riqueza

TÉCNICAS DE VENTA 2022

Hubo un tipo llamado Ogilvy.

Hay quienes lo consideran el padre de la publicidad.

Si hoy viviera, probablemente sería uno de nuestros gurús favoritos de negocios en redes sociales.

En su libro “Ogilvy on Advertising” explica muchas técnicas para vender usando folletos, radio, televisión, eventos y demás.

Mira, aprender todos estos tipos de técnicas sirve, claro que sí.

Las técnicas para

• obtener más likes,
• conseguir que la gente descargue algo que estás ofreciendo gratis,
• compartir tu contenido

y otras así, todas ellas funcionan. Pero lo que debes entender es el núcleo que realmente mueve todo esto.

El verdadero núcleo que genera ventas, que te da más ingresos, es hacer lo que otros no.

Es ser diferente.

Ogilvy consiguió relevancia ante el mundo porque era prácticamente un intelectual en un entorno que no tenía intelectuales, solo gente queriendo hacer ruido. Ogilvy era realmente un estudioso profundo del comportamiento humano, un psicólogo sin diploma oficial que aprendió a entender qué era lo que movía a las personas a tomar decisiones.

La ventaja de Ogilvy era su intelectualidad.

Y en lugar de encerrarse en algún departamento de una universidad a hablar con otros en su nivel y volverse un profesor promedio, lo que hizo fue posicionarse en un área profesional donde podía llegar a grandes alturas con la ventaja que tenía.

Tú tienes ventajas. Si no te están llevando a las alturas que te gustaría, es que estás colocando en un punto donde tu ventaja no se nota sino que es simplemente una habilidad promedio como los demás a tu alrededor.

Ogilvy fue diferente.

Sé diferente.

Ogilvy actuó diferente.

Actúa diferente.

Cuando hablo de ser diferente en realidad lo que te quiero decir es que tengas miedos diferentes. Eso es todo.

Si tus miedos son los mismo que los de las personas que te rodean, lo que vas a construir es lo mismo que están construyendo los demás.

Por ejemplo, si te miedo —que tal vez llamas “pena”— poner videos con tus ideas o escribir notas en tus redes porque tus amigos o desconocidos te van a criticar, ¿qué crees?, estás actuando exactamente como el 99% de la gente.

Todos sentimos miedo cuando empezamos a crear contenido en internet. Todos. Absolutamente.

Nos sentimos ridículos porque sabemos que nuestros amigos burlones están ahí, al acecho. Sabemos que el jefe, nuestros colegas, familiares y demás están viendo lo que ponemos. Y sabemos que en sus entornos lo que estamos haciendo es ridículo, ciertamente lo es.


Pienso en conducir un automóvil.

Todos —absolutamente todos— comenzamos con nerviosismo.

Todos le damos algún golpe a nuestro primer carro. Todos causamos algún problema en una avenida con mucho tránsito. Todos nos equivocamos al cambiar de carril y así.

Tal vez llevas años conduciendo autos y hoy ya no recuerdas esos primeros días de nerviosismo. Subirte al coche, encenderlo, revisar los espejos, el tablero y que todo esté en orden es ya segunda naturaleza en ti.

Exactamente este es el mismo proceso con tu marca personal y con tus negocios. Llega un punto donde tomar decisiones, crear contenido, compartirlo, lidiar con situaciones difíciles, todo esto se vuelve una segunda naturaleza que no te saca de balance, que no te quita el sueño.

Para llegar ahí, tienes que ser diferente.

No logras sentirte cómodo conduciendo un auto si te unes al club de los que tienen miedo a conducir y jamás lo practican. Lo consigues yendo a tus clases, observando, equivocándote y moviéndote hacia adelante en tu entendimiento. Primero dominas las calles cercanas a tu casa. Luego la ruta hacia la escuela o el trabajo. Y un buen día haces un pequeño viaje en carretera hasta el instante donde ya te mueves por todo el país sin mayor problema.

Te entiendo perfectamente cuando quieres construir tu marca personal o tu negocio y te sientes inseguro pero confesarlo no es opción porque no quieres ser burla de nadie. Sé lo que se siente. He estado ahí y lo recuerdo muy bien.

Piensa en mí como ese tipo que te enseña a conducir dándote confianza, yendo a tu ritmo, dándote los consejos más importantes en el momento oportuno, inyectándote ánimo y diciéndote cómo mejorar. Solo que yo en lugar de autos me especializo en tu marca personal y negocios.

Haz lo que hizo Ogilvy si eres ingeniero, contador, artista, médico, deportista, empresario, ama de casa o así: colócate en donde tus habilidades te den ventajas, salte de los lugares donde eres promedio.

Aquí estoy yo diciéndotelo: un tipo sin un diploma oficial universitario que en un entorno tradicional no podría aspirar a mucho porque la sociedad dice que si no tienes el papel, no vales nada. Fueron casi diez años de creer que eso era verdad hasta el día que me di cuenta que el asunto no tenía por qué ser así y decidí ignorar esa narrativa.

Miles de seguidores después, negocios construidos a través de los años y grandes oportunidades llegaron cuando comencé a utilizar los pasos que ahora comparto contigo en mis cursos de marca personal y de negocios pro.


Mira, la intención de todos mis artículos es que te lleves cosas prácticas, independientemente de la venta que hago en ellos. No me da pena admitir que en todos mis artículos te estoy vendiendo algo porque en realidad todo el mundo lo hace, aunque parezca que no. Si no quisiéramos venderte algo, no estaríamos en redes sociales. A veces es algo concreto como un curso y la venta involucra dinero, a veces es algo abstracto como una idea y la venta involucra tu mentalidad. Pon atención a lo que cada quien te vende.

