sociedad

ESTÁ BIEN, PERO ESTÁ MAL

“Leverage is a force multiplier for your judgement”, dice Naval.

Traduzco yo: “El balance de las cosas a tu favor es un multiplicador de fuerza para lo que piensas”.

Recordemos que “leverage” es “apalancamiento” en finanzas. Esto nos dice poco a las personas que no andamos en ese mundo. Mi interpretación es una donde entendemos el leverage como algo positivo, de ahí que sea el balance de las cosas a tu favor.

Un multiplicador de fuerza es una habilidad, persona o situación que eleva bastante el poco esfuerzo que inviertes en ella. Este artículo llega a miles de personas. Solo lo tengo que escribir una vez. Sirve como un agente de ventas porque está obteniendo tu atención y convirtiéndome en alguien interesante a tus ojos y así. Crear contenido es un multiplicador de fuerza moderno y poderoso.

Leer por placer un par de libros al mes desde tus diez años hasta tus treintas te regala casi medio millar de obras en tu mente. Estas son conversaciones con autores de todos los tiempos. El rango de ideas al que accedes es increíble y por lo tanto tu visión del mundo es amplísima, por decir lo menos. Esto te hace abrazar y potencialmente beneficiarte con ideas y personas que otros etiquetan infantilmente como excéntricas y/o peligrosas. Te conviertes en alguien que no hace un drama por renunciar a un empleo que no le gusta y reinventarse a su ritmo y con educación propia en una nueva área profesional. Habiendo leído tantas cosas interesantes, sabes que esto es normal en la humanidad y sobre todo en las personas más admirables que han construido cosas que nos fascinan a todos.

Leer por placer de manera sostenida es uno de los multiplicadores de fuerza más poderosos que existen.

Si naciste en una familia con vastos recursos económicos, este es otro multiplicador de fuerza. Irás a buenas escuelas. Conocerás más del mundo. Accederás a clubes con gente que está haciendo cosas más interesantes en lugar de meramente sobrevivir día a día.

Lo primero es entender que hay muchos multiplicadores de fuerza a tu alcance y otros que no.

Leer es un multiplicador de fuerza a tu alcance: solo requieres insertar TADI en ello.

Taladra esto: TADI es Tiempo, Atención, Dinero e Incomodidad. Todo aquello en lo que metas TADI, florece.

Metemos TADI a nuestros vicios, así que cuidado, no todo lo que florece es bueno. Tienes que vigilar constantemente en qué te estás enfocando.

Nacer en una familia con dinero es un multiplicador de fuerza fuera de tu alcance. Olvida esta categoría. Quienes no lo hacen, viven quejándose de la vida. No puedes cambiar estas condiciones originales del juego en que te tocó participar.

Ahora hablemos del juicio, del criterio, de la forma en que procesas el mundo con tu mentalidad.

Esto es a lo que Naval se refiere con “judgement”.

Digamos que estás en un nuevo empleo. Y te sientes inseguro, como es normal. No conoces a nadie. Te haces amigo de los primeros que te saludan. Pasan los días y algunos de ellos te comienzan a invitar a la hora de la comida a que los acompañes al restaurante cercano al que siempre van. Platican. Se hacen amigos. Está bien. Esto es natural y deseable. El problema es no aplicar un buen criterio y entender que cuidar al máximo estas relaciones nos impedirá avanzar.

Las personas que van a conectar fácilmente contigo en tus nuevas circunstancias en el trabajo es gente o en tu nivel o un poco abajo o tímidamente arriba en la jerarquía corporativa. No son personas que puedan realmente servir como mentores para objetivos ambiciosos.

Aceptar todas las invitaciones que te hacen, procurar caerles bien todo el tiempo, hacer lo mismo que hacen te llevará a actuar y pensar exactamente como ellos dentro de poco tiempo.

El problema de esto es que —si los analizas— verás que prácticamente todos ellos llevan años haciendo lo mismo, no andan en las alturas.

Esto ofende a mucha gente que me dice que no tengo que ser elitista ni pensar siempre en la gente como si solo fueran medios para avanzar y que solamente son amigos y demás.

Tus amigos, tus conocidos, el círculo con el que convives seguido, todo eso es lo que más fuerte moldea tu criterio, tu juicio, la forma en que procesas el mundo. Esto es peligroso si no lo entiendes, porque dejas que cualquiera interfiera con tu verdadero gran potencial.

Este ejemplo extremo y poco agradable molesta a muchos, pero estamos hablando sobre cómo usar los multiplicadores de fuerza en nuestra vida, no cómo ser la Madre Teresa de Calcuta y recibir el cariño de toda la humanidad por siempre.

Otro ejemplo es el de la educación tradicional. Obtener buenas calificaciones en la escuela no es realmente una ventaja en la vida real. Lo que ocurre cuando tu desempeño escolar es normal o bueno es que al egresar e interactuar con el mercado estás en el mismo plano de recompensa que los demás. No hay algo extraordinario esperándote.

La escuela tradicional no es un multiplicador de fuerza. Es apenas algo que te coloca en el promedio donde están todos los demás.

Y como dice mi hijo adolescente, “promedio” significa “sí, está bien, pero está mal”.

Vaya, que si hay una guerra allá afuera para nosotros los adultos en el mercado, la escuela lo que hace es apenas darnos una espada y un escudo. Al llegar al campo de batalla, notamos con incredulidad que todos tienen también una espada y un escudo. Dime si consideras esto alguna especie de ventaja. No te engañes.

Saber inglés, Microsoft Office, enviar e-mails, escribir, sumar, restar, multiplicar, dividir, fechas históricas, entregar reportes y presentar frente a un grupo no son ventajas. Son habilidades promedio. Hay que tenerlas, sí, pero no poner nuestras grandes esperanzas en ellas.

Los multiplicadores de fuerza son tanques acorazados, aviones de combate y bombas nucleares. Algo que rápidamente informa a todos que no les conviene joderte.

Ya para cerrar estas notas:

• Los libros y las familias ricas son ejemplos de multiplicadores de fuerza.

• Puedes acceder por tu cuenta a algunos multiplicadores de fuerza. Para otros necesitas suerte.

• Enfócate en los que puedes hacer parte de tu vida e ignora los demás para no vivir amargado.

• Poner la balance de las cosas a tu favor significa usar multiplicadores de fuerza de tu juicio.

• Tu juicio es tu criterio, esto es la forma en que procesas el mundo a través de tus pensamientos.

• Todo lo que haces, todo lo que consumes intelectual y nutricionalmente, todos con quienes convives, todo ello moldea tu mentalidad. Debes cuidar esto al máximo.

• Te venden que la escuela tradicional es un multiplicador de fuerza cuando en realidad lo que te da son apenas armas promedio.

• Lo promedio es bueno pero es malo.

Parafraseando en una libre traducción la espectacular frase del día de Naval, poner el balance de las cosas a tu favor implica usar multiplicadores de fuerza con tu buen juicio.

Y si tu criterio es genial, uf, el mundo es tuyo.

Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Disciplina emocional.

Dureza mental.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

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LA SEÑORA DEL ASCENSOR

Salgo del elevador y topo contra una persona que quiere entrar.

Desayuno. Leo algunas newsletters. Regreso al ascensor.

Se abren las puertas y ahora esa misma persona sale.

