profesionalismo

PREMIO NOBEL DE DISEÑO GRÁFICO

Nadie te va a etiquetar como “diseñador profesional” si utilizas Canva. Sin embargo, millones quedamos bastante satisfechos con la ayuda que esta plataforma nos da para solucionar nuestras necesidades de logos, portadas, documentos y más.

¿Sabes? Tú no quieres estudiar la universidad en realidad, lo que quieres es el acceso a las recompensas financieras que en teoría eso te da. Tampoco quieres aprender inglés, lo que quieres es el acceso a las oportunidades que en teoría esto te regala. Y no quieres ser experto en diseño gráfico, lo que quieres son las oportunidades que las buenas combinaciones de imágenes, tipografías y colores traen a tu vida profesional. Nadie quiere estudiar filosofía y letras durante años para tener la capacidad de publicar un libro. Lo que la gente quiere es la oportunidad de destacar con sus ideas a través de un formato impreso que esté disponible para vender y regalar a diestra y siniestra.
Esto es exactamente lo que estamos resolviendo con masterbook.press.

En masterbook.press (mbp) intentamos que ingenieros, médicos, administradores y cualquier profesional interesado en impulsar su marca personal pueda hacerlo a través de tener su obra disponible en Amazon y otras poderosas librerías globales. Hace dos décadas, vender un curso por internet implicaba una producción fuera del alcance de la persona promedio. Hoy basta que tengas un smartphone con acceso a internet. Publicar un libro en la mente de muchos es un proceso inaccesible porque tienen atorada en su mente la narrativa de los años setentas donde hay que convencer a una casa editorial, firmar un contrato, sentarse muchas horas diarias durante meses para entregar un borrador y repetir el proceso una y otra vez hasta que el editor quede satisfecho.

Con mbp, la idea es que miles de personas normales que no somos ni Haruki Murakami ni José Saramago podamos publicar nuestro libro impreso sin necesidad de ser escritores profesionales. Las partes más complicadas en el proceso de poner un libro allá afuera son la redacción y la edición. En nuestro roadmap está atacar estos cuellos de botella con algo llamado GPT-3, que no es otra cosa que inteligencia artificial que nos ayudará a automatizar el asunto.

Recuerda que cuando alguien utiliza la palabra “automatización” lo que intenta expresar es que el asunto sea más rápido, más preciso y más barato.

Antes de YouTube, la cantidad de pasos para poner un video en línea estaba distribuida entre varias plataformas y era un caos. Hoy cualquiera puede subir contenido ahí y convertirse en un creador. Esa misma facilidad es la que estoy buscando que la gente tenga a su alcance para poder ofrecer sus ideas en formato impreso.

Tal vez te resulta extraña la noción de que estoy insistiendo con libros impresos en lugar de e-books, sobre todo porque soy un tipo que todo el tiempo habla de alta tecnología y eso de usar papel es anacrónico, por no decir que tampoco ayuda mucho a la sustentabilidad.

Mira, una startup solo puede resolver uno o dos problemas de manera dura y enfocada en el inicio. Si intentas hacer más, terminas siendo irrelevante. Ese lujo de meterte a diferentes áreas te lo puedes dar cuando tus recursos alcanzan niveles unicornianos. Te digo esto porque los libros impresos siguen y seguirán siendo el instrumento más poderoso de diseminación de idea en los niveles élite de pensamiento y ejecución mundial, así que en masterbook.press estamos enfocados en operar sobre esta línea.

La inteligencia artificial que queremos usar para automatizar procesos en mbp tardará todavía mucho tiempo en estar al nivel de los mejores editores del mundo, por lo tanto el resultado que podemos esperar del trabajo de estos algoritmos a la hora de revisar un texto va de bueno a muy bueno y esto es más que suficiente para la mayoría de personas.

