestros, clases, lecciones y universidades en todos lados. No entender esto es peligroso: las reuniones con amigos son maestros dándonos clase, nunca estamos realmente «solo conviviendo y ya». En realidad estamos siendo moldeados todo el tiempo. Lo visiblemente académico como tareas, calificaciones y exámenes ocurre en entornos formales, pero el aprendizaje, nuestra educación, se da en todos lados, en todo momento. Por ejemplo, puedes ver esto como «un post en un blog» aunque al mismo tiempo podría ser una clase/lección.

Te digo esto porque casi no retamos las palabras que usamos. Pensamos que «política» es el cochinero que vemos en las noticias y nos alejamos de «eso» cuando en realidad necesitamos la política para hacer que las cosas sucedan en el país, el hogar y la oficina.

«Innovación» es de esas palabritas sexy que todo mundo sueña tener en su CV como empleado o emprendedor, pero la realidad es que pocos están dispuestos a pagar el precio por conseguir este nivel. Llegar a la verdadera innovación es caótico, costoso y frustrante.

Tal vez nunca has pensado en los hijos como uno de los impuestos más altos que existen. Sí, son adorables, pero te digo esto en modo pragmático. Tengo tres y los amo, pero requieren recursos increíbles de todo tipo que no hay manera de ponderar hasta que estás dentro del asunto.

Mi auto. Tal vez no tiene la estructura tradicional de lo que podríamos considerar un exoesqueleto, pero eso es: algo en lo que instalo mi cuerpo y que automáticamente me hace ganar fuerza y velocidad.

Lo que intento decirte con estos ejemplos raros es que los mismos objetos que todos ven, bueno, tú y yo podemos decidir percibirlos de diferentes maneras. Con esta visión ajustada podemos explotar su uso de manera más conveniente para nuestros intereses.

Yo no fui a una universidad cosmopolita. Mi entrenamiento en ese nivel estuvo diseñado de la manera tradicional: sé un buen alumno y obtén un buen trabajo (no logré nada de esto, por cierto), algo bastante limitado pero que incluso hoy es considerado normal en muchos círculos. Cuando a diario puedo escuchar gratis una conversación con los mejores emprendedores, artistas y científicos a través de los podcasts de Tim Ferriss, Lex Fridman y Joe Rogan, aprecio bastante en lo que realmente estoy: una open lecture de nivel Stanford. Abordo Apple Podcast, YouTube Premium, Harvard Business Review, Slashdot y otros recursos en este estilo como mi universidad personal permanente. En lugar de pensar en todo esto como entretenimiento, lo abrazo como entrenamiento.

Twitter, Facebook, Instagram, TikTok y LinkedIn son un asco si se los permites. Cuando dominas el algoritmo —bloqueando, ignorando, siguiendo, compartiendo— se vuelven una belleza de notas que hacen que tu mente explote a diario. No culpes a las redes, culpa a tu comportamiento.

Si en internet te enganchas en lo mismo que todos y ejecutas sin control, tu recompensa será la misma calidad de contenido basura que puedes encontrar en la tablet de un niño de cinco años. Es sorprendente saber que esta es la realidad en la mayoría de smartphones de adultos.

«Ir al café» es usualmente código de tus conocidos para «te voy a transmitir mis dramas» o «te quiero vender algo». Aprende a descifrar las cosas usando un prisma más sofisticado para evaluar las palabras más allá de lo simple que puedan parecer.

Un buen gerente es un buen político, consigue que las cosas ocurran. Un buen mentor raramente se presenta así, es un amigo que tiene las herramientas para guiarte. Un maestro tradicional en el sistema educativo en realidad es un administrador del tiempo escolar de los alumnos.

Una guerra es una negociación.

Una tarjeta bancaria con una buena línea de crédito es una especie de aprobación de tu comportamiento en la sociedad.

Y así. Aprende a ver las cosas más allá de lo evidente.

Una canción es un mantra. Piensa en las miles que conoces y que puedes cantar de memoria sin haberte sentado a estudiarlas. Simplemente están ahí, en tu cerebro, a la espera de ser reactivadas. Música que no te gusta la sacas con gusto de tus pulmones borracho en un karaoke.

Y esas canciones que nos gustan y que no, pues nos entrenan implacablemente. Y como casi todas son dramáticas, nos perfilan a eso.

Pero pensamos que sólo es música, no una lección, no una capacitación.

Una forma que me gusta usar para entender las palabras es a través de los permisos que dan.

Las palabras son como códigos en los que muchos se han puesto de acuerdo y a través de ellas nos insisten a los demás que así deben ser las cosas. Por ejemplo, «necedad». Te pueden decir que es algo malo, pero no hay buen emprendedor que no sea necio. Y te pueden decir que es algo bueno, pero recuerda aquella decisión tonta donde dejaste de hablarle a alguien que extrañabas y te mantuviste en ello por «necio». Es decir, todas las palabras tienen polaridad. Puedes escoger cómo activarlas a tu favor, en sentido negativo o inverso. Cuando entiendes esto y comienzas a analizar lo que te limita en la vida, verás que todo eso está basado en palabras.

Todas las palabras tienen polaridad. Puedes escoger cómo activarlas a tu favor, en sentido negativo o inverso.

A mí me limitaba la falta de mi título profesional, ya sabes, el papelito de la universidad que me bendice como ingeniero. Al final decidí que estar «titulado» —como decimos en México— era un estado de mente para animarnos a salir al mundo para poner pan en nuestra mesa.

Y hay muchas formas para conseguir recursos que nos den la vida que queremos. El permiso que la palabra «titulado» me pudo haber dado estaba bien, pero no era vital. La ignoré y construí mis ideas que hoy me tienen aquí impartiendo esta lección en modo universidad abierta.

Usa a tu favor palabras que te han dicho por décadas que son negativas, como «necedad».

«There’s no spoon», dice la famosa frase de Matrix.

Tampoco hay «universidad», «título», ni todas esas cosas. Son estados de mente.

Sustitúyelos con lo que te conviene.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

INGENIERÍA INVERSA DE TU VIDA

Cuando —digamos— en BMW quieren comenzar a fabricar vehículos eléctricos geniales, lo que hacen es comprar algunos Tesla, desarmarlos y estudiar el sistema y sus partes. Esta es una práctica común en la industria automotriz. Se llama «ingeniería inversa».

(Tampoco es como que hay mucho que desarmar en un Tesla. Como la computadora móvil que es, tiene más componentes microelectrónicos que mecánicos, pero es un ejemplo).

Ahora bien, toda compañía interesada en subir de nivel —esto es lo que tú y yo conocemos como «innovar»— ejecuta ingeniería inversa constantemente dado que es la manera más eficiente de aprender aceleradamente. Esto no significa que no cometerán errores al copiar, simplemente ya tienen una guía clara y rápida en lugar de tener que comenzar desde cero.

Tal vez tú y yo no vamos a desarmar un Tesla para manufacturar nuestra marca de autos basados en su tecnología, pero sí podemos hacer ingeniería inversa de aquellas personas que están en niveles que admiramos. Considera esto el hack más poderoso hoy a tu alcance.

Deconstrúyelos con preguntas en este estilo:

  • ¿Qué (no) hacen en su día?
  • ¿Por qué (no) lo hacen?
  • ¿Con quiénes (no) hablan?
  • ¿De qué (no) hablan?
  • ¿En qué (no) invierten más su tiempo?
  • ¿Qué (no) leen?
  • ¿Qué (no) compran?
  • ¿Cómo (no) se comportan online/offline?

Tener las respuestas a estas preguntas no te va a convertir automáticamente en esa persona, justo como BMW no es Tesla, pero al menos tendrás una idea más sólida hacia dónde moverte en tu ejecución y mentalidad diaria.

Hace años fui a un evento de marketing por el que pagué bastante dinero. Subí a un avión, me hospedé en un hotel, llegué a la sede y salí decepcionado. Todo lo que nos presentaron ya lo sabía y la forma en que respondían las dudas, yo las explicaba mucho mejor en mi mente.

Duré varios días ligeramente molesto porque no obtuve nada de ese evento al que había asistido con bastantes expectativas para impulsar mi negocio. De repente, en una pausa de mi tonta pelea interna, un rayo de inteligencia me iluminó: «Si ya sabía muy bien todo lo que explicaron y sabía que podía presentarlo mucho mejor, esto significa que yo era un experto en el tema y que podía organizar mis propios eventos», pensé. Gracias a aquella «mala» experiencia me lancé a organizar con éxito eventos de todo tipo en muchas ciudades desde entonces.

En este pequeño relato, la ingeniería inversa aparece disfrazada como queja. Cuando entendí cómo podía beneficiarme de aquel «fracaso», convertí mi malestar en análisis. Copié su método de ventas, el formato del evento, el precio y muchas otras cosas. Con los años fue eliminando y agregando cosas hasta tener mi estilo bien desarrollado.

Desde entonces tengo esta actitud en muchos otros aspectos: veo a un señor de edad avanzada en buena condición física paseando contento en la playa y luego comparo el asunto con gente a mi alrededor de esa edad que no anda igual y analizo qué tengo que hacer para llegar al resultado que sí me gusta.

Hubo una etapa donde vivía frustrado y enojado con la vida. Los ricos eran malos. Todo el mundo era tonto menos yo. Yo estaba mal por culpa del sistema que me tenía así, porque mi inteligencia estaba más que comprobada. Me repetía a diario tonterías en ese estilo.

Hoy creo que si digo ser inteligente, eso se debe notar en lo que la vida me ofrece, no en mis calificaciones ni en lo que mi ego me grite. Hoy distingo cuando mi enojo justificado ante alguien es realmente celos y envidia porque yo no he podido llegar a ese nivel. No digo que no todos los ricos sean buenos ni que el sistema ayude por igual a todos, pero esas son cosas que no puedo cambiar. Lo que sí está en mi dominio, bueno, en eso me tengo que enfocar.

Cuando detecto gente cuyos resultados de vida offline/online me gustan, los admiro sólo por dos segundos para no quedarme atorado en ese estado. Enseguida los estudio con precisión para hacerles ingeniería inversa que me dé información útil. A esto lo llamo «copiar descaradamente».

Gracias a copiar descaradamente he aprendido a comportarme mejor en todo tipo de eventos. Así también he aprendido a moverme en diferentes situaciones difíciles personales, profesionales y empresariales. Así he insertado en mi rutina actividades ganadoras como leer, viajar, hacer ejercicio y otras más.

Para hacer ingeniería inversa de las personas que están en niveles que me convienen —copiar descaradamente a aquellos que me generan sentimientos de envidia— necesito siempre atenuar mi ego que avienta mil y un excusas de por qué yo estoy bien y ellos no. Si no lo domino, no me deja avanzar.

Listo, espero esto te sirva y lo apliques en tu vida. Ya sabes: haz ingeniería inversa de todo lo que te vuelve la cabeza y ejecuta los pasos que descubras. Cometerás errores, pero así es como convertirás todo esto en tu propio camino.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

EL MUNDO ES LENTO

Primera burbuja: Wearables

Hace unos días, rodeado de founders en un bar, trabé conversación con uno que usó la palabra «wearables». Me gustan los nerds, así que hablamos con interés del estado del arte en esta área.

He perdido millones y ganado oportunidades al vivir en burbujas tecnológicas.

Soy miembro del IEEE desde 1999, así que desde entonces recibo religiosamente mi copia de Spectrum, su revista estandarte, publicación a la par de Wired y MIT Tech Review. Recomendada.

En Spectrum leí uno de los primeros artículos que me cambiaron la vida. El artículo en cuestión lo encuentras aquí.

En él aparecen dos cosas importantes: la palabra «wearables» por primera vez en una publicación de este nivel y el nombre del Dr. Thad Starner. Ahí leí con fascinación todo esto de la miniaturización de sensores y las posibilidades de acceder a información con lentes y así. La cabeza me explotó igual que en 1992 cuando descubrí por primera vez los conceptos «realidad virtual» e «internet» en la revista Muy Interesante.

Enseguida escribí un e-mail a Thad Starner y lo invité a darnos una conferencia en la universidad al año siguiente. Solicité que nos hablara de su concepto de «wearable computing». Accedió y yo brinqué de alegría.

El Dr. Starner vino al evento al cual también invitamos a otras personas interesantes como el Dr. Peter Fromherz de Alemania que trabajaba en computación biológica, haciendo circuitos con dendritas. El asunto era toda una delicia nerd. Thad trajo su guante digital con el cual transmitía los comandos para interactuar con una pequeña pantalla instalada en sus lentes. Era un prototipo funcional, la iteración más reciente de las muchas que había comenzado a producir desde 1996 aproximadamente. Jamás se quitaba el hardware. Interactúe con él por primera vez en el lobby del hotel donde lo hospedamos. Fue una mezcla de plática social normal combinada con su destreza para escribir rápidamente con su guante mientras te vía a través de sus lentes con un micro-monitor. Literalmente estaba platicando con el futuro.

Las intérpretes que contratamos para las conferencias en inglés llegaron a la inteligente idea de traducir su concepto de «wearable computing» como «computación vestible», lo cual me pareció genial, aunque jamás he vuelto a escuchar este término fuera de nuestro evento.

Bien. Hasta aquí una de mis primeras interacciones con una potencial tecnología fantástica. Ahora te voy a explicar cómo perdí por no saber jugar el juego.

Cuando encuentres gente rara haciendo cosas interesantes, apuesta por ellos. Ve más allá de su personalidad o de la opinión que otros tengan de ellos. Enfócate en lo que son capaces de producir y demostrar en lugar de si los entiendes o te caen bien.

Cuando encuentres gente rara haciendo cosas interesantes, apuesta por ellos. Ve más allá de su personalidad o de la opinión que otros tengan de ellos. Enfócate en lo que son capaces de producir y demostrar en lugar de si los entiendes o te caen bien.

Como yo no sabía jugar el juego, vi todo el asunto de wearable computing como algo maravilloso, pero mi mentalidad tonta era «eso se hace en Estados Unidos, no en México», «eso está bien, pero aquí la realidad es otra», «eso es muy avanzado, yo no puedo entrar en ese mundo».

Resulta que los dueños de Google conocen a Starner años después que yo. Les fascina su idea. Le dan dinero, oficinas, staff y le dicen que por favor invente esa parte del futuro para ellos.

Esto es lo que tú y yo conocemos poco más de una década adelante como Google Glass.

De haber sabido jugar el juego de angel investment, VC y startups, habría conseguido la manera de meterme al mundo de los wearables a través de Thad Starner.

Aquí —los nerds que andan en esta burbuja— me van a decir que Google Glass fue un fracaso y bla bla bla. Sí, pero no. Google Glass fue la primera versión pública y fuerte de algo que será natural para mí y para ti en los siguientes años, donde traeremos estos dispositivos primero colgando en nuestra cabeza y poco después dentro de ella. Todo apunta hacia allá sin duda alguna. Sin-duda-alguna.