Entre lo práctico que me gustaría que tomaras de estas notas está el hecho de que colocarte en un lugar que va a premiar fuertemente tus habilidades es el mejor paso profesional disponible para ti en 2022. Si crees que “todo mundo” ya está “vendiendo cursos y haciendo cosas” en internet solo porque ves a muchas cuentas haciendo esto, estás totalmente equivocado.

Totalmente equivocado.

Las cien personas más cercanas a ti. Amigos. Familiares. Colegas. Conocidos. ¿Cuántos de estos tienen una marca personal fuerte en redes sociales y venden algo que les pone pan en la mesa? Con suerte dirás que uno o dos. La respuesta más normal es que ninguno. Lo sé porque llevo años haciendo este ejercicio con mis alumnos. Esto sirve de forma práctica para demostrarte el grandioso potencial que existe en desarrollar tu marca personal e impulsar tu negocio como todo un pro.

Las oportunidades geniales solo existen cuando no son obvias para todo el mundo.

Cuando ya son obvias y todo el mundo en realidad sí las está haciendo, entonces ya no son oportunidades: es lo natural.

Hacer negocios de forma pro y tener una marca personal no es obvio para la mayoría de las personas todavía. Lo natural es actuar como todos, pensar como todos, tener los mismos miedos que tú. Si tú entiendes esto y lo usas a tu favor, comenzarás a actuar diferente, pensar diferente y tener miedos diferentes.

Ten miedo a volverte promedio con tus habilidades, no a que a tus amigos se vayan a burlar de tu contenido en línea.

Ten miedo a no poner más y mejor pan en la mesa, no a que tu texto o video no sean perfectos en tus redes.

Ten mejores miedos para tener una mejor vida.


¿Cómo sabes si lo que hago funciona?

Porque estás leyendo esta línea en un artículo larguísimo en redes sociales donde lo normal es ignorar lo que no es divertido.

Porque llevas tiempo siguiéndome y te da curiosidad lo que comparto.

Porque ves lo que muchos comentan de mi contenido y conectas con su punto de vista.

Yo no tengo millones de suscriptores, ni millones de alumnos, ni millones de seguidores. Tengo miles. Y esto es lo que debes apreciar: tú no quieres un instructor desconectado de tu realidad. Para aprender a conducir no quieres al piloto consagrado de la Fórmula 1, quieres al señor que lleva años conduciendo y que todavía recuerda lo difícil que es para que te tenga paciencia y te pueda llevar paso a paso en el método correcto. That’s me.

Lo mejor de mis cursos son las sesiones en vivo. Participa en todas las que puedas. A las que no te puedas meter, bueno, las revisas después, quedan grabadas.

Conoce gente entusiasta como tú. Esto siempre es lo más importante en cualquier tipo de aprendizaje: rodearte de la comunidad adecuada. De ahí te das cuenta que tus sufrimientos raramente son únicos y eso significa que probablemente tienen solución. Eso encuentras en mis cursos.

Sé una doctora, una científica, una ingeniera, una maestra que aprende a exponerse en redes sociales y conseguir atención para sus proyectos, para sus ideas. No tienes que vender cursos si no quieres, pero jamás en la vida te va a estorbar tener miles de seguidores. Jamás. ¿Para qué los vas a necesitar más adelante? No lo sabes, no lo sabemos, pero lo inteligente es que ya los tengas a tu lado el día de mañana que así lo requieras.

No importa la edad. Esto de usar las redes sociales como todo un pro no viene con una etiqueta de “Prohibido para personas mayores de 30”. Este es un juego de gente enfocada, que entiende cómo moverse y poco a poco lo hace de manera más natural.

Listo. Espero esto te motive a tomar en serio este mundo de la marca personal y de los negocios pro. Te explico sobre todo esto en mi estilo directo, sin tonterías, te digo las cosas como son.

Si esto resuena contigo, te aviso que estamos por cerrar las inscripciones a estos cursos. Iniciamos a principios de Septiembre. Te van a encantar, tienes mi palabra. Garantía, ya sabes: si no te fascinan, solicitas tu reembolso en los primeros 30 días y listo. Cero dramas.

Envía un mensaje de WhatsApp aquí y te damos toda la información tanto del curso de Marca Personal como el de Negocios Pro. Solicita las promociones disponibles también.

Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

P.D. 1: Dice Ogilvy que las mejores ideas llegan como bromas, chistes, que nos conviene hacer nuestro pensamiento tan divertido como sea posible. En otras palabras, que nos atrevamos a hacer y considerar cosas que para otros lucen ridículas y que realmente terminan siendo grandes oportunidades.

P.D. 2: Si esto te gustó, suscríbete gratis a mi newsletter. Te va a encantar.

MERCATOR NOS FASTIDIÓ

Hoy leí un artículo sobre el famoso mapa del mundo que tú y yo aprendemos a memorizar en la educación tradicional.

Resulta que es una basura, pero casi nadie lo sabe.

El mapa está basado en la técnica de proyección de un tipo llamado Mercator. Esta versión clásica conocida por todos es un pobre acercamiento a la distribución de las naciones. Mercator no era —asumo— una mala persona con intenciones de engañarte a ti y a mí. El lado obscuro de mi personalidad que desea encontrar teorías de las conspiración en todo me invita a considerar esta posibilidad, pero la explicación que encontré es que su método tenía como objetivo ser utilizado en aplicaciones marítimas en regiones pequeñas, no como un instrumento didáctico que representara todo el mundo.