Piénsalo así: tú no esperas recibir el Premio Nobel de Diseño Gráfico por haber utilizado plantillas de Canva para los anuncios de tu emprendimiento en Instagram, pero estás feliz porque todo luce bien y te está dando resultados, así que tampoco esperes el Premio Nobel de Literatura por haber escrito, editado, impreso y vendido tu libro con masterbook.press, pero hey, te va a encantar tener un texto profesional con tu nombre en tus manos.

La nota de hoy va en el sentido de que hay muchas maneras en que ya podemos hacer las cosas de forma más optimizada. Ya puedes comunicarte fácilmente de manera global con miles de personas a diario para crear una red poderosa que te dé apoyo, ideas y recursos. ¿Lo estás haciendo? Si no, es muy probable que estés detenido en esto porque tu mentalidad sigue siendo de la vieja guardia, donde esperas que tus amigos IRL sean los que te alimenten con oportunidades, inspiración y más. Esto es altamente limitante. IRL es un acrónimo común en Twitter para indicar “en la vida real” por sus siglas en inglés.

Ahora bien, ¿para qué demonios quieres un libro impreso? Cuando tienes un título profesional colgado en tu oficina y no entiendes el valor de poder cargar con una obra que lleva tu nombre, te aviso que estás ejecutando el error de quienes no veían la importancia de la computación personal en los noventas.

Fui testigo del inicio de la oleada tecnológica de tener computadoras en el hogar y la empresa desde los ochentas. Escuché muchísimas conversaciones donde “expertos” y “profesionales” decían que sí, todo eso estaba bien, pero que era un exceso comprar estos equipos, que no eran necesarios, que todavía podían hacer los cálculos con sus tablas logarítmicas impresas en lugar de usar hojas de cálculo y que los documentos se veían muy bien hechos en una máquina de escribir eléctrica en lugar de tener que usar un procesador de textos.

Esas personas se quedaron rezagadas a lo tonto cuando tenían frente a ellos la oportunidad de insertarse en la tendencia que hoy no es tendencia sino lo natural. Son las mismas personas que cuando apareció el iPhone dijeron que era un desperdicio gastar tanto en un dispositivo, que ellos estaban felices con su Nokia y que eso era todo lo que uno necesitaba.

No seas esa persona. Entiende cuando al hablar estás justificando tu suicidio profesional al quedarte voluntariamente atrás por la flojera de no meterte con curiosidad a lo que viene con fuerza.

La marca personal hoy es la computación personal para muchos en los noventas: algo que sabes que existe pero que no te preocupa mucho porque todavía se ve bien seguir usando tus tablas logarítmicas manuales y tu máquina de escribir eléctrica. Además, en tu trabajo no te contrataron por tu marca personal sino por los papelitos que pudiste mostrar y los exámenes que aprobaste.

Eso se va a acabar.

Así como hoy nadie se hinca ante ti porque incluyas computación e inglés en tu CV, nadie va a maravillarse en unos años por el hecho de que tengas algunos miles de seguidores en tus redes sociales. Será lo mínimo que se espere de cualquier profesional que se precie de serlo.

De nuevo: hoy no destacas por tener inglés y computación como habilidades. Es triste, pero cierto. Es lo que se espera de cualquiera en un nivel profesional. Mañana no vas a destacar por tener miles de seguidores en algunas redes sociales, será el estándar mínimo para tomarte en serio. Triste también e igual de cierto.

¿Verdad que no dirías que alguien es realmente parte de la comunidad web3 si no tiene un dominio .eth, su foto con ojos láser y una PFP hexagonal en Twitter mostrando un NFT de su propiedad? ¿Verdad que tampoco dirías que alguien es realmente parte de la comunidad que aplaude el metaverso si no juega con su Oculus en casa hoy? Bien. Entonces tampoco puedes decir que eres un profesional de vanguardia si no trabajas a diario en hacer más relevante tu marca personal exponiendo tus ideas en diferentes redes y medios.