Bien. Entonces, la primera vez que perdí la oportunidad de insertarme ganadoramente en una burbuja de tecnología fue esa, conociendo al padre de una nueva tendencia cuando nadie le ponía mucha atención (este es siempre el mejor instante para invertir en alguien).

Thad Starner comenzó en 1994 a construir prototipos de lentes que transmiten información al usuario mientras tiene una interacción social, lo que hoy llamamos Mixed Reality (MR). Esto ya se usa en algunas soluciones industriales pero no ha conquistado el mercado de consumo. Estamos en 2022, es decir, veintiséis años después, esta idea de lentes-wearable todavía no despega como se supone que debería. Ocurrirá ˝pronto» por la convergencia con otras tecnologías que hará el asunto más lógico y digerible para las masas.

Mira, otro ejemplo: la realidad virtual está en desarrollo desde los ochentas, es decir, ha tardado muchísimo más que la idea de Thad Starner y todavía no es mainstream. ¿Cuánta gente a tu alrededor la usa a diario?


Segunda burbuja: Startup en la web 1.0

La segunda burbuja en la que perdí millones fue en la creación de una startup a finales de los noventas.

Me convertí en webmaster en 1996. Este era un término que hoy ha caído en desuso, pero en aquel entonces significaba diseñador/desarrollador web. Tenía algunos clientes corporativos y un conocimiento bárbaro para la época sobre cómo crear portales de internet.

En 1998, lancé un portal llamado «electrónica-itv» para servir a mis compañeros de la universidad con recursos, foros y correo electrónico basado en web. Fue un éxito que me dio la oportunidad de pertenecer al equipo que organizó el tipo de eventos con el que trajimos a Thad.

Las palabras «emprendedor» y «startup» jamás cruzaron por mi radar en aquellos años, no eran comunes en mi pequeña ciudad ni en mi círculo limitado. Comencé a escucharlas por el 2006. Nunca consideré lanzar un negocio de internet en aquel instante perfecto de la web 1.0.

Me gusta pensar que si en el año noventa y nueve hubiese leído Cryptonomicon [ español | inglés ], ello me habría empujado a abandonar la universidad para fundar alguna empresa de internet en mis tempranos veintes. Esta idea suena normal hoy, pero era inaudita para un chico como yo, sin ejemplos de ese otro mundo posible.

Bien. Vamos haciendo una especie de resumen: no me inserté en el mundo de los wearables en un momento ideal por falta de conocimiento al igual que tampoco lancé una startup web 1.0 porque no conocía el juego.

Luego viene la «criptorevolución».


Tercera burbuja: Cripto

La criptorevolución es esa idea romántica que muchos tienen donde las monedas digitales van a hacernos libres, todo va a ser mejor, más seguro y la utopía prometida por los bits nos dará la felicidad absoluta. O algo así.

Jugué mucho tiempo con Linux al poco rato de que Linus lo inventó. Y junto con muchos otros entusiastas de sus diversas distros y así, pensé que el mundo abrazaría fácilmente este sistema operativo que era claramente superior a Windows y demás. ¿Cuánta gente normal conoces que utilice a diario Linux como su sistema operativo predeterminado hoy en día? Personas normales, no tus amigos metidos en alta tecnología. ¿Ya notaste que casi nadie usa la palabra y mucho menos el sistema directamente?

Tú y yo y prácticamente todo el mundo somos usuarios indirectos de Linux a cada segundo en que andamos aquí en internet usando plataformas que corren en servidores que funcionan con este sistema —la absoluta mayoría. Ahora te explico qué tiene que ver esto con cripto.

El error que muchos cometimos con Linux fue pensar en términos técnicos y hacer comparaciones simplonas de precio, rapidez y cosas así para convencernos que el mercado funcionaría de manera lógica y lo aceptaría sin problemas dejando al omnipotente Windows fuera del juego. Windows hoy sigue vigente. Y Linux también, aunque financieramente en un muy distante segundo plano. Los entusiastas de Blockchain cometen el mismo error: creer que es inminente la victoria de esta tecnología, que «todo mundo» verá su superioridad y abandonará el dinero fiat.

Blockchain es genial, pero pedirle a alguien fuera del mundo tech que tengan una «cold wallet», que paguen «gas», que administren su lista de «tokens», que compren el «dip», es como aventarle a la cara un grueso manual de usuario de Unix a alguien sin conocimientos de informática: insultante, intimidante e indescifrable.

Blockchain es genial, pero pedirle a alguien fuera del mundo tech que tengan una «cold wallet», que paguen «gas», que administren su lista de «tokens», que compren el «dip», es como aventarle a la cara un grueso manual de usuario de Unix a alguien sin conocimientos de informática: insultante, intimidante e indescifrable.

Muchas cosas van a mejorar con las criptomonedas, pero no será el paraíso que piensas ni la solución a todos los problemas del mundo. Es todavía DEMASIADO temprano en su desarrollo y tomará décadas aprovecharlas en todo su potencial. Y cuando esto ocurra, lucirá normal.

Nuestros abuelos usan Linux pero no lo llaman así. Abren WhatsApp y envían fotos, audios, texto y pronto dinero sin saber que se conectan a sesiones encriptadas a servidores Linux remotos. Cuando Blockchain gane, nadie hablará de él porque estará funcionando de forma oculta.

Todo esto para decirte que me topé con Bitcoin por ahí del 2013 y me encantó. No me metí a fondo al asunto porque cometí el error de escuchar a una señora cero-tecnología hablar del asunto en 2017 y asumí que la oportunidad había pasado dado que ahora literalmente cualquiera estaba hablando del tema. Y bueno, el FOMO pega con más fuerza siempre a los tech nerds, porque nuestro ego nos empuja a demostrar a los demás que somos «inteligentes», «visionarios» y estamos al día con las tendencias. Por aproximadamente dos segundos sentí que debía meterme a ICOs, NFTs, DAOs y demás. Al final, no hice nada y podrías agregar esto a mi lista de oportunidades exponenciales que dejé ir en su etapa temprana.


La «victoria».

Pero aquí viene la «victoria».

En 2015, unos socios y yo lanzamos VERSE Technology. La idea era vender tarjetas de desarrollo para proyectos IoT. Vendimos poco más de cien alrededor del mundo. Fueron muy bien recibidas hasta por nuestra competencia.

«Perdí» el tren de los wearables, la web 1.0 y cripto, así que juré no perderme el del IoT. Para el año en que comenzamos con esta startup, mis socios y yo llevábamos tiempo escuchando el término y llegamos a la conclusión de que era inminente la explo$ión de oportunidade$.

Bien. Recuerda que estoy intentando explicarte cómo entender las verdaderas oportunidades de tecnología. Esto implica mezclar temas de startups, VCs, tendencias, inversiones y así. Todos estos puntos pueden parecer random pero están conectados.

El IoT —para los que no saben— es una capa del internet que se encarga de hacer que las cosas hablen entre ellas. Que tu refrigerador pueda reportar temperatura y consumo de energía a tu smartphone, por ejemplo. El IoT genera muchísimos más datos que nosotros los humanos.

Entregamos datos valiosos a nuestros clientes para que tomen mejores decisiones en sus procesos de producción.

Cuando respires, come y creas tecnología todo el tiempo, vives en una burbuja, en una caja de resonancia donde ves inminente que ciertos términos se vuelvan parte del firmamento de la humanidad. Esto ha pasado con realidad virtual, los Google Glass, cripto, Linux y así. Yo vivo en esa caja de resonancia y en su momento, hace algunos años, pensé que la revolución IoT estaba a la vuelta de la esquina y que era un momento perfecto para capitalizar en ello, que era lógico y que no me iba a quedar atrás.

Aquí viene la lección: el mundo es LENTO. Lento, lento, lento. Lo que ves en periódicos, portales, revistas, documentales, donde celebran a emprendedores por su éxito y visión, si analizas, son cosas que realmente empezaron de una forma u otra AL MENOS hace diez años.

Aquí viene la lección: el mundo es lento. Lento, lento, lento. Lo que ves en periódicos, portales, revistas, documentales, donde celebran a emprendedores por su éxito y visión, si analizas, son cosas que realmente empezaron de una forma u otra al menos hace diez años.

Muchas de las empresas o tecnologías que celebramos hoy como tendencias o moda no generan ganancias todavía (Uber, por ejemplo) y no aportan soluciones prácticas en el mundo real (Blockchain). Tienen gran potencial de éxito, pero no han llegado ahí.

Entonces, cuando volteo a ver qué ha pasado con nuestra startup de IoT — VERSE Technology — y me pregunto porque no soy un «billionaire» todavía, recuerdo los lentes wearable de Thad Starner, que 26 años después todavía no son de consumo masivo pero lo serán. En el gran esquema de las cosas, VERSE Technology lleva pocos años realmente. Hemos cometido tremendos errores y ejecutado decisiones excelentes. La más importante —creo— es haber hecho un giro de B2C a B2B cuando vimos la lentitud de crecer vendiendo dispositivos uno por uno.

Puedes ver por menos de medio segundo en este video mi debut como actor en un comercial de Microsoft para una campaña de marketing a nivel mundial.

B2C es cuando tu empresa vende directamente al cliente. Esto hace Apple. Compras sus productos como individuo. B2B es una empresa vendiendo a otra. Esto lo hacen empresas como IBM, por ejemplo. Y hay algunas que pueden mezclar ambos mundos con éxito, como Microsoft.

En VERSE Technology nos enfocamos en vender a clientes grandes que aunque toman más tiempo cerrar un trato cuando lo conseguimos, hablamos de un volumen que nos permite crecer. Esto ha sido doloroso como no tienes idea porque era una mentalidad y procesos que desconocíamos.

El IoT residencial —tu refrigerador hablando con tu smartphone— todavía no despega. Va a tardar mucho todavía. No pienses que porque vives en un buen vecindario y te rodean algunos aparatos conectados a internet esto ya es masivo. Lo repito: falta mucho. Y para llegar ahí, al punto donde el mercado B2C ya esté consumiendo masivamente IoT, bueno, necesitas mucho capital que sostenga tu operación durante largos periodos. Lo cual no teníamos ni tenemos y por eso hicimos un giro hacia donde ya el dinero comienza a circular, B2B.

Esta es la oportunidad exponencial de tecnología a la que he logrado subirme, no sé todavía si con éxito, pero sobre la que espero poder contar algo positivo en los próximos años. Tener éxito con una startup de hardware es extremedamente duro, me dicen por todos lados, pero a Marisol Capetillo y a mí nos gustan estas cosas, este tipo de retos. IoT residencial todavía no despega, ese es el resumen de esta parte. El IoT industrial es donde el capital y las posibilidades están creciendo a diario. Es el mismo giro que Magic Leap hizo.

Desde aquí supervisamos la operación de nuestros dispositivos y dashboards instalados en fábricas inteligentes.

Los emprendedores nos entusiasmamos por nuestras cajas de resonancia que nos dicen que nuestra visión es correcta y las voces que escuchamos y las redes que consumismos nos hacen pensar que «todo mundo» ya se va a meter a tal tendencia cuando en realidad —recuerda— el mundo es LENTO.

Aprovecha oportunidades subiéndote a ellas en el instante adecuado y entendiendo que van a tomar probablemente más de una década en ser todo lo genial que prometen. Así funciona el asunto. Ya lo he visto de cerca en varias ocasiones. Sé de lo que te hablo. Relájate pensando que vas tarde al juego de cripto, por ejemplo. Todavía estás a tiempo, pero falta muchísimo para que tenga sentido. No compres todo el ruido de la burbuja a la que te has metido. Sé pragmático. Analiza bien. Entiende cómo funcionan realmente las cosas.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

¿ESTÁS DICIENDO QUE LA UNIVERSIDAD NO IMPORTA?

No hay certificación para dar conferencias.

O al menos no me la han solicitado.

De hecho, no tengo certificaciones en nada de lo que hago.

«Papelito habla» es una manera de ver la vida en modo vieja escuela.

Ten habilidades comprobables.


Nobody gives a shit about my credentials.

Hay una adicción a los diplomas en nuestra sociedad. Tranquila, tranquilo: no digo que esté mal tenerlos, buscarlos o desearlos. Lo que te estoy diciendo es que hay formas mucho más optimizadas de moverte en el mundo hoy en día. Un papel solo impresiona a la vieja guardia.

A lo largo de más de una década, he escrito sobre muchísimos temas, pero esto de los diplomas es uno de los más espinosos. No sé qué fibra sensible toco en la gente que los hace reaccionar con cierta agresividad como si mis notas fueran algo personal en su contra. No es así.

Sucede que hemos anclado gran parte de nuestra identidad con los logros académicos y/o profesionales que podamos obtener. Y la manera de destacar que vemos como más natural es demostrando con papeles que somos parte de un selecto club con ciertos diplomas. Ahora, que de pronto llegue un tipo como yo, totalmente ajeno a tu vida y comience a atacar en voz alta todo eso de diplomas, certificaciones y papelitos que tu mamá, papá, maestros, amigos, vecinos, novias y demás te han dicho que son súper importantes, bueno, seguro no resulta algo agradable de escuchar. En este instante, tienes dos opciones frente a ti: abrazar con fuerza lo que crees y vivir con esa convicción rechazando automáticamente nociones que van en contra de lo que te han taladrado o abrirte a explorar qué oportunidades hay para ti en esta idea de que los papeles no importan.

Aquí siempre llega el argumento fácil de «ajá, Aarón, a ver, deja que te atienda un médico sin certificación», «ajá, que tu casa la construya un arquitecto sin diploma» y cosas así. Esta es una forma muy simple de ver la vida que no te hace insertarte con éxito en la modernidad. Claro que queremos profesionales de la salud y la ingeniería con altos estándares. Estas son profesiones nacidas en una época que ya no existe. Hoy hablo de profesiones modernas que también ponen buen pan en la mesa y para las que no necesitas pasar años en la universidad.

Marketing. Comunicación. Ventas. Diseño. Este tipo de áreas no se conquistan con estudios universitarios. Sorry not sorry. Un chico con licenciatura de marketing que pagó ocho semestres y no es el dios de Google Analytics ha sido estafado voluntariamente. Un diseñador que no es un pro de Figma después de cuatro años en la universidad de alguna forma lo que ha decidido es vivir en la pobreza.

Marketing. Comunicación. Ventas. Diseño. Este tipo de áreas no se conquistan con estudios universitarios. Sorry not sorry. Un chico con licenciatura de marketing que pagó ocho semestres y no es el dios de Google Analytics ha sido estafado voluntariamente. Un diseñador que no es un pro de Figma después de cuatro años en la universidad de alguna forma lo que ha decidido es vivir en la pobreza.

Después de años de hacer negocios en diversas industrias, reuniones con inversionistas, emprendedores, políticos, empresarios, colaboradores, expertos de muchas áreas, bueno, he notado algo que me da el valor de escribir estas notas: nobody gives a shit about my credentials.