Sonrío. La señora y yo continuamos con nuestras vidas. Al caminar imagino una realidad alternativa donde abro la boca para pedirle a esta mujer que me comunique por favor ese mensaje del universo que me tiene que dar porque estas casualidades tan insistentes a veces me desquician.

Ya sé. Soy raro.

Pero —pero— si crees que esto de la realidad alternativa es una tontería, piénsalo dos veces. Como ya habrás notado a estas alturas de la vida, la tecnología nos está empujando por la garganta muchos cambios acelerados en nuestra forma de hacer las cosas. Sucede —sin embargo— que en ciertos escenarios de los que la mayoría de las personas estamos aislados, mantenemos estáticas las imágenes que tenemos de ellos.

Si te digo ciencia, probablemente salten a tu cerebro batas blancas, gafas, pipetas y claro, laboratorios. Al menos tal es mi caso. Hace un par de décadas, pasé meses metido en un centro de investigaciones bioquímicas de última generación y tal es la desactualizada pintura instalada en mi mentalidad sobre cómo son las cosas en ese mundo.

Pocos ciudadanos ordinarios conocemos las verdaderas posibilidades modernas de hacer ciencia. Y sospecho que muchos científicos igual.

Resulta que hay un concepto innovador llamado «cloud labs», laboratorios en la nube, que son prácticamente suscripciones donde con tu laptop y tarjeta de crédito accedes a decenas o cientos de equipos especializados en laboratorios remotos en los cuales ejecutas los experimentos que requieres sin necesidad de invertir en infraestructura o viajes. 

La mayoría de los procesos de estos laboratorios están automatizados, lo cual significa que hay brazos robóticos y software altamente especializado que sustituye la pericia humana en muchos de los delicados procesos de la investigación en las ciencias de la vida. Lo interesante es que algunas actividades todavía requieren seres humanos, así que los fundadores de estos cloud labs decidieron de manera lógica contratar asistentes de laboratorio con experiencia para hacerse cargo de esas partes del trabajo.

El resultado de esas contrataciones fue un fiasco. Estos expertos pronto se aburrieron porque de todas las excitantes cosas por hacer en un laboratorio de clase mundial, solo podían encargarse de las mismos procesos sin tener espacio para su creatividad. Las renuncias hicieron complicado la viabilidad del modelo de negocios de los cloud labs. Es aquí donde todo buen emprendedor debe preguntarse qué es lo que no está considerando, dónde está la oportunidad, a quién o qué está ignorando tontamente. 

Los CEOS de estos centros de investigación remotos hicieron exactamente eso y dieron con una respuesta genial: mejor contratar a gente que esté en trabajos más aburridos y peor pagados para convertir todo este lío en un verdadero ganar-ganar-ganar.

Voltearon a ver al trabajador típico de un almacen de Amazon: persona sin experiencia —entiende «sin vicios que eliminar»— en el sector científico, empacando el mismo tipo de productos todo el día con un salario apenas por encima del mínimo. 

Los cloud labs les ofrecieron el doble de dinero y actividades mucho más variadas.

Van un par de notas sobre esta historia de los cloud labs.

La primera es que la democratización de la ciencia es real. Primero ha sido la información. Hay un intenso debate para abrir el acceso a las publicaciones privadas que hoy cobran un alto impuesto para participar en sus conversaciones. Hoy, gracias a portales como arxiv punto org, los científicos pueden compartir sus resultados a velocidad récord. Claro, publicar aquí no lleva todo el prestigio ni la rigurosidad de hacerlo en un journal arbitrado, pero es un avance. Como científico en un país con limitaciones, te conviene aprende a jugar el juego de vanguardia. Canaliza los escasos recursos que dispongas en soluciones innovadoras como cloud labs y así. Tus asesores probablemente pondrán el grito en el cielo, pero no tomes como mandamiento divino todo lo que te digan. Ten mentalidad fresca y abierta para abrazar oportunidades geniales, no desarrolles el músculo de defender ciegamente aquello a lo que todos están acostumbrados simplemente porque así siempre se han hecho las cosas.

Y si te conviertes en miembro fundador del PARCTMEX —Partido de la Ciencia y Tecnología de México— yo votaré a favor de muchas de tus ideas. Y consíguele un nombre y acrónimo más sexy, ya de paso.

La segunda nota va para ti, que estás en un empleo monótono y mal pagado. No lo defiendas. Haz muy bien lo que te corresponde, aprende lo más que puedas, ten excelente actitud, pero ante todo, ten abiertos los ojos para aventarte a oportunidades locas que te exigen reinventarte, como este ejemplo de pasar de estar empacando pañales en una bodega a conseguir el doble de salario por ayudar a la ciencia global.

Este es un mundo lleno de buena excitación diaria, si le permites que te la demuestre.

La narrativa típica que las novelas, series y películas nos han taladrado sobre el futuro es siempre la misma: todo estaba bien en la marcha de la humanidad hasta que un robot, un medicamento, un algoritmo, un chip, un científico o un emprendedor de alta tecnología echaron a perder el mundo. Estas historias son así porque el drama y el miedo venden más.

Todo eso es una enorme tontería. Abre bien tu mentalidad. No dejes que Black Mirror y simplezas así sean la brújula que utilizas para entender las posibilidades que se están construyendo de manera genial día a día.

El futuro no será perfecto. 

Pero por favor no creas que el presente en que tú y yo nos encontramos ahora es el ideal del hombre. Sabes que no es así.

Sigamos construyendo modelos de negocios más optimizados, como los de los cloud labs.

Hagamos mejor ciencia, de manera más rápido y mucho más accesible en lo económico.

Tengamos mejores empleos, que nos den un propósito cada vez más superior

Si la realidad que estás viviendo se siente limitada, es porque lo es. Hey, tranquila, no es la única realidad, solo es la que has construido. La buena noticia es que la puedes abandonar.

Hay realidades alternativas geniales como las que te comento aquí que ya se están distribuyendo en ciertas coordenadas. Empujémoslas más tú y yo en las nuestras.

Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Disciplina emocional.

Dureza mental.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

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TODOS LOS ROBOTS DEL PRESIDENTE

En estos días, mi hijo mayor y yo comenzamos a leer juntos The Almanack of Naval Ravikant, libro que se describe a sí mismo como una guía para la riqueza y la felicidad.

Admiro y sigo a Naval probablemente desde hace unos diez años. Hoy en día es muy famoso en el círculo de gente metida en alta tecnología e inversiones. Su cuenta en Twitter es de las cosas más fascinantes que te puedas encontrar en la red.

Leí esta obra cuando salió hace ya algún tiempo. Retomarla ahora para compartirla con mi adolescente en casa es refrescante.

Naval comienza explicando algo que considero crucial para el futuro de nuestros hijos: el peligro de la automatización.

Usaré la inspiración que me dio combinada con mis palabras para abordar el tema.

Comencemos.


En Walmart hay una sección especial de cajas de cobro donde solamente eres tú y la máquina. En cada terminal haces por ti mismo el trabajo de escanear y pesar los productos, pagar con efectivo o tarjeta y meter de nuevo los productos a tu carrito. Al momento de escribir estas líneas, probablemente hay unas quince cajas con humanos y cinco sin ellos en la sucursal que mejor conozco.

¿Sabes por qué Walmart utiliza todavía humanos para cobrar los productos y servicios?

Antes de responderte, déjame decirte que, como empresario, uno de los costos que más cuidas es el de la nómina. Es increíble lo costosa que es la gente. Antes de que las pasiones se inflamen y los activistas extremos pro-empleo del mundo me linchen, quiero decirte que entiendo lo importante de la gente en las organizaciones. Sin personas geniales no puedes construir una compañía genial, claro.

