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MAMBO EN FACEBOOK, K-POP EN TIK-TOK

Imagina cada red social como un baile. Twitter es reggaeton, Instagram es rap y así. Cada una de estas plataformas exige pasos distintos. Mi error ha sido querer que TikTok (K-Pop) me ame por mis pasos de Facebook (mambo).

Tal vez te está pasando lo mismo.

¿La solución? Igual que el baile: abrazar el dolor de sumergirte en nuevas clases, errores y amigos.

Al entrar a un evento, yo estoy pensando en notas y hacks para escribirte un artículo, querida PAD. Es mi mambo-Facebookitis que me persigue. Por otro lado —en la misma situación— los Kpoperos-TikTok están analizando ángulos para grabar videos. Físicamente, estamos en el mismo lugar. Profesionalmente, estamos procesando universos distintos.

Hay gente que todavía baila mambo y clubes donde lo puedes ir a disfrutar. Pero si haces un honesto censo de la realidad, verás que tu dominio de este baile es irrelevante para la modernidad. Y si tus intereses son irrelevantes para la mayoría, capitalizar en ellos es muy, muy difícil.

Para darnos recursos (invitaciones, relaciones, dinero) el mundo lo «único» que nos pide es ser relevantes.

No te ofendas. No estoy diciendo que el mambo no importe o que el K-Pop sea mejor. Intento hacerte ver que esto es lo que nos pasa una y otra vez a las personas que nos vamos quedando atrás en lo que hoy resuena para la mayoría de la población: insistimos en defender lo que dominamos, lo que conocemos, y lo hacemos porque hacerlo así nos da un lugar seguro en lo emocional.

Ni a ti ni a mí nos gusta aceptar que todo el esfuerzo que hicimos para dominar algo ahora es asunto del pasado y que debemos prácticamente reiniciar desde cero. Piensa en los diseñadores gráficos de los setentas y ochentas que un buen día en los noventas les pidieron que se volvieran expertos en Photoshop de la noche a la mañana.

Esto de adaptarnos no tiene que ver con la edad. Conozco jóvenes con mentalidad de la vieja guardia, que no entienden los nuevos modelos de aprendizaje de vanguardia y siguen defendiendo ciegamente un sistema que sus abuelos y papás les taladraron como único. Conozco gente mayor que yo que hace streamings geniales y gana dinero con ello.

Para quienes vivimos principalmente encerrados en nuestro cerebro y textos, este cambio hacia el mundo visual y emocional es durísimo. Pero hey, tal es la señal de que es algo a lo que debemos —al menos— poner bastante atención.

Si eres como yo, que me encanta estarle diciendo a las personas lo que tienen que hacer, te conviene —al igual que a mí— tomar tu propia medicina y dejar que el comportamiento de las nuevas generaciones te informe cuáles deben ser tus siguientes objetivos.

La peor conversación con una audiencia siempre es la unidireccional.

Siempre explico que escribo mis artículos pensando en mi propia versión universitaria de niño desenfocado. Y hace más de diez años, cuando comencé a hacerlo con mi blog, el formato era genial. Muchísimos jóvenes se apuntaron a seguirme ipso facto.

Hoy el asunto ya no es así. Y los puedo culpar diciendo lo que es fácil: que las nuevas generaciones no leen, que no ponen atención y demás discursos de viejito cascarrabias; o puedo preguntarme dónde demonios andan y qué he dejado de hacer para llegar a ellos.

Los jóvenes pobres y desenfocados a los que más les conviene mi contenido no están aquí en Facebook.

No andan leyendo blogs.

«Antes todo era mejor» es una forma de pensamiento que da refugio a nuestro corazón para no decirnos la verdad: que no hicimos el trabajo de actualizarnos, que no nos esforzamos por bailar adecuadamente con los tiempos, que votamos conscientemente a diario por proteger lo que aprendimos a dominar en lugar de abrazar lo nuevo y relevante.

Te juro y te firmo que el mundo es cada vez mejor.

Haz que tu desempeño lo acompañe siendo así.

Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Disciplina emocional.

Dureza mental.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

AL OTRO LADO DEL ABURRIMIENTO

Nuestro smartphone es un casino andante. A nivel psicológico y antropológico, «revisar» nuestras notificaciones es exactamente lo mismo que jalar la manivela de la máquina tragamonedas: estamos buscando «tener suerte».

Claro que la suerte existe. Y puede ser que ganes en algún punto. Sigue jugando. Sigue apostando.

Pero al mismo tiempo, construye tu propia suerte. Empuja, moldea las cosas para fabricar la buena fortuna. Esto lo puedes hacer a nivel físico y a nivel digital.

A nivel físico —por ejemplo– puedes construir suerte con hacks sencillos. Analiza si al despertar lo primero que buscas es tu celular. Bien. Piensa que nuestras excusas oficiales para tener el dispositivo a un lado son muy buenas y nos engañamos con ellas: «es para poner la alarma, Aarón, si no, no despierto», «es por si hay una emergencia», cosas así. La realidad es que apenas abrimos los ojos, comenzamos a ingresar drama, ansiedad, miedo y envidia a nuestra alma porque dejamos que el equivalente de un chorro de agua de alta presión en modo digital nos ataque despiadadamente en el primer minuto de nuestro día en lugar de usarlo para meditar, agradecer, reflexionar, analizar, visualizar lo que vamos a hacer para ayudar y ayudarnos.

Intento ilustrar con este sencillo ejemplo que aunque tengamos toda la intención de construir suerte, no nos damos cuenta que nos estamos saboteando con mucho del comportamiento que cargamos a diario y que jamás retamos.

Para construir suerte en modo digital, necesitas suscribirte a newsletters fantásticas que se conviertan en el equivalente de una sorpresiva llamada telefónica de esa amiga a la distancia que admiras y que siempre te inspira, te comparte grandes ideas y te deja vibrando en alto al colgar. Encuentra a los creadores de estos mensajes, suscríbete a sus e-mails, síguelos por todas partes. Y aplica filtros para que sea lo primero que veas.

Una de las formas en que construyo suerte es muy extrema, pero me ha servido de manera increíble durante casi diez años: desactivar todas las notificaciones de todas las apps de mi iPhone. Soy usuario fuerte de redes sociales, recibo muchos e-mails, tengo mensajes que atender a diario y así, pero jamás escucharás que mi teléfono suene.

Mucha gente suda cuando les propongo esto.

Si algo te pone nervioso o altera tu visión del mundo y lo quieres ridiculizar, atacar, minimizar como primera reacción, mantente alerta a eso, pero pon mucha más atención a analizar las fibras sensibles que está tocando en ti. Encuentra nuevas respuestas sobre el núcleo de tu personalidad. Esto es lo que siempre nos hace crecer.

Confieso que sí hay algo que hace sonar mi teléfono y eso es una llamada de mi esposa. Si estás casado y con hijos, tú entiendes que este es el límite máximo del juego.

¿He perdido oportunidades geniales por no responder un WhatsApp en segundos?

¿He perdido oportunidades geniales por no revisar quién me dio like en alguna red social?

No. Al contrario. He ganado muchísimo tiempo para enfocarme creando contenido y teniendo conversaciones con PADs en todo el mundo. Nada interrumpe mi flow y puedo compartir aquí contigo y otros miles de lectores en muchos países mis ideas a diario. A través de más de una década he vaciado casi dos millones de palabras en contenido en internet que no podría haber hecho si dejo que las sugerencias de TikTok, algún mensajito de Facebook o un sonido de Gmail secuestren mi línea de pensamiento del momento en que estoy trabajando.

Sé que tu vida y la mía probablemente son distintas. No estoy diciendo que tienes que ser tan extremo como yo, pero sí te sugiero que comiences a construir suerte viendo cuáles comportamientos físicos y digitales te drenan tontamente a diario.

Quita la mayor cantidad posible de notificaciones que puedas de tu celular. Las hápticas. Las audibles. Las visuales. Si tu ingreso depende de escuchar un sonido porque hiciste una venta en línea y ahora debes actuar, bien, obviamente deja eso andando: te estás entrenando en tener una retroalimentación positiva del dispositivo. Tal vez mi mejor sugerencia en este escenario es que consideres fuertemente invertir en cómo salirte de la ecuación para que tus ventas sigan y tú no tengas que estar pendiente de cada una. Think about it.

Revisar WhatsApp es importante, sí. Hay mensajes que requieren atención. ¿Qué tal si agrupas tu esfuerzo en ello para revisarlo solamente una vez cada hora? Y cuando sea ese momento, te enfocas totalmente en responder bien cada mensaje.

Casi todo lo que hacemos en términos digitales es irrelevante, pero mucho de ello se disfraza para hacernos sentir bien porque nos da la falsa idea de que estamos siendo productivos cuando meramente nos estamos inventando cómo estar más ocupados.

Mi hijo mayor descompuso de forma irresponsable su Huawei moderno. Ahora carga con un iPhone 14 menos 10 que encontró abandonado en algún cajón de mi oficina. En estos meses que ha ido desintoxicándose a la fuerza, ha empezado a programar, diseñar y desarrollar videojuegos viendo tutoriales en su PC y aprendiendo a pelearse con el IDE de diversas piezas de software para conseguir los resultados que quiere ver. Llevo mucho tiempo explicándole que lo más genial de la vida es invertir la ecuación que domina a todo el mundo donde pasamos 95% de nuestro tiempo con la tecnología consumiendo entretenimiento y apenas un 5% creando algo. Hacerlo al revés reconfigura la Matrix a tu favor. La vida lo puso en la encrucijada donde —sin querer, porque así son los adolescentes— tuvo que hacer exactamente eso, ser creativo y productivo la mayor parte del tiempo con las herramientas a su alcance en lugar de estar esclavizado al doomscrolling infinito.

Las grandes posibilidades en todo siempre están al otro lado de estar aburrido, de estar desconectado, de actuar diferente a los demás.

Si hubiese algo genial al otro lado de nuestra adicción a las notificaciones, de nuestro comportamiento normal, ya lo habríamos recibido porque llevamos rato en ello, ¿no crees?

Busca tener suerte por azar. Sigue en eso. No estaría nada mal.

Pero trabaja inexorablemente a diario construyendo tu propia suerte tanto en lo físico como en lo digital.

Sin pena.

Cero dramas.

Enfoque. Ecuanimidad.

La gloria está en el largo plazo.

Disciplina emocional.

Dureza mental.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

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EXMA 2022: EDUCACIÓN DE ALTO DESEMPEÑO.

Ayer lloré.

Soy un tipo usualmente serio y bastante tranquilo. No vas a encontrar acciones locas o extremas de mi parte en redes sociales porque no soy así. No es que ese tipo de personalidad tenga algo de malo, pero simplemente no es la mía.

Pasé —sin embargo— estos últimos dos días en modo anti-yo.

Brinqué en modo fanático extremo.

Grité como loco desesperado.

Me abrí a escuchar a quienes mi ego me invitaba tontamente a ignorar.

Me tomé selfies como fanboy sin límites.

Abracé a decenas de extraños con genuino entusiasmo.

Regálame diez minutos para

• explicarte cómo jugar el juego que te conviene,
• decirte qué fue EXMA 2022 y
• regalarte hacks de millones de dólares.


“Un día en este evento vale más que un año de educación tradicional”.

Quien dijo esto, fue el segundo hombre más rico de México, Ricardo Salinas Pliego, empresario icónico en varias industrias. Como nota cultural, se dice billionaire en inglés y multi-millonario en español. No digas «billonario». Todavía no hay billonarios en el mundo. Los ceros a la derecha importan.

Como toda figura de alto nivel, Ricardo es polarizante: o detestas lo que representa y propone o te encanta su existencia.

Yo voto por la existencia de tipos así, quienes jamás serán perfectos —como tampoco tú y yo lo somos— pero que gracias a sus altísimos niveles de influencia pueden mover a muchos hacia escenarios más positivos a nivel personal y profesional.

Ayer en EXMA 2022, Ricardo presentó “Universidad de la Libertad”, un ambicioso proyecto internacional de educación universitaria moderna, donde el enfoque será el estudiante/cliente, quien acompañado de grandes instalaciones y expertos probados interactuará en sesiones tanto presenciales como en línea.

Quedé fascinado tanto con su frase sobre el valor de un buen evento comparado contra estar sentado en un típico salón de clases y la presentación de su visión para cambiar el paradigma escolar.

Durante el evento, le envié un mensaje en Twitter levantando la mano para apuntarme como maestro en su institución. Me encantaría aportar hacks prácticos y de resultados asimétricos en un lugar que empuja lo estratégico de esto.

Por cierto, síguelo en en Twitter en @ricardobsalinas.

(Ya sé. Lo más seguro es que no tengas cuenta ahí, o casi nunca la uses o no le veas mucha utilidad a esa red social. Hazte un favor y entra. Te voy a explicar las ventajas de esto en un momento. También hablaré contigo sobre Instagram y TikTok).

Si la frase “un día en este evento vale más que un año de educación tradicional” te parece exagerada o no la entiendes, todavía no comprendes el verdadero juego del mundo que te conviene dominar, todavía no abrazas las reglas que importan.

Sigue leyendo. Te conviene.


No inviertas TADI en eventos.

TADI es un acrónimo que me inventé y significa Tiempo, Atención, Dinero e Incomodidad.

Para conocer de manera práctica y genuina las prioridades de alguien, solo analiza las cosas en las que invierte TADI y ahí las tienes. No hagas caso a sus palabras.

Aquí viene el primer hack de este artículo: cuando asistas a un evento, pierdes si lo ves como tal.

Va de nuevo, en cámara lenta: si vas a un evento de negocios, de marketing, de emprendimiento, de ventas o algo en este estilo, y lo único que buscas es inspirarte, bueno, estás fracasando en explotar el verdadero potencial del asunto.

¿Por qué? Velo así: un evento es algo en donde te sientas de forma pasiva a consumir solo lo que te dan. Esto no es muy alto desempeño.

Por otro lado, para convertir el asunto en algo de alto desempeño, entiende lo siguiente: ese evento por el que estás pagando te conviene visualizarlo como una universidad que tú te estás inventando y en la que tú estás decidiendo los temas y votando con tu dinero por aquellos que quieres que sean tus maestros.

En una universidad —incluso si es temporal como ésta— interactúas, ejecutas, practicas, conectas, haces cosas, te equivocas, te aburres en ciertas áreas, te excitas en otras, te quedas con dudas, resuelves algunas, en fin, la experiencia es totalmente diferente a un evento.

La idea es que si ves un evento como una universidad temporal de tu creación, puedes entonces abrazar la siguiente noción peligrosa: tienes a los mejores profesores del mundo a tu alcance en cualquier tema si te permites verlo así.

Ahora, cuando hablo de “noción peligrosa” me refiero a que entre más haces este tipo de ejercicio donde ingresas TADI a eventos-universidades, tu mentalidad y ejecución se estiran al punto donde dejas el promedio atrás. Dime si esto no es genuinamente atractivo.

Lo genuinamente atractivo es peligroso. Por eso te lo digo así. Que no te espante la palabra.

Pagar —digamos— mil dólares por un ticket para sentarte en un evento para inspirarte es una tontería. No lo hagas. Mejor ve una película con un mensaje bonito. Más barato y rápido.

Pagar —digamos— mil dólares por tomar notas directas de quienes han construido las ideas que hoy admiramos en nuestra sociedad, uff, es un regalo. Ver cómo se visten, hablan, caminan interactúan, las palabras que escogen, las que evitan, cómo resuelven retos en el escenario en tiempo real, todo eso. Si observas con atención, te están dando el código de lo que tienes que copiar descaradamente de ellos para llegar a esos niveles.

No sé si tengas a diario la oportunidad de estar a pocos metros de este tipo de creadores y empresarios. Voy a asumir que no. Y voy a asumir que convives con gente buena, trabajadora y tal vez feliz en ciertos aspectos, pero también preocupados constantemente y atascados sin un rumbo claro. Debes empujarte siempre a ti mismo para mezclarte en entornos que te den las pautas claras para crecer. No favorezcas automática y ciegamente entornos donde te sientas relajado.

El entorno que dominas te domina.

Busca entonces dominar entornos que te hagan sentir muy incómodo.

El entorno que te conviene siempre es intimidante.

En esto de evento-universidad que te estoy diciendo que metas TADI, harás más que tomar notas y observar lo que los grandes empresarios y creadores ejecutan: vas a moverte por los pasillos y aprender a generar conversaciones con aquellos que como tú, están construyéndose una nueva realidad. Esto es a lo que yo llamo #hackearlavida, optimizar nuestra existencia.

Vas a buscar a la gente que tenga acentos diferentes, de preferencia de otros países. Sé internacional.

Vas a hablar con aquellos que se parezcan poco a ti. Sé cosmopolita.

Ten en cuenta que entre más inversión de TADI requieres para un evento, el filtro de la gente que estará ahí es mejor.

El precio es un separador fantástico. Pone a la gente correcta con su comunidad.

Viaja lo más que puedas a eventos-universidades geniales fuera de tu ciudad y país. Esto expande tu visión, tus posibilidades. Abandona esa forma de pensamiento pobre de querer acceder a todo gratis y cómodo en tu computadora o celular. Sí, está bien, pero eso no te hará crecer ni tan rápido ni tan fuerte como conectar con el poder de lo físico.

Te lo digo yo que estoy en el mundo de la alta tecnología y construyo con mi compañía hardware y software, que hago dinero con cursos y eventos digitales: nada supera lo presencial.

No vayas a eventos. No seas pasivo. No seas bajo desempeño.

Invierte TADI en universidades-eventos. Sé pro-activo. Sé una PAD, Persona de Alto Desempeño.


Educación. Experiencia. Marketing. Acción.

Tres días atrás, jamás había escuchado de EXMA.

O tal vez sí, no lo sé.

Espero los organizadores no se ofendan ni lo tomen personal.

Lo único que puedo decir en mi defensa es que no suelo reconocer muchas caras o marcas famosas nuevas y eso no significa que no tengan gran valor. Ando usualmente encerrado en ciertas burbujas que me ciegan. Trabajo en esto y conforme voy descubriendo sorpresas positivas como EXMA, me gusta hablar de ellas y compartirlas con mi comunidad de PADs.

Este artículo luce patrocinado, pero no lo es.

EXMA se anuncia como la plataforma de marketing más grande e influyente de Latinoamérica.

Cuando leo o escucho cosas así, bueno, mi escepticismo se dispara. Llevo una década inserto en el circuito de conferencistas en México y sé que todos somos “líder global de esto”, “rockstar de aquello”, “el #1 de esto otro”, “el creador original de tal cosa”, etcétera.

No está mal. Es parte de creérnosla. Si no nos la creemos nosotros, ¿cómo vamos a hacer que los demás puedan activarse una nueva y mejor mentalidad y ejecución?

Sin embargo, lo que experimenté en los dos días de EXMA 2022 me haría apostar que sí, que son la plataforma de marketing más grande e influyente de Latinoamérica.

La calidad de los conferencistas que invitaron lo demuestra.

El músculo para llenar la Arena Ciudad de México lo demuestra.

El capital y las conexiones para convencer a Tony Robbins en participar lo demuestra.

Los gritos genuinos de entusiasmo de su comunidad que viajó desde todo el continente no podrían ser cosas fingidas.

Sorpresivamente, EXMA 2022 se convirtió en mi universidad-evento este año.

Usualmente me inscribo a “cosas locas” porque me gusta aventar mi mente a extremos que no suelo considerar o de lo contrario solo consumiría temas de negocios y tecnología, lo cual me haría perder la riqueza de conectar con ideas sobre arte, cultura y demás que me dan ventajas al considerar las cosas en gran contexto.

Recuerdo un costoso curso de diseño de futuros al que entré sin saber de qué demonios se trataba el asunto. El precio y la ubicación fueron excelentes separadores que hicieron que aquella inversión de TADI valiera la pena. Hasta el día de hoy es —al igual que EXMA 2022— una experiencia profundamente influyente en muchos de mis pasos siguientes.