En otras palabras, alguien decidió usar una herramienta diseñada para un uso muy específico como una solución general. Luego alguien más vio ese mapa en un salón de clases y decidió usarlo en el suyo. La primera generación de niños que creció con esa imagen decidió hacerla suya también y así explicaron a los demás cómo lucía el mundo cuando ya estuvieron a cargo.

El tiempo pasó y nadie se preguntó si los tamaños y distribución de los países en el dibujo eran correctos. Hey, si el mapa lo usó tu bisabuela en su escuela primaria y todos tus maestros te lo metieron por fuerza en tu garganta del conocimiento, ¿por qué habrías de considerar que hay algo malo en ello?

Cierto. No mueres por crecer pensando que África y Groenlandia son más o menos del mismo tamaño. En términos prácticos de la inmensa mayoría de la humanidad, no pasa nada malo con este conocimiento erróneo.

Dos cosas. La primera: África es catorce veces más grande que Groenlandia. La segunda es irrelevante pero quería confesarte que jamás había escrito “Groenlandia” y tuve que revisar tres veces a mis cuarenta años de edad para saber que lleva una “n” en medio. Toda la vida había dicho “Groelandia”. Y aunque no lo creas, esto va conectado con lo que hoy te quiero explicar.


Un mapa es un ejemplo perfecto de un modelo mental, justo como el diseño arquitectónico de tu nueva casa te da una idea de la distribución de sus espacios y te permite operar intelectualmente sobre cómo vas a acomodar tus cosas y vivir en ella.

Los modelos mentales son esas formas de pensamiento a los que recurrimos a diario en muchas situaciones que se repiten. En México sabemos que tenemos que decir “salud” cuando alguien estornuda y nos ofendemos cuando en el extranjero nadie nos dice esto en su idioma. Este es un modelo mental nacional con el que hemos crecido y que de manera inocente intentamos aplicar como algo natural al resto del mundo solo para darnos cuenta que no funciona igual.

Tú y yo tenemos instalados muchísimos modelos mentales anticuados que tal vez sirvieron a un propósito en algún momento de la historia de la humanidad pero que hoy no y que sin embargo seguimos cuidando y usando por costumbre.

El modelo mental de un mundo donde África y Groenlandia son prácticamente iguales es de esos temas que no nos afectan de manera perceptible en la realidad.

¿Pero sabes? Hay muchísimos otros modelos mentales que abrazamos y que sí nos están afectando bastante a diario.

Prácticamente todos los modelos mentales que nos mueven en nuestro día a día se insertaron en nosotros en los primeros veinte años de nuestra vida. Si ya pasamos esa edad, lo que más nos conviene es retar casi todo lo que creemos. Llámalo “desaprender”. Piensa que tus modelos mentales son manzanas que cuelgan de un árbol. Sacúdelo con fuerza hasta que solo queden aquellos que merezcan seguir ahí. Eso es retar, no es eliminar por eliminar.


Ayer platicaba con uno de mis clientes de coaching, quien es colaborador de una importante empresa de alta tecnología en Estados Unidos y está aprendiendo a jugar el juego político natural de toda gran organización.

Una de las barreras con la que estamos lidiando es la comunicación. Como casi todos nosotros, mi cliente viene de un entorno académico donde la jerarquía es extremadamente importante. Ya sabes, es ese mundo donde todos hablan entre ellos anteponiendo sus títulos universitarios antes del nombre. En esa realidad de grados y posgrados, las siglas que te anteceden se consideran símbolo de status y respeto automático.

El problema está cuando saltas la cerca y ahora te pones a jugar en el campo empresarial global, donde nadie va por la vida hablando de sus diplomas. En una reunión de cualquier empresa internacional, lo más normal del mundo es hablar con la gente usando su primer nombre. Así “John” es “John” aunque tenga dos posdoctorados en física nuclear y sea vicepresidente ejecutivo de la compañía que te paga.

Esto representa un salto cuántico emocional para muchos. Esto cambia totalmente el entendimiento de la narrativa para muchos. Esto importa bastante si te interesa subir de nivel. En nuestras hermosas pero limitadas coordenadas latinoamericanas, vivimos con una mentalidad de miedo a ofender a alguien por no usar sus títulos adecuadamente.

Te digo esto porque lo importante no es la cuestión de mencionar si alguien es licenciado o ingeniero o doctor en una conversación. Lo que tienes que entender es que si esto de “no ofender a alguien” es uno de tus temores constantes, seguramente padeces otros problemas peores de los que ni te has dado cuenta. ¿Un ejemplo? Tus opiniones no son fuertes ni claras en una reunión en donde lo tendrían que ser. Y esto es así porque no quieres ofender a nadie. El viejo y desactualizado modelo mental que cargas te dice que eso se llama “ser respetuoso” pero en realidad es miedo disfrazado. El choque cultural entre un latino y un anglosajón se aprecia en todo su esplendor en este tipo de situaciones, donde el “desparpajo” de los extranjeros al hablar con un científico de clase mundial o con uno de los miembros de la junta directiva de la organización que tiene más de cien mil empleados en todo el planeta nos resulta fascinante pero no lo imitamos.

Imita siempre ese desparpajo.

Ten opiniones concretas y directas.

No te verán como irrespetuoso en esos entornos.

Te verán como alguien que sabe jugar el juego que importa.


De niños, recibimos dinero y pensamos que la cantidad total ya es nuestra.