Esto significa que a nadie le importan los papeles que pudiese presumir. Todos —individuos y empresas— quieren soluciones en tiempo y presupuesto. Si demuestras que eres capaz de ejecutar esto, automáticamente borras todo interés en una conversación sobre tus calificaciones escolares. Esto duele. No nos gusta enterarnos que hemos perdido años en conocimiento obsoleto y comportamiento anacrónico. Podemos justificar de muchas maneras nuestros bonitos y costosos diplomas pero esto solo sirve para proteger a nuestro ego, no refleja nada en nuestros bolsillos.


Cero adicción a los papelitos.

«Aarón, ¿estás diciendo que la universidad no sirve?» Así es, en carreras como comunicación, marketing, diseño y otras en esa vena, es irrelevante. ¿Por qué lo digo? Porque no enseñan lo que usamos afuera, porque te entrenan en un comportamiento que no sirve en el mundo real. Verás, si te dicen que tienes que entregar tal proyecto al final del semestre, te va a tomar seis meses completarlo. Eso no existe en el mundo real, al menos no en los niveles iniciales cuando entras a trabajar. Te van a solicitar las cosas para ayer. Y te vas a quejar pensando que es injusto.

En fin, la universidad es una institución necesaria para ciertas especialidades. Si estás en ella, enfócate en vivir muchas experiencias y hacer la mayor cantidad posible de buenas relaciones con gente de todos colores y sabores.

«Aarón, tú no entiendes la realidad laboral, hay muchas empresas que piden el título profesional». Claro que entiendo esto. He contratado cientos de personas. He tenido más de media docena de empresas. Ando en este medio. Entiende que las empresas obsesionadas con estos papelitos son de la vieja guardia. Van de salida. No te quedes atrapado en esa mentalidad.

Ningún papel puede ser más poderoso que tu capacidad de aprender rápidamente por tu cuenta cualquier tema con buena actitud usando Google, YouTube, Wikipedia, Platzi y demás recursos en ese estilo. Ninguno. Te lo juro y te lo firmo.

Ningún papel puede ser más poderoso que tu capacidad de aprender rápidamente por tu cuenta cualquier tema con buena actitud usando Google, YouTube, Wikipedia, Platzi y demás recursos en ese estilo. Ninguno. Te lo juro y te lo firmo.

Si esto te enerva porque «no es justo que pasemos años en la uni y que otros tengan mejores empleos con pocos meses de preparación» vas a sufrir mucho en la vida. Adáptate. Levántate rápido de golpes emocionales negativos reinventándote y subiéndote a olas que te convienen.

Si la vida me hubiese exigido diplomas para lo que he lanzado profesionalmente, jamás habría fundado a mediados de los noventas —a mis diecisiete años— una de las primeras agencias de desarrollo web en México, por ejemplo. No había licenciatura ni ingeniería al respecto. Tampoco podría haber creado una editorial. O una empresa de software. Menos una de hardware. Tampoco inventar un método educativo. Ni dar consultoría. Ni escribir libros. Ni pararme a dar conferencias. Ni ser influencer. No tengo ningún papel que me avale para nada de esto.

La idea de que debes «prepararte» antes de hacer las cosas es eso, una idea. Existen otras mejores. Hazlo. Ejecútalo. Esto te dará el aprendizaje y experiencia de manera clara y rápida. Esto te dará autoridad que antes necesitábamos comprar con mucho tiempo y dinero.

Si sabes dirigir con disciplina tu curiosidad, ganas porque no tienes que esperar a que una institución o maestro determinen cuándo es el momento ideal para que aprendas algo. Fuck that. Aprende lo que quieras ejecutándolo desde hoy.

Cero adicción a los papelitos. Si eres joven, actúa así, no hables como tus abuelitos, no pienses como tus papás, insértate en un mundo que se mueve rápido y premia la ejecución y la demostración de las habilidades por sobre todas las cosas.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

IDEAS DE TIM FERRISS

Estas son algunas ideas (parafraseadas) de los libros y episodios de podcast de Tim Ferriss que más han impactado mi vida personal y profesional:

«Tienes que dejar que ciertas cosas malas pasen para conseguir otras mejores».

Queremos control porque no soportamos la incertidumbre, buscamos no quedar mal con nadie y debido a ello, no avanzamos. No se trata de ser un incordio, pero tampoco de vivir para complacer. El ejemplo que Tim da sobre esa frase es que perdió oportunidades de negocios por no revisar su e-mail y desconectarte de sus actividades en Estados Unidos mientras estaba en un viaje en Japón. Pero gracias a eso, cerró tratos geniales en aquel país y la pasó increíble.

«Si no sabes cómo ser feliz, haz feliz a otros».

La explicación tiene que ver con salirnos de nosotros mismos y también con cierta magia que ocurre al comenzar a darle al mundo lo que queremos ver en nuestra vida. Para mí esta idea tiene que ver con el error de querer resolver un problema de la mente con la misma mente. Si el problema lo creó la mente, tenemos que meter tanto al cuerpo como a las emociones para desatorarlo.

«La realidad es negociable».

Probablemente me voy a tatuar esto algún día. Se trata de entender que si tienes sobrepeso, eres pobre y no encuentras el amor, bueno, puedes aceptar que el mundo es un lugar triste e injusto o ponerte en modo necio a conseguir tus objetivos. Desde la primera vez que leí esta frase al día de hoy, bueno, he negociado mi realidad de sobrepeso, pobreza y tristeza. Mi vida no es perfecta —Dios lo sabe— pero es mucho mejor que antes de entender que si algo no me gustaba, dependía realmente de mi necedad poder cambiarlo.

«Los nuevos ricos tienen tiempo y dinero».

Así aprendí que decir que no tengo tiempo no me hace lucir más ocupado o importante sino en la ruta opuesta a donde me interesa llegar.

«No quieres un millón dólares en el banco, quieres la libertad que un millón de dólares te hace sentir».

Una forma muy clara de quitar el velo a las trampas que luego confundimos como el objetivo verdadero cuando en realidad son meras herramientas.

«No dejes que la gente se comporte contigo en línea de una forma que no les permitirías que lo hicieran en la sala de tu casa».

Uno de los mejores remedios para lidiar con mis haters que llegaron casi desde el día uno que comencé a hacer ruido por aquí.

Y ya para cerrar,

«La gente te bloquea con sus opiniones y críticas cuando les platicas tus ideas, pero se hacen a un lado cuando ejecutas con determinación».

Es increíble y cierto, lo he visto de cerca muchas veces. No «rebotes» ideas con tus amigos en el bar.

Sigue a Tim Ferriss por todos lados. Te van a encantar sus libros y demás piezas de contenido. Como trivia, en este link de abajo, encontrarás una foto que Tim en ocasiones utiliza para algunos de sus posts. La tomé yo (-:

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

DEMASIADO PERFECCIONISTA

¿Tu problema es que eres demasiado perfeccionista? Eso es miedo. No lo veas como algo positivo sino como una cualidad que te está frenando en grande. Decir que somos perfeccionistas es de esas cosas que la sociedad aplaude simplemente porque se escucha bien aunque en realidad sea un disparate.

Sucede que durante dos décadas de escuela tradicional normalizamos el hecho de que el niño con calificación más perfecta recibe elogios de padres y maestros. Ahora llevamos ese pensamiento a la vida para conseguir felicitaciones con nuestro énfasis en eso de la perfección, pero si nos sumergimos en entender el verdadero juego del mundo, las calificaciones perfectas no significan entendimiento perfecto. Y tú no quieres gente perfeccionista en tu compañía, tú quieres ejecutores.

Los iPhones de Steve Jobs, el Windows de Bill Gates, los Tesla de Elon Musk, nada de eso es perfecto, por eso lanzan actualizaciones y nuevas versiones a cada instante. Si ellos estuvieran tontamente enamorados de la perfección, no serían los ejecutores que el mundo admira.

Al decir que somos perfeccionistas es porque dejamos que nuestro ego gane la batalla para hacernos lucir bien sin comprometernos mucho. Un perfeccionista siempre necesita más dinero y más tiempo para lograr las cosas. Un ejecutor genial entrega avances sin parar. Eso quieres ser tú y tener a tu lado en tus proyectos.

No te digo nada de esto desde una colina de virtud donde recibí de alguna forma mística esta sabiduría ancestral impoluta. Yo era de esas personas que solían escudarse en la perfección para no caer en desventaja emocional ante colegas que sí entregaban avances.

Pon atención a los detalles, sé fino en tu apreciación y ejecución de las cosas, claro. Esto no es una invitación a que lances servicios o productos de baja calidad al mundo nada más porque sí. Entrega tu trabajo al nivel más alto que puedas pero entrégalo, muéstralo.

Escribo a diario para miles de personas. Algunas tildes se quedan en el tintero. Algunas palabras se esconden. Algunas frases se desordenan. A diario, cuando reviso lo que ya está andando en mi blog y redes, me doy cuenta de errores. Corregir sí, ser perfecto no.

Mucha gente quiere hacer crecer sus negocios, su marca personal o su salario en una empresa pero no están dispuestos a ejecutar de la manera adecuada. Lo opuesto a la perfección es la ejecución, no la imperfección. Ejecuta. Será caótico, habrá incertidumbre, pero sólo así avanzas. Lo que sea que admiras que pienses que es perfecto, jamás, jamás, jamás inició en esas condiciones. Se ha ido refinando. No puedes refinar lo que no expones al mundo. Comienza con esto, con exponer (entregar) tu producto, servicio, idea.

Si alguien a tu cargo te dice que todavía no te tiene listo algo porque quiere entregártelo perfecto, pregúntale cómo sería una versión aceptable de eso que está haciendo y cuando te responda, dile que eso quieres para hoy. No aceptes jugar su juego de la perfección.

Mucho de lo tradicional que aprendimos los primeros veinte años de nuestra vida nos estorba en el mundo moderno. Desaprende esa adicción al aplauso y a la buena calificación de un ente que te supervisa. Generas muchas más cosas positivas para ti cuando eres rápido y audaz.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

TODOS SOMOS EXITOSOS EN LAS REDES SOCIALES

Todos somos exitosos en las redes sociales. Sigo inversionistas, emprendedores, artistas, programadores y demás pros en ese estilo. A diario encuentro que todos han escrito nuevo código genial, descubierto una gema para invertir en ella o conseguido éxito inconmensurable con su startup.

Esto solía provocarme una plática interna estilo «Aarón, ¿qué te pasa?, ¿por qué no estás consiguiendo todas esas oportunidades y avances también?, ¿por qué no logras las mismas victorias que esas personas?».

Con los años, entendí que las redes sociales no son un espejo de lo bueno o malo de la realidad. Muchos dirán «es obvio, Aarón» y sin embargo, aquí estamos tú y yo, llenos de ansiedad, comparándonos todo el tiempo con la urgencia de presumir algo, lo que sea, para no quedarnos atrás.

Lo que me ha ayudado a calibrar la percepción de lo que hay aquí en internet es que conozco a muchos de los que publican sus éxitos. Son personas normales como tú y como yo. Tienen miedos, inseguridades y en algunos casos —por traumas como los míos— necesidad de atención.

Lo que hacemos mejor quienes emitimos éxito en las redes sociales es simplemente una administración adecuada de nuestra marca personal. Es como el que corre largas distancias: sólo entrena más su cuerpo y calibra mejor su respiración, no es un ente superior.

No se trata de decir que los éxitos que te compartimos aquí no existen o que exageramos en todo. Se trata de que sepas que sí, que hoy alguien publicó una venta genial pero lleva semanas sin ver a sus hijos porque ha estado de viaje y se siente exhausto de este ritmo laboral. Ahora, la razón por la cual emprendedores, inversionistas y demás pros buscamos transmitir éxito de forma consistente en las redes es porque sabemos que eso llama a otros que están trabajando en esa frecuencia y que sumarlos a nuestro ecosistema nos puede hacer ganar-ganar.

Si publico que la vida es dura, que todo está mal, que el mundo es injusto, claro, hay tal vez mucha razón en esas frases, pero piensa que aquellos que se sientan atraídos por esas publicaciones no serán los que me ayuden a salir de ese estado de mente y ejecución. Entonces, si me das a elegir, prefiero organizar mis redes sociales todo el tiempo con creadores que tienen fracasos, problemas ocultos, ansiedad y demás imperfecciones de personalidad como tú y yo pero que incluso así deciden enfocarse en impulsar las cosas buenas que construyen.

El resumen de esto es que tristemente hay solo dos estados de funcionamiento con las redes sociales: o nos están educando (dejamos que el algoritmo decida libremente qué ponernos en frente) o lo estamos educando (bloqueando, siguiendo, compartiendo lo que sí nos conviene).

Estoy escribiendo esto descalzo, despeinado y con un poco de escurrimiento nasal en esta habitación de hotel donde desperté tarde y voy retrasado con la agenda que me fijé para el día de hoy. No estoy sonriendo ni tengo la producción encima de mí que ves en mi foto de perfil.

Una buena marca personal no se trata de que inventes éxitos que no existen o que te esfuerces en conseguir éxitos solo para complacer a seguidores. Se trata de que cuando algo genial en lo físico o lo etéreo te ocurra, vengas a platicarnos al respecto.

Cosas que pueden ser geniales para compartir: la epifanía que conseguiste en un párrafo del libro que estás leyendo, una conversación donde ayudaste a alguien, un viaje que te sorprendió, una acción que tuvo buenos resultados inesperados y así.

Tranquilo, tranquilo: todos tenemos problemas y estamos mal en algunas cosas. Abandona esa fácil idea de que eres el único al que no le resultan bien sus proyectos o que no está muy seguro de lo que está haciendo.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

LA VERDADERA INNOVACIÓN DUELE

«Innovación», «Optimización», «Creatividad» tienen definiciones muy cercanas entre ellas si las buscas en el diccionario. Velo así: si logras optimizar tu tiempo, es porque introdujiste innovaciones en tus acciones, esto gracias a que pensaste de forma creativa.

A todos les gusta la palabra «innovación». Las empresas inventan departamentos y cargos para conectar con la moda de sentirse a la vanguardia. Las personas usamos la palabritas en nuestras descripciones en redes sociales y así. Vemos ser innovador como algo positivo per se. La verdadera innovación duele, en lo económico, en lo emocional, en lo psicológico, en lo profesional y personal. Es dejar atrás algo que ya dominamos, es comprar algo que nos genera incertidumbre.

Traer una laptop y venir escribiendo esto en el avión no es innovador. Lo era hace veinticinco años, cuando las computadoras portátiles eran extremadamente costosas y por ello escasas comparadas con la situación de hoy. Misma historia al usar internet, smartphones, etcétera.

Innovar es realmente un asunto solitario. Si compras algo, haces algo o utilizas algo y la mayoría a tu alrededor lo tienen y/o lo comprenden sin problema, ahí tienes un primer filtro de que no es innovador en realidad.

Escribir largos ensayos públicos en Facebook hace más de diez años fue una de las innovaciones que cambiaron mi vida. Hoy muchos lo hacen. Cuando comencé, todo eran memes y fotos de la fiesta. Me sentía raro al hacerlo pero me dio increíbles oportunidades.