Llegué a EXMA 2022 por la amable invitación de mi amiga Karla García Olguin y del gran fundador de EXMA, Fernando Anzures.

No sabía bien a lo que iba, pero ya estaba ahí.

Te voy a contar lo que hice para que copies descaradamente lo que te convenga de mi experiencia.

Lo primero es ir con la mente abierta. Al momento de escribir esto, tengo cuarenta y dos años, tres hijos y más de diez años exponiendo la creación de mis negocios públicamente, lo cual me ha valido invitaciones en el Tec de Monterrey, la UNAM, TEDx y contrataciones en empresas como General Electric y Oxxo para hablar sobre tendencias, emprendimiento y demás. La revista Entrepreneur incluso me nombró “rockstar de la innovación” en 2016. He construido con mis socios una empresa que construye hardware y software para fábricas y ciudades inteligentes, cerrado tratos con empresas globales y cometido muchísimos errores a lo largo del camino. Te digo esto no como un viaje al interior de mi ego insoportable, sino para darte contexto de lo complicado que puede ser para alguien como yo escuchar que otros en el escenario te digan cosas que ya considero obvias.

Pero llevo años haciendo un trabajo personal serio para ser menos como yo en mi versión de bajo desempeño. Así llegué a EXMA 2022, a tomar asiento, tomar notas, tener la actitud correcta, la mente abierta y el corazón alegre.

Man, fue maravilloso.

Hice amigos inmediatamente.

Hice negocios.

Repasé grandes ideas que tenía olvidadas.

Me inspiré.

Analicé lo que me encantaba de cada colega conferencista.

Bailé. Grité. Brinqué. Abracé. Lloré. Justo como te dije al principio de este artículo.

EXMA significa Educación, Experiencia, Marketing y Acción. Y eso fue exactamente lo que sus fundadores y organizadores entregaron en este evento.

Todo habría estado fantástico incluso si Tony Robbins no hubiese asistido.

Imagina el frenesí que se desató en este auditorio con su presencia.

Todo lo que has escuchado, todo lo que te han dicho de los eventos de Tony Robbins, bueno, estoy seguro que se queda corto.

Hablaré de él en otro artículo, pero basta decirte que su trabajo con nosotras —las catorce mil almas interesadas en escucharlo— fue sublime, por decir lo menos.

Si has leído hasta aquí, hazte un gran favor y salúdame presencialmente en el próximo evento de EXMA en que nos encontremos. Me encantará saber que te empujé a experimentar un poco de la chispa que me encantó en su edición 2022.


Hacks de millones de dólares.

Estuve presente en la mayoría de las conferencias del escenario principal. Comparto a continuación contigo las tres principales notas que capturé de cada expositor que escuché:

Jorge Serratos

  • Un estudio de Harvard demuestra que solo ayudamos en fechas especiales como Navidad porque asumimos erróneamente que el resto del año alguien más está ayudando.
  • Grábate en videos haciendo cosas buenas.
  • Compartir es bueno. Él lo llama 1+1=3.

Moris Dieck

  • El ser humano está hecho para proteger y conservar, eso le impide tomar ciertos riesgos que le convienen.
  • Nunca antes ha existido tanta desventaja para quien no tiene una buena educación financiera.
  • Aprende a ganar cien pesos esta semana de una manera diferente. Es un músculo que te conviene.

Alfonso y Christian

  • Son los extraños quienes tienen las cosas que necesitas.
  • No te estanques con scripts. Haz preguntas. Indaga como un buen doctor.
  • Crea un valor totalmente diferente para modificar el precio (vender un iPhone de modelo antiguo en cinco mil dólares no es atractivo, pero ofrecerlo como el instrumento que tiene almacenados contactos exclusivos que con seguridad responderán la llamada y notas privilegiadas de grandes negocios comprobados, hace que aparezcan inmediatamente compradores).

Sebastián Lora

  • La excelencia no garantiza el éxito.
  • Pon fecha a tu idea y anúnciala. Esto te mueve más que cualquier otra cosa.
  • La suerte es el punto de encuentro entre la oportunidad y la preparación.

Alex Dey

  • La riqueza no es común. Y no se gana haciendo cosas comunes.
  • Los audiolibros son instrumentos muy poderosos para aprender de los mejores.
  • No celebres con alcohol porque entre más grande tu éxito, te estás entrenando en que debes beber más.

Marco Antonio Regil

  • Muchos entramos a la vida adulta como quien entra a un partido de fútbol sin saber las reglas: no tenemos buenas oportunidades de hacerlo bien.
  • Escuchar es importante pero no suficiente. Es mejor practicar. Y todavía mejor hacer las cosas en equipo.
  • Eres la conciencia que puede reprogramar lo que piensa y lo que siente.

Margarita Pasos

  • Tú no puedes tener algo que resientes.
  • No conectes con radiomiseria.
  • Tu mente tiene toda la ingeniería.

Rodrigo Herrera

  • Cumple el timing.
  • Negocia contigo primero.
  • Respeta la esencia de los negocios que compres.

Arturo Elías Ayub

  • No importa el fracaso mientras tengas humildad para levantarte.
  • Lo importante es cuántos corazones tocas.
  • Invita a comer a tus clientes especiales.

Ricardo Salinas Pliego

  • No ganamos nada bajando a todos de nivel.
  • No eres buen líder hasta que no tengas buenos resultados.
  • Es más valioso un día de un evento como éste que un año de educación tradicional.

Tony Robbins

  • La energía es un hábito.
  • Sé impaciente e irracional contigo y lo opuesto con los demás.
  • Un cambio fisiológico radical es un cambio radical de tu estado emocional lo cual es un cambio radical de tu comportamiento.

Cómo jugar bien el juego de los contactos en universidades-eventos.

El día anterior a EXMA 2022, estuve en el Foro de Economía y Negocios de Forbes en el Hotel St. Regis en Ciudad de México.

Hice nuevos amigos. La inmensa mayoría de estos contactos usan activamente Twitter. Somos un tipo de generación para la cual nos resulta natural movernos ahí.

Al día siguiente, en EXMA 2022, nadie tenía Twitter. Tuve que cambiar rápidamente mi mentalidad para comenzar a pedir los Instagram y TikToks de mis nuevos amigos influencers.

Atención: ninguna de las mujeres y hombres geniales que menciono en este artículo va a interactuar directamente contigo en TikTok. No es una plataforma diseñada para facilitar ese tipo de contacto.

¿Y en Twitter? Hey, sí, es muchísimo más posible que den like a una nota donde los menciones. Es posible que incluso respondan.

Deja de pensar binaria y limitadamente donde tus opciones son solo usar Twitter o no. Tenlo. Úsalo a conveniencia. Juega bien el juego con aquellos que te están diciendo cómo moverte.

El comportamiento maduro y adulto es que te adaptes a lo que aquellos que admiras te dicen que es su estándar.

El comportamiento infantil te orilla a decir «ah, pero no está en Instagram, ni modo, yo quería seguirlo pero pues no uso Twitter».

Sé todo un pro.


Pros y cons de EXMA 2022

Te decía que este no es un artículo patrocinado, de lo contrario te diría que todo fue perfecto.

Lo que no me gustó:

  • El primer día hubo retrasos en los horarios de las conferencias.
  • La selección de comida en los stands era muy limitada.
  • Hubo pláticas interesantes a las que no pude asistir porque eran simultáneas a las del escenario principal.
  • La conexión a internet era terrible.

Ahora bien, el retraso en un evento tan grande y hecho con estas características por primera vez, se entiende. El segundo día tuvieron una precisión increíble.

Sobre el hecho de las conferencias simultáneas, ayuda a tener variedad.

Sobre la conexión a internet en la sede, es algo natural en eventos masivos.

Si alguna de estas situaciones es suficiente para que no vayas a una universidad-evento como EXMA, bueno, haz eso, no vayas: tu frecuencia no te permite ver el potencial.

En lo personal, absolutamente ninguna de estas observaciones representa un rasguño genuino a la calidad de EXMA 2022. Las menciono porque no quiero dejarte con la idea de que todo era perfecto.

Los DJs, la producción visual, el sonido, la logística de entrada, la duración.

Casi todo fue genial, eso sí.


Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Dureza mental.

Disciplina emocional.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

P.D. Recibe gratis más hacks e ideas para ser una Persona de Alto Desempeño. Suscríbete a mi newsletter aquí. Si este artículo te gustó, los e-mails que te voy a enviar te van a encantar.

LA SEÑORA DEL ASCENSOR

Salgo del elevador y topo contra una persona que quiere entrar.

Desayuno. Leo algunas newsletters. Regreso al ascensor.

Se abren las puertas y ahora esa misma persona sale.

Sonrío. La señora y yo continuamos con nuestras vidas. Al caminar imagino una realidad alternativa donde abro la boca para pedirle a esta mujer que me comunique por favor ese mensaje del universo que me tiene que dar porque estas casualidades tan insistentes a veces me desquician.

Ya sé. Soy raro.

Pero —pero— si crees que esto de la realidad alternativa es una tontería, piénsalo dos veces. Como ya habrás notado a estas alturas de la vida, la tecnología nos está empujando por la garganta muchos cambios acelerados en nuestra forma de hacer las cosas. Sucede —sin embargo— que en ciertos escenarios de los que la mayoría de las personas estamos aislados, mantenemos estáticas las imágenes que tenemos de ellos.

Si te digo ciencia, probablemente salten a tu cerebro batas blancas, gafas, pipetas y claro, laboratorios. Al menos tal es mi caso. Hace un par de décadas, pasé meses metido en un centro de investigaciones bioquímicas de última generación y tal es la desactualizada pintura instalada en mi mentalidad sobre cómo son las cosas en ese mundo.

Pocos ciudadanos ordinarios conocemos las verdaderas posibilidades modernas de hacer ciencia. Y sospecho que muchos científicos igual.

Resulta que hay un concepto innovador llamado «cloud labs», laboratorios en la nube, que son prácticamente suscripciones donde con tu laptop y tarjeta de crédito accedes a decenas o cientos de equipos especializados en laboratorios remotos en los cuales ejecutas los experimentos que requieres sin necesidad de invertir en infraestructura o viajes. 

La mayoría de los procesos de estos laboratorios están automatizados, lo cual significa que hay brazos robóticos y software altamente especializado que sustituye la pericia humana en muchos de los delicados procesos de la investigación en las ciencias de la vida. Lo interesante es que algunas actividades todavía requieren seres humanos, así que los fundadores de estos cloud labs decidieron de manera lógica contratar asistentes de laboratorio con experiencia para hacerse cargo de esas partes del trabajo.

El resultado de esas contrataciones fue un fiasco. Estos expertos pronto se aburrieron porque de todas las excitantes cosas por hacer en un laboratorio de clase mundial, solo podían encargarse de las mismos procesos sin tener espacio para su creatividad. Las renuncias hicieron complicado la viabilidad del modelo de negocios de los cloud labs. Es aquí donde todo buen emprendedor debe preguntarse qué es lo que no está considerando, dónde está la oportunidad, a quién o qué está ignorando tontamente. 

Los CEOS de estos centros de investigación remotos hicieron exactamente eso y dieron con una respuesta genial: mejor contratar a gente que esté en trabajos más aburridos y peor pagados para convertir todo este lío en un verdadero ganar-ganar-ganar.

Voltearon a ver al trabajador típico de un almacen de Amazon: persona sin experiencia —entiende «sin vicios que eliminar»— en el sector científico, empacando el mismo tipo de productos todo el día con un salario apenas por encima del mínimo. 

Los cloud labs les ofrecieron el doble de dinero y actividades mucho más variadas.

Van un par de notas sobre esta historia de los cloud labs.

La primera es que la democratización de la ciencia es real. Primero ha sido la información. Hay un intenso debate para abrir el acceso a las publicaciones privadas que hoy cobran un alto impuesto para participar en sus conversaciones. Hoy, gracias a portales como arxiv punto org, los científicos pueden compartir sus resultados a velocidad récord. Claro, publicar aquí no lleva todo el prestigio ni la rigurosidad de hacerlo en un journal arbitrado, pero es un avance. Como científico en un país con limitaciones, te conviene aprende a jugar el juego de vanguardia. Canaliza los escasos recursos que dispongas en soluciones innovadoras como cloud labs y así. Tus asesores probablemente pondrán el grito en el cielo, pero no tomes como mandamiento divino todo lo que te digan. Ten mentalidad fresca y abierta para abrazar oportunidades geniales, no desarrolles el músculo de defender ciegamente aquello a lo que todos están acostumbrados simplemente porque así siempre se han hecho las cosas.

Y si te conviertes en miembro fundador del PARCTMEX —Partido de la Ciencia y Tecnología de México— yo votaré a favor de muchas de tus ideas. Y consíguele un nombre y acrónimo más sexy, ya de paso.

La segunda nota va para ti, que estás en un empleo monótono y mal pagado. No lo defiendas. Haz muy bien lo que te corresponde, aprende lo más que puedas, ten excelente actitud, pero ante todo, ten abiertos los ojos para aventarte a oportunidades locas que te exigen reinventarte, como este ejemplo de pasar de estar empacando pañales en una bodega a conseguir el doble de salario por ayudar a la ciencia global.

Este es un mundo lleno de buena excitación diaria, si le permites que te la demuestre.

La narrativa típica que las novelas, series y películas nos han taladrado sobre el futuro es siempre la misma: todo estaba bien en la marcha de la humanidad hasta que un robot, un medicamento, un algoritmo, un chip, un científico o un emprendedor de alta tecnología echaron a perder el mundo. Estas historias son así porque el drama y el miedo venden más.

Todo eso es una enorme tontería. Abre bien tu mentalidad. No dejes que Black Mirror y simplezas así sean la brújula que utilizas para entender las posibilidades que se están construyendo de manera genial día a día.

El futuro no será perfecto. 

Pero por favor no creas que el presente en que tú y yo nos encontramos ahora es el ideal del hombre. Sabes que no es así.

Sigamos construyendo modelos de negocios más optimizados, como los de los cloud labs.

Hagamos mejor ciencia, de manera más rápido y mucho más accesible en lo económico.

Tengamos mejores empleos, que nos den un propósito cada vez más superior

Si la realidad que estás viviendo se siente limitada, es porque lo es. Hey, tranquila, no es la única realidad, solo es la que has construido. La buena noticia es que la puedes abandonar.

Hay realidades alternativas geniales como las que te comento aquí que ya se están distribuyendo en ciertas coordenadas. Empujémoslas más tú y yo en las nuestras.

Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Disciplina emocional.

Dureza mental.

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WEBMASTER EN EL CIBERCAFÉ

Una chica de diecisiete años me preguntó ayer cómo podía comenzar a emprender si no entendía todavía muchas cosas. Curiosamente, comencé con mi primer negocio a esa misma edad, así que le platiqué sobre mi experiencia. 

Eran los años finales de la década de los noventas y la web 1.0 estaba explotando en los círculos nerds a los que me interesaba pertenecer. Había apenas un par de cibercafés en la ciudad. Ahorraba disciplinadamente cada semana para ir a alguno de ellos y sumergirme como poseído en «la supercarretera de la información». 

El concepto de páginas web me fascinó y decidí tener la mía. Busqué tutoriales sobre esas cosas llamadas HTML, CSS, CGI, PHP, servidores Apache y demás. Descargué toda la información que pude en un diskette. Regresé a mi aburrida computadora sin internet en casa y me peleé con el código cada semana hasta poder regresar a la siguiente renta de una hora del cibermundo y subir mis actualizaciones en el servidor. 

En algún punto, algo hizo clic en mí y entendí el valor de lo que acababa de conseguir: aprendí por mi cuenta una habilidad que pocos tenían en ese momento y ahora podía venderla a otros. Me anuncié como webmaster en México en Yahoo! y enseguida llegaron despachos legales, fábricas y otro tipo de empresas a solicitar cotizaciones. Yo no sabía cuánto cobrar. Tampoco sabía negociar. Lo único que sabía era cómo poner lo que sea en línea.

Respondí lo mejor que pude cada uno de aquellos mensajes de arquitectos, licenciados y otros profesionales que me intimidaban. Cerré varios tratos. Me puse manos a la obra.

Luego llegó el problema de cobrar a distancia. No había Paypal. No había cripto. Los dueños de estos negocios no sabían al principio que estaban lidiando con un menor de edad que no tenía cuenta bancaria y que no podía emitirles una factura por sus gastos empresariales. Sin embargo, lo que he entendido con los años, es que la gente que invierte en cosas vanguardistas tiene eso, mentalidad vanguardista, y jamás se dejan derrotar ante obstáculos ridículos como tonterías burocráticas. El interés de mis clientes por conquistar la red mundial era más grande que poder deducir fiscalmente ese gasto. Supongo que —al fin empresarios— proyectaron algo de ellos en mí cuando se enteraron que su «experto» era yo, un mero chamaco pre-universitario con actitud positiva y hambre de hacer cosas.

Le dije a la chica que esto es exactamente lo que tiene que empezar haciendo: una evaluación de cuáles servicios puede ofrecer a otros. Por su edad, le recomendé que diera clases de física, química y matemáticas a niños de primaria y secundaria. Y aquí viene otro punto: mucha gente podría ofrecer sus servicios en muchos de estos temas pero no lo hacen porque están atrapados en la mentalidad de querer ser «expertos» para poder salir a la calle a vender sus habilidades.

Ya eres experto en muchas cosas. El problema es que no te ves a ti mismo así. Piensas en un «experto» como alguien casi al nivel de Dios. No hagas eso. Un experto es simplemente aquel que sabe un poco más que las personas a las que va a servir.

A ver, probablemente si me comparo contigo —querido lector— yo soy experto en negocios. Esto no significa que soy el mayor experto de negocios de la historia de la humanidad, ni que soy el experto global por encima de todos, para nada. Es simplemente que mi larga ejecución en esta arena me ha dado conocimientos y habilidades que tú todavía no has recorrido. Eso es todo. También soy un experto del gimnasio si jamás has estado formalmente en uno. Y eso no significa que mi cuerpo es de envidia o que soy el más fuerte de todos.

Un joven de quinto semestre de contabilidad en la universidad es —comparado conmigo— un experto en esa área. El chico no vende su expertise porque no se la cree. Vive comparándose con sus maestros, con los que tienen despachos, con los que han estudiado media docena de posgrados, con los que son los ninja-master-sensei de su especialidad. Bajo esa luz, sí, claro, el chico es una pulga técnica e intelectual, pero para muchos como yo podría ser un faro de luz si un día decide exponerse creando videos entretenidos y didácticos.

Calibra la audiencia a la que puedes servir. Este es el secreto.

Vender tu tiempo a cambio de dinero no es una actividad sostenible a largo plazo, pero si tienes diecisiete años o estás en una situación financiera complicada, soluciona con esta técnica de ser experta para la audiencia adecuada. Conforme adquieras más confianza en ti misma, desarrolla productos —de preferencia digitales— y desde ahí sigue aprendiendo cómo automatizar y hacer más y mejor las cosas en negocios.

Evita lo siguiente:

Pon atención:

Asegúrate de entender esto:

Si estás buscando tener todo claro en tu mente para lanzar tu idea de negocios, estás haciendo mal las cosas. Esto solo te da una falsa sensación de seguridad. Si un error tremendo he cometido y visto en muchos ejemplos cercanos, es creer que tu modelo de negocios debe ser totalmente claro para poder comenzar y que así se mantendrá.

Necesitas muchísima flexibilidad mental y emocional durante bastante tiempo al inicio de tu emprendimiento para estabilizarlo. Tu negocio cuando nace es como un globo lleno de aire al que sueltas sin haberlo amarrado en el extremo y termina volando descontroladamente por toda la habitación: es imposible determinar cuál ruta tomará o dónde caerá. 