Llegamos a adultos y sufrimos entendiendo esa tontería de los impuestos donde resulta que jamás todo el dinero que recibimos es nuestro.

Pensamos que los libros se leen en orden, que hay que terminarlos y que solo debemos leer uno a la vez. Las personas como yo que leemos bastante cargamos emocionalmente cinco o siete al mismo tiempo, escaneamos mucho del contenido, nos detenemos en las mejores partes e ignoramos ciertos capítulos. También abandonamos varios, pues no tenemos la actitud masoquista de llegar a la página cuatrocientos de algo que no estamos disfrutando desde la página cincuenta.

Tener un título universitario.

Amar un equipo de fútbol.

Apoyar un partido político.

Practicar una religión.

Todas estas cosas son modelos mentales que no retamos al igual que el mapamundi porque han estado presentes en nuestras vidas desde siempre.

Y aquí viene la parte de la teoría de la conspiración que voy a dejar que salga para entretener a los demás alterados como yo.


Hay narraciones de que ciertos líderes europeos decidieron la división geopolítica de África en una cómoda mesa con whisky y brandy. Jamás habían pisado los lugares de los que hablaban pero dibujaron líneas y cerraron el trato y así se dio el surgimiento de países como Congo y otros. Estas naciones tienen fronteras estúpidas —por decir lo menos—, imposibles de mantener se atraviesan bosques, ríos y montañas en un caos que se pudo haber evitado si tan solo los que tomaron estas decisiones hubiesen estado ahí.

Te digo esto porque el formato del mapa de la proyección de Mercator fue elegido por hombres blancos, ricos y poderosos para que sus países no lucieran más pequeños que naciones más pobres. Era una cuestión de principios para esta gente de otra época, pero su decisión sigue moldeando nuestro modelo mental del mundo.

Sucede que en muchos otros modelos mentales del mundo ocurre lo mismo. Debes ser buena persona. Debes trabajar duro. Debes obtener tus créditos para tu casa y auto. Debes hacer esto y lo otro.

Estas rutas no son malas, pero no fueron diseñadas para impulsarte al máximo. Fueron hechas para sí, tal vez, beneficiar a muchos en la población, pero sobre todo, para cumplir una expectativa de quienes toman las decisiones.

No te digo esto para levantarnos en una tonta revolución que al final siempre es lo mismo porque todas son manipuladas.

Te digo esto para que actualices tus modelos mentales y comiences a actuar de una forma más inteligente y realista.

¿Otro ejemplo?

Una de las políticas más establecidas en cualquier empleo es que si vas a renunciar, tienes que avisar con anticipación a la empresa, pero si te despiden, ocurre en el momento. ¿Sabes la cantidad de conversaciones que en su momento tuve con amigos que ya querían irse de la compañía pero no lo hacían porque no querían ser desleales y estaban esperando pacientemente que los tres meses adicionales que les pidieron se cumplieran para por fin terminar con el proceso? Eso es un modelo mental instituido para favorecer a una parte privilegiada, no a ti.


La mejor forma de actualizar tus modelos mentales es leyendo mucho y escribiendo mucho. Te voy a decir por qué.

Cuando lees mucho sobre varios temas, en realidad comienzas a tener conversaciones exóticas con los autores de esas ideas. He estado en la mente de astronautas, investigadores, asesinos, grandes amantes, políglotas, agentes secretos, presidentes, trabajadoras sexuales, guardaespaldas, artistas y más gracias a lo que he leído. Esto no significa que me vaya a convertir en algo de ello —tal es el plan hasta la fecha— pero sí indica que doy cabida a muchas versiones del mundo que me convienen entender.

Luego viene escribir.

Escribir es poner atención a la realidad.

Escribir bien es poner una fina atención a la realidad.

Los escritores no hacemos otra cosa más que observar lo que la mayoría ignora y luego lo contamos con estilo.

Cuando escribes para explicar algo, lo que estás haciendo es acomodar tus pensamientos. Esto te da claridad.

Ser una persona con claridad de pensamiento es uno de los mejores poderes que puedes adquirir por ti mismo.

Un filósofo moderno llamado Naval dice que la lectura es realmente la diferencia entre la gente con buena educación y la que no. Ten una buena educación, siendo esto que seas alguien que piensa a detalle sobre muchos temas del mundo.


Sé alguien que reta esas ideas de comportamiento profesional que cargas y que te tienen estancado en la compañía en que trabajas.

Sé alguien que reta esas ideas de negocios que cargas y que te tienen estacando en el emprendimiento que inventaste.

Sé alguien que reta esas ideas de dinero que cargas y que te harán morir en un nivel promedio cuando podrías enfocarte en acumular riqueza y construir un gran patrimonio.

Esto de retar las cosas que nos han dicho que debemos ver como naturales es lo que mueve cada fibra de mi ser desde que descubrí mi llamado.

Le he puesto como nombre “hackear la vida”. Y a quienes voy conociendo que ejecutan modelos mentales geniales los llamo “PADS”, Personas de Alto Desempeño.

Te ayudo a instalar modelos mentales vanguardistas que te harán jugar un mejor juego, que te pondrán más y mejor pan en la mesa, que alterarán tu vida positivamente.

Caray, que te voy a decir fuerte y claro que estás equivocado al usar el mapa de Mercator para conquistar el mundo.

Mis cursos de marca personal y de negocios están ahí para ti. Si leer un artículo como éste te deja pensando, ingresar a mi contenido premium te va a dejar flipando, tío.