Para volverte innovador tienes que ser alguien con una fuerte disciplina emocional, una persona que no necesita los aplausos constantes ni la aceptación de todos para ir avanzando.

¿Sabes? Cuando ya te llaman innovador, han pasado años y lo que propusiste ya tiene sentido para la mayoría. El mundo nunca aplaude innovaciones personales, profesionales o empresariales de inmediato.

Las líneas fuera de lugar en sus dibujos, los colores adicionales en sus tareas, las preguntas raras que hacen, todo eso los hace creativos. Las calificaciones perfectas no. ¿Cuál fue el promedio escolar de Steve Jobs? A nadie le importa. Queremos que nuestros hijos crezcan innovadores y al mismo tiempo queremos que sean obedientes en la escuela y en la casa. Así no se puede. Estas ilusiones se contraponen.

Entonces, si alguien es ordenado al extremo, solo se mete a cosas que entiende y necesita la certidumbre en todo momento para tomar sus decisiones, bien, aprende a identificar que por ahí no van a llegar innovaciones poderosas. Por eso las empresas grandotas compran empresas chiquitas, porque es más fácil pagar por la innovación de una compañía que tiene que estar loca para sobrevivir en una economía tan competitiva.

Es difícil que «el departamento de innovación» de una corporación —lleno de personas con buen salario seguro— sea más innovador que una startup en donde a diario cada acción y decisión es de vida o muerte.

Una innovación es una anomalía, es una condición de frontera. Aprende a detectar y conectar con personas anómalas, que hablan y ejecutan «cosas raras» que no entiendes bien o no te parece lógicas o te disgustan un poco y así. Ahí está tu escuela de pensamiento lateral.

Esas personas anómalas —innovadoras— tienen libros, videos, libros, blogs y empresas. Están transmitiendo su cerebro abiertamente. Aprovecha la magia de esto y deja de vivir en una caja de resonancia donde todo lo que ves en internet son cosas que entiendes y te gustan.

El movimiento físico genera condiciones para la innovación. Comprobado a lo largo de la historia por científicos, militares, empresarios, políticos y demás. Camina mucho. Haz ejercicio. Sal de viaje. Piérdete. Anda en silencio.

La verdadera innovación viene del caos mental, de la ejecución llena de error tras error, de callejones emocionales sin salida, no de leer tres artículos, ver una película de Steve Jobs ni de ir a Starbucks con nuestra Mac para la foto en Instagram.

La verdadera innovación es igual a un parto: duele, es inconfundible y te marca de por vida. Si te preguntas si has sido innovador en tu vida, probablemente todavía no. Pero siempre estás a tiempo. Recuerda: duele, es inconfundible, te marca y nadie te aplaude de inmediato.

Lee mucho de todo: poesía, metafísica, aliens, psicología, negocios, sustentabilidad, ciencia, etc. Habla y escucha mucho de todo. Toma otras rutas y medios para la oficina. Vístete diferente. Ignora cosas a las que pones mucha atención. Así te recableas para la innovación.

Y lo más importante, la meta no es innovar por innovar. Es estirar el músculo intelectual, la curiosidad, la ejecución y ayudarnos y ayudar con el resultado de nuestros atrevimientos creativos.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

LA JTBD CAMBIÓ MI VIDA

La visión de la vida y los negocios mejora increíblemente cuando entiendes la teoría Jobs-to-be-Done (JTBD) de Clayton Christensen. Este marco de referencia ayuda a entender para qué realmente el cliente utiliza nuestro producto o servicio, quitando el ruido de lo que él cree que está comprando o lo que tú crees que estás vendiendo. Tú y yo vamos a llamar «alternativas de uso verdaderas» a la JTBD.

La premisa de la JTBD es que ni tú ni yo compramos realmente productos o servicios, sino que los contratamos para avanzar en algún objetivo. Tú no quieres comprar clavos ni martillos. Los adquieres porque quieres recordar a tu familia cada vez que entras a tu oficina en casa y ves las fotos de bellos momentos colgadas en las paredes.

Tú no quieres sentarte incómodamente durante catorce horas en una lata gigante junto a extraños, pero “contratas» ese servicio llamada viaje en avión con tal de llegar a París desde el otro lado del mundo y cumplir una especie de sueño personal.

Yo no quiero una laptop ni un smartphone. Lo que quiero es sentirme parte de la comunidad global llamada internet y acceder a millones de documentos y personas. Estos dispositivos son solamente el medio.

La JTBD es una especie de microscopio que te hace ver lo que realmente hay más allá de la superficie. A nadie le interesa ir al nutriólogo ni al fisioterapeuta: queremos vernos bien y asegurar que nuestro ego está protegido. Cuando enfatizas en tu publicidad que eres un gran nutriólogo o fisioterapeuta con tal y tal y tal posgrado y tal y tal y tal otra especialidad y diplomas, a nadie le interesa. La gente lo que quiere es contratar la solución a su problema de autoestima, no tus credenciales académicas. Habla de ellos, no de ti.

En resumen: lo que importa es entender que todo en realidad es una contratación y no una compra o renta de un producto o servicio. Esto nos da herramientas para comprender mucho mejor quién es nuestra verdadera competencia. Así, la competencia de un nutriólogo más allá de otros nutriólogos es la ropa holgada para ocultar el sobrepeso, las pastillas para bajar los kilos extra o la membresía del gimnasio. Estos son los puntos que le roban mercado a nuestro nutriólogo de ejemplo. Estas alternativas resultan naturales para sus potenciales clientes.

La JTBD le pega al ego de muchos profesionistas que quieren justificar la importancia de lo que estudiaron y no entienden cómo funciona la psicología. Si estudiaste relaciones internacionales y solo quieres hablar de relaciones internacionales y nadie te ofrece un empleo, el mercado te está diciendo a gritos que dejes de hablar de ti y de tu diploma universitario y que te pongas a ofrecer elementos que sí le interesan a quienes te puedan pagar. Como te decía, esto pega duro cuando hemos atado nuestra frágil seguridad personal al reconocimiento de lo que hacemos, en lugar de favorecer el sentirnos satisfechos con los resultados que obtienen nuestros clientes.

Nadie quiere contratar abogados. Lo hacemos porque —como sociedad— todavía no encontramos una mejor interfaz para ponernos de acuerdo en muchos temas. Las alternativas que podemos contratar para evitar litigios son pelear a puñetazo limpio en la calle, contratar bandas de delincuentes o quejarnos amargamente.

Nadie quiere pasar tiempo con un psiquiatra en su consultorio: solamente queremos ser felices nuevamente.

Nadie quiere aprender inglés o chino. No es la idea de diversión ni de emoción de nadie el sentarse horas frente a una pantalla durante meses para memorizar cientos de caracteres o conjugaciones de verbos y repetir, repetir, repetir sin sentir avance alguno. Lo hacemos porque queremos una mejor vida al creer que vamos a poder estudiar, hacer negocios o vivir mejor en el extranjero. Si hubiese una pastilla para poder adquirir las habilidades comunicativas en esos idiomas rápidamente, esa se convertiría inmediatamente en la competencia de las apps y escuelas de inglés y chino porque infaliblemente mucha gente la contrataría.

Te decía que pienses en la teoría JTBD como un asunto de alternativas verdaderas que los clientes tienen para sustituir tus productos y servicios, alternativas más allá de lo superficial y lógico. Los ejemplos anteriores te dan una idea de cómo ajustar tu visión para adentrarte en esta nueva dimensión de entendimiento de negocios.

El truco entonces es el siguiente: piensa siempre qué es aquello que tus clientes pueden contratar para sustituir tu servicio e inserta más facilidad para que prefieran lo tuyo. En este momento lees este artículo que escribo desde el comedor de mi casa. Lo has contratado para sentir que aprendes algo, para pasar el rato, para entretenerte o para profundizar en el tema. Mi competencia es cualquier cosa que puedas contratar para hacer lo mismo: un libro, una conferencia, YouTube, una revista, una conversación en WhatsApp con PADs, un documental, una película, un podcast, una comunidad con la que interactúas sobre temas así. Mi competencia no son otros blogs sino todo lo anterior.

Digamos que cuando vendes casas de bajo presupuesto y piensas que tu competencia son las otras empresas que venden casas de bajo presupuestas estás pensando de forma lineal, anti-JTBD. Tienes que entender a tu cliente. Una persona que va a “contratarte” para comprar una casa de bajo presupuesto es alguien que está haciendo un esfuerzo complejo en su escala financiera. Lo hace para sentir cierta certidumbre, sentirse bien consigo mismo porque va avanzando en lo que la sociedad la dice, que es tener “algo seguro”. Pero esa misma persona para sentirse bien podría usar su modesto crédito bancario y/o social para el enganche de un coche que lo ayudaría a llegar más rápido y contento a su trabajo para el cual hoy tiene que pasar dos horas diarias en el transporte público. El automóvil es algo que también la sociedad le aplaudiría porque luce como uno de los avances que la gente piensa que son importantes en la escalera de la vida. La fiesta fastuosa de quince años para su hija o la gran boda para mostrar a todos lo feliz que está. Todas esas son alternativas que danzan para ser contratadas por tu cliente.

Si algo parece que está establecido para siempre y que la gente no piensa en alternativas, analiza bien. Nuestras colecciones de discos de vinilo, casetes, CDs, DVDs y demás nos miran con indolencia desde los rincones donde los hemos arrumbado porque ahora contratamos Spotify, YouTube, iTunes y demás para que nos ayuden a avanzar más rápido y fácil en nuestro objetivo de poner ambiente en una fiesta, de cantar karaoke, de sentirnos bien, de llorar mejor por nuestro rompimiento amoroso.

Analiza a partir de ahora en varias dimensiones tu oferta.

Facebook sabe que su verdadera competencia no es algo como Twitter sino todo aquello que nos saque verdaderamente de su plataforma. La verdadera competencia que enfrentan es el tiempo libre que usamos en el gym o en un parque. Su verdadera competencia es un libro, es un sitio web en el cual decidamos pasar más y más de nuestro tiempo digital. Por eso Facebook compró Instagram para que mientras estés haciendo pesas te tomes una selfie y contrates algo dentro de su ecosistema mientras te ejercitas. Y por eso Facebook compró WhatsApp, para que cuando encuentres una gran idea en un par de párrafos de ese libro le tomes foto y se la compartas a tu mejor amiga en tiempo real.

La JTBD cambió mi vida.

Hay muchísimos ejemplos de JTBD que empresas como McDonald’s y otros en ese estilo ya entienden y aplican. Estudia el asunto y aprende a visualizar el comportamiento diario de la gente con su dinero por lo que realmente es: una serie de contrataciones inmediatas y constantes para avanzar en sus objetivos, no para llenarse realmente de cosas.

Entre más ayude a tus clientes a avanzar en sus verdaderos objetivos, más estarán contigo.

Justo como hoy en día estás aquí.

Espero de corazón que pronto te vuelvas el #1 de tu ciudad.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

VIOLAR LA NARRATIVA

Violar la narrativa es proponer con decisión etiquetas, ideas y/o construcciones que el mundo no espera de ti.

Hace un par de días, platicaba sobre esto con un nuevo amigo, quien se presenta abiertamente como inventor. Esta forma descarada de insistir claramente en la etiqueta que le corresponde es una que me fascinó. Le dije que justo necesitamos empujar más esta actitud. ¿Cuántos inventores más hay allá afuera que no se etiquetan así simplemente porque no hay diplomas de inventor de ninguna institución?

Vivo en un instante interesante. Entiendo muy bien las tendencias sociales y tecnológicas por un lado, y por el otro tengo inserto muy dentro de mí todo el bagaje de notas del comportamiento personal y profesional que la vieja escuela espera de mi generación. Esa vieja escuela insiste en nociones que ya no funcionan en este mundo y, sin embargo, muchos jóvenes siguen siendo taladrados con ellas. Lo peor no es eso, sino que creen fervientemente en lo que sus maestros con tres décadas explicando los mismos temas en la vieja universidad les indican como verdad esculpida en tablas sagradas.

Y así, llegamos al perfil de LinkedIn de una recién egresada en sus mediados veintes que decide escanear la fotografía que usó para su papeleo oficial de la vieja universidad de gobierno donde aparece sin aretes, con seriedad fúnebre y con un peinado que ha usado exactamente una única vez en su vida. La chica de la foto no representa a la chica entusiasta, inteligente y a la moda de la vida real. Y sin embargo, jóvenes así empujan comportamientos que eran estándares en los años setentas porque nadie ha puesto en su rango de consideración la genial opción de violar la narrativa y simplemente mostrarse a color y de forma genuina en un entorno diseñado para la modernidad y no para que sus abuelos aplaudan ya que entienden lo que están haciendo.

En México nos dicen cosas como que tenemos que hablarle de “usted” a toda figura de autoridad y persona mayor. Nos explican que es por respeto. Viola la narrativa y piensa si realmente eres irrespetuoso al hablar con alguien de “tú” mientras mantienes tu interacción profesional y amable. No, no lo eres. Es más irrespetuoso hablar de “usted” a alguien automáticamente y no poner realmente atención a lo que te está diciendo. Si alguien se ofende porque no le hablas de “usted”, probablemente estás sumergido en un ecosistema todavía dominado por la vieja guardia.

No me hables de usted y jamás esperes que yo lo haga contigo. A menos que seas presidente de un país y estemos en una ceremonia muy formal.

Este ejemplo simple del “tú” versus “usted” te muestra lo difícil que es violar la narrativa. Más de uno suda cuando le propongo este tipo de saltos en su comportamiento. Y aquí estamos hablando sencillamente de intercambiar una palabra por otra y ya hay en la cabecita de muchos de mis lectores decenas de razones por las cuales no es una buena idea.

Violar la narrativa nunca es fácil, ni con las cosas pequeñas.

Absolutamente todas esas personas que admiras en cualquier campo profesional, todos ellos, han cobrado la relevancia que tienen porque han violando precisa y consistentemente la narrativa que el mundo insistía en imponer en su ruta.

He violado la narrativa de mi vida varias veces y he aprendido que hacer esto ofende muchas sensibilidades. Todavía me parece increíble cuando veo a la gente tomar el asunto de forma personal aunque no sean afectados de ninguna manera directa. Es más, ni nos conocemos y de alguna forma abrazan la violación a la narrativa como si yo me hubiese desviado de mi camino con la instrucción concreta de fastidiarlos. ¿Qué hace la mayoría de personas ante un ataque a su visión de lo establecido? Contraatacan a quien viola la narrativa. Con este marco de referencia doy la bienvenida a la gran cantidad de comentarios que recibo todo el tiempo de gente que de alguna forma fantástica han logrado entender mejor que yo lo que estoy intentando construir y que condescendientemente me hace ver que no estoy listo ni tengo las herramientas y/o que ahora no es el momento y así.

No hay manera de violar la narrativa desde una una reunión familiar o en una plática con cervezas en el bar de siempre con tus amigos donde todos aplauden tu esfuerzo, notas y proyectos. La narrativa se viola precisamente porque ofendemos —sin querer— el sentido, la dirección, el entendimiento que nuestro círculo tiene de los procesos que se supone deberíamos respetar.