Una idea fija desde el inicio es lo peor que puedes albergar en tu mentalidad. Esto te quebrará cuando veas que al mercado tu idealismo, tus estudios, tus relaciones, tu capital, tu entusiasmo, tu atractivo y demás no le importan en lo absoluto. El mercado demanda que te adaptes rápidamente y con buena actitud para dignarse a regalarte alguna oportunidad.

Si hubiese competido en uno de esos concursos de emprendimiento con mi modelo de negocios para vender páginas web a finales de los noventas, probablemente habría perdido, me habría desmotivado y los jueces me habrían fusilado por no tener claro cómo iba a cobrar a los clientes y no contar con la capacidad fiscal para emitir facturas a esas empresas que eran parte de mi estrategia. Al no discutir mi idea con nadie y simplemente lanzarla e ir resolviendo cada problema durante la marcha, aprendí, avance y vendí mucho más de lo que un análisis «perfecto» me habría permitido.

Ventajas de esos concursos de emprendimiento: te conectan con gente entusiasta, conoces otras ideas. Desventaja: te hacen adicto a necesitar que otros te den su bendición intelectual/emocional para lanzar tus ideas. Vive libre de esto tanto como puedas. Es genial cuando lo dominas.

Y. Resuelve. Los. Malditos. Problemas. De. Tu. Emprendimiento. Sobre. La. Marcha.

No estoy diciendo que esta actitud de «no analices tu idea» sea adecuada para todo escenario.

Estoy diciendo que si tienes diecisiete años, simplemente comiences a ofrecer tus soluciones ya.

Estoy seguro que más de un emprendedor se puede beneficiar en grande con mi consejo de no poner tanto énfasis en una planeación exagerada, que al final del día es en realidad un modo de esconder el miedo de enfrentarse a la realidad. 

No existen líneas rectas en absolutamente ninguno de los caminos del emprendimiento. 

Get started. Now.

Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Disciplina emocional.

Dureza mental.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

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TODOS LOS ROBOTS DEL PRESIDENTE

En estos días, mi hijo mayor y yo comenzamos a leer juntos The Almanack of Naval Ravikant, libro que se describe a sí mismo como una guía para la riqueza y la felicidad.

Admiro y sigo a Naval probablemente desde hace unos diez años. Hoy en día es muy famoso en el círculo de gente metida en alta tecnología e inversiones. Su cuenta en Twitter es de las cosas más fascinantes que te puedas encontrar en la red.

Leí esta obra cuando salió hace ya algún tiempo. Retomarla ahora para compartirla con mi adolescente en casa es refrescante.

Naval comienza explicando algo que considero crucial para el futuro de nuestros hijos: el peligro de la automatización.

Usaré la inspiración que me dio combinada con mis palabras para abordar el tema.

Comencemos.


En Walmart hay una sección especial de cajas de cobro donde solamente eres tú y la máquina. En cada terminal haces por ti mismo el trabajo de escanear y pesar los productos, pagar con efectivo o tarjeta y meter de nuevo los productos a tu carrito. Al momento de escribir estas líneas, probablemente hay unas quince cajas con humanos y cinco sin ellos en la sucursal que mejor conozco.

¿Sabes por qué Walmart utiliza todavía humanos para cobrar los productos y servicios?

Antes de responderte, déjame decirte que, como empresario, uno de los costos que más cuidas es el de la nómina. Es increíble lo costosa que es la gente. Antes de que las pasiones se inflamen y los activistas extremos pro-empleo del mundo me linchen, quiero decirte que entiendo lo importante de la gente en las organizaciones. Sin personas geniales no puedes construir una compañía genial, claro.

El detalle está en que —a pesar de todo lo que te digan en bonitos discursos— al final del día, el punto más importante para cualquier corporación son las ganancias. Y el staff consume mucho de ese potencial.

No estoy escribiendo esto en un tono deshumanizado, ni culpando a la gente por ser costosa. Estoy estableciendo un hecho que pocos te van a explicar de esta manera directa. Todo empresa va siempre a decir que la gente es lo más importante pero en épocas difíciles lo primero que se altera a la baja es la cantidad de colaboradores.

Walmart podría sin problemas utilizar solo sus cajas de cobro computarizadas. Su tecnología funciona muy bien. Por cada diez de estas, tal vez solo necesita a un humano para supervisar al ocasional usuario con dudas.

Walmart no hace ni hará por el momento el movimiento de sustituir a todas las personas que trabajan en sus cajas de cobro. Eso levantaría protestas políticas y sociales que le estorbarían en sus planes constantes de expansión. Walmart mantiene esos empleos redundantes para lucir bien ante las autoridades y las comunidades, pero esto no significa que siempre será así.

Hoy aceptamos en el discurso social ideas que hace veinte o treinta años eran inauditas y/o tabú. ¿Por qué crees que no vamos a aceptar la falta de humanos pagados en Walmart como algo normal en unos diez años?

El plan de Walmart —en mi visión no informada— es infiltrar poco a poco la idea de las cajas de cobro computarizadas entre los clientes y hacerlas parte del firmamento diario de las actividades de la tienda.

Hoy son cinco robots y quince humanos.

Mañana diez y diez.

Luego quince y cinco.

Finalmente veinte y uno.

Esto no es maldad per se.

Esto es la realidad.

Y te conviene prepararte para ella.

Por supuesto que esta tendencia no es exclusiva de Walmart, una compañía como cualquier otra que aspira a mantenerse relevante en el mercado. Esto mismo está ocurriendo ya también en BBVA, donde lo más normal del mundo es interactuar directamente con sus robots llamados ATMs, cajeros automáticos, quienes integran cada vez más y más habilidades.

Las cajas automáticas sustituyen humanos.

Las apps sustituyen edificios.

Esto se llama automatización. Y apenas vamos rascando su superficie. Te lo digo como alguien que está metido en ello en el terreno industrial con una empresa que le vende a grandes corporaciones soluciones de este tema.

Mira: toda tecnología que conquista al público en general, comenzó conquistando industrias primero. Y desde esta arena te digo que la automatización justo está comenzando.

La automatización es una amenaza seria para el futuro del trabajo.

Los políticos no van a hablar de esto en voz alta porque no hay mucho que puedan hacer. Por un lado, necesitamos que nuestras empresas sean competitivas a nivel global para ser rentables y que paguen impuestos y que esos recursos entren al gobierno. Por otro, para ser competitivo y rentable tienen que hacer al menos lo mismo que están haciendo los demás y eso significa reducir costos al máximo. Y la forma en que esto se logra es con tecnología.

El problema es de tal magnitud que desde hoy ya se están elaborando posibles soluciones para aliviar el malestar social que solamente se irá agrandando en las próximas décadas en todo el planeta.


Prácticamente toda la automatización que está ganando terreno en nuestra sociedad es de nivel tímido y de bajo perfil. Ejemplos de automatización abundan, pero no solemos verlos así.

No encontrarás en Walmart a un ente cibernético humanoide blanco cobrándote las frutas y verduras con sus manos robóticas hablando con su sintentizador de voz. Este es el problema de muchos: visualizan los peligros del futuro de manera imprecisa.

El “robot” de Walmart que le quita el empleo a la mamá soltera sin educación universitaria es apenas una caja laminada de formica que adentro tiene una computadora común y corriente adaptada con sensores y otros dispositivos. Luce como un artefacto común cualquiera. No se anuncia ni aparece como amenaza al futuro del trabajo humano.

Tesla igual. Sus autos traen un volante para que sientas que tienes el control. Te dicen que es importante que haya un conductor. Esto en realidad es para no inyectar un shock cultural extremo en nosotros, la generación que necesitamos sentir que alguien —no algo— nos transporta. Hoy nadie realmente extraña los caballos como medio de transporte pues las generaciones necias que no querían aceptar la supremacía del automóvil desaparecieron. Lo mismo ocurrirá con los futuros modelos de transporte sin volantes ni conductores: se impondrán conforme los nuevos tomadores de decisión aprendan a ver el conducir como una habilidad irrelevante del pasado.

Usar un servicio notarial es algo que se solucionará con la transparencia de la tecnología blockchain. Ya se hace en varios casos porque no hay mayor transparencia en un proceso que aquella protegida por matemáticas en lugar de papeles y humanos.

Diseñar un sitio web. Desarrollar un sistema de cobro en línea. Hacer gráficos profesionales. Wix. Stripe. Canva. Esos son los “robots” que están automatizando el trabajo del webmaster, del ingeniero en sistemas y del diseñador.

Sí, ya sé, dije “webmaster”. Eso ya ni se usa, pero tales fueron los tiempos en que me crié.

Las nuevas tecnologías no están diseñadas para crear nuevos empleos. Cierto, algunos puestos especializados para operar y mantener los nuevos sistemas son necesarios, pero esto no significa que los cajeros, conductores y otros empleados que perderán sus trabajos puedan dar el salto hacia esas nuevas oportunidades. Esto se llama “up-skilling” y funciona con tan pocas personas que cuando ocurre, lo llamamos caso de éxito. “¡Mira!” —te dicen— “esa persona era un conductor de trailer de carga y después de seis meses en una escuela en internet ahora es programador y gana cinco veces más”.

Eso está genial, pero no es fácil ni común.


¿Hay algún antídoto para la amenaza de la automatización?

Not really.

Vamos con paso firme y rápido hacia allá. Querer evitar esto es como querer evitar lo triple equis en internet o la suplantación de los discos de vinilo por CDs, DVDs y Blu-Rays. Son ideas que una vez que se lanzan al mundo, ya nadie las puede parar.

Lo que nos conviene preguntarnos es cómo interactuar de forma ganadora al lado de la automatización.

Bien.

Primero quiero decirte que hay muchas entidades privadas y públicas alrededor del mundo ejecutando proyectos de mediana y gran escala en ideas sociales “locas” para estar listos para el futuro. Muchos verán esto que voy a comentar como risible, idealista, inocente por el simple hecho de que están acostumbrados a lo que hoy vivimos como si así hubiese sido siempre en la historia de la humanidad. Los cheques, las nóminas, los bancos, los salarios, la jornada laboral, los derechos sindicales, todas esas cosas son ridiculeces en el gran esquema de la historia de la evolución humana. No son lo natural, pero al ser lo único que las mayorías conocen, piensan que hay que luchar por ello para mantenerlo.

Y no es así.

Los proyectos que te menciono para el futuro social donde no habrá muchos empleos están basados en una idea llamada “Universal Basic Income” (UBI). Esto trata de ofrecer un ingreso frecuente y suficiente a todos los ciudadanos para que florezcan, para que hagan con su vida lo que quieran. El trabajo existirá, pero será opcional en la mayoría de los casos. Estos empleos servirán para darnos identidad y propósito. Tenemos una mentalidad tan adicta a la productividad y al trabajo que pensar en el hecho de dar dinero a todos sin nada de esfuerzo a cambio nos causa un conflicto emocional, por decir lo menos.

Hay muchas consideraciones y retos técnicos al implementar una política social masiva de UBI. Tan solo podemos nombrar los efectos de segundo y tercer orden que podría tener en una espiral inflacionaria y otros problemas de cuestión macroeconómica, pero matar la idea de UBI antes de que vea la luz en muchas latitudes es el equivalente de decir que nuestro sistema actual nos gusta y que gracias a él la mayoría de la población está bien, lo cual Dios, tú y yo sabemos que no es verdad.

Para justificar UBI, se necesita una mentalidad que entienda la nueva realidad. Esto que estoy haciendo en este preciso instante, este artículo, pasar tiempo en Bear al escribir esto —mi procesador de textos favorito— es un trabajo. Uno por el cual nadie me paga. Revisar mis redes sociales. Hacer scrolling infinito en TikTok. Todo ello puede ser considerado desde cierta lente como un trabajo. Existen nuevas teorías que promueven el hecho de que los usuarios reciban una compensación por la cantidad de datos que generamos a diario. Esto se llama Data-as-Labor y es parte de la conversación donde las ideas de antaño se sienten así, viejas, anticuadas.

El mundo que conocemos de reglas claras, de entendimiento fijo y de certidumbre se está derrumbando para dar paso a uno que pone la optimización por encima de todo. Esto da miedo a muchos y hace que los defensores del “humanismo” pongan el grito en el cielo.

Tranquila. Tranquilo.

No estoy a favor ni estoy diciendo que todos debemos ser ingenieros o programadores para tener un buen futuro.


Plomeros. Jardineros. Dentistas.

Este tipo de actividades son bastantes difíciles de automatizar. Son de las apuestas más seguras a las que alguien puede ingresar.

Entre más problemas resuelves como plomero, como jardinero, como dentista, más conocimiento específico obtienes.

El conocimiento específico te convierte en una cucaracha. Y créeme: eso quieres ser.

Obviamente, cuando digo cucaracha lo hago en el sentido honorable tanto para el insecto como para el humano: ser alguien resistente, alguien que se mueve y sobrevive donde los demás no soportan una explosión nuclear.

La automatización ha comenzado a comerse el lunch de los trabajos repetitivos como los que ya te mencioné. Evita apostar en esas actividades. Pueden lucir seguras hoy, claro, pero no lo son. Si crees que tu empleo en Walmart se va a mantener hasta el punto donde te jubilas en unas décadas, piensa en las aerolíneas, bancos y demás grandes corporaciones que de un día a otro se han ido a la quiebra.

No intento ser fatalista ni arruinarle el día a nadie.

Intento compartir contigo las explicaciones que Naval me ha dado para tener estas conversaciones con mi familia.

¿Sabes cuáles trabajos van a tardar muchísimo tiempo en ser suplantados? Aquellos que requieran lidiar con otros humanos para ejecutar cosas.

Ser político, manager y emprendedor son de las cosas que te convierten en alguien difícil de reemplazar por el conjunto de habilidades sociales requeridas y la combinación de conocimiento técnico y subjetivo necesario para tener éxito en la ejecución.

No creas todo lo que ves en los documentales ni en los videos virales donde parece que la inteligencia artificial ya puede hacerlo todo o que la tecnología está tan avanzada que somos lo máximo del universo. Elon Musk no pudo automatizar la colocación de asientos en las fábricas de sus autos a pesar de tener acceso a conocimiento, robots, capital y visión de clase mundial para ello. Sí, hay mucho avance, pero no tanto como te lo venden.

No tienes idea de la cantidad de fábricas de empresas globales que todavía operan con tecnología y procedimientos de hace más de cuarenta años.

Muchas cosas no se automatizan —y por ende no se mejoran— no por cuestiones técnicas, sino por arreglos políticos. La distribución y administración del agua en países tercermundistas es un ejemplo claro. La tecnología para optimizar todo esto y tener control en tiempo real está fácilmente disponible. El problema son los intereses internos y externos que se ven afectados cuando intentas implementar una solución moderna.

Si te sirve de algo, esto de la automatización al extremo no va a ocurrir de golpe mañana. Es un proceso gradual que ya comenzó. Sus resultados fuertes se van a sentir en algunas décadas, por eso inicié este artículo hablando de mi hijo adolescente, porque son él y sus hermanos menores los que tienen que entender desde hoy el nuevo juego que viene.

A ti y a mí honestamente nos educaron con la visión correcta de encontrar un empleo seguro porque así era en nuestros tiempos. Fue un sistema que funcionó muy bien durante mucho tiempo, pero ya no más.


El conocimiento general —explica Naval— es lo que te jode —mis palabras, gracias. El conocimiento general es prácticamente todo lo que te enseñan en la escuela. Si todos sabemos lo mismo, es tan solo lógico asumir que no hay gran valor económico en ello.

El conocimiento específico—dice nuevamente Naval— es lo que te da oportunidades en la vida. Este conocimiento es técnico o creativo. Y cuando lo ejecutas durante un buen tiempo, se convierte en un juego para ti mientras que para otros luce como un esfuerzo laboral constante. Piensa en el arquitecto que diseña usando mods de Minecraft en el entorno de realidad virtual de un Oculus de última generación. ¿Está jugando o está trabajando?

Para que tengas una guía: la escuela te da conocimiento general, y está bien, aprende eso ahí, pero no pongas tus esperanzas en ello. Son tus intereses y actividades adicionales las que te dan conocimiento específico. Y el conocimiento específico es el que te da las mejores oportunidades en la vida.

Aquí voy a hablar de un videojuego de terror y el potencial positivo que veo en ello en el desarrollo profesional de mi hijo mayor.

“Project Zomboid” es uno de esos videojuegos donde sus creadores no se estresan por la calidad de los gráficos, justo como en Minecraft donde los detalles de todas sus construcciones son burdas. El encanto de este tipo de escenarios es la capacidad que dan al jugador para construir sus soluciones.

En el caso específico de Project Zomboid, ya sabes, el fin del mundo llegó, hay zombies por todos lados, el usuario debe sobrevivir y todo es lúgubre y escaso. El potencial que veo en esto es que no es un videojuego tradicional donde rompes una ventana y fácilmente atraviesas al otro lado. Aquí debes de tener algo con lo cual protegerte de los vidrios al cruzar y contar con una escalera si no la alcanzas por la altura. ¿Quieres construir una cerca para tener a raya a los zombies? No puedes hacerla de la nada si no has hecho carpintería básica de otras cosas antes. Y para llegar a este nivel de solución, debes también haber leído libros que te dan los fundamentos de la habilidad.

A lo que voy con toda esta explicación es que donde tal vez tú ves un simple videojuego que le hace demandas realistas al usuario, lo que yo veo es un entrenamiento en lógica para alguien que más adelante puede vender sus servicios de simulación de escenarios realistas de clientes en un supermercado/estadio/centro de convenciones/fábrico y modelar sus comportamientos dependiendo de la configuración de estantes, música, componentes y demás.

Los jóvenes como mi hijo no están jugando Project Zomboid: en realidad están entrenando para usar estas habilidades en cuestiones capitalistas pagadas más adelante, solo que por ahora no lo saben.

Además, al igual que en Minecraft, la comunidad enganchada con este juego puede crear “mods”, que son alteraciones para personalizar tu juego. Considera que te inventas módulos —de ahí viene “mods”— que agregas a tu experiencia para cambiar, no sé, el color del menú o la velocidad de adquisición de habilidades o cosas así. Tú y yo debemos empujar a que nuestros hijos sean nerds que se meten a foros para aprender por su cuenta cómo crear sus propios mods.

Esto se llama, como ya lo dijimos, conocimiento específico. Este conocimiento luce como juego para el que lo ejecuta y como trabajo para los externos que solo ven a alguien alterando líneas de código.

Dale conocimiento general a tus niños con la escuela tradicional.

Y facilita que tengan pasión por el conocimiento específico a través de videojuegos, libros, proyectos, campamentos y demás.


Ni los gobiernos ni las corporaciones van a hablar contigo de la automatización como la amenaza que es.

Los primeros no quieren enterarse de nada que vaya a afectar su cobro de impuestos ni a causar malestar social.

Los segundos no quieren hacer ruido que baje el valor de sus acciones ni que les genere enemigos en la política y la comunidad.

Depende de ti entender bien esto y mantener un ojo vigilante en cómo se va moviendo realmente el mundo.

Hubo un instante en que era posible conquistar tanto la riqueza como la felicidad solamente con conocimiento general. Seguías las mismas reglas y entendimiento que el resto del mundo y todo estaba bien.

Hoy esto ya no es posible.

Hoy necesitamos conocimiento específico. Y recuerda: esto únicamente lo conseguimos en la práctica, haciendo cosas. Desde emprender hasta organizar un viaje al extranjero, pasando por hacer voluntariado, crear mods para tus videojuegos, dominar soluciones no-code para instalar sistemas complejos y así.

El nombre del juego se llama “ser irremplazable”.

Ajusta tu visión para ver que los robots ya están en todos lados. No los llamamos así, pero eso son. Parecen cajas, software, vehículos, todo menos humanoides torpes como los que nos enseñaron las películas.

