TODOS LOS ROBOTS DEL PRESIDENTE

En estos días, mi hijo mayor y yo comenzamos a leer juntos The Almanack of Naval Ravikant, libro que se describe a sí mismo como una guía para la riqueza y la felicidad.

Admiro y sigo a Naval probablemente desde hace unos diez años. Hoy en día es muy famoso en el círculo de gente metida en alta tecnología e inversiones. Su cuenta en Twitter es de las cosas más fascinantes que te puedas encontrar en la red.

Leí esta obra cuando salió hace ya algún tiempo. Retomarla ahora para compartirla con mi adolescente en casa es refrescante.

Naval comienza explicando algo que considero crucial para el futuro de nuestros hijos: el peligro de la automatización.

Usaré la inspiración que me dio combinada con mis palabras para abordar el tema.

Comencemos.


En Walmart hay una sección especial de cajas de cobro donde solamente eres tú y la máquina. En cada terminal haces por ti mismo el trabajo de escanear y pesar los productos, pagar con efectivo o tarjeta y meter de nuevo los productos a tu carrito. Al momento de escribir estas líneas, probablemente hay unas quince cajas con humanos y cinco sin ellos en la sucursal que mejor conozco.

¿Sabes por qué Walmart utiliza todavía humanos para cobrar los productos y servicios?

Antes de responderte, déjame decirte que, como empresario, uno de los costos que más cuidas es el de la nómina. Es increíble lo costosa que es la gente. Antes de que las pasiones se inflamen y los activistas extremos pro-empleo del mundo me linchen, quiero decirte que entiendo lo importante de la gente en las organizaciones. Sin personas geniales no puedes construir una compañía genial, claro.

El detalle está en que —a pesar de todo lo que te digan en bonitos discursos— al final del día, el punto más importante para cualquier corporación son las ganancias. Y el staff consume mucho de ese potencial.

No estoy escribiendo esto en un tono deshumanizado, ni culpando a la gente por ser costosa. Estoy estableciendo un hecho que pocos te van a explicar de esta manera directa. Todo empresa va siempre a decir que la gente es lo más importante pero en épocas difíciles lo primero que se altera a la baja es la cantidad de colaboradores.

Walmart podría sin problemas utilizar solo sus cajas de cobro computarizadas. Su tecnología funciona muy bien. Por cada diez de estas, tal vez solo necesita a un humano para supervisar al ocasional usuario con dudas.

Walmart no hace ni hará por el momento el movimiento de sustituir a todas las personas que trabajan en sus cajas de cobro. Eso levantaría protestas políticas y sociales que le estorbarían en sus planes constantes de expansión. Walmart mantiene esos empleos redundantes para lucir bien ante las autoridades y las comunidades, pero esto no significa que siempre será así.

Hoy aceptamos en el discurso social ideas que hace veinte o treinta años eran inauditas y/o tabú. ¿Por qué crees que no vamos a aceptar la falta de humanos pagados en Walmart como algo normal en unos diez años?

El plan de Walmart —en mi visión no informada— es infiltrar poco a poco la idea de las cajas de cobro computarizadas entre los clientes y hacerlas parte del firmamento diario de las actividades de la tienda.

Hoy son cinco robots y quince humanos.

Mañana diez y diez.

Luego quince y cinco.

Finalmente veinte y uno.

Esto no es maldad per se.

Esto es la realidad.

Y te conviene prepararte para ella.

Por supuesto que esta tendencia no es exclusiva de Walmart, una compañía como cualquier otra que aspira a mantenerse relevante en el mercado. Esto mismo está ocurriendo ya también en BBVA, donde lo más normal del mundo es interactuar directamente con sus robots llamados ATMs, cajeros automáticos, quienes integran cada vez más y más habilidades.

Las cajas automáticas sustituyen humanos.

Las apps sustituyen edificios.

Esto se llama automatización. Y apenas vamos rascando su superficie. Te lo digo como alguien que está metido en ello en el terreno industrial con una empresa que le vende a grandes corporaciones soluciones de este tema.

Mira: toda tecnología que conquista al público en general, comenzó conquistando industrias primero. Y desde esta arena te digo que la automatización justo está comenzando.

La automatización es una amenaza seria para el futuro del trabajo.

Los políticos no van a hablar de esto en voz alta porque no hay mucho que puedan hacer. Por un lado, necesitamos que nuestras empresas sean competitivas a nivel global para ser rentables y que paguen impuestos y que esos recursos entren al gobierno. Por otro, para ser competitivo y rentable tienen que hacer al menos lo mismo que están haciendo los demás y eso significa reducir costos al máximo. Y la forma en que esto se logra es con tecnología.

El problema es de tal magnitud que desde hoy ya se están elaborando posibles soluciones para aliviar el malestar social que solamente se irá agrandando en las próximas décadas en todo el planeta.