¿Cuántos de tus colegas son autores de un libro impreso que puedan regalar a un potencial gran cliente en alguna negociación de consultoría fuera de su empleo actual? Bien. Cuando nadie está haciendo todavía las cosas, ahí es donde yacen las oportunidades. Por esto te decía que si no ves el valor de tener un libro impreso con tus ideas y nombre, bueno, estás atrasado en cómo funciona el sistema del mundo hoy.

Todos tenemos un libro dentro de nosotros. El problema es que no todos podemos ni queremos sentarnos durante meses a escribirlo. Esto es como si a mí me pusieras hoy a cocinar un pato a la naranja, no es imposible, pero voy a echar a perder el asunto durante mucho tiempo antes de dominarlo y sin la guía adecuada me voy a frustrar. Escribir es lo mismo: no todos tienen la destreza con ellos y adquirirla toma tiempo.

Ahora imagina que no tienes que sentarte a escribir sino que simplemente debes responder preguntas basadas en tu experiencia profesional específica, en tus puntos de vista de hacia dónde se dirige tu campo del conocimiento, en las herramientas más populares para el trabajo, en las mejores prácticas que se utilizan a nivel internacional para ejecutar las actividades. Todo esto lo sabes. Todo esto lo puedes explicar en varias entrevistas. Alguien lo puede transcribir. Alguien más lo puede editar. Alguien más revisar. Y alguien más diseñar para que al final esté listo como un producto físico que puedes ordenar en línea y recibir cómodamente en casa. Tú sólo escupes el contenido para que sean tus capítulos con tus párrafos con tus palabras. El resto lo hace alguien más.

Esto es www.masterbook.press, una herramienta poderosa para impulsar tu marca personal.

Uses o no mbp para crear tu libro impreso, hazte el favor de tu vida y empuja como loco y enfermo tu marca personal a diario. Hoy no la necesitas mucho tal vez, por lo tanto es el mejor momento para que comiences con esto. Aprende cómo moldear a tu audiencia, qué temas compartir, cómo diseñar tu imagen, haz lo que parece ridículo para la mayoría de tus colegas actuales. Cuando esto de la marca personal se haya vuelto necesario como saber computación e inglés, todos voltearán a ti sorprendidos de que hayas sido tan visionario al prepararte en todo esto con años de anticipación.

Sé un genuino profesional de vanguardia.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

EMPLEADOS DE BAJO DESEMPEÑO

Aquí van algunos puntos que por años he notado en colaboradores que no logran hackear su comportamiento para negociar una mejor realidad.


Al empleado de bajo desempeño todos los problemas le crecen.

Situación:

¿Una factura? Dios, permítame. Déjeme correr por toda la tienda departamental consultando con todos mis compañeros, involucrando a mi supervisor y metiendo a otra cajera y otro vendedor en el proceso para hacerle su factura y escribir mal los datos. Al tercer intento —y con ayuda del empleado más veterano— por fin voy a poder facturar adecuadamente su compra, querido cliente.

Observación:

Caray. Piensa siempre en todo lo que los clientes potenciales van a requerir de ti. Si trabajas en una tienda departamental, no deberías sorprenderte si alguien te pide una factura. ¿Llevas tres semanas ahí y no te has preocupado por aprender esto? Esto habla mucho de tu enfoque. No andes como gallina sin cabeza alertando a todo el mundo de algo que no sabes. Gana tiempo. Sé extremadamente amable. Soluciona y —lo más importante— asegúrate de no volver a estar en la misma situación caótica.


El empleado de bajo desempeño platica con sus compañeros como si el cliente no estuviera.

Situación:

Piensa en la estilista y su animada conversación en voz alta con alguna compañero sobre algo que la dueña del negocio dijo hace unos días mientras te corta el cabello. O imagina al mesero de la cafetería platicando con otro junto a ti sobre la chica nueva del otro turno que no sabe cómo entregar las comandas mientras intentas disfrutar tu almuerzo.

Observación:

Platicar como si tu cliente no estuviera sólo refuerza tu falta de profesionalismo. No tratar a tu cliente de forma premium —sin importar el lugar y la actividad a la que te dediques— habla que no estás en la sintonía superior de servicio. Y si no sabes servir en forma VIP, la vida no te dará ese trato.