Acepta nuevas ideas de reconstrucción social para brincar a ellas cuando se presenten en tus coordenadas. Reta todo eso de empleos fijos, salarios y prestaciones y demás temas que hoy ves como naturales pero que en realidad fueron igual o más controversiales cuando aparecieron en el mundo.

Evita trabajos repetitivos.

Entra a trabajos como project manager y demás que requieren que desarrolles muchos elementos técnicos y sociales.

Que tú y tus hijos tengan un futuro maravilloso.

Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

P.D. 1: La acción no siempre trae felicidad, pero no hay felicidad sin acción. Lo dijo Benjamin Disraeli.

P.D. 2: Si esto te gustó, suscríbete gratis a mi newsletter. Te va a encantar.

ZUCKERBERG DIDN’T KNOW!

Hace diez años pagué mi participación en un evento de tecnología financiera. Me bañé, viajé, llegué, me registré y entré a las pláticas que me interesaban. De repente, en una de ellas, escuché a Divya Narendra hablar de su más reciente empresa.

Divya Narendra es uno de los tres fundadores de Harvard Connection, la empresa/sitio web que contrató a Mark Zuckerberg —ahora Fundador, CEO y master-ninja-sensei de Facebook— para ser su programador. La historia —el drama— entre Mark y Divya es la base de «The Social Network», una película ligeramente basada en lo que ocurrió en aquella época.

Divya terminó su plática y quedó abandonado en una esquina del salón. Yo volteé a todos lados sorprendido de que no tuviera una audiencia acosándolo con más preguntas después de su plática. No lo pensé mucho y me levanté de mi asiento al tiempo que el siguiente expositor subía al escenario.

Saludé a Divya. Me saludó. Hice un poco de small talk. Divya, tú y yo lo sabemos: uno va a estos eventos a hablar y a que te hablen, a saludar y a que te saluden, a conocer y a que te conozcan.

Divya presentó en su conferencia una plataforma para hacer inversiones en línea bajo la guía experta de asesores que podían —o no— cobrar por ayudarte a diversificar tu portafolio. Le hice varias preguntas que respondió amablemente.

Después de un tiempo razonable de mostrar interés por su proyecto actual le pedí permiso para hacer una pregunta más personal.

Una pregunta sobre Harvard Connection.

Imagina cuántas veces le preguntaron a Michael Jackson cómo demonios hacía el moonwalk. O por qué demonios se cambió el color de piel. Imagina el hartazgo de Michael Jackson ante las mismas preguntas todo el tiempo.

Algo así le ha de pasar a Divya, quien ahora es famoso entre el circulo de nerds que nos gusta seguir todo esto de startups. Preguntarle sobre Harvard Connection era preguntarle sobre Mark Zuckerberg y eso equivalía a preguntarle sobre Facebook, empresa con la que él y sus demás socios estuvieron en litigio durante un buen tiempo.

Divya —amable, nuevamente— me dijo que claro, adelante.

«What happened?», le pregunté con mi inglés cargado de acento mexicano. «Why didn’t you guys sign a contract with Mark?». Su respuesta fue perfecta en la simpleza, honestidad y detalle: «I was twenty-one», me dijo. «Nobody knew how big this thing was going to be. Nobody knew! And by the way, Zuckerberg didn’t know either!»


Vivo en una bonita ciudad con playa. Hay palmeras borrachas, un par de edificios grandes y centros comerciales modernos, ¿pero sabes cuándo habría conocido y platicado con alguien como Divya si yo fuera el tipo de persona que jamás sale de aquí? Nunca.

Si yo espero a que los eventos que me convienen vengan aquí, si yo espero a que las personas que quiero conocer vengan aquí, si yo espero que las respuestas a las preguntas que quiero hacer sobre ciertos temas vengan aquí, voy a esperar toda la vida.

Hay que moverse.

Hay que salir.

¿Estás esperando que tu cantante favorita vaya a dar un concierto a la vuelta de tu casa? ¿Estás esperando que cierto evento se organice en tu colonia?

No esperes. Invierte en ti. Invierte en tus experiencias, en tu conocimiento, en tu networking.

Me suelen preguntar cuándo voy a organizar mis eventos en tal ciudad y en tal fecha de preferencia. Agradezco mucho el interés, pero el tipo de personas que busco atraer a lo que organizo no se quedan quietas, no se limitan ante el hecho de viajar unas horas para conocer otras ideas, caras y situaciones.

En serio. No es tan costoso.

Es más costoso quedarse esperando toda la vida a que las cosas nos sucedan.

Sal de tu ciudad. Ve a cosas. Invierte en participar en cursos y seminarios, en conferencias y congresos.

¿Cuál es tu retorno sobre inversión en un evento? Es el mismo que puedes extraer de un buen libro o de una excelente plática: si encuentras tan sólo 1 IDEA que impulse tu emprendimiento y/o tu vida, la inversión que hiciste regresa multiplicada por una enorme cantidad de bendiciones.

Una buena idea que ingresa de forma correcta a tu sistema personal te inspira y te devuelve más que potencial, te devuelve cosas concretas: más recursos, más capacidad, más visión.

Nos vemos en alguno de esos eventos.

Sin pena.

Cero dramas.

Enfoque. Ecuanimidad.

Recuerda que la gloria está en el largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

P.D. 1: Prohibido hablarme de «usted» en cualquier situación. Acércate siempre con confianza a la gente. «Usted» no es sinónimo automático de respeto, es señal de otras eras y entornos. No es que esté mal, pero en negocios modernos la convención es dirigirnos los unos a los otros por nuestro primer nombre. Caray, en inglés —el idioma empresarial más importante— eso de «usted» ni siquiera existe.

P.D. 2: Si esto te gustó, suscríbete gratis a mi newsletter. Te va a encantar.

DÍA 150: RUSO, CHINO Y ALEMÁN.

Ayer cumplí ciento cincuenta días ininterrumpidos aprendiendo simultáneamente ruso, chino y alemán con Duolingo.

Esto es lo que necesitas saber:

Importante: hablo inglés a un nivel bastante alto. Menciono esto porque cada idioma que dominamos adicional al materno nos ayuda para aprender otros más fácilmente. ¿Por qué? Porque cuando solo hablas el idioma de tu país, no tienes muchos puntos para comparar. 

Comparar es importante. Es agrupar ladrillos para construir una casa. Cuando ya tienes los cimientos —el equivalente de entender las estructuras— las cosas son menos difíciles desde ahí.  Ojo, estoy diciendo «menos difíciles». Hablar inglés bien no significa que mágicamente aprender otros idiomas será pan comido. Claro que no. Hay mucho trabajo que hacer. 

¿Por qué elegí aprender a diario tres idiomas tan diferentes entre sí? Bueno, ¿y por qué no? Tu cerebro es fantástico y entre más lo impulses a que ejecute cosas, más sorpresas te va a dar. La gente que vive con miedo dice cosas como «es que me voy a confundir». 

No vivas con miedo.

¿Te vas a confundir? Sí, tal vez un poco. ¿Y luego? Pronunciar «Wasser» («agua» en alemán) cuando quiero decir «bada» en ruso no me hace mala persona ni alguien débil. Todo es parte de la recalibración constante a la que mi cerebro se está sometiendo para dominar esto.

Escogí alemán porque siempre me ha fascinado la cultura de ese país. Ruso porque, no sé, tengo una debilidad por los lugares fríos, creo. Y el chino porque mi visión de la vida cambió cuando anduve por allá y quiero entenderlos mejor. 

Ciento cincuenta días estudiando estos idiomas no son nada en realidad. Me faltan años y muchos otros tipos de cursos para sentirme cómodo con ellos. Pero mi plan es que para mi cumpleaños número cincuenta —dentro de siete años— me habré convertido en políglota. 

La ventaja principal que tengo para aprender estos idiomas es que no necesito aprenderlos. Esto es un punto genial desde donde comenzar. Lo hago relajado, con gusto y por decisión propia. Siempre que puedas, involúcrate así en las cosas que te convienen. 

Al estudiar estos tres idiomas, me siento bendecido de hablar español. Las conjugaciones de los verbos en chino y ruso son nada si las comparas con lo que sufren quienes estudian nuestro idioma. 

El alemán es el idioma que más fácil me está resultado porque se lee como el español y tiene muchas palabras parecidas al inglés.

El ruso es muy interesante. Su estructura es bastante simple. Es como si alguien sin una educación gramatical completa en español le hubiesen pedido inventar un idioma.

La pronunciación del chino es lo que casi me quita el sueño, pero una vez superado el shock inicial de interactuar con caracteres raros, las lecciones van adquiriendo mayor sentido.

Es delicioso poder pasar rápidamente de uno a otro idioma en una misma sesión. Mi mente se excita. 

Ejercicio. Lectura. Marca personal. Idiomas. Haz que estas actividades sean no negociables en tu rutina diaria y verás la magia emerger. Hay días donde afortunadamente puedo avanzar durante dos horas con Duolingo y otros donde apenas lo uso cinco minutos, pero todos los días ejecuto. Si tienes tiempo para abrir TikTok, checar algo en Netflix o enviar un meme a tu amigo por WhatsApp, no deberías tener problema alguno en imponerte una  disciplina diaria así con Duolingo.

Ahora bien, la version premium de la app te permite acceder a unos ejercicios personalizados de repaso fantásticos que te recomiendo. Aparte, recuerda que si algo te interesa, siempre debes meterle TADI al asunto. 

TADI: Tiempo, Atención, Dinero e Incomodidad. 

No me gusta competir dentro de Duolingo. Entiendo el punto del gamification y todo eso, pero yo estoy ahí para aprender y no para coleccionar porquerías digitales. No tiene nada de malo si eso te motiva, claro, pero al final del día, creo que nos debería guiar el entusiasmo de aprender. 

Repito en voz alta absolutamente todos los ejercicio de Duolingo. Esto es vital para dominar cualquier idioma. Repite todos los ejercicios aunque sean de lectura, escritura o comprensión auditiva. Repite. En voz alta. Todo. Siempre. Aunque la app no te lo pida. Especialmente si la app no te lo pide. No seas pasivo. No dejes que tus dedos sean los que aprendan el idioma. Haz que tu boca sea la protagonista.

No me permito avanzar adivinando. Me interesa saber qué estoy diciendo. Tal vez ser un adulto maduro es el nivel que alcanzamos cuando dejamos de hacernos tontos en cosas en las que nadie nos exigen profesionalismo. 

Hablemos de la pronunciación, el tema número uno por el cual la gente se siente ridícula. El miedo a equivocarse en la pronunciación les impide soltarse para hablar. Hey, mi pronunciación de alemán sé que es bastante buena porque no hay mucha ciencia, pero seguro podría provocar risa extrema en cualquiera que me escuche practicando mi ruso y chino. 

Resulta que tu boca tiene músculos que son fuertes y débiles en ciertas partes.

De niño, tus músculos son carne suave que se moldea fácilmente. Por eso vemos que los niños tienen bonita pronunciación, porque no tienen problemas para reconfigurar su boca. 

En cambio, tú y yo a nuestros veintes, treintas, cuarentas, cincuentas, llevamos toda una vida usando la boca del mismo modo. Aprender nuevos idiomas es reentrenar a nuestros músculos mentales y bucales para que dominen nuevos movimientos.

Es bastante difícil, pero no imposible. 

Yo he aceptado que mi pronunciación en chino y ruso jamás será fantástica, pero trabajaré en hacerla útil. Si haces la paz con esto, entrarás al mismo estado de mente que tiene el gringo que viene a México y con sus veinte palabras de español mal pronunciadas recorre sin problemas todo el país. Sé un tipo que carga una confianza personal de ese estilo con cada idioma en su cartera. Y en todo, en general.

Lo que me gusta de Duolingo es lo que me gusta de cualquier método educativo que valga la pena: te empujan directo a la acción. No se trata de memorizar reglas, se trata de que puedas hacer cosas con cada lección. 

Esto de involucrarte de manera práctica en algo parece obvio pero el cerebro de mucha gente sigue cableado para esperar que le expliquen —por ejemplo— el pinche verbo «to be» y la diferencia entre «present perfect» y «past perfect» porque creen que esa es la forma correcta de aprender un idioma. 

Duolingo comete errores, como cualquier app barata de tecnología. Es normal. A veces da por buenas ciertas respuestas grabadas que yo sé que pronuncié mal. No me emociono por esos golpes de suerte. Los trabajo hasta que realmente siento que mi desempeño es aceptable. 

La pantalla principal de mi cel tiene solamente tres apps. Las escogí porque son las que convienen a mi vida. Duolingo es una de ellas.

TikTok es genial, pero no está en esa pantalla.

WhatsApp tampoco.

Ni Twitter.

Pon tus prioridades al frente del espacio digital que más revisas. 

Aprendo alemán y ruso desde el español. Esto es, que las instrucciones que la app me da y las traducciones que algunos ejercicios me piden están en mi idioma. Al momento de escribir esto, no existe la opción de aprender chino desde el español, así que utilizo el inglés como puente para ello. 

Si necesitas algo para desconectarte del mundo genuinamente unos minutos al día, meterte a fondo con esta app sirve como meditación. Lo veo como correr: llega un punto donde el dolor no desaparece, pero dejas de pensar en él y la distancia, bueno, dejas de preocuparte por ella. 

Uso la app a todo volumen. Me ubico de forma estratégica para que mis hijos me escuchen y me vean. Quiero que los idiomas sean parte natural de su vida. Y si me ven con esto a diario, creo que es una buena apuesta de que lo abrazarán en algún punto como algo normal en lo cual deben insertarse. Si nos sentamos donde nos ven fácilmente para llorar y gritar groserías en partidos de fútbol, ¿por qué no para esto?

Te dejo mi hilo sobre cómo aprender inglés como todo un pro, lleno de hacks que te ayudan en ese y otros idiomas:

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

RIQUEZA TRANSGENERACIONAL

Una amplia conversación íntima y llena de detalles con Aarón Benítez.

Esta es una invitación exclusiva para quienes necesitan acelerar ya su ejecución social, profesional, familiar y de negocios.

RT2022
San Miguel de Allende
Septiembre 28 y 29, 2022
riquezatransgeneracional.com


¿Cuánto invertirías a cambio de platicar largamente con decenas de millonarios exitosos para saber a profundidad cómo piensan, en qué invierten y cómo actúan en su vida y negocios?

¿Cuánto invertirías a cambio de conocer genuinos y modernos detalles legales y administrativos de quienes construyen empresas, invierten y generan riqueza transgeneracional?

No cometas el error de pensar como la mayoría de la gente piensa acerca del éxito financiero y de negocios. Ellos creen que entienden gracias a un libro o una película. Estas personitas se engañan al sentir que leer o ver algo les ha abierto la mente sobre cómo funcionan las cosas en realidad. Esto es bastante limitado. Es como creer que ya tienes exactamente las mismas herramientas y mentalidad que Messi ha usado en su vida para llegar a donde ha llegado. Una cosa es verlo un par de horas cada semana jugando un partido de fútbol y otra es conocer bien las conversaciones que ha tenido y su comportamiento detrás de escenas. Una entrevista en televisión acerca de su vida no te da jamás este nivel de entendimiento.

No rompes el código de la riqueza transgeneracional con un libro, ni con buena vibra, ni con un blog, ni con una empresa, ni con un buen networking. El código de la riqueza transgeneracional sólo lo dominas cuando ya estás en el nivel de las personas que están activamente construyendo esto. Para obtener la membresía, hay varios caminos.

Sentado en medio de algunos de mis colaboradores en alguna reunión.
Con algunos socios y consejeros discutiendo temas de levantamiento de capital y otros asuntos de nuestras empresas.

Llevo diez años trabajando intensamente en construir riqueza transgeneracional. Si no entiendes bien este término, lee la siguiente explicación.


¿Qué es la riqueza transgeneracional?

Es genial si tienes la fortuna de pertenecer a una familia con un negocio que ha logrado pasar exitosamente de una generación a otra.

Quienes no venimos con esa estirpe, raramente nos entrenamos a pensar más allá de las necesidades económicas básicas y algunos lujos.

“El carrito y la casita”, es el pensamiento popular en México. Esto es un gran error porque al soñar con el carrito y la casita, logramos eventualmente eso: obtener un automóvil y un espacio personal. Mi experiencia de vida y lo que he leído y platicado con muchas personas en el nivel socioeconómico medio-bajo de la vida, es que para cuando te das cuenta que sólo te has enfocado en lo inmediato en términos económicos, ya han perdido varios años que pudieron haberse utilizado para construir “algo más”.

¿Qué es la riqueza transgeneracional? Es la capacidad de heredar activos a eso, a la siguiente generación. ¿Por qué hacerlo? Porque si la idea es hackear la vida , debemos tener los recursos para ello y más. Pensar que tenemos que dejar recursos a los que vienen después de nosotros es una forma perfecta para activar en nosotros el sentido de urgencia, la ambición e intuición necesaria para lograr el objetivo.

Lograr riqueza transgeneracional requiere un conjunto de habilidades que no solemos tener desarrolladas cuando nuestro círculo inmediato siempre ha estado conformado mayoritariamente por trabajadores y profesionistas tradicionales.

Mucha gente piensa que dejar una casa o un par de autos al morir es suficiente. Y claro, está bien. La intención de estas líneas no es posicionar una cantidad monetaria específica en tu mente que pueda ser considerada como riqueza transgeneracional. Simplemente pregúntate cuántas cosas más podrías estar intentando para agregar belleza al mundo en este instante si tuvieses “asegurado” (por así decirlo) varias décadas de ingreso.

Libros como “Padre Rico, Padre Pobre” son geniales para enseñarnos este tipo de técnicas genuinas sobre cómo piensan muchos de los que construyen sus fortunas. Léelo, pero sobre todo, evita el error de entusiasmarte nada más con la terminología y no ejecutar. El mundo está lleno de gente que sabe hablar perfectamente sobre la carrera de la rata, el cuadrante, los activos y pasivos pero que tienen vidas bastantes limitadas porque lo económico cuando no está solucionado nos pone lamentablemente ahí.

Tienes que aprender a evaluar a personas, no negocios. A encontrar o formar a quienes van a estar al frente de las cosas en las que vas a poner tu dinero.

Tienes que aprender a mezclar cosas locas en tu mente para ver oportunidades donde otros simplemente se burlan.

Tienes que hablar inglés con confianza para poder interactuar de forma amplia y no querer convencer o dejar que te convenza sólo tu círculo de siempre.

Tienes que leer las biografías de Elon Musk, Steve Jobs, ver documentales como el de Bill Gates y leer libros de gente como Ray Dalio.

No se trata de que te pongas al frente de un imperio. Tal vez no es tu naturaleza fundar compañías y está bien. Puedes invertir. Pero hazlo de manera constante. Imagina que inviertes cada mes en asistir a las ferias y exposiciones en varias universidades del país para conocer a los chicos que muestran sus ideas. La mayoría de ellos lo hacen porque es una obligación escolar, pero siempre hay gemas. Con estas gemas comparte tu WhatsApp. Diles que eres un inversionista en el rango de los —no sé, diez, cincuenta, cien mil, un millón de pesos— y que el día de mañana que lancen algo, que te busquen.

Prácticamente todos esos esfuerzos que los chicos lanzarán van a fracasar por muchas razones: no tienen experiencia, son muy idealistas, no saben trabajar en equipo, les hizo falta financiamiento, su idea no era buena en realidad, el mercado no estaba listo, etcétera. No importa. Entiende que van a fracasar. Es lo normal.

Tu técnica no va por el lado de hacerte rico en la primera inversión con cada uno de ellos. Tu técnica de hecho es que al invertir cinco, cincuenta o quinientos mil pesos en su primera empresa, pudiste ver en primera fila su ejecución, comportamiento, actitud y creatividad. A partir de ahí, se genera una confianza donde el día de mañana esta persona tiene la capacidad de confiar en ti y tú en volver a invertir en ella.