Violar la narrativa es ensanchar nuestro criterio y ponerlo en niveles de dureza emocional para demostrar nuestra hipótesis.

Peter Thiel —el primer inversionista de Facebook y una de las figuras más icónicas del mundo de alta tecnología— inventó una beca hace ya varios años para ayudar a muchos jóvenes brillantes precisamente a violar la narrativa. La premisa es simple y poderosa: abandona la universidad y recibe cien mil dólares para usarlos en el proyecto que quieras.

A estas alturas de la vida ya has escuchado acerca de Bitcoin, tanto la blockchain como la criptomoneda más famosa del mundo. Bien. Es también probable que hayas escuchado de Ethereum, la segunda blockchain y criptomoneda más importante de la humanidad en este instante. Bien. Ethereum fue inventada por Vitalik Buterin, un joven que decidió abandonar sus estudios en la University of Waterloo, una de las más prestigiadas a nivel mundial en su programa de ingeniería computacional.

Va de nuevo: violar la narrativa no es fácil. En este momento, tú lees en un párrafo algo como esto y lo procesas ligeramente. Pero es un joven de veinte años, que decide no continuar con sus cursos, en una institución prestigiosa, que seguramente sus padres, amigos y profesores le han taladrado como un elemento básico de la vida profesional. Hoy, muchos apostamos que su invención —Ethereum— será incluso más importante para nuestra civilización que Bitcoin. Imagina la cantidad de conversaciones y mensajes que Vitalik recibió de su círculo al tomar la decisión de dejar atrás lo que todos piensan que es vital para ser alguien en la vida.

No puedes empujar grandes cosas transitando en la carretera del comportamiento convencional.

Einstein escribió sus artículos más trascendentales no desde su oficina en un laboratorio científico con el salario de investigador de una gran institución sino en condiciones de funcionario gubernamental que robaba una hora aquí y otra allá para avanzar con sus teorías al tiempo que cumplía con el papeleo a su cargo. Violación total de la narrativa.
Ejemplos para estudiar y copiar descaradamente hay muchísimos a tu alrededor. Ya te lo dije: tienes que entender que todas las personas que admiras en algún aspecto profesional y que están en lo más alto de su campo han llegado ahí por haber violado la narrativa de forma consistente.

Cuando creas que no puedes avanzar en algo, cuando pienses que no puedes hacer algo, es simplemente que te faltan dos cosas: imaginación y determinación. Ante los obstáculos diarios a tus ideas, a tu visión, pregúntate cómo podrías darles la vuelta, abrazarlos a tu favor o derribarlos con cierta estrategia. Pregúntate cómo sí podrías conseguir que las cosas ocurrieran en lugar de lamentarte porque tus papás no te apoyan, porque en tu ciudad no hay eventos de ese tipo, porque tu universidad no ofrece tal curso, porque a tus amigos no les interesa tu proyecto, porque aquello y porque lo otro.

Violar la narrativa luce como una bofetada emocional durísima cuando vemos el asunto de cerca.

Violar la narrativa luce como la única opción que teníamos para avanzar cuando vemos el asunto a la distancia.

Comencé a enviar correos electrónicos a los dueños de la empresa en la que trabajé durante casi una década. Nadie me dio permiso. Nadie me dio sus e-mails —los cuales encontré en alguna cadena de mensajes. Nadie me animó a hacerlo. Compartí mis ideas y notas desde mi trinchera muchos niveles abajo de su posición. Les mostré planes con fechas y cantidades. Nunca recibí contestación a mis decenas de mensajes. Al menos no escrita. La respuesta llegó en forma de una promoción espectacular que me hacía saltar automáticamente varios niveles de la organización y que tomó a todos por sorpresa, incluyendo y principalmente a mí.

Años antes, fundé la representación estudiantil de la organización técnica profesional más grande del mundo en mi universidad. No era necesario hacerlo. Nadie me presionó. Nadie lo pedía. Es más, la mayoría de alumnos y maestros desconocían a esta entidad. Pero lo hice. Y diseñé nuestro sitio web. En inglés. Y participamos en todas las convocatorias que hacían para nuestro nivel. Y crecimos. Y llamé la atención de los jugadores de alto nivel y pocos años después me encontraba codo a codo sentado en diferentes hoteles del mundo con gente de naciones poderosas hablando de temas administrativos para los que nadie me preparó.

Emprendí mi primer negocio con lo que yo creí que eran capital y planes suficientes hasta el día en que entendí que lo había hecho mal pero ya me encontraba en medio del asunto y tenía que corregir en tiempo real. Fundé otras empresas y conseguí colaboradores y clientes que jamás habría pensado capaz de incluir en mis proyectos.

Me inventé mi editorial para no tener que esperar los tiempos y permisos de otros para publicar mis libros.

Comencé a escribir artículos de miles de palabras directamente en Facebook hace diez años aunque todos me decían que la plataforma no era para eso.

Y así he violado la narrativa una y otra vez.

En ninguna de las ocasiones en que lo he hecho ha sido fácil.

Pero siempre ha sido necesario.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

EMPLEADOS DE BAJO DESEMPEÑO

Aquí van algunos puntos que por años he notado en colaboradores que no logran hackear su comportamiento para negociar una mejor realidad.


Al empleado de bajo desempeño todos los problemas le crecen.

Situación:

¿Una factura? Dios, permítame. Déjeme correr por toda la tienda departamental consultando con todos mis compañeros, involucrando a mi supervisor y metiendo a otra cajera y otro vendedor en el proceso para hacerle su factura y escribir mal los datos. Al tercer intento —y con ayuda del empleado más veterano— por fin voy a poder facturar adecuadamente su compra, querido cliente.

Observación:

Caray. Piensa siempre en todo lo que los clientes potenciales van a requerir de ti. Si trabajas en una tienda departamental, no deberías sorprenderte si alguien te pide una factura. ¿Llevas tres semanas ahí y no te has preocupado por aprender esto? Esto habla mucho de tu enfoque. No andes como gallina sin cabeza alertando a todo el mundo de algo que no sabes. Gana tiempo. Sé extremadamente amable. Soluciona y —lo más importante— asegúrate de no volver a estar en la misma situación caótica.


El empleado de bajo desempeño platica con sus compañeros como si el cliente no estuviera.

Situación:

Piensa en la estilista y su animada conversación en voz alta con alguna compañero sobre algo que la dueña del negocio dijo hace unos días mientras te corta el cabello. O imagina al mesero de la cafetería platicando con otro junto a ti sobre la chica nueva del otro turno que no sabe cómo entregar las comandas mientras intentas disfrutar tu almuerzo.

Observación:

Platicar como si tu cliente no estuviera sólo refuerza tu falta de profesionalismo. No tratar a tu cliente de forma premium —sin importar el lugar y la actividad a la que te dediques— habla que no estás en la sintonía superior de servicio. Y si no sabes servir en forma VIP, la vida no te dará ese trato.


El empleado de bajo desempeño es pasivo.

Situación:

No saluda primero. No se acerca con actitud de servicio total. No se anticipa a las preguntas-requerimientos del cliente. No piensa cómo facilitar la compra. No ejecuta procesos por adelantado para ganar tiempo e involucrarse en otras actividades. No entiende la importancia de mantenerse proactivo todo el tiempo.

Observación:

La pasividad que alguien demuestra en su trabajo es reflejo perfecto de la pasividad que tiene en la vida. Y lo opuesto es totalmente cierto también. El impulso con el que las personas nos metemos a las cosas es algo que no podemos ocultar en lo laboral y lo personal, nuestras facetas más importantes.


El empleado de bajo desempeño ve al jefe como al enemigo.

Situación:

Habla mal de él. Le oculta cosas. Se comporta diferente cuando el jefe está ahí. Piensa que no es justo que tenga esa posición.

Observación:

El jefe no es perfecto y ni siquiera tiene que ser bueno, pero hay una razón por la cual está ahí —y esa razón no está al alcance del empleado de bajo desempeño, no la podrá entender por su posición intrínseca. El jefe es como los papás en la adolescencia o una ex-novia: alguien muy fácil a quien usar como blanco de nuestras proyecciones psicológicas de frustración. No proyectes. Analiza. Entiende que no llegas a ser general del ejército criticando a los generales del ejército: llegas haciendo cosas.


El empleado de bajo desempeño no quiere enterarse que es de bajo desempeño.

Situación:

Habla de lo bien que hace su trabajo. Habla de lo mal que le pagan. Habla de lo experto que es. Habla de lo difícil que está la economía hoy en día.

Observación:

La cosa no está dura. Te lo juro. Te lo firmo. Lo ves así porque en el nivel que estás como empleado de bajo desempeño todos tus colegas-compañeros te van a validar: te van a decir que sí, que está difícil el asunto allá afuera, que no hay oportunidades, que así no se puede y que cada día todo está peor. Estar en el nivel de bajo desempeño es una liga estilo Alcohólicos Anónimos pero invertida: todos se apoyan pero para la causa equivocada. Hay una razón por la cual estás aceptando el mal salario que estás recibiendo: aún no sabes cómo venderte mejor, aún no sabes cómo hacer cosas que agreguen más valor, aún no sabes cómo ser más indispensable, aún no sabes muchas cosas. Eso no es malo. Nadie nace sabiendo. El problema es ser necios y pensar que uno está mal por culpa de los demás.

Tú y yo nunca, nunca, nunca estamos mal por culpa de otros.

Estamos mal porque somos muy necios en ciertas tonterías. Y es más fácil comportarnos en modo bajo desempeño que criticar lo más complicado de este mundo: a nosotros mismos.

No seas necio. Sé superior.


Exclusivamente de ti.

No escuches con atención a tus compañeros-colegas en el nivel donde estás. Quiérelos. Respétalos. Pero no les pongas atención. Ellos no te van a llevar al nivel superior que sea que quieras alcanzar.

No actúes como todos actúan porque eso te va a dar el resultado que a todos les ha dado. Actúa como actúan los que están arriba, los que están cinco escalafones arriba de ti en la jerarquía.

No te expreses de forma predeterminada con notas negativas. Hacer eso es el equivalente de darle un anti-afrodisíaco a las PADs, Personas de Alto Desempeño. Es una especie de etiqueta verbal que te colocas tú mismo para que te rechacen justo quienes más te podrían impulsar.

Todo esto que te digo lo he comprobado. Lo he visto. Lo he analizado.

Lo he hackeado.

Sé audaz. Y selo ahora.

Abrazo. Todos empezamos como empleados de bajo desempeño. Qué tan rápido salimos de ahí depende única y exclusivamente de nosotros.

Depende única y exclusivamente de ti.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

SANGRE, SUDOR Y LÁGRIMAS EN ESTO DE EMPRENDER

2010: renuncio a mi empleo.

2022: He lanzado empresas, dado conferencias en organizaciones de prestigio, escrito libros e impartido cursos en grandes instituciones.

Pero aquí va para ti la verdadera sangre, sudor y lágrimas si te metes a esto de emprender:

He perdido muchas relaciones. No es su culpa ni mía. Las condiciones en que nos hicimos amigos no se parecen absolutamente a nada en lo que estamos hoy. Mucha gente fuerza cosas que no tienen realmente mucho sentido para ninguno de los involucrados.

Necesitas gente enfocada a tu lado para mantenerte así. Ten un grupo que sepa de qué demonios estás hablando con eso del CRM y el REPSE en la reunión del sábado por la noche. Tristemente, creo que no hay punto neutro en nuestras relaciones sociales: o sumamos o restamos.

Lo más difícil para mí: calibrar mi ego. Gracias a él emprendí pensando que sabía lo que hacía. Y gracias también a él he cometido errores que tardan años en repararse. Lo disminuí al punto donde ya no me la creía. Me afectó. Hoy lo calibro a diario para que me impulse.

El «síndrome del impostor» es muy difícil de reconocer. Aprendí a detectarlo: está en mí cuando me siento ridículo ante una nueva idea. Este post así me hace sentir, ¿quién soy yo para explicar emprendimiento si no salgo en Shark Tank ni tengo millones de followers?

He aprendido a dominar la incomodidad de sentirme ridículo. Eso me ha permitido exponer mi nombre, mi cara, mis ideas, mi vulnerabilidad. Esto ha traído cosas negativas, claro, pero las oportunidades superan por mucho las molestias. Vale mucho la pena abrazar lo incómodo.

Cuando doy coaching a mis clientes para sus empresas, me reflejo en ellos cuando no quieren prender su cámara web, cuando quieren compartir solo lo que consideran que es perfecto, cuando desean tener todo en orden para avanzar. Así no construyes nada.

Solía admirar a las corporaciones porque creía que eran perfectas. Hoy sé del enorme caos y la cantidad de procesos que ejecutan de forma milagrosa. Te sorprenderías. Se convierten en gigantes porque se empujan a sí mismas a pesar de no tener todo bajo control. Ahora soy así.

Reid Hoffman: «Si no te da pena la primera versión de tu producto, lo estás lanzando demasiado tarde». Mis empresas, libros y cursos, uff, llenos de errores. Hey, pero están ahí afuera, generando oportunidades. Eso de la perfección es buena excusa social para ocultar tu miedo.

Como crecí en escuelas públicas, creía que para conquistar los negocios el asunto era por méritos, pues para ser bueno en clase solo bastaba hacer bien lo mío y ya. Baldes de agua fría me han explicado lo vital de las relaciones y la psicología para jugar bien este juego.

Las relaciones y la psicología son temas fastidiosos para quienes nos consideramos «inteligentes». Creemos que es injusto que otros productos, personas o servicios tengan ventas mayores a nosotros si nos hemos esforzado más y «merecemos» mejores resultados.

Golpe a mi sensibilidad fue enterarme que era inteligente en lo académico pero tonto en la vida. Que a nadie le interesaba mi coeficiente intelectual allá afuera sino lo que podía resolver para ellos, entregarles en tiempo y forma y negociar a su favor.

Esto lo veo a diario con profesionales que son muy inteligentes en su empleo y no quieren enterarse que eso no importa mucho ahora que van a lanzar su empresa porque las diferentes inteligencias que requieren para tener éxito no las han desarrollado mucho. No lo conciben.

Elon Musk: «Si necesitas palabras de inspiración, no seas emprendedor». La parte de glamour sobre emprendedores en revistas e internet es 0.000001 del trabajo para hacer que las cosas funcionen. Nadie me dijo esto. Pensaba que era lo principal. No. Eso es mera superficie.

Otro shock emocional que recibí fue el día que entendí que había cosas que ni siquiera sabía que desconocía. Es decir, sé que no sé contabilidad y puedo conseguir ayuda en eso, pero hay otras áreas que no tenía ni siquiera idea de que eran importantes y por lo tanto descuidé.

Una de esas áreas era la salud mental. Siempre he sido optimista, positivo, duro en mi mentalidad y decisiones. Y llegó el año donde me quebré, donde no aguanté la presión y muchas cosas comenzaron a derrumbarse, donde el drama por todos lados me invadió.