El detalle está en que —a pesar de todo lo que te digan en bonitos discursos— al final del día, el punto más importante para cualquier corporación son las ganancias. Y el staff consume mucho de ese potencial.

No estoy escribiendo esto en un tono deshumanizado, ni culpando a la gente por ser costosa. Estoy estableciendo un hecho que pocos te van a explicar de esta manera directa. Todo empresa va siempre a decir que la gente es lo más importante pero en épocas difíciles lo primero que se altera a la baja es la cantidad de colaboradores.

Walmart podría sin problemas utilizar solo sus cajas de cobro computarizadas. Su tecnología funciona muy bien. Por cada diez de estas, tal vez solo necesita a un humano para supervisar al ocasional usuario con dudas.

Walmart no hace ni hará por el momento el movimiento de sustituir a todas las personas que trabajan en sus cajas de cobro. Eso levantaría protestas políticas y sociales que le estorbarían en sus planes constantes de expansión. Walmart mantiene esos empleos redundantes para lucir bien ante las autoridades y las comunidades, pero esto no significa que siempre será así.

Hoy aceptamos en el discurso social ideas que hace veinte o treinta años eran inauditas y/o tabú. ¿Por qué crees que no vamos a aceptar la falta de humanos pagados en Walmart como algo normal en unos diez años?

El plan de Walmart —en mi visión no informada— es infiltrar poco a poco la idea de las cajas de cobro computarizadas entre los clientes y hacerlas parte del firmamento diario de las actividades de la tienda.

Hoy son cinco robots y quince humanos.

Mañana diez y diez.

Luego quince y cinco.

Finalmente veinte y uno.

Esto no es maldad per se.

Esto es la realidad.

Y te conviene prepararte para ella.

Por supuesto que esta tendencia no es exclusiva de Walmart, una compañía como cualquier otra que aspira a mantenerse relevante en el mercado. Esto mismo está ocurriendo ya también en BBVA, donde lo más normal del mundo es interactuar directamente con sus robots llamados ATMs, cajeros automáticos, quienes integran cada vez más y más habilidades.

Las cajas automáticas sustituyen humanos.

Las apps sustituyen edificios.

Esto se llama automatización. Y apenas vamos rascando su superficie. Te lo digo como alguien que está metido en ello en el terreno industrial con una empresa que le vende a grandes corporaciones soluciones de este tema.

Mira: toda tecnología que conquista al público en general, comenzó conquistando industrias primero. Y desde esta arena te digo que la automatización justo está comenzando.

La automatización es una amenaza seria para el futuro del trabajo.

Los políticos no van a hablar de esto en voz alta porque no hay mucho que puedan hacer. Por un lado, necesitamos que nuestras empresas sean competitivas a nivel global para ser rentables y que paguen impuestos y que esos recursos entren al gobierno. Por otro, para ser competitivo y rentable tienen que hacer al menos lo mismo que están haciendo los demás y eso significa reducir costos al máximo. Y la forma en que esto se logra es con tecnología.

El problema es de tal magnitud que desde hoy ya se están elaborando posibles soluciones para aliviar el malestar social que solamente se irá agrandando en las próximas décadas en todo el planeta.


Prácticamente toda la automatización que está ganando terreno en nuestra sociedad es de nivel tímido y de bajo perfil. Ejemplos de automatización abundan, pero no solemos verlos así.

No encontrarás en Walmart a un ente cibernético humanoide blanco cobrándote las frutas y verduras con sus manos robóticas hablando con su sintentizador de voz. Este es el problema de muchos: visualizan los peligros del futuro de manera imprecisa.

El “robot” de Walmart que le quita el empleo a la mamá soltera sin educación universitaria es apenas una caja laminada de formica que adentro tiene una computadora común y corriente adaptada con sensores y otros dispositivos. Luce como un artefacto común cualquiera. No se anuncia ni aparece como amenaza al futuro del trabajo humano.

Tesla igual. Sus autos traen un volante para que sientas que tienes el control. Te dicen que es importante que haya un conductor. Esto en realidad es para no inyectar un shock cultural extremo en nosotros, la generación que necesitamos sentir que alguien —no algo— nos transporta. Hoy nadie realmente extraña los caballos como medio de transporte pues las generaciones necias que no querían aceptar la supremacía del automóvil desaparecieron. Lo mismo ocurrirá con los futuros modelos de transporte sin volantes ni conductores: se impondrán conforme los nuevos tomadores de decisión aprendan a ver el conducir como una habilidad irrelevante del pasado.

Usar un servicio notarial es algo que se solucionará con la transparencia de la tecnología blockchain. Ya se hace en varios casos porque no hay mayor transparencia en un proceso que aquella protegida por matemáticas en lugar de papeles y humanos.

Diseñar un sitio web. Desarrollar un sistema de cobro en línea. Hacer gráficos profesionales. Wix. Stripe. Canva. Esos son los “robots” que están automatizando el trabajo del webmaster, del ingeniero en sistemas y del diseñador.

Sí, ya sé, dije “webmaster”. Eso ya ni se usa, pero tales fueron los tiempos en que me crié.

Las nuevas tecnologías no están diseñadas para crear nuevos empleos. Cierto, algunos puestos especializados para operar y mantener los nuevos sistemas son necesarios, pero esto no significa que los cajeros, conductores y otros empleados que perderán sus trabajos puedan dar el salto hacia esas nuevas oportunidades. Esto se llama “up-skilling” y funciona con tan pocas personas que cuando ocurre, lo llamamos caso de éxito. “¡Mira!” —te dicen— “esa persona era un conductor de trailer de carga y después de seis meses en una escuela en internet ahora es programador y gana cinco veces más”.

Eso está genial, pero no es fácil ni común.


¿Hay algún antídoto para la amenaza de la automatización?

Not really.

Vamos con paso firme y rápido hacia allá. Querer evitar esto es como querer evitar lo triple equis en internet o la suplantación de los discos de vinilo por CDs, DVDs y Blu-Rays. Son ideas que una vez que se lanzan al mundo, ya nadie las puede parar.

Lo que nos conviene preguntarnos es cómo interactuar de forma ganadora al lado de la automatización.

Bien.

Primero quiero decirte que hay muchas entidades privadas y públicas alrededor del mundo ejecutando proyectos de mediana y gran escala en ideas sociales “locas” para estar listos para el futuro. Muchos verán esto que voy a comentar como risible, idealista, inocente por el simple hecho de que están acostumbrados a lo que hoy vivimos como si así hubiese sido siempre en la historia de la humanidad. Los cheques, las nóminas, los bancos, los salarios, la jornada laboral, los derechos sindicales, todas esas cosas son ridiculeces en el gran esquema de la historia de la evolución humana. No son lo natural, pero al ser lo único que las mayorías conocen, piensan que hay que luchar por ello para mantenerlo.

Y no es así.

Los proyectos que te menciono para el futuro social donde no habrá muchos empleos están basados en una idea llamada “Universal Basic Income” (UBI). Esto trata de ofrecer un ingreso frecuente y suficiente a todos los ciudadanos para que florezcan, para que hagan con su vida lo que quieran. El trabajo existirá, pero será opcional en la mayoría de los casos. Estos empleos servirán para darnos identidad y propósito. Tenemos una mentalidad tan adicta a la productividad y al trabajo que pensar en el hecho de dar dinero a todos sin nada de esfuerzo a cambio nos causa un conflicto emocional, por decir lo menos.