Tienes que hacer tu trabajo para pasar de ser un prestamista disfrazado de inversionista para convertirte en un inversionista sofisticado: alguien que sabe que casi ninguna de sus apuestas dará resultados y no te vas a pelear con las personas que intentaron construir algo con tu dinero y no lo lograron. La idea es dejar puertas abiertas.

También compra bienes raíces. Acciones. Vende y revende cosas. Todo lo que sume. A diario.

Entiende que cuando tienes recursos, te puedes mover rápido. Y poder movernos rápidos es una condición necesaria para ser PADs, Personas de Alto Desempeño, ya que esto nos coloca en posición de ventaja natural. Recuerda que casi todo el mundo es lento e indeciso. Tú no seas así.


Te voy a explicar cómo estoy construyendo riqueza transgeneracional.

Ahora que ya tienes claro qué es la riqueza transgeneracional y su importancia, lee por qué soy la persona ideal para explicarte cómo generarla.

No soy experto en finanzas.

No soy experto en administración.

No soy experto en derecho.

No soy experto en contabilidad.

No soy experto en negocios.

No soy experto en relaciones públicas.

No soy experto en prácticamente nada.

Soy un generalista, alguien que se sumerge en varios temas pero nunca profundiza al máximo en ninguno de ellos.

Soy un polímata, alguien que mezcla su entendimiento de diversas áreas de la manera más profesional posible.

Soy un tipo que en el año 2010 tenía un triste salario de trece mil pesos mexicanos (menos impuestos, claro está), vivía atrapado a mis treinta años en un ingrato trabajo de oficina que consumía mis mañanas, tardes-noches y fines de semana.

Hoy —poco más de una década después— mi trabajo es escribir artículos y libros, solucionar todo tipo de problemas con mi equipo, tomar decisiones a diario sobre diversos temas, viajar para conocer gente, dar conferencias, aprobar propuestas, cerrar tratos, revisar asuntos con mis socios y consejeros, dar entrevistas, criar a tres hijos, atender a mi audiencia internacional en constante crecimiento en internet y así. Todo esto lo hago en horarios que yo decido, en ciudades que yo decido, con las personas que yo decido.

En China, supervisando la producción de hardware de nuestra empresa de alta tecnología.
Impartiendo un workshop de negocios en el Tec de Monterrey.

Esto no lo he logrado por ser guapo, súper inteligente o por venir de una familia con dinero. Esto lo he logrado porque me he ido insertando estratégicamente en el nivel que me interesa conquistar aprendiendo directamente de la gente que ya ha conquistado lo que a mí me interesa lograr.

Me fascina leer, pero los libros sólo me mostraron el camino. Recorrerlo y obtener consejos de otros caminantes experimentados ha sido un trabajo duro insustituible.

¿Has visto esas gráficas de mentalidad pobre versus mentalidad de millonario que circulan en las redes sociales? Son muy ciertas, pero desafortunadamente el joven que las hace no está generando riqueza transgeneracional, simplemente está copiando lo que leyó en algún blog para alimentar su adicción a los likes en su cuenta de Instagram.

Intento decirte que hay muchas personas que te van a jurar que te pueden orientar en cómo generar riqueza transgeneracional. Te pido que las analices bien con esta dos preguntas: ¿Están construyendo el asunto desde cero? ¿Están teniendo avances genuinos o es puro humo que luce bien?

Mi ventaja al ser alguien que está construyendo riqueza transgeneracional desde cero es que sé qué es aquello de lo que necesitas enterarte, cuáles son las cosas que me habrían ayudado a acelerar mis resultados si me las hubiesen explicado claramente en lugar de tener que realizar los cientos de micro-experimentos personales, profesionales y empresariales que he ejecutado para encontrar mis respuestas.

En una consultoría de marketing que abrí hace varios años.

La mayoría de la gente que te quiere vender un curso en internet sólo se dedica a dar cursos en internet. Yo soy empresario, construyo cosas físicas y digitales, dirijo equipos, cometo errores en la vida real y en internet, analizo, me relaciono con gente importante, reconstruyo y ajusto mi filosofía constantemente para obtener más y mejores resultados. En otras palabras, sé de lo que te estoy hablando porque esto de generar riqueza transgeneracional lo he ejecutado y lo sigo ejecutando a diario.


Quienes te podrían decir las cosas precisas que necesitas entender para generar riqueza transgeneracional, no te las dicen porque no te conocen y no les interesa desviarse de su camino para interactuar contigo.

Esto suena duro pero es la realidad. Todas las familias con las que he interactuado que tienen y siguen generando riqueza transgeneracional jamás han conectado conmigo de forma directa gracias a mi presencia en internet. Están ocupados viviendo sus vidas, construyendo sus ideas, cuidando sus imperios. No están pensando si hay gente entusiasta allá afuera que necesite sus consejos. Además, ellos ven su estilo de vida, mentalidad y ejecución como algo normal porque llevan décadas funcionando así y así se mueve su entorno. Gente que no nacimos en ese nivel vemos todo ese conocimiento como inaccesible porque sí, efectivamente, es inaccesible cuando no sabemos jugar bien el juego.

Los amigos que tengo que ya han generado riqueza transgeneracional y que siguen generando más, tardaron años en abrirse conmigo, para explicarme cosas que son políticamente incorrectas, para detallar estrategias que la mayoría de la gente no entiende porque se esfuerzan en ver muchas cosas como exóticas cuando simplemente son nuevas para su nivel socioeconómico.

La realidad es que si quieres generar riqueza transgeneracional peleando en un solo frente de batalla, tienes todo en contra. No importa qué tan bien hagas tus movimientos financieros, o que tan pro seas en tu trabajo, o que gran emprendedor resultes ser, la realidad es que esta es una guerra multidimensional que requiere un entendimiento y ejecución así, en varios frentes de batalla al mismo tiempo.

En un evento global sobre Internet of Things en Singapur.
Hablando sobre cómo hackear la vida.

He estado en las mejores instituciones y eventos explicando muchos temas en estos últimos diez años. He hablado de innovación, marketing, emprendimiento, Personas de Alto Desempeño, management y muchos otros temas, pero jamás he explicado a mi audiencia las estrategias detalladas que uso a diario para generar riqueza transgeneracional. Estas son estrategias probadas en el campo de batalla, copiadas de grandes empresarios, de familias millonarias y amigos altamente exitosos con los que he tenido oportunidad de generar muy buena relación gracias a mi trabajo offline/ online.


Tú y yo durante un par de días juntos para que comiences a construir riqueza transgeneracional.

Hay muchos cursos de finanzas allá afuera. Algunos muy buenos. Tómalos, daño no te pueden hacer. Hay muchos otros cursos de emprendimiento también. Adelante. Todo hack que puedas ejecutar para tu idea es bienvenido. Pero no hay un evento que mezcle de manera directa y contundente todas aquellas técnicas que requieres dominar y empujar en el campo de batalla de la vida real donde no puedes separar lo que es finanzas, emprendimiento, niños, reputación, vida social, familia, amigos, contabilidad, gobierno, tecnología, futuro y demás áreas que se mezclan inexorablemente y que te pueden aplastar si no moldeas tu interacción entre ellas.

Me voy a sentar durante dos días contigo a hablar sin censura, con cantidades y porcentajes específicos, nombres de plataformas, apps y otras referencias que he aprendido a utilizar para generar riqueza transgeneracional desde hace años. Te voy a compartir aspectos legales, administrativos, el marco de referencia de conversaciones con socios, clientes, colaboradores, proveedores, familiares, amigos y demás.

Yo no soy Elon Musk, pero he desarrollado hacks envidiables de administración del tiempo que me han permitido lograr en diez años cosas que dejan a mucha gente rascándose la cabeza sobre cómo lo he hecho: publicar libros digitales e impresos, hacer eventos, lanzar media docena de empresas, formar equipos de cientos de personas, dar cursos gratuitos, crear contenido en audio, video y texto, vender tecnología a nivel global, crear una marca personal poderosa en internet, colaborador con instituciones y organizaciones prestigiadas, recibir invitaciones de medios y personalidades reconocidas, todo esto al tiempo que resuelvo problemas grandes y pequeños de mi vida profesional y personal, crío junto a mi bella esposa tres niños, me ejercito, leo, tomo cursos y viajo a eventos para aprender más y simplemente para saludar a viejos y nuevos amigos que admiro.

Voy a hablar contigo de todos los detalles y estrategias que no comparto en internet simplemente porque esto es para una audiencia que genuinamente entiende el valor de estos hacks, ideas y técnicas y los quiere comenzar a ejecutar a la brevedad.

Comiendo con nuevos amigos en un workshop internacional.
Contratado por el gobierno para hablar ante doce mil estudiantes con becas internacionales.

En caso de que pienses que esto no es para ti…

Te recuerdo que pasé de un salario de oficinista de trece mil pesos mexicanos mensuales (menos impuestos, claro está) a sentarme en mesas importantes para cerrar tratos grandes con compañías globales.

Transité de ser empleado a dirigir a cientos de personas en mis empresas. He levantado millones de dólares en capital.

He creado empresas en diversas industrias.

Sin grandes credenciales académicas.

Sin un gran coeficiente intelectual.

Sin una red poderosa detrás de mí.

Sin un entrenamiento formal.

No es por darte motivación barata, pero la realidad es que si yo he podido incluso teniendo mi nivel socioeconómico, académico, mental y profesional en contra, ¿por qué tú no podrías si tienes tal vez más ventajas de las que yo tenía al principio?

Te lo repito: el material que voy a compartir contigo en este evento no lo he compartido jamás a detalle en mis publicaciones en internet. Este evento de dos días entre tú y yo es uno sin censura, con números, cantidades, cifras, porcentajes precisos de cómo me muevo para crear riqueza transgeneracional gracias a lo que ha aprendido con mis negocios, relaciones, viajes y demás.

Mostrando mis empresas en un evento de la revista Entrepreneur.

EVENTO PRESENCIAL: Cómo Construir Riqueza Transgeneracional Paso a Paso.

Una amplia conversación íntima y llena de detalles con Aarón Benítez.

Esta es una invitación exclusiva para PADs que necesitan acelerar ya su ejecución social, profesional, familiar y de negocios.

San Miguel de Allende
Septiembre 28 y 29, 2022
MXN$20,000 / USD$1,000
IVA incluido

Haz tu transferencia electrónica a:
The Aaron Benitez Company, S.A. de C.V.
Banco Inbursa
CLABE 036905500439521839

Y envía tu comprobante a hola@aaronbenitez.com con el título “RT2022 San Miguel de Allende”. Incluye tu nombre completo y WhatsApp en tu mensaje. Si requieres factura, anexa toda la información necesaria en este mismo mensaje.

Si quieres conocer los temas, obtener facilidades de pago o conocer promociones para asistir con tu pareja, algún socio o amigo, visita riquezatransgeneracional.com.

Cupo limitado.


Primera lección gratuita

Solamente cuando accedes a oportunidades que otros dejan de lado por el precio, obtienes entendimiento y conexiones que jamás van a cruzar el radar de los demás porque se filtran automáticamente del juego de alto nivel. Tú no te filtres automáticamente. No abordes las oportunidades con la visión de tu versión que no sabe construir riqueza transgeneracional. Aborda las oportunidades como se hace para generar riqueza transgeneracional: con una lente diferente, más afinada y alineada con niveles superiores.


Hablemos sobre el precio.

Todos los pasos íntimos y a detalle que he dado en estos diez años para crear riqueza transgeneracional. Accede a información privada, exclusiva, jamás compartida en público.

Miles de reseñas en redes sociales hablan sobre la calidad de mi trabajo.

Imagina que recibes solamente un consejo soberbio al año. Para obtenerlo, tienes que invitar a alguien a cenar. Esa cena cuesta, no sé, digamos que en un lugar económico y con disciplina emocional unos cien dólares para obtener información precisa, exclusiva y accionable que podrás ejecutar en tu vida para generar riqueza transgeneracional. Bien. Ahora, imagina que multiplicas esa cena anual de cien dólares por veinte años. Nada más que sabes que no vas a invertir únicamente esos cien dólares, y que no es práctico ni tienes dos décadas disponibles para esperar que la suerte te ayude a interactuar con la gente conocedora que te puede indicar los pasos precisos para subir de nivel.

Después de un desayuno con el CEO de Microsoft en México.

Lo que estás haciendo con tu inversión es acelerar ya tu entendimiento profundo del nuevo juego de la vida para ejecutar ya, hoy, now, para implementar los pasos que necesitas dar en tu vida.

El precio de este evento es para dejar afuera a los amateurs. Esto es para pros. Esto es para reunirnos de manera seria y poderosa.

Un evento de un día de la revista Harvard Business Review cuesta el doble y son conferencias sobre temas geniales, pero ninguno de ellos toma tus preguntas ni te deja pasos concretos en este tema de generación de riqueza transgeneracional.

Veinte mil pesos son tres mensualidades de un auto nuevo pero modesto cuyo valor se va depreciando desde el instante que lo sacas de la agencia. Estas cosas ayudan a que tu ego se sienta bien y tranquilo, pero no te generan riqueza transgeneracional.

Haz que la vida te tome en serio a través de actuar en serio, de forma decidida, de entender que para generar riqueza transgeneracional debes actuar de forma diferente a como te has entrenado con tu círculo de siempre que ve esto de un evento de veinte mil pesos como una inversión enorme, loca, descabellada, exótica, cuando en los niveles a los que quiero que pertenezcas es normal y nadie se espanta al respecto.

Ir a WOBI a escuchar durante menos de dos horas a un conferencista super famoso mundialmente te cuesta más del doble que RT2022. Y el conferencista no te va a dar consejos prácticos ejecutables para generar riqueza transgeneracional simplemente porque es ciudadano de una nación de primer mundo, creció con educación en una universidad de élite y ha tenido acceso a facilidades fiscales pro-empresariales en su país mientras que tu realidad y la mía en México es diametralmente opuesta.

¿Cuánto crees que pagamos en aprendizaje las personas que estamos construyendo riqueza transgeneracional? Ojalá fueran sólo veinte mil pesos. Son cantidades bastante grandes en el agregado anual de muchas comidas, salidas, viajes, estancias, cursos, libros y demás.

Mi experiencia práctica construyendo riqueza transgeneracional durante más de diez años está a tu servicio.

Sé elegante y visionario. Deja de pesar las cosas sólo en la dimensión del precio y ábrelas a las dimensiones de oportunidades rápidas que te pueden generar y el aceleramiento para tus objetivos personales y profesionales.

Este es el evento que tiene la información, las notas, los hacks que quisiera que alguien me hubiese explicado claramente hace diez años para no tener que reinventar la rueda en muchas ocasiones ni sufrir tantos descalabros.


ATENCIÓN: tu cerebro reptiliano te quiere espantar, tu condicionamiento social que te ha entrenado a no participar en cosas “raras” como este evento te está queriendo sabotear de nuevo.

Tranquila. Tranquilo.

  • No tienes que abandonar tu trabajo para generar riqueza transgeneracional.
  • No tienes que ser emprendedor para generar riqueza transgeneracional.
  • No tienes que tener un gran capital para iniciar para generar riqueza transgeneracional.
  • No tienes que ser experto mundial en un tema para generar riqueza transgeneracional.
  • No tienes que descarrilar la vida que llevas en este momento para generar riqueza transgeneracional.

Este evento es para que tengas las herramientas de mentalidad y ejecución que te harán jugar bien el juego de largo plazo de la construcción de riqueza transgeneracional. Te voy a compartir cómo te conviene pensar, qué te conviene hacer, cómo, cuándo, dónde, con quién, por qué. Verás números, ejemplos, casos concretos, proyecciones, escenarios y detalles profundos que jamás he compartido en ningún lado en internet.

Ten acceso al tipo de contenido privilegiado que mis amigos cercanos y yo discutimos para generar riqueza transgeneracional.

Este es una larga conversación de dos días con temas sin censura, tal vez hasta políticamente incorrectos, pero bastante genuina y profunda.

¿De qué hablo con mis socios en nuestras reuniones? ¿Cómo tomamos decisiones de largo plazo? ¿Qué es lo que nadie sabe explicarte bien cuando lanzas tus negocios? Aquí me puse de pie a tomar una foto de una de nuestras reuniones trimestrales.
Siempre es un honor y un gusto reunirme con PADs que invierte tiempo, atención y dinero para subir de nivel. Aquí estoy en el último evento presencial que organicé antes de la pandemia.

Si lo ves, lo ves.

Me encantará compartir todo lo que he aprendido para construir riqueza transgeneracional. Este un evento pequeño, íntimo, donde podrás hacer muchas preguntas e interactuar con gente muy interesante.

Piensa que casi siempre nos preparamos para emergencias. Prepárate mucho más para las oportunidades.

Te veo en San Miguel de Allende.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

ROOT ACCESS

Es el año 1999 y mi mejor amigo en aquel momento llega a la universidad con la leyenda “I am the root” en su playera. Nerds, al fin y al cabo, sonreímos en complicidad porque entendimos la referencia sin mayor explicación. Caminamos hacia las instalaciones del nodo central de la institución donde pasábamos mucho tiempo jugando en una estación Sun con la media decena de comandos de Unix que conocíamos. Este era un sitio sensible donde —si hubiésemos querido— podríamos haber desconectado de la red a varias ciudades con pocos teclazos. El administrador era un tipo tranquilo y agradable que aceptaba de buena gana la compañía de dos estudiantes insertos hasta el tuétano en tecnología. Mi amigo era uno de los mejores programadores universitarios y yo el mejor webmaster de la escuela, así que esto nos abría puertas que naturalmente estaban cerradas para los mortales. Pasábamos la mayor parte del tiempo haciendo scripts y pórtales web en una época donde el resto del mundo a nuestro alrededor veía internet como algo exótico.

Toda avance que cambia el mundo nace de alguien con actitud hippie. Piensa que los diseños de ingeniería que el Renacimiento propuso a la posteridad no llegaron de la mano de alguien estable y tradicional, sino de Da Vinci, un tipo curioso y raro, por decir lo menos. Hey, robar cadáveres para estudiar anatomía en un momento en que hacer esto implicaba una muerte segura si te descubrían no es señal de alguien que carga con un comportamiento sano. Una persona con mentalidad “normal” no hace cosas así. Piensa en Isaac Newton, Marie Curie y Alan Turing, entes cuyas obsesiones siempre estuvieron fuera del espectro de las ideas típicas de la sociedad.

A lo que voy con esto es que el respeto a la autoridad jamás es uno de los aspectos fundamentales en la personalidad de alguien genuinamente innovador. Es casi imposible pedirle por un lado a alguien que acepte sin chistar lo que otros le imponen y que por el otro proponga cosas revolucionarias al universo. Así no funciona. Tu insatisfacción contra el sistema es eso, contra todo el sistema. Y lo atacas desde tu trinchera de invención.

Pensemos ahora en el concepto de acceso raíz —root access— como una analogía poderosa para entender mejor a nuestra sociedad. Mira, es probable que la dirección de correo electrónico de Elon Musk sea algo así como elon@spacex.com o elon@tesla.com, porque este es el estándar con el que hoy demostramos status al estar al frente de una compañía: significa que eres tan importante y conocido que solamente necesitas usar tu primer nombre en tu e-mail, mientras que el resto deben identificarse con apellidos también y hasta con números y combinaciones poco sexy. Algunas décadas antes de esta tendencia, lo que se acostumbraba era usar root@nombredelservidor.com para indicar que eras el amo y señor de un sistema. Hoy comprar un dominio y bautizarlo con cualquier alias como hola@servidor.com o gerente@servidor.com es fácil si usas servicios como GoDaddy y así. Pero hubo una época en la historia de la humanidad en que dar de alta un dominio y configurar un servidor para hospedar la información en él era una tarea intelectualmente titánica. Y solo los elegidos podían tener acceso a lo más profundo de esta ruta técnica. El premio era que podían presumir su correo root arroba whatever para que los desdichados sin tales beneficios entendieran que debían hincarse ante él.