Salí de ahí gracias al grupo que te digo que debes tener de gente a tu lado que sepa qué demonios estás experimentando y también a que aprendí a aplicar inteligencia para la vida, avanzando en lo que importa en lugar de lo que me hacía lucir bien.

Muchos emprendedores novatos comenzamos presumiendo más que ejecutando adecuadamente. Y se vuelve un vicio hablar de lo bien que nos va y lo geniales que somos en lugar de estar concentrados. Sentía genial cuando la gente me admiraba y me volví superficial.

Cuando la parte negativa de la realidad me aplastó, fui al psicólogo, psiquiatra y gym. Me enfoqué en conseguir resultados más que aplausos. Descubrí que los pros tienen a profesionales de la mente a su lado todo el tiempo. Y copié eso.

Conforme vas teniendo éxito, los fracasos duelen más. Esto se lee fácil y se experimenta durísimo. Yo lo «sabía» pero no lo internalicé hasta que lo viví, como casi todo lo que vale la pena en la vida.

Me metí a emprender por mi ego, como ya te había dicho. En la empresa en la que pasé ocho años, subí rápido de empleado de medio tiempo a supervisor de cientos de colaboradores, incluyendo a quienes me habían contratado y entrenado. Me fui en un punto alto y esto ayudó.

Verás, muchos renuncian por drama: enojo con el jefe, insatisfacción, etcétera. Esa inercia negativa te la llevas contigo a tu emprendimiento si es que lanzas uno en ese instante. Lo que me impulsó fue que yo construí mi primer negocio con momentum positivo.

El momentum positivo es cuando la empresa en la que estás te reconoce, por ejemplo. Cuando te ascienden. Cuando te dan más responsabilidad. Cuando algo hacia arriba de la compañía aparece ante ti. Ese es el instante mágico que te recomiendo te lances a tu sueño de negocios.

Me ha ayudado que he leído bastante en la vida y que absolutamente todos los tipos que admiro dicen lo mismo: esto de conseguir resultados empresariales fantásticos no es para el débil de corazón.

He tenido que aprender sobre psicología a un ritmo acelerado. La lección más grande es que las personas no somos lo que decimos, sino lo que hacemos. Suena fácil de entender, es difícil de aceptar, porque existe gente muy convincente. Ve bien lo que construyen (o destruyen).

Contratar bien es un arte, es complicado. Error típico es querer hacer las cosas con gente que conoces. Eso fue lo que hice yo. Y no eran malas personas: yo era un mal jefe, no tenía la visión ni el entrenamiento para conseguir lo mejor de ellos en mi negocio.

Al final, la ubicación de mi primer negocio y mis primeras contrataciones revelan perfectamente mi estado psicológico del momento: tenía mucho miedo y me aferré a la zona y personas que conocía, cuando en retrospectiva si ya estaba dando el salto, debí haberlo hecho completo.

Pensaba que cuando alguien «entendía mi visión» significaba que podíamos hacer cosas juntos. Esto duró muchos años. Es hermoso encontrar gente que se entusiasme con tus ideas. Yo quería contratarlos a todos porque creía que las cosas serían así más fáciles.

Terminé siendo el que más sabía de las diferentes áreas de mi empresa. Esta es una posición terrible. No te pongas en ella nunca. Esto significa que no tenía la confianza personal para contratar gente que pudiera retarme —exponer mi ignorancia.

Ando en mis cuarentas y veo a jóvenes universitarios entusiastas, otros necios, otros enamorados de tonterías y así. Veo la distancia emocional tremenda que existe entre nuestros mundos y entiendo que es difícil abrazar la experiencia de alguien más.

He tomado aviones y pagado hoteles solo para platicar dos horas con gente que está muchos millones de dólares arriba de mí en negocios. Ponen en contexto mis problemas. Me explican lo que hacen para solucionar situaciones como la mía. Y aprendo más que en cualquier MBA.

Esto de abrirme a escuchar a quienes saben de lo que están hablando no lo hacía. Mi ego, mi inseguridad disfrazada de necedad, mi creencia de que era muy inteligente y yo lo podía resolver todo, me impedía levantar la mano para pedir consejo a los verdaderos expertos.

Cierta inocencia me ayudó a lanzarme a esto del emprendimiento, pero llegó un punto donde se volvió en mi contra. Esos influencers que admiras, ese empresario que sube fotos en su avión, no hacen las cosas solos. No puedes imitar su ritmo si no aprendes a crear estructuras.

Es más, esos hombres de negocios con bestsellers solo los dictan a grandes rasgos. Tratos enormes no ocurren porque tu producto sea superior y ni siquiera barato. Son las relaciones. Sé que me entiendes, pero hasta que dejes de buscar la lógica en el mundo lo internalizarás.

¿Qué me ayudó a emprender? Leer mucho. Ficción. No ficción. Poesía. Física. Historia. Tener un ligero entendimiento de muchas áreas facilita la conexión con ideas, personas y culturas. Gracias a la lectura estuve en mi mente en países que tardé años en conocer físicamente.

Hablar inglés. Aquí te dejo mis mejores hacks al respecto.

Aumenté mi inteligencia emocional. Admito más rápido y seguido cuando una de mis ideas o ejecuciones no tiene sentido. Me río más fácil de mis torpezas o conclusiones tontas.

La parte física. Creo de todo corazón que la tontería más grande que podría haber cometido es tratar de solucionar los problemas de la mente solo con la mente. Comencé a correr más duro. A usar el gimnasio. A nadar. A tomar más tiempo para leer y dar largas caminatas.

Tim Ferriss, Lex Fridman, Joe Rogan. Las conversaciones que tienen con todos sus invitados en cada uno de sus podcasts son una especie de universidad diaria para mí. Los escucho y encuentro una y otra vez la misma referencia: que las cosas que valen la pena toman tiempo.

Además, siendo honestos, los estudios serios indican que los tipos que construyen empresas geniales andan en sus mediados cuarentas. Y tiene sentido: ya estamos en un momento más maduro de la vida, nos hemos dado golpes, entendemos mejor el juego.

Escuchamos hasta el cansancio que esto de emprender es un maratón y no un sprint. Conseguir el ritmo que te haga llegar a la meta es vital. A diario tengo problemas. Ya los veo como parte de mi trabajo y no como algo que desaparecerá mágicamente.

Integro a diario el típico revés cotidiano de negocios con la educación de mis hijos, con el tiempo familiar, con mi rutina personal y así. Si espero a que todo sea perfecto para disfrutar los días, bueno, eso no es realista.

Hace unos días leí esto y me encantó. Creo que comparto este rasgo con la gente con la que he podido construir cosas geniales: niveles psicóticos de persistencia. Y es algo que debes saber si tienes o no. Y si no lo tienes, desarróllalo.

Lograr buenos resultados sostenibles es complicado, no compres el éxito fácil que una revista venda. Conozco a muchos —yo incluido— que hemos estado en páginas de grandes revistas y al año el proyecto por el que nos hicieron el reportaje ya no opera, pero eso no lo informan.

Me inventé una filosofía llamada «alto desempeño» y trabajo en ella a diario. Es lo opuesto a la victimización donde todos tienen la culpa menos yo. En el alto desempeño siempre busco el siguiente nivel. Esto me ayuda a mantenerme enfocado porque sé siempre cómo debo actuar.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

HAZTE CARGO DE TUS PENSAMIENTOS

En el año dos mil estuve al frente de la organización de un evento de tecnología en mi universidad. Fue algo en grande y por ende, lleno de aciertos que recuerdo con mucho orgullo y errores que moldearon mucho de mi camino hacia el emprendimiento.

Tener veinte años. Estar a esa edad al frente de decenas de compañeros universitarios voluntarios y de un gran presupuesto fue revelador, por decir lo menos. El asunto cambió mi vida porque gracias a ello aprendí que esto de levantar la mano y decir “yo me hago cargo” era una de mis ventajas naturales. No sé utilizar programas sofisticados para diseñar hardware, no sé programar con buenas prácticas, no sé matemáticas ni física a profundidad, no sé reparar un auto, un aire acondicionado, una televisión. Así que en el momento en que entendí que tenía preinstalado en mi sistema operativo personal esto de echar a andar y culminar grandes proyectos, decidí impulsarlo con todo mi cuerpo y alma para conseguir una genuina oportunidad de excelentes resultados en mi vida.

“Yo me hago cargo” es una filosofía muy tonta cuando no sabes realmente en lo que te estás metiendo. Al día de hoy ignoro si hay alguna manera de poder crecer evitando esta etapa de ejecutar sin el entendimiento total del asunto en el que te estás involucrando.

Recuerdo que una de las actividades a mi cargo como jefe de toda la organización de aquel gran evento internacional era dar una conferencia de prensa a todos los medios. Hicimos las invitaciones, conseguimos una linda sede y me senté en el espacio asignado que mis colaboradores habían preparado para que todo luciera genial. Todavía siento emoción de pensar en el comportamiento enfocado y profesional que mis compañeros universitarios y yo demostramos. Ésta y otras actividades de este estilo son llamadas tontamente “extra-curriculares” cuando realmente son las más formativas y en las que todo estudiante debería embarcarse.

Nunca había estado en una conferencia de prensa. Mucho menos había sido encargado de lidiar con reporteros. Las autoridades de mi institución me indicaron que debía explicar en términos claros y breves el objetivo del evento, compartir el impresionante CV de algunos de los conferencistas magistrales que iban a participar, agradecer a los patrocinadores y listo. Eso hice y al final consulté con los asistentes si tenían alguna pregunta.

Nadie levantó la mano.

Bien. Me puse de pie y bajé del estrado. A continuación, todos los reporteros se arrojaron sobre mí como pirañas. Veinte años. Sin entrenamiento de relaciones públicas. Sorprendido porque dos segundos antes nadie había mostrado interés en preguntarme algo sobre el evento y ahora tenía a un par de decenas de micrófonos y cámaras exigiéndome más detalles.

Contesté lo mejor que pude y ahí vino mi primera lección del mundo de las noticias.

No importa lo que digas a un reportero. No importa lo que creas que estás explicando. No importa lo que hayas compartido ni el nivel de claridad que tenga tu información. El periódico, la radio, la televisión, la revista, el portal van a publicar de forma predeterminada la versión más cercana a lo sangriento posible. En el mejor de los casos, lo que van a exponer de lo que hayas dicho serán imprecisiones y en el peor, mentiras.

Ese día de mi primera conferencia de prensa como universitario, mis compañeros voluntarios a cargo de organizar la asistencia de los medios llegaron puntuales a la sede, prepararon todo y se relajaron en lo que los directivos de nuestra escuela y yo llegábamos para presentar el evento. En esos instantes, varios reporteros arribaron al lugar. Habían galletas y café, así que las conversaciones entre nuestro staff y los periodistas emergieron naturalmente.

Al día siguiente de la conferencia de prensa, la peor foto posible de mí apareció en el diario de mayor circulación en la ciudad. Despeinado. En ángulo nada favorecedor. Boca abierta. Rostro desfigurado. ¿El encabezado de la nota? “Los ingenieros nos dejaron solitos”. El reportaje decía que la organización del evento estaba teniendo problemas porque los maestros no nos apoyaban y que todo el esfuerzo y la gloria de organizar un evento internacional era exclusivamente de nosotros los estudiantes. Puedes imaginar lo popular que esto me volvió entre los profesores y personal de la universidad. Yo jamás dije eso. Y la nota —para ser justos— no decía que yo era el que había hecho los comentarios, pero sí incluía mi nombre como el coordinador general de todo este relajo. Tampoco citaba la fuente. Después me enteré que una compañera encargada de ayudar con la conferencia de prensa había platicado con uno de los reporteros quien en modo campechano comía galletas, bebía café y hacía preguntas disfrazadas como curiosidad casual. Para ella era sólo una charla para pasar el rato y ser cordial con un asistente al que tenía que tratar bien. Para él, era aprovechar el descuido de una joven universitaria que desconocía que le estaban extrayendo chismes que él enseguida iba a vender como “información”.

Este es el ejemplo más drástico y directo que te puedo compartir de mi relación con el mundo de las noticias. Pero no ha sido el único. Fue mi primera experiencia y resultó determinante para comprender lo que años después se volvió claro para mí: las noticias no son fiables. No lo son. Pon frente a tu radar intelectual el nombre del medio que consideres más prestigioso y entiende que están taladrándote la visión que les conviene.

Esto no es para hablar de la teoría de la conspiración donde todos los que trabajan en medios de comunicación son malos y tienen diseñado un macabro plan de control global para esclavizar nuestras mentes.

Esto es para decirte que, no sé, que entre más exposición voy teniendo a diferentes actores del mundo —empresarios, colaboradores, reporteros, políticos, influencers, etcétera— más me asombra la cantidad de desconocimiento que podemos tener sobre cómo se mueven en realidad las cosas. Es muy diferente lo que ves en las películas o lees en alguna novela contra lo que ocurre en el campo de acción verdadero. Ya sé que sueno ingenuo. Muchas podrán decir “esto es obvio, Aarón, las personas son así y asá”. Pero que algo sea obvio jamás ha significado automáticamente que consideremos seriamente actuar sobre ello. Piensa en la obviedad de la crisis existencial que representa para la humanidad el cambio climático y ni tú ni yo dedicamos muchos segundos al día ocupados en solucionar esto.

El mundo es complejo. Claro. Y todo existe en escala de grises, pero insistimos en ser presas de los extremos que nos seducen a pensar que lo “correcto” y lo “incorrecto” está bien definido. Polarizarnos en modo total contra o a favor de algún político —por ejemplo— es señal perfecta de que nuestra mente ha sido derrotada y conquistada. Va de nuevo. En cámara lenta. Con amor. Con cariño. Cuando estamos apasionadamente a favor o en contra de algún político, nuestra mente ha sido derrotada y conquistada. No son nuestros pensamientos, aunque gritemos y creamos que sí. No, no, no estamos pensando bien. Podemos creer que nuestro entendimiento es virtuoso y superior. Podemos justificarnos creyendo que nosotros somos inteligentes y superiores y podemos ver claramente lo malo/bueno que “los otros” no pueden apreciar/despreciar de ese tirano/salvador al que atacan/apoyan.

La mejor herramienta que podemos cultivar para reconquistar nuestra mente es asignarle gradualidad a todo como comportamiento predeterminado. En lugar de amar u odiar algo al cien por ciento rápidamente, sé ecuánime y disfrútalo o detéstalo con moderación, dejando espacio para navegar a tu conveniencia hacia el otro lado del espectro. Dicen que la verdadera inteligencia es la capacidad de sostener desapasionadamente ideas opuestas en nuestra cabeza. Si te gustan mis artículos y conectas emocionalmente conmigo, no deberías regalarme automáticamente un valor positivo como ser humano. Desconoces muchas peculiaridades que me hacen desagradable. Y no tienes un contexto prístino de mi realidad, así que no puedes saber si mi agenda de prioridades —si mi gran juego a largo plazo— coincide y suma a tus objetivos personales.