Hay muchas consideraciones y retos técnicos al implementar una política social masiva de UBI. Tan solo podemos nombrar los efectos de segundo y tercer orden que podría tener en una espiral inflacionaria y otros problemas de cuestión macroeconómica, pero matar la idea de UBI antes de que vea la luz en muchas latitudes es el equivalente de decir que nuestro sistema actual nos gusta y que gracias a él la mayoría de la población está bien, lo cual Dios, tú y yo sabemos que no es verdad.

Para justificar UBI, se necesita una mentalidad que entienda la nueva realidad. Esto que estoy haciendo en este preciso instante, este artículo, pasar tiempo en Bear al escribir esto —mi procesador de textos favorito— es un trabajo. Uno por el cual nadie me paga. Revisar mis redes sociales. Hacer scrolling infinito en TikTok. Todo ello puede ser considerado desde cierta lente como un trabajo. Existen nuevas teorías que promueven el hecho de que los usuarios reciban una compensación por la cantidad de datos que generamos a diario. Esto se llama Data-as-Labor y es parte de la conversación donde las ideas de antaño se sienten así, viejas, anticuadas.

El mundo que conocemos de reglas claras, de entendimiento fijo y de certidumbre se está derrumbando para dar paso a uno que pone la optimización por encima de todo. Esto da miedo a muchos y hace que los defensores del “humanismo” pongan el grito en el cielo.

Tranquila. Tranquilo.

No estoy a favor ni estoy diciendo que todos debemos ser ingenieros o programadores para tener un buen futuro.


Plomeros. Jardineros. Dentistas.

Este tipo de actividades son bastantes difíciles de automatizar. Son de las apuestas más seguras a las que alguien puede ingresar.

Entre más problemas resuelves como plomero, como jardinero, como dentista, más conocimiento específico obtienes.

El conocimiento específico te convierte en una cucaracha. Y créeme: eso quieres ser.

Obviamente, cuando digo cucaracha lo hago en el sentido honorable tanto para el insecto como para el humano: ser alguien resistente, alguien que se mueve y sobrevive donde los demás no soportan una explosión nuclear.

La automatización ha comenzado a comerse el lunch de los trabajos repetitivos como los que ya te mencioné. Evita apostar en esas actividades. Pueden lucir seguras hoy, claro, pero no lo son. Si crees que tu empleo en Walmart se va a mantener hasta el punto donde te jubilas en unas décadas, piensa en las aerolíneas, bancos y demás grandes corporaciones que de un día a otro se han ido a la quiebra.

No intento ser fatalista ni arruinarle el día a nadie.

Intento compartir contigo las explicaciones que Naval me ha dado para tener estas conversaciones con mi familia.

¿Sabes cuáles trabajos van a tardar muchísimo tiempo en ser suplantados? Aquellos que requieran lidiar con otros humanos para ejecutar cosas.

Ser político, manager y emprendedor son de las cosas que te convierten en alguien difícil de reemplazar por el conjunto de habilidades sociales requeridas y la combinación de conocimiento técnico y subjetivo necesario para tener éxito en la ejecución.

No creas todo lo que ves en los documentales ni en los videos virales donde parece que la inteligencia artificial ya puede hacerlo todo o que la tecnología está tan avanzada que somos lo máximo del universo. Elon Musk no pudo automatizar la colocación de asientos en las fábricas de sus autos a pesar de tener acceso a conocimiento, robots, capital y visión de clase mundial para ello. Sí, hay mucho avance, pero no tanto como te lo venden.

No tienes idea de la cantidad de fábricas de empresas globales que todavía operan con tecnología y procedimientos de hace más de cuarenta años.

Muchas cosas no se automatizan —y por ende no se mejoran— no por cuestiones técnicas, sino por arreglos políticos. La distribución y administración del agua en países tercermundistas es un ejemplo claro. La tecnología para optimizar todo esto y tener control en tiempo real está fácilmente disponible. El problema son los intereses internos y externos que se ven afectados cuando intentas implementar una solución moderna.

Si te sirve de algo, esto de la automatización al extremo no va a ocurrir de golpe mañana. Es un proceso gradual que ya comenzó. Sus resultados fuertes se van a sentir en algunas décadas, por eso inicié este artículo hablando de mi hijo adolescente, porque son él y sus hermanos menores los que tienen que entender desde hoy el nuevo juego que viene.

A ti y a mí honestamente nos educaron con la visión correcta de encontrar un empleo seguro porque así era en nuestros tiempos. Fue un sistema que funcionó muy bien durante mucho tiempo, pero ya no más.


El conocimiento general —explica Naval— es lo que te jode —mis palabras, gracias. El conocimiento general es prácticamente todo lo que te enseñan en la escuela. Si todos sabemos lo mismo, es tan solo lógico asumir que no hay gran valor económico en ello.

El conocimiento específico—dice nuevamente Naval— es lo que te da oportunidades en la vida. Este conocimiento es técnico o creativo. Y cuando lo ejecutas durante un buen tiempo, se convierte en un juego para ti mientras que para otros luce como un esfuerzo laboral constante. Piensa en el arquitecto que diseña usando mods de Minecraft en el entorno de realidad virtual de un Oculus de última generación. ¿Está jugando o está trabajando?

Para que tengas una guía: la escuela te da conocimiento general, y está bien, aprende eso ahí, pero no pongas tus esperanzas en ello. Son tus intereses y actividades adicionales las que te dan conocimiento específico. Y el conocimiento específico es el que te da las mejores oportunidades en la vida.

Aquí voy a hablar de un videojuego de terror y el potencial positivo que veo en ello en el desarrollo profesional de mi hijo mayor.

“Project Zomboid” es uno de esos videojuegos donde sus creadores no se estresan por la calidad de los gráficos, justo como en Minecraft donde los detalles de todas sus construcciones son burdas. El encanto de este tipo de escenarios es la capacidad que dan al jugador para construir sus soluciones.

En el caso específico de Project Zomboid, ya sabes, el fin del mundo llegó, hay zombies por todos lados, el usuario debe sobrevivir y todo es lúgubre y escaso. El potencial que veo en esto es que no es un videojuego tradicional donde rompes una ventana y fácilmente atraviesas al otro lado. Aquí debes de tener algo con lo cual protegerte de los vidrios al cruzar y contar con una escalera si no la alcanzas por la altura. ¿Quieres construir una cerca para tener a raya a los zombies? No puedes hacerla de la nada si no has hecho carpintería básica de otras cosas antes. Y para llegar a este nivel de solución, debes también haber leído libros que te dan los fundamentos de la habilidad.

A lo que voy con toda esta explicación es que donde tal vez tú ves un simple videojuego que le hace demandas realistas al usuario, lo que yo veo es un entrenamiento en lógica para alguien que más adelante puede vender sus servicios de simulación de escenarios realistas de clientes en un supermercado/estadio/centro de convenciones/fábrico y modelar sus comportamientos dependiendo de la configuración de estantes, música, componentes y demás.

Los jóvenes como mi hijo no están jugando Project Zomboid: en realidad están entrenando para usar estas habilidades en cuestiones capitalistas pagadas más adelante, solo que por ahora no lo saben.