Sé que todo esto parece una tontería sin sentido para quienes viven fuera del mundo de las ciencias computacionales y así, pero la realidad es que más allá del ego y la moda de estas señales, lo interesante es lo que podamos copiar descaradamente para beneficio práctico en nuestra vida diaria.

¿En qué cosas tienes acceso raíz en tu vida?

Pienso que un buen ejemplo son tus hijos. Si eres viuda y estás criando sola a tus criaturas, tienes acceso raíz completo a ellos. Los puedes moldear de una manera poderosa. Entiendes sus miedos, sus sueños. Conoces bien sus personalidades y manías. Nadie posee tanto detalle interno de ellos como tú. Esto es el acceso raíz.

Mira, me gustaría que al final de este largo artículo pudieses fácilmente conectar el concepto de root access con la palabra privilegios. De esto se trata todo. El rey, la reina del sistema, tiene ingreso ilimitado a todos los archivos, a todas las líneas del algoritmo, a todos los permisos de lectura y escritura de cada uno de los usuarios. Estos son los privilegios informáticos del acceso raíz. La vida funciona igual: entre más te acerques a tener root access, más privilegios cosechas.

Si quieres usar otra palabra más familiar en lugar de root access, piensa en “visa”. Como ya sabes a estas alturas del partido, si cargas con una nacionalidad de tercer mundo como yo, necesitas demostrar muchas cosas positivas para que los países más importantes del mundo como Estados Unidos y China te digan que sí, que puedes cruzar legalmente sus fronteras. El root access es una visa que te da entrada a lo naturalmente prohibido.


Recuerdo cuando Trump ganó las elecciones. A mí me encantó su primer discurso para aceptar el resultado. Y también la conferencia que al respecto dio Carlos Slim en México. Pero ambas señales no pudieron ser procesadas adecuadamente por la mayoría. Me explico. Si no hablas inglés, no tienes acceso raíz, por lo tanto, no cuentas con privilegios para entender muchas cosas. Necesitas que alguien interprete lo que está ocurriendo en ese idioma. Mucha gente no entendió que al leer las noticias de Trump en su periódico favorito, en realidad estaban consumiendo lo que un periodista cansado transcribió de memoria sobre lo que podía recordar de lo que leyó en otra fuente que a su vez lo tradujo rápidamente sin mayor investigación. Las noticias a las que accedemos en español son principalmente un perfecto juego del teléfono descompuesto. Si hablas inglés, ve completo el discurso conciliador de Trump de aquellas fechas y compáralo con las notas reportadas en los medios.

En esas mismas fechas, el hombre más rico de México dio una conferencia de prensa, lo cual jamás hace. Habló de manera ecuánime sobre Trump, a quien conoce personalmente. Mostró varios libros de Donald en el evento y mencionó que este tipo de movimientos drásticos en la política global han sido estudiados por mucho tiempo por gente como Alvin Toffler y otros en esa liga. Si jamás has escuchado sobre “El Shock del Futuro” y “La Tercera Ola”, es imposible que entiendas las referencias que hacía Carlos Slim en su plática con los reporteros. Todas las preguntas que le hicieron fueron terribles, tontas, de bajo nivel. Excepto una, la cual fue abucheada por todos los demás compañeros periodistas. No me creas. Sé curioso y busca esto en YouTube.

No soy pro-Trump. No estoy diciendo que pobre, las cadenas han desvirtuado su mensaje y que sufre un ataque injusto. Relájate. Te estoy diciendo que el inglés y la lectura te dan ventajas. Muchas. Esas ventajas son lo que hoy estoy llamando acceso raíz y sus privilegios.

Entender mejor las cosas es el activo intangible más estratégico que puedes cultivar en ti.

Es decir, ser la reina del sistema en que te encuentras, viendo todos los archivos, teniendo injerencia en todo el código, es algo por lo cual deberías luchar constantemente.

Habla inglés. Lee mucho.


¿Qué es lo que más ataca tu posibilidad de tener root access a las cosas? El fanatismo.

Hay un artículo delicioso de edge.org titulado “Coalitional Instincts”. En él mencionan cómo esta necesidad de pertenecer a un grupo nos vuelve fuertemente irracionales. Explica que estamos locos por tener una identidad y que no nos importa pagar cualquier precio con tal de encajar. Tú puedes pensar que eres inmune a esto, pero no, ninguno lo somos. Polarizarnos está en nuestro ADN. Nos encanta esta sensación pasional de defender lo que creemos y atacar lo que no. Esto nos impide ver claramente las cosas.

En política, el nacionalismo es el fanatismo perfecto. Es hablar de la patria, lanzar arengas contra un enemigo etéreo, culpar a los de afuera por lo que nos ocurre acá. El nacionalismo no es patriotismo. Parece, pero no. Con el patriotismo construyes. Con el nacionalismo haces lo opuesto.

“Aarón, ¿por qué estás hablando de política si se supone que este artículo iba sobre root access?”. Porque es lo mismo: al tener instalado el fanatismo de una ideología no podemos conquistar los privilegios del acceso raíz. Nos perdemos en defender a nuestro grupo, con todo y sus creencias limitantes. Nos hacemos adictos a atacar cualquier idea ajena. Y todo esto en suma nos vuelve fácilmente manipulables.

Cuando estamos siendo manipulados, no podemos ver el mundo como es. Al contrario, terminamos visualizándolo como nos lo dicta el líder político que ha conquistado nuestra preferencia.

El comunismo y el capitalismo no son religiones pero sí doctrinas. Y comparten mucho de lo que ocurre en cualquier iglesia: hay un manual de comportamiento, una lista de creencias, una serie de rituales, figuras clave a las cuales adorar y odiar, una misión inalcanzable.

No te estoy diciendo que no creas en algo.

Te estoy diciendo que veas cuánto de lo que crees te está estorbando día a día para tener un verdadero mejor acceso raíz a la realidad.

Secreto: ni los líderes religiosos ni los políticos encumbrados que admiras creen todo lo que te dicen. Lo usan. Es diferente.


Piensa en la increíble devaluación de Zimbabue que emite billetes de trillones de dólares o la guerra encarnizada que vive de repente un país desarrollado como Ucrania. Que esto sea una advertencia para apreciar que la realidad social de absolutamente cualquier país puede cambiar rápidamente. Las señales del destino de la trayectoria de una nación siempre están ahí. El problema es que el ruido disfraza estas advertencias. Este ruido son los discursos nacionalistas, las noticias teléfono descompuesto y la incapacidad de comunicarnos con el mundo directamente en inglés.

Una de las mayores debilidades a las que puedes exponerte voluntariamente es a la esperanza de que las cosas ocurran mágicamente bien. Si te cae bien el presidente de tu país y te gusta lo que está haciendo, lo que más te conviene es hacer el ejercicio constante de preguntarte qué es lo que no está ejecutando correctamente, qué es lo que no estás considerando que está mal, qué es aquello que puede llevarnos a una catástrofe si el escenario no sucede como está planteado. Nunca seas fanboy. Si detestas a tu gobierno, haz lo opuesto. Considera qué es aquello que sí se está haciendo bien, dónde están las oportunidades que tu enojo te está impidiendo aprovechar. Entiende que nunca nadie está totalmente en lo correcto ni totalmente equivocado. Es simple probabilidad que hay cosas buenas y malas andando que no has considerado. Esto es darle besos diarios a una realidad que te regalará movimientos personales más pragmáticos.

Mira, piensa que Twitter y SpaceX son empresas que se fundaron aproximadamente al mismo tiempo. Imagina que le preguntas a un “experto” cuál va a tener éxito: ¿la compañía que se va a enfocar en mensajitos de ciento cuarenta caracteres o la que va a poner a la humanidad en otro planeta? Es obvio que una idea ridícula como Twitter no tiene posibilidades en esta hipotética consulta, pero hoy es extremadamente importante y determina literalmente la conversación que tenemos a nivel global mientras que la otra ha logrado avances tecnológicos impensables apenas una década atrás. Ambas empresas se elevaron al Olimpo de la relevancia. Te digo esto para ilustrar que no es nada fácil determinar con precisión cuándo una idea es realmente buena o mala, esto aplica en política y a nivel personal también.

Lo que más te conviene para hacer buenas apuestas es modelar el comportamiento de quienes van avanzando en su trayectoria personal.

El acceso raíz que te interesa conseguir va a llegar de la mano de que seas práctico en tu comportamiento y no idealista fácilmente manipulable.

Apostar por la trayectoria de las personas es una de las señales más claras para avanzar. Cuando Elon y Jack se pararon por primera vez frente a inversionistas para proponer SpaceX y Twitter respectivamente, la evaluación que estos hicieron del negocio no fue solo con números sino con la deconstrucción de los fundadores. Ambos hippies representaban el paquete perfecto del que ya te hablé: tipos raros y naturalmente inconformes con la autoridad, ejecutores que operan en un amplio espectro de intereses que pocos siquiera conocen. La apuesta no fue tanto a su idea sino hacia ellos. Y esto es lo que tú debes hacer: ¿cuántas personas de tu círculo tienen estas características? Si no las hay, encuéntralas en eventos, en libros, en entrevistas. Y compórtate como ellos. Analiza, por ejemplo, por qué no se entusiasman con algo que dijo el presidente cuando todos los demás están en éxtasis por las recientes declaraciones. ¿Qué es lo que esa persona está viendo que tú todavía no? O al revés. Considera por qué celebra algo que el gobierno propone cuando a ti no te causa la más mínima reacción positiva.

Sé cada vez más sofisticado en tu análisis de lo que te rodea. Esto le da un peso firme a tu entendimiento de la realidad. Y con ello, te puedes mover mejor en lo social y lo financiero.

Cuando somos simplones e idealistas con nuestra percepción del sistema del mundo, nos quedamos abajo, frustrados, buscando siempre al siguiente ícono derechista o izquierdista, conservador o liberal, pro-empresa o pro-pueblo que nos regale entusiasmo, que nos dé una guía sobre lo que debemos aplaudir y lo que debemos detestar. Nos volvemos adictos a ser manipulados.

Tu root access comienza hoy evaluando a las personas por la trayectoria que llevan, no por la condición en que se encuentran. Esto es como en cripto: si tomas una foto del valor económico de sus tokens en este momento, todo es terrible y la conclusión lógica es que no te metas a esto, pero si entiendes la fuerte filosofía que esta tecnología tiene detrás de sí, verás que este instante es simplemente un movimiento natural del ciclo que lleva hacia su conquista del mundo. Apuesta por el avance que van demostrando las personas, no por lo que te muestra una simple foto de su estado financiero o social del momento.

Tu root access comienza hoy con mejor inglés, más lectura, menos fanatismo.

Está a tu alcance.

Ejecuta ya.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

ESE ESCUDO PROTECTOR LLAMADO MOAT

“Moat” es un término popular en inglés de negocios. Se trata de la ventaja competitiva que una empresa puede conseguir para mantener protegidas sus ventas durante largo tiempo.

La mayoría de la gente piensa que la innovación tecnológica es el moat número uno, pero esto es más romántico que pragmático. Si hay algo fácil de copiar en este mundo esto es el código y los chips. Lo que te da un fuerte moat es la construcción de sencillas barreras escalables en el momento adecuado.

Shopee

Shopee es una startup china de e-commerce. ¿Sabes qué está haciendo en estos instantes para construir su moat y fastidiar a su competencia encarnada en Mercado Libre en estas latitudes? Está dando sus envíos gratis. Esto significa que Shopee está absorbiendo el costo de la entrega, lo cual puede parecer una locura pero en realidad —haciendo números— es más barato que el CAC tradicional, una métrica para medir el costo de adquirir clientes. La manera en que administrativamente se miden los dólares usados para tener nuevos clientes es a través de los descuentos, campañas y promociones que se activan. Lo que Shopee está haciendo es cambiar el manual y atacar directamente uno de los puntos de dolor más notables en la experiencia de compra en línea. Si has usado los servicios de Airbnb en algún instante de tu vida, sabrás que la cuota de limpieza es de los asuntos más odiosos a considerar en tu reservación. Bien. Pagar por un servicio de mensajería que te lleva a casa el producto que acabas de comprar está en este mismo nivel de fastidio para los clientes. Si logras eliminar esto, los deleitas y los haces adictos a tu plataforma. Esto es lo que está ocurriendo. Cubrir el costo de envío no es una estrategia eternamente sostenible, pero es un moat inicial fantástico para ampliar de manera exponencial tu base de usuarios. Lo que Shopee está haciendo es ejecutar de manera perfecta el crecimiento de una startup y no tonterías.

Oxxo

Oxxo es una cadena mexicana de tiendas de conveniencia que se ha vuelto un ícono de nuestro país. El moat de Oxxo es muy simple: la mayor cantidad de puntos de venta en todo el país. Si no compras en esta sucursal, compras en la que está en la siguiente calle y si no, en la que está a la vuelta de la esquina. Es imposible no toparte con un Oxxo en cualquier tipo de trayecto que hagas en transporte público o en tu auto en un día cualquiera. Cuando tu presencia es apabullante, la competencia no puede hacer mucho. Oxxo no es económico. Tampoco es algo de nicho que atienda a un sector específico. Oxxo es simplemente parte del firmamento. Hace años me invitaron a platicar en sus oficinas generales sobre innovación y ahí me comentaron que tenían un ritmo de inauguración de tres tiendas al día. Tres. Tiendas. Diarias. Supera eso.

Coca-Cola

El moat de Coca-Cola no es en realidad su sabor, que puede ser lo más delicioso del mundo si tal es tu preferencia. Lo que Coca-Cola construyó eficientemente es una distribución excelsa. Hay Coca-Cola en el desierto, en la montaña, en la playa, en la urbe, en la fiesta, en la reunión, en el partido, en todos lados. Siempre. Esto de la distribución es uno de los puntos más ciegos de los emprendedores novatos, que creen que la calidad de su servicio o producto lo es todo cuando en realidad vemos una y otra vez que ideas con menos características y méritos conquistan el universo simplemente porque dominan esto de ubicarse en todos lados a través de los canales correctos. Coca-Cola y Bimbo son dos marcas que han crecido como la espuma por el inteligente énfasis que han tenido en esto de la distribución desde el día uno. Seguramente hay soda y pan de mejor sabor en el mundo, pero esos empresarios no han aprendido cómo ponerlos fácilmente en tu manos, así que ni los conoces.

Apple

El moat de Apple es probablemente uno de los más reverenciados en la historia moderna de los negocios: tener control de todo el sistema, desde el software hasta el hardware pasando por las aplicaciones es algo que suena simple pero no ha habido otra organización capaz de replicar esto. Es muy raro dominar bien varios sombreros en los negocios de tecnología. O eres muy bueno en software pero no tienes idea de cómo hacer hardware bien —hola, Google— o al revés, tu hardware es genial pero tu software no —hola, China. Apple logró ser genial con ambos mundos y eso le dio una defensa increíble que hoy tiene a la compañía en el lugar privilegiado en donde está.

SpaceX

El moat de SpaceX son la cantidad de accidentes y crisis que la empresa ha sobrevivido a lo largo de veinte años. Las compañías son como las personas: hay unas que se quiebran emocionalmente antes que otras. El temple del fundador, del líder, lo es todo para mantener la moral enfocada en los objetivos de largo plazo. El tamaño de lo que te espanta es el tamaño de tu ambición. Elon Musk se mantuvo ecuánime y entusiasta ante [a] más de media docena de costosos cohetes que construyó y que le explotaron literalmente en la cara y [b] la amenaza de yacer en el borde de un inminente colapso financiero multimillonario de todas sus inversiones. Ser una bestia inamovible en lo psicológico es uno de los moats menos comentados pero más profundos que puedes desarrollar.

Con respecto a esto del moat, you need deep pockets for this shit.

En resumen, piensa en el moat como una especie de escudo protector de esos esféricos e invisibles que en las caricaturas los superhéroes usan para protegerse de los ataques.

Para tener moat, necesitas recursos amplios. En su versión más pura y simple, podemos llegar a dos elementos fundamentales que crean moat genial: dinero y tiempo, probablemente en ese orden.

Warren Buffett acuñó el término «moat» para negocios. Imagina un castillo que se protege de esta manera.

Sin dinero, Shopee no podría absorber el costo de los envíos de todos sus clientes. El error es pensar que Shopee está generando ganancias en estos momentos. No es así. Esta startup está enfocada en crear su moat y crecimiento al mismo tiempo.

Sin dinero, Oxxo no podría estar construyendo la tremenda cantidad de tiendas que abre a diario en Latinoamérica. El error es creer que con las ganancias de una sucursal abren otra. Su crecimiento está basado en inversiones institucionales fuertísimas que entienden el juego de conquistar primero la geografía y algún día las ganancias.

Sin dinero, Coca-Cola no podría haber desarrollado una de las primeras redes globales efectivas de distribución y logística. El error es pensar de manera simplona creyendo que por su sabor el mundo se enamoró y así de fácil y rápido se expandió por todo el planeta. El equivalente de lo que hizo esta compañía fue que primero construyó la carretera (hizo la gran inversión) y luego comenzó a cobrar el peaje (generar ventas).

Sin dinero, Apple no podría haber pasado años en modo R&D (investigación y desarrollo). El error del emprendedor novato es creer que todo el camino de la empresa debe estar claro desde el principio. Apple inició como una compañía de hardware que tuvo que volverse muy buena en software para cumplir con su visión. Pero esto requiere tener encerrado mucho tiempo a tus ingenieros y demás creativos “tonteando” con ideas hasta que alguna funciona y mejora la conversación con el mercado. El dinero para pasar tiempo en este modo exploración viene de inversionistas visionarios.

Sin dinero, SpaceX no podría haber soportado los descalabros tremendos que experimentó en los primeros años en todos los sentidos: perdía contratos, explotaban sus vehículos, se retrasaban en sus lanzamientos, etcétera. Se requiere un músculo financiero firme detrás de ti que entienda el potencial favorable al que se puede llegar si las cosas funcionan y que acepte la gran posibilidad de que esto tal vez no vaya a ocurrir así.

Esto del moat no es algo exclusivo de las empresas. Aquí te doy estos ejemplos porque en mi experiencia, son muy pocas las personas que entienden bien el mundo de los negocios. Lo que casi todos hacen es simplificar de una manera letal este mundo. Creen que todo funciona con una inversión inicial, hacer marketing, tener ventas, reinvertir ganancias y así crecer la empresa. Ninguna empresa que admires funciona así: todas tienen capital institucional visionario y firme detrás de ellos para generar moat y llegar al punto donde son admirables. Entiende el juego.

A nivel personal también podemos desarrollar moat. Y te voy a platicar cómo lo he hecho yo.

De vez en cuando recibo algunos e-mails de amables lectores que me comentan que encontraron uno de mis artículos publicado en el blog o en las redes sociales de alguien más que decidió abusivamente presentarse como autor de mi texto. Hace años, cuando comencé a escribir públicamente, esto me irritaba. Es naturaleza humana enojarnos cuando alguien se apropia de nuestras creaciones. Luego comencé a ignorar el asunto y tal es el estado en que me encuentro hoy. La gente puede copiar una pieza de lo que hago, pero no pueden sostener ni en su producción personal ni en su conversación el estilo que he taladrado en mi audiencia a través de más de una década de intenso trabajo constante. Copiar una canción de Shakira no te da el aire de Shakira, ¿verdad?