El empleado de bajo desempeño es pasivo.

Situación:

No saluda primero. No se acerca con actitud de servicio total. No se anticipa a las preguntas-requerimientos del cliente. No piensa cómo facilitar la compra. No ejecuta procesos por adelantado para ganar tiempo e involucrarse en otras actividades. No entiende la importancia de mantenerse proactivo todo el tiempo.

Observación:

La pasividad que alguien demuestra en su trabajo es reflejo perfecto de la pasividad que tiene en la vida. Y lo opuesto es totalmente cierto también. El impulso con el que las personas nos metemos a las cosas es algo que no podemos ocultar en lo laboral y lo personal, nuestras facetas más importantes.


El empleado de bajo desempeño ve al jefe como al enemigo.

Situación:

Habla mal de él. Le oculta cosas. Se comporta diferente cuando el jefe está ahí. Piensa que no es justo que tenga esa posición.

Observación:

El jefe no es perfecto y ni siquiera tiene que ser bueno, pero hay una razón por la cual está ahí —y esa razón no está al alcance del empleado de bajo desempeño, no la podrá entender por su posición intrínseca. El jefe es como los papás en la adolescencia o una ex-novia: alguien muy fácil a quien usar como blanco de nuestras proyecciones psicológicas de frustración. No proyectes. Analiza. Entiende que no llegas a ser general del ejército criticando a los generales del ejército: llegas haciendo cosas.


El empleado de bajo desempeño no quiere enterarse que es de bajo desempeño.

Situación:

Habla de lo bien que hace su trabajo. Habla de lo mal que le pagan. Habla de lo experto que es. Habla de lo difícil que está la economía hoy en día.

Observación:

La cosa no está dura. Te lo juro. Te lo firmo. Lo ves así porque en el nivel que estás como empleado de bajo desempeño todos tus colegas-compañeros te van a validar: te van a decir que sí, que está difícil el asunto allá afuera, que no hay oportunidades, que así no se puede y que cada día todo está peor. Estar en el nivel de bajo desempeño es una liga estilo Alcohólicos Anónimos pero invertida: todos se apoyan pero para la causa equivocada. Hay una razón por la cual estás aceptando el mal salario que estás recibiendo: aún no sabes cómo venderte mejor, aún no sabes cómo hacer cosas que agreguen más valor, aún no sabes cómo ser más indispensable, aún no sabes muchas cosas. Eso no es malo. Nadie nace sabiendo. El problema es ser necios y pensar que uno está mal por culpa de los demás.

Tú y yo nunca, nunca, nunca estamos mal por culpa de otros.

Estamos mal porque somos muy necios en ciertas tonterías. Y es más fácil comportarnos en modo bajo desempeño que criticar lo más complicado de este mundo: a nosotros mismos.

No seas necio. Sé superior.


Exclusivamente de ti.

No escuches con atención a tus compañeros-colegas en el nivel donde estás. Quiérelos. Respétalos. Pero no les pongas atención. Ellos no te van a llevar al nivel superior que sea que quieras alcanzar.

No actúes como todos actúan porque eso te va a dar el resultado que a todos les ha dado. Actúa como actúan los que están arriba, los que están cinco escalafones arriba de ti en la jerarquía.

No te expreses de forma predeterminada con notas negativas. Hacer eso es el equivalente de darle un anti-afrodisíaco a las PADs, Personas de Alto Desempeño. Es una especie de etiqueta verbal que te colocas tú mismo para que te rechacen justo quienes más te podrían impulsar.

Todo esto que te digo lo he comprobado. Lo he visto. Lo he analizado.

Lo he hackeado.

Sé audaz. Y selo ahora.

Abrazo. Todos empezamos como empleados de bajo desempeño. Qué tan rápido salimos de ahí depende única y exclusivamente de nosotros.

Depende única y exclusivamente de ti.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.