Además, al igual que en Minecraft, la comunidad enganchada con este juego puede crear “mods”, que son alteraciones para personalizar tu juego. Considera que te inventas módulos —de ahí viene “mods”— que agregas a tu experiencia para cambiar, no sé, el color del menú o la velocidad de adquisición de habilidades o cosas así. Tú y yo debemos empujar a que nuestros hijos sean nerds que se meten a foros para aprender por su cuenta cómo crear sus propios mods.

Esto se llama, como ya lo dijimos, conocimiento específico. Este conocimiento luce como juego para el que lo ejecuta y como trabajo para los externos que solo ven a alguien alterando líneas de código.

Dale conocimiento general a tus niños con la escuela tradicional.

Y facilita que tengan pasión por el conocimiento específico a través de videojuegos, libros, proyectos, campamentos y demás.


Ni los gobiernos ni las corporaciones van a hablar contigo de la automatización como la amenaza que es.

Los primeros no quieren enterarse de nada que vaya a afectar su cobro de impuestos ni a causar malestar social.

Los segundos no quieren hacer ruido que baje el valor de sus acciones ni que les genere enemigos en la política y la comunidad.

Depende de ti entender bien esto y mantener un ojo vigilante en cómo se va moviendo realmente el mundo.

Hubo un instante en que era posible conquistar tanto la riqueza como la felicidad solamente con conocimiento general. Seguías las mismas reglas y entendimiento que el resto del mundo y todo estaba bien.

Hoy esto ya no es posible.

Hoy necesitamos conocimiento específico. Y recuerda: esto únicamente lo conseguimos en la práctica, haciendo cosas. Desde emprender hasta organizar un viaje al extranjero, pasando por hacer voluntariado, crear mods para tus videojuegos, dominar soluciones no-code para instalar sistemas complejos y así.

El nombre del juego se llama “ser irremplazable”.

Ajusta tu visión para ver que los robots ya están en todos lados. No los llamamos así, pero eso son. Parecen cajas, software, vehículos, todo menos humanoides torpes como los que nos enseñaron las películas.

Acepta nuevas ideas de reconstrucción social para brincar a ellas cuando se presenten en tus coordenadas. Reta todo eso de empleos fijos, salarios y prestaciones y demás temas que hoy ves como naturales pero que en realidad fueron igual o más controversiales cuando aparecieron en el mundo.

Evita trabajos repetitivos.

Entra a trabajos como project manager y demás que requieren que desarrolles muchos elementos técnicos y sociales.

Que tú y tus hijos tengan un futuro maravilloso.

Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

P.D. 1: La acción no siempre trae felicidad, pero no hay felicidad sin acción. Lo dijo Benjamin Disraeli.

P.D. 2: Si esto te gustó, suscríbete gratis a mi newsletter. Te va a encantar.

FLORES Y ESPINAS EN LA CONSTRUCCIÓN DE UN NUEVO PAÍS

Las empresas típicas optimizan todo para dar más ganancias al accionista —también conocido como «shareholder».

La mayoría de compañías usan esta visión. Es el modelo de negocios que la universidad lleva décadas enseñando a los ejecutivos.

Es también el método más rápido para generar riqueza increíble a los creadores de una idea.

Hay —afortunadamente— una visión progresista del capitalismo que insiste en que debemos considerar fuertemente a todos los interesados —conocidos también como «stakeholders»— quienes al final del día son las personas y entidades que reciben el impacto de lo que la empresa hace. Estos stakeholders pueden ser proveedores, clientes, los gobiernos de las ciudades en que opera la compañía, las futuras generaciones de la humanidad que tendrán que lidiar con los desechos de su producción y así.

Solo como lección de negocios, memoriza esto: los shareholders siempre son stakeholders pero los stakeholders no siempre son shareholders.

Soy fan del capitalismo. Y te lo digo porque esta filosofía tiene muchos elementos criticables y despreciables, pero creo honestamente que las alternativas han demostrado su incapacidad una y otra vez para empujarnos positivamente hacia adelante.

Uno de los mejores pensadores de hoy —Yuval Noah Harari— explica que el capitalismo gana al ser el sistema que mejor procesa la enorme cantidad de datos que el mundo produce a diario. En una sociedad con el vertiginoso ritmo de cambio como la nuestra, esto es lo mínimo que necesitamos.

Le falta humanidad al capitalismo, claro. Le faltan mecanismos para no abandonar al sector de la población que no puede insertarse con éxito en su maquinaria, sí. Le faltan muchas cosas, pero si somos objetivos, la evidencia demuestra que lo que nos conviene es optimizarlo.

Estás leyendo esto en un dispositivo fruto del capitalismo.

Ahora también conversamos, nos enamoramos, vendemos y creamos en plataformas inventadas por el capitalismo.

Las empresas son necesarias para mejorar a la especie humana. Las empresas no son el enemigo. Los gobiernos tampoco son el enemigo, pero debemos abrazar lo que la evidencia dicta: que las personas dentro de un aparato burocrático tienen un cierto tipo de habilidades específicas que no están relacionadas con la innovación ni la optimización.


China es un caso increíble que en países tercermundistas como el mío no estudiamos lo suficiente. En cuarenta años ha dado un salto cuántico del cual no tienes idea hasta que estás parado en medio de sus increíbles ciudades viendo la economía vibrar y demás.

Hay muchas cosas reprobables que hacen, claro, justo al igual que en tu país, en el mío y en cualquiera que admires. Ninguna sociedad es perfecta, pero te recomiendo entender a detalle la reinvención que hicieron en muy poco tiempo de su suerte geopolítica y socioeconómica.

Te aviso: China no es comunista. Una cosa es el discurso y otra es la ejecución. China cambió porque comenzó a hacer experimentos capitalistas en algunas de sus regiones. Vio resultados. Optimizaron las cosas y poco a poco expandieron la abundancia a todo el país.

China vendió el capitalismo a su población y burócratas sin usar jamás la palabra «capitalismo». Esto ha sido el acto de marketing político más increíble y menos documentado de la historia.

El éxito actual de China se puede apuntar a un reformador en concreto: Zhao Ziyang. Al tomar las riendas del poder, lo que este líder hizo fue insistir en encontrar respuestas concreta a una serie de preguntas que tenían —y tienen— todo el sentido del mundo:

  • ¿Qué demonios han hecho Japón, Corea del Sur y Singapur para tener éxito?
  • ¿Por qué en China no estamos a su nivel si compartimos las mismas raíces asiáticas?
  • ¿Qué acciones podemos copiar?

Y así comenzó todo: aceptando primero que China estaba haciendo las cosas mal porque los resultados en ese momento eran innegables. China —para que tengas una idea— estaba muchísimo más jodido que México en 1980. Mucha gente sigue con esta tonta idea hoy en día.

Estados Unidos es fascinante y admirable en muchos sentidos. Es también una especie de filtro que nubla nuestra percepción del mundo. Al vivir tan cerca de su influencia, vemos a China como una cuestión aislada y exótica en lugar de entender los pasos increíbles de esa nación.

No ataques lo que te estoy diciendo con una opinión simplona estilo «Aarón está a favor de todo lo que hace China» u «Aarón está en contra de Estados Unidos» o «Aarón es capitalista». Sé más profundo. Dale capas y matices a tu entendimiento. Lo que quiero hacer notar con todo esto es que para dar un salto cuántico como nación, el libro de texto indica que esto se logra cuando los líderes se hacen preguntas duras y aceptan las respuestas que la evidencia les da.