Prácticamente toda la automatización que está ganando terreno en nuestra sociedad es de nivel tímido y de bajo perfil. Ejemplos de automatización abundan, pero no solemos verlos así.

No encontrarás en Walmart a un ente cibernético humanoide blanco cobrándote las frutas y verduras con sus manos robóticas hablando con su sintentizador de voz. Este es el problema de muchos: visualizan los peligros del futuro de manera imprecisa.

El “robot” de Walmart que le quita el empleo a la mamá soltera sin educación universitaria es apenas una caja laminada de formica que adentro tiene una computadora común y corriente adaptada con sensores y otros dispositivos. Luce como un artefacto común cualquiera. No se anuncia ni aparece como amenaza al futuro del trabajo humano.

Tesla igual. Sus autos traen un volante para que sientas que tienes el control. Te dicen que es importante que haya un conductor. Esto en realidad es para no inyectar un shock cultural extremo en nosotros, la generación que necesitamos sentir que alguien —no algo— nos transporta. Hoy nadie realmente extraña los caballos como medio de transporte pues las generaciones necias que no querían aceptar la supremacía del automóvil desaparecieron. Lo mismo ocurrirá con los futuros modelos de transporte sin volantes ni conductores: se impondrán conforme los nuevos tomadores de decisión aprendan a ver el conducir como una habilidad irrelevante del pasado.

Usar un servicio notarial es algo que se solucionará con la transparencia de la tecnología blockchain. Ya se hace en varios casos porque no hay mayor transparencia en un proceso que aquella protegida por matemáticas en lugar de papeles y humanos.

Diseñar un sitio web. Desarrollar un sistema de cobro en línea. Hacer gráficos profesionales. Wix. Stripe. Canva. Esos son los “robots” que están automatizando el trabajo del webmaster, del ingeniero en sistemas y del diseñador.

Sí, ya sé, dije “webmaster”. Eso ya ni se usa, pero tales fueron los tiempos en que me crié.

Las nuevas tecnologías no están diseñadas para crear nuevos empleos. Cierto, algunos puestos especializados para operar y mantener los nuevos sistemas son necesarios, pero esto no significa que los cajeros, conductores y otros empleados que perderán sus trabajos puedan dar el salto hacia esas nuevas oportunidades. Esto se llama “up-skilling” y funciona con tan pocas personas que cuando ocurre, lo llamamos caso de éxito. “¡Mira!” —te dicen— “esa persona era un conductor de trailer de carga y después de seis meses en una escuela en internet ahora es programador y gana cinco veces más”.

Eso está genial, pero no es fácil ni común.


¿Hay algún antídoto para la amenaza de la automatización?

Not really.

Vamos con paso firme y rápido hacia allá. Querer evitar esto es como querer evitar lo triple equis en internet o la suplantación de los discos de vinilo por CDs, DVDs y Blu-Rays. Son ideas que una vez que se lanzan al mundo, ya nadie las puede parar.

Lo que nos conviene preguntarnos es cómo interactuar de forma ganadora al lado de la automatización.

Bien.

Primero quiero decirte que hay muchas entidades privadas y públicas alrededor del mundo ejecutando proyectos de mediana y gran escala en ideas sociales “locas” para estar listos para el futuro. Muchos verán esto que voy a comentar como risible, idealista, inocente por el simple hecho de que están acostumbrados a lo que hoy vivimos como si así hubiese sido siempre en la historia de la humanidad. Los cheques, las nóminas, los bancos, los salarios, la jornada laboral, los derechos sindicales, todas esas cosas son ridiculeces en el gran esquema de la historia de la evolución humana. No son lo natural, pero al ser lo único que las mayorías conocen, piensan que hay que luchar por ello para mantenerlo.

Y no es así.

Los proyectos que te menciono para el futuro social donde no habrá muchos empleos están basados en una idea llamada “Universal Basic Income” (UBI). Esto trata de ofrecer un ingreso frecuente y suficiente a todos los ciudadanos para que florezcan, para que hagan con su vida lo que quieran. El trabajo existirá, pero será opcional en la mayoría de los casos. Estos empleos servirán para darnos identidad y propósito. Tenemos una mentalidad tan adicta a la productividad y al trabajo que pensar en el hecho de dar dinero a todos sin nada de esfuerzo a cambio nos causa un conflicto emocional, por decir lo menos.

Hay muchas consideraciones y retos técnicos al implementar una política social masiva de UBI. Tan solo podemos nombrar los efectos de segundo y tercer orden que podría tener en una espiral inflacionaria y otros problemas de cuestión macroeconómica, pero matar la idea de UBI antes de que vea la luz en muchas latitudes es el equivalente de decir que nuestro sistema actual nos gusta y que gracias a él la mayoría de la población está bien, lo cual Dios, tú y yo sabemos que no es verdad.