Probablemente sí.

Probablemente no.

Y así en todo y con todos.

No aplaudas en automático. Sigo a Elon Musk. Me encanta su visión y ejecución, pero dudo que sea el mejor ser humano del planeta. Me esfuerzo en criticarlo a diario —y confieso que todavía encuentro bastante difícil esto. Abandonar mi status de fanboy es un esfuerzo emocional terrible porque construir la pirámide de la admiración que le dediqué implicó esfuerzo. Contraatacar automáticamente a “los otros” que “no pueden ver” lo que yo sí “veo” del CEO de SpaceX me hace sentir inteligente, superior. Y destruir voluntariamente esos sentimientos es una batalla cruel contra mi ego que me dice que yo estoy bien, en lo correcto, que debo seguir pensando así como lo hago.

Cuando tu mente ha sido derrotada y conquistada, entiende que quien capituló primero fue tu ego.
 Y ahora lo disfraza y de manera infiltrada finge trabajar para ti pero en realidad su lealtad ya está en otras coordenadas.

Desarrolla un cinismo saludable: esa capacidad de no creer automáticamente en la bondad y positivo de los demás.

Desarrolla un entusiasmo saludable: esa capacidad de ver buenas ideas, logros y oportunidades en lo que promueven aquellos que detestas.

Y aprende a ir caminando por la vida combinando ambas habilidades.

Hazte cargo de tus pensamientos.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

¿POR QUÉ NO ESTÁS EN ESTE CLUB?

Nadie me explicó las reglas del juego.

Del juego llamado avance empresarial.

Recuerdo a Álvaro, Jesús y Héctor en la primaria. Los cuatro éramos inseparables. Jugábamos y nos reuníamos dentro y fuera de la escuela todo el tiempo. Teníamos amigos periféricos, ya sabes, aquellos que nos agradaban pero que no eran realmente parte de nuestro círculo interno. Cuando un maestro nos asignaba un proyecto en equipo, nuestra reacción natural era voltear a buscarnos con la mirada en el salón de clases para asegurarnos que —como siempre— íbamos a hacer las cosas juntos.

Bien. Aquí va la primera nota que me tomó años internalizar en el camino del desarrollo de negocios: todo es un club, todo es una organización, todo es una cofradía. Llámalo como quieras. Cuando estás fuera de algo, estás realmente fuera de algo. Y cuando estás dentro, man, you’re really in.

La importancia de vivir en la ciudad adecuada, acudir a la escuela adecuada, hacer los amigos adecuados y tener un empleo adecuado es invaluable. Yo no entendía esto porque crecí con esa romántica y débil idea de que lo importante es estudiar mucho, ser “inteligente” y luego trabajar duro para conseguir cosas en la vida.

“Mi trabajo es dejarles recursos y relaciones a tus hermanos y a ti”, expliqué hace unos días a mi hijo mayor. Esto lo he decidido así porque a mí me tocó comenzar desde cero sin R&R y es horrible. Es un camino bastante frustrante y cansado si eres ambicioso y quieres construir cosas de gran nivel. No me quejo (mucho) porque hay quienes comienzan no desde cero, sino desde niveles todavía mucho más abajo.

Sin embargo, hay personas que —como te decía— estuvieron en la ciudad adecuada, estudiaron en las escuelas adecuadas, hicieron las amistades adecuadas, se especializaron en el área adecuada en la universidad y trabajaron en los lugares adecuados. Ellos comienzan de manera predeterminada en niveles muy superiores al cero. Y qué bien. Honestamente, todos queremos dar oportunidades en este estilo a nuestros hijos.

Lo que te quiero informar es que en esto del avance empresarial, lo que sea que quieras ejecutar va a ser lento y desgastante si no eres parte del club, si no te conocen, si no tienes pedigree, si nadie sabe que existes. Cuando no queremos aceptar esto, cuando ni siquiera lo consideramos, vivimos con la idea simplona vista en alguna película o serie de televisión donde un gran producto, un gran servicio, un gran diseño, un gran plan de negocios nos va a abrir mágicamente la puerta con otros empresarios para convertirnos en sus iguales, hacer tratos con ellos y demás. Puede ser, sí, pero no es la norma, no es el comportamiento estándar. De hecho, es rarísimo, por decir lo menos. Lo que los hombres de negocios hacen es lo que tú y yo hacíamos con nuestro grupito de mejores amigos en la escuela primaria: voltear a vernos todo el tiempo y querer hacer las cosas con ellos nada más, con quienes conocemos, con aquellos con quienes nos sentimos cómodos.

El resumen de esta nota es que seas totalmente consciente cuando estás fuera del círculo, cuando no eres parte del club y que actúes en consecuencia. Esto no es para darnos latigazos emocionales y llorar culpando a la teoría de la conspiración pensando que los malditos cerdos capitalistas no nos dejan crecer porque no somos parte de su hermandad. Es entender que nos corresponde comenzar desde cero y tenemos que hacer cosas que otros tienen resueltas desde la cuna por la simple razón de que sus papás, sus maestros, sus amigos les entregan en bandeja de plata los hacks que necesitan para moverse con rapidez y precisión. Gente externa como tú y como yo tenemos que descubrir esos hacks por nuestra cuenta.


¿Cómo ser parte del club?

Esto no es diferente a cualquier relación: tienes que seducir. Nadie te va a dar un ticket de acceso directo a la hermandad. Tienes que demostrar resultados con tu ejecución implacable. Las empresas, productos, servicios que con éxito puedas colocar en el mercado y que sean visibles, todo eso es lo que vas a cargar contigo de manera intangible. Estos activos invisibles —lo que has vendido y posicionado con dureza a muchos clientes durante un largo periodo sostenido— son tu ticket de pre-ingreso. Ese pre-ingreso luce como invitaciones, conversaciones, oportunidades. Tu ticket de entrada no es un plan o una publicación en LinkedIn. Tú quieres que ellos te llamen. Primero serás una curiosidad y digamos que tendrás un pie en la puerta del club. Si mantienes tu ritmo de ejecución, aprendes sus reglas, su idioma, su comportamiento e imitas bien todo eso, te convertirás en parte del firmamento.

Piensa que estás flaco, que no tienes músculos bien desarrollados. Y compras tu membresía en un gimnasio genial. Llega tu primer día y te presentas. No conoces la etiqueta. Lo que tienes que hacer es observar y copiar lo que el tipo más fuerte hace. El error que mucha gente comete es que acuden al ejercicio con su mejor amigo para darse confianza entre ellos o se hacen amigos de la otra persona en el gym que tampoco es experta en fitness, porque así se sienten cómodos al compartir el mismo piso de desventaja e ignorancia. No hagas eso. Tú analiza al tipo más duro, más decidido, ese que inspira respeto y suda experiencia, el que se nota que sabe perfectamente lo que está haciendo, el que se encuentra en su hábitat natural. Domina la incomodidad y —te repito— copia lo que usa, lo que hace, lo que no hace. Salúdalo. Haz plática casual. Aviéntale preguntas con admiración. Conecta. También cometemos este error en nuestros trabajos al hacernos inmediatamente amigos de colegas en el mismo nivel salarial que nosotros. ¡No! Sé cordial, sí, pero enfócate en pensar y actuar como aquellos que están muy por encima de ti, no en ser el chico buena onda al que todos quieren.

Ser el chico buena onda al que todos quieren significa que no representas amenaza, progreso, innovación, cambio. No aportas nada. No lo veas como algo positivo, al contrario, entiende que es un sentimiento bastante engañoso: cuando luces superior, cuando tienes habilidades increíbles, cuando eres competencia, automáticamente generas desagrado en muchas personas. Es normal. No te estoy invitando a que seas insoportable por el gusto de serlo ni a que te conviertas en una mala persona. Te quiero abrir los ojos al hecho de que ser el chico buena onda es una característica negativa que no deseo que cultives en ti.

Todo esto aplica en lo empresarial. Deja de hacerle caso a tus amigos que te llenan de “consejos” en el bar cada fin de semana. Abandona esas reuniones tan frecuentes que te hacen sentir bien porque te admiran. No seas el tuerto en tierra de ciegos. No tengas fervor religioso hacia lo que te dicen los influencers que sólo saben compartir fotos donde lucen cool en su oficina pero no han realmente recorrido el camino. Observa y emula a quienes realmente te conviene.


Te explico todo esto con amor, con cariño.

Siempre que redacto pienso en el Aarón Benítez de veinte años necio, egocéntrico, desenfocado, resentido y dramático que era y que podría haberse beneficiado en grande al leer líneas como éstas para optimizar sus resultados personales, profesionales y empresariales.

Tengo amigos de muy alto perfil en internet. Y todo el tiempo estamos en contacto. Ideamos nuevos proyectos. Nos invitamos a oportunidades. Generamos productos juntos. Todo el tiempo. Es un club. Es una organización. Es una cofradía. Es una hermandad. No tiene nombre. No tiene una denominación específica. No buscamos nuevos miembros. Llevamos años haciendo cosas y hemos generado una amplia confianza en el criterio y ejecución de cada uno. No es que seamos un grupo de malas personas que cerramos el paso a alguien, simplemente nos comportamos de la manera natural en que los seres humanos venimos cableados: formamos una tribu de iguales. Si quieres estar en una liga de ejecutores pero usas tu tiempo solamente para hablar de los proyectos que un día vas a emprender, bueno, te estás entrenando para permanecer en la liga de los que sólo hablan de sus proyectos, no en la de los que ejecutan. Cuando ejecutes, demuestres resultados y sepas sostenerlos, tu nueva tribu comenzará a formarse a tu alrededor de manera natural.

Tenemos contactos en VERSE Technology que nos invitan a diferentes propuestas, a movernos con nuevos clientes. Son empresarios que han hecho negocios con nosotros en otros instantes y que conocen la capacidad de ejecución de nuestra empresa. Se sienten cómodos porque entregamos lo que decimos que vamos a entregar con nuestro software y hardware y porque seguimos vigentes en el mercado. Es un club. Y si sigues terco en no apreciar esto, puedes tener un gran prototipo de alta tecnología y vivir engañado como yo y mis socios durante mucho tiempo pensando que la superioridad tecnológica es suficiente cuando la clave está en acceder a la membresía adecuada para que te impulse.

El éxito engendra siempre más éxito porque no sale de su círculo. Tú te tienes que meter a ese círculo. Y tienes que masticar, comer, pensar, devorar, consumir y respirar esto a diario para moverte agresivamente hacia ese punto. De lo contrario —lamentablemente— lejos de quedarte en una posición neutra, te estás entrenando en ir hacia el extremo opuesto.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

IMPOSIBLE CONSTRUIR RIQUEZA SIN ESTO

Ella tomó asiento en la sala de mi departamento. Me dijo que quería hablar conmigo. Yo ya sabía cuál era el tema. Me explicó muchas cosas. Conforme hablaba, yo fumaba sin parar, deseando que llegara al punto en concreto. Finalmente, me informó que nuestra relación había terminado.

Me sentí molesto. Mucho. Y lejos de lo que pudieras pensar por el lado romántico, mi fastidio venía principalmente por tener que avisar a mis amigos que no, que esa chica y yo ya no éramos novios, cuando apenas la semana anterior habíamos tenido una gran fiesta con todos invitados en mi casa celebrando nuestro supuesto amor y demás.

Ahora tenía que salir con mi cara de idiota a notificar a mi círculo que todo el despliegue de emociones, cervezas, alcohol, cigarros, gritos, baile y entusiasmo que habían atestiguado no representaba hoy absolutamente nada significativo.

He permitido que muchas situaciones así ocurran en mi vida: instantes donde lo que más me preocupa no es lo que está pasando en realidad sino cómo va a lucir el asunto para los demás, qué opinión van a tener de mí.

Cuando nos dicen que no nos debe preocupar lo que la gente opine de nosotros, bueno, no sé tú, pero creo que es extremadamente complicado soportarlo. En este preciso minuto de mi existencia, muchísima gente tiene una opinión concreta de mí. Lo que piensan algunos es negativo. Otros albergan comentarios positivos. Y si nos hundimos en la psicología, prácticamente todas esas consideraciones que el mundo sostiene sobre mi persona son meros reflejos de quienes las emiten.

Por eso donde tú ves a un político casi tocado por Dios para traer el bienestar al país, otros vemos la misma historia de ineficiencia y corrupción gubernamental. Por eso donde algunos vemos a un genio emprendedor que quiere salvar a la humanidad, otros ven a un estafador de impuestos que vende humo. Sólo podemos visualizar lo que sintoniza con nuestra experiencia de vida, con los golpes que hemos recibido, con lo que nos hemos taladrado con libros, películas, música, conversaciones, viajes, escuelas, amigos, lugares, olores y sabores.

Intento decirte que tal vez no es posible ignorar la opinión de los demás. Que nos asignen etiquetas, apodos, calificativos, no es ajeno a nuestro atención ni a nuestros sentimientos. Esto duele. Siempre. Pero no duele siempre igual. Obviamente una coraza se desarrolla y nos permite avanzar, pero no es perfecta ni eterna. Y por eso te digo que nunca podremos ser totalmente inmunes a las opiniones.

El mejor antídoto para minimizar la importancia de las opiniones de los demás es la ejecución. Va de nuevo, en cámara lenta: el mejor antídoto para minimizar la importancia de las opiniones de los demás es la ejecución. Cuando estás ejecutando, sí, claro, sigues escuchando y recibiendo las opiniones del mundo, pero estás cantando tu canción, estás llevando tu ritmo, estás construyendo tu camino.

Desde aquella relación tormentosa que te relaté al inicio de esta historia hasta el día de hoy, mi ejecución ha pasado por tantas etapas intensas que no me he regalado tiempo para regresar a examinar mis ridículos sentimientos de vergüenza por compartir mi estado de soltería con los amigos de aquella época. Igual cuando renuncié a mi empleo seguro en el que acababa de recibir un ascenso, muchos me dejaron de hablar. Todo mundo tenía una opinión sobre Aarón y su emprendimiento. Cuando comencé a publicar en internet y proponer ideas, lo mismo. Muchos cortaron contacto conmigo. Que si soy esto y aquello, notas de amor y odio comenzaron a fluir de forma vertiginosa en mi inbox.

Pero sigo ejecutando. Organizando eventos. Lanzando empresas. Creando equipos de trabajo. Dando coaching. Impartiendo conferencias. Viajando. Criando tres niños. Disfrutando a mi esposa. Aprendiendo. Haciendo y dando entrevistas. Escribiendo libros. Ejercitándome. Viendo Netflix. Visitando amigos. Escuchando podcasts geniales. Leyendo grandes libros. Sigo ejecutando.

Comparto esto contigo porque quiero que sepas que entiendo perfectamente esa sensación que recorre tus venas cuando te congelas pensando lo que van a opinar los demás sobre lo que quieres hacer.

Congélate un minuto. Y ejecuta el resto del día.

Ejecuta. Sigue ejecutando.