Mi evento presencial de dos días en San Miguel de Allende sobre cómo construir riqueza transgeneracional es básicamente un taller íntimo y poderoso de modelos mentales que nadie te ha explicado de forma directa. Es genial. Ya hay varias decenas de PADs inscritas para esta tercera edición a finales de Septiembre. Te esperamos ahí.

Y finalmente, mi coaching personalizado vía WhatsApp afina lo mejor de ti y te ayuda a dejar atrás esas ideas que te hacen lento e inseguro. Es como un servicio de calibración de tu mentalidad y ejecución. Tengo profesionales que quieren subir en la escalera corporativa y emprendedores ambiciosos entre mis clientes. Tenme a tu lado como coach.

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Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.


P.D. 1: Dice el grandioso Richard Feynman: “No tienes que hacer en tu vida lo que otros piensan que debes lograr. No tengo responsabilidad de ser como esperan que sea. Es su error, no mi equivocación”. Piensa así. Actúa así.

P.D. 2: Si esto te gustó, suscríbete gratis a mi newsletter. Te va a encantar.

FLORES Y ESPINAS EN LA CONSTRUCCIÓN DE UN NUEVO PAÍS

Las empresas típicas optimizan todo para dar más ganancias al accionista —también conocido como «shareholder».

La mayoría de compañías usan esta visión. Es el modelo de negocios que la universidad lleva décadas enseñando a los ejecutivos.

Es también el método más rápido para generar riqueza increíble a los creadores de una idea.

Hay —afortunadamente— una visión progresista del capitalismo que insiste en que debemos considerar fuertemente a todos los interesados —conocidos también como «stakeholders»— quienes al final del día son las personas y entidades que reciben el impacto de lo que la empresa hace. Estos stakeholders pueden ser proveedores, clientes, los gobiernos de las ciudades en que opera la compañía, las futuras generaciones de la humanidad que tendrán que lidiar con los desechos de su producción y así.

Solo como lección de negocios, memoriza esto: los shareholders siempre son stakeholders pero los stakeholders no siempre son shareholders.

Soy fan del capitalismo. Y te lo digo porque esta filosofía tiene muchos elementos criticables y despreciables, pero creo honestamente que las alternativas han demostrado su incapacidad una y otra vez para empujarnos positivamente hacia adelante.

Uno de los mejores pensadores de hoy —Yuval Noah Harari— explica que el capitalismo gana al ser el sistema que mejor procesa la enorme cantidad de datos que el mundo produce a diario. En una sociedad con el vertiginoso ritmo de cambio como la nuestra, esto es lo mínimo que necesitamos.

Le falta humanidad al capitalismo, claro. Le faltan mecanismos para no abandonar al sector de la población que no puede insertarse con éxito en su maquinaria, sí. Le faltan muchas cosas, pero si somos objetivos, la evidencia demuestra que lo que nos conviene es optimizarlo.

Estás leyendo esto en un dispositivo fruto del capitalismo.

Ahora también conversamos, nos enamoramos, vendemos y creamos en plataformas inventadas por el capitalismo.

Las empresas son necesarias para mejorar a la especie humana. Las empresas no son el enemigo. Los gobiernos tampoco son el enemigo, pero debemos abrazar lo que la evidencia dicta: que las personas dentro de un aparato burocrático tienen un cierto tipo de habilidades específicas que no están relacionadas con la innovación ni la optimización.


China es un caso increíble que en países tercermundistas como el mío no estudiamos lo suficiente. En cuarenta años ha dado un salto cuántico del cual no tienes idea hasta que estás parado en medio de sus increíbles ciudades viendo la economía vibrar y demás.

Hay muchas cosas reprobables que hacen, claro, justo al igual que en tu país, en el mío y en cualquiera que admires. Ninguna sociedad es perfecta, pero te recomiendo entender a detalle la reinvención que hicieron en muy poco tiempo de su suerte geopolítica y socioeconómica.

Te aviso: China no es comunista. Una cosa es el discurso y otra es la ejecución. China cambió porque comenzó a hacer experimentos capitalistas en algunas de sus regiones. Vio resultados. Optimizaron las cosas y poco a poco expandieron la abundancia a todo el país.

China vendió el capitalismo a su población y burócratas sin usar jamás la palabra «capitalismo». Esto ha sido el acto de marketing político más increíble y menos documentado de la historia.

El éxito actual de China se puede apuntar a un reformador en concreto: Zhao Ziyang. Al tomar las riendas del poder, lo que este líder hizo fue insistir en encontrar respuestas concreta a una serie de preguntas que tenían —y tienen— todo el sentido del mundo:

  • ¿Qué demonios han hecho Japón, Corea del Sur y Singapur para tener éxito?
  • ¿Por qué en China no estamos a su nivel si compartimos las mismas raíces asiáticas?
  • ¿Qué acciones podemos copiar?

Y así comenzó todo: aceptando primero que China estaba haciendo las cosas mal porque los resultados en ese momento eran innegables. China —para que tengas una idea— estaba muchísimo más jodido que México en 1980. Mucha gente sigue con esta tonta idea hoy en día.

Estados Unidos es fascinante y admirable en muchos sentidos. Es también una especie de filtro que nubla nuestra percepción del mundo. Al vivir tan cerca de su influencia, vemos a China como una cuestión aislada y exótica en lugar de entender los pasos increíbles de esa nación.

No ataques lo que te estoy diciendo con una opinión simplona estilo «Aarón está a favor de todo lo que hace China» u «Aarón está en contra de Estados Unidos» o «Aarón es capitalista». Sé más profundo. Dale capas y matices a tu entendimiento. Lo que quiero hacer notar con todo esto es que para dar un salto cuántico como nación, el libro de texto indica que esto se logra cuando los líderes se hacen preguntas duras y aceptan las respuestas que la evidencia les da.