Para justificar UBI, se necesita una mentalidad que entienda la nueva realidad. Esto que estoy haciendo en este preciso instante, este artículo, pasar tiempo en Bear al escribir esto —mi procesador de textos favorito— es un trabajo. Uno por el cual nadie me paga. Revisar mis redes sociales. Hacer scrolling infinito en TikTok. Todo ello puede ser considerado desde cierta lente como un trabajo. Existen nuevas teorías que promueven el hecho de que los usuarios reciban una compensación por la cantidad de datos que generamos a diario. Esto se llama Data-as-Labor y es parte de la conversación donde las ideas de antaño se sienten así, viejas, anticuadas.

El mundo que conocemos de reglas claras, de entendimiento fijo y de certidumbre se está derrumbando para dar paso a uno que pone la optimización por encima de todo. Esto da miedo a muchos y hace que los defensores del “humanismo” pongan el grito en el cielo.

Tranquila. Tranquilo.

No estoy a favor ni estoy diciendo que todos debemos ser ingenieros o programadores para tener un buen futuro.


Plomeros. Jardineros. Dentistas.

Este tipo de actividades son bastantes difíciles de automatizar. Son de las apuestas más seguras a las que alguien puede ingresar.

Entre más problemas resuelves como plomero, como jardinero, como dentista, más conocimiento específico obtienes.

El conocimiento específico te convierte en una cucaracha. Y créeme: eso quieres ser.

Obviamente, cuando digo cucaracha lo hago en el sentido honorable tanto para el insecto como para el humano: ser alguien resistente, alguien que se mueve y sobrevive donde los demás no soportan una explosión nuclear.

La automatización ha comenzado a comerse el lunch de los trabajos repetitivos como los que ya te mencioné. Evita apostar en esas actividades. Pueden lucir seguras hoy, claro, pero no lo son. Si crees que tu empleo en Walmart se va a mantener hasta el punto donde te jubilas en unas décadas, piensa en las aerolíneas, bancos y demás grandes corporaciones que de un día a otro se han ido a la quiebra.

No intento ser fatalista ni arruinarle el día a nadie.

Intento compartir contigo las explicaciones que Naval me ha dado para tener estas conversaciones con mi familia.

¿Sabes cuáles trabajos van a tardar muchísimo tiempo en ser suplantados? Aquellos que requieran lidiar con otros humanos para ejecutar cosas.

Ser político, manager y emprendedor son de las cosas que te convierten en alguien difícil de reemplazar por el conjunto de habilidades sociales requeridas y la combinación de conocimiento técnico y subjetivo necesario para tener éxito en la ejecución.

No creas todo lo que ves en los documentales ni en los videos virales donde parece que la inteligencia artificial ya puede hacerlo todo o que la tecnología está tan avanzada que somos lo máximo del universo. Elon Musk no pudo automatizar la colocación de asientos en las fábricas de sus autos a pesar de tener acceso a conocimiento, robots, capital y visión de clase mundial para ello. Sí, hay mucho avance, pero no tanto como te lo venden.

No tienes idea de la cantidad de fábricas de empresas globales que todavía operan con tecnología y procedimientos de hace más de cuarenta años.

Muchas cosas no se automatizan —y por ende no se mejoran— no por cuestiones técnicas, sino por arreglos políticos. La distribución y administración del agua en países tercermundistas es un ejemplo claro. La tecnología para optimizar todo esto y tener control en tiempo real está fácilmente disponible. El problema son los intereses internos y externos que se ven afectados cuando intentas implementar una solución moderna.

Si te sirve de algo, esto de la automatización al extremo no va a ocurrir de golpe mañana. Es un proceso gradual que ya comenzó. Sus resultados fuertes se van a sentir en algunas décadas, por eso inicié este artículo hablando de mi hijo adolescente, porque son él y sus hermanos menores los que tienen que entender desde hoy el nuevo juego que viene.

A ti y a mí honestamente nos educaron con la visión correcta de encontrar un empleo seguro porque así era en nuestros tiempos. Fue un sistema que funcionó muy bien durante mucho tiempo, pero ya no más.


El conocimiento general —explica Naval— es lo que te jode —mis palabras, gracias. El conocimiento general es prácticamente todo lo que te enseñan en la escuela. Si todos sabemos lo mismo, es tan solo lógico asumir que no hay gran valor económico en ello.

El conocimiento específico—dice nuevamente Naval— es lo que te da oportunidades en la vida. Este conocimiento es técnico o creativo. Y cuando lo ejecutas durante un buen tiempo, se convierte en un juego para ti mientras que para otros luce como un esfuerzo laboral constante. Piensa en el arquitecto que diseña usando mods de Minecraft en el entorno de realidad virtual de un Oculus de última generación. ¿Está jugando o está trabajando?

