redes sociales

#1 EN TU CIUDAD

Platiqué antier con un empresario que tiene un negocio de grúas. El hack que utilizó para convertirse en el #1 de su ciudad fue extremadamente simple: comprar anuncios en Google.

Yo sé que no es tu caso porque eres una persona curiosa y te insertas con buen ánimo en las nuevas tecnologías que te pueden dar posición de ventaja, pero es mi deber informarte que estamos en el año 2022 y muchísimos emprendedores siguen pagando métodos anticuados como publicidad en la revista local impresa y cosas así.

Mi amigo es mecánico. Él no configura nada en la plataforma de Google Ads. Pidió a las chicas que administran sus redes sociales que lo hicieran. No sabían. Le ofrecieron mejor anuncios en Instagram. Él insistió en su visión. Y esa necedad es lo que hoy en día más ha impulsado su negocio.

Nota filosófica: si tú sabes lo que necesitas, no dejes que alguien que no tiene tu mismo nivel de carne en el asador/skin in the game trate de convencerte de ir por otra avenida. Cada quien empuja usualmente primero lo que le conviene a sí mismo. Casi nadie está pensando en los procesos que te convienen al máximo a ti. That’s your job. Ese es tu trabajo constante.

Lo siguiente no es exageración: Google paga miles y miles de millones de dólares anuales a Apple en un acuerdo exclusivo que ambas han tenido por años por el derecho a ser el mecanismo de búsqueda predeterminado en Safari, iPhone, Mac y etcétera. ¿Y Android? Bueno, Google lo compró por algo. A lo que voy es que toda la humanidad viviente anda como loca haciendo consultas diarias mayoritariamente en alguno de estos dos sistemas operativos. Absolutamente nadie más tiene este nivel de penetración para llegar a un mercado hambriento de soluciones prácticas y rápidas. No one, baby.

No dejes que un chavito entusiasta del marketing digital intente convencerte que es mejor una campaña en instagram para vender tus servicios dentales, por ejemplo. Cada quien va a querer ofrecerte aquello que domina, con lo que se siente cómodo. La razón por la que te quieren empujar típicamente este tipo de ideas es porque la interfaz para poner anuncios en redes sociales es mucho más amigable que la de Google, la cual tiene una curva de aprendizaje empinada, por decirlo amablemente.

No estoy diciendo que tu anuncio con fotito en Twitter o LinkedIn no va a funcionar. Por algo son los monstruos que son. Te estoy diciendo que ni tú ni yo vamos a guardar el contacto de un anuncio random de servicio dental o de grúas que nos aparece mientras estamos viendo videos divertidos o leyendo los chismes de nuestros amigos.

Si aquello con lo que pones pan en la mesa entra en la categoría de ser una solución práctica en la que los clientes requieren pagar al momento, te conviene más pensar en anuncios de Google. Velo así: quien hace la búsqueda específica de una grúa o un dentista, muy seguramente ya tiene una altísima intención de compra, a diferencia del que se topa con tu videito patrocinado bien bonito en TikTok pero no está para nada interesado en este momento en lo que ofreces.

Te conviene simplemente entender a nivel conceptual este modelo y pedir ayuda a tu equipo para que lo ejecuten.

Tienes poco presupuesto de marketing. Y poco tiempo para hacer que las cosas funcionen con tu emprendimiento. No vivas a expensas de las tendencias que alguien intenta meter en tu garganta. No necesitas diseñar desde hoy «tu presencia en el metaverso para ganar posicionamiento», ni usar el nuevo filtro para hacer más divertidos tus ads en la que sea la red social de moda. Google —a pesar de ser un abuelo en la industria tecnológica— es una apuesta fuerte. Deja de ver esto de meterle billetes como algo exótico y sumérgete con confianza a este tipo de ejecución. Además, por favor, sabes perfectamente que has perdido más en esas soluciones de marketing de la vieja escuela que has usado.