Encerrarnos en nuestra mentalidad de siempre «nosotros vs ellos» donde los mexicanos somos inteligentes, geniales, buenos, creativos y todo lo malo que nos ocurre es culpa de los gringos y el capitalismo, bueno, eso nos va a seguir manteniendo en donde estamos.

Ojalá esto te motive a ir a China y ver de primera mano lo que te digo. Para los que me atacarán con argumentos infantiles estilo «Aarón, si te gusta China, eso significa que estás en contra de la democracia», bueno, recomiendo más capas de entendimiento sofisticado.

Muchos refutan mi opinión diciendo que una cosa son los resultados económicos de China y otra es la calidad de vida de sus ciudadanos. Me dicen también lo horrible de vivir en un régimen político estricto. Ve a verlos. En serio. Ataca la narrativa que te han taladrado.

China —un país mucho más grande que nosotros— logró transformarse en tan solo una generación. ¡Una generación! Comenzaron estudiando, luego copiando para finalmente crear y adueñarse del juego. El éxito estuvo en que el cambio inició genuinamente desde arriba, justo como cualquier experto en change management te lo va a decir: si el liderazgo no se compromete, las acciones no van a surtir efecto.


Esto no es un ataque a ningún gobierno o político. Criticar de forma simplona regala likes y permite conectar rápido con personas adictas a ofenderse en grupo. Esto es una reflexión para agregar sofisticación a nuestro entendimiento de lo que nos convendría ejecutar como país.

La solución está en mirar hacia afuera. Aceptar todo lo que hemos hecho mal, lo que pensamos de forma limitada y que nos mantiene al mismo nivel, estudiar a los que ya están en el nivel al que nos interesa llegar, copias sus acciones y mantener el rumbo con disciplina.

Mirar hacia afuera como mexicanos significa dejar de estar glorificando todo lo que hacemos y decimos como si fuera lo mejor del mundo. Haz lo que haces con el fútbol: claro que amas a tu equipo local pero no te engañas pensando que está a la altura del campeón de Europa.

Mirar afuera es viajar con el propósito de aprender y no para andar sufriendo con nostalgia porque no hay tortillas en Shanghai o porque no hay chile ni salsa en Hong Kong. México no es el mejor país del mundo. Ama a tu país, sí, pero ser ciego no es requisito para ello.

Aceptar lo que hemos hecho mal significa que muchas partes de nuestro sistema sociopolítico necesita cambios que hoy lucirán insólitos y dentro de cuatro décadas los veremos como lógicos.

Dejar de pensar de forma limitada:

El mundo —afortunadamente— no es una versión amplificada de México.

Estudiar a otros requiere humildad intelectual. Cuando nos sentimos superiores por nuestro «orgullo nacional» lo que decimos es que somos una sociedad con alto nivel de inseguridad personal y necesitamos agarrarnos a aquello que solo nos hace sentir bien en lugar de cambiar.

En fin, gracias por leer estas notas. Espero contribuyan a una conversación rica y poderosa. Esa es toda la intención.

Seamos audaces. Y seámoslo ahora.

—A.

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SOBRE EL DINERO

Vamos a suponer que puedes ahorrar cinco mil dólares al año.

Creo que el error más garrafal que puedes cometer aquí es ese, “ahorrar”.

No ahorres. Mejor acostúmbrate a invertir todo el tiempo.

Mete ese dinero a index funds.

Conceptos así suenan mucho más complejos de lo que realmente son. Entérate que si puedes abrir cuentas en las nuevas redes sociales que surgen a diestra y siniestra cada dos segundos, el procedimiento para acceder a servicios que te dan muchas ventajas con tu dinero es muy similar.

A estas alturas, probablemente ya te has dado cuenta que nuestra relación con la radio FM tradicional, los CDs y los MP3 ha evolucionado. Nada de esto ha dejado de existir, pero Spotify y otras plataformas digitales en este estilo son fantásticas y se han convertido en parte de nuestro comportamiento estándar: accedes prácticamente gratis a todas las canciones y artistas que quieras o, si lo prefieres, pagas unos pocos dólares al mes y eliminas sus anuncios comerciales.

A estas alturas, probablemente ya te has dado cuenta que nuestra relación con la televisión tradicional, los DVDs y el cine ha evolucionado. Nada de esto ha dejado de existir, pero Netflix y otras plataformas digitales en este estilo son fantásticas y se han convertido en parte de nuestro comportamiento estándar: accede a miles de películas, series, documentales, caricaturas y conciertos en todos tus dispositivos por pocos dólares al mes.

¿Educación? Lo mismo. Infinidad de maestros y cursos a escoger para las habilidades que necesites. Todos al alcance de tus dedos en YouTube o en portales como Udemy y Platzi.

Estoy seguro que eres usuario de muchas si no es que de todas estas opciones que te estoy mencionando. Y no ves nada de esto como algo sofisticado. Al contrario: es lo que todo el mundo usa, así que te has sumergido de manera natural en ello.

¿Qué crees? La banca y los servicios financieros tradicionales también han sufrido un asalto disruptivo casi mortal en los últimos años. De hecho, la batalla más profunda en el campo de lo virtual se está desarrollando aquí. Por un lado están los jugadores tradicionales que no quieren que las cosas se muevan mucho para no perder ni sus ingresos ni influencia basados en su viejo modelo de negocios. Del otro lado encuentras a la nueva generación de tecnofanáticos capitalistas que van tras un pedazo del inmenso pastel de la industria bancaria que les pertenece por sus habilidades modernas y visión.