Nada es más rápido y poderoso para conseguir minimizar los efectos depresivos de las opiniones externas que avanzar con la construcción de nuestras ideas. Nada.

No seas como yo y mi versión dramática de bajo desempeño que sufría más en su cabeza por este tipo de cosas que por lo que realmente iba a resentir de forma práctica en mi vida. Esa ex-novia se fue y llegó una chica hermosa para estar a mi lado y tener una bella familia con hijos e infinidad de mascotas por todo nuestro hogar.

“¿Por qué siempre llevas un envase de niña cuando vas a hacer ejercicio?”, me preguntó mi hijo recientemente. Sucede que para hidratarme suelo llevar mi agua en algún bote de la colección de mi hija. Podrás imaginar la variedad: Barbie, Frozen y otras figuras en ese estilo.

Aproveché su pregunta como un espacio para hackear su mente. Cuando tus adolescentes te hagan una pregunta, úsala como el atajo perfecto para insertarles la mayor cantidad posible de ideas geniales. Los jóvenes casi no hacen preguntas. Prácticamente nada que tenga que ver con el mundo de los niños o adultos les interesa. Están en su propio universo. Y los dramas de su edad son los que tienen secuestrada toda su atención, así que valora como oro esas breves aperturas genuinas que te puedan dar.

Le platiqué que así como una computadora necesita un sistema operativo para poder funcionar, los humanos también necesitamos uno. Que la filosofía no es otra cosa que un sistema operativo. Y que así como hay MacOS y Windows, existen diferentes tipos de filosofías. Le dije que yo soy fan de la filosofía estoica y que muchas personas relevantes a lo largo de la humanidad la han practicado. Y que muchos de los tipos que más admiro en el presente siguen sus preceptos. Le hablé de ecuanimidad, obstáculos y demás puntos relacionados con el estoicismo. También le dije que uno de los ejercicios más recomendados era aprender a dominar la incomodidad. Por ejemplo, si eres rico, vives unos días como pobre hasta que esto deja de ser una fuente de tonto sufrimiento irreal. Le dije que uno de los problemas que la mayoría de la gente tiene es que no les gusta sentirse ridículos ni que los demás se rían de ellos. Esto los hace débiles, lentos, inseguros. Muchas de las cosas que les encantaría ejecutar no las hacen porque no están dispuestos a asumir el precio de la crítica tonta.

Mi agua en un recipiente de niña es mi manera constante de decir “f*ck you” a las opiniones de los demás, expliqué a mi hijo. Lo que alguien pueda opinar de mí basado en que me vean con un artículo de muñecas y princesas es irrelevante a mi objetivo de construir un cuerpo genial en ese momento.

Los títulos de mis libros. Las ideas de mis negocios. Los nombres de mis empresas. Mis eventos. Muchas cosas que mi audiencia ha conocido a lo largo de los años, son creaciones que no habrían visto la luz del día si no hubiese aprendido a dominar esto de la incomodidad cada vez mejor.

Recuerda: no se trata de que no te afecten jamás las opiniones de los demás, esto es casi imposible. El hack es que mantengas tu ejecución para construir riqueza financiera, corporal, emocional, familiar, psicológica, intelectual haciendo lo que tienes que hacer con dominio de la incomodidad hasta el punto donde comprendes que —como revelan los iluminados— sufrimos más en la mente que en la realidad.

Instálate un sistema operativo genial.

Ejecuta. Ejecuta.

Sigue ejecutando.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

RESULTADOS ASIMÉTRICOS

Pasé el verano del noventa y cinco repartiendo cartas por toda la ciudad. Recorría largas distancias de un extremo a otro con mi bicicleta bajo un implacable sol. Duré poco tiempo en ese trabajo. Mi jefa no era mi fan. Yo no disfrutaba el asunto. La gente no quería firmar de recibida su correspondencia porque —luego me enteré— todas eran oficios legales que los metían en líos.

Tengo muchos otros ejemplos en mi vida con esfuerzos de este tipo, donde mi impulso no me regalaba un gran resultado, donde la paga era mala y el reconocimiento inexistente. Así fui danzando por los años de mi desarrollo profesional hasta que cruzó en mi radar el concepto de “resultados asimétricos”.

Los resultados asimétricos consisten en conseguir la mayor cantidad de beneficio con el menor esfuerzo posible. Esto que hago a diario de compartir notas contigo por todos los canales posibles de internet es parte de esa estrategia: me siento a redactar mis ideas, lo que voy aprendiendo, lo comparto libremente y miles de personas en muchos países invierten TADI (tiempo, atención, dinero, incomodidad) para leer mis artículos. Esto trae como resultado que existan oportunidades constantes en mi correo electrónico. Ahora, no te quiero engañar y decir que el asunto ha sido así siempre. Tampoco fue fácil. Mucho menos rápido. Cuando comencé a publicar en la red, nadie me leía. O me leían sólo algunas personas de mi círculo. Fueron muchos años de insistir hasta que eventualmente la audiencia se fue formando y hoy todo es más ligero en mi ejecución digital.

Los resultados asimétricos vienen cuando estudias en las escuelas adecuadas y tienes las relaciones precisas para hacer negocios con tus compañeros años después. Tus papás invirtieron TADI en pagar tus estudios en un lugar que sabían que te iba a regalar amplias facilidades sociales y profesionales más adelante. Donde otros tenemos que demostrar nuestra valía y sufrir para convencer a los que pueden abrirnos puertas, tú que conviviste mucho tiempo con ellos y que eres parte de su círculo, puedes conseguir trabajos y oportunidades sin esperar en la fila tradicional. Y está bien. Esto es lo que muchos queremos para nuestros hijos.

Busca resultados asimétricos. Hace diez años mi salario era de unos trece mil pesos mexicanos al mes. Si me hubiese mantenido en la misma empresa durante la década pasada, habría logrado tal vez subir al doble mi ingreso con ellos. Eso no es asimétrico. En ese mismo tiempo, mi apuesta de hacer muchas cosas muy rápidamente me abrió puertas bastante más interesantes. Claro, me trajo al mismo tiempo muchos problemas que son normales al hacer negocios y que hay que resolver, pero en general, el balance es extremadamente positivo.

Conseguir resultados asimétricos viene de tener desarrollada una mentalidad de optimización constante. Si pagas los servicios de tu casa —agua, electricidad, internet— haciendo algún tipo de fila, no tienes desarrollada esta mentalidad de optimización constante de la cual te estoy hablando. No puedes obtener resultados asimétricos si te comportas como la mayoría de las personas. Esto es porque casi todo el mundo aspira a resultados lineales: que su premio, recompensa esté ligado a su esfuerzo. Esto no te ayuda en absoluto para crear un largo plazo ganador.

El intento de conseguir resultados asimétricos te da también caídas asimétricas: cuando llega un golpe, es durísimo. Así está diseñado este juego. Y puedes quejarte de que no es justo o aceptarlo y prepararte para ello.

Genera resultados asimétricos analizando todo el tiempo dónde no hay gloria con tu esfuerzo. Y enfócate en que la inmensa mayoría de acciones en las que te involucres te den oportunidad de esto, de obtener resultados asimétricos. Haz que la probabilidad juegue a tu favor. Si intentas obtener un resultado asimétrico cada seis meses, no desarrollas ni el músculo ni la actitud para una vida optimizada.

Ten una vida optimizada.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

WEALTH, WEALTH, WEALTH

“Wealth” es una de esas palabras interesantes a la hora de traducirlas al español. ¿Es “riqueza” su equivalente correcto? Tal vez, pero no solamente en el sentido financiero. Como sea, es el concepto que llevo años tratando de hacer aparecer en mi vida, de dominar y de hacerlo crecer.

Wealth, wealth, wealth.

Wealth en todos los aspectos. Esto ya lo sabes: de nada sirve tu riqueza financiera si tu salud es frágil. Por otro lado, tu salud física espectacular de hoy poco vale si no sabes construir bases monetarias fuertes sobre las cuales pararte cómodamente en tus últimas décadas de vida.

Hablemos de tres etapas importantes en esto de tener wealth en nuestras vidas.


Wealth awareness.

Lo primero es entender que es posible alcanzar riqueza en varios aspectos. Usualmente nos enfocamos con exceso en un par de áreas: estudiamos mucho y trabajamos duro y a cambio de eso recibimos un buen salario y prestigio al ingresar a una empresa reconocida. Vamos jugando bien esa parte del juego corporativo pero descuidamos la salud porque no nos damos tiempo para ir al gym y comemos mal ya que estamos jóvenes, sanos y fuertes (en este momento). Esta es la historia de casi todas las personas que he conocido a lo largo de mi vida en la clase media hacia abajo principalmente. Incluyéndome yo, sin lugar a dudas.

No es nada complicado ver las posibilidades geniales de tenerlo todo en nuestra vida: dinero, salud, buenas relaciones, felicidad. Se trata de descubrir todo eso —y nunca mejor la palabra. Des-cubrir: quitar aquello que está cubriendo el concepto. ¿Qué lo cubre? Nuestras relaciones del momento. Lo que dejamos que nos taladren a diario. Lo que creemos sin retar.

¿Sabes qué destruye las posibilidades de descubrir la riqueza a la que podríamos acceder? Ver las noticias. No tenemos realmente idea de lo nocivo que es esto. Lo vemos como natural igual que en las películas de antaño la gente fuma dentro de la oficina como cualquier cosa. Las noticias no aportan absolutamente nada. Están redactadas por gente que no está pensando qué es lo que te conviene a ti en la vida. Están redactadas por muchas personas enojadas con la vida. Están diseñadas para hacerte adicto al drama. Son humo que te hace sentir que eres un buen adulto, un ciudadano responsable, un tipo enterado del mundo cuando nada de eso significa algo concreto ni en tu cuerpo ni en tu cuenta bancaria.

Después de las noticias, considero que los siguientes obstáculos para poder descubrir la riqueza en nuestra vida son las relaciones que no cuidamos, relaciones en las que no somos estratégicos sino meramente reactivos, relaciones en las que nos ciclamos, relaciones en las que nos hemos dejado llevar por la costumbre. Es casi imposible encontrar gente altamente exitosa y feliz en múltiples dimensiones rodeados de gente que no los multiplica.


Wealth building.

Bien. Ahora que ya sabes lo que tienes que hacer para conseguir que la riqueza financiera, espiritual, mental, familiar y social esté a tu alcance, debes construirla activamente.

Aquí entra durísima la parte de la mentalidad.

No puedes tener una vida extraordinaria si haces lo mismo que la gente ordinaria. Y una frase como ésta se escucha terrible en esta época de alta sensibilidad donde las personas vivimos con antenas paradas todo el tiempo para encontrar con facilidad aquello que nos dé un permiso fácil para ofendernos.

No te ofendas. Mejor observa.

Amo a mis papás. Y los amaré toda la vida. Y para que entiendas con un ejemplo real de mi vida esto que estoy intentando explicarte, quiero que sepas que ninguno de los dos es millonario, jamás han construido una fortuna y no han llegado a la etapa avanzada de sus vidas en condiciones envidiables. Decir esto de las personas que nos dieron la existencia no es común ni sencillo, sobre todo porque estamos acostumbrados a venerar instituciones y personas sin entender que para diseñar un destino genial debemos ser pragmáticos al extremo. Amar a alguien no significa seguir sus pasos. Amar a alguien no significa poner atención a esa persona. Yo no podría construir riqueza transgeneracional en varias dimensiones siguiendo los pasos de mamá y papá. Repito: los amo y admiro en algunos sentidos, pero tengo claro lo que no me conviene imitar.

Ahora transfiere este entendimiento a tus amigos. A tus maestros. A tus jefes. A muchas personas que quieres, admiras y buscas en automático sin pensar lo que realmente te están aportando o quitando. Hay muchas cosas importantes que no podemos ver fácilmente en la vida y si te juntas con gente que tampoco las ve y mucho menos les interesa, será casi imposible que lo extraordinario se manifieste ante ti.

Para construir riqueza financiera y de salud, considera que para la inmensa mayoría de las personas la ruta resulta rara y exótica —por decir lo menos. Pregúntate esto: ¿Encajo bien con casi todas las personas a mi alrededor? ¿Pienso y actúo en términos generales como todos ellos? ¿Están en donde yo quisiera estar en términos financieros y de salud? ¿Están en el camino que los va a llevar ahí?

La construcción de una estructura de vida financiera y de salud diferente, superior, requiere elementos diferentes, superiores. Esos elementos son disciplina, hábitos, mentalidad, ejecución, relaciones.


Wealth management.

Ya estás ahí. Genial. El ejercicio fuerte y alimentación adecuada son constantes en tu rutina. Las finanzas van bien y cada vez mejor. Y tienes planes a largo plazo con tus inversiones “aburridas”, alejadas de las ridiculeces dramáticas a las que nos volvemos adictos al ver una película o video de traders con jalones de adrenalina cada dos segundos.

Si ya llegaste, manténte ahí.

Esto lo consigues poniendo una fortificación emocional, intelectual y física a tu alrededor. El ruido del mundo te va a querer invadir. Las relaciones dramáticas buscan grietas por las cuales ingresar a tu sistema operativo personal.

Tus opciones diarias de todo tipo deben ser muy claras y estrictas para poder conservar el nuevo equilibrio genial que has ganado para esta parte de tu vida.

Entender, construir y mantener riqueza de salud y financiera es un tema extremadamente infravalorado. “No hay tiempo”. “Es que la crisis está dura”. “Es que ya nada es como antes”. “Es que el desempleo está por las nubes”. “Es que mi situación personal es compleja”. “Es que el gobierno no ayuda”. “Es que en mi trabajo no me da tiempo para hacer otras cosas”.

Dos notas al respecto de todo eso: algunas de las cosas que dices en ese estilo son seguramente ciertas. ¿Y de qué sirve que sean ciertas? Sí, tal vez tu jefe es un patán y te explota física y psicológicamente. Lamentablemente, establecer este hecho real no te ayuda en lo absoluto, no te lleva a ningún lado. La victimización —incluso siendo verdadera— es levantar emocionalmente la bandera de derrota. No te victimices. Y lo segundo que te quiero dejar aquí es que si efectivamente estás inmerso en una o varias de esas frases, la forma para salir de ahí no está ni en la mentalidad, ni en la ejecución, ni en las relaciones, ni en la rutina que tienes. De hecho, todo eso, tu mentalidad, ejecución, relaciones y rutina actuales son las cosas que te han puesto ahí. Así que debes modificarlas y no cuidarlas asignando culpas externas —que pueden ser totalmente ciertas, lo acepto, pero aun así eso no te dan ninguna herramienta para avanzar.

Te quiero, querida Persona de Alto Desempeño.

Quiero que tengas riqueza de salud, riqueza financiera, riqueza social en tu vida.

Para ello voy a seguir insistiendo en poner en tu radar temas que tal vez no son los más cómodos del mundo. Estas son notas que nadie me explicó y que he tenido que ir descubriendo —de nuevo la palabrita— y aplicando para conseguir algunos buenos resultados.

Resultados que tú también puedes tener.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.