Para que tengas una guía: la escuela te da conocimiento general, y está bien, aprende eso ahí, pero no pongas tus esperanzas en ello. Son tus intereses y actividades adicionales las que te dan conocimiento específico. Y el conocimiento específico es el que te da las mejores oportunidades en la vida.

Aquí voy a hablar de un videojuego de terror y el potencial positivo que veo en ello en el desarrollo profesional de mi hijo mayor.

“Project Zomboid” es uno de esos videojuegos donde sus creadores no se estresan por la calidad de los gráficos, justo como en Minecraft donde los detalles de todas sus construcciones son burdas. El encanto de este tipo de escenarios es la capacidad que dan al jugador para construir sus soluciones.

En el caso específico de Project Zomboid, ya sabes, el fin del mundo llegó, hay zombies por todos lados, el usuario debe sobrevivir y todo es lúgubre y escaso. El potencial que veo en esto es que no es un videojuego tradicional donde rompes una ventana y fácilmente atraviesas al otro lado. Aquí debes de tener algo con lo cual protegerte de los vidrios al cruzar y contar con una escalera si no la alcanzas por la altura. ¿Quieres construir una cerca para tener a raya a los zombies? No puedes hacerla de la nada si no has hecho carpintería básica de otras cosas antes. Y para llegar a este nivel de solución, debes también haber leído libros que te dan los fundamentos de la habilidad.

A lo que voy con toda esta explicación es que donde tal vez tú ves un simple videojuego que le hace demandas realistas al usuario, lo que yo veo es un entrenamiento en lógica para alguien que más adelante puede vender sus servicios de simulación de escenarios realistas de clientes en un supermercado/estadio/centro de convenciones/fábrico y modelar sus comportamientos dependiendo de la configuración de estantes, música, componentes y demás.

Los jóvenes como mi hijo no están jugando Project Zomboid: en realidad están entrenando para usar estas habilidades en cuestiones capitalistas pagadas más adelante, solo que por ahora no lo saben.

Además, al igual que en Minecraft, la comunidad enganchada con este juego puede crear “mods”, que son alteraciones para personalizar tu juego. Considera que te inventas módulos —de ahí viene “mods”— que agregas a tu experiencia para cambiar, no sé, el color del menú o la velocidad de adquisición de habilidades o cosas así. Tú y yo debemos empujar a que nuestros hijos sean nerds que se meten a foros para aprender por su cuenta cómo crear sus propios mods.

Esto se llama, como ya lo dijimos, conocimiento específico. Este conocimiento luce como juego para el que lo ejecuta y como trabajo para los externos que solo ven a alguien alterando líneas de código.

Dale conocimiento general a tus niños con la escuela tradicional.

Y facilita que tengan pasión por el conocimiento específico a través de videojuegos, libros, proyectos, campamentos y demás.


Ni los gobiernos ni las corporaciones van a hablar contigo de la automatización como la amenaza que es.

Los primeros no quieren enterarse de nada que vaya a afectar su cobro de impuestos ni a causar malestar social.

Los segundos no quieren hacer ruido que baje el valor de sus acciones ni que les genere enemigos en la política y la comunidad.

Depende de ti entender bien esto y mantener un ojo vigilante en cómo se va moviendo realmente el mundo.

Hubo un instante en que era posible conquistar tanto la riqueza como la felicidad solamente con conocimiento general. Seguías las mismas reglas y entendimiento que el resto del mundo y todo estaba bien.

Hoy esto ya no es posible.

Hoy necesitamos conocimiento específico. Y recuerda: esto únicamente lo conseguimos en la práctica, haciendo cosas. Desde emprender hasta organizar un viaje al extranjero, pasando por hacer voluntariado, crear mods para tus videojuegos, dominar soluciones no-code para instalar sistemas complejos y así.

El nombre del juego se llama “ser irremplazable”.

Ajusta tu visión para ver que los robots ya están en todos lados. No los llamamos así, pero eso son. Parecen cajas, software, vehículos, todo menos humanoides torpes como los que nos enseñaron las películas.

Acepta nuevas ideas de reconstrucción social para brincar a ellas cuando se presenten en tus coordenadas. Reta todo eso de empleos fijos, salarios y prestaciones y demás temas que hoy ves como naturales pero que en realidad fueron igual o más controversiales cuando aparecieron en el mundo.

Evita trabajos repetitivos.

Entra a trabajos como project manager y demás que requieren que desarrolles muchos elementos técnicos y sociales.

Que tú y tus hijos tengan un futuro maravilloso.

Sin pena.

Cero dramas.

Ecuanimidad. Enfoque.

La gloria está en el largo plazo.

Sé audaz. Y selo ahora.

—A.

P.D. 1: La acción no siempre trae felicidad, pero no hay felicidad sin acción. Lo dijo Benjamin Disraeli.

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