A lo que voy con esto, es que ejecutar ideas, escribir libros, tener un ecosistema de temas constantes, presentarme en conferencias y hacer eventos, todo esto en conjunto me ha generado un moat que es difícil de penetrar. No soy multimillonario. Apenas he alcanzado un cierto grado de micro-fama, pero mi ventaja es que este nicho, este pequeño espacio, es altamente defendible. Nadie confunde mis artículos, ni mi estilo, ni mis explicaciones con las de alguien más. Esto es poderoso y también algo que todos podemos hacer. Construye en diversas áreas en las que tienes habilidades a favor y mantente en ellas hasta que nuestra firma sea tan obvia que no tengamos que incluirla.

Para generar este tipo de moat hay que pagar un precio, aquel que involucra destacar.

Destacar suena bonito. Muchas personas dicen que les interesa esto cuando en realidad tienen pavor a la idea. Destacar es exponernos, ser vulnerables, crear nuestro camino. Y eso significa por definición ir en contra de lo que es normal, lo que es estándar. Y cuando nos comportamos diferentes, obtenemos automáticamente críticas y alejamiento de quienes no desean considerar otras alternativas a lo establecido, que es básicamente la mayoría de gente.

Así que para saber si estás construyendo tu moat, puedes medir qué tan promedio es tu mentalidad y ejecución, cuántas críticas estás recibiendo a tu manera de ejecutar en el mundo, qué tan fácil conecta la masa contigo en todos los aspectos.

Si sufres por lo mismo que todos, no estás construyendo moat.

Si te entusiasma lo mismo que a todos, no estás construyendo moat.

Si consumes lo mismo que todos, no estás construyendo moat.

Si usas tu dinero igual que todos, no estás construyendo moat.

Si reaccionas igual que todos, no estás construyendo moat.

Absolutamente todas las empresas que te mostré en estos ejemplos pasaron por la etapa de duras críticas antes de ser reverenciadas como hoy lo son. Piensa lo fácil que es criticar una app más de e-commerce, otra tiendita de abarrotes, una empresa de bebidas, una compañía de computadoras, otra que quiere conquistar el espacio y así. No tienen sentido en el inicio por una gran cantidad de razones: ya hay mucho de eso, todo el mundo lo hace, no hay espacio para innovar, es muy costoso crearlo, el mercado no está listo para ello, etcétera.

Tener moat no garantiza automáticamente que todo va a salir bien. La historia está llena de empresas y personas con gran moat en su momento y que hoy nadie recuerda. Lo que sí te puedo decir es que no tener moat sí garantiza ataques exitosos en tu contra. Esto es porque haces fácil que los demás asalten tu territorio. No construyes moat cuando te pones a merced de otros. Un ejemplo es el emprendedor que basa sus ingresos en la buena voluntad del marketplace de Amazon o en la precisión del algoritmo de anuncios de Facebook y un buen día pierde todo porque Jeff o Mark deciden hacer cambios sin consultar a nadie.

Hay quienes piensan que ser el primero en un área es un moat. Raramente es el caso. Piensa en todas las redes sociales de computadora que existen desde los setentas —sí, los setentas— y cuán pocas son las ganadoras hoy. Ninguna de ellas es fundadora de este campo. Esto se llama en inglés “first mover advantage”, algo así como “la ventaja del que hace el primer movimiento”, pero no te lo recomiendo. Es muy costoso y muy lento.

Tú enfócate en construir desde hoy el moat de tu empresa y el de tu persona con sencillas barreras escalables basadas en velocidad y recursos.

Ten este escudo protector esférico e invisible de los superhéroes a tu disposición siempre.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

PREMIO NOBEL DE DISEÑO GRÁFICO

Nadie te va a etiquetar como “diseñador profesional” si utilizas Canva. Sin embargo, millones quedamos bastante satisfechos con la ayuda que esta plataforma nos da para solucionar nuestras necesidades de logos, portadas, documentos y más.

¿Sabes? Tú no quieres estudiar la universidad en realidad, lo que quieres es el acceso a las recompensas financieras que en teoría eso te da. Tampoco quieres aprender inglés, lo que quieres es el acceso a las oportunidades que en teoría esto te regala. Y no quieres ser experto en diseño gráfico, lo que quieres son las oportunidades que las buenas combinaciones de imágenes, tipografías y colores traen a tu vida profesional. Nadie quiere estudiar filosofía y letras durante años para tener la capacidad de publicar un libro. Lo que la gente quiere es la oportunidad de destacar con sus ideas a través de un formato impreso que esté disponible para vender y regalar a diestra y siniestra.
Esto es exactamente lo que estamos resolviendo con masterbook.press.

En masterbook.press (mbp) intentamos que ingenieros, médicos, administradores y cualquier profesional interesado en impulsar su marca personal pueda hacerlo a través de tener su obra disponible en Amazon y otras poderosas librerías globales. Hace dos décadas, vender un curso por internet implicaba una producción fuera del alcance de la persona promedio. Hoy basta que tengas un smartphone con acceso a internet. Publicar un libro en la mente de muchos es un proceso inaccesible porque tienen atorada en su mente la narrativa de los años setentas donde hay que convencer a una casa editorial, firmar un contrato, sentarse muchas horas diarias durante meses para entregar un borrador y repetir el proceso una y otra vez hasta que el editor quede satisfecho.

Con mbp, la idea es que miles de personas normales que no somos ni Haruki Murakami ni José Saramago podamos publicar nuestro libro impreso sin necesidad de ser escritores profesionales. Las partes más complicadas en el proceso de poner un libro allá afuera son la redacción y la edición. En nuestro roadmap está atacar estos cuellos de botella con algo llamado GPT-3, que no es otra cosa que inteligencia artificial que nos ayudará a automatizar el asunto.

Recuerda que cuando alguien utiliza la palabra “automatización” lo que intenta expresar es que el asunto sea más rápido, más preciso y más barato.

Antes de YouTube, la cantidad de pasos para poner un video en línea estaba distribuida entre varias plataformas y era un caos. Hoy cualquiera puede subir contenido ahí y convertirse en un creador. Esa misma facilidad es la que estoy buscando que la gente tenga a su alcance para poder ofrecer sus ideas en formato impreso.

Tal vez te resulta extraña la noción de que estoy insistiendo con libros impresos en lugar de e-books, sobre todo porque soy un tipo que todo el tiempo habla de alta tecnología y eso de usar papel es anacrónico, por no decir que tampoco ayuda mucho a la sustentabilidad.

Mira, una startup solo puede resolver uno o dos problemas de manera dura y enfocada en el inicio. Si intentas hacer más, terminas siendo irrelevante. Ese lujo de meterte a diferentes áreas te lo puedes dar cuando tus recursos alcanzan niveles unicornianos. Te digo esto porque los libros impresos siguen y seguirán siendo el instrumento más poderoso de diseminación de idea en los niveles élite de pensamiento y ejecución mundial, así que en masterbook.press estamos enfocados en operar sobre esta línea.

La inteligencia artificial que queremos usar para automatizar procesos en mbp tardará todavía mucho tiempo en estar al nivel de los mejores editores del mundo, por lo tanto el resultado que podemos esperar del trabajo de estos algoritmos a la hora de revisar un texto va de bueno a muy bueno y esto es más que suficiente para la mayoría de personas.

Piénsalo así: tú no esperas recibir el Premio Nobel de Diseño Gráfico por haber utilizado plantillas de Canva para los anuncios de tu emprendimiento en Instagram, pero estás feliz porque todo luce bien y te está dando resultados, así que tampoco esperes el Premio Nobel de Literatura por haber escrito, editado, impreso y vendido tu libro con masterbook.press, pero hey, te va a encantar tener un texto profesional con tu nombre en tus manos.

La nota de hoy va en el sentido de que hay muchas maneras en que ya podemos hacer las cosas de forma más optimizada. Ya puedes comunicarte fácilmente de manera global con miles de personas a diario para crear una red poderosa que te dé apoyo, ideas y recursos. ¿Lo estás haciendo? Si no, es muy probable que estés detenido en esto porque tu mentalidad sigue siendo de la vieja guardia, donde esperas que tus amigos IRL sean los que te alimenten con oportunidades, inspiración y más. Esto es altamente limitante. IRL es un acrónimo común en Twitter para indicar “en la vida real” por sus siglas en inglés.

Ahora bien, ¿para qué demonios quieres un libro impreso? Cuando tienes un título profesional colgado en tu oficina y no entiendes el valor de poder cargar con una obra que lleva tu nombre, te aviso que estás ejecutando el error de quienes no veían la importancia de la computación personal en los noventas.

Fui testigo del inicio de la oleada tecnológica de tener computadoras en el hogar y la empresa desde los ochentas. Escuché muchísimas conversaciones donde “expertos” y “profesionales” decían que sí, todo eso estaba bien, pero que era un exceso comprar estos equipos, que no eran necesarios, que todavía podían hacer los cálculos con sus tablas logarítmicas impresas en lugar de usar hojas de cálculo y que los documentos se veían muy bien hechos en una máquina de escribir eléctrica en lugar de tener que usar un procesador de textos.

Esas personas se quedaron rezagadas a lo tonto cuando tenían frente a ellos la oportunidad de insertarse en la tendencia que hoy no es tendencia sino lo natural. Son las mismas personas que cuando apareció el iPhone dijeron que era un desperdicio gastar tanto en un dispositivo, que ellos estaban felices con su Nokia y que eso era todo lo que uno necesitaba.

No seas esa persona. Entiende cuando al hablar estás justificando tu suicidio profesional al quedarte voluntariamente atrás por la flojera de no meterte con curiosidad a lo que viene con fuerza.

La marca personal hoy es la computación personal para muchos en los noventas: algo que sabes que existe pero que no te preocupa mucho porque todavía se ve bien seguir usando tus tablas logarítmicas manuales y tu máquina de escribir eléctrica. Además, en tu trabajo no te contrataron por tu marca personal sino por los papelitos que pudiste mostrar y los exámenes que aprobaste.

Eso se va a acabar.

Así como hoy nadie se hinca ante ti porque incluyas computación e inglés en tu CV, nadie va a maravillarse en unos años por el hecho de que tengas algunos miles de seguidores en tus redes sociales. Será lo mínimo que se espere de cualquier profesional que se precie de serlo.

De nuevo: hoy no destacas por tener inglés y computación como habilidades. Es triste, pero cierto. Es lo que se espera de cualquiera en un nivel profesional. Mañana no vas a destacar por tener miles de seguidores en algunas redes sociales, será el estándar mínimo para tomarte en serio. Triste también e igual de cierto.

¿Verdad que no dirías que alguien es realmente parte de la comunidad web3 si no tiene un dominio .eth, su foto con ojos láser y una PFP hexagonal en Twitter mostrando un NFT de su propiedad? ¿Verdad que tampoco dirías que alguien es realmente parte de la comunidad que aplaude el metaverso si no juega con su Oculus en casa hoy? Bien. Entonces tampoco puedes decir que eres un profesional de vanguardia si no trabajas a diario en hacer más relevante tu marca personal exponiendo tus ideas en diferentes redes y medios.

¿Cuántos de tus colegas son autores de un libro impreso que puedan regalar a un potencial gran cliente en alguna negociación de consultoría fuera de su empleo actual? Bien. Cuando nadie está haciendo todavía las cosas, ahí es donde yacen las oportunidades. Por esto te decía que si no ves el valor de tener un libro impreso con tus ideas y nombre, bueno, estás atrasado en cómo funciona el sistema del mundo hoy.

Todos tenemos un libro dentro de nosotros. El problema es que no todos podemos ni queremos sentarnos durante meses a escribirlo. Esto es como si a mí me pusieras hoy a cocinar un pato a la naranja, no es imposible, pero voy a echar a perder el asunto durante mucho tiempo antes de dominarlo y sin la guía adecuada me voy a frustrar. Escribir es lo mismo: no todos tienen la destreza con ellos y adquirirla toma tiempo.

Ahora imagina que no tienes que sentarte a escribir sino que simplemente debes responder preguntas basadas en tu experiencia profesional específica, en tus puntos de vista de hacia dónde se dirige tu campo del conocimiento, en las herramientas más populares para el trabajo, en las mejores prácticas que se utilizan a nivel internacional para ejecutar las actividades. Todo esto lo sabes. Todo esto lo puedes explicar en varias entrevistas. Alguien lo puede transcribir. Alguien más lo puede editar. Alguien más revisar. Y alguien más diseñar para que al final esté listo como un producto físico que puedes ordenar en línea y recibir cómodamente en casa. Tú sólo escupes el contenido para que sean tus capítulos con tus párrafos con tus palabras. El resto lo hace alguien más.

Esto es www.masterbook.press, una herramienta poderosa para impulsar tu marca personal.

Uses o no mbp para crear tu libro impreso, hazte el favor de tu vida y empuja como loco y enfermo tu marca personal a diario. Hoy no la necesitas mucho tal vez, por lo tanto es el mejor momento para que comiences con esto. Aprende cómo moldear a tu audiencia, qué temas compartir, cómo diseñar tu imagen, haz lo que parece ridículo para la mayoría de tus colegas actuales. Cuando esto de la marca personal se haya vuelto necesario como saber computación e inglés, todos voltearán a ti sorprendidos de que hayas sido tan visionario al prepararte en todo esto con años de anticipación.

Sé un genuino profesional de vanguardia.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

EL MUNDO ES LENTO

Primera burbuja: Wearables

Hace unos días, rodeado de founders en un bar, trabé conversación con uno que usó la palabra «wearables». Me gustan los nerds, así que hablamos con interés del estado del arte en esta área.

He perdido millones y ganado oportunidades al vivir en burbujas tecnológicas.

Soy miembro del IEEE desde 1999, así que desde entonces recibo religiosamente mi copia de Spectrum, su revista estandarte, publicación a la par de Wired y MIT Tech Review. Recomendada.

En Spectrum leí uno de los primeros artículos que me cambiaron la vida. El artículo en cuestión lo encuentras aquí.

En él aparecen dos cosas importantes: la palabra «wearables» por primera vez en una publicación de este nivel y el nombre del Dr. Thad Starner. Ahí leí con fascinación todo esto de la miniaturización de sensores y las posibilidades de acceder a información con lentes y así. La cabeza me explotó igual que en 1992 cuando descubrí por primera vez los conceptos «realidad virtual» e «internet» en la revista Muy Interesante.

Enseguida escribí un e-mail a Thad Starner y lo invité a darnos una conferencia en la universidad al año siguiente. Solicité que nos hablara de su concepto de «wearable computing». Accedió y yo brinqué de alegría.

El Dr. Starner vino al evento al cual también invitamos a otras personas interesantes como el Dr. Peter Fromherz de Alemania que trabajaba en computación biológica, haciendo circuitos con dendritas. El asunto era toda una delicia nerd. Thad trajo su guante digital con el cual transmitía los comandos para interactuar con una pequeña pantalla instalada en sus lentes. Era un prototipo funcional, la iteración más reciente de las muchas que había comenzado a producir desde 1996 aproximadamente. Jamás se quitaba el hardware. Interactúe con él por primera vez en el lobby del hotel donde lo hospedamos. Fue una mezcla de plática social normal combinada con su destreza para escribir rápidamente con su guante mientras te vía a través de sus lentes con un micro-monitor. Literalmente estaba platicando con el futuro.

Las intérpretes que contratamos para las conferencias en inglés llegaron a la inteligente idea de traducir su concepto de «wearable computing» como «computación vestible», lo cual me pareció genial, aunque jamás he vuelto a escuchar este término fuera de nuestro evento.

Bien. Hasta aquí una de mis primeras interacciones con una potencial tecnología fantástica. Ahora te voy a explicar cómo perdí por no saber jugar el juego.

Cuando encuentres gente rara haciendo cosas interesantes, apuesta por ellos. Ve más allá de su personalidad o de la opinión que otros tengan de ellos. Enfócate en lo que son capaces de producir y demostrar en lugar de si los entiendes o te caen bien.

Cuando encuentres gente rara haciendo cosas interesantes, apuesta por ellos. Ve más allá de su personalidad o de la opinión que otros tengan de ellos. Enfócate en lo que son capaces de producir y demostrar en lugar de si los entiendes o te caen bien.

Como yo no sabía jugar el juego, vi todo el asunto de wearable computing como algo maravilloso, pero mi mentalidad tonta era «eso se hace en Estados Unidos, no en México», «eso está bien, pero aquí la realidad es otra», «eso es muy avanzado, yo no puedo entrar en ese mundo».

Resulta que los dueños de Google conocen a Starner años después que yo. Les fascina su idea. Le dan dinero, oficinas, staff y le dicen que por favor invente esa parte del futuro para ellos.

Esto es lo que tú y yo conocemos poco más de una década adelante como Google Glass.

De haber sabido jugar el juego de angel investment, VC y startups, habría conseguido la manera de meterme al mundo de los wearables a través de Thad Starner.

Aquí —los nerds que andan en esta burbuja— me van a decir que Google Glass fue un fracaso y bla bla bla. Sí, pero no. Google Glass fue la primera versión pública y fuerte de algo que será natural para mí y para ti en los siguientes años, donde traeremos estos dispositivos primero colgando en nuestra cabeza y poco después dentro de ella. Todo apunta hacia allá sin duda alguna. Sin-duda-alguna.

Bien. Entonces, la primera vez que perdí la oportunidad de insertarme ganadoramente en una burbuja de tecnología fue esa, conociendo al padre de una nueva tendencia cuando nadie le ponía mucha atención (este es siempre el mejor instante para invertir en alguien).

Thad Starner comenzó en 1994 a construir prototipos de lentes que transmiten información al usuario mientras tiene una interacción social, lo que hoy llamamos Mixed Reality (MR). Esto ya se usa en algunas soluciones industriales pero no ha conquistado el mercado de consumo. Estamos en 2022, es decir, veintiséis años después, esta idea de lentes-wearable todavía no despega como se supone que debería. Ocurrirá ˝pronto» por la convergencia con otras tecnologías que hará el asunto más lógico y digerible para las masas.

Mira, otro ejemplo: la realidad virtual está en desarrollo desde los ochentas, es decir, ha tardado muchísimo más que la idea de Thad Starner y todavía no es mainstream. ¿Cuánta gente a tu alrededor la usa a diario?


Segunda burbuja: Startup en la web 1.0

La segunda burbuja en la que perdí millones fue en la creación de una startup a finales de los noventas.

Me convertí en webmaster en 1996. Este era un término que hoy ha caído en desuso, pero en aquel entonces significaba diseñador/desarrollador web. Tenía algunos clientes corporativos y un conocimiento bárbaro para la época sobre cómo crear portales de internet.

En 1998, lancé un portal llamado «electrónica-itv» para servir a mis compañeros de la universidad con recursos, foros y correo electrónico basado en web. Fue un éxito que me dio la oportunidad de pertenecer al equipo que organizó el tipo de eventos con el que trajimos a Thad.

Las palabras «emprendedor» y «startup» jamás cruzaron por mi radar en aquellos años, no eran comunes en mi pequeña ciudad ni en mi círculo limitado. Comencé a escucharlas por el 2006. Nunca consideré lanzar un negocio de internet en aquel instante perfecto de la web 1.0.

Me gusta pensar que si en el año noventa y nueve hubiese leído Cryptonomicon [ español | inglés ], ello me habría empujado a abandonar la universidad para fundar alguna empresa de internet en mis tempranos veintes. Esta idea suena normal hoy, pero era inaudita para un chico como yo, sin ejemplos de ese otro mundo posible.

Bien. Vamos haciendo una especie de resumen: no me inserté en el mundo de los wearables en un momento ideal por falta de conocimiento al igual que tampoco lancé una startup web 1.0 porque no conocía el juego.

Luego viene la «criptorevolución».


Tercera burbuja: Cripto

La criptorevolución es esa idea romántica que muchos tienen donde las monedas digitales van a hacernos libres, todo va a ser mejor, más seguro y la utopía prometida por los bits nos dará la felicidad absoluta. O algo así.