Encerrarnos en nuestra mentalidad de siempre «nosotros vs ellos» donde los mexicanos somos inteligentes, geniales, buenos, creativos y todo lo malo que nos ocurre es culpa de los gringos y el capitalismo, bueno, eso nos va a seguir manteniendo en donde estamos.

Ojalá esto te motive a ir a China y ver de primera mano lo que te digo. Para los que me atacarán con argumentos infantiles estilo «Aarón, si te gusta China, eso significa que estás en contra de la democracia», bueno, recomiendo más capas de entendimiento sofisticado.

Muchos refutan mi opinión diciendo que una cosa son los resultados económicos de China y otra es la calidad de vida de sus ciudadanos. Me dicen también lo horrible de vivir en un régimen político estricto. Ve a verlos. En serio. Ataca la narrativa que te han taladrado.

China —un país mucho más grande que nosotros— logró transformarse en tan solo una generación. ¡Una generación! Comenzaron estudiando, luego copiando para finalmente crear y adueñarse del juego. El éxito estuvo en que el cambio inició genuinamente desde arriba, justo como cualquier experto en change management te lo va a decir: si el liderazgo no se compromete, las acciones no van a surtir efecto.


Esto no es un ataque a ningún gobierno o político. Criticar de forma simplona regala likes y permite conectar rápido con personas adictas a ofenderse en grupo. Esto es una reflexión para agregar sofisticación a nuestro entendimiento de lo que nos convendría ejecutar como país.

La solución está en mirar hacia afuera. Aceptar todo lo que hemos hecho mal, lo que pensamos de forma limitada y que nos mantiene al mismo nivel, estudiar a los que ya están en el nivel al que nos interesa llegar, copias sus acciones y mantener el rumbo con disciplina.

Mirar hacia afuera como mexicanos significa dejar de estar glorificando todo lo que hacemos y decimos como si fuera lo mejor del mundo. Haz lo que haces con el fútbol: claro que amas a tu equipo local pero no te engañas pensando que está a la altura del campeón de Europa.

Mirar afuera es viajar con el propósito de aprender y no para andar sufriendo con nostalgia porque no hay tortillas en Shanghai o porque no hay chile ni salsa en Hong Kong. México no es el mejor país del mundo. Ama a tu país, sí, pero ser ciego no es requisito para ello.

Aceptar lo que hemos hecho mal significa que muchas partes de nuestro sistema sociopolítico necesita cambios que hoy lucirán insólitos y dentro de cuatro décadas los veremos como lógicos.

Dejar de pensar de forma limitada:

El mundo —afortunadamente— no es una versión amplificada de México.

Estudiar a otros requiere humildad intelectual. Cuando nos sentimos superiores por nuestro «orgullo nacional» lo que decimos es que somos una sociedad con alto nivel de inseguridad personal y necesitamos agarrarnos a aquello que solo nos hace sentir bien en lugar de cambiar.

En fin, gracias por leer estas notas. Espero contribuyan a una conversación rica y poderosa. Esa es toda la intención.

Seamos audaces. Y seámoslo ahora.

—A.

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ROOT ACCESS

Es el año 1999 y mi mejor amigo en aquel momento llega a la universidad con la leyenda “I am the root” en su playera. Nerds, al fin y al cabo, sonreímos en complicidad porque entendimos la referencia sin mayor explicación. Caminamos hacia las instalaciones del nodo central de la institución donde pasábamos mucho tiempo jugando en una estación Sun con la media decena de comandos de Unix que conocíamos. Este era un sitio sensible donde —si hubiésemos querido— podríamos haber desconectado de la red a varias ciudades con pocos teclazos. El administrador era un tipo tranquilo y agradable que aceptaba de buena gana la compañía de dos estudiantes insertos hasta el tuétano en tecnología. Mi amigo era uno de los mejores programadores universitarios y yo el mejor webmaster de la escuela, así que esto nos abría puertas que naturalmente estaban cerradas para los mortales. Pasábamos la mayor parte del tiempo haciendo scripts y pórtales web en una época donde el resto del mundo a nuestro alrededor veía internet como algo exótico.

Toda avance que cambia el mundo nace de alguien con actitud hippie. Piensa que los diseños de ingeniería que el Renacimiento propuso a la posteridad no llegaron de la mano de alguien estable y tradicional, sino de Da Vinci, un tipo curioso y raro, por decir lo menos. Hey, robar cadáveres para estudiar anatomía en un momento en que hacer esto implicaba una muerte segura si te descubrían no es señal de alguien que carga con un comportamiento sano. Una persona con mentalidad “normal” no hace cosas así. Piensa en Isaac Newton, Marie Curie y Alan Turing, entes cuyas obsesiones siempre estuvieron fuera del espectro de las ideas típicas de la sociedad.

A lo que voy con esto es que el respeto a la autoridad jamás es uno de los aspectos fundamentales en la personalidad de alguien genuinamente innovador. Es casi imposible pedirle por un lado a alguien que acepte sin chistar lo que otros le imponen y que por el otro proponga cosas revolucionarias al universo. Así no funciona. Tu insatisfacción contra el sistema es eso, contra todo el sistema. Y lo atacas desde tu trinchera de invención.

Pensemos ahora en el concepto de acceso raíz —root access— como una analogía poderosa para entender mejor a nuestra sociedad. Mira, es probable que la dirección de correo electrónico de Elon Musk sea algo así como elon@spacex.com o elon@tesla.com, porque este es el estándar con el que hoy demostramos status al estar al frente de una compañía: significa que eres tan importante y conocido que solamente necesitas usar tu primer nombre en tu e-mail, mientras que el resto deben identificarse con apellidos también y hasta con números y combinaciones poco sexy. Algunas décadas antes de esta tendencia, lo que se acostumbraba era usar root@nombredelservidor.com para indicar que eras el amo y señor de un sistema. Hoy comprar un dominio y bautizarlo con cualquier alias como hola@servidor.com o gerente@servidor.com es fácil si usas servicios como GoDaddy y así. Pero hubo una época en la historia de la humanidad en que dar de alta un dominio y configurar un servidor para hospedar la información en él era una tarea intelectualmente titánica. Y solo los elegidos podían tener acceso a lo más profundo de esta ruta técnica. El premio era que podían presumir su correo root arroba whatever para que los desdichados sin tales beneficios entendieran que debían hincarse ante él.


Sé que todo esto parece una tontería sin sentido para quienes viven fuera del mundo de las ciencias computacionales y así, pero la realidad es que más allá del ego y la moda de estas señales, lo interesante es lo que podamos copiar descaradamente para beneficio práctico en nuestra vida diaria.

¿En qué cosas tienes acceso raíz en tu vida?

Pienso que un buen ejemplo son tus hijos. Si eres viuda y estás criando sola a tus criaturas, tienes acceso raíz completo a ellos. Los puedes moldear de una manera poderosa. Entiendes sus miedos, sus sueños. Conoces bien sus personalidades y manías. Nadie posee tanto detalle interno de ellos como tú. Esto es el acceso raíz.

Mira, me gustaría que al final de este largo artículo pudieses fácilmente conectar el concepto de root access con la palabra privilegios. De esto se trata todo. El rey, la reina del sistema, tiene ingreso ilimitado a todos los archivos, a todas las líneas del algoritmo, a todos los permisos de lectura y escritura de cada uno de los usuarios. Estos son los privilegios informáticos del acceso raíz. La vida funciona igual: entre más te acerques a tener root access, más privilegios cosechas.