Si alguien te platica sobre una nueva película o una canción genial, no pensarías en escribir una carta, adjuntar un cheque, enviarlo a un servicio de orden por catálogo y sentarte a esperar semanas pacientemente a que una copia física llegue a tu domicilio para disfrutar el contenido en un cassette. ¿Por qué sigues actuando así en términos financieros? Sí, la inmensa mayoría de las personas siguen comportándose así. ¿Cuántas personas en tu entorno reciben dinero extra y se compran un auto nuevo o lo dejan inerte en su cuenta bancaria o compran un “terrenito” para tenerlo como inversión en lugar de agregar más recursos a sus inversiones que sigan al S&P500 e inmiscuirse ligeramente en criptoactivos?

El auto nuevo de agencia pagado de contado es de las peores tonterías que cometemos cuando no hemos solucionado muchas otras cosas antes. A crédito es peor. Es puro ego. Es cero inteligencia para la vida. El dinero pasivo en nuestra cuenta de cheques en el banco es otra tontería: pierde valor y no suma en lo absoluto para tu riqueza. Y el terrenito, sí, bueno, pero eso era lo que hacían tus abuelos. Ten bienes raíces, claro, pero recuerda que vives en el siglo más ventajoso de la humanidad para insertarte en oportunidades fantásticas. Piensa y actúa como tal.

Cuando sabemos mucho de un tema porque lo hemos estudiado y aplicado en nuestras vidas durante un buen tiempo, pensamos que es conocimiento obvio. Un texto como éste luce básico y repetitivo para muchos de mis lectores quienes están inmersos en la búsqueda y ejecución continúa de hacks que los posicionen con ventaja natural en el largo plazo. Saben de finanzas personales, tienen orden con sus recursos, invierten en diferentes instrumentos, escuchan podcasts de expertos y leen los libros que la élite mundial publica.

Me gusta recordar aquello que no era normal en mi vida, las cosas que lucían exóticas y que me intimidaban décadas atrás. Por ejemplo, fue hasta mis veintiuno cuando probé comida japonesa por primera vez en la preparación de tepanyaki frente a mí. Fue una experiencia sublime. Subí a un avión hasta los veinticinco. Y fue para volar muchas horas fuera de mi país. Hoy ningún restaurante o viaje me pone nervioso, pero esto no siempre fue así. El error es olvidar que mucha gente (1) jamás ha tenido a un chef preparando artísticamente un plato frente a ellos y (2) nunca han volado a diez mil pies sobre el nivel del mar. Asumir que nuestro actual entendimiento y visión del mundo es “obvio” porque “las personas ya deberían saber esto” ya que “no es nada del otro mundo” nos impide ayudar de manera genuina.

Si no empatizamos, no podemos dar el siguiente paso productivo que es compartir con ellos muchas notas que los pueden ayudar. Si explicamos con apuntes modernos y poderosos un tema crucial como el dinero y hacemos que su uso inteligente se vuelva masivo, empujamos a nuestros países a mejores niveles.

Por eso estoy hablando de estas cuestiones “básicas”, “obvias” de dinero, porque para muchos de mis lectores todo esto que estoy mencionando es nuevo, poderoso, revelador. Y necesitan esta información destilada porque casi nadie en su entorno tiene la capacidad de explicarles bien los laberintos y hacks de este juego salvaje. Lo sé porque estuve ahí. La “educación financiera” en la pobreza es hacer lo que hace el vecino, escuchar lo que nos dicen en los medios y contratar sin chistar los servicios que nos empujan los bancos y tiendas departamentales. Lo increíble es que la educación financiera de quienes se mueven en la riqueza ya está disponible para todos. Más increíble es que no ponemos atención a esto porque, bueno, es más divertido darle like a videos chistosos y es más emocionante discutir tonterías con extraños en internet.

Leer Padre Rico, Padre Pobre y no ejecutar lo que te explica es un insulto a tu vida. No es la lectura más sofisticada de la historia de la literatura universal, pero su núcleo es poderoso si lo internalizas y ejecutas. Aquí va un ultra-resumen para ti porque me caes bien: activos son las cosas que te hacen dinero, todo lo demás son pasivos. La gente de clase media y baja pensamos que aseguramos nuestro futuro cuando en realidad estamos comprando pasivos. No construimos riqueza para las siguientes décadas. Casi todos empezamos en cada generación familiar desde cero. La escuela no nos enseña los temas que importan en la vida. Tenemos que vivir en modo aprendizaje el resto de nuestra vida. Invertir no es opcional.

Hablemos de tu auto. A menos que tengas una empresa a tu nombre con una buena ingeniería financiera a su alrededor que te guíe en los pasos de arrendar un vehículo para disminuir o eliminar impuestos sobre tu renta mensual, lo más seguro es que adquieras uno de estos como casi todo el mundo: a crédito o de contado. En ambos casos, pierdes muchísimo dinero. Un auto nuevo de agencia cuando no tienes desarrolladas en tu vida inversiones fuertes de largo plazo significa que a tu ego le falta calibración porque te está haciendo operar terriblemente en el sistema del mundo. No necesitas un automóvil en estado prístino-virginal. No es realmente heredable como algo ganador. No estoy diciendo que no tengas movilidad, estoy diciendo que el precio de sentirte bien en cuatro ruedas es muy costoso cuando haces el cálculo comparando con los rendimientos que no vas a obtener si hubieses hecho bien tu trabajo con los index funds.