Jugué mucho tiempo con Linux al poco rato de que Linus lo inventó. Y junto con muchos otros entusiastas de sus diversas distros y así, pensé que el mundo abrazaría fácilmente este sistema operativo que era claramente superior a Windows y demás. ¿Cuánta gente normal conoces que utilice a diario Linux como su sistema operativo predeterminado hoy en día? Personas normales, no tus amigos metidos en alta tecnología. ¿Ya notaste que casi nadie usa la palabra y mucho menos el sistema directamente?

Tú y yo y prácticamente todo el mundo somos usuarios indirectos de Linux a cada segundo en que andamos aquí en internet usando plataformas que corren en servidores que funcionan con este sistema —la absoluta mayoría. Ahora te explico qué tiene que ver esto con cripto.

El error que muchos cometimos con Linux fue pensar en términos técnicos y hacer comparaciones simplonas de precio, rapidez y cosas así para convencernos que el mercado funcionaría de manera lógica y lo aceptaría sin problemas dejando al omnipotente Windows fuera del juego. Windows hoy sigue vigente. Y Linux también, aunque financieramente en un muy distante segundo plano. Los entusiastas de Blockchain cometen el mismo error: creer que es inminente la victoria de esta tecnología, que «todo mundo» verá su superioridad y abandonará el dinero fiat.

Blockchain es genial, pero pedirle a alguien fuera del mundo tech que tengan una «cold wallet», que paguen «gas», que administren su lista de «tokens», que compren el «dip», es como aventarle a la cara un grueso manual de usuario de Unix a alguien sin conocimientos de informática: insultante, intimidante e indescifrable.

Blockchain es genial, pero pedirle a alguien fuera del mundo tech que tengan una «cold wallet», que paguen «gas», que administren su lista de «tokens», que compren el «dip», es como aventarle a la cara un grueso manual de usuario de Unix a alguien sin conocimientos de informática: insultante, intimidante e indescifrable.

Muchas cosas van a mejorar con las criptomonedas, pero no será el paraíso que piensas ni la solución a todos los problemas del mundo. Es todavía DEMASIADO temprano en su desarrollo y tomará décadas aprovecharlas en todo su potencial. Y cuando esto ocurra, lucirá normal.

Nuestros abuelos usan Linux pero no lo llaman así. Abren WhatsApp y envían fotos, audios, texto y pronto dinero sin saber que se conectan a sesiones encriptadas a servidores Linux remotos. Cuando Blockchain gane, nadie hablará de él porque estará funcionando de forma oculta.

Todo esto para decirte que me topé con Bitcoin por ahí del 2013 y me encantó. No me metí a fondo al asunto porque cometí el error de escuchar a una señora cero-tecnología hablar del asunto en 2017 y asumí que la oportunidad había pasado dado que ahora literalmente cualquiera estaba hablando del tema. Y bueno, el FOMO pega con más fuerza siempre a los tech nerds, porque nuestro ego nos empuja a demostrar a los demás que somos «inteligentes», «visionarios» y estamos al día con las tendencias. Por aproximadamente dos segundos sentí que debía meterme a ICOs, NFTs, DAOs y demás. Al final, no hice nada y podrías agregar esto a mi lista de oportunidades exponenciales que dejé ir en su etapa temprana.


La «victoria».

Pero aquí viene la «victoria».

En 2015, unos socios y yo lanzamos VERSE Technology. La idea era vender tarjetas de desarrollo para proyectos IoT. Vendimos poco más de cien alrededor del mundo. Fueron muy bien recibidas hasta por nuestra competencia.

«Perdí» el tren de los wearables, la web 1.0 y cripto, así que juré no perderme el del IoT. Para el año en que comenzamos con esta startup, mis socios y yo llevábamos tiempo escuchando el término y llegamos a la conclusión de que era inminente la explo$ión de oportunidade$.

Bien. Recuerda que estoy intentando explicarte cómo entender las verdaderas oportunidades de tecnología. Esto implica mezclar temas de startups, VCs, tendencias, inversiones y así. Todos estos puntos pueden parecer random pero están conectados.

El IoT —para los que no saben— es una capa del internet que se encarga de hacer que las cosas hablen entre ellas. Que tu refrigerador pueda reportar temperatura y consumo de energía a tu smartphone, por ejemplo. El IoT genera muchísimos más datos que nosotros los humanos.

Entregamos datos valiosos a nuestros clientes para que tomen mejores decisiones en sus procesos de producción.

Cuando respires, come y creas tecnología todo el tiempo, vives en una burbuja, en una caja de resonancia donde ves inminente que ciertos términos se vuelvan parte del firmamento de la humanidad. Esto ha pasado con realidad virtual, los Google Glass, cripto, Linux y así. Yo vivo en esa caja de resonancia y en su momento, hace algunos años, pensé que la revolución IoT estaba a la vuelta de la esquina y que era un momento perfecto para capitalizar en ello, que era lógico y que no me iba a quedar atrás.

Aquí viene la lección: el mundo es LENTO. Lento, lento, lento. Lo que ves en periódicos, portales, revistas, documentales, donde celebran a emprendedores por su éxito y visión, si analizas, son cosas que realmente empezaron de una forma u otra AL MENOS hace diez años.

Aquí viene la lección: el mundo es lento. Lento, lento, lento. Lo que ves en periódicos, portales, revistas, documentales, donde celebran a emprendedores por su éxito y visión, si analizas, son cosas que realmente empezaron de una forma u otra al menos hace diez años.

Muchas de las empresas o tecnologías que celebramos hoy como tendencias o moda no generan ganancias todavía (Uber, por ejemplo) y no aportan soluciones prácticas en el mundo real (Blockchain). Tienen gran potencial de éxito, pero no han llegado ahí.

Entonces, cuando volteo a ver qué ha pasado con nuestra startup de IoT — VERSE Technology — y me pregunto porque no soy un «billionaire» todavía, recuerdo los lentes wearable de Thad Starner, que 26 años después todavía no son de consumo masivo pero lo serán. En el gran esquema de las cosas, VERSE Technology lleva pocos años realmente. Hemos cometido tremendos errores y ejecutado decisiones excelentes. La más importante —creo— es haber hecho un giro de B2C a B2B cuando vimos la lentitud de crecer vendiendo dispositivos uno por uno.

Puedes ver por menos de medio segundo en este video mi debut como actor en un comercial de Microsoft para una campaña de marketing a nivel mundial.

B2C es cuando tu empresa vende directamente al cliente. Esto hace Apple. Compras sus productos como individuo. B2B es una empresa vendiendo a otra. Esto lo hacen empresas como IBM, por ejemplo. Y hay algunas que pueden mezclar ambos mundos con éxito, como Microsoft.

En VERSE Technology nos enfocamos en vender a clientes grandes que aunque toman más tiempo cerrar un trato cuando lo conseguimos, hablamos de un volumen que nos permite crecer. Esto ha sido doloroso como no tienes idea porque era una mentalidad y procesos que desconocíamos.

El IoT residencial —tu refrigerador hablando con tu smartphone— todavía no despega. Va a tardar mucho todavía. No pienses que porque vives en un buen vecindario y te rodean algunos aparatos conectados a internet esto ya es masivo. Lo repito: falta mucho. Y para llegar ahí, al punto donde el mercado B2C ya esté consumiendo masivamente IoT, bueno, necesitas mucho capital que sostenga tu operación durante largos periodos. Lo cual no teníamos ni tenemos y por eso hicimos un giro hacia donde ya el dinero comienza a circular, B2B.

Esta es la oportunidad exponencial de tecnología a la que he logrado subirme, no sé todavía si con éxito, pero sobre la que espero poder contar algo positivo en los próximos años. Tener éxito con una startup de hardware es extremedamente duro, me dicen por todos lados, pero a Marisol Capetillo y a mí nos gustan estas cosas, este tipo de retos. IoT residencial todavía no despega, ese es el resumen de esta parte. El IoT industrial es donde el capital y las posibilidades están creciendo a diario. Es el mismo giro que Magic Leap hizo.

Desde aquí supervisamos la operación de nuestros dispositivos y dashboards instalados en fábricas inteligentes.

Los emprendedores nos entusiasmamos por nuestras cajas de resonancia que nos dicen que nuestra visión es correcta y las voces que escuchamos y las redes que consumismos nos hacen pensar que «todo mundo» ya se va a meter a tal tendencia cuando en realidad —recuerda— el mundo es LENTO.

Aprovecha oportunidades subiéndote a ellas en el instante adecuado y entendiendo que van a tomar probablemente más de una década en ser todo lo genial que prometen. Así funciona el asunto. Ya lo he visto de cerca en varias ocasiones. Sé de lo que te hablo. Relájate pensando que vas tarde al juego de cripto, por ejemplo. Todavía estás a tiempo, pero falta muchísimo para que tenga sentido. No compres todo el ruido de la burbuja a la que te has metido. Sé pragmático. Analiza bien. Entiende cómo funcionan realmente las cosas.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

TODOS SOMOS EXITOSOS EN LAS REDES SOCIALES

Todos somos exitosos en las redes sociales. Sigo inversionistas, emprendedores, artistas, programadores y demás pros en ese estilo. A diario encuentro que todos han escrito nuevo código genial, descubierto una gema para invertir en ella o conseguido éxito inconmensurable con su startup.

Esto solía provocarme una plática interna estilo «Aarón, ¿qué te pasa?, ¿por qué no estás consiguiendo todas esas oportunidades y avances también?, ¿por qué no logras las mismas victorias que esas personas?».

Con los años, entendí que las redes sociales no son un espejo de lo bueno o malo de la realidad. Muchos dirán «es obvio, Aarón» y sin embargo, aquí estamos tú y yo, llenos de ansiedad, comparándonos todo el tiempo con la urgencia de presumir algo, lo que sea, para no quedarnos atrás.

Lo que me ha ayudado a calibrar la percepción de lo que hay aquí en internet es que conozco a muchos de los que publican sus éxitos. Son personas normales como tú y como yo. Tienen miedos, inseguridades y en algunos casos —por traumas como los míos— necesidad de atención.

Lo que hacemos mejor quienes emitimos éxito en las redes sociales es simplemente una administración adecuada de nuestra marca personal. Es como el que corre largas distancias: sólo entrena más su cuerpo y calibra mejor su respiración, no es un ente superior.

No se trata de decir que los éxitos que te compartimos aquí no existen o que exageramos en todo. Se trata de que sepas que sí, que hoy alguien publicó una venta genial pero lleva semanas sin ver a sus hijos porque ha estado de viaje y se siente exhausto de este ritmo laboral. Ahora, la razón por la cual emprendedores, inversionistas y demás pros buscamos transmitir éxito de forma consistente en las redes es porque sabemos que eso llama a otros que están trabajando en esa frecuencia y que sumarlos a nuestro ecosistema nos puede hacer ganar-ganar.

Si publico que la vida es dura, que todo está mal, que el mundo es injusto, claro, hay tal vez mucha razón en esas frases, pero piensa que aquellos que se sientan atraídos por esas publicaciones no serán los que me ayuden a salir de ese estado de mente y ejecución. Entonces, si me das a elegir, prefiero organizar mis redes sociales todo el tiempo con creadores que tienen fracasos, problemas ocultos, ansiedad y demás imperfecciones de personalidad como tú y yo pero que incluso así deciden enfocarse en impulsar las cosas buenas que construyen.

El resumen de esto es que tristemente hay solo dos estados de funcionamiento con las redes sociales: o nos están educando (dejamos que el algoritmo decida libremente qué ponernos en frente) o lo estamos educando (bloqueando, siguiendo, compartiendo lo que sí nos conviene).

Estoy escribiendo esto descalzo, despeinado y con un poco de escurrimiento nasal en esta habitación de hotel donde desperté tarde y voy retrasado con la agenda que me fijé para el día de hoy. No estoy sonriendo ni tengo la producción encima de mí que ves en mi foto de perfil.

Una buena marca personal no se trata de que inventes éxitos que no existen o que te esfuerces en conseguir éxitos solo para complacer a seguidores. Se trata de que cuando algo genial en lo físico o lo etéreo te ocurra, vengas a platicarnos al respecto.

Cosas que pueden ser geniales para compartir: la epifanía que conseguiste en un párrafo del libro que estás leyendo, una conversación donde ayudaste a alguien, un viaje que te sorprendió, una acción que tuvo buenos resultados inesperados y así.

Tranquilo, tranquilo: todos tenemos problemas y estamos mal en algunas cosas. Abandona esa fácil idea de que eres el único al que no le resultan bien sus proyectos o que no está muy seguro de lo que está haciendo.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

PROFESIONAL DE VANGUARDIA

El segundo cambio de paradigma.

Imagina que estamos presenciando la conversación de un adolescente, catorce años, hablando con su papá —quien es herrero— y le propone la idea de asistir a la escuela. “¿Para qué?”, pregunta padre. “Para tener una educación”, responde con obviedad el hijo. “¿Y el trabajo? ¿Cómo vas a alimentar a tu familia?”, cuestiona quien ve toda esa idea de la escuela como un asunto teórico y exótico. “Cuando haya terminado la escuela, tendré oportunidades que me pagarán mucho dinero, papá”.

Después hablan del tiempo y la inversión que todo eso requiere. Papá ama a su hijo, pero no entiende este nuevo concepto de la universidad donde uno pasa años con libros para que al final te den un papel que dice que eres experto en un tema. En sus tiempos, todo esto se conseguía sin estudiar en un pupitre. Ser aprendiz durante muchos años era el camino natural. Heredar las habilidades, los clientes y el taller de nuestro mentor era lo esperado. Y así era como obtenías los recursos para sostener a tu familia de siete, nueve u once criaturas.

Piensa que hoy en día esto mismo ocurre cuando le propones a la vieja guardia el asunto de convertirte en influencer. Lo que hoy defendemos es lo que ayer combatíamos: la universidad, la escuela, el periodo de instrucción formal y sometido a palabras, espacios cerrados y tutores principalmente sin experiencia.

Y es entendible. Durante varias décadas —ni siquiera siglos— el mundo ha funcionado bien así: ten un certificado en contaduría, medicina, ingeniería, pedagogía, etcétera para conseguir un empleo estable en el cual desempeñar tu conocimiento y habilidades durante unas tres décadas y así obtener una casa, un auto y comida para tu esposa y tres hijos (ya son tres nada más).

El primer cambio de paradigma fue de aprendiz a profesional con estudios universitarios formales.

El segundo cambio de paradigma —el que vivimos hoy— es pasar de profesional a influencer con aprendizaje autodidacta y validación informal.

Es difícil abrazar esta idea cuando la imagen que tenemos taladrada de un médico o un ingeniero es alguien respetable, serio, con sabiduría automática entregada por un conjunto de firmas, vestido de manera pulcra, con un diseño personal estudiado para inspirar aprobación entre sus colegas.


Irreversiblemente atrás.

La palabra influencer evoca jóvenes entusiastas haciendo cualquier cosa posible para llamar la atención en pocos segundos y comportándose en lo que consideramos un modo ridículo y poco profesional.

Cuando estos influencers pueden conseguir —como hoy lo hacen— que el mercado los premie rápidamente en términos de reputación y dinero, debemos estudiar el asunto e insertarnos en él, lejos de reírnos, minimizarlo y pensar que es una moda.

Deja de ser el padre que no puede abandonar la idea de que su hijo debe ser aprendiz de alguien para poder tener oportunidades en la vida cuando enviarlo a la universidad le abriría un mundo del que no tienes idea y que por eso no puedes abrazar con ánimo.

Deja de ser el profesional que no puede abandonar la idea de que ser influencer es ser joven y ridículo simplemente porque no entiendes lo fantástico que es tener un gran nivel de acceso a una audiencia cada vez más amplia y un canal propio y poderoso de distribución de ideas y proyectos.

Si no estás trabajando en ser influencer porque los preceptos taladrados en ti por la vieja guardia no te dejan, te estás quedando irreversiblemente atrás.

Y en unos años, con tu soberbio grado académico de medicina o ingeniería, cuando veas que tus colegas con canales de YouTube, blogs, feeds en Tiktok e Instagram, consiguen participar en asuntos que jamás se te presentan, recordarás este ensayo y cómo te fastidió que Aarón Benítez te dijera que las creencias que defendías no eran aptas para el futuro.


Resistencia económica, laboral y emocional.

Dice Peter Thiel que hay una burbuja en esto de nuestra adoración automática a la educación universitaria y a la manera en que pensamos en nuestra carrera profesional. Explica que la pre-condición para saber que todo esto es una burbuja es el hecho de que hay una creencia intensa que impide que cuestionemos el asunto. Y sí: dile a tu círculo cercano esto, que ser influencer es lo único que te va a dar verdaderas oportunidades en el futuro y verás las risas, las burlas y los comentarios sarcásticos por lo que ellos perciben como tu criterio ridículo e inocente.

Necesitas desarrollar resistencia económica, laboral y emocional para poder ser parte exitosa del futuro.

¿En serio crees que desarrollas resistencia económica cuando trabajas para una empresa pensando que estás en un empleo estable que va a durar varias décadas?

¿Sigues con la ilusión de que en tus ratos libres vas a emprender un proyecto o inversiones que te darán libertad financiera sin entender que la gente que se dedica veinticuatro horas enteras al día a esto no tiene garantizados sus resultados?

¿Sigues pensando pobremente que destacar te trae más problemas que ventajas?

¿Sigues creyendo que lo que estudiaste en un periodo de tu vida es suficiente para el resto de tu existencia?

La resistencia económica es poder tener diferentes fuentes de ingreso, ser creativo para que los recursos fluyan hacia ti.

La resistencia laboral es la capacidad de ser flexible con tus conocimientos, tus habilidades y tu actitud para insertarte en las posiciones que más te convengan en momentos estratégicos. Hoy eres ingeniero de diseño, luego director en una empresa de construcción y después socio de una empresa panificadora a la vez que profesor de un instituto en línea. ¿Por qué no?

La resistencia emocional es controlar a voluntad la influencia de todas esas vocecitas tanto internas como las de tu alrededor que —según tú— te juzgan implacablemente por estar ejecutando tu vida profesional de manera distinta a la que todos los demás lo hacen.


Inventando los caminos.

Este mundo interconectado hace más difícil la estabilidad a la que estábamos acostumbrados. En el año dos mil uno, diecinueve tipos con cuchillos arriba de aviones comerciales desencadenaron guerras con repercusiones globales incalculables. Y en el año dos mil cuatro, menos de media docena de universitarios iniciaron en sus dormitorios una compañía que ha reinventado las comunicaciones interpersonales de toda la humanidad. ¿En serio crees que el mundo es estable cuando estos ejemplos demuestran lo poco que se necesita para agitar todo en poco tiempo? ¿Eres tan inocente para pensar que la empresa, la industria, el área en la que estás, es a prueba de toda esta disrupción?

Los profesionales de la vieja guardia adoran los caminos establecidos que todo el mundo entiende.

Los profesionales de vanguardia van inventando los caminos que necesitan para tener más y mejores oportunidades de forma constante.

El libro de reglas que sirvió a las generaciones anteriores ha muerto. Entérate.

Las nuevas reglas son lo digital, lo rápido, lo minimalista.

Ser influencer es algo tan serio que parece juego.

Ser influencer es algo tan obvio que golpea nuestro intelecto porque queremos asignar la idea a un conjunto muy peculiar de personas raras, a algo al margen de nuestros asuntos serios.

Ser influencer no es ser emprendedor.

No todos tenemos que ser emprendedores ni lanzar nuevas compañías o instituciones.

Pero todos deberíamos estar ocupados en ir creando primero nuestras audiencias y luego nuestras tribus para poder construir aquello que —te repito— nos puede dar a ellos y a nosotros más y mejores oportunidades.

Ecuanimidad. Enfoque. Largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.