Si quieres usar otra palabra más familiar en lugar de root access, piensa en “visa”. Como ya sabes a estas alturas del partido, si cargas con una nacionalidad de tercer mundo como yo, necesitas demostrar muchas cosas positivas para que los países más importantes del mundo como Estados Unidos y China te digan que sí, que puedes cruzar legalmente sus fronteras. El root access es una visa que te da entrada a lo naturalmente prohibido.


Recuerdo cuando Trump ganó las elecciones. A mí me encantó su primer discurso para aceptar el resultado. Y también la conferencia que al respecto dio Carlos Slim en México. Pero ambas señales no pudieron ser procesadas adecuadamente por la mayoría. Me explico. Si no hablas inglés, no tienes acceso raíz, por lo tanto, no cuentas con privilegios para entender muchas cosas. Necesitas que alguien interprete lo que está ocurriendo en ese idioma. Mucha gente no entendió que al leer las noticias de Trump en su periódico favorito, en realidad estaban consumiendo lo que un periodista cansado transcribió de memoria sobre lo que podía recordar de lo que leyó en otra fuente que a su vez lo tradujo rápidamente sin mayor investigación. Las noticias a las que accedemos en español son principalmente un perfecto juego del teléfono descompuesto. Si hablas inglés, ve completo el discurso conciliador de Trump de aquellas fechas y compáralo con las notas reportadas en los medios.

En esas mismas fechas, el hombre más rico de México dio una conferencia de prensa, lo cual jamás hace. Habló de manera ecuánime sobre Trump, a quien conoce personalmente. Mostró varios libros de Donald en el evento y mencionó que este tipo de movimientos drásticos en la política global han sido estudiados por mucho tiempo por gente como Alvin Toffler y otros en esa liga. Si jamás has escuchado sobre “El Shock del Futuro” y “La Tercera Ola”, es imposible que entiendas las referencias que hacía Carlos Slim en su plática con los reporteros. Todas las preguntas que le hicieron fueron terribles, tontas, de bajo nivel. Excepto una, la cual fue abucheada por todos los demás compañeros periodistas. No me creas. Sé curioso y busca esto en YouTube.

No soy pro-Trump. No estoy diciendo que pobre, las cadenas han desvirtuado su mensaje y que sufre un ataque injusto. Relájate. Te estoy diciendo que el inglés y la lectura te dan ventajas. Muchas. Esas ventajas son lo que hoy estoy llamando acceso raíz y sus privilegios.

Entender mejor las cosas es el activo intangible más estratégico que puedes cultivar en ti.

Es decir, ser la reina del sistema en que te encuentras, viendo todos los archivos, teniendo injerencia en todo el código, es algo por lo cual deberías luchar constantemente.

Habla inglés. Lee mucho.


¿Qué es lo que más ataca tu posibilidad de tener root access a las cosas? El fanatismo.

Hay un artículo delicioso de edge.org titulado “Coalitional Instincts”. En él mencionan cómo esta necesidad de pertenecer a un grupo nos vuelve fuertemente irracionales. Explica que estamos locos por tener una identidad y que no nos importa pagar cualquier precio con tal de encajar. Tú puedes pensar que eres inmune a esto, pero no, ninguno lo somos. Polarizarnos está en nuestro ADN. Nos encanta esta sensación pasional de defender lo que creemos y atacar lo que no. Esto nos impide ver claramente las cosas.

En política, el nacionalismo es el fanatismo perfecto. Es hablar de la patria, lanzar arengas contra un enemigo etéreo, culpar a los de afuera por lo que nos ocurre acá. El nacionalismo no es patriotismo. Parece, pero no. Con el patriotismo construyes. Con el nacionalismo haces lo opuesto.

“Aarón, ¿por qué estás hablando de política si se supone que este artículo iba sobre root access?”. Porque es lo mismo: al tener instalado el fanatismo de una ideología no podemos conquistar los privilegios del acceso raíz. Nos perdemos en defender a nuestro grupo, con todo y sus creencias limitantes. Nos hacemos adictos a atacar cualquier idea ajena. Y todo esto en suma nos vuelve fácilmente manipulables.

Cuando estamos siendo manipulados, no podemos ver el mundo como es. Al contrario, terminamos visualizándolo como nos lo dicta el líder político que ha conquistado nuestra preferencia.

El comunismo y el capitalismo no son religiones pero sí doctrinas. Y comparten mucho de lo que ocurre en cualquier iglesia: hay un manual de comportamiento, una lista de creencias, una serie de rituales, figuras clave a las cuales adorar y odiar, una misión inalcanzable.

No te estoy diciendo que no creas en algo.

Te estoy diciendo que veas cuánto de lo que crees te está estorbando día a día para tener un verdadero mejor acceso raíz a la realidad.

Secreto: ni los líderes religiosos ni los políticos encumbrados que admiras creen todo lo que te dicen. Lo usan. Es diferente.


Piensa en la increíble devaluación de Zimbabue que emite billetes de trillones de dólares o la guerra encarnizada que vive de repente un país desarrollado como Ucrania. Que esto sea una advertencia para apreciar que la realidad social de absolutamente cualquier país puede cambiar rápidamente. Las señales del destino de la trayectoria de una nación siempre están ahí. El problema es que el ruido disfraza estas advertencias. Este ruido son los discursos nacionalistas, las noticias teléfono descompuesto y la incapacidad de comunicarnos con el mundo directamente en inglés.

Una de las mayores debilidades a las que puedes exponerte voluntariamente es a la esperanza de que las cosas ocurran mágicamente bien. Si te cae bien el presidente de tu país y te gusta lo que está haciendo, lo que más te conviene es hacer el ejercicio constante de preguntarte qué es lo que no está ejecutando correctamente, qué es lo que no estás considerando que está mal, qué es aquello que puede llevarnos a una catástrofe si el escenario no sucede como está planteado. Nunca seas fanboy. Si detestas a tu gobierno, haz lo opuesto. Considera qué es aquello que sí se está haciendo bien, dónde están las oportunidades que tu enojo te está impidiendo aprovechar. Entiende que nunca nadie está totalmente en lo correcto ni totalmente equivocado. Es simple probabilidad que hay cosas buenas y malas andando que no has considerado. Esto es darle besos diarios a una realidad que te regalará movimientos personales más pragmáticos.

Mira, piensa que Twitter y SpaceX son empresas que se fundaron aproximadamente al mismo tiempo. Imagina que le preguntas a un “experto” cuál va a tener éxito: ¿la compañía que se va a enfocar en mensajitos de ciento cuarenta caracteres o la que va a poner a la humanidad en otro planeta? Es obvio que una idea ridícula como Twitter no tiene posibilidades en esta hipotética consulta, pero hoy es extremadamente importante y determina literalmente la conversación que tenemos a nivel global mientras que la otra ha logrado avances tecnológicos impensables apenas una década atrás. Ambas empresas se elevaron al Olimpo de la relevancia. Te digo esto para ilustrar que no es nada fácil determinar con precisión cuándo una idea es realmente buena o mala, esto aplica en política y a nivel personal también.

Lo que más te conviene para hacer buenas apuestas es modelar el comportamiento de quienes van avanzando en su trayectoria personal.

El acceso raíz que te interesa conseguir va a llegar de la mano de que seas práctico en tu comportamiento y no idealista fácilmente manipulable.