Mi amigo Nico Maslo —experto en esta área— dice que el marketing digital no existe, que sólo existe el marketing. Estoy de acuerdo. Tal vez hoy no piensas en ti como un usuario de alta tecnología, pero eso es lo que eres al estar leyendo mis ideas en este formato. Cambia tu narrativa interna. Suelta el peso de cargar con sistemas obsoletos que ya pasaron a la historia.

Espero de corazón que pronto te vuelvas el #1 de tu ciudad.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

TODOS SOMOS EXITOSOS EN LAS REDES SOCIALES

Todos somos exitosos en las redes sociales. Sigo inversionistas, emprendedores, artistas, programadores y demás pros en ese estilo. A diario encuentro que todos han escrito nuevo código genial, descubierto una gema para invertir en ella o conseguido éxito inconmensurable con su startup.

Esto solía provocarme una plática interna estilo «Aarón, ¿qué te pasa?, ¿por qué no estás consiguiendo todas esas oportunidades y avances también?, ¿por qué no logras las mismas victorias que esas personas?».

Con los años, entendí que las redes sociales no son un espejo de lo bueno o malo de la realidad. Muchos dirán «es obvio, Aarón» y sin embargo, aquí estamos tú y yo, llenos de ansiedad, comparándonos todo el tiempo con la urgencia de presumir algo, lo que sea, para no quedarnos atrás.

Lo que me ha ayudado a calibrar la percepción de lo que hay aquí en internet es que conozco a muchos de los que publican sus éxitos. Son personas normales como tú y como yo. Tienen miedos, inseguridades y en algunos casos —por traumas como los míos— necesidad de atención.

Lo que hacemos mejor quienes emitimos éxito en las redes sociales es simplemente una administración adecuada de nuestra marca personal. Es como el que corre largas distancias: sólo entrena más su cuerpo y calibra mejor su respiración, no es un ente superior.

No se trata de decir que los éxitos que te compartimos aquí no existen o que exageramos en todo. Se trata de que sepas que sí, que hoy alguien publicó una venta genial pero lleva semanas sin ver a sus hijos porque ha estado de viaje y se siente exhausto de este ritmo laboral. Ahora, la razón por la cual emprendedores, inversionistas y demás pros buscamos transmitir éxito de forma consistente en las redes es porque sabemos que eso llama a otros que están trabajando en esa frecuencia y que sumarlos a nuestro ecosistema nos puede hacer ganar-ganar.

Si publico que la vida es dura, que todo está mal, que el mundo es injusto, claro, hay tal vez mucha razón en esas frases, pero piensa que aquellos que se sientan atraídos por esas publicaciones no serán los que me ayuden a salir de ese estado de mente y ejecución. Entonces, si me das a elegir, prefiero organizar mis redes sociales todo el tiempo con creadores que tienen fracasos, problemas ocultos, ansiedad y demás imperfecciones de personalidad como tú y yo pero que incluso así deciden enfocarse en impulsar las cosas buenas que construyen.

El resumen de esto es que tristemente hay solo dos estados de funcionamiento con las redes sociales: o nos están educando (dejamos que el algoritmo decida libremente qué ponernos en frente) o lo estamos educando (bloqueando, siguiendo, compartiendo lo que sí nos conviene).

Estoy escribiendo esto descalzo, despeinado y con un poco de escurrimiento nasal en esta habitación de hotel donde desperté tarde y voy retrasado con la agenda que me fijé para el día de hoy. No estoy sonriendo ni tengo la producción encima de mí que ves en mi foto de perfil.

Una buena marca personal no se trata de que inventes éxitos que no existen o que te esfuerces en conseguir éxitos solo para complacer a seguidores. Se trata de que cuando algo genial en lo físico o lo etéreo te ocurra, vengas a platicarnos al respecto.

Cosas que pueden ser geniales para compartir: la epifanía que conseguiste en un párrafo del libro que estás leyendo, una conversación donde ayudaste a alguien, un viaje que te sorprendió, una acción que tuvo buenos resultados inesperados y así.

Tranquilo, tranquilo: todos tenemos problemas y estamos mal en algunas cosas. Abandona esa fácil idea de que eres el único al que no le resultan bien sus proyectos o que no está muy seguro de lo que está haciendo.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.