Tu casa. Tu lugar para vivir siempre va a ser un gasto, aunque creas que es algo que puedes dejar a tu familia al morir. Necesitamos un espacio donde vivir, claro. Uno de los mejores hacks financieros que te puedo compartir: comprar una casa y pagar MXN$17,000 al mes por varios años no es mejor que rentar una casa por MXN$10,000 al mes y meter los otros MXN$7,000 cada mes al S&P500. Al final de los veinte años del modelo uno (comprar la casa) vs el modelo dos (rentar y estar invirtiendo al mismo tiempo cada mes) la diferencia en los activos que podemos tener es astronómica. Estamos más acostumbrados a estar pagando en lugar de buscar que nos estén pagando (los dividendos). Claro que desde un punto de vista emocional donde ya tenemos hijos y queremos una mayor certidumbre psicológica —que no realmente financiera— comprar la casa luce deseable.

Tus inversiones. Entiende que las mejores inversiones son aburridas. Tomas una decisión, le inyectas recursos y dejas de abrir la app a diario para ver “cómo va” tu dinero. Eso no es de pros.

Tus ahorros. Aprende finanzas personales con los expertos que ya te recomendé para que sepas hacer esto bien y no andes reinventando la rueda o usando tus fondos sin control.

Tus seguros. Esto te puede cambiar la vida como no tienes idea si tan solo aprendes a darle el valor que tienen. Ten seguros para la mayoría de las cosas que importan: salud, muerte, accidentes.

Tu emprendimiento. “No te rindas” es uno de los peores consejos. Los mejores hombres de negocios se rinden muchas veces, porque así es como vas iterando, mejorando, llegando a mejores respuestas. Imagina que Mark Zuckerberg no se hubiese rendido al querer comprar Snapchat y al día de hoy siguiera insistiendo. En su lugar, se rindió y compró Instagram, lo hizo una copia de lo que quería y ahora es mejor y mucho más valioso que Snap. Emprender es altamente riesgoso, bastante lento y cansado. Requiere un tipo muy peculiar de personalidad para que funcione. Si no tienes control de tus emociones, no tienes una buena oportunidad de generar recursos sostenibles en esta arena. Conócete bien.

Tu trading. Esto es para pocos. Y realmente si no sabes contabilidad, no te metas a estar comprando acciones individuales. No juegues contra los profesionales. Y no lo digo yo, lo dice Warren Buffett, que sabe un poco sobre todo esto.

Tu consultoría. ¿Por qué no estás construyendo una marca personal para explicar aquello que llevas años aplicando en tu día a día laboral? Hay miles de personas allá afuera que se pueden beneficiar del camino que has recorrido. No veas tu conocimiento como algo obvio, ni pienses que a nadie le va a interesar. Al contrario. Hay una fila inmensa de profesionales en tu área que vienen muchas décadas atrás de ti y que necesitan tu guía para avanzar más rápido. Dales justamente eso.

Tu contenido. Hoy no es así, pero lo será: crear notas, subir videos, compartir fotos, comentar, compartir, hacer un live, todo eso será pagado de manera automática. A las redes sociales no les quedará otra opción que comenzar a premiar a todos sus usuarios. Tal vez no lo veas así o no me entiendas, pero créeme, necesitas comenzar a desarrollar el músculo de generar contenido a diario para poder usarlo a tu favor en cuanto la web cambie su modelo actual. Una mentalidad pobre se expresa en términos de “¿Para qué? Mejor me espero a que ya me paguen y ahí sí lo hago entonces”. No. No puedes activarte un botón interno mágicamente y crear contenido de calidad ni mucho menos desarrollar una audiencia si no te has entrenado bien en ello.

Expertos de estos temas que personalmente sigo y conozco: Héctor Sosa de Adiós a tu Jefe, Miguel Gómez de Dinero en Español, Sonia Sánchez de Blog y Lana y Emmanuel Casanova de Coqueteando con tu Cartera. Y no, no recibo ningún ingreso por recomendártelos aquí.

Otras personas a quienes pongo bastante atención en temas de dinero: Ramit Sethi, Morgan Housel y Balaji Srinivasan. Ramit es un buen punto de inicio, cubre los aspectos básicos para que optimices tus finanzas personales. Morgan sube el nivel de la conversación con reflexiones profundas de nuestra relación con los recursos monetarios. Y Balaji, bueno, Balaji es un gusto adquirido, no es para todos, la verdad. Velo como el embajador perfecto del futuro del dinero, un filósofo y ejecutor intenso ampliamente reconocido en el criptomundo, esta revolución que hará lucir en unas décadas a los billetes y monedas de la actualidad como vemos con desdén el formato VHS de los ochentas: sí está bien, tiene sentido, pero nah, le faltan muchas cosas que la tecnología ya nos permite hacer.

Imagina que te das un año para pasar a modo obsesivo en esto de dominar el verdadero juego del dinero. Un año para sintonizar a tu favor lo que consumes con tus redes sociales. Un año para leer bien los libros claves del tema. Un año para empaparte con los podcasts de quienes están creando la nueva economía. Un año para ejecutar los mejores consejos comprobados para crear riqueza. Sería tu año de punto de quiebre. Y lo que ahí adquieras de entendimiento y confianza para tus movimientos tendrá una repercusión impresionante en las próximas décadas de tu vida.

Te deseo mucho mejor entendimiento de todo esto.

Y una ejecución constante.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.