Apostar por la trayectoria de las personas es una de las señales más claras para avanzar. Cuando Elon y Jack se pararon por primera vez frente a inversionistas para proponer SpaceX y Twitter respectivamente, la evaluación que estos hicieron del negocio no fue solo con números sino con la deconstrucción de los fundadores. Ambos hippies representaban el paquete perfecto del que ya te hablé: tipos raros y naturalmente inconformes con la autoridad, ejecutores que operan en un amplio espectro de intereses que pocos siquiera conocen. La apuesta no fue tanto a su idea sino hacia ellos. Y esto es lo que tú debes hacer: ¿cuántas personas de tu círculo tienen estas características? Si no las hay, encuéntralas en eventos, en libros, en entrevistas. Y compórtate como ellos. Analiza, por ejemplo, por qué no se entusiasman con algo que dijo el presidente cuando todos los demás están en éxtasis por las recientes declaraciones. ¿Qué es lo que esa persona está viendo que tú todavía no? O al revés. Considera por qué celebra algo que el gobierno propone cuando a ti no te causa la más mínima reacción positiva.

Sé cada vez más sofisticado en tu análisis de lo que te rodea. Esto le da un peso firme a tu entendimiento de la realidad. Y con ello, te puedes mover mejor en lo social y lo financiero.

Cuando somos simplones e idealistas con nuestra percepción del sistema del mundo, nos quedamos abajo, frustrados, buscando siempre al siguiente ícono derechista o izquierdista, conservador o liberal, pro-empresa o pro-pueblo que nos regale entusiasmo, que nos dé una guía sobre lo que debemos aplaudir y lo que debemos detestar. Nos volvemos adictos a ser manipulados.

Tu root access comienza hoy evaluando a las personas por la trayectoria que llevan, no por la condición en que se encuentran. Esto es como en cripto: si tomas una foto del valor económico de sus tokens en este momento, todo es terrible y la conclusión lógica es que no te metas a esto, pero si entiendes la fuerte filosofía que esta tecnología tiene detrás de sí, verás que este instante es simplemente un movimiento natural del ciclo que lleva hacia su conquista del mundo. Apuesta por el avance que van demostrando las personas, no por lo que te muestra una simple foto de su estado financiero o social del momento.

Tu root access comienza hoy con mejor inglés, más lectura, menos fanatismo.

Está a tu alcance.

Ejecuta ya.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

EL «FREAKONOMICS» MEXICANO

La semana pasada asistí a una universidad local para la presentación de No Es Normal, un libro de Viri Rios. La propuesta de la autora es una compilación de veinticinco artículos escritos con una mezcla de información cuantitativa sobre modelos sociales, económicos y políticos, estudios científicos hechos por y para empresas y gobiernos junto con la perspectiva de ella, una experta mexicana en políticas públicas egresada de la UNAM, el ITAM y Harvard.

Me gustó mucho el formato de la obra. Es una bocanada de aire fresco que ayuda a elevar el nivel de la conversación para repensar las macro-decisiones que tomamos en nuestro país. Incluso si no eres mexicano, prácticamente todas las comparaciones que Viri hace entre la realidad y lo que podríamos hacer posible resultan reveladoras y aplicables a muchas geografías.

Obviamente —intentando ser mi propia persona y no un simple fanboy— tengo varios puntos de vista que coinciden con la investigadora y otros que no. Intercambié algunos comentarios de esto con ella. Si te interesa saber más de la interacción y el libro, grabé una reseña que puedes encontrar en

También está disponible en Facebook, Twitter, Spotify y Apple Podcast.

Tres puntos que quiero destacar hoy para ti —porque me caes bien y porque me encanta escribir. El primero es que la autora hace algo en la entrada de su libro que me parece bastante loable: habla de sus sesgos. Esto no es fácil de conseguir en alguien con opiniones fuertes. Admitir nuestras inclinaciones, exponer nuestras preferencias naturales suele ser visto como una debilidad, algo así como entregar nuestra vulnerabilidad a los críticos que van a utilizar esto en nuestra contra. Claro que Viri, tú, yo y todo el mundo tenemos sesgos y sería mejor si pudiéramos hablar abiertamente de ellos.

¿Mis sesgos? Vengo empujando mi evolución desde la clase media baja, casi en nivel de pobreza y cargo un resentimiento natural anti-establishment que me hace buscar culpables en aquellos privilegiados que nacieron con recursos y contactos. Durante muchos años até mi destino a mis quejas acerca de las externalidades. Esto me tuvo jodido mucho tiempo porque hay poco que un chico idealista sin dinero, sin relaciones de alto nivel y sin una mentalidad de crecimiento pueda hacer para mejorar su realidad. Con las décadas a cuestas, he ido aprendiendo mejor el juego y por ende, he llegado a nuevas conclusiones. Por ejemplo, el hecho de que si todo marcha bien, cuando yo muera, podría dejar a mi familia en una posición muy diferente a aquella en la que yo comencé. Y eso haría que obviamente algunos los resientan. He entendido que los empresarios, los «ricos», no son todos malos y que los “pobres” no son todos automáticamente víctimas. A lo que quiero llegar con esta nota es que las personas que jamás han experimentado situaciones altamente estresantes de dinero no pueden conectar fácilmente más allá de lo teórico con quienes sí hemos estado ahí. Y esto dificulta enormemente la conversación. Viri tiene sesgos similares a los míos. En la reseña que grabé te explico más al respecto.

Otro nota interesante es sobre la división inmediata que hacemos entre grupos de personas. Ya sabes: o estás a favor de mi punto de vista del mundo o estás en mi contra. La ecuanimidad política es tan escasa que los que la proponen al universo lucen tibios, aburridos. Ser apasionado, fanático es más excitante. Gritar más alto es una competencia que se hace mucho más fácilmente viral que reflexionar intentando tomar los mejores elementos de diversas propuestas vengan de donde vengan. Hay un artículo fascinante al respecto en la revista Edge titulado “Coalitional Instincts” y es la lente que hoy ocupo a diario para calibrar mi apoyo a ciertas ideas. Esto viene a cuento porque creo que el libro de Viri empuja esta noción de “nosotros los pobres” versus “ellos los ricos”, una fijación que es fantástica para obtener votos y poder en el imaginario social. En mi grabación profundizo más sobre esto.

Y finalmente, el último punto que quiero compartir contigo hoy trata sobre la marca personal. Viri tiene cientos de miles de seguidores en redes sociales. Es una de las científicas sociales más destacadas de nuestra nación. Y me gusta cuando gente que aporta elementos para conversaciones inteligentes logra conseguir atención de esta manera. Es lo que necesitamos: más intelectuales construyendo grandes marcas personales pero basados en sus creaciones, no en gritos ni quejas infantiles. Aprende de la ejecución que la autora tiene en Twitter y ahora imagina que más científicos mexicanos en biología, robótica, física y demás áreas así pudieran cambiar su chip para dejar de jugar el mismo juego de todos ellos donde lo único que importa son los papers que publiques y que pudieran hacer eso y al mismo tiempo conectar con grandes audiencias fuera del limitado ecosistema en que se mueven. Por eso fui a ver a esta investigadora, quien representa el potencial de una parte de la nueva generación de profesionales en México que están usando técnicas y herramientas modernas para conseguir resultados optimizados con rapidez.

Listo. Ve o escucha mi grabación de la reseña. Déjame tus comentarios.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz.

Y selo ahora.

—A.